10º- Decisiones que cambian el corazón
Edward permaneció tras los empleados de las cadenas televisivas, a un lado del follón que estaban armando por la victoria de Carlisle. Observaba como su padre mantenía la calma, simulando que no estaba allí el hombre que había dañado de aquella forma tan bestial a una indefensa niña.
Desde donde estaba podía controlar a aquel espécimen que se hacía pasar por hombre, al padre de Leah, lo tenía justo delante y en más de una ocasión estuvo apunto de ir a darle un par de ostias.
-¿Usted no participa en la celebración?- Le preguntó ese monstruo mientras recogía los cables de su equipo de grabación.
-No estoy de humor para celebraciones- Respondió Edward intentando disimular su irritación al hablar con él- Mi mujer no se encuentra bien, y sin ella no hay nada que celebrar.
-¿Está enferma?
-No, se encuentra algo indispuesta por el embarazo- Edward pensó que hablar de Bella le ayudaría a mantener el temple y no perder los nervios con ese hombre- Estoy algo preocupado por ella.
-Le entiendo- Aquel hombre le miró con compasión, eso desconcertó a Edward- Yo perdí a mi mujer cuando nació la estúpida de mi hija- Edward se tensó más- ¿Y sabe que es lo peor? Que yo nunca quise tenerla, fue mi mujer la que se empeñó en ello. Ahora ella no está conmigo y yo tengo que vivir criando a una mocosa a la que detesto.
Las palabras de aquel hombre llegaron directas a su corazón, abriendo las puertas de la sensibilidad para él, mostrándole el camino que le esperaba si no cambiaba de verdad. Vio que los dos eran muy parecidos, Bella era la que se había empeñado en tener el bebé y él el que se había negado a la sola idea de tener alguno. Eso le hizo pensar en que, si por alguna circunstancia, Bella sufriera algún percance que le impidiera seguir a su lado... ¿Él iba a convertirse en un monstruo como lo era ese hombre? Eso no podía permitirlo, bajo ninguna circunstancia, una cosa era que no le gustaran los niños y otra muy distinta era utilizarlos para darles palizas y como objetos sexuales para satisfacer sus necesidades.
-Me temo que me ha entendido mal señor...
-Clearwater, Harry Clearwater- Edward hizo una leve sonrisa por haber descubierto el nombre de
ese anormal.
-Señor Clearwater, yo si quiero el bebé que espera mi esposa, es solo que en estos primeros meses lo está pasando mal y me preocupo por ella.
-Oh, perdone. Pensé que usted... -Edward lo miró con furia.
-Mire, señor, se que no soy la mejor persona del mundo, pero al menos tengo corazón y principios morales, tenga cuidado con lo que hace y dice porque se puede topar con gente que deteste lo que usted hace y siente por su hija.
Harry miró a Edward aterrado, comprobando en su mirada que era conocedor de todo lo que le había hecho a la niña. Se apresuró en recoger todo lo que le quedaba y salir de la casa a toda prisa.
Los demás cámaras no tardaron en hacer lo mismo, dejando a la familia tranquila hasta el día siguiente.
-¿Era el hombre con el que hablabas?- Le preguntó Carlisle, mirando a Edward.
-Así es- Los demás no sabían nada- Se llama Harry Clearwater y me ha confirmado el mismo lo que ha contado la niña.
-¿Ese cámara es el que le ha hecho esas monstruosidades a Leah?- Preguntó Rosalie enfadada, Edward asintió- ¡Voy a matarlo!
-Cálmate Rosalie- Pidió Edward- Haremos las cosas bien. Mañana mismo iré yo con Bella y la niña a la comisaría y pondré la denuncia contra ese hombre.
-¿Desde cuando eres tan racional?- Emmet no reconocía a su hermano.
-Bella me ha hecho darme cuenta de algunas cosas- No dijo más, subió a buscar a Leah.
La niña estaba acurrucada en la cama en la que Edward la había dejado, mirando la puerta, asustada de todo. Edward abrió sus brazos y ella corrió hasta ellos, abrazándolo con fuerza mientras dejaba salir sus lágrimas.
-¿Vamos a ver como se encuentra Bella?- La niña asintió y cogió la mano de Edward para caminar junto a él.
Los demás subían por las escaleras y vieron a Edward salir de la habitación de los niños con Leah de la mano, estaban tan adorables que todos mostraron una sonrisa, viendo que Edward de verdad estaba cambiando por hacer feliz a Bella.
Entraron en la habitación, en silencio por si Bella estaba dormida, pero no era así, estaba sentada junto a la ventana, viendo las estrellas.
-¿¡Se puede saber porque no estás en la cama!
-Estoy demasiado nerviosa para poder estarme quieta- Respondió sin girarse- ¿Hemos ganado?
-Si, hemos ganado- Edward fue hasta ella con Leah en brazos y rodeó su cintura con una mano mientras Leah apoyaba su cabecita en el hombro de Bella- Y hemos venido a ver que tal estabas.
-Gracias- Se giró a verlos a los dos- ¿Está todo bien?
-De maravilla- Edward besó la cabeza de Leah- Somos amigos, ¿verdad?- Leah asintió sonriendo- Y ahora a la cama antes de que me enfade.
-De acuerdo- Bella cogió la mano de Edward que rodeaba su cintura y caminó con ellos hasta la cama, se tumbó y dejó que Edward la arropara. Leah también subió a la cama y esperó a un lado.
-Parece que te ha bajado la fiebre- Tocó la frente de Bella- ¿Te sientes bien?
-Si, ya lo he dicho antes, solo necesito dormir, llevo más de veinticuatro horas despierta.
-Pues venga- Edward se tumbó al lado- ¿Os parece si dormimos los tres juntos?
-¿Lo dices en serio?- Él asintió mientras abría los brazos para que se colocara Leah entre ellos- Gracias.
Bella se giró hacia ellos y miró a Leah cerrar los ojos y caer rendida de sueño, Bella miró a Edward y le dedicó una sonrisa agradeciéndole lo que estaba haciendo por ella, y sobre todo por la niña.
-Duerme preciosa- Susurró- De ahora en adelante las cosas irán mejor, te lo prometo- Acarició la mejilla de su mujer y ella pudo dormir tranquila durante toda la noche.
Edward estuvo un rato despierto, pensando en todo, en Bella y su gran corazón incapaz de dejar a alguien sufriendo, en la pequeña Leah, que ha pesar de lo que había pasado era capaz de confiar en la gente, en sus padres, que eran capaces de hacerlo todo por ellos, en sus hermanos y cuñados, que no lo habían abandonado nunca a pesar de todas las cosas que habían ocurrido, y en sus sobrinos, que a pesar de la forma en que los trataba seguían diciéndole que lo querían y dedicándole sonrisas.
Se prometió a si mismo hacer felices a cada uno de ellos, empezando por su mujer y Leah, al día siguiente empezaría con su labor, haría que el padre de la pequeña pagara por lo que le había hecho y empezaría los trámites de adopción para que Leah fuera su hija.
Aquí os dejo el siguiente capítulo, siento haber tardado pero estoy aun deshaciendo cajas, me acabo de cambiar de casa y no doy a basto, por lo menos han cesado los vómitos y las nauseas ^^
Espero que os guste, se que es cortito pero no me da para mas ahora mismo lo siento.
Gracias por dejar vuestro reviews y por seguir la historia
Nos leemos
