¡Chicooos!
Tengo que reconoce que estoy gratamente sorprendida de que haya tanta gente que le haya querido dar una oportunidad a este fic, porque la verdad es que yo no estoy particularmente orgullosa de ellos... En todo caso os doy las gracias por estar aquí y por hacer posible que siga publicando a esto - 11 drabbles ya, madre mía-.
Disclaimer: Ya que estamos, ¿es necesario seguir poniendo que Glee no me pertenece? Que yo lo pongo, eh, ¿¡PERO ES NECESARIO HACERME SUFRIR DE ESTA FORMA?!
"¿Dónde está Kurt?"
La pregunta pilló de improviso a Rachel, que se levantó rápido para abrazar a Sebastian.
- Pensé que no vendrías, Seb...
Abrazó fuerte de vuelta a Rachel intentando dejar de temblar. Pero inconscientemente empezó a llorar ocultando su cara en el pelo de la judía. Era bajita, pero Sebastian en ese momento parecía tan pequeño como ella. Temblando como un crío, sollozando el nombre de Kurt.
- Lo ha hecho por mi culpa, ¿verdad? - consiguió decir casi sin titubeos-
Blaine asintió por detrás, llevándose una mirada reprobatoria por parte de Rachel. Por suerte Sebastian no la vio, porque estaba muy susceptible y bien podía haberse liado a hostias.
- No, Sebastian... No fue tu culpa... Kurt...
No había excusa para Kurt. Ni siquiera Rachel podía entender qué había hecho su mejor amigo. Ella, que tampoco había tenido una vida fácil, nunca habría podido intentar suicidarse. Y bueno... Era cierto, no era culpa de Sebastian... Era tan solo culpa de Kurt.
- Yo le dejé... Yo... Podía haberle perdonado... Y nada de esto hubiera pasado.
- Kurt tenía que pasar un tiempo solo después de lo que hizo. Lo que hiciste fue lo mejor para los dos y para el niño. Simplemente necesitabais un tiempo... Tal vez Kurt no vio el final de esa tregua.
- Necesito verlo...
- Me pidió estar solo, pero creo que será mejor que habléis.
Rachel acompañó a Sebastian dentro de la habitación. Era individual y estaba llena de flores. Kurt parecía un ángel. Estaba sentado en la cama mirando por la ventana. La luz que entraba por ella era pálida, lo que hacía la piel de su marido de pura porcelana. Tenía una mano acariciando los vendajes que cubrían su antebrazo izquierdo. El derecho estaba igual, pero reposaba tranquilo en su regazo. El sonido de la puerta le hizo girar su cabeza y mirar con ojos vidriosos a su marido.
- Lo siento... - susurró apenas-
Sé que este drabble no es gran cosa. No me linchéis... Pero es que si me ponía más emotiva me ponía a llorar (yo, que soy más dura que una piedra con estas cosas) y si me pongo a llorar, ya no paro...
En todo caso, seguid siendo tan buenos chicos como hasta ahora y comentadme esas cosas tan bonitas que me mandáis. Yo la verdad es que quiero responder, pero soy tan patosa que se me olvida cuales he respondido y cuales no... Así que hago por aquí un agradecimiento múltiple y espero que no os sintáis mal porque no os responda personalmente. Os quiero a todos por igual.
Besos babosos.
