CAPITULO 11

Ninguna sombra interrumpió la boda, ni siquiera el llanto de un bebe se oyó, solo los alegres cánticos y acordes del coro osaron interrumpir tan apacible silencio, el sacerdote dio su bendición y todos agradecidos y jubilosos salieron para felicitar a los recién casados.

Uno a uno se acercaban a felicitarlos y después de tanto alboroto Corina se atrevió a acercarse y con los ojos llenos de lagrimas la abrazo fuertemente – lo lamento Zoey es solo que no resisto la idea que te marches- le susurro al oído antes de separarse de ella y limpiarse las lagrimas, para luego alejarse sin antes dirigirle una acusadora y sádica mirada al novio.

-Corina quiero pedirte un último favor- menciono Zoey un poco incomoda, haciendo parar en seco a la pelinegra

-El que sea Zoey- respondió muy amable esta

-Me acompañarías a la mansión para arreglar las maletas antes de irnos a la fiesta

-Por supuesto¿Eliot también vendrá? – agrego esto ultimo con vos fría y cortante.

-Por supuesto, espero que no sea mucha molestia – dijo Zoey un tanto incomoda por la frialdad de su amiga hacia su esposo, pero repentinamente Corina le sonrió ampliamente y le contesto que no había problema alguno.

Una vez estando en la mansión de Corina, Eliot decidió darse un duchazo antes de ponerse el otro traje, mientras que Zoey y Corina platicaban en la habitación de la primera.

-Mírame soy un desastre – comenzó a decir un tanto apenada Corina al verse en uno de los espejos de su amiga

-¿Pero que dices Corina? O vamos estarás bien – reprendió muy alegre la pelirroja mientras le quitaba su espejito a Corina y lo guardaba en la maleta con sumo cuidado.

-No es en serio que voy hacer ya te fijaste en el tamaño de este lugar, no es exactamente el

Castillo de la reina Isabel pero es enorme aun así¿Qué se supone que are yo sola en este lugar?

-Puedes convertirlo en un antro

-Jajaja si claro con lo mucho que me gusta ese ambiente

-O vamos conseguirás a alguien, te casaras, y luego tendrás muchos hijos, y luego vendrán los nietos

-¬ ¬ O vamos Zoey seamos sinceras terminare con un lorito y cincuenta gatos haciendo de las suyas en este lugar, ja ya hasta Purin tiene novio ¿puedes creerlo?

-Si si lo creo y dice que dentro de un año se quiere casar

-Lo ves voy destinada a una vida de soltería aparte quien…Que fue eso – se interrumpió ella misma al oír en la planta baja un débil ruido parecido al metal al caer o chocar con otro

-¿Que fue que?- pregunto asustada Zoey quien no había oído nada

-Oí un ruido en la cocina- aseguro Corina intentando oír algo mas

-¿Segura?- pregunto aun dudosa Zoey quien creía que era una broma de su amiga

-Si segura, lo oí claramente, sonó como si alguien hubiera movido cosas de metal

- ¿Como cacerolas?

- Si solo que más pesadas, ahí que ir a ver –propuso corina después de meditarlo un poco

-¿Bromeas?

-No, ven vamos – dijo Corina mientras la jalaba de una de las mangas de su vestido blanco.

Y después de que Zoey se resistiera poniendo distintas excusas Corina se decidió a bajar sola, no pensaba quedarse sin saber que había provocado aquel ruido, estaba a punto de bajar cuando volvió a oír el mismo ruido, la sangre le helaba y temblaba de pies a cabezas, no podía quedarse ay esperando a que algo sucediese, tenia que bajar, volteo a ver a su amiga y con gesto decidido comenzó a bajar de escalón en escalón intentando percibir el mas mínimo movimiento, una ves que Corina hubo desaparecido entre los pasillos del primer piso, Zoey bajo apresuradamente, no soportaba aquel silencio, y mucho menos estar sola en aquellos momentos.

Mientras tanto Corina iba caminando por uno de los pasillos cuando sin avisar algo se puso justo detrás de ella, veía claramente su sombra reflejada frente a ella y al sentir la mano fría del susodicho sobre su hombro dio media vuelta como un rayo sacándole un grito aquella persona y causando que Corina cayera al suelo.

-No tenias por que reaccionar así – argumento aquel chico de cabellos rubios y origen americano

-Y tu no tenias por que llegar así sin siquiera avisar – replico la peli-negra con desden y orgullo mientras se levantaba sin prestarle atención a la mano de ayuda que ofrecía el chico.

Zoey ya no escuchaba el ruido del agua cayendo de la regadera, por lo que supuso que Eliot ya se había terminado de bañar, Zoey que seguía sin encontrar a Corina decidió ir a ver a Eliot para pedirle su ayuda pero al llegar al cuarto donde se suponía que estaba, tampoco lo encontró, comenzó a preocuparse por su esposo y su amiga por lo que comenzó a llamarlos pero no se oía nada.

Zoey quien pensó que tal ves, Corina estaría en el jardín fue a buscarla ahí por lo que al no encontrar nada continuo buscando en el patio delantero pero al abrir la puerta algo en el suelo llamo su atención, estaba segura que no quería averiguar que era pero la vista seguía clavada en aquel bulto color ocre con el fondo de color rojo intenso, no podía creer lo que observaba, la sangre de aquel tierno animal formaba una rosa perfecta, el animal yacía muerto, ya sin vida desangrado casi por completo, inmediatamente cerro la puerta temblorosa llorando de miedo jamás había visto semejante crueldad, en su mente distintas cosas pasaban, era un desastre dentro de ella y entre esas imágenes e ideas estaba Mark, sabia que el era el autor, pero igualmente sabia que el estaba muerto, así que desecho esa idea por consiguiente creyó que era una tonta broma o amenaza, cual quiera de ello era un acto cruel, aparte ¿quien quiera asustarlas de ese modo? "tal ves… el carro negro de la iglesia" pensó para si al recordar el auto negro que la había estado siguiendo, tal vez le estaban buscando y ahora le hacían bromas crueles para atemorizarla, lo mas probable era eso, aunque aun había algo inconcluso si es que así fuese¿Quién pintaría una rosa con la sangre¿y con que fin? Mark era el único que sentía afición a las rosas ¿seria acaso que ya las habían descubierto?

Temblorosa y con un par de lagrimas se paro y comenzó a correr hacia la cocina para tomar el teléfono esperando lograr obtener alguna ayuda ya fuese de alguna de sus amigas o de la policía,

Descolgó el teléfono y comenzaba a marcar 066 pero al marcar el ultimo digito una grabadora contesto "lo sentimos por falta de pago su teléfono a sido…" - aggg… Esto es increíble iré por el celular- exclamo enojada al recordar que ella debió de haber pagado aquel teléfono desde hace más de una semana.

-¡¡¡Co… corina!!! – comenzó a llamar desesperada a su amiga sin respuesta alguna.

Al subir las escaleras, después de recorrer el gran pasillo encontró la puerta de su cuarto totalmente abierta entro casi corriendo aliviada de ver a su amiga en aquel cuarto, ella estaba sentada en su escritorio dándole la espalda, con su hermoso pelo negro suelto cayéndole por los hombros y espalda, -¿corina estas bie….? – intento articular Zoey pero antes de poder terminar la pregunta resbalo con un objeto en el suelo, era su espejito el cual se encontraba roto y se veía en el una pequeña gota de sangre.

Zoey asustada comenzó a caminar en dirección a su amiga, cautelosamente, el corazón estaba apunto de estallarle de tanto latir, levanto la mano y la coloco en el hombro de su amiga provocando que la cabeza de esta rodara por la alfombra asta llegar a los pies de Zoey, esta no pudo huir, no pudo gritar y mucho menos dejar de ver aquella imagen, corina su amiga, degollada, mutilada, destrozada, sus manos estaban entrelazadas con las espinas de un rosal y de sus muñecas manaban ríos de sangre al igual que de sus tobillos confundiéndose esta con el rojo vino de la alfombra y el rojo fuego de las rosas.

Zoey no pudo resistir más y salió corriendo de ahí a resbalones y tropiezos, llego hasta las escaleras donde encontró a Eliot.

-Eliot –grito entre sollozos mientras se aferuscaba fuertemente a el para no caer - Corina…. Corina… esta… ella… aaaahhhhhhh

-Lo se ella esta muerta – Eliot la abrazo fuertemente, mientras que esbozaba una pequeña y débil sonrisa

-Y tu ¿como sabes eso? – rápidamente se aparto Zoey de su lado al sentir algo extraño en el - ¿tu como es que sabes eso?, ¿con que cinismo es con el que lo dices?

-Zoey por favor yo también estoy triste, Corina también era mi amiga

-Eso es mentira Eliot tu mismo te negaste a que ella fuera una de nuestras madrinas de boda –dijo con brusquedad y sobresalto mientras se separaba de los brazos de este rechazando a si el abrazo.

-Si pero a pesar de todo era mi amiga Zoey – le menciono mientras intentaba acercarse a ella sin muchos resultados pues ella soltaba manotazos mientras gritaba enloquecida, uno de esos manotazos alcanzo la mano de Eliot haciendo caer un objeto brillante al suelo

-¿Que haces con eso¿que haces con la daga de corina?, dime –exigió aun mas desesperada pero sus palabras fueron cortadas por una fuerte bofetada que la hizo caer bruscamente al suelo.

-Mira minina en primer lugar la daga me pertenece, siempre me perteneció que ella me la allá robado es una cosa muy distinta ahora cálmate – exclamo ya arto de los gritos de zoey

-Donde quedo Eliot , Tu no eres Eliot, maldito, púdrete en el infier…

-Anda atrévete a terminar la frase, no estarías diciendo mentiras, te dije que regresaría

-¿Que fue lo que le hiciste a Eliot? dímelo Mark ¿que fue lo que le hiciste Mark?- grito con gran fuerza al reconocer que aquel que tenia frente a ella no era Eliot, podía ser su cuerpo pero no era el, alguien mas utilizaba el cuerpo.

-Me deshice del estorbo, descuida solo estaremos tu y yo de ahora en adelante, asta el fin de la muerte donde nadie nos separara ¿recuerdas?

-¡Estas loco!!!

-Si ya dijiste eso antes

-¿Porque¿Por que asesinaste a Corina?... ella te amaba – agrego mientras se le cortaba la voz entre sollozos

-Enserio no me digas fíjate que no lo sabia –dijo Eliot (o mejor dicho Mark) con sarcasmo, sátira, e ironía.

-Eres un….

-Ja ja ja ja ja mi querida Zoey, no te paréese que ya hiciste mucho daño?

-El único que ha hecho daño aquí eres tú

-¿Yo¿Disculpa? No me hagas reír por favor, dime quien empezó con todo, dime quien empezó con los celos, evitando a tus amigas y familiares, Zoey tu y tus celos

-El único con celos aquí eres tú

-Si puede ser, pero todo esto y mas lo discutiremos luego mi bella damisela, en cualquier momento llegara la policía, y entonces recibirán un gran espectáculo

-¿Luego? ni pienses que yo iré a algún lado contigo¿aparte que policías?

-Zoey, Zoey, Zoey, siempre tan ingenua, como recordaras ahora tu me perteneces, y nosotros, nuestras almas le pertenecen a El, y respecto a los policías descuida ya me encargue de todo, si no te as dado cuenta esos tipos han estado todo el día tras de ti y tu amiga.

-Suéltame, y eso no es verdad están tras de ti

-Error, pero no temas me deshice de unos cuantos y pronto me desharé de los que faltan. Ya jamás nos separaremos jamás te soltare y tu aprenderás a estar y a obedecer,

-Suéltame te digo que me sueltes – gritaba desesperada Zoey mientras este la abrasaba fuertemente

-Alto ahí policía – grito un agente que había derribado la puerta

-Jajaja ya es tarde disfruten su espectáculo – grito Mark para luego tomar bruscamente las muñecas de Zoey y acercando sus labios a los de ella los beso con tanta pasión lujuria y odio que mas que parecer un beso de amor parecía un acto de crueldad daba la impresión que se la quería comer viva mientras la estrechaba entre sus brazos, chocando esos labios una y otra vez rudamente, borricamente, desmañadamente, pesadamente avivando el beso sin siquiera separar sus labios, a ambos les faltaba la respiración y por mas que Zoey intentaba cortar aquel beso no lo lograba y solo conseguía que este se hiciese mas cruel y apasionado cada ves, una lagrima corrió por su mejilla y fue entonces cuando supo que todo había terminado, que ese era su fin, y que nada lo cambiaria , y dándose por vencida dejo de forcejear, ese beso le había robado todo, su energía, su mente, su alma, su pensar, todo ella pero no su corazón. Una enorme explosión inundo el lugar de pronto, aquella casa estaba en llamas y las llamas eran tan fuertes y grandes que derivaron la casa y a sus habitantes en un santiamén causando la muerte de algunos policías. El fuego era tan alto que parecía no tener fin.

Segundos después toda la policía de Tokio se encontraba ahí al lado de los bomberos intentando controlar el fuego. La vos se había corrido entre las masas y muy pronto todo el mundo estaría presenciado aquellas imágenes en sus respectivos hogares.

"El mismísimo infierno se avía desatado en Tokio" periódicos, televisión, radio, correos, Internet, todo el mundo, todos los noticieros hablaban de una sola cosa, todos la narraban, todos la sabían.

En Tokio las personas lloraban gritaban y pedían auxilio, el fuego era incontenible al igual que la pena en todo el mundo, "Dos amores han muerto", "romeo y Julieta se hacen realidad" "las puertas del infierno se han abierto" "Tokio en llamas" cada noticiero, cada persona, cada país relataba su propia versión de lo que muchos consideraban la muerte de Romeo y Julieta. Aquellos enamorados que habían muerto en las llamas de aquel infierno a los ojos del resto del mundo eran ahora leyenda, la historia se relataría por generaciones.

Mientras tanto en Tokio en aquella pequeña colonia adinerada varias almas luchaban por contener el fuego, mas no fue asta el día siguiente cuando por fin lograron extinguirlo.

Diez años después, aquellos chicos seguían siendo leyenda, pues nunca lograron encontrar evidencias para resolver y completar aquel rompecabezas, no encontraron ningún cuerpo que no fuera del personal de policía o de bomberos, jamás encontraron el cuerpo de Zoey, de Eliot, de Mark, ni el de corina, a estos últimos los tomaron como desaparecidos, personas que se dieron a la fuga en busca de un nuevo comienzo en busca de una vida, mas sin embargo eso solo fue lo que la gente creyó, lo que se contó por falta de evidencias.

Lo que si es real es que hay donde los miraron por ultima ves, antes de la gran explosión, en lo que antes fueron las escaleras de la gran mansión, nació un rosal aun mayor que el que corina había tenido en el jardín, un rosal tan grande como un árbol, lleno de flores tanto en enero como en marzo, rosas tan hermosas y fragantes tan rojas, rojas como la sangre que en aquella casa se derramo.

Donde antes hubo una mansión ahora hay un jardín, donde los enamorados van a hacer sus confecciones, confecciones de amor, todos van, pero ninguno sabe lo que en realidad sucedió aquella noche.

Fin