Capitulo 11: Atándome a ti

Entre sus brazos, estaba entre ellos, como muchas veces lo había imaginado aun siendo una niña. Bueno, tal vez esto fuera diez veces mejor que su imaginación, pero no dejaba de ser parecido.

Ryoma aun mantenía su cintura bien agarrada, ayudando a su lengua en la ardua tarea de no dejar que su "presa" se escapara al alejarse.

Y Sakuno, ella no cabía en lo roja que se había puesto su piel. Nunca nadie le beso tan pecaminosamente y a decir verdad, tan en contra se su voluntad. Como pudo se movió entre los brazos de él intentando imponer algún tipo de distancia.

Por un momento tomó control de su boca.

.- Ryo…Ryoma…- Esto pareció regresarlo al momento.

El joven Echizen no la soltó, simplemente alejó su boca lo suficiente como para poder tomar aire. El calor que desprendía su cuerpo no menguaba. Abrió sus ojos gatunos.

Sakuno pudo notarlo, el también estaba acalorado, sus mejillas pálidas se tiñeron de un atractivo tono carmesí, muy leve, dándole un toque exótico.

Una parte gritaba, de alegría, de júbilo, sin poder caber del placer, pero la otra, la conciente, la racional y la que siempre le había manejado, se oponía.

Cada uno de los momentos en los que Sakuno sufrió por su culpa, formaron fila para desfilar descaradamente por su memoria. No quería volver a sentir eso, de ninguna manera seguiría.

.- aléjate- exigió como pudo, quitándose del contacto visual. Sin ser brusca lo empujó para darse mas espacio.

Y como siempre Ryoma parecía mudo. Su actitud no había variado en mucho, pero ya se lo notaba menos excitado.

Sakuno ordenó unas treinta veces a sus piernas que se movieran y cuando estas lo hicieron apenas podían sostenerla. Con pesar y algo de torpeza se dirigió a la puerta. Claro ademán de que quería que se fuera.

Ryoma lo entendió, tomó las llaves que milagrosamente habían caído sobre la mesa y salió de ahí más confundido que nunca en su vida, sintiendo un gran vacío por dejar las cosas de esa manera.

Ella apoyó la cabeza sobre la dura madera que la separaba de la calle.

Se sintió frustrada y decepcionada, de lo ocurrido y de ella misma.

Al parecer no había cambiado tanto como suponía.

OoOoOoOoOoOoO

El día comenzaba nuevamente y con pesar Sakuno vio en el reloj de su muñeca que no habían pasado más de tres minutos de la última vez que le había consultado. La mañana pasaba extremadamente lenta y le crispaba los nervios.

Las diez … y ella sentía que había estado en esa silla por horas.

Cinco días de lo ocurrido y ¡nada!

¡Se lo tragó la tierra!

Cosa que no le hubiera disgustado si hubiese ocurrido antes de aquel incidente, pero ahora ¡ahora le era insoportable!

Ya, el tema se lo planteó una y otra vez en su cabeza, dándole razones validas y de mas para que olvidara lo ocurrido, pero todo se venia abajo con el pequeño pero estorboso lema: "todas las cosas tienen un por que".

Golpeó su frente contra el escritorio.

.- definitivamente, odio mi vida- murmuró.

La puerta de su oficina se abrió estrepitosamente asustándola y haciéndola saltar en su silla de la impresión.

.- Sakuno, el señor O´brian desea verte- le comunicó una compañera, muy bonita y menuda llamada Alisha.

Como pudo y sin ganas se dirigió a la oficina de su jefe. Entró mientras él estaba hablando por teléfono, con un leve movimiento le dijo que se sentara.

.- bien...- colgó el teléfono- te llame por...- la joven parecía perdida.

Movió sus manos incomoda.

.-¿te ocurre algo?- pregunto él.

.-no, no es nada Señor O´Brian- aseguró Sakuno. Tragó dificultosa.

El hombre le creyó a medias.

.- bien Ryuzaki, mande a llamarte por esto- de el cajon de su escritorio sacó unos cuantos sobres.- me acaba de llegar esta mañana.

Sakuno los observó curiosa e intrigada. El hombre prosiguió.

.- y he de decir que no me sorprendió en lo absoluto haber recibido esto- terminó de poner los papeles sobre la mesa y la miró amenamente- ayer por la noche recibí una llamada Ryuzaki…- sonrió- haciendo un paréntesis, he de decir que elegirte a ti entre todas las postulantes a este trabajo fue la mejor decisión de mi vida- admitió orgulloso de si mismo. La muchacha apenas podía con curiosidad que le causaba, y un mechón de su largo cabello que se había salido de su prolija trenza estaba sufriendo las consecuencias.- Niña, esto que vez aquí es la documentación necesaria para toda una temporada de partidos en las ligas mayores de tenis-

Insertar balde de agua fría sobre la cabeza de Sakuno. Sabia por donde venia la mano.

.- y antes de que digas que lo ponga en manos de alguien mas este trabajo, he de decir que es imposible- hizo una pausa- todo esta a tu nombre- le entregó una pequeña tarjeta plastificada. Sakuno lo verifico, no había pase, permiso o entrada que no tuviera su nombre y apellido junto con otros números de serie necesarios.- además…- el señor O´Brian mostró sus dientes nuevamente al descargar una nueva carcajada- la llamada que recibí ayer fue de Thomas Harrison.- Sakuno no sabia a quien diablos se refería con eso. El hombre lo percibió.- es el representante de Ryoma Echizen.

Segundo balde de agua fría para la pobre de Ryuzaki.

.- por fin, después de un año pudimos conseguirla…-

.- no entiendo-

.- la entrevista, Ryuzaki- el hombre se levantó y miró por la ventana- durante mucho tiempo todas las revistas nacionales hasta internacionales han intentado pero Echizen nos ha evadido a todos- se giró para ver a la muchacha ahí sentada- y ayer por la noche, el señor Harrison me dijo que nos concedían la entrevista. ¿Sabes lo que significa? ¡Tendremos la exclusiva!-

.- pero-

.- ¡y todo gracias a ti Ryuzaki! Ahora dime- ya la inquisición le sobrepasaba- ¿de donde conoces a Echizen?

Sakuno se incomodo.

.- de..de la primaria señor- contestó sin muchas ganas- fuimos compañeros.

.- ¿solo compañeros?- preguntó pícaro.

Ese simple comentario la hizo caer en la realidad, si su propio jefe no creía que solamente fueron compañeros, las personas pensarían igual, no importaba lo que dijera. ¿Y si su esfuerzo y dedicación se veía opacado por esto?

Sakuno se sintió mal, un mareo inesperado la hizo moverse torpemente en su asiento.

.- ¿te sientes bien?

.- ...-

.- mejor dejemos esta reunión para mas tarde- dijo él al verla tan pálida.- mandare a que te den los papeles no te preocupes- Sakuno asintió levemente mientras se paraba.

OoOoOoOoOoOoOoO

Al salir ya estaba oscureciendo. Los rayos de luz rojizos se posaban en algunos de los edificios contiguos. Las luces de la calle se fueron encendiendo una por una a penas unos segundos después de que Sakuno empezó a caminar hacia la parada de ómnibus.

El mal estar que le había agarrado en la reunión fue menguando con el pasar de las horas, pero no lo suficiente como para que su estomago no se le revolviera de vez en cuando.

.- "debo dejar de somatizar todo lo que siento"- se dijo apenada a si misma.

Sus pasos resonaban en una calle que por el horario ya estaba poco transitada y sus ojos de vez en cuando se perdían en cualquier cosa con tal de olvidar. Esa lucha interna que tenia con su conciencia y sus sentimientos la estaban desgastando poco a poco, Ryoma tenia la culpa de todo.

Como si los pensamientos invocaran, su vista de un lindo automóvil negro( y algo familiar para su gusto) se vio interrumpida por la esculpida, alta y deportiva figura de Ryoma Echizen.

A paso seguro y sin ningún intención de hacerle caso a unas colegialas que pasaban por la acera de en frente gritándole cosas típicas de niñas fanáticas, caminó determinante hacia ella.

Por primera vez en su vida, Sakuno, supo que hacer y lo hizo. Con aire ofendido y sin darle importancia( o por lo menos no la demostró) aceleró el paso, dejando al joven Echizen algo desconcertado.

Ella sabia que no la llamaría, y acertó, pero en contra de sus predicciones, la comenzó a seguir y esto definitivamente la incomodo; cada paso que daba era un abismo y a pesar que la parada solo estaba a cincuenta metros parecía el recorrido mas largo que había hecho en toda su existencia.

Cansada, mareada y ya muy molesta se giró hacia él, plantándose ante Ryoma la figura de una mujer decidida, algo pálida, pero decidida.

.- ¿que quieres? -

Él la miró algo extrañado. No se apresuró a responder.

.- vine a buscarte- dijo como si fuera lo mas normal del mundo.

.- ¿para? - toda la sutileza y amabilidad de esa señorita desaprecio dando paso al malhumor acumulado durante años.

.- creo que es obvio- contestó fríamente y taladrándola con sus ojos gatunos.

Sakuno resopló.

.- ¡no, no lo es!-

.-hablemos en un lugar mas privado- propuso Ryoma al ver que algunos curiosos tardaban en alejarse. Intentó tomarla de la mano rápidamente, pero ella lo evadió. Esto ultimo había colmado el vaso.

.- ¿quien te crees que eres para venir de un momento a otro y cambiar toda mi vida? - reclamó enojada. Nunca antes en su vida le había reclamado nada a nadie, pero su paciencia soportó demasiado- Ryoma, nunca fuimos muy cercanos, apenas nos hablábamos... o mejor dicho, yo te hablaba a ti- se corrigió irónica- si es que en algún punto de nuestras vidas estuvimos cerca fue en primer año y segundo, fuera de ahí somos como completos extraños- suspiró indignada, recordando con dolor el pasado- tu ni siquiera me conoces y de un momento al otro me das esto- señaló la carpeta en donde llevaba todos los papeles- y me das paces gratis a partidos y demás yo...-

.- ¿no es lo que querías? - preguntó Ryoma fríamente.

.- ¡mes esforcé demasiado por este puesto de periodista para que vengas tu y lo arruines! - reclamó- ¡trabaje duro Ryoma! ¡ahora todo eso se fue a la basura por que todo el mundo cree que tengo algún tipo de "amistad" especial contigo!

Fuerte golpe al orgullo de Ryoma.

.-hasta mi jefe, el que mas sabe sobre mis trabajos en la Universidad cree que consiguió todo esto por que una de sus reporteras se revuelca con el mejor jugador de tenis- al decir las ultimas palabras su rostro se volvió completamente rojo.- no se lo que pretendes con todo esto, ¿que es lo que quieres? ...- sus ojos ya rojos desde hace un rato no pudieron retener las lagrimas de frustración.

Ryoma no dijo nada.

.- ¡como siempre! ¡la única estúpida que sigue hablando soy yo! - ofuscada se dio media vuelta y comenzó a caminar nuevamente hacia la parada de autobús.

Ahí estaba de nuevo, ese sentimiento de excesiva molestia( acompañado de esa voz que reclamaba: no puede ignórame) que le hacia perder los estribos. A aprovechando que era mas alto y mas atlético, no necesito de muchos pasos para llegar cerca de ella y cuando lo hizo la levanto en brazos.

.- ¡OYEME! ¿¡QUE HACES? - gritó ella anonadada.

No dijo nada y ante la atenta mirada de muchos curiosos que ya para ese momento habían reconocido a la estrella de tenis, se dirigió a su auto con la joven en brazos. Teniéndola sentada en el asiento del copiloto en menos de cuatro minutos y con una cara de frustración total.

.- no tenias por que hacer eso- dijo ella mirando por la ventanilla y viendo pasar el paisje de la ciudad.

.- si no lo hacia- hizo un movimiento para cambiar la velocidad- tu no me ibas a escuchar.- la miró de soslayo.

.-no tengo por que hacerlo, Ryoma- se quitó de la cara un mecho largo de pelo.- no creo que tengamos que hablar sobre nada- se mintió a ella misma.

Por primera vez el muchacho sonrió levemente.

.- ¿realmente lo crees?- preguntó después de su acción.

Ni el mismo Echizen sabia por que se estaba comportando de esa manera tan...¿extraña? Nunca se había preocupado por lo que una mujer pensara de él, ni siquiera la presencia de las mas hermosas había logrado intimidarlo en ningún sentido. Pero ella, esa castaña rojiza de alguna manera lograba que su mundo se convirtiera en un caos con una sola palabra.

Y aquella nueva actitud, eso de no dejarle explicar nada...bueno, tal vez no tenia mucho que explicar, todavía el mismo se preguntaba por que la había besado, pero eso no contaba demasiado. Al parecer existía una Sakuno que no conocía, pero algo muy dentro de él deseaba hacerlo.

Ignorando la cara pesimista de su acompañante Ryoma condujo por un bonito barrio en las afuera de la ciudad. Las calles que bordeaban hermosos y antiguos edificios, contrastaban a la perfección con el aire calmo y señorial.

.- ¿a donde vamos? - indagó ella. Hacía rato que notó que no iban a su casa.

Ryoma no contestó.

Casi al final de tan elegante barrio, se imponía un hermosos restaurant, de fina decoración pero de sencillez admirable. Nada ostentoso desplegaba un aire calido y hasta glamoroso.

Aparcó en el estacionamiento y sin mediar palabra bajó.

Algo perdida Sakuno le imitó.

.- ¿que es este lugar?-

.- un restaurant- respondió en tono obvio. Ella le dedicó una sonrisa irónica y antes de que pudiera decir algo sintió como la mano de Ryoma se deslizaba por su cintura y la guiaba hacia la entrada.

Pareciera que Ryoma iba muy seguido a ese lugar puesto que todos los meseros, hasta uno de los dueños que se encontraba en el allí le saludaron con familiaridad. Los condujeron a ambos hacia la mejor mesa, una al lado de un ventanal precioso que daba a un parque majestuoso y bien cuidado. Obviamente la mesa estaba apartada. La atención inmediata le hizo ver a Sakuno que no escatimaban en consentir al muchacho que ahora, sentado frente a ella, tomaba un pedazo de pan mientras esperaban la comida.

Demás no estaba decir que Sakuno se sentía completamente fuera de lugar. Su vestimenta constaba de una falda de vestir larga hasta las rodilla, una camisa color blanca y el saco negro que hacia juego con la falda. Mas simple no podía estar. Ryoma a pesar de estar solo con un pantalón de vestir y una camisa azul oscuro parecía salido de una revista de moda, su cabello un tanto desacomodado le daba un aire a modelo que acaparo la mirada de mas de una mujer en el lugar al verlo entrar.

.- ¿para que vinimos? - Ryoma levanto una ceja.

.- a comer- segunda respuesta obvia en el día.

.- de eso ya me di cuenta- contestó ella cansada de la evasiva de él.- ¿cual es el fin de todo esto?

.- ¿te puedo preguntar algo? - evadió nuevamente él.

Sakuno suspiró afirmando.

.- ¿por que hoy hablas tanto?- un impulso asesino recorrió el cuerpo de la muchacha... como osó decir algo así, como se le...- ¿oye, por que no respondes?

.- tengo que ir al baño, permiso- decidió no matarlo, seria inútil, estaban en un lugar publico, la declararían culpable enseguida.

Ofuscada se mojó la cara por tercera vez, mirándose en el espejo. Si bien su ropa lucia desalineada para ese momento del día, o mejor dicho noche, su cabello era un completo desastre. Como en el enojo no tomó su bolso intento como pudo arreglarlo nuevamente en una trenza, siendo inútil se conformó con dejarlo suelto y lo mas prolijo posible.

Lo que fuera que estuviera planeando Ryoma la tenía en ascuas hasta la medula, le era imposible descifrarlo. Con un último vistazo a su ropa salió del baño. Mala suerte para ella que cuando se estaba acercando a la mesa, observo como una muchacha de su misma edad, pero con una cabellera lacia y negra como la noche, estaba sentada muy cercana a un Ryoma mas entretenido en servirse un vaso con agua que en prestarle atención.

.- podrías venir a tomar algo conmigo-

.- ya te dije que estoy acompañado- gruñó él.

.- oh vamos, no seas así...-

Sakuno dudo si hacer acto de presencia, pero algo dentro de si le hizo mover sus piernas hasta situarse en su silla.

.- ya regrese- informó como si eso no fuera obvio.

.- oh..entonces era cierto- destiló la morocha con desdén- si estabas acompañado- examinó a Sakuno con énfasis desaprobatorio.- bien hermoso, esta vez te me escapas- miró a Sakuno con superioridad- pero la próxima no lo harás- con suma desfachatez se inclinó y besó sonoramente la mejilla de Ryoma. Picaramente sonrió con antipatía a la peli caoba y se fue.

El muchacho se limpió la cara modestamente, esa mujer a pesar de ponerse excesivo maquillaje no dejaba de ser preciosa.

.- simpática- se burló Sakuno después de unos minutos de silencio.

.- pesada más que otra cosa- corrigió Ryoma.

El mesero se acercó en es momento con la comida.

.- Ryoma- Sakuno probó un pedazo de su carne al caramelo. Por dentro se derrito del placer, nunca había comido algo tan exquisito.

Ryoma sonrió por segunda vez al ver la cara de la muchacha.

.- ¿por que me trajiste a este lugar? digo..aparte de comer- terminó antes de comer otro pedazo.

Ryoma dejo la copa de vino sobre la mesa y se aclaro la garganta.

.- para celebrar- respondió con naturalidad.

.- ¿celebrar?- Sakuno le miró extrañada.

.- tu primera nota de tapa- contestó Ryoma sin un pelo fuera de lugar.

.- ¿QUE?- gritó tan fuerte que todos se asustaron. Sakuno recobro la compostura rápidamente.- pero...yo solo iba a escribir sobre los partidos, o eso creía...como es que...-

.- ¿El señor O´brian no te dijo?- estaba a punto de preguntar: ¿decirme que? pero el recuerdo de la conversación con su jefe se hizo presente.- mi manager le concedió una entrevista exclusiva conmigo.

.- si, eso me lo dijo pero...-

.- tu escribirás esa nota...- afirmó seguro- yo me asegure de ello.

.- ¿Eh? ¿Que quieres decir?-

.- la condición que impuse- tomó un sorbo de agua- fue simple: tu escribirías el articulo y yo te concedería una nota...-

.- pero..pero...-

.- ¿no me digas que tampoco te comento lo del tour?- Ryoma sacó como conclusión que su acompañante estaba bien perdida.

.- ¿un que? como es eso posible, digo...yo...-

.- todos esos pases son para los diferentes partidos que se harán alrededor de los Estados Unidos-informó-serás algo así como mi periodista personal- remarcó las ultimas tres palabras.

Eso recordó a Sakuno la discusión anterior, después de todo, si todo eso era verdad, sus compañeros y colegas la verían como: la acomodada. Eso la enfureció.

.- ¿no estás contenta?- preguntó al ver la cara distorsionada de ella.

.- ¿tengo que estarlo? ¿Ryoma, escuchaste algo de todo lo que te dije antes?-

.- ¿sobre?- indagó en tono despreocupado.

Sakuno perdió los estribos.

.- ¿Sobre? ¿acaso solo piensas en ti?- se levantó ofendida y tomando sus cosas torpemente salió de restaurant.

Ya era de noche, y hasta ahora no había ningún indicio de que pasaran autobuses por allí.

.- ¡SAKUNO!- era la tercera vez que la llamaba- ¡OYE!- no quería verlo, no podría contenerse y le gritaría y tal vez diría cosas que nunca saldrían de su boca en otro tipo de situación.- ¡SAKUNO!- sintió como alguien tomaba de su brazo y la daba vuelta- ¡escúchame!- exigió. Su miraba parecía empezar tener similitud con que tenia aquella noche en que la besó- ...-

.- ¿por que lo hiciste?-

.-...-

.- ¿tienes idea de que esto me acarrea problemas? yo quería ganarme el respeto de mis colegas...ahora solo me verán como tu chica o algo así, Ryoma y ...-

.- ¿es eso tan malo?- preguntó acercándose peligrosamente.

Sakuno no pudo controlarlo y se sonrojó notablemente. Destilando esa inocencia despistada que la caracterizaba desde chica.

.-bueno...- intentó encontrar una excusa.- ¿si?

.- ¿es una pregunta?-quiso saber él, sin dejar de acortar la distancia.

.- creo que...- estaba cayendo nuevamente, sus ojos se cerraban a medida que el aliento de Echizen rozaba aun mas su rojo rostro. No podía ser, estaba cediendo...otra vez.

Sus bocas estaban separadas por una línea casi inexistente, hasta que un simple CLIC los distrajo.

Ambos jóvenes abrieron los ojos de par en par, ya que el primer Clic fue seguido por un coro a muy corta distancia. Unos paparazzi los enfocaban descaradamente, como si estuvieran en una sesión de fotos.

Ryoma maldijo por lo bajo y al instante tomó del brazo a Sakuno y comenzó a caminar rápido hacia el estacionamiento del restauran que se encontraba a una calle.

OoOoOoOoOoOoO

Habían sido los veinte minutos mas desagradables de su vida, Sakuno sonrió para si, aliviada de que ya estuvieran frente a su casa. Los paparazzi insistentes no pararon de perseguirlos por un buen rato, hasta que Ryoma en unas cuantas maniobras logró despistarlos.

El motor se apago y con el todo vestigio de ruido.

Ninguno de los dos sabía como empezar.

.- Ryoma...- ambos se miraron. Ella agarró sus cosas- gracias por traerme- se apresuró a decir mientras salía de automóvil a toda velocidad.

Él ni lento ni perezoso la alcanzó cuando estaba por abrir la puerta.

.- nos veremos mañana- informó como si nada. Ella desvió la vista de su labor por un segundo.

Sin saber por que asintió dándole la razón y entró a su casa casi sin aire por lo que acababa de hacer.

Al parecer alejarse y olvidarse de Ryoma Echizen era mas difícil de lo que pensaba.