Capítulo 11. Renace la esperanza.- por Lily de Wakabayashi.
Hatori Wakabayashi nunca se había encontrado ante un caso similar. Bueno, en realidad no era algo del otro mundo pero la cuestión estaba en el triángulo amoroso que envolvía la situación... A Hatori no le pasó desapercibido el hecho de que, cuando Genzo le pidió ayuda para una amiga, él parecía estar hablando de alguien a quien amaba con todo el corazón... Y cuando se enteró de que la amiga quería la ayuda para su novio dormido, Hatori no pudo menos que sentir algo de compasión por su sobrino...
El doctor examinó las tomografías que le habían sacado al joven Elliot Tapia. En la primera se veía una gran hemorragia subaracnoidea (sangrado en las membranas que cubren el cerebro), la cual fue aparentemente drenada aunque no del todo. Las tomografías siguientes mostraban que en el cerebro del joven Elliot aun había sangre, lo cual, sin embargo, no justificaba su estado de coma... Debía haber otra cosa que estaba sumiendo a Elliot en la inconsciencia, y era deber de Hatori Wakabayashi el descubrirlo.
- ¿Y bien?.- frente al doctor Wakabayashi se encontraba sentado el Dr. Stein, tutor legal de Elliot..- ¿Qué opina?
- Quedaron restos de la hemorragia que Elliot tuvo debido al golpe.- explicó el doctor Hatori.- La cual está comprimiendo el tejido cerebral. Podemos drenar nuevamente esa hemorragia (sangre) pero aun así debe haber otra cosa que mantiene a Elliot en coma...
- Y sin embargo, la tomografía no nos dice nada.- musitó el doctor Stein.
- No, pero quizás el cerebro de Elliot pasó mucho tiempo sin oxígeno y es por eso por lo que él no ha conseguido despertar. Mire, mi equipo y yo estamos trabajando en un nuevo fármaco que mejora la perfusión cerebral y quizás podría ayudar en un caso como éste...
(Sé que hay muchos términos médicos que no van a entender, les pido que vayan a las notas al final del capítulo para que comprendan un poco mejor).
- ¿Qué esperanzas hay de que Elliot se recupere?.- preguntó el Dr. Stein.
- Como le dije, es un fármaco nuevo y apenas está en fase de experimentación.- explicó el Dr. Hatori.- Ha funcionado de maravilla en ratas pero no lo hemos probado con éxito en humanos... No podría darle un número exacto, pero sí le digo que en estos casos no tenemos nada qué perder.
El Dr. Stein consideró por algunos momentos las palabras dichas por el Dr. Wakabayashi. Era cierto, ya no había nada más que perder, ya que Elliot parecería que nunca despertaría por su cuenta.
- ¿Y cuándo usaría ese nuevo fármaco?.- preguntó el Dr. Stein.
- Primero operaríamos a Elliot para quitar toda la sangre residual y después comenzaríamos a administrarle el medicamento.- explicó el doctor Hatori.- Y la operación podría programarla para dentro de tres días.
¡Tres días! El Dr. Stein creía que se necesitaba más tiempo de preparación para una operación cerebral, pero después de todo el especialista era Hatori Wakabayashi.
- Como usted es su tutor legal.- dijo Hatori.- Usted tendría que firmar el consentimiento.
- De acuerdo.- el Dr. Stein suspiró.- Solo dígame en dónde firmo...
Lily y Genzo esperaban afuera del consultorio del Dr. Hatori. Ella estaba tan nerviosa que ya le dolía el estómago.
- Tranquilízate.- pidió Genzo.- No ganas nada con ponerte así.
- Es que me pone de nervios no saber qué rayos están hablando ahí dentro.- replicó Lily, abrazada a sus piernas.- Quisiera estar ahí...
- No ganarías nada.- dijo Genzo.- Han de estar usando términos médicos que evidentemente no entenderías. Deja que ellos se arreglen, son los que saben más de esto. Además, el Dr. Stein es el tutor de Elliot, él debe decidir al final lo que se debe de hacer, no tú.
- Eso es verdad.- admitió Lily.- ¡Qué duro es el no poder hacer nada!
Genzo no respondió. Él en su interior pensaba en lo "afortunado" que había sido porque Lily no se había enojado con él... Después de que Genzo le dijo a ella que su tío iba a ayudar a Elliot, Lily lloró abrazada al portero por varios minutos que a Genzo le parecieron horas... Y cuando ella se recobró, le agradeció con una sonrisa y le preguntó que cuando podría ir a hablar con su tío... Y Lily jamás le preguntó a Genzo el por qué le había mentido, el por qué no había querido pedirle ayuda a su tío antes...
Y si Lily no le preguntó nada fue porque ella no quería ponerse a pensar en eso. Cuando se le pasó la emoción de saber que alguien ayudaría por fin a Elliot, ella se puso a analizar las confesiones de Genzo. Según él, no había querido decirle lo de Elliot a su tío por el temor a perderla a ella... Lo que sonaba como a poco menos que una declaración de amor...
No, ésa no había sido una declaración de amor. Genzo había recalcado que Lily era su "amiga" y nada más. Y Lily no quería ponerse a pensar en otras posibilidades... Como el hecho de que ella hubiese llegado a querer a Genzo más de lo que se imaginó... Lily se sentía culpable porque por las noches, en vez de soñar con el regreso de Elliot, soñaba con el portero japonés que había llegado a Alemania para conquistar el mundo...
- Gracias.- musitó Lily, después de que ella y Genzo se quedaron largo rato en silencio.- Por ayudarme.
- Ni deberías agradecerme.- replicó Genzo, mirando hacia el frente.- No hice gran cosa para ayudarte...
- Quizás no, pero le pediste ayuda a tu tío por mí, y pudiste haberte negado.- Lily miró a Genzo con una leve sonrisa en los labios.
- Me negué en un principio, ¿lo olvidas?.- Genzo miró a Lily con sorpresa.
- Sí, pero pudiste seguirte negando.- Lily no dejaba de sonreír.- Y en vez de eso, decidiste ayudarme...
Iba Genzo a responder cuando la puerta de la oficina se abrió y por ella salieron los doctores Stein y Wakabayashi. Ambos miraron a los dos muchachos que esperaban noticias, impacientes.
- Tenemos noticias.- anunció el Dr. Stein.- Que muy seguramente querrán oír.
- ¿Son buenas o malas?.- la voz de Lily tembló.
- Ya lo sabrán.- respondió Hatori, con una sonrisa.
Dos horas después, Genzo se encontraba acostado en su cama, sin dormir. Había llegado a la casa diciendo que no tenía hambre y se había acostado sin cenar. Su tío iba a operar a Elliot Tapia y probaría en él un medicamento que podría sacarlo del coma. Entonces, él despertaría y se llevaría a Lily... Genzo se dio vuelta en la cama, sin poder definir el por qué demonios le causaba tanto conflicto eso... Bah, qué más daba, él había ido a Alemania a convertirse en el portero número uno del mundo y así sería...
La operación de Elliot fue todo un éxito. Hatori Wakabayashi y su equipo médico consiguieron remover los restos de sangre que había en el cerebro del muchacho y dos días después se le comenzó a inyectar el fármaco en la vena. El Dr. Hatori dijo que tenían que pasar al menos dos semanas para ver resultados. Elliot fue pasado a terapia intensiva y durante varios días Lily estuvo al borde de la locura, ya que no le permitieron pasar a verlo. Al parecer, la terapia intensiva era el único sitio a donde la hija del Dr. Alejandro Del Valle no podía entrar.
- No ganas nada con ponerte así.- le dijo Emily Del Valle a su hija.- Sal a pasear, visita a tus amigos, distráete, no puedes hacer nada ahora por Elliot y lo sabes.
- No quiero ver a mis amigos y que todos me pregunten hasta el cansancio por la salud de Elliot.- replicó Lily.- No lo soportaría.
- ¿Y qué me dices de Genzo?.- sugirió Emily.- ¿Ya no vas a verlo entrenar?
- Sí he ido.- confesó Lily.- Pero los últimos días él siempre ha encontrado algún motivo para no verme...
Y era verdad. Después de cada entrenamiento, Genzo se marchaba con algún pretexto y Lily resentía el cambio. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de que a él le había afectado también todo el asunto... Y también se dio cuenta de que a ella le hacía muchísima falta él...
Lily le había contado todo a Elieth, pero aunque ella la escuchaba y la ayudaba en lo que podía, no se conocía toda la historia y era difícil que comprendiera lo que Lily estaba sintiendo. Ella pensó después en Schneider, pero tanto él como Marie tenían sus propios problemas ya que sus padres amenazaban con divorciarse...
Pasaron tres semanas. La Bundesliga de ligas menores comenzó y Genzo apareció en la banca. Era poco menos que imposible que él pudiera jugar, ya que ya había mencionado que él era el tercer portero, pero aun así no perdía la esperanza. Karl usó los partidos para descargar la frustración que sentía por la inminente separación de sus padres. Elieth comenzó a ir a los partidos con la idea de ver un poco más al joven alemán... Y Lily... Bueno, Lily estaba tratando de seguir sus entrenamientos, pero la reciente operación de Elliot la hacían perder su concentración.
- ¿Qué rayos te pasa?.- gritó Jean, cuando Lily cayó por tercera vez en un salto triple.- ¡Lo estás haciendo verdaderamente mal, patinas peor que mi sobrina de tres años!
- Lo siento.- se disculpó Lily, levantándose con dificultad del hielo.- Es solo que...
- ¡Es solo que eres una estúpida!.- gritó Jean, fuera de sí.- ¡Has estado fatal, estás tirando al basura años de entrenamiento!
- Lo lamento mucho.- Lily se esforzaba por no llorar.- Es solo que la operación de Elliot...
- ¡Elliot se va a sentir muy decepcionado cuando despierte y se de cuenta de que su compañera es un desastre!.- volvió a arremeter Jean.- No sé por qué estoy perdiendo el tiempo contigo.
Lily no pudo más y salió huyendo de la pista, no sin antes arrancarse los patines y ponerse los tenis. Ella no sabía a dónde ir ni a quien acudir... No había nadie que pudiese escucharla...
Lily pasó por el estadio del Hamburgo, en el cual iba a jugarse el primer partido en el que Genzo participaría. En los partidos anteriores, el portero titular se había lesionado por lo que el suplente tomaría su lugar. Debido a que era un partido de ligas menores, a Lily no le costó trabajo el conseguir un boleto. Ella no sabía que rayos estaba ahí, solo sabía que necesitaba alejarse de todo.
El partido fue más o menos emocionante, los jóvenes jugadores del mañana mostraban sus habilidades. Karl Heinz Schneider anotó cuando menos cuatro goles, pero justo al comienzo del segundo tiempo, el arquero se lesionó y no pudo continuar. Era el momento tan esperado por Genzo... Él entraría al fin a jugar...
El debut de Genzo fue glorioso. Nadie pudo anotarle ni un gol y la afición del Hamburgo estaba muy emocionada. Lily se maravilló con lo bien que jugó Genzo, estaba orgullosa de él... Y el entrenador estaba de lo más satisfecho. Él creía haber encontrado ya a su próximo portero titular... El partido llegó a su fin con una contundente victoria por parte del Hamburgo y cero goles en contra del portero Wakabayashi. Al final, cuando la fiesta en los vestuarios terminó, Genzo anunció que se iría a su casa.
- ¿No vienes a la fiesta, Wakabayashi?.- le preguntó Hermann Kaltz.
- No, estoy cansado.- negó Genzo.
- ¡Pero si acabas de ganarte la titularidad! Lo menos que podrías hacer es festejar.- protestó Kaltz.
- Gracias, pero prefiero irme a descansar.- insistió Genzo.
- ¡Qué amargado!.- bufó Kaltz.- ¿Vienes, Schneider?
- No, gracias.- se negó también el alemán.- Tengo que cuidar a Marie...
- Llévala también.- opinó Kaltz.- Podrá divertirse.
- Es tan solo una niña.- replicó Schneider.- Además, no me siento de humor para fiestas...
Genzo había escuchado decir que había problemas en la casa de Schneider, pero el japonés no era del tipo de personas que se metiera en los asuntos de los demás. Genzo salió del estadio y se disponía a ir a su casa cuando se encontró a Lily apoyada contra un árbol.
- ¿Qué haces aquí?.- preguntó él, sorprendido.
- Vine a ver tu debut.- sonrió Lily.- Estuviste estupendo, jugaste muy bien.
- Gracias.- Genzo estaba algo desconcertado.
- ¿A dónde vas?.- quiso saber ella.
- A mi casa.- respondió Genzo.
- ¿Puedo acompañarte?.- se ofreció ella.
- Si quieres.- Wakabayashi se encogió de hombros.
Lily y Genzo echaron a andar. Ella comenzó a hacerle preguntas sobre el fútbol y los entrenamientos, pero él se dio cuenta de que la mente de la chica estaba en otra parte... Ambos llegaron a la casa de Genzo y él invitó a Lily a pasar a la sala.
- ¿Quieres un refresco o un jugo?.- ofreció Genzo.
- No, gracias.- Lily negó con la cabeza.
- Bueno...
Genzo invitó a Lily a sentarse y él hizo lo propio. Ella estaba muy callada y Genzo no sabía qué esperar.
- Tenía tiempo de no verte.- comentó Genzo, solo por decir algo.- ¿Cómo has estado?
- ¿Por qué me dejaste?.- reclamó Lily, con lágrimas en los ojos.
- ¿Cómo dices?.- Genzo se sorprendió.
- ¡Se suponía que eras mi amigo!.- gritó Lily, llorando a mares.- ¡Y sin embargo me tratas como si no lo fueras! ¡Te pedí ayuda y te negaste a dármela, y ahora que estoy pasando por una fase difícil de mi vida te alejas de mí!
- Eso no es cierto.- replicó Genzo, aunque sabía que era cierto.- Es solo que he estado ocupado...
- ¡Sé que fui muy desgraciada al pedirte ayuda!.- prosiguió Lily, sin hacerle caso.- ¡Pero te dije que en verdad quería ser tu amiga, aun quiero serlo! ¡Tú me dijiste hace mucho tiempo que yo era importante para ti pero eres tan idiota que no te has dado cuenta de que tú también lo eres para mí! ¡Eres tan importante que solo puedo pensar en ti por las noches!
Ante esta confesión, Genzo se quedó mudo. Lily seguía llorando como Magdalena, pero Genzo sin dudarlo se acercó a ella y tomó su rostro entre sus brazos.
- No llores, por favor.- pidió él.- No llores...
Lily lo miró a los ojos y dejó de llorar. Los labios de ambos estaban muy cerca... Genzo nunca había besado a alguien en su vida, pero parecía que ése era un buen momento para empezar...
Y fue en ese momento cuando Hatori Wakabayashi los interrumpió. Él pareció no darse cuenta de que su sobrino y su amiga habían estado a punto de besarse.
- Acabo de recibir una llamada del hospital.- informó el doctor Wakabayashi.- Me han dicho que Elliot acaba de despertar.
Lily y Genzo se quedaron atónitos con la noticia.
Notas:
- A ver, una hemorragia es igual que sangrado. Hemorragia subaracnoidea es un sangrado que ocurre en las membranas que envuelven al cerebro y que se llaman meninges. Perfusión cerebral es el término que se usa para llamar a la cantidad de sangre que irriga una zona del cerebro en específico. Tomografía es un estudio especial en donde se toman "fotografías" del cerebro para averiguar si no hay algún daño.
