PRIMERA PARTE - EL PORTAL
Capítulo III - Comienza la feria Milenaria
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Cruzaron el pequeño, pero espaciado puente del sur que los llevaba hacia el islote donde el hogar de los Gendius se alzaba. Hace años Lucca le había relatado a Crono sobre el lugar. Dos siglos atrás, sus antepasados construyeron su hogar en ese espacio para alejarse de la gente, y pensar con claridad una forma de asistir las necesidades tecnológicas del Reino. Los Gendius han tenido prestigio desde hace siglos como inventores, arquitectos y herreros en tiempos remotos.
Crono poseía una copia de la llave de la casa. Fue una de las pruebas de confianza de la familia a él otorgada por la amistad con Lucca, siempre esperó que se la exigieran desde el día cuando deshizo el compromiso, pero no les importó o lo olvidaron pues nunca comentaron nada al respecto.
Aunque la fachada daba la imagen de una enorme casa lujosa de nobles, el interior lucía algo desordenado, especialmente por un inmenso y extraño artefacto que ocupaba un salón de la estancia. Parecía tener años arrumbado ahí: dos cilindros gigantes conectados a una rampa giratoria pasando por una rendija. Según Lucca, su padre intentó construir un pasadizo por el que uno no tuviera la necesidad de caminar, pues el suelo se movería por sí solo. Un gran proyecto, aunque terminó abandonado por alguna razón desconocida. Cuando preguntaba al respecto, ni siquiera Lucca parecía saberlo, pues sería casi una bebé por aquél entonces. Supuso debió ser rechazado directamente por Guardia, como lo sería la máquina Gato años después, la construcción de la última descendiente de los Gendius hasta el momento.
—¡Lucca! ¿Estás aquí? —Llamó Crono, mientras Marle fisgaba entre los inventos.
—¿Eres tú, Crono? —Se escuchó una voz arriba, en la segunda planta— ¡Sube!
Ambos subieron las escaleras, llamaron a la puerta de la habitación y abrieron tras escuchar el permiso de entrada. Por primera vez Marle vio Lara. La madre de Lucca era una mujer de cabello largo castaño, de forma idéntica a la cabellera de Lucca antes de habérsela cortado. Estaba sentada en una peculiar silla de metal y madera con dos ruedas de carreta a los costados.
—Señora Gendius.
—Hola hijo. Buscabas a Lucca, ¿verdad? —El saludo de Lara fue tan natural como de costumbre— Ella me pidió que te avisara…
La vista de la mujer pasó hacia Marle cuando entró por la puerta detrás del muchacho. Con un presentimiento en mente, Marle se paralizó al mirar a la señora Gendius. No hizo ningún comentario al respecto de su estado, no había sido eso lo que la perturbó, sino la mirada inquisidora sobre ella. Intentando disimular la incomodidad sufrida al ser vista de aquella forma, saludó intentando imitar la postura de cuando tuvo el gusto de conocer a la madre de su amigo.
—Encantada de conocerla, señora Gendius. Mi nombre es Marle Q'Bey.
Pero ella no dejó de observarla amenazante. Crono tuvo la ligera sospecha de lo que pasaba por la mente de Lara.
—Mi esposo y mi hija salieron temprano a la feria Milenaria —murmuró mecánicamente sin desapartar su mirada de la doncella—. Lucca me pidió avisarte que la encontraras en el nivel más alto de la plaza.
Con nerviosismo, Crono le dio las gracias por la información. Pero tras decir lo que le habían encomendado, Lara se dirigió a la muchacha.
—Disculpa… ¿Marle? Dime, ¿conoces a mi hija, eres amiga suya?
—Yo… no, solo… conozco a Crono.
Su fulminante mirada se abalanzó esta vez con más saña contra el pelirrojo.
—¡Ella fue el motivo!
Marle parpadeó confundida y asustada por la agresividad en la voz de la noble mujer.
—¡No señora Gendius! Ya aclaré eso con ustedes y su hija.
Corno intento contener la irritación que dentro de él comenzaba a surgir. Nada convencida por la respuesta, trató de calmarse. Tras unos segundos de incómodo silencio, su última pregunta fue para Marle.
—Niña, ¿exactamente qué es de ti este muchacho?
Sin saber del todo lo que ocurría, Marle suspiró sintiéndose más aliviada de repente. Aunque todavía confundida, respondió con naturalidad.
—Un amigo. Lo conocí esta mañana en la plaza. Tenía curiosidad por conocer a su hija. Crono me ha hablado mucho de ella y sus inventos. Me dijo que podía presentármela.
Era una respuesta sencilla y halagadora. Lara capaz de ver la verdad en las personas, no encontró mentira alguna en la joven. Más relajada, e incluso avergonzada por su comportamiento, se disculpó con Crono.
—Lo siento, hijo. Creo que me dejé llevar. Aún me cuesta trabajo asimilarlo.
—Soy yo el que debe sentirse avergonzado, señora. Pues no le quitaré más tiempo. Mi madre vendrá dentro de poco a hacerle compañía.
—Gracias, te lo agradezco. Entonces Marle, ¿sabes que mi hija es una inventora?
—Como su esposo, según sé —contestó recuperando su mezcla de curiosidad y educación natural— Me parece que en la feria montará algo relacionado, ¿me equivoco?
—Para nada. Si lo que deseas ahora es preguntarme sobre de qué se trata, mucho me temo tendrán los dos que descubrirlo por la tarde. Esa niña me ha hecho jurarle no decirle a nadie hasta la demostración oficial. Aunque te diré en secreto, me dio un adelanto con su padre sobre lo que es, y te diré será lo más extraño que te puedas imaginar. Parecerá más magia que ciencia.
Los ojos de Marle despedían un brillo de curiosidad, sorpresa y anhelo intensos. Sea lo que fuera, el deseo de conocer a Lucca y presenciar el funcionamiento de su maravilloso invento, se convirtieron en una increíble necesidad. Sin duda Lara tenía el don de saber despertar el ansia sobre las personas para conocer las invenciones de su esposo e hija, independientemente si su funcionamiento fuese útil o al menos correcto.
—En serio deseo presenciarlo —musitó la muchacha más para si misma.
Sonriéndole, la señora Gendius apreció el cumplido sintiéndose complacida, también a Crono, aunque vaciló un poco al notar la forma en cómo miraba a la muchacha.
—¿Tu también quieres verlo, Crono?
—Claro.
Dio la respuesta sin desapartar la mirada llena de curiosidad sobre Marle. La tranquilidad de Lara se fue esfumando, pero al menos mantenía el dominio sobre sus emociones en esta ocasión.
—Pues marchen ya. Espero que disfruten el espectáculo.
Esperaba que Lucca no viera lo que ella al conocer a Marle.
CHICAVICTORIA - Como siempre, disfruto mucho de leer tus observaciones. Más que hacer la historia llena de aventuras, acción y fantasía. Me he concentrado mucho en los sentimientos de los protagonistas, a final de cuentas es lo que les da su realismo ante las aventuras que correran. Marle sin duda es uno de mis personajes favoritos debido a la evolución que tiene como personaje, asi como las cosas que oculta, jeje. Gracias por leerme, te mando un gran saludo.
