Los personajes y la historia NO SON MÍOS. Todo es de Rumiko Takahashi
11.- Sol Naciente.
(Dos meses después)
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El crudo invierno azotó con fuerza al hermoso paisaje del lugar, los tejados del imponente Castillo del Oeste estaban cubiertos con la densa nieve, el astro Sol aún no había salido en su totalidad, pero eso no impidió a un demonio de cabello blanco observar todo desde una de las ventanas de sus aposentos, sus hermosos ojos ámbar observaban con cautela todo a sus alrededores.
Mientras dentro del futón estaba SU esposa, esa chiquilla de la cual se enamoró por estar siempre junto a él ante cualquier circunstancia. Hace algunos meses atrás el insolente del príncipe del Este tuvo la osadía de lastimar a su mujer, y desde ese acontecimiento mucha correspondencia llegó a su despacho desde la Tierra del Este, pidiendo solícitamente que se explicara ante tal comportamiento. Rememoró cuando el Lord de dicha tierra acudió a su Palacio.
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(Flashback)
Un demonio de melena rubia y piel bronceada caminaba con firmeza frente al trono de Sesshoumaru con una expresión calculadora, detrás de él venían sus soldados quienes se detuvieron ante la imponente presencia del mononoke. La corte de los demonio perro hicieron reverencia ante la presencia de Lord Ryuta Haru-sama de las tierras del Este.
-¿Qué significa esto, Sesshoumaru? Uno de mis hijos llega a mis tierras con heridas de batalla, pero no hay peligro alguno azotando las tierras del Oeste… ¡Exijo una explicación!- demandó
-¿Es bastante explicación que tu hijo haya lastimado a la Señora de estas tierras en su evidente estado de gestación, poniendo en riesgo la vida de mis cachorros?- La grave y trémula voz del peli plateado retumbaron en toda la habitación.
Ryuta abrió los ojos impactado ante la respuesta. Sesshomaru prosiguió.
- Además, ese mismo día tuvo una sesión de entrenamiento con Kazuo, Príncipe del Norte, quien al ser repelido también por la magnitud de fuerza demoniaca, logró herirse de igual manera.- el aludido reverenció y afirmó el acontecimiento.
-Esa información no me la había dicho mi hijo.- Comentó molesto el demonio rubio.- Solo venía a averiguar que era lo que estaba sucediendo. No pretendía causarte ningún disgusto, y pido disculpas ante el inaceptable comportamiento de mi hijo.-
-Tu eres bienvenido en estas tierras, pero si veo a tu hijo deambulando en los límites de mi perímetro, no poseeré la misma consideración como la que tengo contigo.-
Ryuta asintió con expresión dura y haciendo una reverencia desaparecieron del lugar.
(fin del flashback)
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Gruñó al recordarlo.
Se habían atrevido a desafiar al Gran Sesshoumaru, y eso no se lo iba a perdonar a nadie. Volvió a mirar hacia el futón donde descansaba Rin y su interior se llenó de orgullo, ¿Cómo era posible que esa humana lo hiciera sentir ese tipo de cosas? Y más que nada… ¿Se merecía un ser lleno de bondad como ella a pesar de que él se sentía un monstruo?
-…¿En que estas pensando, mi Señor?... –
Rin entreabrió los ojos mirando a su Señor con ferviente cariño. Él se acercó hasta ella y lentamente se introdujo abrazándola, cuidando de no aplastar a sus hijos, llevó su rostro hacia el cuello de la mujer olisqueándolo, colocó sus garras sobre su abultado vientre, y lo acarició con mimo. Sonrió, esperaba que Rin se diera cuenta de lo que pasaba en su interior.
-¿Está todo bien, Sesshoumaru?- Preguntó aletargada.
-Si pequeña, solo déjame disfrutar el amanecer contigo.- dijo al llenar de besos su cuello, su esposa se acercó mas hacia el calor del cuerpo de su esposo, él acomodó el mokomoko a modo de que los envolviera en una gruesa manta de calor, la acarició con mucha ternura, antes de ingresar a su despacho para atender ciertos asuntos.
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Al paso de algunas horas, la mesa fue puesta para dar inicio al desayuno, Lady Irasue miraba a su cachorro con suspicacia, sabía que algo no andaba bien y siguió degustando sus alimentos, mientras que Rin terminaba de atender a su esposo, esperaba que después de la desagradable experiencia que tuvo con Kenshi no afectara su matrimonio, no sabría como continuar con su vida si tan solo Sesshoumaru se separaba de ella. Cerró los ojos con fuerza y se concentró a desayunar.
-Sesshoumaru. Ahora que el invierno está en lo alto, es necesario que Rin permanezca dentro del Palacio para que no se resfrié.- El la miró con seriedad.
-No tienes que preocuparte por esto madre, mi mujer es fuerte y no quiero privarla de sus libertades.-
-No solo lo digo por ella, sino también por…- Sesshoumaru le cortó.
-Eso lo decidiré yo.- Sus ojos ámbar desafiaron a los de su madre, quien irritada solo gruñó.
Continuaron con el desayuno en un ritmo tranquilo. Los hombres salieron rápido hacia el exterior del palacio, Rin observó a su Señor con suma cautela, tenía el semblante serio y podría asegurar que algo lo estaba molestando. Le pidió asistencia a Hikari para llevarla hacia sus aposentos, no quería imaginar que su esposo le estuviera ocultando algo, la voz de su mucama la sacó de sus cavilaciones y se retiraron del lugar.
-¿Qué sucede Sesshoumaru? No estás muy contento del todo.- Kazuo lo observaba vacilante.
-Los demonios del Sur están disgustados con lo que ocurrió con el hijo de Lord Haru, piensan que fue una falta de respeto tratarlo de esta manera y exigen una disculpa pública. Si supieran lo que hay de detrás.-
-Si me permites aconsejarte, Mi Lord, puedes mandar un comunicado de paz. Si es necesario…- el peli plateado levantó sus garras.
-Kazuo, tu y yo sabemos que ellos están esperando un error para iniciar una guerra por expansión de tierras. Espero no comiencen a persuadir a Kenshi de incitar a una mísera guerra.-
-Es por eso que Lord Haru vino a exigirte respuestas.-
-Lo único que no le voy a permitir es que le vuelva a faltar el respeto a mi hembra. Debe mantener reposo. Mis cachorros serán fuertes y necesitarán de su madre a futuro.-
Mientras los demonios se sumergían en una diplomática conversación, una fuerte tormenta de nieve azotó la aldea, los fogones estaban prendidos y se escuchaba la madera crepitar. Moura abrigó a Rin con pieles de lobo para hacerla entrar en calor, mientras que Hikari entraba hacia la habitación con una gran tetera. El humeante olor del té abrió los sentidos de la mujer y se le antojó con ganas.
-¿Qué es lo que te ocurre, princesa?-
-Tengo mucho miedo que Mi Señor piense que le he faltado al respeto con el Príncipe Kenshi.- Su semblante reflejaba una inmensa tristeza, sintiendo cómo sus cachorros se movían inquietos haciéndola sonreír débilmente- Nunca le faltaría, yo lo amo, Moura.-
-Y eso él lo sabe.-
-¿Entonces por qué está tan serio? ¿Pasa algo que yo no sé?...Acaso… -Sus ojos se llenaron de lágrimas- ¿Acaso ya no me ama?...-
-Rin… El Lord está preocupado por tu seguridad. Lo que hizo Kenshi es una gran ofensa hacia él, nadie debe de faltarle al respeto a la esposa de un lord, pues el castigo será con la muerte. Si él no te amara, no estarías aquí en su palacio, le has echo cumplir algo que una vez Lord Inutaisho le preguntó.-
-Entonces lo que tiene solo es preocupación…-
-Así es. Y antes de que sigas pensando musarañas, ¿Por que no le pedimos permiso a tu Señor para que nos deje ir a la aldea una vez que termine la tormenta. ¿O apeteces un enorme plato de ramen caliente?-
Ambas sonrieron. La tormenta se hizo cada vez más espesa, Rin salió a sentarse en el atrio de la entrada principal observando la fría nieve caer. Cerró los ojos mientras disfrutaba del movimiento dentro de su vientre, lo acariciaba con suma ternura disfrutando de los pequeños movimientos, hasta que sintió un cosquilleo en su marca, avisándole que Sesshoumaru estaba cerca. Tal fue su sorpresa al verlo acercarse con parsimonia hacia ella y lo recibió con una reverencia. Él tomó asiento junto a ella y la recibió con un beso delicado.
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-Es bueno verte, mi señor.- Rin le dio un beso en la mandíbula haciendo que su demonio la abrazara con delicadeza y se dejara hacer ante sus caricias.
-Mi pequeña, ¿Te has sentido bien?- Acarició su vientre con una de sus garras- ¿Te ha ocasionado problemas?- Sus orbes doradas la escrudiñaban con cautela y preocupación, los cachorros reaccionaron ante la presencia de su padre y eso le hinchó el pecho de orgullo.
-Ninguno mi amor.- Dejó que Sesshoumaru le llenara el cuello de besos.- Solo está algo inquieto.-
-Ahora que es invierno, no quiero que salgas sin compañía a los limitantes del Palacio, hay movimiento en la zona y no quiero que llegue a ocurrirles algo.-
-Descuida, mi amor, no te preocupes por nosotros.-
-Rin, es importante que entiendas que ahora lo más importante es tu seguridad.- Ella tomó entre sus manos las níveas mejillas de su esposo y fijó su vista en los ojos de él.
-Sesshoumaru… Esto es por …él ¿No es así?-
-Su padre ha venido a verme. Debido a las heridas en el enfrentamiento que tuvo con Kazuo, el Lord pensó que fui yo. Solo espero que ese infeliz no se atreva a ir a los dominios del Sur y comience un revuelo.-
Ante esto Rin se preocupó. Sesshoumaru solo la tomó y la besó lentamente, ella se aferró hacia su cuerpo y no pudo derramar unas lágrimas, ante esto, el demonio detuvo el beso y la observó.
-¿Qué pasa mi amor?¿Por qué lloras?-
-No quiero que te pase nada…- Ella no podía dejar de abrazarlo.
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El gélido viento mecía la gran melena del peli plateado, que desenredaba las hebras del cabello de Rin, su esposa lo sorprendía de gran manera, preocupado por él ante todo momento, Agradecía infinitamente a su destino el haber puesto a la humana en su camino, sintió como tiritaba a causa del frio y entraron a las cocinas del Palacio, Moura los acompañó a la mesa poniendo exquisitos dulces para acompañar al te de la tarde antes de asistir a la hora de la comida. La joven pareja tenía un vínculo fuerte gracias al fruto del amor que tenían, se dedicaban tiempo para consentirse de diversas maneras, el adictivo aroma de Rin, más la pasión de Sesshoumaru daban como resultado intensos besos y caricias pudorosas por debajo de la mesa. Su demonio no dejaba de llenarle de besos la nuca mientras acariciaba a sus cachorros, mientras que ella cerraba los ojos disfrutando de la sensación tan placentera. Moura y Kazumi solo los espiaban con complicidad guardando silenciosas risas.
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-Así que, ¿Ese es el cachorro temperamental que criaste durante tantos años?- Dijo Kazumi entre sus labores.
-Que no te quede duda, querida niña, que ese cachorro iba a tener la dicha de conocer lo que en verdad es el amor.- la anciana youkai terminaba de ordenar los platos para el servicio de la cena, observando en una pequeña rendija el creciente amor entre su Señor y su niña.
En los alrededores de la villa de Cherisibuya, una pareja de lobos blancos rodeaba el Gran Árbol de cerezo blanco, una hembra y un macho, fijando su dirección hacia el Gran Palacio de las Tierras del Oeste.
…Continuará….
He vuelto!
Espero que se encuentren excelente, resumiéndoles mi desaparición tuve serios problemas médicos pero ya todo va excelente. Ojalá les haya gustado este capitulo de regreso, y pido MIL DISCULPAS si sienten que me oxidé D:
Tuve que releer mi fanfic con mucha muchosidad y echarle ganas, solo es un inicio a lo que se viene y viene con fuerza.
Un saludo enorme y agradeciéndoles por la paciencia que me han tenido todos estos años, seguimos al pendiente de este fanfic lleno de romance
y mucho mucho lime ;) Espero con ansias sus reviews y comentarios, a todas estas personas que me agregaron como fav y que siguen mi historia Bienvenidas sean. Tratare de no demorar tanto con las publicaciones, ahora si, chaitoooo :)
Nos vemos pronto
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