¡Hola! ¡Hola! No sé cómo me animé para escribir este capítulo…en fin…la verdad no se cuando vuelva a actualizar se acerca el cumpleaños de mi hermanita menor y ahí anda con sus planes todos locos ¡Jejeje! Aunque me ande golpeando al estilo Rukia, quiero mucho a mi hermana xD haber…sigo con mi obsesión de ver South Park y la verdad que no me arrepiento de andándolo viendo 6 veces al día (¡GRACIAS MTV!), aunque mis hermanas me jodan con que no vea el programa ¬¬U ¡Jaja! Cambiando a otro punto… ¡me encanto el capitulo semanal del Anime de Bleach! Kon siente fuertes sentimientos hacia Nozomi 3 y ella parece corresponderle ¡WOOOW! Amo esta saga (relleno) ¿Qué les pareció el Ending 28? Se coló a mi lista de Endings IchiRuki…aunque el manga va de mal en peor ¡Jodido Tite! Deja de tortúranos así ¡ya veo porque tu manga dejo de estar en los primeros 10 lugar de la revista Shonen Jump!
Todos los personajes del Anime/Manga Bleach son propiedad de Tite Kubo.
¡Gracias por sus reviews! © N.S ¡Vamos al rincón de los reviews!Umee-chan: Es una pena que no te guste esta nueva saga como a mí ¡pero, cada cabeza es un mundo! A nadie le puede gustar lo que al otro le guste ¡somos únicos! Y respecto a lo de South Park ¡Yo no soporto a Eric! xD pero, admito que Eric y Kenny hacen buena pareja como amigos ¡como la vez que construyeron la casa de árbol! Toda jodida…pero…sirvió para hacer una fiesta.
KarenUrquiiola: Jajaja me mató tu comentario de "aléjate zorra" pero… ¡eso es lo que es la Hime! xD mira que cada vez que veo a Orihime en el manga pienso "¿ESTÁN MAS GRANDES SUS PECHOS O QUE?" ¡Tite Pervertido! Y tengo mis razones por llamarlo así, ya que en un capítulo del manga uso como portada a Rukia y a Orihime desnudas y tomadas de las manos ¡WTF! ¡TITE! ¡FUCKIN!
― ¡OH DIOS MIÓ! ¡MATARON A KENNY!
― ¡HIJOS DE PUTA!
Aunque cuando mataron ellos a Kenny fue tan…¡wtf! ¿ahora que decimos? xD
Darisu-chan: Sí..es una lástima que no habrá bebés IchiRuki, ya que cumplí un gran cliché en todos los fics que leo IchiRuki o esta Rukia no puede tener el bebé o resulta estéril y sí…la maldad de Tite es muy contagiosa ¡me encabrono el día del Martes! Pero, tu fic me hizo feliz nuevamente =D
Kurosaki Anne: ¿Odias a Orihime? Yo también la odio ¡ese odio se lo ganó a pulso! Antes no me caía tan mal…pero ahora ¡la tipa abusa! xD y lo de Hanataro…mmm… ¿Qué pensarás después de leer este capítulo?
Clan Yuki: Ichigo y este Byakuya ¿tener algo en común? Si es algo apocalíptico y RANDOM ¡Amo lo Random! xD ¡qué bien que te gusto mi momento R-A-N-D-O-M!
Sin más que decir…los dejo leer el capítulo 10
Chapter X
Lie To Me
EL ACCIDENTE no sucedió del modo en que tal vez usted se lo imagina o se lo imaginó Ichigo. Yo no estaba ebrio aquella noche, como él cree. Ni bajo la influencia de ninguna droga. Yo estaba totalmente sobrio. Lo que sucedió con Orihime esa noche fue, de manera simple y llana, un accidente.
Había estado trabajando desde temprano, descargando cajas en un almacén de la ciudad, y se suponía que terminaría cerca de las seis. Pero a la última hora llegó un cargamento de pipas de plástico, justo antes del cierre, y el dueño me pidió que me quedara.
Hacía mucho calor adentro ―más de cuarenta grados― y estaba húmedo. Ya había trabajado ocho horas y cuando terminé me dolían todos los huesos. Casi no podía mover los brazos. Sentía dolores en la espalda y, como no había cenado, también estaba muerto de hambre.
Por eso decidí ir directo al restaurante Rhett Barbecue, en vez de ir a casa. Ya n el auto pensaba en unos minutos más podría descansar. Mi automóvil de aquel entonces sonaba como una batidora ―era un Pontiac Bonneville que tenía unos doce años circulando―. Pero aunque se veía horrible, corría de maravilla y nunca había tenido ningún problema con él.
Así que me subí al vehículo justo cuando caía el sol. Sin una nube en el cielo, había momentos en que la brillantez de los rayos del sol me caía de manera vertical sobre el parabrisas. Tenía que entrecerrar los ojos para ver por dónde iba.
Justo delante de mí. Quienquiera que conducía, aumentaba y disminuía la velocidad, poniendo el freno cada vez que la luz del sol lo enceguecía. Yo veía el centelleo de las luces traseras cada vez que él pisaba el freno. Y las veía apagarse y encenderse, como las luces de Navidad. De pronto quedaron encendidas. Frené de golpe, los neumáticos chirriaron y el vehículo se detuvo. Dudo que el auto que estaba adelante estuviera más lejos que medio metro.
A veces pienso que hubiera sido preferible chocar con aquel coche, porque eso me hubiera obligado a detener y le hubiera dado tiempo a Orihime Kurosaki para volver a su casa. Pero en vista de que no choqué ―y porque estaba harto el conductor que iba delante mío―tome la siguiente salida a la derecha, para ir por Madame Moore's Lane. Lo conocía muy bien y me reconfortó el hecho de saber que estaba a sólo cuatro o cinco kilómetros de Rhett's.
El camino era estrecho y zigzagueante, pero como dije, lo conocía como la palma de mi mano. Estoy casi seguro de que antes de entrar a la curva, automáticamente comencé a frenar. Allí fue cuando la vi. Y estoy seguro de que bajé todavía más la velocidad. Aunque estoy tan seguro, porque todo lo que ocurrió a continuación fue muy rápido.
Ella estaba a un lado del camino, sobre el césped. Recuerdo que llevaba una blusa blanca, pantaloncillos cortos azules y parecía deslizándose de manera muy relajada. Ella sabía que yo venía detrás ―vi cómo miró rápidamente hacia un costado, quizá alcanzó a verme por la ranura de sus ojos―, y entonces se alejo otro medio metro del camino.
Sin embargo, ninguno de los dos vio al perro.
Casi como si la estuviese esperando, se lanzó sobre ella justo en el momento en que se encontraba a no más de cuarenta centímetros de mi vehículo. Era un pero grande y negro, ya que incluso estando yo dentro del automóvil pude oír sus fieros gruñidos mientras se lanzaba directamente contra ella. Debió de haberla tomado por sorpresa, porque de pronto ella retrocedió, tratando de alejarse del animal, pero acercándose demasiado al camino por el que yo iba. Justo en ese mismo instante, el automóvil, con sus mil quinientos kilos, la golpeo.
ASHIDO KANō .Era un alcohólico, del tipo aquel cuyas manos tiembla por la mañana antes de tomar el primer trago del día.
Ashido ganaba poco dinero del que disponía ofreciéndole información a la policía. No cualquier información, sólo aquella que le permitía permanecer en el anonimato y además cobrar. Sabía muy bien que los criminales suelen ser muy rencorosos, y no era tan estúpido como parea creer que si ellos sabían quién los denunciaba, se olvidarán de él como si nada hubiese ocurrido.
Ashido había estado en prisión en tres ocasiones. La tercera vez sufrió terriblemente por el síndrome de abstinencia toda una semana. El hombre con quien compartía la celda, harto de escuchar los gritos y quejas de Ashido que se prologaron por días y días, decidió, para poder dormir, golpearlo hasta dejarlo inconsciente. Ashido pasó tres semanas en la enfermería y fue dejado en libertar condicional. Aunque le advirtieron que si volvía a beber o si se drogaba, volvería a meterlo tras las rejas.
Aquella golpiza dejó a Ashido con un pánico irracional ante cualquier posibilidad de volver a la cárcel. Y a la vez le era imposible mantenerse sobrio. No obstante, todo iba bien hasta el día en que decidió pedirle prestado el automóvil a su madre. Él no tenía permiso para conducir, y sin embargo, lo hizo. Quería encontrase con unos amigos en un bar sórdido. Cerca de las dos de la madrugada decidió volver. Comenzó a conducir de modo errático en dirección a su hogar. Unos kilómetros más adelante, vio unas luces blancas y azules que centelleaba detrás de él.
Era Ichigo Kurosaki que bajaba de su auto de patrulla.
― ¿Eres tú, Ashido? ―le preguntó en voz alta, mientras se acercaba lentamente.
― ¡Ah! Qué tal oficial ―pronunciaba cada palabra como en cámara lenta.
― ¿Has estado bebiendo? Ibas por el camino dando tumbos…
― No, solo estoy un poco cansado ―y para reforzar lo que decía, llevo una mano a su boca y bostezo.
Ichigo podía percibir el olor a alcohol.
― Necesito ver tu licencia de conducir y tu registro.
― Bueno, es que no los traigo conmigo.
― Necesito que te bajes del auto.
― ¿Qué, vas a arrestarme oficial Kurosaki?
― Vamos, no hagas esto más difícil de lo que es ―Ichigo abrió la puerta y lo tomó de uno de sus brazos.
Ashido sacudió la cabeza, como diciéndole a Ichigo que todo estaba bien, que el podía bajarse del auto sin problemas. Una vez fuera, sin embargo, las cosas se volvieron más dificultosas de lo que el hombre esperaba. En vez de enfrentar a Kurosaki y pedirle que lo perdonara. Ashido se encontró de pronto en el suelo y se desmayó casi de inmediato.
Despertó temblando a la mañana siguiente. Al darse cuenta de donde se encontraba de nuevo tras las rejas, el miedo lo paralizó. No podía estar de vuelta en la cárcel. De ningún modo. Sentía que allí iba a morir.
Su única esperanza, lo único que podía ayudarlo, era invertir las manecillas del reloj y deshacer el arresto de la noche anterior. Pero, ¿cómo iba a hacer eso?
"Tienes información", le contestó una pequeña voz.
ICHIGO TERMINABA de ducharse cuando oyó el sonido del teléfono. Iría a trabajar desde el mediodía hasta las ocho, y tenía ganas de pasar una noche tranquila. Kon iba a ir a ver una película con Ishida, y Rukia le propuso ir a su casa.
Sólo que esta llamada cambiaría sus planes. Kensei fue directo al grano.
― Es mejor que vengas de inmediato.
― ¿Por qué, qué sucedió?
― Ashido dice que quiere hablar contigo ―explicó―. Solamente contigo. Según él tiene información. Y dice que es cuestión de vida o muerte.
ICHIGO MIRABA FIJAMENTE a Ashido través de los barrotes.
― ¿Querías hablar conmigo?
Ashido se secó el labio superior y asintió.
― Kurosaki, ¿por qué me trajiste aquí ayer por la noche? ―le reclamó―. Yo no lastimé a nadie.
― Estabas ebrio, Ashido. Y conducías. Eso es un crimen.
― No puedo volver a la cárcel. Si presentan cargos, volveré allí, porque estoy en libertad condicional.
― Así son las cosas. Si rompes las reglas, tienes que ir a la cárcel ―Ichigo no pudo dejar de sentir pena por aquel hombre, pero el deber es el deber.
― Lo siento ― dijo y caminó hacia el corredor.
Ashido de aferró a los barrotes de la celda.
― ¡Espera! Tengo información.
Había algo en su tono de voz que hizo detener la marcha de Ichigo Kurosaki.
― Escúchame: si tengo buena información, ¿retirarías los cargos? ―espetó.
― Eso no depende de mí. Tú lo sabes, Ashido. Tendría que hablar con el abogado del distrito.
― ¡No! Tú sabes cómo trabajo. Permanezco en anonimato. No existe pruebas de lo que digo es verdad, pero así es. Y querrás saber de qué estoy hablando.
Ashido bajó la voz:
― Sé quien lo hizo esa noche. Lo sé.
El tono que utilizó y las obvias implicaciones de lo que dijo le erizaron por completo la piel a Ichigo. Caminó hasta la celda, sintiéndose totalmente trastornado.
― ¡Hizo qué!
― Sabes bien de lo que estoy hablando, ¿no quieres saber quién lo hizo?
El corazón de Ichigo se aceleró. Apretó sus manos, involuntariamente, a los costados; los pensamientos en su mente le daban vueltas. Todo parecía increíble, absurdo. Pero, ¿qué sucedería si Ashido estaba diciendo la verdad?
¿Y si sabía quien había matado a Orihime?
― Tendrás que atestiguar ― fue lo único que consiguió contestarle.
― De ningún modo. No vi nada, pero escuché por casualidad ciertos comentarios. Y si descubren quién hizo correr el chisme, me asesinarán.
Ichigo se aferró a las barras; sus nudillos se tornaban blancos de la presión que ejercía en ellas.
― ¡Dime!
― Sácame de aquí y lo haré.
― YO ESTABA EN REBEL ―comenzó diciendo Ashido después de que Ichigo aceptó sus peticiones (N/A: Más bien…condiciones ¿no creen?) Fue un hace un par de años, o más. No recuerdo exactamente en qué gabinete me encontraba, pero detrás de mí, estoy seguro, vi a Grimmjow Jeaguerjaques, sentado en otro. ¿Lo conoces?
Ichigo asintió. Casi un año y medio atrás, Grimmjow fue sorprendido mientras intentaba robar un auto, y se le envió a la prisión estatal de Hailey.
― De pronto vi llegar a los hermanos Hitsugaya ―prosiguió―. Luego, lo siguiente que recuerdo es que se sentaron frente a Grimmjow. Desde donde yo estaba podía oír cada palabra que pronunciaban.
La espalda de Ichigo se puso rígida al escuchar la historia de Ashido. Tenía la boca reseca, como si hubiese estado en el calor durante horas.
― Estaban amenazando a Grimmjow, pero él contestaba que todavía no lo tenía. Allí fue cuando escuche hablar a Aizen. Hasta entonces él había dejado de hablar de sus hermanos. Le dijo a Grimmjow que si no conseguía el dinero para ese fin de semana, era mejor que tuviese mucho cuidado. Y si no, le iba a ocurrir lo mismo que le había sucedido a Orihime Kurosaki. Sólo que esta vez volverían a atropellarlo hasta dejarlo triturado.
Continuará…
Esté capítulo lo escribí mientras me escuchaba por el iTunes el Soundtrack entero de Brother Bear (Tierra de Osos en Hispanoamérica) y el Soundtrack de Coraline (Coraline y la puerta secreta)
