Capítulo 10:

-¿Quieres seguir siendo agente?

Lanzó esa última pregunta como un dardo hiriente que se quedó atrapado en el cuerpo del ex genio.

Jimmy al escuchar esas palabras sintió una opresión en su pecho. Las fosas nasales se le cerraban y no le permitían poder respirar. De pronto, toda la sangre de su cuerpo se subió a la cabeza. No sabía cómo contestar, estaba atrapado en sus propias palabras y el temblor que empezó a sentir en su cuerpo no le permitía pensar con claridad.

-Isaac, ¿estás ahí?

Jimmy sujetó con gran presión el aparato y lo acercó hacia su oído.

-Sí, realmente no se qué contestar- admitió con la cara sonrojada.

Sin saber dónde meter la cabeza a causa de la vergüenza que sentía en esos momentos. Jimmy sólo esperaba una salvación. Por el silencio repentino, el señor Baker supo inmediatamente lo que le estaba pasando al joven agente.

-Jimmy-dijo en tono paternal- sé por lo que estás pasando y sé que la duda te esta oprimiendo, pero...- Jimmy con cada pausa temblaba aún peor- necesito que me des una respuesta y por eso te daré unos días para pensarlo.

-Gracias señor-suspiró aliviado- Se lo prometo. En unos días obtendrá una respuesta.

-Bueno Isaac, sólo te diré que lo pienses bien y no tomes una decisión apresurada- diciendo eso se despidió.

Millones de dudas cruzaron por la mente del ex genio. Para poder pensar con tranquilidad, primero, tenía que replantearse muchas cosas que giraban en torno a su vida. Sin embargo, no quería dejar su antigua vida, ni mucho menos la nueva que estaba comenzando en su ciudad natal.

La noche veraniega estaba en lo alto. En la granja de Carl Wheezer se oía una estruendosa música que invadía todo el ambiente. Las llamas, tranquilas en sus corrales ni se inmutaban del ruido que provocaba la fiesta.

A pesar, de ser una festividad con pocos invitados eso no les impedía festejar a lo loco. Tampoco tenían que preocuparse por molestar a los vecinos, ya que no había ningún rancho vecino cercana a dicha propiedad.

-Muchachos, ¿Quieren más birras?- ofreció el pelirrojo.

Todos se giraron a observarlo y con un gesto de negación. Carl obtuvo su respuesta.

-Nos quieres emborrachar peor gordo- rió el chico hiperactivo.

Sheen se encontraba tomando unas botellas de cerveza y haciendo bromas pesadas a los demás. Tenía una mano reconfortadora sobre su novia. Libby, estaba riendo a más no poder con sus improperios. Había veces en el que el mencionado muchacho se pasaba con sus actos, pero sus propios amigos sabían cómo bajarle el orgullo.

-Cálmate cariño- advirtió en un tono provocativo su novia. Se acercó para besarle el cuello- ahora tenemos asuntos que arreglar y un acto sexual por complacer.

Sheen se quedó rojo como un tomate ante sus palabras. Trató de disimular la calentura que estaban teniendo. Sin poder controlarlo, una proclamada erección comenzó a crecer entre sus ajustados jeans.

-Ummm-murmuró agitada- ya quiero sentirla en mis entrañas.

Sheen no aguantó más y formuló una respuesta a las apuradas:

-Chicos- todos lo estaban observando y notaron su enrojecimiento- Libby y yo nos vamos a la habitación.

Tomó la mano de su mujer entre la suya y a paso apresurado se alejaron del lugar. Unas risas a la distancia comenzaron a sonar Carl, Cindy y Jimmy se reían hasta que le empezaron a doler los costados de sus cuerpos.

-Esto es sorprendente- dijo Jimmy y con un abrazo posesivo atrajo a su chica hacia su pecho.

Carl se alegraba por ambos. Sabía que la relación que Nick mantuvo con Cindy, había sido muy enfermiza y el moreno llegó hasta querer lastimarla, pero sus amigos estuvieron ahí para protegerla en todo momento.

-Sheen es...-tomó aire porque se encontraba agitado- es... incontrolable. En el tiempo que no estuviste Jimmy, también hemos tenido variedad de situaciones como estas.

Esa declaración tocó una parte muy profunda de Jimmy. El estaba al tanto del sufrimiento que había logrado causar también a sus amigos con su partida y el tiempo que se quedaría en el pueblo, buscaría poder recompensar su ausencia.

-Bueno, yo me voy a acostar- el joven se levantó- descansen, no se queden hasta tarde.

-Adiós Carlitos- dijo en tono cariñoso la rubia.

Carl volteó a mirarla y le mandó una cálida sonrisa en honor a su gran amistad. En los años que pasaron él, se volvió el mejor amigo de todos en el círculo de amistad. Todos podían contar con él a todas horas y su casa era el punto de reencuentro. Sin pensarlo, lo nombraron el alma que los mantenía unidos.

-Adiós Cindita y Jimmy no la dejes muy rendida-diciendo eso se alejó sonriendo.-"Las cosas de a poco comenzaban a mejorar".-eso fue lo que pensó.

-Este colorado es un atrevido- susurró avergonzada Cindy.

Jimmy la abrazó más fuerte y se acercó para darle un profundo beso.

-Tiene razón. Últimamente andas muy entregada a mis dominaciones- Jimmy dijo eso sonriendo. Le gustaba molestar a su chica y hacerla sonrojar al máximo. Cindy lo golpeó en la cabeza y también se sumió a la diversión.

El muchacho se puso recto y en el sillón que se encontraban sentados se acomodó mejor, y con una mirada indescifrable observó a su acompañante.

-Tengo que decirte algo.

CONTINUARA...