Coraje

Muy asustada, Diana salió de la sala de los cuadros en pos de buscar a su hermana.

Creyendose a salvo, no miró si había guardias. Error.

—¡Hey tu! —Gritó un guardia viéndola salir—¡Espera!

Con el corazón en un puño, la joven salió corriendo en la dirección contraria. El guardia se alarmó y llamó a sus compañeros.

—¡Es la humana! —Gritaron—¡A por ella!

Un grupo de cuatro guardias la persiguió. Diana giró un recodo y empezó a correr por aquel pasillo con las pisadas de los guardias detrás. Como estos era más rápidos, en unos cuantos segundos los tenía detrás.

``Oh dios mio, que hago, ¡Que hago!´´

Un guardia alargó la mano y la cogió de la camisa con tanta fuerza, que por cinética se estampó a la chica en las narices.

Esto le dio tiempo a Diana para ver una puerta, se liberó de su apresor y se metió en la habitación…de la limpieza.

—¡No! —Gritó frustrada—Calma, calma…

Su primer impulso fue esconderse entre las cosas de la limpieza. Allí, escondida, daba un poco de pena.

Se echó hacia atrás y notó que de la pared salía aire.

—Mmmm…esto debe ser como en el laberinto.

Buscando alguna rendija, Diana encontró la piedra que activó el mecanismo.

—¡Bien! —Gritó de alegría.

Pero su felicidad no fue duradera, pues los guardias echaron la puerta abajo y la vieron escabullirse.

A hurtadillas, la joven gateó en la oscuridad por aquellos pasadizos, pero no se sentía sola, pues los guardias veían en la oscuridad y percibían su olor, que impreganaba aquellos estrechos pasadizos.

—¡Por aquí! —Se oía-¡Por allí!

Todo estaba lleno de telarañas y Diana no dejaba de repetirse para sus adentros

``Asco,asco´´

—¡La tengo! —Gritó un guardia, demasiado cerca. Diana siguió gateando en la oscuridad mientras notaba como se movían cosas entre sus dedos.

``Asco, asco´´

Por fin, una reminiscencia de luz de coló por un conducto y Diana presionó la roca:

Una pequeña trampilla se abrió, dejando a cubierto unas arriba donde terminaban, se veia luz. Diana cerró la puerta con sumo cuidado y empezó a ascender, sin creerse aun que había sido capaz de dar de lado a los guardias.

Llegó arriba y se encontró en un pequeño habitáculo cerrado y pequeño. Cerró la trampilla y salió de aquella especie de caja:

—Valla…—Dijo saliendo—Que…original.

Si alguien la hubiese visto, habría visto a una chica saliendo de ¡Un baúl! Un baúl que tenía una trampilla secreta. Teniendo en cuenta la situación, Diana observó mejor la habitación:

Era una amplia estancia echa de piedra, con velas y candelabros, toda llena de cojines y una gran cama. La luz de la luna iluminaba la habitación dándole un toque mágico.

Diana suspiró, y se vió reflejada en uno de los muchos espejos.

—Osea que está será mi cara cuando sea mayor…—Diana se acercó mucho más al espejo y se puso a mirar fijamente—Bueno, no está poco más alargada.

Dispuesta a salir por la puerta, Diana se detuvo a mirar la gran cama blanca. Era enorme. Era mullida, totalmente blanca y llena de almohadas.

Asique su cuerpo molido no dudó en echarse a sentó en la cama y mientras lo hacía, miles de lucecitas de luz se esparcieron por el cuarto. Era bonito, pero ¿Quién era la única persona que conocía, que pudiera crear eso?

—¡Jareth! —Gritó Diana dando un saltó.

``¡Esta es la habitación de Jareth!´´ —Un instante después de pensarlo, su cara se enrojeció de tal manera que parecía un tomate. No pudo, menos imaginarse las cosas que habría echo el Rey en la cama, y volvió a enrojecerse. Y su valiente imaginación pensó en las cosas que podría hacer ella en la cama con él.

Cuando pensó que su imaginación había dejado de jugársela, su mente volvió a recordarle que se había sentado en la cama.

``Contrólate Diana´´

Giró la cabeza y vió algo en lo que antes no se había percatado. El corazón de Diana dió un brinco.

Corrió hasta la cuna, pero no estaba Dalia. Miró a su derecha y vió un reloj que marcaba la hora exacta : las 11 y cuarto.

—Aun me quedan tres cuartos de hora.

—Espero que tengas suficiente tiempo—Dijo una voz desde la puerta.

—¡Yudo! —Diana corrió hacia él—¡Oh Yudo!

Los dos amigos se abrazaron mientras Diana lloraba desconsoladamente.

—Oh Yudo, Yudo...¿Que haces aqui?

—He venido a ayudarte...siento lo de la manzana.

—Te perdono, Yudo.

—¿De verdad?

Diana asintió y el corazón de Yudo se puso a dar saltos de alegría.

—Tienes que deshacer el hechizo. Si no consigo recuperar a mi hermana tendré que

matarle y yo no quiero que mueras.

—¿Ya no le quieres? —Preguntó con timidez. Diana negó con la cabeza.

—Ha secuestrado a mi hermana, y ha intentado matarme repetidas veces. Ademas...—Añadió con pena—Jareth no puede amar.

Diana tenía cogido a Yudo por las manos y estaba arrodillada frente a él. Yudo sabía que era sentirse despechado. Sentía cosas por Diana. Pero ella solo tenía ojos para Jareth. Tal vez ahora que se había convertido en una mujer y había madurado...

Sacudió la cabeza y se alejó unos pasos de ella.

—¿Que te pasa Yudo? —Preguntó ella preocupada.

Diana no podía vencer a Jareth sola. Si era preciso, el mismo que suicidaría por ella. Y eso es lo que iba a hacer si a las 12 menos un minuto si Dalia no estaba de vuelta.

—Diana...guarda el ópalo, siempre. No dejes que Jareth lo coja.

—¿En que piensas, Yudo?

Yudo salió corriendo de la habitación. Iba a vigilar Jareth. La joven se quedó extrañada con la brusca partida de Yudo y salió corriendo tras suya.

Salió de la habitación de la maravillosa Jareth y vió como Yudo desparecía tras un corredor.

``Mierda´´ —Pensó—``¿Que le pasará en la cabeza?´´

Entonces se empezaron a escuchar risas y pasos de alguien que se acercaba y muy nerviosa, Diana se escondió en la primera habitación que pilló.

``Por favor que no sea aqui, por favor que no sea aqui´´—Contuvo la respiración un momento y entonces...la puerta se abrió— ``¡No!´´

Entró en la habitación una mujer rubia, con un vestido largo y rojo, el escote ( Mucho escote ) caia de pico, el corpiño tenia detalles dorados y la falda del vestido era lisa. Lentamente, Diana cogió un palillo ( Lo primero que vió ) preparada para atacar. La mujer se dió la vuelta sorprendida y Diana la atacó.

Le clavó el palillo en el ojo y mientras la mujer enseñaba sus dientes y se retorcía de dolor, Diana aprovechó para coger una espada, de un traje de hombre que estaba colgado y...adiós cabeza.

—Que asco—Diana tiró la espada—¿De donde vendrá esta mujer?

Examinó el vestido de fiesta. Mmmm...tenía una gran idea.

Después de un rato y después de hacer algunos malabarismos, Diana había desnudado a la mujer y se había puesto su vestido. Otra vez dió gracias por haber crecido. Aunque lo pasó realmente mal cuando tuvo que quitarle los accesorios del pelo y la mascara se recogió el pelo con un gran moño y se la puso.

Salió de la habitación intentando parecer natural. Aquella media hora era su ultima oportunidad de salvar a su hermana de convertirse en un ser de la noche.

Bajó las escaleras grácilmente como lo hubiera echo un monstruo de la noche y siguió a los demás invitados de la ceremonia hasta unas puertas, se fijó en que todos iban enmascarados y vestidos elegantemente, y por eso empezó a ponerse muy nerviosa al pensar en el baile.

Diana contuvo el aliento. Los dos chicos vestidos de fiestas que guardaban la entrada se hicieron a un lado y abrieron la puerta.

Diana ahogó un gritó de impresión.