10. QUE EMPIECE EL JUEGO

EN EL CAPÍTULO ANTERIOR….

-solo está preocupada, es una amiga y…

-preocupados mis hue…

-Dylan!!! – lo regañaron

-¿que? Está más claro que agua que esa quiere contigo- le dijo a Arnold a lo que Ross asintió estando de acuerdo

-eso no es verdad, lila no me ve de esa forma, me ha rechazado una infinidad de veces y ahora lo agradezco…

- ella quiere contigo, pero no porque te quiera, te ve como un trofeo- aclaró Lexa, los chicos saltaron del susto, la chica era muy pequeña y no la habían visto, estaba detrás de Ross y había observado todo, se le veía seria, lo cual era raro en ella – te recomiendo tengas cuidado con ella, no es lo que aparenta ser…- la mirada de Lexa era tan seria y penetrante Arnold no pudo debatir, ya antes había sentido algo parecido en Lila, algo que le advertía peligro, y no del atrayente que desprendía Helga, sino algo que lo perturbaba… no quería creer que fuera mala, solo que estaba errada, solo debía ser paciente y esperar que entendiera las cosas…

La música empezó a sonar y el ambiente a animarse, veía a muchos alumnos de las otras escuelas empezar a dejar sus lugares y formar círculos de baile…

CONTINUAMOS

Rhonda Y Helga al fin habían llegado a la cueva de la pulga, un camarote que más bien parecía bodega, en el centro un viejo escritorio y tras este iluminado por la tenue luz de una lámpara cubierta por una mascada estaba Curly con un poky en la boca a modo de puro y un pez espada disecado sobre su regado el cual acariciaba, intentaba dar la imagen del padrino pero a falta de presupuesto, más bien parecía una parodia de muy bajo presupuesto…

-mis queridas reinas- intento imitar el acento del padrino pero solo lograba escucharse como alguien con falta de aire al hablar al ser golpeado en el estómago…-que las trae a mis dominios.

-déjate de payasadas Curly, estas en una bodega con olor a oxido y humedad, créeme das pena ajena-

-estamos aquí por negocios chico mono-

-siempre tan directa princesa guerrera, pero díganme en que puede servirles este humilde lacayo…- se paró de su asiento e hizo una reverencia

Las chicas voltearon a verse con una ceja alzada, este chico estaba cada vez más loco, pero en fin que se le podía hacer, -supongo que recuerdas lo que me contaste hace un par de días Thadeous, y cuales eran mis planes…

-Juro mi diosa de negros cabellos que yo no he abierto la boca y mis allegados tampoco- estaba sudando la gota gorda, ahí se encontraba Pataki y lo asechaba como leona a su presa, si él se movía a la derecha, las pupilas de la loba celta lo hacían igual si se movía a lado contrario… no es que tuviera extremo miedo, se consideraba un digno oponente, o al menos poder mantenerse en pie un par de Rounds contra la rubia y no precisamente físicos, más bien en guerra fría, conocía a la chica y hace tiempo había colgado los guantes para pasar a un modo de guerra mucho más peligroso, la lengua viperina y las acciones de estrategia y ataque de la rubia eran de cuidado… en más de una ocasión lo comprobó al trabajar codo a codo y sinceramente se quitaba el sombrero ante ella.

-un momento como te enteraste tú de lo que supuestamente sucedió hace dos noches

-pues es difícil de decir y no sé por dónde empezar…- sonrió nervioso, por alguna razón cree haber cometido conspiración contra la reina

-pues empieza por el principio y cuando termines de hablar te callas.

-sabio consejo- empezó a relatar cómo es que se enteraron los chicos y como es que acudió primeramente a la morena a cambio de una cita, no podía culparlo, en su tiempo cuando aún no se daba por vencida hubiera hecho lo mismo, tal vez incluso ahora antes de que se convirtiera en la novia del rubio

-Estas demente – alagó la rubia

-Gracias

-de nada, cuando gustes, ahora los negocios

-ustedes están demasiado locos…

-las mejores personas lo estamos –dijeron a la vez con una sonrisa cínica.

-Y bien, en que puedo servirles

-supongo que te has enterado del escándalo que se desató y no precisamente por nuestra causa, la cosa es que esa arpía de Ghosth Girl ya me tiene harta y la quiero encontrar…

-para encontrarla se debe de hakear la red escolar es una red de gobierno de bajo nivel, pero aun así es jurisdicción gubernamental… buscar la dirección IP y después rastrearla no sería la primera vez que se hakea una red de este calibre y de hecho es muy simple, la cosa es que esta página está colgada de la red y cada cierto tiempo salta der servidor para evitar ser tumbada, será un problema rastrearla, y atraparla para hacer lo que me piden, pero no imposible…

-te lo encargo Thadeous, si haces bien tu trabajo, y me entregas a Ghost Girl yo…- Curly estaba al borde del asiento su sueño se hacía realidad… por otro lado, Helga se había convertido en espectadora y levantaba una ceja con incredulidad, de verdad Rhonda ¿se iba a sacrificar? Es decir ella estaba enamorada de Harold… que se ofreciera tan fácilmente a Curly era delirante, ¿acaso cayó en el hoyo del conejo y se le hacía tarde para la fiesta de té con el sombrerero y la liebre? Frunció el ceño esto no era justo, aprovecharse así de la situación a costa de los sentimientos, ambos saldrían heridos y de cierta forma le tenía aprecio a los dos, más a su futuro rommie en la casa de la risa que a la princesa pero esa era otra historia, volteo a ver molesta al duende imitador del padrino y este al captar la mirada cerro los ojos y suspiró derrotado, había honor y dignidad entre los que eran círculos rodeados de cuadrados…

-un desayuno está perfecto- hablo tranquilo- no cumplí con mi deber al dejar que se esparciera el rumor, por lo que no merezco una cita romántica con su majestad

-pero eso no tiene nada que ver contigo…

-me sentiría mejor de esa forma madame… por favor tenga piedad de mi pobre alma y complázcame con un desayuno y a cambio le entregaré en charola de plata a quien usted busca

-solicitud concedida entonces… -acto seguido salió del lugar más notó que la rubia no la seguía, se quedó detrás de la puerta a escuchar, la reacción de Curly tampoco fue normal, de una cita a un desayuno casual, era ilógico…

Dentro de la habitación…

-estoy orgullosa de ti

-lo sé, soy la genialidad en persona, pero entonces ¿por qué me siento como mierda?

-por que acabas de liberar a la persona de quien estabas enamorado… eso nunca es fácil, lo correcto nunca lo es…

-así te sentiste tu cuando decidiste darle su espacio a Arnold?

-me sentí morir…

-y aun así, mírense, son pareja, crees que… lo mismo… ¿me suceda?

-no lo sé, no se puede forzar al corazón, pero nuestra realidad es diferente que la de los demás, eso quiere decir que todo es posible para nosotros, espera siempre lo imposible

-claro… tendré lo más pronto posible a quien buscan

-más te vale Cu-cu-curly- le mostro una sonrisa torcida- bien me retiro, espero noticias…- Rhonda salió corriendo del lugar y a esperarla a una distancia prudente, que debía pensar ahora, estaba ese chico tan loco como aparentaba.

-vaya princesa a que se debe el honor de que me esperaras…- ironizo Pataki empezaron a caminar a la par hacia la salida

-soy una persona que valora la amistad y he descubierto que la tuya es valiosa de una forma retorcida claro, pero es una amistad…

-nos vamos a poner sentimentales, me harás llorar- se secó una lágrima falsa

-las cosas no cambian en nuestro trato mutuo querida, es demasiado divertido la forma en como nos tratamos

-tú lo dijiste… es divertido- música estridente se escuchaba desde el exterior, abrieron la puerta, se toparon los alumnos teniendo una gran fiesta solo porque sí y se fueron cada quien por su lado…

Camino directo a su grupo de amigos, se encontraban bailando, sintió pena ajena por su amiga, Gerald hacia el loco y bailaba muy estilo John Travolta en vaselina o tal vez fiebre de sábado por la noche… por otro lado sintió unas manos en su cintura que la giraban, las reconoció al instante, tal vez no llevan prácticamente nada de novia con él, pero juraba que tenía un radar para saber cuándo estuviera cerca estaban a punto de besarse, sin embargo el ritmo de la música cambia por uno más latino… y la rubia es arrebatada de los brazos de su amado y arrastrada hasta la pista de baile.

Arnold se queda molesto en su sitio, observando como Jerry se lleva a su novia sin remordimientos, como a posiciona entre él y Sami y empiezan a bailar al ritmo de Despacito, un regueton lleno de insinuaciones sexuales y contenido intimo al igual que el baile, por otro lado Helga esta de lo más sonriente siguiéndoles el paso con un movimiento de caderas insinuante, agitándose y restregándose contra los chicos, tomándolos por los cuellos de las camisas y de vez en cuando girando para darle la espalda a un y bailar con el otro.

¡Por qué demonios Helga no se apartaba de ellos! Al contrario parecía bastante cómoda en su situación, se dejaba hacer y tocar cuando se supone que su chica es alérgica al contacto físico, su sangre empezaba a calentarse en sus venas en toda su vida había experimentado tanto enojo como en los últimos tres días, jamás había sentido la necesidad de golpear a nadie con la intención de hacerle daño y justo ahora se podría decir que tenía una lista que iba en aumento: Gerald, Ross, Dylan, Jerry, Sami, todos esos pervertidos que no dejaban de verla mientras bailaba… pero ahora mismo quería que Jerry y Sami se hundieran en el fondo del mar tal como Jack en Titanic.

Mientras más observaba como se le pegaban a su novia, sentía más ganas de ir hasta ellos apartarla y golpearlos hasta que entendieran que ella tenía novio y por supuesto castigar a esa descarada novia… porque si, la muy maldita no dejaba de míralo, sus miradas están conectadas y la de ella reflejaba burla, le sonreía traviesa… ¡suficiente! ¡No lo soportaba más!

Decidido a terminar con esa tortura que le calentaba la sangre, cuando dio el primer paso a su dirección sintió como alguien lo sujetaba del brazo, volteo a ver con malos ojos a ese individuo que también pedía ser golpeado, Gerald lo detenía con una socarrona sonrisa, desgraciado, se estaba burlando de él, como no se encontraba en su situación… inició un forcejeo que hizo que ambos terminaran en el suelo rodando, luchando… llegaron hasta el borde de la piscina donde Arnold sintió un pie en su espalda que evitaba que siguiera avanzando…

-que cruel Arnoldo, mira que engañarme de esa forma con pelos necios – habló con falso tono de dolida - no puedo decir que me sorprende… ustedes siempre están juntos…

-mira quien habla de engañar, traidora- la miro mal desde el suelo

-disculpa me hablas a mí- lo retó

-si el saco te queda…

Para este punto Gerald ya se había separado de su viejo y lentamente emprendía la retirada, esos dos se veían como si fueran a desatar el quinto infierno…. Mejor aquí huyó que aquí quedo…

-que insinúas cabeza de balón

- no insinúo nada Pataki, afirmó lo que veo y te veo a ti muy cómoda con dos chicos cuando tienes novio… ¡Yo! – se levantó y encaro, se veían con furia en los ojos y gruñían rabiosos; de un momento a otro se acercan y juntan sus labios de manera brusca ella le rodea el cuello con los brazos y él la toma de la cintura siguiendo en el beso furioso.

-me engañas- le reclama entre besos rencorosos, una vez más siente la sangre hervir en sus venas, pero la furia se fue hace mucho, ahora es la emoción y excitación lo que corre por sus venas, Por Dios es que esta chica siempre lo pone al límite de su cordura….

-no lo hago- se defiende siguiéndole el paso, sentía fuego recorrer sus venas.

-O se separan o les echamos agua como a los perros- ante tal amenaza, estando en una situación diferente no les hubiera importado, sin embargo tomando en cuenta la condición de la rubia, a regañadientes se separaron.

volvieron a la realidad, estaban en medio de cubierta superior a vista de todos, valía madres el resto del barco, las miradas de reproche de Ross, y de Patch… las de Nani y Phobe que además estaba muy sonrojadas, la emocionada de Lexa y a Gerald queriendo vomitar… les causaba gracia.

-donde están Jerry y Sami- pregunto Helga, a lo que Arnold la fulminó con la mirada gruñendo rabioso, la rubia solo lo ignoró.

-se perdieron- respondió indiferente Dylan

-bien- contestó –ahora tú, cabeza de balón, no sabía que eras tan celoso y posesivo, cuidado eh no me gusta que quieran ponerme correa

-no intento ponerte correa, solo quiero que le pongas límites a tus amigos y me des más confianza a mí, porque siento que si yo hiciera contigo lo que ellos me mandarías de una patada a Taiwán

-piensas eso porque nunca lo has intentado, yo jamás te he dicho que no te acerques

-¡lo solías hacer!

-¡a los 9 años!

Helga había empezado a caminar al interior del barco mientras discutía con el rubio, quien no se dio cuenta que se movían hasta que su chica abrió la compuerta que daba a los camarotes

-¿a dónde nos dirigimos?

-te mostraré algo interesante… - la rubia caminaba atenta a las puertas

-acaso nos meteremos en alguno de los camarotes- pregunto dudoso, lo haría cómplice de alguna clase de crimen o venganza, porque tenía la sensación de que si así fuera, de igual forma ¿la ayudaría?

-no, busco un armario de conserje…

-intentas compensarme tu engaño Pataki?

-en tus sueños Shortman, principalmente porque es imposible que Yo te engañe

-dilo hasta que te lo creas yo te vi con mis verdes ojos

-sé de qué color son tus ojos gracias

-de nada

-yo no te engañaba rubio, solo bailaba con mis amigos, por si no lo sabias así se baila ese tipo de música

-lo sé, pase varios años en Latinoamérica recuerdas

-si lo sabes por qué reclamas

-¡por qué lo haces con todos menos conmigo!!

-cálmate timbiriche 2.0 yo jamás te engañaría y menos con esos dos – se encontraban parados frente a una puerta de madera y Helga discutía o más se burlaba del el, con los brazos cruzados y pose relajada lo miraba confiada

-no te creo, pruébalo…-reto

-ok- acto seguido abrió la puerta de madera tras ella, de la cual salieron o más bien cayeron estrepitosamente al suelo Sami y Jerry, agitados, sonrojados y con sus manos dentro de los pantalones del otro- hay perdón, no sabía que estaba ocupado chicos… - puso su mejor cara de inocente mientras abría grande los ojos y se cubría la boca como si realmente estuviera sorprendida y apenada

Arnold por otra parte estaba rojo muy rojo, esos dos chicos eran gay… y pareja y Helga lo había llevado a presenciar una escena que estaba a punto de convertirse en triple x, por un lado era un alivio y por el otro… no era homofóbico, pero ver a dos chicos en una situación como esa… Helga no lo resistió más y empezó a reír como loca causando la molestia de los chicos en el suelo, rápidamente tomó la mano de su novio y emprendió carrera lejos de esas locas calientes –no quiero sobrinos aún- grito con burla mientras que corría muerta de risa y arrastraba al rubio con ella, los sentía cerca, los estaban siguiendo, dio vuelta en una esquina y se metió a otro armario con el chico; tapándole la boca a él y tapándosela ella misma lo miraba divertida, pobre cabeza de balón estaba en shock, la veía sorprendido, y ella solo se reía en su cara como diciéndole con los ojos, te lo dije, cuantas veces más debía pasar por la misma vergüenza? ¿Cuántas veces tendría que ponerse celoso para después darse cuenta que en realidad había sido una soberana tontería?

Con un suave movimiento tomó con du diestra la mano de la chica que tapaba su boca y lentamente la retiró, la veía con ojos intensos, tan verdes y profundos, cálidos y que de un momento a otro lograban hacerla temblar cual flan, aun así ella intentaba disimular y aún una sonrisa socarrona le hacía señas con el dedo para que guardara silencio.

-no he dejado de ser un idiota contigo… y me disculpo por eso… me asusta tanto que encuentres a alguien mucho mejor que yo y me abandones… llevo años adorándote en silencio, tratando de engañarme a mí mismo tratando de convencerme de que lo que sentía y siento por ti no era amor, solo un gran cariño… pero ahora que sé que te amo… me asusta… y no por lo grande de las palabras o de los sentimientos, más bien porque temo que algún día me dejes

-Arnold…- susurró la chica impresionada como las cosas dieron un giro tan grande, hace unos momentos se estaba riendo de la ingenuidad de su novio y ahora sentía que quería saltarle encima y besarlo hasta que se le desgastaran los labios, una punzada de culpa le oprimió el pecho…

De los siete mares la melodía

Aunque llegue el día en que hay que partir

Desde que yo la pude oír

Nunca jamás la podre olvidar….

No dejaba de escuchar esa estofa en su cabeza, sabía que llegaría el momento que tanto temían los dos, ¿debía decírselo? ¿Debían acabar con esto antes de que los matara la separación?

Arnold la saco de sus pensamientos, se acercó a ella borrando en su totalidad la distancia que los separaba, la tomó de la cintura pegándola aún más a su propio cuerpo, y unió sus labios con los de ella, era intenso, desesperado, rápidamente sus lenguas entraron en contacto y luchaban por dominar a la contraria, las manos de Arnold recorrían la espalda de la rubia de arriba abajo, se detenían por momentos en la cintura de la chica y con dedos inquietos acariciaba la piel expuesta entre la playera amarrada y los shorts desgastados y nuevamente empezaba el recorrido.

Helga por su parte perdió todo atisbo de conciencia su brazo izquierdo se enredó en el cuello del chico, se aferraba a él con fuerza, jalándolo hacia ella con desesperación mientas que su otra mano se encargaba de acariciar el pecho del muchacho.

Por un instante cortaron el beso, sus bocas se mantenían unidas aun por un fino hilo de saliva, sus miradas intensas gritaban por más. Sus cuerpos ardían y rogaban por más…

Una vez más se aferraron al otro, sin embargo esta vez Arnold había acorralado a Helga contra la pared del armario y lentamente sus manos bajaban hasta sus caderas, subían y volvían a bajar mientras que se besaban una de esas manos, más atrevida bajo por el muslo hasta antes de la rodilla de la chica y poco a poco la fue subiendo hasta engancharla en su propia cadera un ligero roce de cuerpos había iniciado lo cual les sacaba ligeros jadeos.

La rubia con un impulso salto sobre el chico aferrándose a su cadera con ambas piernas lo que provoco que el la apretara más contra la pared y contra él mismo posando ahora sus manos sobre el trasero de la chica, estrujándolo mientras que empezaba a restregase contra ella y los besos de su boca ahora pasaban al largo y fino cuello de Helga, quien hacia su cabeza hacia atrás dándole libre acceso, soltaba jadeos y gemidos de placer era obvio que lo haría, cierta parte del chico había despertado ya hace un rato y se frotaba contra ella, en un punto específico que la hacía arder.

El chico estaba en las nubes, esa sensación, jamás había sentido algo igual, gruñidos salían de su boca mientras se encargaba de dejar marcas en el cuello de su chica, estaban yendo demasiado lejos, lo sabían pero de una u otra forma no podían parar.

Ahora se veían a los ojos ardiente por más, se restregaban con fuerza uno contra el otro, ella también contribuía al placer que los invadía moviendo sus caderas contra las de él, lo que les sacaba fuertes gemidos a ambos.

-Arnold…- gimió la rubia cuando él en un brusco movimiento la envistió con sus caderas sacándole el aire de golpe ante el placer, estaba mojada, su intimidad palpitaba de anticipación y él, él estaba bastante grande y duró para ese entonces… sus ropas eran un estorbo los jeans de él y los shorts de ella les molestaban…

Un fuerte sonido los alerto, haciéndolos parar de súbito, regresándolos a la realidad y dándose cuenta de lo que hacían, se paralizaron en su posición, se veían a los ojos aterrados de que los descubrieran, lentamente Arnold la bajo y se apartó de ella hasta la pared contraría con la cual chocó y dejo que su espalda resbalara hasta que quedo sentado con las piernas separadas sus codos apoyados sobre las rodillas y la cabeza oculta en sus manos, se encontraba frustrado, la excitación aún era latente en él, y le dolía.

Helga en cambio lo veía desde su posición, no se arrepentía de nada, al igual que el chico frente a ella estaba frustrada, mojada y caliente, sus pechos ardían y dolían, rogaban por atención, se sentó entre las piernas del chico con las piernas juntas y lo veía con ojos brillosos, con una mano le elevó el rostro a Arnold en una suave caricia y con la mirada le preguntó si se arrepentía

-no- contestó él- es solo… no sé tú, pero es frustrante…- un brillo curioso le llamó la atención, dirigió su vista al cuello de la rubia, además de las evidentes marcas que dejo en él, el relicario que colgaba del cuello de esta fue lo que le robo la atención, vio como la piedra en el relicario de la rubia cambiaba de color como de un tono amoratado volvía a ser azul intenso, lentamente estiro la mano hasta el cuello de la chica, rozándola en el proceso a lo que ella contesto con un ligero estremecimiento, pero lo miro curiosa de saber qué hacía.

El cambio de color en la piedra se produjo tan rápido que Arnold pensó que alucinaba

-juraría que…- no termino su frase y ella lo miraba con insistencia, ¿qué pasaba?

-por un momento juraría que la piedra en tu collar cambio de color… tal vez estoy mal…

-pudo haber sido la luz que entra por las rendijas de la puerta…- sugirió ella

-tal vez…- concedió no muy convencido

-… deberíamos salir de aquí

-tal vez tú puedas, pero yo… - miro hacia abajo, aun las cosas en sus pantalones no se calmaban del todo…

- no te creas… yo también estoy muy incómoda…

-¿te mojaste?- preguntó entre curioso y divertido

-¿se te paro? –devolvió ella

-es obvio que si…-

-pervertido descarado

-tu preguntaste y ya me canse, quiero ser totalmente honesto contigo

-más te vale que lo hagas – se recostó sobre el pecho del chico, abrazándose a él, con su rostro en el cuello de él, aun se encontraban inquietos, pero necesitaban de la cercanía, Arnold la abrazo con fuerza y escondía su rostro también en el cuello de ella aspirando su aroma.

-Arnold?

-¿humm?

-no te mande a Taiwán…

-no, no lo hiciste, gracias por eso… - Helga no pudo evitar soltar una risita que estremeció a Arnold

-mmm- gimió- no hagas eso o jamás poder salir de aquí

-por mis escamas que no fue apropósito-

-no sé si creerte, tu pasatiempo favorito siempre ha sido torturarme…

-y… ¿qué torturas prefieres? ¿Las de antes? O ¿las de ahora?- cuestionó sobre sus labios tentándolo

-mil veces las de ahora – la besó, lento, con calma, ardiente

-mmm... debemos parar

-es tu culpa

-siempre la es…

Estuvieron así por un rato más, jugando entre ellos, robándose besos cariñosos, evitando que la situación se volviera a intensificar… hasta que por fin se levantaron y salieron del armario, único testigo de la pasión que liberaron momentos atrás.

Se dieron cuenta de que anochecía, debía ser como las 6 o 7 de la tarde para ese entonces, habían pasado gran parte de la tarde en ese armario y por el tridente de Poseidón no podían estar más felices, se encaminaron hasta el barandal del barco donde Helga se recargó para observar al mar, mientras Arnold detrás de ella la abrazaba por la cintura y de vez en cuando le daba pequeños besos en el cuello, no prestaban atención a nada por lo que no se dieron cuenta de tres chicas que se acercaban a ellos…

-últimamente has estado bebiendo demasiada agua…

-me encuentro deshidratada, recuerdas que te comente que debo de permanecer en el agua por periodos de tiempo, es por eso mismo, me deshidrato rápidamente

- te deshidratarías con mayor rapidez si estuvieras acostumbrada al agua del mar, ya sabes por la sal…- comentó una morena a espaldas de los rubios, quienes se sobresaltaron asustados, los habían oído, rápidamente voltearon a verlas, eran tres, una morena, una castaña claro y una castaña rojiza, altas, delgadas y por su forma de vestir, muy de costa…

-quie…- la rubia iba a reclamar

-La luna ha cantado, y a las hermanas han llamado… Sabes, el llamado es muy importante, a todas nos pasa… pero… existen condiciones extraordinarias que hacen la diferencia…- la chica de cabello castaño claro se lo comenta como quien no quiere la cosa, acto seguido se retiraron del lugar con tranquilidad…

Sirenas, había sirenas en el barco además de ella, ¡con un demonio!, la cara de Helga demostraba horror, acaso Aquata las había mandado a vigilarla, asegurarse de que cumpliera con el llamado… estaba pálida como un fantasma, sintió nauseas, la vista se le nublaba y repentinamente su peso era mucho más del que podía soportar… el corazón le latía a mil y sudaba frio.

-De que llamado habla…- la rubia temblaba, pequeñas gotas de sudor perlaban su piel y al parecer no podía mantener el equilibrio- Helga?- la llamo preocupado- ¿Helga estas bien? Contéstame, ¿llamo a alguien?- La rubia como pudo se dio la vuelta y se apoyó en el barandal con fuertes arcadas devolvió el contenido de su estómago revuelto, cuando hubo terminado y aun temblando se puso de cuclillas aun sosteniéndose del barandal y apoyando su frente el frio metal de los barrotes, esperando que lo frio de ellos le ayudara a recuperar un poco la conciencia

-Helga?- se hinco junto a ella haciendo círculos en su espalda para reconfortarla – ellas eran…

-sí, lo son…- hablo bajito

-¿a qué se referían con… el llamado?- pregunto dudoso, por algún motivo, esa palabra lo ponía de nervios, le aterraba y el rostro afligido de su novia no le daba muchas esperanzas, había algo que no le había dicho y lo hacía sentir inseguro.

La rubia con un sonoro suspiro empezó a relatarle lo que sucedió una semana y media atrás, la canción que fue cantada, que fue la misma que esta tarde le oyó cantar y lo que significaba o al menos lo que ella pensaba que significaba…

-… ¿te vas?- estaba aterrado, su peor pesadilla se hacía realidad, su corazón dolía, sentía un fuerte dolor en el pecho, como si lo apuñalaran, y más le dolía el sufrimiento que ella reflejaba en su mirada, era claro que no quería irse y había soportado todo en silencio para no preocuparlos.

Se sentía vacío e inútil, egoísta, caprichoso y berrinchudo, sentía como su alma era arrancada de su pecho, como era arrebatada, quería gritarle al mundo entero, lagrimas rodaban por sus mejillas al igual que ella, la abrazo con fuerza, aferrándose como si ese fuera el último momento juntos que tendrían, como un día tan espectacular y lleno de emociones se convirtió en eso, la sintió temblar en sus brazos y como su playera se humedecía.

-no quiero irme, no quiero alejarme de ti, por primera vez soy realmente feliz y…- sollozó aún más, aferrada a la playera del rubio mientras que este hacia lo mismo con ella

-no te voy a dejar, no me vas a dejar, estaremos juntos siempre, no importa como… no permitiré que te vayas, te lo juro- con las manos en las mejillas de su chica, la fue acercando a el lentamente, juntando de ese modo sus labios en un beso que sellaría una promesa.

Ya se les estaba haciendo costumbre olvidar donde se encontraban, en un barco, a la vista de todos, rodeados de adolescentes estúpidos que juzgaban lo que veían y sacaban conclusiones precipitadas, a ojos de los espectadores el ver como la rubia repentinamente se ponía pálida y vomitaba, el que perdiera el equilibrio y se pusiera débil, además de que empezará a llorar mientras hablaba con el rubio y que este se aferrara a ella con cara asustada solo podría significar una cosa… la rubia estaba embarazada y le estaba dando la noticia a Arnold y este como todo adolescente inexperto estaba aterrado de la situación pero como se trataba de él, era obvio que se haría responsable.

Tal vez no todos eran conocidos en el barco, de hecho solo un tercio de ellos conocían a los rubios y de ese tercio otro tercio mantenía contacto directo con ellos, pero… pueblo chico, infierno grande… todos desde el último trabajados de maquinaria hasta el capitán se mantenían al tanto y al corriente de lo que sucedía entre Pataki y Shortman; quien los culpa, están en una pecera gigante, obligados a verse las caras por todo un mes… y vamos que los dramas adolescentes eran toda una telenovela, en especial ellos.

CONTINUARA….

A favor de la campaña: "Con Voz y Voto".

Porque leer y no comentar es como manosearme una teta y salir corriendo…

Campaña de HadaDeCuentos, chica, si estás leyendo esto espero tener tu contestación pronto… y perdón por no esperar…

chicos este comentario no es para obligarlos a comentar, es más bien con el fin de hacerlos reír como lo hace conmigo, así que no lo tomen a mal :) y para los a los que no les gustó, ntp ya no lo pondré.