Capitulo 11

Festejo y Sorpresas

Por fin llegaba Albert, al verse ambos se abrazaban y besaban como nunca.

- ¡Albert!

- ¡Candy!, Candy te he extrañado tanto mi amor, no sabes cómo me haces falta y como tuve que hacer malabares para salir de todo lo que hay de trabajo.

- Pero al menos mi pareja vendrá para la fiesta de mi hermana.

- No me lo perdería por nada, ya te dije del vestido que me enseñó Sweet y solo te lo imagino puesto mañana.

- Te daré una sorpresa… porque no me quedo ese vestido, era muy grande para mí. Albert sonrió si se le hizo pequeño el vestido y todavía le quedo grande a su pequeña, la abrazaba posesivo por ser lo que más deseaba.

- Solo dime el color para combinar mi atuendo con el de mi novia.

- No te preocupes por eso, mira tengo esto para ti. Es el chaleco, el corbatín y son de la misma tela que mi vestido.

- Vaya Candy ya piensas en todo, sobre todo como mi futura esposa, ya me traes atuendos, Candy se apeno toda, apretaba los ojos al sentir su rubor en la cara apenada, porque ella estaba procurando a Albert, pero no podía pensar en nadie, cuando se trataba de él, sobre todo cuando deseaba combinar con ella.

Albert la notaba apenada, y acercándose a ella tomando el atuendo complementario buscaba algo dentro del saco que vestía - También te traje algo, es que no puedo dejar que mi novia luzca hermosa y le falte un detalle.

En ese momento saco un estuche con juego precioso de gargantilla, aretes y pulsera en diamantes esquicitos que ella no vio, solo miraba a los ojos de Albert sonriendo por haber pensado en ella como lo hizo con él.

- ¡Mi amor!

- Sé que no eres de muchas alhajas pero ahora eres mi novia y quiero que tengas lo mejor.

- ¿De verdad?

- Por supuesto.

- Albert… lo mejor no es el regalo es quien pensó en mi al comprarlo. Albert sonrió abiertamente, ella no abrió el estuche lo abrazó a él y este tomo sus labios de nuevo para besarla por esas palabras que lo elevaban muy alto.

- Candy estoy muy feliz de tenerte conmigo, ¿lo sabes mi amor?

- Albert, también te extrañe mucho estos días… pero sabes… en ninguno deje de pensar en ti, solo esperaba con ansias que llegara la fiesta para sorprenderte y bailar contigo.

- Por supuesto, mi novia no bailara con nadie más.

- Lo siento Albert pero si voy a bailar con alguien más.

-¿Cómo?

- Con mi Tío George, es como un Padre para mi, Albert.

- ¡Ah! Con el no hay problema, el problema es que sin ponerte un vestido hermoso ya estoy celoso porque alguien más baile contigo, pero siendo George… no hay problema.

- ¡Celoso! Mi novio es celoso… eso es un problema grave Albert

- Se oye tan bien en ti decir mi novio… Candy eres hermosa, como no voy a ser celoso, si un tipo feísimo le llevaba rosas a mi esposa.

- ¡Albert! No era tu esposa, y en todo caso no sabía que me había seguido, pero tu papá me mantuvo alejada de él, no debes estar celoso. Candy se sonreía, el joven Grandchester no era nada feo, y como Albert le dijo un tipo feísimo, se reía de cómo Albert reaccionaba celoso, de repente se le borró la sonrisa y recordó las fotografías, si Albert se molestaba ahora era su novia.

- Candy que pasa, porque te has quedado seria.

- Van a hacer un desfile las chicas, recuerdas que soy su modelo

- ¿Sí? Dijo Albert recordando que iban a desfilar en trajes de baño.

- Ya me tomaron las fotografías para anunciar los diseños, pero no sé si mi tío me deje ir al desfile, es un día después de la fiesta. En eso entraba George y los veía juntos.

- ¿William? ¿Hija? Buenas noches

- Buenas noches George, me comenta Candy que si la vas a dejar ir a un desfile en traje de baño un día después de la fiesta de Honey.

- ¿Candy tu deseas ir, hija?

- Tío, solo que… no sé… ya participé en las fotos y como va a terminar tarde el evento de Honey.

- Tienes razón Candy, si me lo preguntan diré que no, solo porque tú me lo pides hija,

- Gracias tío, Candy lo abrazó y Albert sonrió soltando el aire, una cosa eran tomas fotográficas y otra muy distinta era ir a modelar trajes de baño y que todos la vieran si era su novia.

Al día siguiente salía de un hotel para ir a realizar algunos pendientes y ver a Candy, Albert vio a varias personas viendo hacia arriba a una publicidad llamativa este antes de subir al auto volteo a ver de qué se trataba para que todo mundo volteara a ver, era un enorme toma en la playa con una mujer en traje de baño, Albert se quedó con la boca suelta. Candy estaba en grande con un cuerpazo, su mirada y su sonrisa llamaban la atención en el cartel. Se veía espectacular.

En eso se escuchó un choque de dos autos que sacó a Albert de su embobamiento al ver que en el cruce de una calle dos autos se habían estrellado por ver a… ¡Su novia!

El ya no subió al auto se recargo en él y sonreía al ver lo hermosa que se veía Candy en traje de baño, que divina toma, ahora tenía para soñarla por completo, era su novia… esa mujer era su novia, ahora todo mundo se daría cuenta que el tenia una hermosa y bella novia, no podía dejar de sonreír al ver al par de hombres que con todo y el choque, levantaban la mano indicando que se habían distraído con su Candy.

Albert marcaba un celular, Candy le contestaba

- Hola amor… voy a llegar tarde, hubo un choque aquí en un cruce entre Michigan y Madison, una hermosa mujer distrajo a dos caballeros y chocaron de frente

- ¡Albert! ¿Estás bien?

- De maravillas mi Amor, estoy viéndote en traje de baño azul y te ves hermosa Candy, aquí en un panorámico un par de autos chocaron y ambos están comentando que fue por verte mi amor. Así hasta yo chocaría Candy

- ¡Albert! Qué pena, no me digas eso ¿y están bien esos hombres? Albert soltó una carcajada, Candy estaba preocupada por el choque y se sentía culpable, no podía dejar de reír su novia era maravillosa.

- Candy mi amor, te invitare a la playa la próxima semana, ¿por favor di que si?

- ¡Albert no estés bromeando!

- No es broma mi amor, iremos a comprar ese hermoso traje de baño, se ve muy bello en ti, créeme no puedo estar más feliz y orgulloso de mi novia.

- Bueno si vamos a la playa iré siempre cuando sea contigo.

- ¡Candy! Voy a buscarte en una hora.

- Lo siento Albert voy de salida para llevar a Honey a arreglar, la van a peinar para el evento.

- ¿No te voy a ver? Preguntaba Albert con una sonrisa porque ya no tenía caso moverse de ahí.

- No me dijiste que me estabas viendo. Le respondía Candy apenada por lo que le contaba.

- ¡Candy!

- Nos veremos en la fiesta mi amor. Colgó el teléfono y Albert sonrió… mi amor, Candy le dijo mi amor.

En otra parte Alister llegaba y veía a sus hermanos

- ¿Listos para esta noche?

- ¡Stear! ¡Stear!

- ¿Ya me echaban de menos? Eh

- Por supuesto hermano. Anthony acaba de terminar su contrato pero a mí me faltan dos semanas más todavía, ¿y Papá?

- Estará con nosotros esta noche, en la fiesta de Honey

- Vaya y lo que te falta por saber, dijo Anthony en una sonrisa al querer hacer partícipe de lo que ambos sabían acerca de Candy, ambos le contaron de las fotografías y que al día siguiente era la pasarela. Alister sonreía y confirmaba lo que Paty ya le había comentado. Pero este no decía nada, se imaginaba que Albert debía saberlo pues Candy y el eran novios.

Mientras tanto, en Chicago donde sería la fiesta, en un salón eran atendidas todas las Johnson, felices porque las arreglaban y trataban como reinas, Candy al tener la amistad de Josefina, se contactaba con las mejores maquillistas y les daban un trato y detalles insuperables, haciendo lucir distinta y muy hermosa a Honey.

- Candy me siento como si fuera artista de cine

- Disfrútalo Honey, es tu día y te ves hermosa, te ves mayor y la verdad creo que mi tío se sorprenderá al verte.

- Candy te ves muy bonita también, dijo Sweet al participar en la conversación. Candy orgullosa les respondía.

- Sweet, te veras muy bonita, pero recuerda hoy es el día de Honey no el nuestro, ella es quien debe lucir divina, es su cumpleaños y será un día muy especial. Honey se quedo seria, después respondió.

- Candy tu nunca tuviste fiesta y siempre nos cuidaste, creo que este día no solo es mío es de las tres y la verdad, lo que más me ha gustado de todo, es haber encontrado a nuestro tío, siento que ya nada de lo demás importa, el es… realmente un Padre para mí. Candy sonrió y les contó.

- Saben lo es para las tres, hoy quiero contarles un secreto, conseguí un nuevo empleo, donde ya no seré Candy White… ahora me llamarán Candy Johnson y es bueno que lo sepan porque estaré trabajando con el nombre de nuestro tío, también lo considero un Padre, pues se ha portado como tal desde que nos encontró. Sweet contenta agregó,

- Pues entonces todas seremos las Johnson, porque mi papá ya no le importa, mientras que para mi tío somos su familia. Candy le respondió

- Sweet, en la escuela siempre dirán que somos White, solo que como mi trabajo puede llevar un nombre diferente, pues tomé el apellido de mi madre, cuando seas mayor también podrás hacerlo, eso lo hablarás con mi tío. Honey le respondió,

- Nosotras seremos las Johnson mientras queramos, al final a nadie le importa nuestro apellido, sino que realmente nuestro Tío, es un padre de verdad para las tres y recuerda Sweet, tu eres su hija, tal vez Candy y yo por ser mayores nos pongan cualquier pretexto, pero tu… tu dile Papá, estoy segura que siempre quiso serlo cuando perdió a su hijo y a su esposa, al menos nos tiene a nosotras.

En un gran salón todos los detalles se llevaban a cabo y Andrea estaba muy nerviosa, llamaba a las demás mientras manejaba el evento de Honey pero estaba pensando en cómo estarían Annie y Paty solas, pues no debieron juntar el evento tan seguido a la fiesta.

-Paty, como va el evento de nosotras.

- Candy tenía razón, el anuncio fue un éxito y muchas son muy buenas modelos pero la mayoría son menores de edad, no podemos arriesgarnos de esa manera, no ahora que estamos iniciando Andrea, sin embargo ya están ensayando y Annie las está asesorando de cómo deben pasar… Andy te necesitamos aquí, pero sabemos que el evento es esta noche y no podemos quedar mal con Candy.

- Paty, no la convenciste de desfilar.

- No, su tío no quiso.

- Ah es por su tío… déjame eso a mí.

- Andrea, ya no es necesario son muchas las chicas, déjala ella debe estar angustiada con el evento y mira que va a encargarse sola de sus hermanas y de todo lo demás, ponte en su lugar.

- Tienes razón Paty, déjame terminar con esto y me iré a arreglar para estar lista. Mañana cita a todas muy temprano así podemos verlas y prepararlas, diles que duerman bien, que las quiero muy frescas.

- Si Andrea, nos vemos en la noche. Ya que termine aquí.

Candy regresaba a casa, se encontraba a George nervioso, cuando las vio llegar se quedo asombrado sus niñas se veían espectaculares, Honey no parecía una jovencita sino toda una mujer, de Candy ya la había visto maquillada en los últimos días, pero hoy se veían radiantes, Candy lo abrazó y Sweet dijo

- Papá ya llegamos las Johnson solo nos falta ponernos el vestido. George se le soltó la boca al escuchar a Sweet y sonrió emocionado, respondió

- Por supuesto que sí las quiero divinas para esta noche, en cuanto termine este corbatín. George estaba con ambas manos enredadas por lo nervioso con el moño del smoking que traía, Candy se acercó y como toda una mujer se acercó y arreglo detalladamente el corbatín después le dio un beso en la mejilla y le comentó,

- Estas listo y muy atractivo, esperemos que con este éxito, también nos llegue una señora Johnson a la familia, pues va a arrancar suspiros esta noche, Sr. Johnson.

-Hija que cosas dices. Honey se acercó agregó

- No es mala idea tío, si en ti tenemos un valioso padre, no nos haría mal tener una tierna madre que nos guie y que te cuide cuando nosotras no estemos. George vio a los ojos a Honey, y le acarició el rostro con ternura

- Ustedes son lo mejor que puedo pedir a la vida, si eso quieren… todo lo que me pidan les daré… son las mejores hijas del mundo. Dio un beso en la frente a Honey.

Se retiraban para cambiarse y prepararse para el evento, Candy vestía a sus hermanas ayudándoles en todo, ambas quedaron listas y bajaban con su tío, al bajar Honey, George se emocionaba y la abrazó girando con ella, como si bailaran un vals.

-Apúrate Candy ya es la hora, decía Sweet.

- Adelántense, todavía no me cambio. Como estuvo ayudando a sus hermanas ella no se había terminado de arreglar. George presionado por no llegar tarde, le llamó a Albert

- Si me tengo que llevar a Honey, y Candy todavía no está lista, puedo dejar un chofer, pero me siento más seguro si vienes por ella.

- Por supuesto George, gracias, voy para allá. Honey molesta preguntó

- ¿Y Candy?

- Viene William por ella y nos alcanza, ella se hizo cargo de ustedes y no se ha terminado de arreglar, pero nos alcanzará en la iglesia.


Gracias por leerme por todos sus comentarios y espero seguir contando con tiempo para escribir tanto, saludos

Mayra Exitosa