Disclaimer: Aclaro que la serie de televisión y comics de Gravity Falls no me pertenecen, y que todos los derechos de este mismo pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia con fines de entretenimiento para el Fandom y lectores.
Personajes: Mabel Pines/Estrella Fugaz, Bill Cipher.
Clasificación: M
N: ¡Tengo una advertencia! OwO Mayores de 18+
Lemon hard, relaciones consensuadas con menor, Dorito endemoniadamente atractivo, no me hago responsable de derrames nasales ni shock hipovolémico, lengua obsceno, Cosplayer de Pine tree XD, ¿Mabel que jodidos haces con Bill?, la ONU ya vino por mí y por el dorito…. Demasiadas etiquetas innecesarias.
TWO SHOT
10
Tú no eres Pine Tree
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Llegando a donde se encontraba la otra persona, Bill y Mabel aparecieron en el gimnasio. Pero la castaña no reconocía en donde se encontraban, hasta que escucho el sonido de algo girar seguido del agua correr golpeando contra el piso. Su rostro palideció al saber en dónde estarían.
- Bill vámonos. – Susurre bajo. – No debemos estar aquí.
- Es tu escuela y ella está aquí. – Dijo señalando a los baños de los vestidores de las mujeres.
- Bill no seas idiota, no es el momento. – Dije avergonzada con las mejillas enrojecidas. – Espérate a que este un poco dispuesta. – Empujándolo a salir. – Aparte tú no deberías estar aquí.
- Pero si ya estado aquí. – Apartando Mabel. – Muchas veces.
- ¿Qué? – Mirándolo con el rostro desencajado. - ¿Qué dijiste?
- Aparte es la oportunidad cuando está sola. – Envolviendo su mano en un fuego azulado. – Que tal si nos divertirnos ocasionándoles ilusiones escalofriantes y la hacemos perder la cordura.
- No, no... mal dorito muy malo. Solo íbamos a borrarle la memoria de lo que paso. – Dije. – No le quiero hacer más daño.
- Vamos Estrella fugaz, un poco de venganza no hará daño.
- No Bill.
- De acuerdo, aguafiestas. Solías ser más convincente. – Empezando a caminar hacia las duchas.
- Bill… detente – Sujetándolo del saco amarillo. - ¿Qué crees que haces pervertido?
- Hacer mi parte del trato.
- Eres tonto o ¿qué? Son las duchas. – Dije aun roja.
- Lo sé.
- Entonces a que vas.
- A borrarle la memoria.
- Esta desnuda. – Mirándolo con el ceño levantado y colocando sus manos en mis caderas. - Es una dama.
- Una dama de la vida galante. – Dijo en tono burlón. – Sé que esta desnuda, no soy estúpido.
- Entonces respeta su privacidad y deja que se ponga ropa.
- No tiene buen cuerpo, apenas calienta.
- ¡BILL! – Dije furiosa.
- ¿Quién está ahí? – Dijo una voz femenina.
- Oh no…- Empecé a retroceder lentamente. – Tú culpa.
- Mía si tú gritaste pequeña. – Riéndose del comportamiento de la chica. – De todos modos tenía que salir tarde o temprano. Ahora vete.
- No, ¿Por qué?
- Porque sí vete.
La morena salió del baño envuelta en una toalla y acercándose a paso lento, cuando vio a Mabel parada con el rostro lleno de espanto y vergüenza, la chica bufo molesta dándole una mirada de irritación y enojo.
- Eres tú marimacha. – Sonando con una voz venenosa. – ¿Qué haces aquí? Niñata, aquí solo tienen acceso las porrista. – Dijo. – Espera, ya me acorde de ti, pero que tonta fui al olvidar a la novata que se presentó a las audiciones. – Soltando una risita le dio un golpe en su pecho para empujarla. - Es una pena que no entraste al equipo ni tus estúpidas amiguitas, así que no lo eres, ya que nunca cumpliste los requisitos para serlo. – Mostrando una media sonrisa. – ¿Porque será?
La morena dirigía su mirada al sujeto rubio que estaba parado enseguida de ella. Para después acercarse y empujar a la castaña.
- Vaya, te conseguiste un chico atractivo o acaso ella ¿te pago? - Acercándose a Bill y dirigiéndole una mirada coqueta. – Eres lindo.
- Me halaga que una hermosa mujer lo diga. – Tomando su mano para besar el dorso de ella.
Mabel al verlo hacer ese tipo de acción le dolió y solo se limitó apretar los nudillos.
- Oye que tal si dejas a la marimacha y te vienes conmigo a pasarla bien.
- Seria un placer. – Acariciando su cuello con sus dedos enguantados. – En realidad esa chica me pago, pero veo que aquí hay algo mejor.
- Tú… - Dije molesta.
- Aparte ella ya se iba. – Dedicándole una mirada fría a la castaña. - ¿Qué haces aquí Pines? Largo de aquí pecho plano y enana.
- No me imagino que la hermana de ese nerd sea una puta cualquiera del colegio. – Dijo la morena. – Pero veo que es lo que te faltaba. – Mirándola con desprecio.
- Y lo es. – Dijo Bill.
- ¡Eres un idiota, un verdadero idiota dorito bastardo iluminati!. – Dándole una bofetada fuerte en el rostro.
La castaña salió de los vestidores hecha una furia, mientras corría con todas sus fuerzas lejos de ese lugar. Mientras que Bill estaba donde mismo con un ardor en su mejilla, viendo como la chica había abandonado el lugar. Embozo una sonrisa consiguiendo lo que quería, sacarla de ahí para hacer su trabajo.
- Esa chica está loca, ella y su hermano están mal. – Dijo la mujer. – Okey guapo deja me cambio y nos vamos a un lugar divertido.
- Eso no será necesario… zorra. – Soltando una risa tétrica. – Sabes, esperaba que la chica abandonara cuanto antes el lugar para no lastimarla ni mucho menos quería que viera esto. – Retirándose el parche para revelar su ojo derecho con el orbe de un dorada oscuro y con la pupila afilada. - Lo que estoy por hacer, no será nada agradable para ti pequeña puta.
De repente la habitación se tornó oscura y sombría, el piso se iba desprendiendo poco a poco volviéndose ceniza y las paredes adquirían un tono mohoso y quemado; los casilleros que cubrían el vestidor, se tornaron oxidados, los ventiladores fueron deteriorándose y haciendo chirrido en sus astas. Un aire frío y denso con olor azufre invadía la habitación. El lugar era un rojo oscuro.
- ¿Qué está pasando? ¿Qué demonios es este lugar? – Dijo asustándose. - ¡¿Dónde carajos estoy?!
- Mm… bueno pregunta. Espera deja le pregunto. – Volteando el rostro hacia atrás para dirigirse al verdugo y guardián de ese lugar. – Oye podrías decirle que lugar es este a la zorra.
Un sujeto alto y fortachón que vestía un ropaje que cubría sus piernas musculosas y sus caderas con un largo atavió de telas roñosas y ensangrentadas, portando una máscara triangular oxidada como velo sobre su rostro. Se acercó arrastrando un enorme machete largo, mientras que unas criaturas grotescas lo seguían.
- Bueno no hace falta que contestes. – Menciono divertido el rubio. – Te traje una mujer llena de pecados, tanto como a ti te gusta.
El verdugo soltó un alarido golpeando con un puño los casilleros oxidados.
- No es necesario que me agradezcas, lo malo es que no podrás matar. – Menciono un poco decepcionado. – Solo un poco de susto en ella será suficiente. – Volteando a ver a la morena. – Nadie la extrañara por unas cuantas horas.
- ¡No, aléjate! – Grito en estado de pánico. – ¡Oye basta, detén esto! – Dirigiéndose al rubio. – ¡Dile que se aleje!
- Sabes que es lo que me molesta. – Acercándose a la morena para tomarla de la barbilla. – Que yo deseaba ver a mi Estrella fugaz usar ese uniforme provocativo y verla aquí refrescarse admirando su belleza, pero veo que tú eres la culpable de arruinarme mis tardes. – Tirándola bruscamente al piso.
- No, no quiero estar aquí. – Viendo al verdugo acercarse a ella.
- Lo siento zorrita, es parte del purgatorio. – Diciendo en tono burlón. – Cuando te traje aquí dejo de ser mi dominio. – Dijo. – Bienvenida a Silent Hill, te recogeré en unas horas.
- ¡NO! – Grito con todas sus fuerzas.
Bill se acercó al demonio guardián de ese lugar y le dio una palmadita por el hombro.
- Dale el mismo trato que le das a esas almas. – Mostrando una sonrisa.
Pyramid head solo levanto su pulgar antes de toma a la chica del cabello y llevándosela arrastrando entre las sombras, mientras que ella gritaba de forma desgarradora.
- Nadie insulta a Estrella fugaz.
Cuando se retiraron el verdugo y la chica, el lugar volvió a su apariencia normal como si nada pasara.
- Ahora. – Acomodándose su traje. – ¿Adónde se fue mi adorable estrellita? – Mostrando una sonrisa.
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Mabel se encontraba oculta en atrás de la escuela, iba irse a casa cuando escucho que sus amigas estaban cerca del lugar. Se limpió las lágrimas y cubrió su boca para evitar dejar un sonido. No podía dejarse ver por ellas.
- Oigan ahora Mabel no ha venido a la escuela. – Dijo Candy.
- Supongo que se quedó a cuidar a Dipper. – Dijo Pacifica.
- Pobre, el chico estaba bien molido a golpes. –Dijo Grenda. – Ehmm… siempre tuvo brazos de fideo.
- ¡Grenda! – le regaño Pacifica.
- Bueno de acuerdo no los tiene.
La castaña se arrastró a unos contenedores cuando vio que iban a pasar cerca de ella, guardo silencio viendo a sus amigas viendo irse. Las clases ya habían finalizado lo más seguro. Tomo su bolso y busco su celular para ver que tenía 10 llamadas de Dipper. Se debatió un momento en regresarle la llamada. Hasta que apretó el botón para llamar, esperando a su hermano a que contestara.
- ¡¿Mabel?! – Contesto Dipper.
- Ahemm… - No sabía que decir, tenía mucho dolor en su pecho. – D-Dipper… hola ¿Qué habrá para cenar en casa? – Dije nerviosa.
- Solo eso. – Dijo su hermano. - Mabel te estuve marcando desde la mañana, dice el tío Stan y el tío Ford que no te vieron cuando te fuiste. – Dijo. – Los tienes preocupados, ¿acaso estas enojada?
- No, es que… me vine temprano…. Por qué iba ayudar a Pacifica en… un proyecto, sip un proyecto de la clase.
- Está bien. – Suspiro aliviado Dipper. – Pensé que te había pasado algo malo.
- Estoy bien. – Admití.
Dipper estaba en la cabaña acostado respondiendo el llamado de su hermana, aliviándose de que estaba bien y segura. Continúo escuchándola.
- Mabel… lo siento estuve preocupado ayer. Pero sé que eres mi melliza y te preocupas mucho por mí y lo bueno que respetaste lo que te dije anoche. En realidad tú y tus amigas me ayudaron mucho ayer, ¿Por qué no las invitas a la casa? – Dijo contento. – Rentamos películas, compramos comida chatarra y dulces. Aparte quiero decirte algo.
- Dipper – Dije. – Suena bien… pero creo que estarán ocupadas hoy y eso…
- Ya veo, bueno mañana podrían venir. Por cierto lo que iba decir es… Veras ¿te acuerdas que vino Gideon ayer por la tarde?
- Sí. – Respondió.
- Era para verme si estaba bien ya sabes cómo es él, venir a bromear y eso. Aparte quería entregarme un mensaje. – Tomando un suspiro antes de decirle. – Escúchame bien Mabel es algo que iba decirte desde hace tiempo, pero no había tenido tiempo.
- ¿Qué es Dipper?
- Bueno aquí voy, resulta que… -Fue cortada la llamada. Escuchándose el pitido de colgado. - ¿Mabel?, ¿Mabel? Me oyes. – Volvió a marcar su celular pero la operadora decía número ocupado o fuera de alcance. - ¿Alguien le habrá hablado?
Mabel escucho también el sonido de cortada la llamada, volvió a marcar y al igual que ella sonaba numero ocupado.
- Dipper me colgó. – Dije molesta. Sentía las lágrimas acumularse en sus ojos y volver borrosa su mirada. – Ni se para que me molesto, solo era que esos sujetos aprendieran a no meterse con mi hermano. – Pero después recordó lo que le dijo esa odiosa chica y para el colmo que su enemigo le repitiera las misma palabras que dijo ella. – Es un estúpido oxigenado. – Murmure irritada y enojada, sintiendo las lágrimas bajar por mi rostro.
- Ahí estas. – La llamo con una expresión seria. – Teníamos un acuerdo, Estrella fugaz.
- Déjame en paz, Bill. – Dije molesta. – Lo dejaste claro. Soy una puta cualquiera que te pago.
- Vaya que no sabes actuar Pines. – Tomándola del brazo. – Okey, vamos a que cumplas con parte del trato.
- ¡No! Prefiero romper el trato, no me importa lo que me pase. – Dije enojada.
- Y crees que te dejare hacerlo, yo ya cumplí y si querías hacer eso debiste hacerlo desde hace unos minutos. - Chasqueo lo dedos e invoco sus sombras para envolverla. – Ahora cumple. – Abriendo un portal. Para terminar adentrándose junto con ella.
- ¡Bill suéltame! – Dije furiosa retorciéndome en su agarre. – Estúpido rubio oxigenado ya te dije que me dejaras.
- Lo había pedido amablemente que te fueras del lugar. – Dijo Bill.
- Pues que amable forma, solo tenías que decir vete y ya. – Dije con mis lágrimas picar mis ojos.
- Eso dije, que seas de oídos sordos es otra cosa.
Cuando la oscuridad del portal se desvaneció se dejó ver el interior de un castillo de tono oscuro y lúgubre. La castaña se quedó mirando alrededor reconociendo un poco la habitación, tanto que ni se dio cuenta cuando fue bajada y liberada del confinamiento de las sombras.
- ¿Este lugar?… - Caminando unos cuantos pasos para visualizar el trono y el ventanal enorme en forma de ojo de la providencia. – Es…
- Fearamid. – Le contesto. – El lugar que una vez, tú y Pino me enfrentaron con su familia.
- ¿Por qué me trajiste aquí? – Caminando para recorrer el lugar.
- Enserio Pines… - Mostrando una mirada de desdén. – Ya sabes a que estas aquí.
Caminando unos cuantos pasos hasta llegar a una entrada triangular enorme que conducía, por el pasillo.
- Ven o quédate ahí.
Mabel camino hasta Bill para seguirlo, su cabeza estaba agachada y miraba solo a los lados, viendo los pasillos con poca iluminación y las baldosas de mármol con puntos destellantes y brillantes entre líneas de colores neón. Se mantuvo así por unos segundo que ni se dio cuenta cuando paro y choco contra su espalda.
- Bien llegamos, entra. – Abriendo una puerta elegante de roble oscuro y con el picaporte dorado.
- Parece una trampa dorito. – Levantando una ceja.
- No lo es y entra.
- ¿Porque no entras tú?
- Las damas son primero.
- Ahora soy una dama y no una puta pecho plano. – Volteando mi rostro para evitar su mirada.
- No eres ninguna, pero veo que insistes en que te trate como una. – Tomándola del brazo para jalarla hasta dentro de la habitación.
En cuanto entraron Mabel cerro los ojos un momento pensando en encontrarse con algo escalofriante o horrible, como un calabozo o una mazmorra donde tortura a sus prisioneros… pero era todo lo contrario; había una habitación tapizada de guinda con negro, una chimenea elegante con estructura de buen diseño, un piano oscuro brilloso, un sofá aterciopelado con el respaldo decorativo de huesos. Una alfombra de gran tamaño adornaba la habitación y un estante grande de libros decoraba la pared.
- ¿Dónde estamos? – Pregunte.
- Mi cuarto de descanso. – Sacándose el saco y la corbata amarilla, aventándolas a una silla hecha de pieles humanas.
Mabel recorrió la habitación con la mirada, camino un poco al centro y vio arriba de la chimenea una pintura de él en su forma triangular con una corona, un cetro y una capa posando mientras colocaba sus pies en el planeta tierra.
- Que forma tan vanidosa y egocéntrica de representarte. – Mostrando una pequeña sonrisa.
- Es una buena pintura.
- Se pueden leer. – Tomando un libro.
- Sí lo abres te enfrentaras a la maldición que está dentro. – Advirtiéndole para que dejara el libro.
- ¿Y porque lo tienes tú? si son peligrosos.
- A mí no me hacen daño, digamos que soy inmune para un ser como yo.
- Tocas el piano. – Tocando una tecla y produciendo un acordeón de escalas de; do, re, mi, fa, sol, la, si, do.
- Sí. – Colocándose detrás de ella para tomar sus manos y guiarlas a las teclas del piano, tocando una nota musical. – Podríamos hacer un dueto.
La joven se sintió un poco incomoda al tenerlo cerca y tocándola, por lo que salió de su agarre, apartándose.
- Tal vez en otro momento. – Alejándose un poco. – Es una habitación amplía, ¿traes amigos o criaturas extrañas?
- Solo he traído a tres personas. – Dijo. – Seis dedos es una de ellas.
- ¿Mi tío Ford?
- Fue para hacer un trato. – Menciono. – Pero se negó por tu familia.
- Bueno a… que me has traído. – Viendo a mí alrededor un poco más. – ¿Porque pediste que pasara contigo el resto del día? Si no te caigo tan bien y me claro sé que tienes un odio hacia mí y mi hermano.
- Sacas muchas conclusiones, pero ninguna es correcta. – Acercándose a ella. – Yo no siento odio estrella fugaz, tal vez a Pino sí, pero a ti no.
- Eres un mentiroso. – Dije.
- Muy bien a lo que vamos. - Tomándola de la muñeca la condujo al sofá, empujándola para evocar una cámara fotográfica. – Posa.
- ¿Qué estás loco figura torpe? – Sobándose por el golpe que se dio. - ¿Por qué posaría?
- Porque es mi tiempo y queda dentro del trato de lo que yo pido; aparte no tengo una foto tuya con la ropa de Pino, y no sabré cuando volverá a presentarse esta maravillosa oportunidad, tal vez fue coincidencia del destino que te la pusieras. O tal vez me leíste la mente y quisiste cumplir mi fantasía. Así que ponte a posar, estrellita. – Dijo con una voz fluida y llena de confianza en su voz. - De preferencia acostada.
- Estúpido nacho pervertido. – Dije molesta. – Has estado tomándome fotos.
- Tengo un álbum. – Haciendo aparecer un libro lleno de fotos.
- ¿Pero cómo? - Mirándolo con los ojos abiertos. – ¿Y en qué momento?
- Tengo mis contactos.
Mabel cubrió su rostro con sus manos, estaba muerta de la ira, coraje, enojo y vergüenza. Bill solo mostro una sonrisa antes de hincarse y tomar sus manos, para llevarlas a sus labios y besar su dorso. Sorprendiéndola por el acto extraño del demonio de sueño.
- ¿Bill qué haces? – Apartando sus manos. – Estas jugando conmigo o ¿Qué?
- No sigues un juego, no me permites torturar a los que te molestaron y te niegas a seguir un trato. – Acariciando su rostro. – Si hubiera sido otro demonio, ya te hubieran castigado o matado.
- Ya me humillaste lo suficiente. – Dije en tono triste.
- No me dejabas hacer mi trabajo. – Enjugando con su pulgar las lágrimas que corrían por el rostro de la castaña para retirarlas. – Y esa zorra ya recibió su merecido, está equivocada no eres una marimacha ni menos una puta. – Quitándole la gorra para dejar salir su melena achocolatada en forma de cascada. – Eres Estrella fugaz, un hermoso signo de mi zodiaco con una belleza única e incomparable.
- No soy bonita. – Dije, con las mejillas rojizas. – Pero gracias al menos me animaste un poco. – Mostrándole una sonrisa.
- Mabel Pines no miento cuando digo que eres hermosa. – Diciendo en tono serio. – Ahora me dejas tomarte la foto.
- Porque insistes tanto. – Dije inflando mis mejillas. – De acuerdo, un trato es un trato. Solo una. – Acomodándose sentada y embozando una sonrisa.
- Bien. – Tomando la foto. – Pero preferiría en otra pose. – Acercándose a ella para empujarla hacia atrás acostándola en el sofá.
- ¿Bill que rayos haces? Esto es vergonzoso. – Diciendo con las mejillas sonrojadas.
- No lo es. – Tomando la foto. – Pero hay algo extraño… - Dirigiendo sus dedos sobre la polera naranja.
- ¡Espera! ¿Qué haces?… - Deteniendo su mano.
- Comprobar algo.
- Comprobar ¡¿Qué?! – Deteniendo su movimiento, retrocediendo lejos de él. – Solo es una foto.
Bill dejo la cámara y se acercó a Mabel para terminar acorralándola contra el respaldo del sofá y su cuerpo.
- ¿Qué demonios haces? – Diciendo roja. – Suficiente, para de jugar esto Bill. Te deje pasar lo del vestidor.
- Si te digo que aún no estoy saciado con la parte del trato, nunca dije lo que haría. – Dirigiendo sus manos para tomarla de la cintura.
- ¡Espera! – Sobresaltándose por su toque. – Bill… espera yo no sé qué hacer en esto, diablos que digo, solo para esto es raro.
- Me gustas – Contesto.
- ¡¿Qué?! – Sorprendiéndose por lo que dijo.
- Dije que me gustas y me vuelves loco. – Acariciando su cintura. – Vamos estoy enamorado de ti, contenta ya lo dije. Te dije un oscuro secreto.
- ¿Yo te gusto?
- Si no me gustaras no te habría traído, incluso te hubiera engañado.
- ¿También te gusta mi tío Ford?
- Niña no juegues con el momento. – Colocando una expresión de desagrado ante lo que dijo. – Sabes que me gustas y que adoro verte sonreír. – Besando su mejilla. – Te quiero.
- Bill… - Ruborizándome. – Tú también me gustas, pero no sé qué hacer en un momento como este. – Recordando sus relaciones fallidas. – Ni siquiera si quiera sé que hacer.
- Tranquila yo te guio. – Presionando un beso en su frente. – Aun eres virgen mi pequeña estrella. – Acariciando su mejilla. – Solo cúmpleme este capricho.
- Nunca lo he hecho. – Dije sonrojada.
- Ya lo estás consiguiendo. – Dirigiendo su mano a tocar por debajo de la polera, acariciando su abdomen. – Vamos a complacerte a ti primero.
Dicho esto la recargo contra el respaldo mientras dirigía su misma mano a retirar su guante con los dientes y tocar la piel lisa y suave de su abdomen hasta descender por hasta el pantalón de mezclilla, quitando el cinturón y desabrochándolo. Para después adentrar su mano y acariciar por encima de sus bragas sintiéndola un poco húmedos.
- ¿Tan pronto mojada? – Sonriendo.
- Cállate. – Sintiendo su cara rojiza como una granada.
Bill adentro su mano acariciando su monte de venus y parte de su clítoris con la yema de sus dedos, escuchando un suave gemido y suspiro de los labios de su estrella. – Se siente bien.
- Mmm… sí… - Asintiendo.
Bill tomo su rostro para plantar un beso en sus labios, sorprendiéndola por el inesperado contacto. Ella poso sus manos sobre su pecho aferrándose a su camisa oscura. El rubio lamio su labio inferior y lo mordió provocando que ella abriera sus labios y adentrara su lengua, buscando la suya para jugar con ella. Acariciándola y realizando una danza erótica entre ellos, llegando a profundizar el beso. Se separaron para permitirle a la chica respirar, siendo conectados por hilo de saliva.
Con su mano siguió jugando en su entrada acariciando con sus dedos de arriba abajo, rozando su hendidura. Hasta llegar a introducir un dedo dentro de ella, moviéndolo dentro en movimiento de dentro hacia afuera. Mabel soltó un gemido sonoro y se aferró más a su camisa. Un segundo dedo se introdujo y repitió la misma acción. Bill disfrutaba a la castaña retorcerse de placer, sin hacerla esperar introdujo el tercero produciendo una sensación de penetración en su vagina, mientras con el pulgar acariciaba su clítoris hinchado con movimientos circulares.
- Ahh… se siente extraño. – Era su primera vez en sus relaciones, llegándose asustar por la sensación caliente en su vientre. – Bill… detente.
- Tranquila. – Dijo. – Acuéstate Pines. – La empujo y abandono un momento su toque escuchando un suspiro frustrado de ella.
- ¿Qué h-haces? – Pregunto extrañada al verlo arrodillarse y tomar sus pantalones llegando a retirárselos. - ¡Bill! – Llamo exaltada, cubriendo con sus manos la ropa interior.
- Eres muy sexy en esa pose. – Lamiendo sus labios. – Pero hay que darle placer a la dama. – Tomo las bragas y el retiro dejando expuesto sus labios húmedos por su previa excitación.
Separo con delicadeza sus muslos besando la cara interna y dejando mordidas y marcas rojizas, similares a chupetones húmedos. Acerco su rostro a su entrada. Mabel dirigió sus manos para detenerlo pero una lamida en su intimidad hizo que retrocediera. Bill comenzó a lamer lo largo de su hendidura, pasando su lengua en su perla, chupando y lamiendo provocando que la pequeña se aferrada a su pelo rubio, llegando apretarlo y tirar suavemente. Con su lengua gruesa comenzó a penetrar su entrada con movimientos largos y rápidos. Ella acariciaba su pelo revolviendo sus mechones rubios y dorados. Se sentía unas ganas inmensas de venirse. Convulsiono de placer cuando sintió tocar un punto que la hizo gemir alto, obligándose a morderse el labio con fuerza. Su cuerpo empezó a temblar violentamente y su corazón latía con fuerza. Termino corriéndose en su boca, mientras que sollozaba y gimoteaba.
- P-Perdón… yo lo siento. – Dijo con dificultad. Estaba avergonzada pensando que se había orinado cosa que el demonio no tardo en leer el pensamiento y soltar una sonora carcajada.
- Sí que eres muy inocente. - Lamiendo sus dedos llenos de sus fluidos. – Eso se le conoce como orgasmo, Estrella.
Después de un momento intenso de placer que le había dado Bill, lo miro con sus ojos cristalizados y llenos de un deseo inexplicable. Como pudo se levantó un poco temblorosa, mientras que el demonio terminaba de limpiarse para verla acercarse a él.
- Bill… yo. – Lo llamo.
- Con eso es suficiente. – Dije. - Me has dado una vista muy buena. – Pero se sonrojo al verla poner una expresión tierna y coqueta. - ¿Estrella?
Se acercó gateando sobre el sofá y estiro sus manos para colocarlas sobre su cuello. Y besando con timidez sus labios. – Perdón… yo lo h-hice, solo q-quería – Dijo tartamudeando de vergüenza.
- Sabes muy dulce. – Tomando su rostro para besarla nuevamente y de forma amorosa. – No continúes o no resistiré en tomarte. – Dijo en forma seductora.
- Quiero hacerlo. – Dije vergonzosa. – Aunque no tenga bonita figura.
- Mabel eres perfecta para mí. – Besando su mejilla. Se levantó y se sentó a su lado. – Ven acércate. – Llamándola.
Mabel se acercó tímidamente cuando sintió los brazos del rubio rodearla de la cintura atrayéndola a sentarla en su regazo, con sus manos la acomodo a los lados sus piernas sentándola a horcajas sobre él. La chica se ruborizo ante la posición en la que estaban.
- Te ves adorable. – Dándole una mirada lujuriosa. - Vamos a quitar este estorbo. – Retiro la polera naranja que llevaba ella, tirándola junto a la demás ropa. Con sus manos termino de deshacerse el vendaje terminando de liberar sus pechos, exponiéndolos al frente. – ¿Ocultándolos?
- No mires tan fijo. – Mostrando su rostro ruborizado.
Pasando la punta de sus dedos acaricio con delicadeza sobre su pecho grabando la sensación suave de su seno, lo tomo y lo masajeo. Provocando un gemido suave de los labios de la chica. – Es agradable. – Acercando su rostro para pasar su lengua gruesa sobre el pezón lamiendo lentamente y provocando más gemidos roncos y suaves en ella. Tomo entre sus dientes el botón rosado y mordió levemente antes de chupar y mamar con avidez soltándolo y lamiendo. Mordiendo su carne y dejando marcas rojizas sobre el. Mientras con su otra mano se encargaba de brindarle placer al otros seno, masajeando y pellizcando su pezón. – Eres muy tierna, pequeña. No eres plana, eres perfecta.
- Bill… tonto, aahh… - Encorvando su espalda al sentir su lengua pasar sobre su pecho.
- Me encanta esos sonidos. – Besando su piel lisa y mordiendo. – Dame más amor.
- Mm… Bill – Pero dio un pequeño saltito cuando sintió algo dura tocar su entrada desnuda. - ¿Pero qué?...
- Vaya que eres demasiado inocente. – Soltó una risa. – No eres la única que lo disfruta. – Tomando la mano de la castaña la guio hasta su entrepierna para que tocara el bulto vestido. Haciendo que ella se pusiera más roja y retirada su mano. – Esto tú lo has hecho. – Besando su mejilla y parte de su quijada para hablar en voz ronca y lujuriosa. – Solo tú me provocas esta tortura.
- Eso. – Señalando con dedo de forma nerviosa. – Pero…
- No me digas que no sabes que es una erección Pines. – Dijo levantando una ceja. – Las humanas de tu edad están más actualizadas.
- Yo no hecho esto.
- Vamos Pines no sabes mentir. – Le sonrió ladinamente. – De acuerdo, mejor sigamos con lo otro… – Pero el rubio fue cortado por un gemido que escapo de sus propios labios. - ¿P-Pines?
- Ehmm… puedo explicarlo. – Retirando sus manos de donde había tocado. – Yo…
Tomo de nuevo su mano y la guio a tocar nuevamente su bulto. – Me tomaste de sorpresa, sigue con lo que hacías.
- Solo no te burles. – Dije inflando mis mejillas. Pase mi mano nuevamente sobre ese bulto rozándolo y frotando un poco, escuche que Bill lanzo un suspiro un poco pesado y seguido de uno corto. – Bill ¿te duele?
- No, al… contrario es bueno…. - Lanzando un suspiro y un jadeo. – Oh demonios esto es bueno… no pares.
Mabel paso su mano sobre el frotando lo revestido y apretando. Cuando noto que el demonio se llevó sus manos para desabrochar sus pantalones, apartando un poco las de ella para bajar el cierre. Volviendo a tomar su mano y poniéndola sobre su bóxer.
- Continua… - Hablo ronco y en un ronroneo.
Ella continuo acariciando y frotando con timidez escuchándolo jadear un poco más fuerte y gemir. Podía ver que era grande y caliente. Siguió masturbándolo por encima de la tela del bóxer hasta escuchar un gruñido por parte de él. Bill sentía una palpitación sobre su miembro y se sentía que iba llegar en cualquier momento. Pero ver la expresión inocente y esos labios rojizos que invitaban nuevamente a devorarlo, hizo que se frustrara. El demonio se acercó a ella para besar sus labios de forma necesitada interrumpiéndola en lo que hacía, en un rápido movimiento la tomo y la volteo sujetándola de la cintura para acostarla debajo de él.
- ¿Bill?
- Casi querida, pero necesito sentirte dentro. – Se desabrocho la camisa oscura, revelando su torso musculoso y su abdomen marcado. Mostrando en sus antebrazos sus tatuajes triangulares y sus runas de invocación que tenía oculto. En otro movimiento se terminó de quitar los pantalones y sus bóxer, posicionándose en medio de ella.
"Dios mío siempre ha sido así este Dorito, es endemoniadamente atractivo… ¿que serán esos tatuajes?"
- Claro que siempre he sido así, Estrella fugaz. – Frotando su miembro contra su entrada. – Lo de los tatuajes, bueno… luego te explico. – Depositando más besos en su rostro. – Por el momento déjame terminar esta agonía.
- Espera… es mi primera…¡Aahh! - No tuvo tiempo de terminar cuando sintió que se adentraba de una sola estocada profunda, todo su miembro. Llevándose consigo su virginidad.
- Lo siento querida, no sé si… podré controlarme. – Comenzó a embestir contra su entrada duramente, moviéndose rápidamente. Sin darle tiempo acostumbrarse a su tamaño, tomando su cadera y su pierna, mientras embestía fuertemente. Hundiendo sus dedos y garras.
- ¡Bill!... duele… bruto iluminati. – Dije entre jadeos y gemidos que escapaban de mis labios, golpeando su pecho. – Ah…duele… duele… aah... ve lento. – Mis lágrimas escapaban. – P-por… favor…
- Mabel… - Acercándose a besar sus labios de forma apasionada. Fue cambiando el ritmo a un vaivén lento y profundo. Se separó para mirarla y escucharla gemir alto. – Shh… el dolor pasara. – Lamiendo y chupando sus lágrimas saladas.
Estuvieron en ese ritmo por unos minutos. Mabel poco a poco se acostumbrada a su intromisión, el dolor fue aminorándose hasta sentir una sensación caliente en su vientre, sintiendo la necesidad del deseo de calmar ese calor que la invadía y la invitaba a rogar.
- Bill… más… más rápido. – Menciono con una voz tímida, llevando sus manos a su torso y por su espalda. – Bill…
- Estrella fugaz. – Jadeando. - ¿Quieres más fuerte? – Tomando sus piernas para subirlas a sus hombros. – Te daré fuerte. – Besando sus labios, aumento sus empujes dentro de ella siendo más profundos.
Mabel gritaba y gemía altamente que podría escucharse dentro y fuera de la habitación, cualquiera que pasara por el pasillo sabría que ese demonio la estaba reclamando suya. Bill seguía adentrándose con estocadas profundas, sintiendo como las paredes de la vagina estrecha, lo aprisionaban apretando su pene y creando un roce placentero para ambos. La castaña enterró sus uñas en su espalda cuando toco un punto excitante que le hizo recorrer la columna una sensación eléctrica.
Unos cuantos empujes antes de llegar al clímax, Mabel llego a su segundo orgasmo y Bill se enterró sujetándola con fuerza y lanzando un gruñido cargado de placer. Viniéndose dentro de ella y llenándola con un líquido caliente. Dio un último beso en sus labios hinchados y saliendo de ella. Recostándose encima de ella en su pecho.
- Mmm… - Respirando pesadamente y sintiendo su corazón acelerar, mientras veía a Bill igual que ella respirar de forma acelerada. – Fue… agradable.
- Eres deliciosamente adictiva. – Pasando su mano por el pelo rubio.
Permanecieron por un momento quieto dejando que sus respiraciones se regularizaran. Bill acariciaba en movimientos suaves su abdomen. Mabel se movía un poco para acomodarse y quedar encima del pecho de él. Pero sintió algo golpear sus muslos.
- ¿Bill porque sigues así? – Mirando con un sonrojo su miembro erecto.
- Veras Mabel, uno se excita fácilmente. – Mirando sus ojos avellana que reflejaban ternura e inocencia. – Y tú lo provocas. Con tan solo verte de forma provocativa y más si estas moviéndote, pues es lógico que me tendrás en esta condición. Eres muy cruel, torturándome de esa manera. – Mostrando una mirada seductora. – Si supieras cuantas veces, quisiera tenerte aquí. Y hacerte mía, día y noche.
- Hace unas horas me insultabas y me molestabas.
- Darling eres muy sexy cuando te enojas. – Sonriendo. – Más cuando me golpeaste me excito.
- Eres un demonio pervertido.
- Soy tu demonio. – Besando sus labios. – Vamos a un lugar más cómodo. – La cargo en estilo nupcial, dando un chasquido de dedos aparecieron en una habitación con una enorme cama. La deposito suavemente en el colchón, besando en corto sus labios. Con su mano acaricio su zona intima masajeando con suavidad y adentrando sus dedos.
- B-Bill… mmm… - Colocando mis manos sobre su pecho.
- Estas muy sensible querida. – Depositando besos por su cuello y lamidas. – Ponte en cuatro.
- ¿E-En cuatro? – Dijo avergonzada.
- Sí.
Mabel hizo lo que le pidió y le dio la espalda colocándose en cuatro encima de la cama, Bill se posiciono detrás de ella, continuo acariciándola con delicadeza escuchándola gemir suavemente.
- Mabel. – Besando su espalda. – Ya estas lista pequeña. – Tomo su pene erecto y fue adentrándose en su vagina, comenzando un vaivén lento y profundo, tomando su cintura y con una mano acariciando su pecho. – Estás deliciosamente estrecha. – Acercándose a morder y lamer la colcha de su oreja.
- B-Bill… - Lanzo un maullido y un gemido sonoro. Un cosquilleo en su vientre y un calor la invadían.
- Sí, querida. – Dando una estocada profunda. La abrazo frotando su cuerpo y penetrándola con movimientos rápidos y fuertes. Embistiendo contra su entrada.
La chica se dobló de enfrente cuando no pudo soportar el peso y las intensas embestidas. De sus labios no podía suprimir los gritos y jadeos cargados de placer, ladeo su rostro para mirar al demonio viendo su rostro rojizo y perlado. – Bill… bésame. – Pidió.
- Ya casi… - Presionando suavemente sus labios. – Mía.
Unos últimos golpes en su entrada y lanzo un gemido alto, corriéndose dentro suyo y liberando su semen caliente. Salió de ella para abrazarla y atraerla, besando sus labios rojos de forma apasionada.
- Bill te quiero.
- Lo sé – Se acostó junto con ella cubriéndolos con las sabanas y las mantas.
- Esta almohada es muy cómoda. – Abrazando el almohadón.
- Oye yo estoy aquí. – Dijo en tono celoso. – Abrázame a mí.
- Jeje eres un dorito celoso. – Sacando la lengua.
- Ven acá. – Atrayéndola a sus brazos. – Eres hermosa, debo ser un demonio con suerte.
- Bill… - Recargando sus cabeza en su pecho.
- Duerme Mabel. – Acariciando su pelo.
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Unas horas más tarde Mabel despertó removiéndose dentro de las mantas y sabanas, hasta que unos brazos la abrazaron atrayéndola al pecho fornido del rubio.
- Ya despertaste. – Dijo el demonio dentro al igual que ella dentro de las mantas.
- No. – Respirando suavemente y estirándose sobre sus brazos. – Quiero dormir un poco más
- Vamos despierta pequeña humana. – Besando su cuello. – Hora de despertar.
- Está bien, está bien… ya aah… mmm… - Sintiendo un suave mordisco en su piel.
- Te vas a levantar. – Pegando su frente a la suya.
- Sí.
Mabel salió de las sabanas junto con Bill, sintiendo su pelo revuelto y echo un lio de mechones marrones. Fue en ese momento que recordó que no había llegado a casa y se había quedado con Bill todo el día en su dimensión. Inmediatamente su rostro palideció y se transformó en uno lleno de preocupación. El demonio no tardo en leer todo pensamiento que invadió en la cabeza de la castaña, embozo una sonrisa y le dio un beso en la mejilla antes de susurrar.
- No te preocupes, no habrá problema cuando regreses con Pino.
- ¿Cómo estás seguro?
- Solo confía en mi Estrella fugaz.
- Bill
- Mm… - Prestándole atención a la chica.
- Necesito ropa o que me devuelvas la ropa de Dipper. – Cubriéndose con la manta.
- Quieres ropa. – Chasqueo los dedos e hizo aparecer una camisa blanca de manga larga. – Te daré el resto cuando terminemos de bañarnos.
- ¿B-Bañarnos?
- Si los dos juntos. - Embozando una sonrisa.
*Escena censurada espere un momento UwU*
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Miren esos puntos papús :v
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Shararanla, shararanla yeah! :D
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Ya casi acaba el intermedio OwO les estoy dejando procesar el momento.
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Volvemos con la historia, pero miren ese relleno :v
Mabel caminaba con la camisa que le había dado Bill, mientras se secaba el cabello con una toalla su larga melena. En ese momento llego el demonio con la ropa de su hermano.
- Okey aquí esta. – Dijo el demonio colocando una mirada de culpa.
- Bill qué demonios le pasó a la ropa. – Viéndola manchada y arrugada. – Dime que esto no es…
- Sí lo es. – Dijo. – Creo que nos dejamos llevar por el momento.
- No puedo llevarlo así.
- Descuida lo limpio. – Chasqueando sus dedos volvió como nueva y limpia.
- Woow ahora parece que apenas la compraron. – Dije.
- También te traje esto. – Entregándole un vestido azul y un suéter amarillo.
- Gracias. – Tomando el vestido. – Es hermoso… esperen un momento este es, es mi suéter que se me perdió el verano pasado. – Levantando una ceja. – Bill.
- Ajem… lo dejaste tirado. – Dijo con un tinte rojo en sus mejillas.
- Sí claro lo voy a dejar tirado. – Dije.
- Pero está de nuevo contigo, de regreso sano y salvo.
- Okey… haremos que no sucedió eso. – Levantándose de su asiento, sintiendo sus piernas doler y parte de su entrepierna.
- ¿Te ayudo? – Diciendo con interés.
- Sin que me termines violando como en el baño. Creo que no. – Camino hasta el cuarto a cambiarse.
- Bueno al menos lo disfrute. – Dijo con una sonrisa grande.
Unos minutos después regreso Mabel ya cambiada y limpia.
- No voy a preguntar de donde sacaste la talla de mí… - Observando que el demonio estaba parado frente a ella con un ramo de flores; unas camelias rojas y baby breath. – Okey esto lo haces al revés, o tal vez no te dijeron que primero es conocer a la chica, invitarla a salir, pedirle ser su novia, llevar tal vez uno o dos meses de relación para que después te la lleves a la cama o a la boda.
- Y si te digo que quiero que seas mi reina. – Dijo en un tono seductor. – No quieres gobernar a mi lado.
- Si, lo estás haciendo al revés. – Tomando las flores. – Primero llévame a casa y después invítame a salir.
- Es un… tal vez.
Tomándola del brazo chasqueo los dedos y aparecieron en el bosque. Era de tarde en el pueblo. Mabel se giró para quedar frente a Bill.
- Posiblemente. – Parándome de puntas para alcanzarlo y besar sus labios. – Gracias. – Mabel se fue de regreso a la cabaña con sus cosas.
- Siento que se me olvida algo. – Dijo el rubio. – Seguro que no es nada importante.
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Entrando a la cabaña Mabel grito su llegada y fue al cuarto de su hermano, abriendo la puerta se encontró a Dipper sentado en su cama con el celular sorprendiéndolo.
- ¡Wow! ¿Cómo llegaste tan rápido? Si hace unos minutos estábamos hablando. – Dijo Dipper.
- ¿Hablando? Dip-dip, me fui un día entero.
- Tal vez te fuiste en un día entero en Suéterlandia, porque solo han pasado cinco minutos. – Dijo su hermano.
- Solo cinco minutos. – Dije incrédula al ver el reloj que marcaba las tres de la tarde. – Pero si… - Luego recordó lo que Bill le había dicho. – Ese tonto nacho.
- Por cierto encontraste tú suéter, ¿Qué no lo habías perdido?
- Lo encontré por ahí.
- Bueno Mabel ahí algo que quería decirte. – Haciendo una seña para que se acercara. – ¿Te acuerdas que Gideon vino ayer?
- Sí me ibas a decir algo de eso.
- Bueno no te he dicho nada para no asustarte, pero pienso que deberías saberlo. – Dijo Dipper. – Veras el verano pasado me encontré a Bill Cipher. Espera antes de que grites, no tenía intención de hacerme daño. – Continuo. – Resulto que Gideon lo libero por accidente y este hacia tratos con Bill y eso, no negare que yo también hice unos.
- Dipper.
- Déjame terminar. – Tratando de explicarle a su hermana. – Lo que yo pedía era con fines de búsqueda de aventuras y otras criaturas, ya sabes para impresionar al tío Ford. Ha cambio el pedía algo inofensivo.
- ¿Qué era?
- Bueno… te acuerdas las veces que te tome fotos con tus amigas.
- Creo que sí.
- Bueno… el me pidió unas, descuida no le di las vergonzosas. – Dijo. – Pero te juro que solo eso pedía.
- No sabes para qué. – Dije mostrando una expresión seria y la ceja fruncida.
- No creo que sea para vudú. – Dijo sonrojado su hermano. – Bueno a lo que voy, Gideon llego ayer con un mensaje de Bill diciendo: me ayudara con mi problema, si yo te ofrecía a ti, a que salieras con él un día. – Haciendo gestos con las manos. – Espera antes de que te molestes, le dije que no, que jamás haría ese tipo de trato. Eres mi hermana gemela y jamás te vendería a él, ni mucho menos te intercambiara por los secretos de Gravity Falls.
- Oh hermanito está bien – Abrazándolo. – Gracias por no hacerlo.
- No estas enojada.
- No, no lo estoy.
- De todos modos lo debo de resolver yo solo.
- Tal vez solo fue una vez Dipper, yo creo que para el lunes lo olvidan.
- Esperemos.
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¿Creen que termino?
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¡Nah! Todavía queda un poco XD
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Al lunes siguiente Dipper y Mabel caminaban de regreso a casa, cuando el castaño vio a sus bravucones. Se puso nervioso debatiéndose entre pasar de lado o tomar otro camino, pero vio a su hermana seguir caminando y llamando su nombre. En cuanto paso los chicos se asustaron de tan solo mirarlo y salir huyendo.
- Diablos que mosco les pico. – Dijo su hermano. – Han estado así todo el día, lo bueno que el profesor me puso de pareja a otra persona para el proyecto de química.
- Así, ¿Qué paso con la novia del capitán del futbol?
- Si, te digo que a la chica tiene el rostro de haber visto un fantasma. Tanto que dejo el equipo de porristas. – Dijo Dipper.
- Eso sí que es extraño.
- Ahora que ella se fue tú y tus amigas podrán entrar.
- Tal vez jeje.
- Parece que nunca ocupe ayuda de Bill.
- Lo bueno.
Llegando a cabaña ambos gemelos se fueron cada quien para su cuarto, la castaña subía al suyo para entrar y dejar la mochila. Cuando vio una sombra triangular por la pared. Mabel se giró y le dio una sonrisa al sujeto rubio.
- ¿Me llevaras a mi cita?
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Two Shot 2/2
Seamos sinceros, este two shot no tenía trama sería solo vinimos a leerlo por el Lemon hard pésimo :v pecadores. Puede que se me haya caído el tarro de miel y haya metido un cameo innecesario para hacer un crossover. Pero miren el relleno que deje de puntos XD para censurar el del baño (No quería traumarlos con Bill abusando de Mabel en la tina de baño 7u7).
Aquí es cuando sacan teorías locas de ¿Qué hacía Bill con las fotos y el suéter de Mabel? O ¿Por qué iba al vestidor de las porristas cada tarde? Y algún día el Dorito iluminati tendrá una foto de Mabel con uniforme de porrista. Quien sabe XD
Es que ya me dieron muchos escobazos esta semana =3= y no quería más. Mi beta me odia, en vez de ayudar me golpea y me dice que termine los de BNHA. Y que pare de hacer un momento fic con lime y lemon. Pero yo le dije "No, puedo seguir con esto todo el día" (Como Steve cuando le dice Tony en The Civil Wars) ya sabrán de lo que digo si leyeron el "Me nominaron y no sabía que responder" de mi post anterior.
Pues vuelvo a repetir este Two Shot lo hice para estas personas, que amo sus historias y deseo que sigan actualizando sus fic ;w; porque son tan geniales.
