Hola animalitos del bosque que leen fanfics! ¿Cómo les va en ese encantador -bueno al grano, perdonen por distraerme tanto en otras cosas y no seguir con este fanfic :'o espero que acepten mis disculpas con este cap tan interesante que van a leer ahora...
Cap. 11.
-Oh Amy, perdóname, esto no hubiera sucedido si hubiera ido contigo a jugar – Cream estaba lloriqueando a un lado de mi cama mientras escondía su rostro entre mis sábanas. Estaba siendo un poco exagerada y yo no me encontraba bien en ese momento.
-Cream… solo tengo fiebre… no te culpes por nada… - Le dije mientras me limpiaba los mocos de la nariz. Cream levantó la mirada aún preocupada. – Si alguien tiene la culpa de esto… es Shadow… - Fruncí el ceño.
-¿El señor Shadow te enfermó? –
-Él me enferma… - Estornudé. – Pero no es por eso… sino que hace unos días, la última vez que estuve con él me hizo caminar por la noche fría y bajo la lluvia, en ese momento yo estaba con la misma ropa del día anterior y no era para nada abrigada… - Le conté mientras lo recordaba con rencor. – Él claro, estaba tranquilo porque el señor forma de vida perfecta tenía su chaqueta de cuero que no le permite sentir nada de frío, además que tiene su pelaje hasta por los codos – Me volví a sonar los mocos.
Cream frunció el ceño. Al parecer le molestaba esa actitud de la que le estaba contando.
-Que grosero y poco caballeroso… esto no quedará así, él debió protegerte y además, ¿Por qué caminaron bajo la lluvia en una noche tan fría? – Abrazaba a su chao Cheese quien miraba confundido a la conejita.
-No lo sé, está loco –
-No te preocupes Amy, ya te curarás… - Se levantó y se retiró de mi cuarto. Yo me sorprendí, creí que se quedaría a cuidarme, después de esos días solitarios en las que quedé abandonada y solo me tenía a mí misma para cuidarme.
-Espera Cream, ¿No te quedas a cuidarme? –
– No te preocupes Amy, ya vendrá el responsable a cuidarte, es su deber – Me dijo cuando ya estaba por irse.
-¿Qué? ¡CREAM NO LLAMES A SHADOW! ¡LO QUE MENOS NECESITO AHORA ES VER SU CARA! – Dije tarde, ella ya se había ido. Suspiré molesta. No podía ni levantarme de lo enferma que estaba. Recordé a ese erizo malhumorado y un enojo grande se apoderó de mí. – Estúpido… -
Estaba molesta porque él volvió a tratarme mal, no importa cuántas veces hayamos hablado bien, nos hayamos apoyado, reído, incluso trabajado en equipo. Él siempre que encontraba el momento adecuado me trataba como siempre me trató, como si tuviera el deber de hacerme eso.
Me recosté y quedé dormida. Después de unas horas escuché el sonido de unos golpes en mi puerta principal. Me tuve que levantar, esos golpes eran insistentes y tenían un toque de apuro en ellos. Abrí la puerta con mal humor.
-¿Qué? – Le di una de mis miradas más molestas. Shadow también me correspondió de la misma forma.
-Tu amiguita me obligó a venir… - Arqueó una ceja. – Asique… estas enferma… - Me crucé de brazos.
-Sí, gracias a ti –
-Te encanta echarme la culpa, ¿no es así? – Me hizo a un lado y pasó a mi casa. Yo cerré la puerta y me volví hacia él.
-¿Acaso te invité a entrar? –
-No, me invité solo, pero gracias por preocuparte, ah y por cierto, lindo pijama – Me respondió con una sonrisa orgullosa, esas sonrisas que solo veía cuando nos encontrábamos solos. Me hice mala cara por su comentario, recordé que estaba en mi camisón y me sentí más incómoda estando así frente a él. - ¿Qué haces levantada? Vete a tu cama, estas enferma – Me ordenó, él no era nadie para ordenarme.
-¿Y si no quiero? – Quería contradecirle, tratarle mal como él me trataba, no iba a permitir que se saliera con la suya y fuera el único divirtiéndose con confundir al otro. Él frunció el ceño.
-Estoy aquí para cuidarte, y no me iré hasta que te cures… asique… vas a la cama por las buenas… o vas a la cama por las malas… - Se cruzó de brazos y me miró amenazante. Debía admitir que tenía una extraña influencia sobre mí, pero rechacé a esa vocecita de mi cabeza que me decía que era mejor obedecerle.
-No – Le dije a ambos, Shadow y la vocecita de mi cabeza.
-¿No? –
-No – Él se quedó mirándome con enojo. – Puedes ir rindiéndote porque no pienso hacerte caso… la salida está ahí – Le señalé la puerta.
Él se puso firme y me volvió a sonreír con esa mirada que demostraba que esa sonrisa no era por felicidad.
-Entonces será por las malas… - Sentí un escalofrío pasar por mi espalda, yo no le tenía miedo, eso era lo que me decía. Él se acercó a mí rápidamente y me levantó colocándome sobre su hombro. Podía ver sus púas desde atrás. Luché por salir de su control pero era inútil.
-¡Suéltame o…! – Saqué mi martillo pero me picaba la nariz. Estornudé y solté mi martillo para taparme la nariz, no quería que me viera con los mocos colgados.
-Que miedo, la eriza mocosa me va a lastimar – Se burló de mí.
Me había llevado a la cama y una vez ahí me tapó con mi frazada, solo tenía una ahí.
-Estarás muy loca como para solo usar una frazada en este estado… - Se retiró de mi habitación y yo solo me quedé acostada ahí con una mirada bastante molesta. Al rato volvió con otras frazadas y las estiró sobre mí para que tuviera más calor.
-Son muchas frazadas, me vas a cocinar – Me quejé.
-Te curarás mucho más rápido – Me volvió a sonreír con orgullo. Yo comenzaba a sentirme incómoda ante esas sonrisas. Volvió a retirarse de mi habitación y yo aproveché para sacarme un montón de frazadas quejándome del calor, yo estaba sudando. - ¿Qué haces? – Me llamó la atención con un pequeño balde con agua y un trapo. – Tienes que mantener el calor para bajar la temperatura – Frunció el ceño y dejó lo que llevaba a un lado para volver a ponerme las frazadas.
-Pero tengo tanto calor que estoy sudando – Me volví a quejar. Él me obligó a recostarme y una vez acostada y con todas esas frazadas me colocó un paño muy frío y húmedo sobre la frente. - ¡ESTA HELADA! – Me lo quise quitar pero él no me lo permitió.
-Quédate quieta, es para bajar la fiebre – Y ambos luchamos por lo que queríamos, yo por quitarme ese paño maldito y él por dejarme el mismo paño en mi frente. Al final me rendí, no me sentía en condiciones para seguir insistiendo. Cerré los ojos y me quedé donde él me había dejado, podía sentir como sonreía con victoria y dentro de mí estaba gritando furiosa, me iba a vengar y no volvería a perder contra él.
Tiempo después, él me había cambiado el paño muchas veces, me había comprobado la temperatura y me estuvo vigilando sentado a un lado de mi cama, me decía que me durmiera pero no era fácil con alguien mirándome todo el tiempo. Había bajado algunos grados de mi temperatura y me sentía un poco mejor.
-¿Por qué haces esto? – Abrí los ojos para verlo cruzado de brazos sentando en el mismo asiento. Él me miró. – Hace unos días me dijiste que no me ibas a dejar sola… y después de eso no volví a saber nada de ti, además que estaba tumbada en la cama por mi fiebre y no podía salir de mi casa… -
Shadow mantuvo el silencio, de seguro estaba buscando las palabras para responderme.
-Lo hago porque es mi culpa que tengas fiebre… - Respondió él. – La coneja me convenció de venir a cuidarte porque todo comenzó porque no te traje adecuadamente, sabiendo que estabas con la misma ropa de los anteriores días y sin abrigo alguno… -
-Cream – Le corregí. – Se llama Cream, no "la coneja" – Fruncí el ceño, ahora también tenía que enseñarle a llamarle a Cream por su nombre.
-Lo que sea – Con un tono molesto en su voz. – Es mi culpa que estés así y tomo la responsabilidad, es todo – Finalizó. Volvió a gobernar el silencio y al poco tiempo, el sueño me dominó.
Estaba soñando, caminaba con Cream por una plaza. Era un sueño un poco normal, cosas que nunca sucederían como Sonic llegar con nosotras y sin mostrar ninguna muestra de temor por mí. Y de repente desperté. Al abrir mis ojos pude ver muy cerca los de Shadow, serenos y rojos. Pude sentir mucho calor en mi rostro.
-¿Qué demonios crees que haces? – Le tapé la cara y con la misma mano con la que le tapé le empujé lejos de mí. Shadow quitó mi mano de su rostro y me miró molesto.
-¿Qué te parece que hago? Te estoy cambiando el paño – Reaccioné y noté el paño recién humedecido en su otra mano.
-Ah, lo siento – Sonreí con vergüenza. – Es que desde esa noche que… - sacudí mi cabeza. – Quiero decir… olvídalo – Me volví a recostar y me tapé con las tantas frazadas que me había puesto él. Estaba avergonzada, se suponía que tenía que olvidarlo, no recordárselo.
Me puso el paño en mi frente y cerré los ojos. Sentí como se levantaba de mi cama y volví a abrirlos para verlo sostenerse de la boca, ¿Él estaba sonrojado? Era muy extraño, no estaba segura si ese color en sus mejillas lo había imaginado por la fiebre o de verdad estaba sonrojándose. ¿Por qué se sonrojaría?
¡A no ser que se haya acordado del beso! De seguro que él no lo había olvidado, y creía que no le estaba viendo y por eso no le importó taparse la boca y recordarlo, ¿O tal vez era solo una coincidencia?
-¿Tienes ganas de vomitar? – Fue lo único que se me ocurrió decir en el momento. Él bajó rápidamente la mano de su boca y sacudió levemente su cabeza. Luego de unos segundos, en los cuales seguro intentaba volver a ponerse normal, volteó para mirarme.
-Que ¿Quieres vomitar? –
-No, tú –
-¿Yo? ¿Por qué vomitaría? –
Su rostro estaba normal, con su mirada seria y las mejillas normales. Tal vez si me lo había imaginado pero algo era seguro, y no iba a pasar desapercibido el que se tapó la boca y sacudió su cabeza por algo.
-No importa – volví a cerrar los ojos y esperé unos segundos para abrir un poco uno de mis ojos para espiarle. Él seguía en la misma posición y al verme así comenzó a sonreír. Cerré rápidamente el ojo por ser descubierta.
-Que rara eres –
Yo ignoré ese comentario.
Cuando ya iba cayendo la noche mi temperatura había bajado otra vez. Me levanté de mi cama y tomé una ducha para luego ponerme ropa limpia y cepillarme las púas.
-Me siento como nueva – Di unas vueltitas detrás de mí sillón del salón de estar. Shadow estaba sentado en ese mueble mirando la tv. Al notar que no tenía su atención me asomé por el respaldo del sillón. –Gracias a ti y tus cuidados, Shadow – Le sonreí.
-No fue nada – No quitó la mirada de la pantalla.
De repente se levantó y apagó la tv. Estaba frente a mí, sin pedir permiso llevó su mano a mi frente para tomar la temperatura. Esperé un momento para que él separara su mano de mi rostro.
-Estas curada, significa que mi trabajo aquí ya termino – Se cruzó de brazos. Yo impedí que diera otro paso hacia la salida.
-Espera Shadow, ¿Qué tal una película? – Le pregunté con una sonrisa en mi rostro. Tal vez fue mi cambio de humor con él que le sorprendió, hace unos meses atrás prefería que metal Sonic me raptara antes de invitarle a Shadow a hacer algo conmigo.
-Creí que mi presencia no era de tu gusto – Arqueó la ceja.
-Es que en estos momentos Cream debe de estar muy cómoda con Tails, ya sabes, creo que le gusta y no puede apartarse de él, por lo que me dejó un poco de lado… y Big anda buscando a froggy o pescando por ahí, Sonic debe de estar con Tails y Cream, Knuckles con la esmeralda, y… bueno, directamente, estoy completamente sola… -Me encogí de hombros un poco apenada.
-Bueno, eso no es algo que me-
-Dijiste que no me dejarías sola – Le señalé acosadora. Se sentía genial callar y dejar callado al gran Shadow the hedgehog. Suspiró y se dio la vuelta para sentarse otra vez en el sillón. Chillé de felicidad y fui corriendo para preparar la película y obviamente algunas palomitas para acompañar.
MMMHMMMHMHM ñaca ñaca X3
Ese Shadow misterioso, esa Amy bipolar, esa Cream loquilla, ese Tails loquillo también (?)
espero que les hayas gustado este cap y no olviden decirme que les pareció ;)
