Nota de la Traductora:
Probando, probando, uno, dos, tres, hola, sí, sí... ¡Sí, si funciona! Antes de que te vayas a leer el último capítulo de este fic, solamente me gustaría decir que hay dos notas al final, una de la autora y una mía.
¡No te vayas sin leerlas!
¡No agrego más, muchas gracias, y espero que te guste este último capítulo!
PD: Gracias Runa, nuevamente, por el beteo :'3
Capítulo 11: El sí que está bastante guapo
Las cosas parecían estar en su lugar después de eso. Se planearon cenas semanales y Mycroft siempre se aseguraba estar libre. A menos que hubiera una emergencia masiva, Mycroft acompañaría a Greg a una linda cena en un pequeño restaurante con sus padres. Lentamente, dolorosamente lentamente, los padres de Greg empezaron a asimilar la idea de Greg y Mycroft. Probablemente nunca la aceptaran, no del todo, pero a Greg no le importaba. Mientras estuvieran felices por él y les gustara Mycroft, nada más importaba.
Greg y Mycroft se las arreglaron para separar tiempo juntos en sus apretadas agendas. No se veían tan seguido como quisieran, pero simplemente así era como estaban las cosas.
Después de un largo viaje de un mes, Greg prácticamente folló en seco a Mycroft cuando el político entró al apartamento.
Mycroft rió.
—¿Comida antes que sexo? —preguntó.
—¿Por qué? —gimoteó y Mycroft lo besó suavemente—. Hola
—Hola —Mycroft sonrió.
Greg lo arrastró a la sala de estar, donde los contenedores de comida para llevar estaban esperando.
—Me engríes, Gregory —dijo Mycroft.
Greg sonrió.
—Es lo que mejor hago.
Ambos se dejaron caer en el sofá y abrieron los contenedores. Mycroft sirvió vino y se puso cómodo, sacándose el abrigo, chaqueta, chaleco y corbata. Le sonrió a Greg y ambos se recostaron en el sofá.
Doctor Who empezó y Mycroft sonrió ante esto. Greg lo miró, observó como el hombre más joven bebía su vino, comía su comida y miraba la TV. Tenía su cuerpo virado hacia Greg y su rodilla estaba presionada contra su muslo.
Miró alrededor del apartamento, repentinamente dándose cuenta de que no quería irse nunca. Había estado allí durando siete meses, pero nunca lo había considerado su hogar; siempre había sido el apartamento de Mycroft. Sin embargo, la mitad del armario estaba lleno con las cosas de Greg. Había cerveza en la nevera, sus artículos de aseo estaban en el baño, sus DVDs y libros estaban apilados ordenadamente al lado de los de Mycroft. El apartamento era tanto de Greg como de Mycroft.
Greg sonrió, dándose cuenta finalmente de que era feliz; finalmente se sentía seguro. Tenía un maravilloso novio al cual amaba, su divorcio ya era definitivo y había llegado a términos con su nueva sexualidad. El trabajo siempre sería el mismo, Sherlock siempre sería el mismo, pero ahora Greg tenía alguien a quien realmente amaba por el cual volver a casa.
—¿Gregory?
Se volvió a ver que Mycroft lo observaba, limpiándose salsa de su labio inferior.
—¿Estás bien?
—Sí —Greg sonrió y se inclinó hacia adelante para besar a Mycroft suavemente—. Estoy muy bien, en realidad. Ehm…
—¿Sí? —preguntó Mycroft.
—¿Puedo quedarme aquí? —preguntó Greg—. ¿Para siempre?
Mycroft hizo una pausa, parpadeando hacia él. Finalmente tragó la comida que estaba en su boca y dijo:
—¿Estás preguntando si puedes vivir aquí permanentemente?
—Sí —dijo Greg—. Prácticamente ya lo hago, de todos modos —miró a Mycroft con cuidado—. A menos que tú no quieras que lo haga.
Mycroft dejó caer su comida y envolvió sus brazos alrededor de Greg con fuerza, sus labios aplastando los del D.I.
—Quiero que te quedes para siempre.
Greg sonrió.
—Siempre es mucho tiempo, Mycroft.
—No el suficiente, mi amor.
Greg sonrió y se echó hacia atrás, acercándose más a Mycroft, quien se movió de tal manera que sus hombros y piernas quedaron juntas. Mycroft lo miraba cada par de minutos mientras comían, sonriendo cuando Greg lo descubría.
Greg le devolvía la sonrisa.
-oOo-
Greg bostezó y se irguió, cerrando de un tiró su celular y dejándolo caer nuevamente en la mesita de noche. Se levantó a tropezones de la cama y se dirigió directamente hacia el armario para sacar un traje.
—¿A dónde vas? —exigió Mycroft, aún enterrado en las sábanas.
Greg sonrió cuando volvió a aparecer.
—Trabajo.
—¿Por qué?
—Deudas —dijo Greg, poniéndose sus pantalones.
—Que se jodan las deudas —bostezó Mycroft y Greg soltó una risita—. Vuelve a la cama.
—Ha habido un asesinato, Mycroft.
—Deja que Sherlock lo resuelva.
Greg se puso una camisa y la abotonó mientas se acercaba a la cama. Mycroft había rodado hacia su lado de la cama y le miró pestañeando.
—¿Por qué de repente quieres que me quede?
Mycroft rodó los ojos.
—Te amo.
—Mm, creo que es porque anoche te follé completamente.
Mycroft se rió entre dientes y se inclinó para robarle un beso.
—Quizás. ¿Es tan mala razón para que te quedes?
—Es la razón perfecta para quedarme —dijo Greg, pero se apartó. Mycroft gimoteó cuando Greg cogió su chaqueta—. Me tengo que ir, Mycroft.
Mycroft bostezó y se sentó.
—Te daré un aventón.
—No, vuelve a la cama.
Pero su novio ya estaba desenredándose de las sábanas. Se puso de pie y se estiró, dándole a Greg una vista completa de su torso pálido y pecoso. Greg recorrió con la mirada el cuerpo de Mycroft hasta sus musculosos muslos. Mycroft le sonrió de lado.
—Estás haciendo esto a propósito.
—Tal vez.
Greg se rió y envolvió sus brazos alrededor de Mycroft.
—Tengo que ir a trabajar.
—Y yo te voy a llevar.
—Necesitas dormir.
—Te necesito más a ti.
—Eso es una mentira.
—Nop.
—Mycroft.
—No estaré en casa hasta el miércoles —dijo Mycroft, besando sus labios ligeramente antes de moverse hacia su barbilla—. Eso son tres días enteros, Gregory.
—Mm —murmuró Greg cuando los labios de Mycroft se presionaron contra la sensible área debajo de su oreja.
—Son tres días enteros sin ti, sin poder tocarte así… —su voz se fue apagando cuando sus cálidas y suaves manos recorrieron la nuca de Greg por debajo del cuello de su camisa—. Son tres días enteros de no respirar el mismo aire que tú —murmuró lo último contra los labios de Greg y el D.I tragó saliva.
—Mjmm.
—No seré capaz de hacer esto —susurró, dejando que sus manos cayeran y sostuvieran las caderas de Greg—. O esto —se empujó hacia adelante suavemente y su erección se presionó contra la de Greg—. Tres días, Gregory.
Greg de pronto se dio cuenta que realmente no quería ir a trabajar. ¿Cómo podía irse cuando Mycroft estaba presionándose contra él de esa manera? ¿Cómo podía irse cuando Mycroft estaba sosteniendo sus caderas y recorriendo con sus labios su mandíbula?
—¿Gregory?
—Bésame —gimió Greg. Mycroft presionó sus labios contra los de su novio con suavidad y lo atrajo hacia adelante. Greg entrelazó sus dedos en el cabello de Mycroft y lo acercó más, aplastando sus labios contra los del político. Empujó a Mycroft nuevamente a la cama y se subió encima de él—. Tú… planeaste… esto… —murmuró mientras se empujaba con fuerza contra Mycroft.
—Quizás —Mycroft sonrió coquetamente, arrastrando a Greg hacia abajo—. ¿No tienes que trabajar?
—Que se joda el trabajo —dijo Greg, desabotonando su camisa. Mycroft soltó una risita mientas le sacaba los pantalones.
-oOo-
Greg bajó del elegante coche negro y se aclaró su garganta cuando Mycroft se unió a él. Sally Donovan los vio y se acercó.
—Holmes y el doctor te ganaron en llegar —dijo Sally—. ¿Qué te tomó tanto tiempo?
Greg tragó saliva y se rascó la parte posterior de su cabeza.
—Ehm, tráfico, ya sabes —dijo poco convincente y le dio una mirada a Mycroft. Mycroft sólo sonrió agradablemente y Sally soltó un bufido.
—¿Qué estás haciendo aquí? —exigió Sherlock, cuando se acercó con John.
—Soy un policía —dijo Greg.
Sherlock rodó sus ojos.
—Tú no, Lestrade —dijo y miró a Mycroft—. Tú, ¿por qué estás aquí?
—Disfruto de las escenas del crimen —dijo Mycroft—. La cinta amarilla es muy relajante.
Greg bufó y John rió. Sherlock frunció el ceño.
—Estás interfiriendo con mi vida, Mycroft.
—Simplemente le di a mi pareja un aventón al trabajo, Sherlock —dijo Mycroft, apoyándose en su paraguas—. No hay crimen contra eso.
—¿Y necesitas vestirte en un presuntuoso traje para hacer eso?
Mycroft rodó los ojos.
—No todos nosotros podemos vestirnos de manera casual, Sherlock.
—Casi nunca me visto de manera casual, Mycroft —Sherlock husmeó y miró a su traje ajustado—. ¿Quién usa chalecos de todas formas?
—Yo.
—Te ves ridículo.
—Oh, Sherlock, estoy herido —dijo Mycroft—. Seguramente sólo estás celoso.
—¿De qué? —demandó Sherlock—. ¿De tu escaso cabello y aumento de peso?
—No todos podemos pesar menos de cincuenta kilos, Sherlock —bufó Mycroft—. Algunos de nosotros realmente disfrutamos de comer.
—Algunos de nosotros disfrutamos embutirnos con comida —dijo Sherlock.
Mycroft lo fulminó con la mirada.
—Difícilmente me embuto con comida.
Sherlock sonrió de lado.
—¿Toqué un punto sensible, Mycroft? ¿Eres infeliz con tu apariencia?
—Mi apariencia está muy bien, muchas gracias —dijo Mycroft—. Al menos no me veo como un mapache.
—¿Un mapache? —farfulló Sherlock.
—¿Estilizas tu cabello de esa forma a propósito o naturalmente se ve como el nido de un pájaro?
—¡No voy a tomar consejo de estilo de parte tuya! —espetó Sherlock—. ¡Yo soy mucho más apuesto!
—No lo eres.
—John estaría de acuerdo conmigo.
—Gregory estaría de acuerdo conmigo.
Se había convertido en una sesión completa de discusiones Holmes, y Greg y John sabían que estaban a punto de ser metidos en ella. Rápidamente se retiraron y dejaron a Sally Donovan interrogando a un testigo mientras caminaban hacia el cuerpo.
—Háblame de la víctima —dijo Greg, mirándola.
—Mujer, treinta y dos —dijo John—. Estrangulada. Sherlock dice que con un alambre de puás.
—Ya veo —dijo Greg, sacando su cuaderno de notas. Escribió lo que John había descubierto. Cuando acabó, alzó la mirada para ver que Mycroft y Sherlock aún seguían discutiendo.
—Déjame adivinar —dijo John, volviéndose hacia Greg—. Estás de acuerdo que Mycroft; el Holmes mayor, es más apuesto que el joven.
Greg sonrió y miró a John, cuyos ojos estaban sobre Sherlock. Sherlock discutía con sus manos y Mycroft se apoyaba en su paraguas mientras le espetaba respuestas a su hermano. Miró a Greg brevemente y sonrió. De repente, la voz de Sherlock se elevó más y Mycroft respondió con algo que hizo que Sherlock apretara sus manos en puños.
—Tienes que admitir, John —dijo Greg, señalando a Mycroft con un gesto de cabeza—, que él sí que está bastante guapo en esos trajes.
{FIN}
Nota de la Autora:
Y la historia llegó a su final. Quiero agradecer a todos los que dejaron reviews, la pusieron en favoritos o en sus alertas. Significa mucho para mí saber que disfrutan mis historias.
Asimismo, me gustaría contarles que esta historia vino a mí cuando pensaba en Mark Gatiss en esos trajes de Mycroft. Simplemente pensé: "Él sí que está bastante guapo", y decidí que fuera algo que Greg pensara. Una simple frase que se convirtió en mil palabras, las cuales se convirtieron en once capítulos.
Por favor, noten que estoy trabajando en una secuela que puede o no puede eventualmente ser publicada. Tiene como título "Sherlock: Él sí que se ve bastante impactante" y puede que cambie. Sólo he escrito medio capítulo hasta ahora, así que puede que tome un tiempo para que la historia de desenvuelva. Es probable que cubra pedida de mano, matrimonio, hijos, y así sucesivamente.
Como siempre, espero que hayas disfrutado esta historia. Si no lo hiciste, galletas duras para ti.
Vivo para entretener.
Y, más importante,
{IBegToDreamAndDiffer}
NdT: Su nick puede ser traducido e interpretado (creo yo) como: Suplico soñar y diferenciarme (ser diferente). Aunque depende mucho del contexto, por lo que sé proviene de un verso de una canción de Green Day, Holiday, que con contexto tiene distinto significado:
"I beg to dream and differ from the hollow lies."
"Suplico soñar y no creer en las mentiras vacías."
Nota de la Traductora:
Hola, hola, seré breve:
¡Gracias por los review, adoro leerlos y responderlos, aunque yo no sea la autora, muchísimas gracias!
Tengo que averiguar si existe dicha secuela y traducirla si es así; pero ahora tengo en mente traducir otro Mystrade, muy famoso, de la misma autora y que estoy muy segura que si eres fan de esta pareja has escuchado.
Se llama: Give Me A Label (I'll Make Confetti), se me complica traducir los títulos, ¡y créanme que me rompo el cerebro en hacerlo! Este fic es una delicia, aún no acaba, pero ya hay 100 capítulos publicados.
La publicaré pronto, sigan sintonizando a esta humilde traductora que hace esto por mero entretenimiento, le dedica mucho (creo que demasiado jaja) tiempo a ello y adora leer reviews y hablar del desarrollo del fic.
¡Abrazos, espero que les haya gustado!
Lilu
