Buenos días, tardes, y noches estimados lectores. Por si llegaron a creer que estábamos muertos, lo que quizás sea en cierto modo verdad, aquí volviendo a mostrar señales, con una nueva adición a este copilado de ocurrencias que tenemos. En esta ocasión, les traemos no solo un capítulo más, sino el comienzo de un arco donde el protagonista no será nuestro estimado acróbata talla chica, sino del espía americano que fue su abuelo. Esperemos que con esta adición nos disculpen por tardar en nuestro proyecto principal. Y más importante que nada, que lo disfruten. Les prometemos que los dejaran satisfechos, y sorprendidos.

De parte de mi compañero Meta-CET y mía, Sombra de Maldad, les dejamos la lectura. Esperaremos con ansias sus Reviews.


Anécdotas del abuelo.

Capitulo 01: una nueva misión

Un día más de vida, un día más en la ciudad militar y oculta de Metaland. Aunque se oían los pasos de las tropas realizando sus quehaceres habituales, para quien ya estuviera acostumbrado, le parecía que ese día era uno muy aburrido y silencioso. En uno de los cuarteles de la zona, se encontraban seis jóvenes tirados en el suelo en círculo, con sus miradas vagantes en el techo. Días como esos ya eran habituales para ellos, y eso los tenía más que fastidiados. Llevaban nuevamente una larga temporada sin hacer nada: tanto una aventura bizarra, como filmaciones del estudio. Y aun nadie se dignaba a decirles que hacer, ni le facilitaban al acróbata materiales para meterlos en problemas con alguna de las miles de acrobacias que había planeado, y que incluso ya se había aburrido de idear.

KICK: ¡ME ABURRO! – exclama con total disgusto el acróbata.

KENDALL: ¡Si, Clarence! ¡Te oímos las otras 28'743 veces que lo dijiste! – reclama fastidiada la rubia, pero agradeciendo que alguien empezara un dialogo.

KICK: ¿No tienes algún libro que leer, Perkins? – replica molesto, pero ansiaba que ella continuara la pelea.

KENDALL: Ya leí toda la biblioteca. Y no mandaran nada nuevo en 3 meses. – suspira con frustración.

GUNTHER: ¿Por qué no hemos hecho nada todavía? – pregunta el rubio nórdico, dejando de contar los pelos que alcanzaba a ver de su fleco.

MAX: Nuestro líder y Maldad aun no nos han asignado ninguna tarea. Y no podemos hacer nada hasta que nos den objetivos. – Indica el pelinegro, odiándose a si mismo por ser tan obediente.

NICOLE: Eso me recuerda, que no hemos sabido nada de ellos estos días. ¿Qué creen que estén haciendo? – pregunta curiosa la castaña.

DJ: je, quizás estén planeando alguna fechoría que nos cause gran dolor y vergüenza. – supone con algo de humor.

En la oficina de CET, se encontraba el imponente diligente militar en la computadora jugando un videojuego, mientras su colega Maldad solo veía en el televisor a unos hombres de rojo y azul de pie y hablando.

SM: Oye, CET. ¿Se te ocurre alguna fechoría que cause dolor y vergüenza a los idiotas? – pregunta como autómata sin despegar su mirada de la pantalla.

CET: neh…

KICK: ¿Qué se supone que haremos hasta que volvamos a grabar? – pregunta desesperado y levantándose de su lugar. – todos en los arsenales me tiene prohibido el paso, y ustedes no quieren ayudarme a robar algo.

MAX: Estoy seriamente considerándolo. – Dice muy seguro.

¿?: Je. ¿Qué tenemos aquí? No te había visto así de aburrido, desde que tu padre obligo a toda la familia a visitar el museo del secado de pintura. Creo que también fue la primera vez que vi a Honey pensar seriamente en el divorcio. – oyen decir de pronto una grave y anciana voz. Alarmados miran por todas partes en busca del dueño de la voz. Y lo encuentran en un anciano muy bajo de enorme nariz. A ellos se les hizo muy familiar, salvo por uno que lo reconoció al instante.

KICK: ¿abuelo Cliff? – exclama sorprendió el temerario, pues no esperaba ver a su abuelo, menos en una base supuestamente secreta.

CLIFF: Que bueno verte de nuevo, niño. – Saluda el anciano, caminando a paso lento hacia su nieto.

KENDALL: ¿él es tu abuelo, Clarence? – pregunta igual de incrédula.

MAX: ¿Qué hace usted aquí? – pregunta a la defensiva al recién llegado una vez este se reunió con los demás.

CLIFF: Honey estaba preocupada por Kick, así que me mando a ver qué tal le iba en su "curso de superación personal". – contesta paciente y algo burlón. ¿Cómo era posible que creyeran que Kick Buttowski iría a algo así? Como si lo necesitara…

MAX: Me refiero, a que hace en nuestra base. ¡Nadie de fuera debería siquiera saber de este lugar! – reitera, sospechando bastante del viejo.

GUNTHER: ¿Qué nosotros no somos de fuera? – pregunta por lo bajo a Perkins.

CLIFF: Llame al número que nos dieron para localizarlo, y al día siguiente mandaron un helicóptero por mí. – explica tranquilo, tomando asiento en un sillón cercano y relajándose ahí. – Claro que me lanzaron con el monologo de no divulgar nada, o me sacarían el cerebro con una mezcladora. No es la primera vez que tengo que manejar información clasificada…

KENDALL: ¿De qué habla? – pregunta curiosa.

KICK: El abuelo fue espía durante la 2da guerra mundial. – contesta orgulloso el temerario.

DJ: ¡¿En serio?! – exclama muy interesado, al igual que sus compañeros metalistas.

CLIFF: ¡Desde luego! Cumplí muchas misiones con éxito que fueron importante para el triunfo de los Aliados. – responde también enorgullecido de sus logros.

KICK: ¿Nos cuentas otra de tus historias abuelo? – pregunta entusiasmado el acróbata. Aun recordaba con deleite la primera anécdota que le había contado.

CLIFF: No sé si tus amigos quieran… - intenta contestar, tratando débilmente de sonar desinteresado en narrarles otra de sus vivencias.

GUNTHER: ¡Yo si quiero! – dice entusiasmado.

NICOLE: No nos vendría mal oír a un veterano. – dice intrigada, sus amigos estaban de acuerdo.

KENDALL: Como si tuviéramos algo más que hacer… - se oye resignada, pero internamente agradecía tener algo con que entretenerse.

CLIFF: De acuerdo, si insisten. – responde, tratando de evitar sonreír enormemente. – Bueno, ¿Qué les podría contar, que sea adecuado para su edad…?

MAX: Créanos, señor. Con nuestros líderes, la infancia se fue hace mucho. – dice resignado y lamentándolo. Los demás asintieron en mismo ánimo.

CLIFF: ¡ah, sí! Aún recuerdo aquella vez en donde tuve la misión de tomar un tanque prototipo de una base en París.

KENDALL: ¿Qué París no fue tomada por los alemanes? – comienza con sus dudas escépticas.

CLIFF: Por su puesto. Por eso tenía que robarlo de sus propios laboratorios… - y así, comienza a sumergirse en su recuerdo.

1944, Inglaterra.

Ya había sido ascendido a cabo mayor. La piloto Kiki, mi mayor fan, se unió formalmente a los aliados luego de casi ahorcar al general para trabajar como piloto contratista. El químico profesor Hunter consiguió asilo, y empezó a desarrollar más inventos que nos ayudaran para la guerra. Un día, el general Cunnihan me llama a su oficina para darme una nueva misión.

El entonces joven Cliff caminaba a paso firme, vistiendo su uniforme reglamentario con sus inseparables gafas colocadas encima del casco, siendo escoltado por la policía militar con dirección a la oficina del general. Una vez llegado, y tocado la puerta ingresa al despacho, mientras los guardias permanecieron en la puerta.

CLIFF: ¿Qué ocurre, general? – pregunta firme y seguro.

GENERAL: Tenemos una nueva misión para ti, cabo. – comienza el alto mando, llamándolo a sentarse en su escritorio, donde le extendió una carpeta repleta de documentos e imágenes cuyo principal objeto de enfoque era lo que parecía ser un tanque. – Inteligencia nos informa que el enemigo ha trabajado en un nuevo prototipo de tanque extremadamente poderoso. Hasta ahora hemos visto que ha salido ileso de pruebas de resistencia a fuego pesado, pero en lo referente a su artillería, aun no sabemos qué tan potente es. Pero estamos seguros que no es nada que hayamos visto antes. – el cabo mira intrigado como en una de las imágenes se veía que el cañón principal del vehículo blindado tenía varios cables conectados a la punta del cañón. – su misión, será infiltrarse a los laboratorios enemigos en París, Francia, y hacerse con el tanque. Debe traerlo a los puestos de los rebeldes, o destruirlo si lo ve imposible. Pero lo más importante, asegurarse que no podrán contar con esta arma. Perderemos la guerra si ellos logran producirlo en serie.

CLIFF: Cuente conmigo, General. – responde seguro, saludando al oficial.

GENERAL: No estará solo en esta misión. – dice de pronto, impidiendo que su soldado se marchara. – Contara con el apoyo de un espía Ingles. No tenemos nombres, ni fotos de quien es. Pero será quien responda al nombre de "Canario verde". Debe encontrarlo en el teatro de los Campos Elíseos. Él le dará la información que necesita para su misión. ¿Alguna idea para ingresar al territorio? – Cliff se queda pensativo unos segundos, antes de hablar con una sonrisa.

CLIFF: ¿No íbamos a bombardear un puente enemigo…?

Metaland, Actualidad.

KENDALL: ¡Esperen un momento! – interrumpe de inmediato la rubia. – A ver… déjeme ver si entendí. ¿Me está diciendo que usted planeo lanzarse en motocicleta desde un avión, mientras iban a bombardear un puente? – cuestiona completamente escéptica.

KICK: Crees que es increíble, ¿no? – dice el temerario completamente emocionado. La rubia enseguida finalmente entendió de donde había sacado esa personalidad el acróbata.

KENDALL:…Creo que esta demente, señor…

Campos fronterizos de Paris, Francia. 1944, 7:13 am. 2 días después…

¿?: …Creo que estas demente, amigo… - responde un rubio regordete con bata blanca a su amigo soldado, mientras ambos iban tripulando un bombardero sobrevolando el cielo francés. Su piloto, una castaña con gafas iba atenta al terreno, esperando el momento para soltar la carga importante a su objetivo… y las bombas al puente.

CLIFF: ¿Por qué lo dice, profesor Hunter? – pregunta extrañado por la sentencia de su camarada.

HUNTER: Vamos, Cliff. ¿Por qué crees que lanzarte en pleno bombardeo sea buena idea? – pregunta muy preocupado por su amigo.

CLIFF: Los alemanes estarán muy ocupados con el caos del puente derrumbándose, que no notaran a una motocicleta descendiendo en paracaídas. – contesta con su motivo, el cual por alguna razón le parecía lógico al químico.

HUNTER: No estoy seguro de esto, Cliff. Pero sé que si intentara detenerte, solo te haría tener más ganas de hacerlo.

CLIFF: Que bien empiezas a conocerme. – Responde con una sonrisa confiada. – A propósito, ¿Qué hace usted aquí?

HUNTHER: Vine para entregarte esto. – y sacando de una bolsa, le da al soldado una caja llena de…

CLIFF: ¿Granadas? – dice extrañado, notando el diseño de los explosivos como los del enemigo.

HUNTHER: No son solo granadas, Cliff. Estas al detonar, suelta un gas con diferentes efectos. – enseguida va tomando una por una y continua explicando. – Paralizante, comezón, somnífera, ganas de hacer del baño, estornudo, mareadoras…

CLIFF: ¿Cómo sabe cuál es cual? ¡Todas se ven iguales! – lo que decía era cierto, no había nada que los diferenciara entre sí.

HUNTHER: Están etiquetadas. – responde mostrando la punta del explosivo, donde se veía lo mencionado. – Solo debes encender la mecha, y detonaran en 5 segundos. Así que atento a eso.

CLIFF: Entendido profesor. – afirma mientras guardaba la caja en el carro de pasajero de su motocicleta. - ¡Kiki! ¡Asegúrate que el profesor llegue bien de vuelta!

KIKI: ¡Como digas, mi tal vez pareja! – afirma la piloto, justo a tiempo para que una alarma de reloj de cuerda sonara encima de sus controles.

CLIF: Esa es mi señal…

No tardo mucho para que aquel bombardeo abriera una pequeña compuerta de su estómago, soltando enseguida una gran cantidad de explosivos con dirección a un puente de ladrillos que cruzaba un ancho rio. Las tropas alemanes cercanas notaron enseguida el inconfundible sonido de bombas cayendo, y no hicieron tardar en hacer sonar la sirena.

Pero mientras ellos se ocupaban en hacer frenar a la caravana de tropas que estaba a punto de cruzarlo, la compuerta trasera del avión se abre, y de él sale el cabo motociclista sobre su fiel corcel de acero. Desde su posición en constante descenso vio como soldados enemigos intentaban alejarse del puente, por lo que en cuanto los primeros explosivos dieron con el blanco, estallando con potencia, el abre el paracaídas, ralentizando su descenso de golpe. Contemplando la espectacular destrucción del puente, espera el momento adecuado para soltarse del paracaídas, arrancar el motor de su vehículo, y aterrizar en tierra firme con un "caballito", y marcharse del lugar.

Todo eso fue contemplado por los tripulantes del bombardeo. La castaña festejo escandalosamente la acrobacia que presencio, pero pronto toma su radio y la enciende.

KIKI: ¡Aquí pájaro loco 15! ¡Bombardeo completado, e importante carga desplegada! – avisa con un agudo grito a control.

CONTROL: ¡Bien hecho, pájaro loco! Ahora la caravana ira directo a nuestra emboscada. Regrese de inmediato a la base con el profesor a salvo. – responden desde el otro lado.

KICK: ¡Hecho…! – de pronto los dos sienten una fuerte sacudida en toda la nave, al igual que un estallido muy cercano. No fue difícil para ellos saber que ahora eran víctimas del ataque de antiaéreos. - ¡Nos atacan! ¡PERO JAMAS ME LLEVARAN CON VIDA! ¡JAJAJAJAJA! – exclama con orgullo, maniobrando su avión entre los tiros de pesado calibre.

HUNTER: cuanta energía… - dice con gran admiración… y miedo mientras se sostenía fuerte del asiento de copiloto.

Les diré algo, niños. Cuando oyen "Paris", piensan en cursilerías, queso, y la torre Eiffel. Pero para mí, puestos de control, tropas enemigas armadas, y la Torre Eiffel son lo que vienen a mi mente, y con lo que me encontré al llegar. Toda esa ciudad sí que se vio dañado por la guerra, y eso que los franceses no pusieron mucha resistencia antes de rendirse. Como sea, les diré que pasar por sus fronteras fue muy difícil. Tenían la zona muy bien pacificada. Creía que al viajar por el campo podría burlar la vigilancia enemiga. Pero algo que siempre olvidaba, era que siempre tenían un ojo atento en todos lados…

...

Palacio de Versalles, Distrito de Versalles. 8:07 am.

El palacio de Versalles, una bella obra arquitectónica producto de la unión de edificación y arte parisino. Un lugar que pese a su aspecto elegante había presenciado muchas batallas desde que se creó. Y ahora, era totalmente controlada por las tropas nazis. Lo habían convertido en una fortaleza contra cualquier enemigo, incluyendo los propios parisinos que habitaban en los alrededores de la región. En lo más adentro de tal castillo, exactamente en el comedor principal, se encontraba almorzando un oficial alemán un gran banquete repleto de exquisitos y finos platillos completamente solo, solo siendo acompañado por un par de enormes gemelos uniformados como cabos.

¿?: Uhm… nada mal, nada mal… - dice el oficial nazi, refiriéndose a la comida que estaba ingiriendo. Un castaño con corte de tazón, unas gafas negras sobre su cabeza, y un aspecto muy delgado que revela que si llego a ese cargo, no fue por meritos en el campo de batalla. – un poco salado la carne… recuérdenme mandar al calabozo al cocinero, cabos Von Kleist.

CABOS VON KLEIST: ¡Comandante Giesler, si comandante! – afirman en perfecta sincronía.

¿?: Disculpe la intromisión, comandante. – dice de pronto una chica cubierta completamente por ropas negras, y unas gafas de mismo color, apareciendo justo al lado del comensal.

GIESLER: ¡AHHH! –grita con espanto y en un tono muy agudo, antes de responder en furia. - ¡Ya te he dicho que no aparezcas así, Halcón Rojo! – la aludida parecía no inmutarse ante el regaño, o más bien no interesarle. Pero el oficial pronto se calma, y aun resentido vuelve a hablarle. – Y bien. ¿Qué quieres?

HALCÓN ROJO: Señor, detectamos un intruso en el territorio. Tal parece que se trata de un espía de los Aliados. Lo identificamos como el responsable de la caída del oficial al mando de las operaciones de Tankinistan. Se dirige a la capital. – informa de modo tranquilo, pero disciplinada.

GIESLER: ¡¿y qué haces aquí, diciéndomelo?! ¡Encuéntrenlo y atrápenlo! – ordena con ferocidad, tomando una copa de vino y dándole un duro trago. – ¡Y más les vale que lo…! – sus palabras se ven cortadas al ver que la que recién llegada ya se había marchado. - ¡También detesto que hagas eso!