2do tema de apertura – Alones (Aqua timez)
oreta awai tsubasa
Estática de unas huellas sobre la arena
kimi wa sukoshi
Tomas de película vieja de Timcampy volando
aosugiru sora ni tsukareta dake sa
La oficina de Komui vacía, la taza de café volteada
mou dareka no
Una habitación vieja, una foto de Allen y Lenalee en el mueble
tame ja nakute
Un tablero de ajedrez a medio jugar, un llavero con forma de Lenalee tirado en el piso
jibun no tame ni waratte ii yo
El anillo de juguete tirado en el piso a la salida
En un desierto, Allen de espaldas, apoyada en él está Stella encapuchada, un acercamiento hasta ellos, ella levanta la cabeza y muestra cara gris y estigmas en la frente, la imagen gira y Allen muestra los mismos rasgos, mirando serio, la toma llega hasta su ojo amarillo y aparecen las letras de D. Gray-man Innocence eyes
izen to shite shinobiyoru kodoku
Stella arrodillada y gritando, abrazándose mientras alas de inocencia salen de su espalda
uchigawa ni tomoru rousoku
Allen manifestando los estigmas en su frente, sufriendo
nigiwau ba ni gouka na shanderia to wa urahara ni
La silla de ruedas tirada, Lenalee volviendo los ojos hacia el frente, indiferente a él, pero llorando
tarinai kotoba no
Allen vistiendo a Crown Clown, mira a Lenalee que se aleja
kubomi o nani de umetara ii n' darou
La sonrisa de Helena que recibe a la exorcista
mou wakaranai ya
Intenta detenerla tomándola del brazo, pero a quien detiene es a Stella, que lo mira asustada
semete yume no naka de
Una toma rápida de Lavi apoyado en su martillo, Maus de pie con el yoyo extendido, Kanda delante con su espada enfundada, Crowley, Miranda y Komui, de pie
jiyuu ni oyogetara anna
El catorceavo le tiende la mano a la onceava, quien la toma delicada
sora mo iranai no ni
Stella abrazando por detrás a Allen, que está de pie, derrotado y triste
kinou made no koto o
El conde salta con sombrilla en mano, una panorámica hacia delante de Road, Lero, Tykki, Debitto, Jasdero, Serena y Lulubel
nuritsubusa nakute mo asu ni
Una toma de película vieja de Lenalee llorando, atrás una ella malvada
mukaeru no ni
Blavatski sosteniendo un trozo de crisis, cierra el puño, seria
oreta awai tsubasa
Allen activa su inocencia y corre a través de un campo junto con Kanda, Lavi, Maus y Stella, rumbo a pelear contra los apóstoles
kimi wa sukoshi
Una toma rápida de Tykki con sus cruces, Debitto y Jasdero con sus pistolas y Road con sus dulces, dispuestos a apoyar
aosugiru sora ni
Stella extendiendo sus alas y mostrando sus guantes y ojos brillantes de inocencia, lanzando un ataque
tsukareta
Kanda con la nigento tira un ataque doble de corte de inocencia
dake sa
Lavi extiende su martillo y lanza un golpe; del mazo salta Maus, que activa su yoyo brújula y lo extiende lanzando luz
mou dareka no tame ja nakute
Allen como Noé, sufriendo se quita el brazo y activa a Crown Clown, vuelve a la normalidad a la fuerza y lanza un rayo de inocencia
jibun no tame
La mano de Walker tratando de alcanzar a Lenalee, que extiende su mano hacia él, pero se desvanece, él cae al vacío
ni waratte ii yo
Stella evita que caiga, tomándolo de la mano y extendiendo sus alas blancas, ambos se sonríen, pero él luego mira serio hacia adelante
11ª noche – Traición involuntaria
-¡Eso es una tontería! –Se niega rotundamente Walker, golpeando furioso el escritorio de Komui, ante la sorpresa de Crowley y Miranda. El supervisor se limita a sostener su rostro con sus manos al más puro estilo Gendo Ikari, mirando seriamente.
-Disculpa, Allen; yo tampoco pienso que sea una buena idea, pero es lo que nos dijeron… -Dice Miranda, sentándose en la silla de la derecha.
-No hicieron más que decirnos eso y luego desaparecieron. -Agrega Crowley. Allen luce indignado ante el mensaje enviado por Road y Tykki.
-.."Se nuestro compañero; Allen. Nos uniremos a ustedes para destruir la crisis si ese es tu deseo. Si dices que no, es el tú de ahora quien habla, no el verdadero tú… tu encuentro destinado por fin llega, mi sueño lo ha visto, ella está cerca". –Se mira el recuerdo de Road diciendo esas palabras mientras Tykki ondula la bandera blanca de son de paz.
-…Dijo que alguien importante estaba cerca, pero no fue más específica.
-No la dejamos serlo. Puede ser una trampa, Allen. –Advierte Crowley, desconfiado. Miranda asiente, secundando la actitud de su compañero.
-Los Noés… -Interrumpe Komui.- Se acercaron a nosotros a proponer su ayuda para eliminar a los apóstoles rojos porque a ellos también los daña esa sustancia… no se aún si creer en semejante trato. –Comenta con la misma desconfianza que el vampiro.- Pero sobre todo… ¿por qué un mensaje dirigido especialmente a Allen-kun?
-Habla de un sueño y un encuentro que debe suceder… -Allen mira sus manos, recordando el reflejo sonriente que lo mira en sus sueños. De repente, como un flash, una imagen de una mujer con velo religioso en la cabeza y estigmas de Noé en la frente, esta tomada de las manos con otro Noé de abrigo largo en el arco de un jardín; a ninguno de los dos se les ve el rostro. De inmediato el relámpago termina y Allen se inclina un poco, sosteniéndose la cabeza.
-De cualquier forma, no podemos arriesgarnos a colaborar de la noche a la mañana con el clan Noé. –Retoma la palabra Komui.- Nuestra guerra con ellos ha sido demasiado larga, y pueden estar solo tratando de aprovechar esta situación.- Sin embargo, esta decisión no me concierne a mi, sino a ti, Allen-kun. ¿Colaborarás con ellos? –Pregunta directo. Allen aprieta los puños y desvía la mirada.
-Jamás. –Responde determinado, aún afectado por la visión que tuvo hace un momento.
-Allen-kun… -Musita Miranda, habiendo esperado por un momento una reacción contraria a la demostrada. Sin embargo, Crowley y Komui parecen completamente de acuerdo con la decisión de Walker; que sigue con la mirada en el piso, tratando de entender la visión que tuvo hace un momento; se da la vuelta violentamente y sale de la habitación sin decir más.
-Allen-kun… Secunda Komui, serio.
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Maus ha terminado de instalarse en su habitación, se ha dado una ducha y ahora está peinándose delicadamente, sentada frente al espejo. Viste una pijama de abotonar rosada con dibujos de ratoncitos, habiendo dejado su uniforme colgado en el perchero. En la esquina está su fonógrafo tocando un disco de acetato y haciéndolo sonar a mediano volumen; está escuchando la sonata 4 de Mozart; tarareándola mientras se arregla.
-¿¡Maus!? ¿¿Eres tú?? –Recuerda la cara de sorpresa de Lavi; lo que la molesta y hace que deje de tararear.
-Lavi idiota… -Profiere lúgubre, rodeada de humito azul. Lavi se encuentra justamente detrás de su puerta con un ramo de flores en la mano, a punto de tocar; pero alcanza a escucharla, por lo que se arrepiente.
-Aún está enojada… -Piensa nervioso.- Bueno, mejor luego. –Dice excusándose y pasando de largo la puerta, dejando las flores en la entrada de la habitación.- La verdad es que aún no se como tratarte, Maus… -Piensa mientras se mete las manos en las bolsas del pantalón y camina encorvado, alejándose. Ella alcanza a escuchar el sonido de los pasos y dejando su cepillo de lado, se pone de pie y abre la puerta, encontrando el ramillete a sus pies.
-Esto es… -Se asoma hacia el pasillo y alcanza a ver a Lavi doblando en la esquina, sin mirarla. Ella hace una sonrisa serena y toma las flores entre sus manos.- Eres realmente un idiota… -Musita con cierto cariño; luego entra de vuelta y cierra la puerta.
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Stella está en la división científica con Johnny, que le está haciendo un examen de la vista, probando la graduación de los anteojos que utilizaría mientras sus ojos se recuperan. La joven exorcista luce deprimida por el requerimiento pero trata de ser optimista ante la sonrisa del joven investigador.
-¿Qué tal estos, Stella-san? –Le pregunta cambiando los lentes de graduación y mostrándole el cartel de las letras.
-No, aún veo borroso, Johnny-san. –Dice ligeramente desanimada.
-Hmm… ¿qué tal estos? –Se los cambia nuevamente. La joven exorcista se esfuerza por ver con ellos, pero obtiene el mismo resultado; seguido de un suspiro de derrota.
-No. –Luego intenta levantarse.- Te lo agradezco mucho, Johnny-san, pero dudo que este problema se arregle con ponerme unos anteojos… -Se disculpa tratando torpemente de ponerse de pie, tropezándose casi de inmediato con la pata de la silla, pero la atrapa Reever, que impide que se caiga.
-Oe, ¿estás bien, señorita?
-Are… Reever-san… -Lo reconoce por su voz, entrecerrando los ojos para enfocarlo mejor.
-Será mejor que te sientes; que ver mal es mejor que no ver nada, ¿no lo crees?
-Pero… -Deja escapar su frustración.- No quiero sentirme así… -Piensa en la Lenalee que conoció los últimos días, impotente y débil.- No quiero serlo… ser débil… -Comenta mientras el asistente de Komui la ayuda a sentarse nuevamente.
-No lo eres. –La calma maduro el subdirector.
-Quería usar estos como último recurso, pero me parece que podemos pasar a ellos de una vez. –Sonríe Johnny sacando unos anteojos de fondo de botella iguales a los de él y poniéndoselos a la exorcista, que tiene los ojos cerrados para calmarse.
-Por Dios, Johnny, ¿qué clase de anteojos son esos? Es como si gritaran la falta de autoestima que implica llevarlos. –Se burla Reever. Stella abre los ojos y se sorprende al darse cuenta de que con ellos puede enfocar sin problemas.
-Puedo ver… -Sonríe emocionada.- ¡De veras puedo ver! –Celebra más feliz, abrazando a Johnny, que se ruboriza.
-No se que decir… -Se burla Reever al ver a la joven de anteojos de botella abrazar al científico anteojos de botella, imaginándolos con corazones de fondo.
-Me alegra poder ayudarte… -Responde suspirando el joven.
-Aún así, Stella; esos anteojos son para que puedas ver mientras tus ojos se curan, pero no quiere decir que estés en condiciones para pelear. –Mira su brazo quemado y las cicatrices leves alrededor de sus ojos.
-Lo se, Reever-san. –Acepta ella, más seria.- Sin embargo, no puedo darme el lujo de descansar… debo recuperarme lo antes posible. –Lo mira determinada. Él solo se rasca la cabeza y sonríe.
-Sin duda te pareces mucho a Allen.
-¿De verdad lo cree? –Pregunta animada; una gota aparece en la cabeza de los científicos.
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Lenalee está de pie frente al espejo de su habitación, mirándose. Viste su traje de exorcista, luce bastante recuperada y sus piernas han recobrado su fuerza, aunque aún tiemblan un poco para sostenerla. Su rostro es una mezcla de melancolía y felicidad, como si se sintiese culpable por estar bien. En ese momento se da la vuelta al escuchar que alguien abre la puerta de la habitación, encontrando su mirada con la de Allen, que venía desesperado por verla, pero se queda sorprendido al mirarla de pie.
-Allen… -Profiere sin saber cómo reaccionar.
-Lenalee… -Responde él, impactado.- Tú… tus piernas… ¿ya funcionan? –Pregunta esbozando una sonrisa amplia de repente, acercándose a ella. La puerta se cierra tras él, dejándolos iluminados solo por el reflejo de la ventana.
-Si, así parece. Cuando desperté aquí luego de la batalla, ya había recuperado la movilidad. –Explica mostrándole el movimiento de una de sus piernas.
-Ya veo… me alegra tanto, Lenalee…. –Le dice abrazándola instintivamente, sorprendiéndola. Luego ella sonríe y le devuelve el abrazo, apoyando su cabeza en su hombro y cerrando los ojos.
-Muchas gracias, Allen… tú siempre te quedaste a mi lado…
-Ya todo pasó… si tú estás bien, puedo respirar más tranquilo. –Le explica sin moverse de su posición. Las manos de Lenalee aprietan su espalda con fuerza, acercándose lo más posible.
-Allen, te amo… acerca su cabeza a la suya y primero le da un beso en la mejilla, luego acerca sus labios a los de él, dejando que sienta su respiración sobre los suyos, lo que ruboriza a Walker, que instintivamente reacciona y responde besándola en los labios desesperadamente por un largo momento; luego sus bocas se separan por un instante, con la respiración agitada, la exorcista entonces pierde el balance por un momento, empujando a Allen y cayendo sobre él encima de la cama, giran y él queda encima de ella, quien se limita a extender su mano hacia la mejilla de él para mirarlo enamorada. Walker la mira de la misma forma, pero de repente recuerda el flash que tuvo sobre esos Noés desconocidos. Inconscientemente unas lágrimas salen de sus ojos, salpicando las mejillas de Lenalee, que se sorprende. -Allen…
-Tú fuiste quien me enseñó a amar de esta forma… -Le acaricia el cabello delicadamente, mientras ella trata de alcanzar sus ojos con el pulgar de su mano para limpiar las lágrimas que los han empañado.
-El amor… hace que a veces lloremos… -Responde ella, asomando sus propias lágrimas como reacción a las de él, mueve sus manos por su rostro hasta sus hombros y luego lo abraza atrayéndolo hacia ella.- Pero está bien, porque puedes llorar junto a quien amas… y solo junto a ella… -Le dice con voz suave y entrecortada, llorando ella misma. Allen la abraza de la misma forma, llorando y sonriendo a la vez.-¿Sabes que esperaba otra cosa? –Le dice divertida, sonrojada.
-Yo solo quiero estar contigo ahora… eso es todo. –Responde cerrando los ojos, como si quisiera dormir.
-Eso es lo que yo he deseado siempre. Aquí estoy, Allen… ahora yo estaré por ti. Lo que sea que estés sintiendo, aquí estoy. –Le dice amorosa, calmando el espíritu agitado de Allen. Al cabo de un rato, ambos están dormidos, la cabeza de ella reposa en su hombro, con sus manos entrelazadas y sus cuerpos juntos, aún vestidos con sus trajes de exorcistas.
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(Intermedio D. Gray-man)
(Fin del intermedio)
-Deum tes ik nat salikam manat knu radam inak. –Termina de conjurar madame Blavatski de pie en medio de un círculo de transmutación, rodeada por los cinco apóstoles; entre los que están Sarubi y Cyan, ya recuperados de la batalla anterior.
-Madame… -Dice la pelirroja, admirada. La elegante mujer tiene los ojos cerrados mientras sus manos parecen hacer un sello con los dedos; el monóculo de su ojo derecho resplandece con la luz de las velas.
-El amor… hay una pasión muy fuerte… un sentimiento que hace que la crisis resuene… y esa es nuestra entrada. –Sonríe malvadamente mientras las letras que rodean la figura del círculo en el cual está parada comienzan a iluminarse, lanzando su resplandor hacia arriba, haciendo que las ropas de todos se muevan levemente con el aire que sale hacia arriba.
-El amor… -Secunda Sarubi.- Puedo sentir la pasión desbordante que nos muestra el camino. –Dice como en trance, mirando la luz trazada por los símbolos de Blavatski.- Puedo sentir… su presencia… su olor… -Se lleva una mano al rostro, formando en su mente la imagen de los pensamientos de Lenalee.- Es… la presencia… de Allen Walker… ella está con él… y está feliz…
-Eso quiere decir que su deseo está siendo realizado; la Crisis podrá ser liberada. –Agrega otro de ellos.
-Ella… ella… -Sigue la pelirroja, sincronizada con Lenalee y sintiendo la respiración de Allen cerca de ella.- Ya se donde está… por fin… ¡por fin encontré la entrada! –Celebra liberándose; Helena la mira complacida.
-Te lo encargo. –Le dice extendiendo la mano y abriendo un portal a partir del círculo de transmutación.- Agatha, Sururu; acompañen a Sarubi a buscar a su hermana Lenalee. –Ordena magnánima. Una apóstol de cabello blanco y ojos rojos, y otra de cabello rosado corto y ojos azules, se adelantan para acompañar a la apóstol de fuego.
-Con su permiso, madame.
-Vayan. –Permite haciendo un ademán con la mano. Las tres guerreras desaparecen envueltas en la luz del círculo, que luego desaparece. Cyan dirige su mirada hacia su jefa, que se limita a sonreír para si.
-¿Podrán ellas hacer algo solas? –Pregunta el apóstol.
-Las cartas dicen que esas son las piezas que debo mover ahora, Cyan. Lenalee Lee de una forma u otra terminara viniendo a nosotros; y Allen Walker y Stella Jaques cumplirán su destino una vez eso suceda.
-Walker y Jaques… -Repite él, asimilando sus palabras. Helena dirige su mirada hacia la ventana, la luna nueva traza su silueta en el cielo.
-Y en ese momento, ella aparecerá… -Presagia confiada.
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Kanda está en la sala de entrenamiento, practicando técnicas de Batujutsu con una espada de madera. A pesar de ser un entrenamiento, el japonés luce tan concentrado como en un combate real. Ahora quien se asoma a verlo es Maus, que viene desde la cocina con una bandeja con un vaso de leche, unas galletas y un plato de soba. Al verlo practicar, se detiene y, abriendo la bolsa de galletas, comienza a ver el espectáculo.
-Hmm… se ve que sabe lo que hace. –Comenta ligeramente interesada, mordiendo una galleta y pasándola con un trago de leche. El peliazul termina de dar otro corte al aire con el arma y luego se para en seco al darse cuenta de su presencia.
-Oye, tú, ¿qué quieres? ¿por qué estás aquí? –Pregunta despectivo; sorprendiendo a Maus con la boca llena; ella hace lo posible por tragar y le muestra una sonrisa llena de migas de chocolate.
-Discúlpame, pero me pareció interesante tu manera de entrenar, además de que lo hagas a estas horas. –Se acerca la pelirroja hacia él, su aire de elegancia no deja de rodearla mientras se limpia los labios con el pañuelo.
-¿Acaso otra novata?
-¿Novata? –Pregunta sin entender.- Puede que lo sea, ya que soy nueva aquí, pero creo que tengo algo de experiencia como exorcista, si a eso te refieres. –Le dice mirando hacia alrededor del salón. Al igual que Allen, Kanda se sonroja al ver de cerca a la hermosa joven, pero logra resistir mejor que Walker.
-Como sea, me distraes de mi entrenamiento. Si eres exorcista, preocúpate por tus asuntos y por estar lista para las misiones. –La regaña dándole la espalda.
-Si, disculpa si interrumpí tu entrenamiento. –Le hace una pequeña reverencia. –¡¡Yuu-chan!! ¿estás por ahí, Yuu-chan? –Sale gritando alejándose de él. Rápidamente le sale una vena en la frente al espadachín, que se da la vuelta para reclamarle, pero se topa con que Maus está llamándolo y mirando hacia los lados hacia abajo, como si buscara un animal.
-Oye… ¿qué estás haciendo? –Pregunta nervioso.
-Ah, si; estoy buscando a un cachorrito; Lavi me dijo que si lo llamaba así vendría corriendo porque le gusta mucho la soba. Me parece un poco raro que a un cachorro le guste algo tan insípido, pero por eso tengo ganas de verlo de cerca.
-¿Cachorro?
-Si, se llama Yuu-chan. ¡Es verdad! Tú vives aquí, ¿acaso lo has visto?
-Así que Lavi te dijo que buscaras al cachorro… -Infiere con la mirada baja, con su vena casi a punto de explotar. Maus lo mira, parpadea sin entender la sombría actitud de su interlocutor.
-¿Estás bien? Si no lo has visto, está bien, yo seguiré buscándolo. –Le explica amable, dejándole ver su elegante sonrisa; luego se da la vuelta y sigue llamándolo.- ¡¡Yuu-chan!! ¡ven pequeño! ¡aquí tengo un plato de soba para ti!
-Voy a matar a ese maldito conejo… yo lo mato… -Musita Kanda, temblando de furia. Justo en ese instante viene pasando Lavi, inconsciente de la situación.
-¡Hey, Maus! –Se acerca a ella, sonriendo. Ella se alegra al verlo, sonríe emocionada.
-¡Lavi!
-¿Qué haces con un plato de soba? ¿no crees que es muy tarde para comer?
-Ah, no es para mi, se lo pedí a Jerry-san para alimentar a Yuu-chan. –Le explica con naturalidad. Lavi se pone blanco y como si fuera de piedra, mueve poco a poco su cara hasta ver a Kanda, que ya tiene a Mugen entre las manos, respirando furioso.
-Así que cachorrito… ¡¡¡así que cachorrito, maldito conejo!!!!
-¡¡Espera, Yuu!! ¡¡fue un malentendido!! –Le dice Lavi, asustado, evitando un corte de la espada.
-¿Yuu? –Pregunta Maus, mirando a Kanda perseguir a Lavi.- ¿Tú eres Yuu-chan?
-¡Mi nombre es Yuu Kanda! –La corrige enojado.- ¡¡No soy ningún Yuu-chan!!
-¿Eh? –Maus se pone roja de vergüenza al escucharlo; luego mira furiosa a Lavi.- Así que no había ningún cachorrito… y para colmo hiciste que llamara por su nombre a un ser tan antipático como este… -Lo mira con fuego en los ojos, sacando su yoyo.
-Esperen, yo... puedo explicarlo… -Les suplica arrodillado.
-¡¡¡¡¡AAAAAAAHHHH!!!! –Gritan los dos furiosos, con estrellas en los ojos, dispuestos a golpearlo.
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Allen y Lenalee siguen abrazados sobre la cama de ésta, pero de repente ella comienza a emitir los destellos rojos y a gritar, empujando a Allen a estrellarse contra la pared, despertándolo de golpe.
-¡¡Lenalee!! –La llama asustado.
-¡¡¡AAAAAHHHH!!! –Grita ella sosteniéndose la cabeza, luego extiende su mano hacia él.- Allen… ¡¡Allen!! –Lo llama ella asustada; él solo se pone de pie y busca la manera de acerarse, asustado por la repentina situación.
-No otra vez… Lenalee… -La mira sin saber que hacer. En ese momento, abre los ojos de golpe y de sus pupilas sale proyectado hacia la pared el círculo de transmutación que trazó Helena, siendo empujada para atrás, golpeándose en el respaldo de la cama.
-¿Qué pasa…? –Pregunta sorprendida. Del círculo se abre un portal del cual salen caminando las tres apóstoles, que sonrientes se aproximan hacia ella. Allen logra reaccionar a tiempo y activando su inocencia, se interpone entre ellas y su presa, extendiendo su capa blanca a su alrededor.
-¡¡No dejaré que toquen a Lenalee!! –Luego reconoce a Sarubi como la atacante de la última vez.- Tú… entonces es verdad… ustedes la quieren a ella. ¿Pero cómo llegaron aquí?
-Eso agradéceselo a tu novia, Allen Walker. Fueron ella y su inocencia corrupta quienes nos mostraron el camino hasta este lugar. –Explica la pelirroja malvada. Allen extiende su garra y se prepara para combatirla.
-¡Eso no es verdad! –Niega ferviente; pero luego mira de vuelta a Lenalee, que se reincorpora con dificultad; analiza que está en desventaja y envolviéndose en su capa blanca cubre a Lenalee y ambos escapan por la ventana de la habitación hacia el interior del edificio, dejando atrás a las tres enemigas.
-¡Escapó! –Señala Agatha. Sarubi aprieta los puños y se dispone a perseguirlos.
-Hay que ir tras ellos, vamos. –Ordena seria.- Hay otros exorcistas en este lugar; yo perseguiré a Allen Walker y a Lenalee; Agatha, tú busca al espadachín de cabello azul, y Sururu, encuentra a Stella Jaques y neutralízala, ¿entendido?
-¡Si! –Responden sus dos compañeras; rompen de golpe la puerta de la habitación y se dividen para ir a luchar dentro de la orden oscura. Adelante, Allen corre con Lenalee entre los brazos, que se limita a abrazarse a él, no pudiendo seguir la velocidad con que éste se conduce, con Sarubi tras ellos. Al mismo tiempo, la apóstol peliblanca llega volando hasta el salón de entrenamiento, donde se encuentra con Lavi, Kanda y Maus, que de inmediato se ponen alerta.
-Cabello azul… cabello azul… -Repite buscando con la mirada.- ¡Te encontré! –Celebra mirando a Kanda, que, ya de mal humor, se dispone a luchar, pero es Maus quien se adelanta.
-Ella es uno de los apóstoles rojos… eso quiere decir que por fin pudieron entrar a la orden. –Infiere la Bookgirl.
-Solo venimos por un encargo, no estaremos mucho tiempo, pero tengo que encargarme de ustedes, exorcistas con inocencia. –Explica la joven peliblanca.- ¡Crisis, actívate… DEMONIO BLANCO! –De su brazo derecho salen varias vendas que se unen y forman un muñeco con forma de gárgola. Maus se pone alerta y deja caer su yoyo, extendiéndolo. La inocencia se activa y muestra la brújula que lo recubre.
-INOCENCIA, ACTÍVATE… ¡¡COMET COMPASS!! ¡¡¡TERRAFORMACIÓN!! –Invoca poderosa. Lavi y Kanda se sorprenden ante el espectáculo de luces que comienza a formarse; Agatha luce sorprendida ante lo que ve.
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Stella está dormida en su habitación, con los anteojos en la mesa de noche. Sururu se asoma por la puerta y al verla dormida, sonríe, materializando una espada en su mano.
-Allen… -Musita la joven exorcista mientras duerme.
-Dulces sueños, Stella Jaques… -Le dice la enemiga.
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Allen llega corriendo hasta la oficina de Komui, pasa por la puerta y trata de dejar ahí a Lenalee, pero se sorprende al ver que Sarubi los alcanzó; sin embargo, cuando ella entra por la puerta, es recibida por el supervisor, que le apunta con un arma.
-No te muevas, apóstol. –Sentencia serio.
-Hermano…
-Komui-san… -Dice Allen, que se disponía a luchar con ella.
-Si vienes a llevarte a mi Lenalee; tendrás que pasar sobre mi cadáver. –Explica quitando el seguro de su arma.
-Hmm… entonces que así sea, señor hermano de Lenalee. –Le dice la enemiga. Allen y él se quedan en modo de defensa preparados para cualquier movimiento de su oponente; las invasión de la orden ha comenzado con el secuestro de Lenalee como objetivo final…
(Continuará)
Este fue el cap, espero que les haya gustado, cualquier comentario o reclamo, dejen el review, jejeje... Bueno, hasta luego.
