El primer capitulo… Y no estoy nada feliz. La escuela va a matarme y realmente no me siento con mucho humor para escribir… Pero claro, esa no es excusa…

Ante de iniciar, gracias a mis reviewers, rosalind (gusto en volverte a ver!! bueno, leer...), evangeline (espero que este capitulo no defraude tus expectativas...), Angelus-Diabolos Kara.

Yugioh y todos sus personajes son propiedad de Kazuki Takahashi.


Capitulo 1

¿Reencuentro?

Había algo en el aire que no lo dejaba dormir. No podía identificar que era, pero si tenía que darle un nombre, lo llamaría "presentimiento" o quizás "predicción".

Cualquiera que fuera el caso, le robaba el sueño. Sabía que sus acciones a ultimas fechas no habían sido las mas acertadas y que sin duda estaba lastimando a su pareja y a si mismo. Sin embargo, en un afán meramente egoísta, no sentía deseos de corregirlas.

No obstante, sabía que las cosas pronto cambiarían, lo deseara o no. Y él no podría hacer nada para evitarlo.

Pero, quizás, aquello no era algo malo…


Una sensación le oprimía el pecho. Aunque no podía identificarla: a ratos pensaba que era una especie de pensar intenso. Pero, en el segundo que esta idea le venía a la cabeza, el sentimiento mutaba y parecía ser felicidad. Si tenía que nombrarla le diría "resignación" o tal vez "alivio".

No tenía sentido. Sin embargo, tampoco quería preocuparse por ello, pues lo que si sabía, a ciencia cierta, es que todo ello se debía a los eventos ocurridos a ultimas fechas.

Se daba cuenta que la relación entre su novio y él estaba a punto de hundirse. Solo esperaba el golpe de gracia. Pero él no se lo daría, oh no…

Algo le decía que, ese no era el papel que le había tocado jugar…


-Umm… ¿sabes lo que tu y tu novio necesitan?

Richard levanto una ceja, ante lo sorpresivo de aquella pregunta. Se encontraba en un pequeño café, cerca de su trabajo, con una ex compañera de la universidad quien también resultaba ser, su mejor amiga.

-No. Y no creo que tu tampoco, Anne.

-Terapia de pareja- afirmo ella, sencillamente, encogiéndose de hombros.

-¿Perdón?

-Terapia de pareja. Funciono de maravilla para mi y Stephen…

El mercadologo sonrió educadamente, aunque sospechaba que no era una buena idea. Pero, con el paso de los años, había descubierto que no era la mejor de las ideas el contradecir a la joven.

-No puedo pedirle eso a Seto, estoy seguro…

-Tonterías. De hecho, déjame darte el numero de nuestro terapeuta… es sencillamente maravilloso. Su nombre es Kenji Oishi.

Así que un sicólogo japonés. Bueno, quizás pudiera ser de alguna utilidad. Además, era probable que así fuera mas sencillo que comprendiera a Seto; a veces sus costumbres podían ser tan… diferentes.

-¡Aja! ¡Aquí esta!- exclamo la joven, con una expresión triunfal, extrayendo una tarjeta de su bolso y entregándosela al chico.

El rubio la miro, antes de guardarla en su saco. Continuaron ahí por algún tiempo, conversando sobre temas sin importancia. Después de todo, la mente de Richard estaba concentrada en un solo objetivo: urdir una brillante estrategia para "venderle" a su novio la idea de ir a terapia…


-Pienso que deberías decirle que no.

El medico arqueo las cejas, para manifestar su confusión. Su interlocutora, sin embargo, no podía verlo, considerando que estaban hablando por teléfono.

-¿Por qué crees eso, Miyuki-chan?

-Ah, Hiroshi… ¿acaso no es obvio?

Si, lo era. Pero él no quería verlo. En realidad quería pensar que Ryou si quería casarse con él… la esperanza muere al ultimo, ¿no es verdad?

-Bueno, supongo que entonces…

-Es lo mejor, confía en mi. De hecho, ¿por qué no vienes una temporada a Tokio? quizás la distancia te ayude a olvidar…

-No creo que eso funcione.

-Puedes intentarlo. Y si no, por lo menos tendrás un tiempo para pensar lo que quieres hacer de tu vida, Hiroshi.

El muchacho asintió con la cabeza, conciente de que su amiga no vería aquel gesto. No obstante, creía que tenía razón. Continuaron charlando durante unos minutos, aunque sobre nada de importancia. Finalmente, él colgó y se puso a pensar. ¿Qué le iba a decir a Ryou?


Se había jurado a si mismo que no volvería a pasar. No importaba a cuantas personas tuviera que amenazar, chantajear y sobornar, Seto Kaiba no volvería a asistir a terapia. Desafortunadamente para el CEO, había un pequeño detalle con el que no había contado al hacerse esa promesa.

Los ojitos de borrego a medio morir que solo Richard (y Mokuba) podían utilizar en su contra.

-¿Qué opina al respecto, Kaiba-san?

No contesto, pues no había escuchado la pregunta. Estaba ocupado contando las manchas en el techo. Umm… ¿por qué sería que todos los consultorios sicológicos a los que había ido eran de color azul? quizás tendría algo que ver con el "ambiente" que debía respirarse en el lugar. Por supuesto, Seto había escuchado mucho acerca de la "sicología del color" pero siempre lo había considerado una tontería, no obstante…

-¿Kaiba-san?

-¿Um?- dijo, volteando a ver al sicólogo por primera vez en aquella tarde. Éste soltó un suspiro e hizo unas cuantas anotaciones en su libreta.

-Sería bueno que nos prestara unos minutos de su atención, Kaiba-san- dijo el hombre, con suma paciencia, mirándolo a los ojos.

-Oh, claro…- murmuro, sin mucho interés, devolviendo su vista al techo y volviendo a iniciar sus cuentas.

-¿Se da cuenta de por lo que tengo que pasar?- alego Richard, quien durante toda la "conversación" anterior se había mantenido en silencio, con el entrecejo fruncido.

El castaño continuo con su mirada en el techo e ignorando a los otros 2. De verdad no entendía porque Richard había insistido en esta "terapia de pareja". La sola idea, le parecía completamente ridícula. Claro, él y el mercadologo no llevaban la mejor relación del mundo, pero, si estaba dispuesto a complacerlo en tonterías como esa, era obvio que lo quería, ¿no?

"Tu lógica es impecable"

Ah, genial, ahí estaba su conciencia de nuevo. Al parecer, no le era suficiente con que Ryou hubiera desaparecido de su vida. Tenía que seguir molestándolo con cada pequeño e insignificante detalle…

"Realmente, no creo que esto sea insignificante"

No, probablemente no. Pero eso no cambiaba el hecho de que su conciencia fuera insufrible. Por todos los dioses, ¿qué había hecho para merecer tal castigo?

"¿Quieres la lista larga o la corta?"

Golpeo su frente con la mano, para reprimir su impulso de levantarse y comenzar a azotar su cabeza contra la pared, en el vano intento de callar a la molesta vocecilla. Los otros 2 lo miraron, confundidos, pero él ni siquiera lo noto. Lo único que deseaba era salir de ahí, cuanto antes…


El como había permitido que se le hiciera tan tarde, era todo un misterio. Nunca antes le había pasado. En realidad, todos sus conocidos te dirían que Ryou Bakura era un chico extremadamente puntual. Aquel día, sin embargo, presentía que llegaría 10 minutos después de la hora acordada…

Suspiro, al tiempo que Hiroshi le servia el desayuno. Murmuro un rápido gracias y se apresuro a engullir sus alimentos.

-He tomado una decisión.

Ryou apenas y levanto su vista del plato, al escuchar a su novio. ¿De que hablaba? Realmente, no estaba de humor para una conversación, así que…

-¿Ah si?- pregunto, sin mucho interés.

-No voy a casarme contigo, Ryou.

-Oh… esta bien.

Hiroshi suspiro. Claro, esa era la contestación que había estado esperando, pero, en el fondo de su alma, había guardado la minima esperanza de que el peliblanco no cediera con tanta facilidad…

Hikari, ¿te das cuenta de lo que acaba de pasar?

¿Umm?

¿Notaste que te acaba de decir que no se casara contigo?

Si. ¿Y tu punto es…?

No crees que deberías estar un poco… no se… ¿triste?

¿Tu crees?

El yami volteo los ojos. A veces, su contraparte podía volverse tan insoportable…

-¡Ya se me hizo tarde!- exclamo el peliblanco, mirando su reloj. De inmediato, se puso de pie y le dio un rápido beso en la mejilla al otro chico, antes de salir corriendo del departamento.

Vaya forma de empezar el día…


Mokuba no estaba muy seguro de que era lo que lo había llevado a ese lugar. Desde hacia 2 años, tras su graduación, no había vuelto a poner un pie en la universidad. Sin embargo, una fuerza misteriosa parecía estar llamándolo en ese momento.

El muchacho continuo caminando por el campus, sin rumbo fijo. No sabía que era lo que se suponía que estaba buscando, así que no sabía hacia donde encaminar sus pasos. Solo sabía que una fuerza poderosa lo impulsaba a continuar.

Su caminar distraído lo condujo a uno de los grandes auditorios de la escuela. El lugar estaba desierto y generalmente hubiese pasado por ahí sin siquiera mirarlo. Pero no aquella mañana.

En aquel soleado día de Mayo, el destino comenzaba a actuar. Después de 5000 años, era hora de que los dioses pagaran su deuda con cierto peliblanco. Y el menor de los hermanos Kaiba tenía un rol importante que jugar…


Ariadna estaba convencida que aquella había sido una pésima idea. Al mismo tiempo, no dejaba de repetirse que no se volvería a dejar llevar por sus impulsos. Aunque, si tenía que ser sincera, no había sido impulso lo que la había motivado. Era una fuerza superior.

Miro su reloj, por enésima ocasión en aquella tarde. Generalmente estaría en su casa, viendo la televisión, esperando a que la comida terminara de calentarse. Pero, alrededor del medio día, "algo" la había obligado a levantarse y llamar a su esposo, para notificarle que iría a comer con él.

Se sentó en un restaurante de comida rápida, cerca del consultorio de su marido. El lugar estaba vacío, pese a la hora y normalmente no hubiera entrado ahí aunque su vida dependiera de ello.

Pero, al igual que en el caso de cierto "niño", el destino requería su participación en el magnifico drama que estaba por empezar.


Seto estaba demasiado aliviado como para discutir. La terapia por fin había concluido y ahora podían marcharse a casa. Intentaría dormir un rato, pues se sentía sin energías. No obstante, no contaba con el entusiasmo (y apetito) de Richard.

El castaño se dejo arrastrar hasta un restaurante de hamburguesas, en la calle de enfrente del consultorio del sicólogo. Su novio corrió de inmediato a pedir algo de comer. Usualmente habría intentado convencer al rubio de ir a un lugar mas "elegante" y donde se comiera mas "sano", pero, francamente, se sentía demasiado agotado como para pelear.

Aunque, la verdad es que, el destino lo había alcanzado. Después de todo, ¿qué obra puede iniciar sin sus actores principales?


Ryou se sentía "engentado". En el pasado, muchos de sus amigos y compañeros lo habían clasificado como tímido y solitario. Lo cual no era del todo su culpa; simplemente, las grandes multitudes lo estresaban demasiado.

Tomando eso en consideración, era difícil entender porque había aceptado un puesto de profesor en España. En realidad, no padecía de "pánico escénico" y, mientras tratara con grupos relativamente pequeños, no se sentía mal.

Las cosas cambiaban cuando se trataba de cientos de personas. Seguía sin temer a hablar en publico, pero no podía permanecer rodeado por ellas por demasiado tiempo.

Algunos dirían que fuera suerte que el peliblanco escogiera aquel momento para salir a tomar aire. Podía adjudicársele al hecho de que el conferencista era tedioso o a que ya llevaban cerca de 4 horas en el auditorio.

Pero, siendo completamente sinceros, aquello solo podía ser obra de un poder divino. Era el momento de saldar cuentas con los dioses.


-¿Seto-chan?

El aludido había estado ocupado frunciendo el entrecejo y lanzándole miradas asesinas a su novio y a la cajera. Sin embargo, al escuchar aquella voz…

-¿Ariadna?

Sin duda era ella. Un poco mayor, con unos pocos kilos de mas, pero con la misma sonrisa de lunática de hacía 10 años. Seto se sorprendió. Después de todo ese tiempo…

La sicóloga lo abrazo, antes de plantarle 2 sonoros besos en las mejillas y volverlo a abrazar, tal como cuando ambos eran mas jóvenes. Richard le dirigió una mirada desconfiada (y curiosa) pero no dijo nada.

-¡Que sorpresa verte por aquí!- exclamo ella, aun muy complacida y sonriente. El CEO no podía hablar. El reencuentro con la muchacha solo había puesto una idea en su cabeza… la posibilidad de que Ryou también estuviera en la ciudad.

"Ni siquiera lo pienses"

"Podría ser mi oportunidad…"

"Oh no, no lo será. Recuerda lo que paso hace 10 años"

La vocecilla tenía razón, sin duda, pero sus emociones estaban opacando completamente a su lado racional. Era difícil que eso le sucediera al gran Seto Kaiba, pero, cuando pasaba…

Para cuando el castaño reacciono, Richard acababa de presentarse con la "desconocida" y ella le informaba como se habían conocido. Luego, la joven volvió su atención a él.

-¿Qué andan haciendo por aquí?

-Vinimos a terapia de pareja, en el edificio de enfrente- informo el rubio, para enojo de su pareja. Aunque claro, la sicóloga no lo noto.

-Creí que habías dicho…- inicio ella, dirigiéndose al mayor.

-Ni siquiera me lo recuerdes- protesto él, recordando de pronto que se suponía que estaba de mal humor. Pero no podía evitarlo. La sola esperanza de reencontrarse con Ryou, lo hacía sentirse en las nubes…

-Espera un segundo… ¿Cuál es el nombre de su sicólogo?

-Kenji Oishi- respondio el menor, una vez mas, antes de que su novio pudiera siquiera abrir la boca.

-¡Bueno, debe ser el destino, Seto-chan!- exclamo ella, con su característica sonrisa "desquiciada"- ¡resulta que él es mi esposo!

Así, Richard y la muchacha comenzaron a charlar. Luego, se sentaron en una de las mesas a comer y posteriormente el mercadologo empezó a jugar con la hija pequeña de la sicóloga. Mas tarde, el marido de ésta se les unió y la platica se prolongo hasta altas horas de la noche.

Durante todo ese tiempo, Kaiba permaneció en silencio, hundido en sus conflictos emocionales. Usualmente, no le hubiera dado importancia al reencontrarse con su ex terapeuta.

Sin embargo, la leve probabilidad que aquello significaba…


-¿Ryou?

El chico miro a su alrededor, ligeramente sorprendido. No había esperado encontrar a nadie afuera del auditorio; después de todo, aquellos interesados en las conferencias ya estaban adentro y los que no, ya se habían marchado de la escuela.

-¿Mokuba?

Si, era él. Mayor, mas guapo y con el cabello mas corto, pero indudablemente él. Ryou le sonrió amargamente. Después de tantos años… Uno pensaría que es…

¿Imposible encontrárnoslo aquí?

Si. No creí que siguieran viviendo en Nueva Jersey.

¿Sabes lo que esto significa, hikari? ¡Es una señal…!

Si, probablemente lo era, pero el peliblanco aun no estaba listo para admitirlo. Además, podía tratarse de una simple coincidencia. Quizás Mokuba había tenido que ir por unos papeles a la universidad; aquello no significaba necesariamente que Seto…

¿Puedes dejar de ser tan negativo? ¡¿No ves el regalo que los dioses han vuelto a poner en nuestro camino?!

Tenía razón, claro esta, pero no podía evitar el negativismo. Había pasado tanto tiempo… Su deseo de volver a Seto había crecido día con día, hasta el punto de lastimarlo horriblemente, pero…

No. No podía. No había lugar para la esperanza.

Además, se supone que voy a casarme…

¡¿Podemos dejar esa farsa para otra ocasión?! Además, ¡esta mañana…!

El yami opto por dejar aquella platica para después y se dispuso a tomar control del cuerpo de su hikari. Había tantas preguntas que necesitaba hacerle a Mokuba…

Desafortunadamente, con los años, sus poderes de la sombra se habían ido debilitando, haciendo esa tarea casi imposible sin el consentimiento del hikari. El yami suspiro, abatido. No obstante, se sentía optimista. Había perdido una batalla… pero no la guerra.

Una pequeña conversación inicio, versando sobre temas superficiales. El peliblanco no pregunto por Seto y el menor no lo menciono.

Sin embargo, la llama de la esperanza había resurgido, sin importar lo que Ryou quisiera pensar…


Y listo. ¿Qué tal? ¿Horrible? Si, sin duda. No pude evitarlo. Este capitulo estaba perfectamente planeado en mi cabeza y sin embargo, cuando quise escribirlo…

Así que, ¿quién quiere matarme?, si, se que la mayoría pensó que nuestro lindo par (trío) de tortolitos iban a reencontrarse pero… ¡soy malvada! Muahahahahaha. Aun falta algo de tiempo para que eso sucede… jeje

Aclaraciones: el principio tal vez es confuso, pero mi intención era que ambos párrafos fueran aplicables a este… ¿cuadrado amoroso? Jaja. ¿Qué otra cosa? Bueno, creo que es todo, pero cualquier duda pueden dejármela en un review (no olviden dejar su correo para que se las conteste!!)

En este capitulo trate de retomar el humor del primer fic (sin mucho éxito, debo agregar) pero mejorara, lo prometo. Y también tratare de volver a poner a los personajes "en personaje" porque quizás estén un poco OOC… (aunque creo que hay un buen motivo para ello)

En fin, no olviden dejarme su opinión. Si creen que es un capitulo espantoso y confuso, díganmelo y juro que lo cambiare. Yo misma no estoy muy satisfecha… no obstante, creo que, este ultimo borrador, fue el mejor que escribí…

Oh, y el adelanto para el próximo capitulo, se titulara: "¿señales?"

¡Hasta pronto!

XOXO