¡Hola! Sip, otra vez yo. Y tal como se los prometí aquí está el nuevo capi. Sorry por la demora. Ha pasado tanto tiempo desde la ultima vez que no tengo excusa. Como expliqué en A pesar de todo, mi vida está toda patas arriba y conforme avanza el día a día, todo se me complica.
En fin, no los quiero aburrir con mis cosas así que mejor pasemos a la lectura. Disfruten.
La rebelión del elegido, a un paso del final.
Capitulo 11.
-¿Mami, lónle ta papito? Ginny no supo que contestarle a su hija. Tal vez la verdad sería lo mejor, pero, ¿cómo explicarle a una niña de tres años que su padre estaba preso en una celda de Azkaban por traición? No tuvo que hacerlo.-El malo se lo llevo – dijo James de pronto. Luego de haber estado por casi un día durmiendo, desde su llegada, bajo los efectos de una poción, para su rápida recuperación debido al maltrato físico que había sufrido, finalmente había despertado.
-¿El malo? – preguntó la niña sin entender.
-Sí. ¿No te acuerdas? – Lily no se acordaba. Negó con la cabeza. James suspiró. Luego miró a su mamá. Su mamita se veía muy triste.
-¿Mi papá va a regresar, verdad?
Ginny cuanto quiso decir que sí, pero la verdad es que no sabía si eso era posible... ¡Oh, Harry! ¿por qué, por qué? Harry no tenía ningún derecho a hacerles eso. Volver para después dejarlos. "Todo forma parte de un plan para sacar al ministro del puesto; claro que el secuestro de los niños no estaba previsto." Le había explicado Ron después de que ella le exigiera una explicación clara y concisa o sino iba a quitarle la cabeza si no le decía la verdad. Queriendo matarla por amenazarlo, una justificación tonta por cierto, él le había explicado paso a paso lo que iban a hacer para sacar a Harry de Azkaban y acabar con el ministro de una vez por todas.
El plazo sería en una semana desde su encierro.
No había pasado ni un día.
Pero Ginny sabía mejor que nadie, que Harry era completamente capaz de enfrentarse al ministro y a su ejercito solito. Sin ayuda de nadie. "idiota" lo era "No debiste" sin embargo, comprendió a su pesar, que era el momento de ponerle fin a la dictadura del ministro.
La corrupción debía acabar.
El futuro que tanto deseaba, no solo para ella sino para muchas personas que querían ver al ministro acabado, estaba solo a la vuelta de la esquina.
Y Harry era el único capaz de hacerlo.
Después de todo era el elegido.
Habiendo llegado a esa conclusión, Ginny miró a sus hijos, sobre todo a James, e hizo una promesa que cumpliría sí o sí.
-Lo traeré de vuelta. Pase lo que pase, les traeré de vuelta a su padre.
No importaba nada. Nada. Así sea lo último que haga en la vida ella iba a traerlo de regreso.
La guerra de Harry ahora también era la suya.
ooOoo
-¿Estoy muerto?
Si lo estuviera no sentiría tanto dolor como en esos momentos.
-Debo estar en el infierno.
Pero entonces, ¿Por qué se sentía rodeado de tanta paz?
Lentamente fue abriendo los ojos. Al principio vio todo borroso, pero conforme su vista se iba adaptando a la luz todo lo pudo ver con mas claridad.
Miró en torno. Nada de aquel lugar se le hacía familiar y sin embargo, sentía como si ya hubiera estado ahí antes. Se hallaba en una amplia habitación con escaso mobiliario. A penas había una cómoda, un armario, un sillón y un par de veladores a los dos lados de la cama que ocupaba.
-¿Dónde estoy?- se preguntó nervioso e inquieto. ¿Qué era esa sensación que tenía?
-Estas en casa. – respondió una voz amable.
Kuno buscó la procedencia de aquella voz.
-¿Quién es? ¿dónde...?
Y de pronto entre las sombras salió un hombre. Vestido con una túnica color azul oscuro. El hombre se acercó a Kuno con una sutil sonrisa en el rostro. Por alguna inexplicable razón, el corazón de Kuno comenzó a latir desbocadamente ¿quién era ese sujeto? ¿por qué se le hacía tan familiar? De pronto todo se hizo mas claro.
Era Io Asakura.
Su padre.
Entonces todos los recuerdos de la noche anterior vinieron a su mente ocasionándole un terrible dolor de cabeza. Las lagrimas se asomaron a sus hermosos ojos verdes.
Grito de rabia.
Scrimgeour era la mierda. El muy hijo de perra lo había apartado de su familia y no solo eso, había echo que creciera odiando a su padre. Io Asakura. Levantó sus ojos hacia él descubriendo que este le miraba imperturbable.
Y tras un corto silencio que pareció horas, Kuno apartó la mirada de su padre tratando de apaciguar su mente confusa. ¿qué debía hacer, o decir? Ok, eso sin duda no iba a ser un buen comienzo.
-Pensé que habías muerto – finalmente habló Io. Kuno lo miró. – Scrimgeour nos envió pruebas de tu muerte un mes después de tu desaparición. Yo... no debí creer en ellas.
Ya, ¿y qué hubiera pasado si no hubiese creído en ellas? ¿Le habría buscado? ¿Y que habría hecho después? Obviamente le habría llevado a casa con él.
Papá, ¿por qué dejaste que el ministro me llevara con él? ¿por qué no me buscaste? ¿Por qué papá, por qué?
Las lagrimas brotaron de sus ojos. Dolía. Dolía saber que su vida podría haber sido diferente si Scrimgeour nunca hubiese intervenido. Habría sido mejor persona, pensó, y todos aquellos errores que cometió en el pasado... pero ya estaba hecho, ahora ya no podía dar marcha atrás ni aunque quisiera.
-¿Cómo... cómo supiste que estaba vivo si me creíste muerto? – pregunto de pronto.
-Fue a través de Harry Potter. Hace cinco años, el muchacho vino a nosotros muy mal herido. Estuvo a un paso de morir. Cuidamos de él aunque parecía que nada iba a salvarlo, no obstante, pasó el tiempo y él presentó mejoría. Yo creo que las ganas de volver a su esposa e hijo hizo posible que el regresara entre los muertos y también... sus deseos de venganza. – hizo una pausa. Io miró a los ojos de su hijo – fue ahí que lo supe. Estabas vivo. – hizo otra pausa y mientras se acercaba a una de las ventanas y miraba al oscuro exterior retrocedió en el pasado, precisamente antes de que Harry despertara del coma en el que se encontró durante un largo mes. Ron Weasley le había expresado sus deseos de muerte hacia el ministro y hacia Kuno McCain. En ese momento Io Asakura había ignorado que el tal Kuno McCain, el que Ron tanto odiaba era su tan querido desaparecido hijo Lawrence. Es nuestro enemigo. Nos traicionó cuando le creímos nuestro amigo. No era mas que el espía de Scrimgeour – Ron apretó los puños con tal fuerza que los nudillos se le pusieron blancos – No tengo idea del trato que hizo con ese hijo de perra, pero lo que sea voy a descubrirlo y entonces le juro que los dos van a desear nunca haberse metido en nuestro camino. Poco tiempo después, Harry despertó del coma y comenzó con una sesión de curación con hierbas y rezos chamanes que invocaban viejos espíritus. Muy pronto Harry se fue recuperando favorablemente y mas pronto de lo que cualquiera podría imaginar, ya estaba nuevamente de pie, entonces, se marchó prometiendo volver ya que supo por su amigo Draco, que se mantenía de incógnita en Londres mientras él y Ron andaban en Sudamérica, que su esposa estaba embarazada por segunda vez y que no le quedaba mucho tiempo para dar a luz. Él quería estar ahí para cuando ella tuviera a su hijo. Tiempo después, cuando Harry volvió lo hizo con mucha mas información, Sobre todo con una que no se esperaba: Al parecer Kuno es su ahijado o algo así por el estilo. La verdad nunca me imaginé al muy bastardo recogiendo crías ajenas para cuidar de ellas y que además este sea un mestizo. En fin, pero a lo que iba, dime Io, algunas vez mientras usted estuvo en tierras inglesas supo si dentro de su campamento hubo alguna familia conformada por una bruja y un chaman. – La pregunta había tomado por sorpresa a Io ya que nadie fuera de su horda, excepto Scrimgeour sabía de su unión con Ana, ¿Cómo lo supo? Porque dudaba mucho que Scrimgeour se lo dijera – McCain es mitad brujo y mitad chaman.
Entonces a Io lo supo.
Kuno McCain era su hijo.
No había ningún mestizo, excepto Chayenne, su otra hija, fuera de su comunidad.
-Scrimgeour se las había arreglado muy bien para suprimir y ocultar tus poderes chaman. Era por eso que no había podido encontrarte nunca y finalmente decidí resignarme a aceptar tu muerte.
¡Mil veces, maldito Scrimgeour!
-¡No tenía derecho! ¿Por qué, por qué nos hizo esto? – gritó furioso Kuno - ¿Sabías que durante casi toda mi vida he crecido odiándote, creyendo que eras mi enemigo? Pensé que Scrimgeour era... que él...
-Scrimgeour fue la mejor persona del mundo antes de que tu madre y yo decidiéramos unir nuestras vidas. Él amaba a tu madre. – confesó – Siempre la amo. Tu madre y él eran amigos desde el colegio luego, cuando se graduaron se hicieron aurores. Fue en una misión en la que ellos estaban asignados cuando nos conocimos. Nunca olvidaré aquel día. Tu madre y yo nos enamoramos inmediatamente. Desde ese momento nos hicimos inseparable y decidimos casarnos. Obviamente Scrimgeour se opuso e hizo de todo para impedirlo; incluso trato de poner a mi gente en nuestra contra. Pasaron 3 años cuando volvimos a saber de Scrimgeour. Vino pidiendo que le diéramos una oportunidad. Estaba dispuesto a todo por no perder la amistad de Ana. Tu madre le creyó, yo tenía mis dudas sin embargo, decidí no contrariar a tu madre. Algún tiempo después, celebramos que tu madre había tenido a Cheyene. Habíamos estado todos de fiesta. La mayoría dormía cuando comenzó el incendio.
Lo recordaba todo claramente como si aquello hubiese sido solo una hora atrás.
Scrimgeour había pedido hablar con él ya que tenía algo muy importante que decirle. Io había aceptado a regañadientes ya que no quería separarse de su familia.
-¿qué pasa? – le preguntó cuado estuvieron lo suficientemente lejos de la tienda. - ¿Qué es eso que tienes que decirme y que no puede esperar hasta mañana?
Scrimgeour suspiró como cansado.
-Hay algo que tienes que saber – hizo una pausa y luego tan frió y sereno como pudo dijo – debes morir. Tu y toda tu maldita raza deben desaparecer.
Luego había sacado su varita mágica y había disparado un potente avada kedavra que Io había sabido esquivar. El no era cualquier tío. Era un chaman. Y los jueguitos de ese tipo de magia no funcionaba con él.
Entonces comenzó una pelea de muerte entre estos dos. Scrimgeour lanzando adiestra y siniestra maldiciones imperdonables. Io solo los esquivaba con agilidad sin siquiera atacar o usar su magia para contraatacar hasta que se harto.
Convocó los poderes de la naturaleza para desarmarlo e inmovilizarlo.
Scrimgeour grito de rabia.
-No sé que es lo que pretendías, Scrimgeour, pero hasta aquí no mas llegaste. – le dijo con la tranquilidad y la indiferencia que caracterizaba a Io Asakura. – No voy a matarte, pero te quiero fuera de mi tierra. No quiero saber nunca mas nada de ti Scrimgeour. no te cruces en mi camino ni en el de mi familia porque a la próxima que nos veamos voy a matarte.
-Eso si es que antes tu no te mueres. – le dijo Scrimgeour y luego apuntó con la cabeza hacia los terrenos que ocupaban el campamento chaman.
Había humo. Una gran y espesa capa de humo.
Io se echó a correr hacia su aldea mientras la estridente risa de Scrimgeour lo seguía.
-Mi primer pensamiento fue hacia ustedes. Rogué a todos los espíritus para que estuvieran sanos y salvo – continuó con su relato el rey chaman – pero cuando llegué fue demasiado tarde. Tu madre había muerto. Tu hermana se debatía entre la vida y la muerte por la cantidad de humo que había absorbido y tu... tu habías desaparecido. Grite de rabia y de dolor y volví donde había dejado a Scrimgeour para matarlo, pero el ya se había ido.
Tras escuchar el relato de su padre, Kuno comprendió tres cositas. la primera era que Scrimgeour le había borrado la memoria y le había modificado sus recuerdos ya que él recordaba otras cosas; una escena muy diferente a la que su padre le había contado. Y dos, Scrimgeour lo había criado a su imagen y semejanza. En cierto aspecto su vida tenía cierta semejanza con la suya: El también había amado a alguien y había hecho de todo, incluso traicionar y hasta matar por ella. Pero, punto a parte a eso, lo que mas le dolía, si se ponía a pensar en ello, tres, era la muerte de su madre.
Scrimgeour tenía que pagar, y él se iba a encargar de eso.
Venganza.
ooOoo
-No.
-¿Es tu última palabra?
Ron miró con el ceño fruncido a su hermana. Cruzó los brazos sobre su pecho y la miró como si estuviera haciendo una gran esfuerzo para no tener que dejarla inconsciente y amarrada hasta que regresaran del ministerio. ¡Mierda! No podía llevar a su hermana a algo tan peligroso.
-Sí, es mi última palabra.
Ginny miró desafiante a su hermano. Suspiró sin apartar sus ojos de él. Tomo su capa entre sus manos, se la hecho al hombro y luego dijo:
-Entonces iré sola.
-¡Estas loca!
Ginny se encogió de hombros.
-Si es lo que piensas... no me importa.
-Esto no es un juego. – le gruño cuando la detuvo en la puerta de entrada. – No puedes hacer lo que se te dé en gana.
-¿Y que te hace pensar que lo hago? – le dijo comenzando a alterarse. – ¡dime, responde! – y como no obtuvo respuesta de su hermano, agregó con furia. – Solo voy en busca de mi marido y a asegurarme de que regrese sano y a salvo a casa. Y si tengo que enfrentarme contra el mismísimo diablo para verlo libre, entonces lo haré y ni tú ni nadie va a impedírmelo, ¿me oyes?
Apartó su brazo del agarre de Ron y salió fuera de la casa, una vez lejos de él, las lagrimas comenzaron a correr por sus pálidas mejilla. ¿por qué Ron no la podía comprender? ¿Por qué nadie lo hacía? ¿Por qué Harry la dejaba otra vez sola?
-Ginny...- Ron la alcanzó deteniéndola .
-No quiero perderlo otra vez.
Y luego se sin poder evitarlo mas se derrumbo en los brazos de su hermano.
-Lo traeré de regreso para ti.
-Quiero traerlo yo. No confió en ti ni en nadie mas para hacer lo que yo tengo que hacer. Por favor, ¡entiéndeme! – le suplicó a su hermano.
-Entiendo como te sientes, pero...
-No acepto un no por respuesta, Ron. Harry ya me dejo de lado hace cinco años. No hace mas de una semana me volvió a hacer lo mismo. No voy a tolerar que me vuelva a hacer lo mismo.
-Es muy peligroso. – insistió el pelirrojo
-Eso no lo sabremos hasta que estemos allí.
¿qué es lo que Ron debía hacer? ¿por qué Ginny tenía que ser tan terca? ¿Acaso había algo que pudiera hacerla desistir de acompañarlo?
-Además, le hice una promesa a mis hijos. – dijo – les prometí que yo misma a iba a traer de regreso a Harry, y no pienso retractarme ante eso.
Ron suspiró derrotado. He allí el final de una discusión.
-De acuerdo. Pero, prométeme un cosa.
-Ok. Solo no me pidas que si las cosas se ponen del color de hormiga, me regresa a la casa a esperar tranquilamente.
Bueno, en parte era eso lo que Ron iba a pedirle. Se tuvo que morder la lengua para no tener que soltar un juramente ofensivo.
-Bien, en ese caso, solo te pido, por favor, que no te apartes de mi lado, pase lo que pase.
-No lo haré, hasta que Harry este a mi lado.
De ahí, ella no se separaría de su esposo por nada del mundo.
ooOoo-¿Estas seguro de la decisión que has tomado, Lawrence?
-He de redimirme, de lo contrario no podré estar tranquilo conmigo mismo. Gracias – Esto último le dijo Kuno a Yara, una joven curandera-chaman que su padre había mandado para que cuidara de él durante todo el tiempo que lo necesitara. Ella era bajita, pero tenía un cuerpo delgado y esbelto que a cualquiera le quitaría la respiración. Su cabello era de un fascinante color negro azulado que hacía perfecta combinación con exquisitos ojos almendrados. "¿Nos conocemos?" le preguntó cuando su padre los presentó. Se sintió extraño y avergonzado. Ella le sonrió sutilmente mientras le decía "puede ser, ¿Qué ha estado soñando últimamente, príncipe?" Kuno aun no se acostumbraba que todos aquellos curiosos que se asoman a las habitaciones de Lawrence en el campamento de su padre le llamaran príncipe, su gracia o su majestad, sobre todo aquella muchacha que le hacía sentir como un adolescente estúpido y sin experiencia. "¿Sabes?, ahora que lo pienso... ¿Eres alguna diosa del sueño?" ella se había reído de su tonto comentario. "No, pero puedo ayudar a canalizar mejor los sueños cuando alguien lo necesita." Y luego sin mas explicaciones se había ido. Pero había regresado mas tarde y Kuno había decidido que esta vez dejaría de hacer el tonto.
Y desde entonces lo había hecho bien. Descubrió que aquella joven que lo hacía sentirse tonto y avergonzado no era mas que su compañera de juego en su niñez. También descubrió algo muy interesante: Era su prometida. Al parecer tanto sus padres como los de ella decidieron que debían casarse cuando no tenían ni siquiera un año. Len Tao, uno de los mejores amigos de su padre y rival – siempre por demostrar quien de los dos era el mejor en las competiciones chamanes – se opuso rotundamente, pero al final dejo que su esposa lo convenciera de que su hija no estaría mejor con nadie mas que con Lawrence. Según el ojo interno de su madre, que casi nunca se equivocaba, excepto a esa vez que se cerro a la posibilidad de que él estuviera vivo, y del que en el presente se lamentaba: El futuro de ellos iba a ser brillante, le había contado Yara. Pero Lawrence había desaparecido y Yara nunca mas volvió a ser la niña feliz y alegre como cuando tenía a su compañero de juegos con ella, aunque siempre en sus sueños lo veía uno y otra vez regresando a su lado para que siguieran jugando, haciendo travesuras y cuidándose las espaldas. Yara siempre tuvo la esperanza de volverlo a ver. Ella nunca creyó que su mejor amigo estaba en el cielo. Se lo había dicho muchas veces a sus padres y al tío Io, pero ellos no quisieron escucharla nunca e hicieron todo lo posible para que ella ya no pensara mas en él. Trataron de hacer que tuvieran nuevos amigos y tiempo mas tarde cuando cumplió quince años intentaron comprometerla con uno de los jóvenes mas destacados de la horda chaman, pero ella no lo quería, Yara, a pesar de todo, siempre se mantuvo fiel a él, no quería a nadie mas. Algo desquiciante para su familia ya que no sabían que hacer con ella. Había tenido uno o dos enamorados, pero ninguno como para que quisiera casarse y formar un hogar. "El volverá, lo sé, lo siento aquí – se llevo una mano al corazón – el volverá " le había dicho a Io cuando este le enfrentó y trató de obligarla a dejar el pasado atrás. Y entonces, Harry Potter apareció y poco tiempo después, Lawrence.
Yara terminó de ayudarle a ponerse la túnica con cuidado y luego se había hecho a un lado para después salir de la habitación. Una vez solos, Kuno se volvió hacia su padre.
-¿Lawrence?
-Tengo que irme.
Era el adiós.
Le habría gustado pasar mucho mas tiempo con él, conocerlo más, pero eso definitivamente no podía ser. A puertas de una guerra, de la que seguramente no volvería con vida, no podía darse ese lujo.
Como si supiera lo que estaba pesando, Io suspiro cansinamente.
-Confió en que los espíritus que protegen nuestro pueblo cuidaran de ti.
Kuno dudaba que tales espíritus cuidaran de él después de haberse convertido en lo que era.
-Ten fe.
Volvió a sonreírle con rostro amable.
-Yo… gracias.
Io no respondió simplemente siguió ahí, sonriéndole tranquilamente como si aquella despedida fuera un simple hasta luego.
Pero para él era el adiós.
Salió de la habitación y cuando tomaba el sendero que lo llevaría hacia su destino, una pequeña figura se apresuró frente a él.
Era Yara.
Se miraron a los ojos. Kuno no supo que decir.
Pero Yara si supo que hacer.
Lo beso y él, al principio sorprendido, no dudo ni dos segundos en corresponderle.
-Te estaré esperando – le dijo ella.
-Yara yo...
-No digas nada Lawrence Asakura. Te estaré esperando.
O de lo contrario, leyó Kuno en sus ojos, iría hasta el mismo infierno para traerlo de regreso.
ooOoo
El ministerio de magia estaba peligrosamente silencioso.
-Esto no me gusta nadita – comentó Neville a Ron.
-Lo sé. – respondió el pelirrojo mientras miraba entorno. – Ginny, mantente cerca de mi. Puede que esto sea una emboscada.
Ginny ya se había percatado de eso.
-¿qué vamos a hacer? – preguntó Neville.
Ron se lo pensó. No podían permanecer todos juntos ya que si lo hacían serían blanco fácil.
-Lo mejor será separarnos.
-Pero, Ron, no es mas peligroso estar separados que juntos...
-Tal vez, pero tengo algo en mente – y enseguida paso a explicarle su estrategia los mas breve posible. Aunque al principio Neville pusiera peros al plan del pelirrojo finalmente terminó estando de acuerdo con él.
-Muy bien, entonces separémonos en grupos de cinco. Yo encabezaré el equipo que va hacia el despacho del ministro. Neville tu serás el dos.
-Prefiero ser el tres.
Ron se contuvo de poner los ojos en blanco.
-Quiero decir que serás el equipo dos.
-Ok. Ya lo sé. Solo bromeaba.
Pero Ron no estaba para bromas. Una vez se dividieron en cuatro grupos formado por cinco miembros se dividieron. Cada quien tomaría un camino diferente en el ministerio. Hacia los puntos clave. Solo un equipo se quedó en el hall del ministerio para asegurarse que nadie entrara o saliera de allí, con excepción de Harry
Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el piso del despacho ministerial. Ron condujo a su equipo entre el pasillo y los cubicuelos. Como se lo esperaba Ron, estaban a mitad del pasillo que llevaba a la oficina del ministro cuando un grupo de diez hombres salieron a su encuentro.
Se armó el jaleo.
Ginny no supo en que momento se separó de su hermano, pero cuando se dio cuenta, había sido empujada hacia el ascensor y las puertas de estas se habían cerrado justo frente a las narices de su hermano.
Ginny quiso detener el ascensor, pero le fue imposible. El ascensor siguió largamente su destino hasta que se detuvo y las puertas se abrieron. Ginny no supo donde estaba hasta que salió del ascensor y caminó por los oscuros pasadizos que no tardó en reconocer. Era el departamento de misterio.
Ok. Aquello apestaba.
Ahora, ¿Por dónde era la salida?
Se dio la vuelta y se chocó contra un muro de ladrillos que antes no había estado ahí. Retrocedió unos pasos solo para percatarse y confirmar que el muro de ladrillos era una persona no grata.
-¡Vaya, vaya! Pero que tenemos aquí.
ooOoo
Finalmente había llegado la hora.
Harry cerró los ojos y respiró profundamente mientras le daba la bienvenida al viento que soplaba y limpiaba sus pulmones de la fetidez de la prisión.
-Parece que no te trataron muy bien ahí, ¿verdad? – le dijo Draco a su lado con una mirada preocupada en su pálido rostro. Harry estaba todo golpeado. Tenía la cara magullada con moratones y heridas que empezaban a cicatrizar.
Harry se encogió de hombros.
La verdad es que haber hecho rabiar al ministro, valía una y cada una de sus golpes y heridas.
-¡Hijo de Puta!- había rugido tras entrar a su celda y lazarle el boletín que la rebelión publicaba semanalmente, en la cara. – ¡Debí matarte cuando tuve la maldita oportunidad de hacerlo! Harry apenas y le escuchó. Su atención estaba fija sobre el título que se leía en el boletín: "Lo que el respetable Ministro no contó."Y más abajo se leía un pequeño resumen del articulo, decía:
"La verdadera historia de lo ocurrido hace cinco años contada por su principal protagonista: Harry Potter."-Tú y toda tu pandilla ya pueden ir preparándose para el infierno.
Si, si. Mucho ladrador poco mordedor.
-No estuvo mal. – dijo indiferente.
-Ya veo.
Draco sabía que su colega y amigo no quería hablar del tema, miró a Cheyene que permanecía en completo silencio a su lado y asintió. Lo mejor, pensó, era dejar de hacerle preguntas sobre su estadía en azkaban y ponerlo al corriente de lo que iba a pasar esa noche.
-Solo faltamos nosotros. – y no solo eran ellos tres, eran muchos los reos liberados esa noche que querían ver pagar a Scrimgeour por sus abusos, ¿unos diez o quince? – En estos momentos, Ron debe estar tomando el ministerio de magia bajo su poder y esperando que llegues para que patees el culo de Scrimgeour y lo refundas en el infierno.
Sip. Eso era precisamente lo que Harry quería hacer después de haber esperado cinco largos años; no obstante, por algún motivo que Harry no se explicaba tuvo un mal presentimiento. La irrupción de Draco a la prisión había sido demasiado fácil. La máxima seguridad de horas atrás era escasa en esos momentos y los guardias que habían quedado, unos completos imbéciles por cierto, no habían mostrado resistencia. Miró a su amigo.
Cuando Draco le devolvió la mirada, Harry le dijo -¿Hay alguna forma que se haya infiltrado información?
-Dudo mucho que alguien se atreviera, pero...- se quedó pensando como si estuviera resolviendo algún problema matemático en la cabeza y a continuación exclamó: ¡mierda! – Harry lo miró con ojos oscuros – ...¡Mendigo hijo de perra! – rugió el rubio – el muy bastardo estuvo hostigándonos toda la semana con preguntas innecesarias sobre lo que íbamos a hacer esta noche.
-¿Te refieres a Curt Rogers?- le preguntó Chayenne.
-Sí. El muy hijo de perra estuvo sonsacándole todo a Neville porque Ron y yo lo mandamos a la mierda.
Harry no dijo nada, y por experiencia, Draco supo que esa no era buena señal. Ok. Y eso era solo el principio ya que las cosas estaban a punto de ponerse mejor. Seguramente, en esos momentos, sus compañeros estarían atravesando complicaciones con la toma del ministerio, aunque, para ser sinceros, eso no era lo que realmente le importaba a Draco.
Ginny.
Al pensar en ella, no pudo evitar soltar una palabrota que hasta al mas rudo habría hecho sonrojar.
-¿Hay algo mas que tenga que saber?- le preguntó Harry sintiendo que su mal presentimiento se iba acrecentando.
-De hecho sí – dijo no sabiendo como decirle lo de Ginny – y realmente no creo que te vaya a gustar lo que voy a decir.
La verdad Harry no estaba escuchando mucho en esos momentos. Su mente estaba trayendo a recuerdo las amenazas de Scrimgeour:
-No creas que te saldrás con la tuya – le dijo el ministro tras la breve pausa que hizo para tomar aire luego de haber sometido a Harry – No ahora. En realidad no pienso matarte – el aún quedó suspendido en el aire – te dejare vivir lo suficiente para hacerte sufrir. Verás como destruyo a tus amigos uno a uno mientras los someto a tortura. Me haré de tu talón de Aquiles: tu familia – y tras una perversa sonrisa añadió - Tomare a tu mujer hasta hartarme. Me enterrare tan profundamente en ella hasta verla sangrar... y haré que tus adorados hijitos lo vean todo y luego los mataré...
- Ginny está con Ron en el ministerio y Rogers está con ellos.
ooOoo
-¡Vaya, vaya! Pero que tenemos aquí.
Al reconocer aquella voz, Ginny supo que el muro de ladrillos no estaba solo. "Maldita sea ", pensó fulminando con la mirada al recién llegado a la vez que desenvainaba la varita.
-No, no.- dijo Scringeour negando con la cabeza y avanzando hacia ella-, creo que no es necesario recurrir a eso.
-No se acerque.- replicó ella.
Scrimgeour sonrió.
-¿Piensas atacarme, chica?
-Solo si da un paso mas.
-Bueno, pero que te quede bien claro que no pienso hacerte ningún daño. Eres demasiado valiosa.- hizo una pausa y añadió- Muerta no me sirves de nada, ya sabes, con algo debo mantener a Potter tranquilo, ¿no te parece?
Ginny no respondió, pero sabía que convirtiéndose ella en rehén, le pararía los pies a Harry y a los otros, ¡Maldición no! No podía permitir que eso pasara. No cuando muchas personas dependían de la Rebelión para derrocar la dictadura del ministro, que maldito fuere, había hecho del pacifico mundo mágico un mundo de mierda.
Era el momento de limpiar el hogar y tirar la mierda donde correspondía. Era el momento de hacer justicia. Y por ese y muchos otros motivos personales, no iba a dejar que Scrimgeour la atrapara. Iba a escapar a como diera lugar.
Comenzó a avanzar sin dejar de apuntar al ministro. No estaba dispuesta a convertirse en una rehén y tirar por la borda la esperanza de muchos. Lo desarmó. Scrimgeour no hizo nada para detenerla lo que le produjo a Ginny una muy mala sensación ya que por lo menos se esperaba que él se defendiera y no se lo hiciera tan fácil.
No, definitivamente algo no estaba bien.
-No se que está tramando, pero, le aseguro que a mi no me va a utilizar para llevar a cabo sus planes.- dijo la pelirroja retrocediendo sin dejar de apuntar a Scrimgeour.
-Ya te lo dije, muchacha, eres demasiado importante. Mi pase al éxito.
-Y yo ya le dije que...
Ginny no pudo terminar de hablar. De la nada había aparecido dos sujetos mas. Uno la desarmo y otro la ató y amordazó inmediatamente para no darle siquiera tiempo a gritar.
Ginny se sacudió, forzó. Trató de liberarse pero no tuvo ningún éxito.
Scrimgeour ladró una carcajada.
-Te lo dije, chica y te lo repito...- siguió riendo- eres mi pase al éxito, así que mas vale que te resignes.
Y una mierda si iba a dejar que eso pasar. No obstante que podía hacer estando amordazada y amarrada. "Harry", pensó en él con todas sus fuerzas, "lo siento. Lo siento mucho."
ooOoo
Kuno se apareció a las afueras del ministerio sabiendo lo que esa noche ocurriría. Chayene se lo había dicho a Io mientras creían que dormía.
-Entonces, ¿será el fin?- le preguntó Io a su hija.
-Y el inicio de una nueva y mejorada vida.- le respondió la joven.
Io suspiró.
-No soy partidario de esta guerra ni mucho menos del motivo que la mueve.
Osea, igual a venganza.
-Padre, Scrimgeour ha hecho mucho daño y es preciso que pague, o qué, ya olvidaste que mato a madre y se llevo a Lawrence con él. – Io no respondió -. Sé que Harry va a lograrlo. Confío en él, además, él no pretende convertir esto en una eterna guerra.
Se hizo un breve silencio. Io preguntó.
-¿Cuándo será?
-Pasado mañana. Al llegar la media noche, La rebelión del elegido tomara el ministerio y entonces será el final del ministro.
Kuno dudaba que las cosas resultaran tan fáciles. Scrimgeour era un viejo zorro y que lo colgaran si el tipo no tenía preparada una emboscada.
Era por eso que estaba ahí.
Iba a parar a Scrimgeour a como diera lugar, no importaba el como pero lo haría así tuviera que sacrificar su vida.
Le resultó bastante complicado tratar de pasar inadvertido en mitad del jaleo que se había armado en el hall ya que varios miembros de la rebelión se enfrentaban a los aurores. Una vez dentro del ascensor, en vez de que estas le llevaran hacia el piso de la oficina de Scrimgeour fue a parar al departamento de misterio."Raro". Pensó. Sin embargo, decidió aventurarse por esos sitios y saber el motivo por el cual el ascensor había sido hechizado para trasladar a las personas a ese lugar.
Todo estaba aparentemente tranquilo, o eso pensaba, pues tenía la extraña sensación de estar siendo observado.
No se equivoco.
-¡Vaya, vaya! Y yo que creí que estabas muerto.
Kuno se dio la vuelta a la vez que apuntaba con su varita.
Era el ministro de magia.
-¿Cómo has estado McCain? O debería llamarte Asakura.
Kuno no respondió.
-¿Qué pasa muchacho? ¿por qué estas mudo?
Porque si abría la boca le diría hasta de lo que se iba a morir.
-¿Sabes?- comenzó el ministro-Es una pena que hayamos terminado en esta situación: como dos grandes enemigos.
-Yo nunca fui su enemigo- finalmente habló kuno- yo lo estimaba como un hijo a un padre.
-Sí, sí. Porque era eso justo lo que yo quería, y lo logré, ¿sabes, por qué? Porque eras mi mas grande proyecto. El mejor de todos.
¿Proyecto? Osea, que para el hombre al que acababa de decirle que lo quería como un padre, él no era más que un proyecto. Kuno sintió que algo nuevo dentro de él emergía. Un sentimiento que nunca antes había sentido por el hombre que tenía en frente. Rabia.
-¿Por qué?- le preguntó aún sin creerse lo que estaba escuchando - ¿Por qué?
-¿Por qué?- soltó un risita exasperante.- Porque quería que odiaras a tu padre: mi eterno rival. Porque eras el hijo de la mujer que amaba. Porque eres mitad shaman mitad mago. Porque posees magia antigua muy poderosa. Habilidades que solo alguien de la nobleza shaman posee. Tú. Hijo de un Shaman King, futuro heredero de la magia mas pura. Mi mejor arma. Mi gran proyecto. – hizo una pausa y con una sonrisa de demencia añadió.- Ven, únete a mi, Kuno. Juntos nos haremos poderosos. Gobernaremos el mundo. Lo tendremos todo.
Estaba loco. Pensó. Si bien antes había actuado casi de la misma manera que él, movido por otro motivo de ambición, ahora estaba más que convencido que no seguiría por aquel camino que una vez él decidió tomar.
-No.- fue su respuesta. Y no la cambiaría por nada.
Por un momento la sonrisa de Scrimgeour desapareció y un tic nervioso, producto de la rabia, apareció en su rostro.
-No.- repitió la respuesta mientras la asimilaba, y Kuno creyó que se pondría a gritar y empezaría a decirle de cosas, pero, Scrimgeour sonrió. ¡Mierda! Aquello no le gusto nada a Kuno.
Un mal presentimiento se apoderó de él.
-¿Estás seguro de tu respuesta muchacho? Porque. ¿sabes? Yo que tu me lo pensaba otra vez y respondía correctamente.
Y mientras hablaba, dos de sus hombres traían a rastras a una mujer que forcejeaba para librarse de sus captores.
Ella estaba amordazada y atada de manos. Las piernas las tenía libres para que pudiera caminar.
Ella tropezó y cayó. Uno de esos gorilas la levantó, si no con brusquedad, fue enérgico, lo que hacía parecer que estuviera maltratando a la chica. "Lo siento", Kuno creyó haber leído aquellas palabras en la boca del hombre mientras instaba a Ginny a avanzar.
La risa de Scrimgeour, llenó el lugar. Al parecer él era el único que no se había percatado de la forma en como su gorila trataba a la rehén.
-Vamos, vamos! Warren, se mas delicado con la señora. No creo que a McCain le guste ver magullado el premio que se llevara si colabora con nosotros, ¿por qué vas a colaborar con nosotros, verdad?
-¡Bastardo!- siseo Kuno.
-Ya lo creo chico.
-¡Suéltala! Ella no tiene nada que ver con esto.
Scrimgeour sonrió.
-¿De verdad? Hmmm, no lo creo. Porque ella tiene mucho que ver con todo. Ya sabes, es la mujer de tu más grande rival, la mujer que amas...
Kuno no pudo evitar estremecerse de rabia y asco al descubrir las similitudes que había entre la historia de Scrimgeour y la suya. ¿Acaso Scrimgeour lo había criado con ese fin? Pero, ¿Con qué propósito? Acaso él...
Entonces lo comprendió todo.
-Creo que lo has comprendido-. Dijo el ministro con una sonrisa.- Entonces...¿Qué te parece? ¿Aún sigues pensando igual?
Ella lo miró, horrorizada y con suplica para que no hiciera lo que Scrimgeour le exigía que hiciera. "No lo hagas", creyó leer en sus ojos. No obstante, Kuno no estaba dispuesto a que la única persona que le importaba estuviera en peligro.
OoOoo
Ron escupió sangre.
-¡Maldita sea el ministro! – rugió el pelirrojo al descubrir que uno de sus amigos había sido hechizado con la maldición imperius. Ahora este estaba muerto. – Perdóname – le dijo al cuerpo sin vida de Rogers.
-No vale la pena – le dijo Draco a su lado – Culpable o no, merecía lo que consiguió por débil.
Ya, pero Ron no había querido que las cosas llegaran hasta ese extremo, sin embargo, no había habido otra alternativa... era su vida o... Bueno, eso no importaba, ya. Tras un suspiro de cansancio miró a su amigo buscando sus ojos, pero...
-Lo siento – intentó disculparse, pero Ron mejor que nadie sabía que eso no era suficiente ¡No lo era! Un simple lo siento, no iba a cambiar la rabia y la desesperación que embargaban a su amigo y a él mismo. A esas alturas, Ron no dudaba que Harry quisiera su cabeza. Estaba bastante seguro que si no fuera por todos aquellos años de amistad que los unía lo habría matado.
Por otro lado, Harry no sabía que hacer. un sinfín de sentimientos encontrados lo embargaban, atormentándole, carcomiéndole... se sentía perdedor. ¡Oh, Dios! Quería mandarlo todo a la mierda e ir en busca de Ginny, pero sabía que si hacía algo parecido no iba a hacer mas que empeorar las cosas. en momentos de crisis como aquel, no podía permitirse perder la calma, tenía que mantener la cabeza fría no podía dejar que su rabia y el deseo de venganza se adueñaran de él.
-Tenemos que reagruparnos – escuchó la voz de Ron, y un nuevo aguijonazo de rabia calentó su enfebrecida sangre. Había querido matarlo cuando él y Ron se vieron en el hall, pero, ¿De qué serviría? Además conocía a Ginny y estaba completamente seguro de que ella con o sin consentimiento de Ron igual hubiera estado esa noche en el ministerio.
-... y bueno, en conclusión ese es el plan – decía Ron que estaba mas que interesado en reparar el error que había cometido. – Harry, ¿qué opinas?
Harry se quedó pensando. La verdad no había escuchado del todo el plan de su amigo. Se encogió de hombros y dijo sin emoción:
-Lo que sea estará bien – lo que quería era encontrar a Ginny y luego ir a patearle el culo a ese hijo de puta donde quiera que estuviera.
-Bien, entonces vamos – dijo Ron.
Pero ninguno dio mas de dos pasos cuando los ascensores se abrieron y por el aparecieron unas tres docenas de aurores entre ellos el ministro.
-Buenas noches, caballeros – dijo este encabezando el grupo – Espero no haberles hecho esperar demasiado. – y luego, con una sonrisa miró a Harry con gran placer – Potter, es un gusto volver a verte.
-No puedo decir lo mismo – dijo no sabiendo de donde sacaba la fuerza para no matarlo.
-Oh, ya veo – soltó una risita exasperante – En ese caso, creo poder ayudar a amainar un poquito tu mal humor – justo en ese mismo momento las puertas de uno de los ascensores volvía a abrirse. Harry no miró hacia allí, tenía puesta toda su atención sobre Scrimgeour que sonreía de hito en hito, sin embargo, cuando escuchó la voz femenina proveniente del ascensor se volvió hacia ella con tal rapidez que fue un milagro que su cuello no se rompiera.
-¡Par de estúpidos! Les juro que se van a arrepentir de esto.
Era Ginny.
Y cuando ella se dio cuenta de su presencia grito su nombre esperanzada y quiso correr hacia él, pero uno de los gorilas que la escoltaban tan amablemente la detuvo con cierta brusquedad que ocasionó que la furia de Harry incrementara.
OoOoo
Rufus se sentía ganador.
Su mirada pasó de Harry a Ginny y viceversa con tal satisfacción que creyó que ahora sí nada ni nadie iba a detenerlo.
Si supiera.
-Suéltenla. – dijo Harry con la voz suficientemente suave como para ponerle los pelos de punta hasta al mas temerario de los rastreros.
-No muchacho. Creo que eso no se va a poder – dijo con una sonrisa – a menos claro que hagas algo por mi.
-Jodete.
Scrimgeour se rió.
-Me parece que el que se va a joder es otro. – dijo – Bueno, trate de hacer las cosas del modo mas pacifico posible, pero creo que no se va a poder.
Las facciones de Harry se endurecieron mas con cada palabra que Scrimgeour pronunciaba. Estaba muy equivocado si pensaba que lo iba a someter. Ni muerto lo haría "pero tiene a Ginny" se dijo con desesperación. ¡Mierda! eso si era un problema.
-¿Qué es lo que quiere? – preguntó queriendo ganar tiempo. Para entonces esperaba que Ron hubiese encontrado la solución a sus problemas. Lo miró brevemente de reojo y no se equivoco al verlo. Su amigo estaba aparentemente muy tranquilo mirando hacia un punto muerto detrás de los secuaces de Scrimgeour mientras maquinaba, seguramente estaba pensando en como mover las piezas de su ajedrez para hacer su jugada. Scrimgeour siguió.
-Quiero verte muerto.
-Entonces mátame. – le dijo.
-¡No! – grito Ginny forcejeando con su carcelero.
Scrimgeour ladró un risa.
-No muchacho, pero he de admitir que me gustaría terminar lo que deje pendiente aquella vez.
Ambos sabían que se refería a aquella vez hace cinco años.
¡Maldito fuera!
Si no fuera porque tenía a Ginny como rehén, las cosas serían muy distintas.
-Acabemos con esto de una maldita vez, ministro.
-Tan impaciente estas por morir.
-No tiene idea.
-Ok. En ese caso creo que no demorare mas esto. – dijo el ministro con una sonrisa Ladeada.
ooOoo
Entre un escabroso silencio, Kuno se abrió paso hasta quedar frente a Harry. Sus ojos clavados a los suyos. Fríos. Calculadores. La clara pregunta en ellos, ¿qué mierda hacía allí?
Alguien formulo la pregunta no dicha por Harry en voz alta.
-Quiero lo mismo que tú – dijo tratando de sonar lo mas sereno e indiferente que podía aunque lleno de significado. Solo esperaba que Scrimgeour no haya leído entre líneas lo que quería decirle a Harry.
Harry no alteró su expresión, sin embargo, había entendido lo que Kuno le quería decir. Solo había dos cosas que Harry deseaba en esos momentos: la primera, era que Ginny quedara libre y sin daño. La segunda, matar a Scrimgeour.
-¡Bastardo! – siseo Ron furioso. No podía creerse que después de que le salvaran la vida en manos de Scrimgeour siguiera trabajando para él. Ron extrajo una flecha y la puso en su arco dispuesto a matar, pero Harry le detuvo.
-Él es mío. – dijo en un tono que no admitía negativas.
Y dicho eso, se armo el jaleo.
ooOoo
Notas de la autora: Bien, por el momento eso es todo. No sé cuando vaya a volver a publicar. La verdad ni siquiera he empezado el siguiente capitulo, que por cierto es el final. Siiii, esto se acaba. Y estoy triste porque, a pesar de todo lo complicado que me ha sido escribir este fiction lo voy a extrañar. ¡Snif, snif, snif! Bueno, mejor ahí no mas lo dejo. Nos estamos viendo en el siguiente chapter.
