ANOTHER GILRS

Habían pasado casi dos semanas desde la boda, desde su estúpido error, y seguían sin hablarse.

Rachel sabía que todo había sido su culpa; Sabia que ella se había ilusionado en sobremanera con la latina, y que no tenia ningún derecho de obligarla a que correspondiera sus sentimientos. No podía esperar que Santana se enamorara de ella después de un beso forzado; Y no podía exigirle más que una amistad, aunque eso fuera lo que ella más anhelaba.

Por que sí, como si todo el asunto por si solo no fuera suficiente, Rachel tenía que aceptar que tenía sentimientos grandes por la latina; Estaba enamorada, y cada que su subconsciente se lo recordaba una punzada de culpa la golpeaba.

Porque el sentimiento la estaba lastimando. Le dolía ver que Santana se había distanciado de ella con tanta facilidad. Era duro verla tan cerca de Brittany, quien por cierto ya no salía con Artie; Últimamente estaban tan unidas, siempre mirándose, riéndose, tomándose de la mano, tocándose. Haciendo todas las cosas que ha Rachel le hubiera gustado hacer con la latina, pero que jamás podría hacer. Intentaba ignorarlas, pero era complicado, tomando en cuenta que, inconscientemente, siempre estaba buscando a la latina con la vista.

Por su parte, Santana parecía haberla olvidado por completo; Como si no hubieran sido amigas un mes entero, como si no hubieran llorado enfrente de la otra, como si no la hubiera visto desnuda, como si no se hubieran besado, dos veces. Como si Rachel jamás le hubiera importado en lo mas mínimo. Tal vez Finn tenía razón; Tal vez alguien como Santana Lopez jamás podría llegar a ser su verdadera amiga, ni hablar de algo más.

Sin embargo, la diva estaba muy consiente de algo, no podía culpar a la latina cuando había sido su propio error. Se lo había pensado mucho durante la última semana, y había llegado a una conclusión. Era la única culpable y seria ella quien, por lo menos, intentara remediarlo. Tenia que hablar con Santana al respecto, disculparse y recuperar su amistad, si era posible. Por lo menos lo intentaría. El corazón se le aceleraba ante la idea de hablar con ella; En parte de emoción, en parte de nervios. Después de todo, no sabía muy bien que iba a decirle ¿Debía mencionar el beso? ¿Tendría que mentirle, y decirle que no había querido besarla? ¿Iba a renunciar a ella? ¿A decirle que si quería estar con Brittany, tenia todo su apoyo? No le importaba que al final de la conversación su corazón terminara roto en mil pedazos, si tenia la amistad de la latina de vuelta, habría valido la pena soltar una ilusión imposible. De todas formas, tarde o temprano tendría que hacerse a la idea de que Santana no la vería jamás de esa forma; Y entre mas rápido mejor para ambas.

La mañana siguiente, se armo del valor suficiente como para, por fin, hablarle. Tuvo suerte de encontrarla en su casillero organizando algunas cosas; Y fue aun más afortunada, ya que Brittany no estaba cerca.

Tomo aire he ignoro que sus piernas le temblaban mientras caminaba hacia el casillero de Santana.

-Hola- murmuro inaudiblemente cuando la latina cerró la puerta y la vio. Santana palideció ligeramente, pero no dejo que le afectara; Aparto la mirada, ignorándola, como si la diva no estuviera enfrente de ella, y se dio la media vuelta dispuesta a irse. –No, Santana- susurro Rachel suplicante. -¿Podríamos por lo menos hablar?- Intento que la petición sonara natural, pero, incluso para sus oídos, parecía que estuviera rogando por ello. -En realidad me gustaría arreglar las cosas entre nosotras- dijo Rachel agachando la mirada con vergüenza.

-Las cosas van bien entre nosotras- espeto Santana secamente, volteándose para encararla, pero su mirada estaba clavada en el suelo.

-¿Ah sí?- cuestiono la diva. –Porque yo no lo creo-

-Están como deberían de estar, Rachel-

-Ni siquiera hablamos; Mas bien es como si tú me ignoraras- dijo la diva dolida, mirando a Santana a los ojos, rogando porque ella la mirara también.

-Hago lo que se supone que debo de hacer- aclaro la latina sin mirarla aun.

-Pero Santana…-

-No, Rachel- interrumpió Santana mirándose las manos nerviosamente. –Llegamos muy lejos. Todo este asunto de ser amigas se salió de control; Y lo siento, pero no puedo verlo de la forma en que tú lo ves. He llegando al límite- susurro con un hilo de voz.

-Lo siento mucho, Santana- dijo la diva desesperada. –Fue un error; Lo estropee y lo siento mucho-

-Rachel yo…-

-No quiero que las cosas cambien entre nosotras, Santana- interrumpió Rachel y sus ojos se humedecían con cada una de sus palabras. –Hecho de menos el hablar contigo; Extraño nuestra amistad. Y me siento como una idiota por haber estropeado todo. Tienes que saber que fue un error, que no era mi intención hacerlo. No quería hacerlo; Me deje llevar por el momento, y me arrepiento. No se si lo comprendas, no se si puedas perdonarme. Es solo que no quiero dejarlo ir con tanta facilidad- murmuro y las lágrimas ya estaban corriendo por sus mejillas. Se odio a si misma por abrirse tanto en frente de la latina, por dejarle ver lo mucho que le importaba. Y en parte, también, porque sentía que el alma se le salía por la boca al pronunciar cada una de sus palabras; Porque, en gran parte, le estaba mintiendo. No se arrepentía, quiso hacerlo con tantas ganas, que ni el sentido común la había detenido.

Al escuchar sus suspiros, Santana finalmente la miro, percatándose de su llanto. –No llores, Rach- le dijo tomándola por el hombro. –No me gusta cuando lloras- susurro. –Mucho menos cuando es por mi culpa-

-No es tu culpa- le aseguro la diva. –Todo ha sido mi culpa, Tana. Lo siento mucho-

Fue como si al disculparse por algo que no sentía realmente, se rompiera todo lo que seguía en buen estado. Chillo con más fuerza, cubriéndose el rostro con las manos, y sintió que Santana la abrazaba torpemente, como si no lo hubiera hecho antes, como si hubiera olvidado como hacerlo. Se la llevo a una esquina del pasillo y la abrazo con más fuerza.

-Esta bien, Rach- le susurro en el oído. –No llores, estamos bien- le dijo de forma reconfortante trazando círculos en su espalda, enviándole su calor. –Eres mi amiga, Rachel; Siempre vas a serlo- le prometió estampando sus labios, muy rápidamente, en el cabello de la diva.

Rachel sintió una oleada de felicidad; Tenía a su latina de vuelta. La envolvió con sus brazos con mucha fuerza, como si temiera que otra cosa las separara, y durante unos minutos descanso su cabeza en el pecho de la latina sin mirarla, sintiendo como ella jugaba con las puntas de su desordenado cabello; Como si después de todo, también la hubiera extrañado.

Rachel fue quien se alejo un poco para mirarla con más claridad. –Esta bien si quieres estar con Brittany; Tienes mi apoyo, Santana. Estaré muy contenta por ustedes- le dijo, y se sorprendió a si misma porque su voz no se rompió.

Al principio, Santana la miro confundida, después como si le doliera, al final soltó una media sonrisa. –Creo que la amo- confeso sin mirar a Rachel a los ojos. –No puedes alejarte de alguien a quien estas destinado a amar, supongo- explico encogiéndose de hombros.

Rachel forzó una sonrisa. –Por supuesto que no- dijo, y la decepción en su voz fue muy clara. –Deberías hablar con ella al respecto- le aconsejo apresuradamente, como si no quisiera decirlo.

-Sí, lo he estado pensando; Quiero que comprenda lo mucho que la amo, pero también me gustaría que me diera su apoyo al enterarse de que no estoy lista para enfrentar a todos y decirlo en voz alta-

-Lo entenderá, Santana. Se que también te quiere- le dijo la diva sinceramente.

Un silencio se formo y ninguna de ellas quiso cruzar miradas durante ese rato. –También me has hecho falta, Berry- dijo la latina rompiendo el silencio. –Incluso he extrañado cuando te pones molesta y comienzas a hablar sin parar-

Rachel puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar sonreírle, una sonrisa genuina. -¿Quieres ir a la cafetería a comer algo?-

Santana asintió. –Seguro, tengo este periodo libre-

Ambas se colgaron sus mochilas y caminaron hacia pasillo abajo mientras conversaban animadamente; Y les sorprendió lo mucho que lo habían echado de menos.

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-Estoy muy emocionada por las nacionales- murmuro Rachel con una sonrisa soñadora en el rostro. Su día de clases había terminado; En la última clase, que era en el coro, Mr. Schue les había informado que este año las nacionales iban a ser en Nueva York.

Santana se había ofrecido a llevarla, como lo hacia antes, así que amabas salían de McKinley con rumbo al auto de la latina.

-Lo se, será grandioso. ¿Sabes? Será mi primera vez en Nueva York- confeso la latina.

Rachel la miro con una ceja arqueada. –Entonces lo haremos especial- le propuso con entusiasmo. -Tal vez podamos escabullirnos para ir a Central Park- dijo dando palmaditas.

La latina sonrió animada. –Tal vez- susurro con esperanza. -Pero eso sí, estoy segura de ya será especial, porque ganaremos-

-Eso espero- concordó la diva con la mirada perdida. -Es solo que…- comenzó a balbucear insegura.

-Tendrás el solo, Rach- interrumpió la latina. -Nos harás ganar, simplemente lo se- le aseguro mientras la miraba reconfortantemente.

Rachel esbozo una sonrisa tímida. –A ti también te vendría bien un solo-

Santana negó con la cabeza. –No creo que este lista para ello- hizo con una mueca de desagrado. –Por otro lado, estoy considerando cantar algo pronto- le confeso apartando la mirada.

-¿Algo para el Glee Club?- pregunto la diva.

-No- dijo Santana rápidamente. –Algo para Brittany-

-Ah- suspiro Rachel.

-No se si pueda hablar con ella al respecto de lo que tu ya sabes; Es por eso que lo he pensado y creo que me seria mas fácil cantarle algo- explico jugueteando con sus dedos.

-Es una muy buena idea, Santana- le dijo la diva en forma de apoyo.

-Sí, eso creo. Sin embargo me gustaría pedirte algo-

-¿A mi?- cuestiono la diva asombrada.

Santana asintió. –Me gustaría que cantaras conmigo; Ya sabes, me haría sentir mas segura-

Rachel sonrió enternecida. –No tienes que pedírmelo dos veces, Tana-

-Gracias por ayudarme con todo esto, Rach. Eres una gran amiga- le aseguro mirándola directamente a los ojos.

Rachel iba a decirle que ella también era una gran amiga, que era, tal vez, su única y verdadera amiga, pero antes de que pudieran hacerlo, se percato de que habían llegado al auto; Y se llevo una sorpresa cuando levanto la mirada y se encontró con la rubia distraída, que estaba sentada sobre el cofre del auto de Santana. Brittany S. Pierce.

-¿Qué haces aquí, Britts?- cuestiono la latina, casi tan confundida como Rachel.

-Estaba esperándote- dijo Brittany encogiéndose de hombros. -Quería que me llevaras a casa; Ya sabes, la otra vez, me prometiste helado; Además hoy no te he visto, San. Y te he súper extrañado- dijo haciendo un puchero.

Santana abrió la boca desconcertada. –Escucha Britt, me gustaría hacer todo eso, pero le he dicho a Rachel que la llevaría, y es lo que voy ha hacer- sentencio apenada. –Tal vez otro día…-

-Pero, que hay de nuestros dulces besos de chica, Sany. Realmente quiero pasar la tarde contigo.- interrumpió la rubia suplicando. -Por favor-

La latina se sonrojo notablemente. -No, Britt; No puedo…-

-Esta bien Santana- interrumpió Rachel con una sonrisa forzada. –Lleva a Brittany, yo puedo caminar hasta mi casa; No hay ningún problema- aseguro, pero la desilusión se presento en su rostro.

-¡Gracias, Rachel! Eres súper increíble- exclamo Brittany entusiasmada.

-Pero…- comenzó a decir Santana mirando a la diva con desdén.

-La has escuchado, San; Rachel esta de acuerdo ¡Vamos!- insistió la rubia jalando a la latina hacia el auto.

Santana sacudió la cabeza desesperada, mientras miraba a la diva. –No tengo que…-

-Esta bien, Santana. Te veo mañana- espeto la diva dolida. Se dio la vuelta y se encamino hacia su casa sin mirar atrás.

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Si en algún momento pensó que tendría a Santana de vuelta por completo, estaba muy equivocada. Ahora, la latina le pertenecía, en gran parte, a Brittany. Le dolía dejarla ir, pero era lo mejor que podía hacer; No podía acostumbrarse a tenerla tan cerca, para después verla irse con la rubia y sentirse peor, de alguna forma mas vacía.

Toda la tarde se la había pasado pensando en Santana y en Brittany; En todo lo que estarían haciendo, en lo que no estaba haciendo ella. Le molestaba pensar en eso, porque la hacia sentir desdichada. Pero, ¡Diablos! Estaba muy celosa.

Intento distraerse mientras hacia su tarea, pero fue estúpido, no podía concertarse. Después tomo un libro y comenzó a leerlo, pero las palabras no tenían coherencia. Se puso ha ensayar una rutina de baile, pero fallo tantas veces que le dieron ganas de gritar. En el momento justo en que pensó que perdería la cabeza, sonó su celular y eso pareció llevarse toda su atención.

Tomo el teléfono y miro la pantalla, era un texto de Santana. La diva sonrió nerviosamente, como si la misma latina la estuviera viendo. Abrió el mensaje.

Hey, Berry, estoy libre ahora; ¿Qué tal si vamos a tomar algo a Cheep Cherry? Te veo ahí a las 6:00

Santana.

La diva le sonrió a la pantalla del teléfono y tecleo un –Seguro- rápidamente, antes de levantarse y alistarse para salir a la fuente de sodas.

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Cuando llego al lugar se sintió insegura, porque se percato de que la latina no había llegado; Sin embargo estaba muy entusiasmada por verla. El corazón se le aceleraba con el simple pensamiento, y se reprendió a si misma ante la sensación; Porque en este punto, ya debía de tener muy claro que Santana Lopez no la quería, ni la iba a querer en esa forma, nunca. Mejor saberlo desde ahora.

Se mordió el labio ante el pensamiento, que la lastimaba levemente; Sacudió la cabeza con hastió e impacientemente fue y se sentó en una mesa, para así, esperar a la latina.

Había estado en aquel restaurante de comida rápida antes, pero nunca se había sentido tan emocionada. Por primera vez noto que era un espacio moderno y retro; Las meseras enfundadas en vestidos simpáticos de un rosado intenso y un delantal de un rosa mas claro, andaban alrededor de la pista en patines, todas cargando charolas, y entregándolas hábilmente a las diferentes mesas. Había una música en el fondo y unas luces neón cubrían el lugar, que, por cierto estaba lleno de chicos.

Eran pasadas de las seis y Santana no había llegado; El tiempo parecía ir mas lento de lo común. Rachel comenzó a dar golpecitos en el piso con desesperación mientras jugaba con sus dedos nerviosamente ¿Por qué diablos había llegado tan temprano? La música del fondo la estaba angustiando cada vez mas, no sabia porque, pero era exasperante escuchar canciones de desamor.

El tiempo paso y paso, y las chicas en patines también pasaban incontrolablemente frente a ella; Incluso les había dicho que no era tiempo, porque estaba esperando a alguien, cuando varias de ellas se ofrecieron para tomar su orden.

Miro su teléfono, 7:10, sí, ya había tenido suficiente. Soltó un bufido, mientras marcaba el número de la latina. Timbro una vez, dos veces, tres; Nadie respondió. Rachel sintió que el enojo la abordaba. Colgó y en cuanto lo hizo recibió un mensaje.

Lo siento mucho, Rachel. Realmente quería llegar a Cheep Cherry, pero Britt me ha convencido, de alguna forma, de llevarla a este especial de tres horas de dibujos animados, y se me ha pasado el tiempo; Me olvide de decírtelo. Lo siento muchísimo.

Santana.

La diva tuvo que morderse la lengua y que apretar los puños para no lanzar el celular a través de la mesa. Sí, se lo había hecho otra vez, poner a Brittany antes que a ella. Dolía, pero no podía culparla, no podía culparla por elegir a la rubia en su lugar. Suspiro fastidiada, y se dijo a si misma que tendría que acostumbrarse si quería tener la amistada de la latina; Acostumbrarse a quedar en segundo plano. La rabia que la abordaba al darse cuenta de que Santana no había tenido la suficiente decencia como para cancelar los planes unas horas antes, era tanta que le dieron ganas de echarse a llorar. No iba a ser igual otra vez, después del beso, ella misma la había empujado hacia Brittany y se sintió como una idiota por hacerlo, por arruinar las cosas para siempre.

-Eh, disculpa ¿Puedo tomar tu orden?- interrumpió una voz femenina mientras le pasaba una mano frente a los ojos.

Rachel sacudió la cabeza, regresando al presente, y volvió la mirada hacia donde provenía la voz. Una mesera nueva, quien tenía un delantal rosa y unos patines como el resto, estaba parada a un lado de la mesa y la miraba confusa. Era una chica alta, delgada, y con el cabello castaño sostenido en una cola de caballo.

-Oh- susurro la diva avergonzada. –Lo siento, estaba distraída- se disculpo apartando la mirada.

La camarera rio divertida. –Esta bien, no hay ningún problema- aseguro encogiéndose de hombros. -¿Qué te traigo?-

-Lo… lo siento, pero nada- murmuro la diva avergonzada. -De hecho creo que me voy a ir. Estaba esperando a alguien, pero ese alguien no va a venir- explico encogiendo los hombros.

-Así que es por eso que luces tan desanimada, eh?- cuestiono la mesera con una sonrisa tímida. –Escucha, esto es lo que haremos- propuso entusiasmada. -Voy a traerte un batido, porque eso siempre anima a la gente, y después si es que te sientes mejor, puedes irte ¿Cómo suena eso?-

Rachel miro a la chica con una media sonrisa. –Supongo que esta bien; De todas maneras, no tengo nada mas que hacer- dijo encogiéndose de hombros.

-De acuerdo- murmuro la mesera mirando a la diva con demasiada atención por un momento. Rachel sintió como el rojo se apoderaba de sus mejillas, no le era usual tener esa atención. -¿Qué sabor?- pregunto con un suave tono de voz.

-El que sea, realmente no importa- susurro la diva con un hilo de voz.

-Por supuesto que importa, mujercita. Si te traigo un sabor que te parece desagradable, voy a sentirme culpable- dijo la camarera con una fingida preocupación.

-Bueno entonces tendrás que elegir bien, porque confió en tus habilidades- murmuro la diva esbozando una sonrisa.

La castaña más grande hizo una mueca. –Esta bien, entonces; Hare lo mejor que pueda- dijo tímidamente. –Solo si prometes que si te traigo un sabor que te desagrada, me lo tiraras todo sobre la cabeza, ¿De acuerdo?- Rachel soltó una carcajada en lo bajo. –Vamos prométemelo; No me importa agacharme para que tengas que hacerlo- provoco la chica con una sonrisa maliciosa.

-No soy tan pequeña- espeto la diva a la defensiva, pero su sonrisa seguía ahí. –Podría subirme en una silla-

La mesera sonrió ampliamente. -¿Entonces, es una promesa?- cuestiono. Rachel rio levemente y asintió divertida. –De acuerdo; Vuelvo en un minuto- le dijo y después de lanzarle un guiño coqueto a la diva se dio la vuelta y salió de ahí.

Rachel se quedo mirándola hasta que desapareció; Sintiendo una extraña corriente eléctrica en todo su cuerpo. Inconscientemente se sonrió a si misma, pensando en como aquella desconocida la había puesto de mejor humor, aun después de lo que Santana había hecho.

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-Aquí tienes- dijo la mesera cuando estuvo de vuelta, depositando el vaso de batido en la mesa de la diva.

Rachel le sonrió con simpatía. –Gracias- murmuro tomando el vaso.

-Es de…-

-Déjame adivinar- pidió Rachel tomando un largo trago del batido. -¿Mora azul?-

La chica sonrió. –Sí, así es. Es mi favorito, así que si no te gusta, al menos disfrutare tenerlo en la cabeza- explico encogiéndose los hombros.

Rachel negó apresuradamente. –En realidad me gusta-

-Genial, no tendré mora azul escurriéndome por el cabello- murmuro la chica aliviada.

-No, ciertamente, no- concordó la diva con una sonrisa, volviendo a beber de su vaso.

Pero la mesera se quedo ahí un momento, simplemente mirándola, como debatiéndose algo. –Soy Alexis, por cierto- se presento nerviosamente. –Alexis Madden-

-Rachel Berry- murmuro la diva.

-Linda- susurro Alexis mirando a Rachel con una sonrisa boba. –Lindo- se corrigió apresuradamente. –Lindo nombre-

-Gracias- susurro apenada la castaña mas pequeña.

-¡LEX, VUELVE AL TRABAJO!- grito alguien desde la parte trasera, dirigiéndose a Alexis, interrumpiendo su conversación.

Ella se miro las manos avergonzada. -Cierto, estoy trabajando- se recordó en voz baja. –Voy… Voy a… a seguir con… con mis asuntos- se excuso frente a Rachel.

La diva le sonrió comprensiblemente. – ¿Cuánto va a ser del batido?- pregunto mientras sacaba su cartera.

Alexis la detuvo. –No es nada, Va por mi cuenta- le dijo con una media sonrisa.

Rachel negó apresuradamente. –Tengo que pagarte- insistió.

-No, Rachel, en verdad, te lo estoy invitando- le aseguro rechazando el dinero. –Solo quería hacerte el día un poco mas agradable ¿Lo he logrado?- cuestiono interesada.

Rachel esbozo una media sonrisa. –Vaya que lo has hecho- le dijo. –Me siento mucho mejor ahora- aseguro apartando la mirada.

-Entonces, esta bien; He logrado mi cometido- dijo Alexis soltando una risa nerviosa.

Un incomodo silencio se sobrevino; Ambas se quedaron ahí, compartiendo una mirada inquisitiva. La diva suspiro. –Vamos, Alexis, déjame pagarte- suplico.

La castaña más grande negó con la cabeza. –No lo creo- sentencio. –Escucha, si no vuelvo a trabajar van a despedirme, y eso es lo ultimo que quiero- murmuro acercándose a la diva, para que no la escucharan. -Así que no me pelees más; Tómalo como una cortesía tonta- le aclaro sin darle mucha importancia.

-Gracias- susurro la diva.

-No es nada- Alexis le sonrió de una forma tan peculiar y sincera, con las comisuras levantadas en una extraña forma y los hoyuelos tan perfectamente marcados en sus mejillas; Sus ojos marrones iluminados completamente, que Rachel sintió un golpe de emoción. Le devolvió la sonrisa; Y se vino otra larga mirada entre ambas. Alexis fue la que aparto la mirada, mientras pasaba un mechón de cabello detrás de su oreja y reía deleitada. –Realmente tengo que irme- susurro entre risitas tontas.

Rachel asintió ampliando su nerviosa sonrisa. –Cierto-

-Adiós- murmuro la castaña en patines, antes de guiñarle un ojo a la diva y salir hacia el lado contrario rodando.


Hola! Ahora sí, y por fin, me toco actualizar xD Ojala les guste el capitulo. Yo tampoco disfruto rompiendo PezBerry, pero por algo suceden las cosas. Se me ha venido a la cabeza una idea encantadora (Hago mención de SoDamnBeautiful1, que me ha inspirado, cuando creí que no podría escribir mas. MUCHAS GRACIAS. Ojala te guste este cambio) Seguí el consejo y ahora estoy introduciendo a Alexis Madden (: Quien nos tiene preparadas algunas cosas. Sepan que Alexis en mi mente es Nina Dobrev, así de sencillo (Es de mis actrices favoritas junto con Lea) Ella será la manzana de la discordia, junto con Britt entre San y Rach. Ojala la disfruten, o no. Déjenme sus comentarios y sugerencias en una review. BESOS.