Capitulo 10: Exámenes
Capitulo dedicado a... Fay Hathaway
Bella POV:
Cuando desperté… Angélique no estaba en la cuna, Edward continuaba durmiendo… ¿Qué había ocurrido?
Mire el reloj, eran las seis de la mañana, muy temprano aun para que alguien de la familia estuviera levantado, y menos que se le ocurriera entrar a coger a Angélique, sobretodo porque al cogerla seguro la despertaba.
Baje corriendo las escaleras, las puertas estaban cerradas, las ventanas también, no había nada roto, ningún indicio de forzar algo, mire por la ventana y pude ver el todoterreno de Emmett, el volvo de Edward y el Porche de Alice, pero por ninguna parte se veía el mercedes…
Entonces lo comprendí, Carlisle había sido quien se la había llevado, llevado a hacerle los exámenes, aquellos a los que yo me negaba, seguro esperaba volver antes de que despertara, pues aun faltaban un par de horas para mi hora habitual de despertarme.
Tuve ganas de gritar, gritas tan fuerte que en el espacio me pudieran escuchar, pero mi madre estaba durmiendo en el sofá cama, pero había mucha gente durmiendo.
Escuche la puerta de atrás abrirse lentamente, evitando hacer ruido, pero no lo lograba, camine sigilosamente hacia la puerta, y evidentemente ahí estaba Carlisle, con Angélique bien despierta en sus brazos para finalmente obviar la evidencia, mi suegro era un secuestrador.
Vi como cerraba la puerta, ignorando completamente mi presencia allí, decidí que lo mejor sería que pensara que yo me había despertado sola, así que evite ir cerca de él, evite que me viera, deje que subiera las escaleras, yo le seguía de cerca, entro en mi habitación… y pude imaginar su cara al ver que yo no estaba…
Me acerque más hasta acercarme a la puerta, y fue entonces cuando corrí hacia Angélique que ya se encontraba en la cuna.
-Mi niña, mi bebe- dije mientras la cogía y besaba su frente- Carlisle, baja a la cocina, tenemos que hablar.
Rápidamente ambos nos dirigimos hacia abajo dejando que el resto de la casa permaneciera completamente ignorante de lo que había ocurrido.
-Carlisle, confié en ti, creí que eras una buena persona, jamás creí que tú harías esto- dije decepcionada y enfadada una vez estuvimos en la cocina mientras acariciaba a Angélique.
-Bella, sé que no lo esperabas, pero necesitaba saberlo, necesitaba saber algo más de mi nieta, os fuisteis, ni fotos hemos recibido, desde el día de la llamada de Edward sobre… Jarrod, todo ha cambiado, ya nada es lo mismo, ya nunca llamáis por teléfono ni cogéis las llamadas, ya no enviáis e-mails, ya nada es igual.
-Lo siento, es él quien no se siente igual, y yo lo comprendo, es sentirse engañado, pero eso no te justifica a llevarte a mi hija en medio de la noche sin decir nada, siquiera dejaste una nota- dije cada vez mas enfadada.
-Pero Bella…
-Pero Bella nada- le interrumpí- ¿puedes imaginar cómo me sentí cuando al despertar vi que Angélique no estaba en la cuna? Edward estaba durmiendo, por lo que él no estaba con ella, eran las seis de la mañana, no creí que ninguno de vosotros estuviera despierto. Temí que la hubieran secuestrado, baje las escaleras corriendo muy asustada, si no llega a ser por la ausencia de tú mercedes juro que hubiera salido a su busca por toda Australia si era necesario, habría recorrido agua y tierra por encontrarla, ¿Qué dices de eso?- dije excesivamente enfadada.
-Bella, de verdad lo siento, no fue mi intención que te asustaras, es mas… no fue mi intención que te despertaras tan temprano- hizo una breve pausa en la que no dije nada y continuo- Tengo los resultados de las pruebas, ni yo mismo los he mirado ya que no me interesa, nadie los ha visto, de la impresora han ido a este sobre- dijo mientras me tendía un sobre de tamaño un poco mayor a un folio- es cosa tuya y de mi hijo si queréis o no leerlo.
Tome el sobre y aun enfadada me volví a la habitación, acosté a Angélique junto a Edward y junto a Angélique me acosté yo, así nos quedamos dormidas, primero ella y luego yo, los tres dormidos como una perfecta familia unida, con el sobre aun cerrado en mi mano.
Edward POV:
Me desperté porque vi que alguien me cogía, me gire y allí estaba, mi hija sentadita en la cama cogiéndome la mano, intentando tirar de ella, Bella seguía dormida, ¿Habría salido Angélique solo de la cuna? Entonces vi el sobre que tenía en la mano Bella y supuse que ella era quien la había sacado de la cuna, pero… el sobre tenía el sello del hospital de Sydney, me extrañe severamente, ella no quería saber nada, pero preferí esperar a que despertara.
Mire el reloj, las nueve de la mañana, así que me cambie, vestí a Angélique y baje a darle su papilla. Abajo aun no había nadie.
La coloque en la sillita y saque del refrigerador una papilla ya preparada la calenté en el microondas y la puse en un platito, comencé a dársela, y para mi sorpresa en ningún momento la rechazo, como le hacía a Bella, siempre giraba la cabeza pero esta vez no, abría la boca y se lo comía todo.
Quede maravillado, Angélique siempre demostraba preferencia por Bella, por su mama, pero ahora no, ahora ella quería comer a pesar de que fuera yo el que le daba la papilla.
Cuando acabo le limpie la boca con una servilleta húmeda y prepare café, entonces entro Reneé por la puerta de la cocina.
-¿Tienes una taza de sobra?- pregunto ella.
-Claro, hice para todos- dije mientras le daba una taza de café y me serbia otra para mí.
Cuando terminamos al café, aun nadie más se había levantado, así que nos fuimos a sentarnos en el sofá para ver un poco la televisión, y pusimos… como siempre últimamente el canal infantil en el que hacían dibujos para bebes.
La verdad es que al mes de poner siempre el canal para bebes deje de ponerlo para Angélique solamente. Sí, efectivamente me he enganchado a los dibujos para bebes.
Como una hora más tarde bajaron los demás, nadie dijo nada, Bella no comento nada del sobre, y no lo volví a ver, pude notar que entre Bella y mi padre había mucho resentimiento, pero de ese mismo modo paso el tiempo.
Bella POV:
Era ya el 24 de diciembre, por la mañana, el sobre que me dio Carlisle permanecía oculto bajo el colchón, aun cerrado, y allí permanecería por siempre jamás.
Edward, Jasper, Emmett y Carlisle habían salido a dar un paseo llevándose con ellos a Angélique y Rosie, mientras las mujeres nos habíamos quedado preparando todo para esa noche.
Alice se había encargado junto con Esme de la decoración, excesiva para mi gusto, pero deseo de Alice, unos deseos de esos que todos conocíamos, de esos que siempre hay que conceder si no quieres una tercera guerra mundial.
Mi madre y yo nos encargamos de la cocina, la comida y todo lo relacionado con esto.
Por último Rosalie no se encargo de nada, o al menos nada importante y trabajoso, ya que se encargo únicamente de colocar los regalos bajo el árbol de forma ordenada y fácil de ver para quien era cada uno.
Pasamos horas así hasta que todo estuvo listo, y para variar solas hasta ese momento.
Ya era la hora de cenar en esos momentos, la cena estaba lista, las pequeñas ya habían cenado, es mas ya estaban durmiéndose… así que las acostamos a cada una en su carrito y dejamos que se durmieran.
La cena fue serena, y muy callada, como habían sido los días anteriores, Alice y las pequeñas niñas había sido la única expresión de vida en toda la casa. El amor que se veía en el aire antaño entre Carlisle y Esme había desaparecido, y pude deducir que debido a Jarrod, del cual no habíamos sabido nada en los pasados meses. Emmett que siempre había sido tan activo, siempre con sus bromas se había vuelto ¿Responsable? ¿Callado? No entendía nada, era como si todo en el hubiera cambiado. Rosalie… de ella solo se veían sus miradas, miradas descaradas hacia Edward, miradas de odio hacia mí y mi hija, miradas de odio hasta hacia su propia hija. Jasper como siempre una sombra de Alice, una sombra que se esconde.
Pero cuando termino la cena, algo rompió ese silencio, algo que solamente pareció una simple llamada a la puerta, el sonido de un golpe contra la puerta, eso fui lo que escuchamos.
Fui yo quien se levanto a abrir, una visita extraña, en un día extraño, la noche de Nochebuena.
Abrí la puerta, y le vi a él, sus ojos verdes, su cabello castaño claro, era él, Jarrod, la persona que derrumbo mi familia, la familia de mi marido.
Me quede atónita, no sabía que decir, como responder…
-¿Quién es?- pregunto Edward mientras entraba en el recibidor, me aparto rápidamente, no pude reaccionar- Papa, mama- llamo rápidamente.
-Él es… él es…- dijeron Carlisle y Esme a la vez con voz atónita.
-Jarrod- nos interrumpió él- Solo creí que en tan marcada fecha estarían todos aquí, y por eso vine, esperaba poder explicarme mejor, y hacerlo con todos ustedes, no pretendo ser un incordio, únicamente creí que era la mejor forma.
Nos conto a todos, allí de pie en el umbral de la puerta una larga historia, una historia que medio me había contado Edward, pero no simplemente nos dijo su hipótesis, sino que más bien la argumento completamente.
Cuando termino y me gire pude ver que ya no solo había cinco personas allí, también estaban todos los demás, a excepción de las niñas, y mi madre.
-Sera mejor que hagamos algunas pruebas- dijo Carlisle rápidamente- pero hoy no, y si no te importa, me gustaría poder pasar esta noche tan especial con mi familia- continuo mientras se acercaba a la puerta- pásate en un par de días, quizá el 26- concluyo cerrando la puerta.
-Ami- se escucho de fondo en ese momento.
Vi como se acercaba mi madre con Angélique en brazos, ella tenía los brazos tendidos hacia mí, la cogí y estreche en mis brazos.
Durante el resto de la noche todos hicieron como si nada hubiera pasado, pero la tensión se podía coger del aire, se podía masticar, se podía ver.
Rosie no se despertó, solo Angélique, ella permaneció despierta toda la noche, no comprendía nada, tenía miedo, y sentía que no era la única, imagine que Carlisle se sentiría traicionado, Esme debía sentirse extraña al igual que sus hijos, y allí estábamos Jasper, Rosalie y yo, sin voz ni voto, como si simplemente fuéramos el polvo sobre un tablero de ajedrez, no llegábamos ni a poder ser un peón del juego.
Y el resto de las piezas… el rey y la reina eran Carlisle y Esme, las demás piezas se repartían entre sus hijos, y el jugador… nunca se sabe, hay quien diría que es Jarrod, el que los convirtió en un juego, pero yo no quería pensarlo. Quizá fuera dios, aquel cuyo hijo se suponía su cumpleaños estábamos celebrando.
Creo que todos pasamos la noche en vela, nadie pudo dormir, todos fuimos a nuestras camas, todos nos acostamos, cerramos nuestros ojos, pero ninguno llego al sueño esa noche. Ni Angélique lo logro, ella paso toda la noche sentada en la cama, conmigo y con Edward, ambos admirando sus ojos verdes, abiertos durante toda la noche... abiertos a la mañana siguiente, cuando se oyó a Alice gritar, cuando ella anuncio que era navidad, como si fuera una niña, pero… a la vez con tristeza, miedo, ese miedo que todos sentíamos en el alma.
Todos salimos, era navidad, intercambiamos los regalos, pero ni el maquillaje, ni las sonrisas, ni las risas, ni los besos, ni los agradecimientos escondían el temor, el pánico, la impotencia, el insomnio, la esperanza de que el día siguiente llegara y con él las respuestas, las respuestas que se suponía cambiarían nuestra vida, o la dejarían tal y como están, porque hay quien dice que el polvo es polvo, y que solamente se posa sobre el tablero, pero la verdad es que… al mover las piezas el polvo se levanta y con ellas se mueve.
Todos jugábamos un papel en ese día, hasta el polvo importaba, hasta el aire que el tablero rodeaba, todo importaba ese día, todo importaría por siempre.
Ajedrez, un juego o un infierno, las piezas están quietas, el juego aun no ha comenzado, el polvo se coloca sobre el tablero, el tiempo pasa, se hace eterno, todos esperan el primer movimiento, un movimiento que no llega, el incomodo silencio parece eterno, todos saben que está en juego, pero nadie lo comprende realmente.
Ajedrez, un juego o un infierno, hasta el aire que rodea las piezas y el tablero se ve afectado, todos esperan que comience el juego, un juego que puede cambie sus vidas para siempre, el tiempo a cada segundo corre más despacio, no permite que comience.
Las piezas del adversario aun no están posadas en el tablero y ya piden un movimiento, el adversario todavía no ha llegado y ya piden un movimiento, el adversario aun no está en la sala y ya piden un movimiento, aun falta un día para que el adversario llegue y ya piden un movimiento.
No pueden esperar, están atemorizados, esperan que ese momento llegue, pero aun… no ha llegado.
Siento la tardandaza en subir el capi, lo tenia listo el domingo por la tarde, pero como imagino todos sabeis han habido problemas con esta pagina, espero os guste el capi.
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