Hola!
Bien bien, aqui cotinuo con mi amado fic. Siento la tardanza pero ya me conoceis, el tiempo no me abunda y la verdad el poquito que tengo lo dedico a dormir asi que... xD
Igualmente gracias por vuestra paciencia, se agradece mucho, y tambien por vuestra insistencia y amenzanas...no se agradece tanto pero...xD
Sin mas darle las gracias a todos los que leen y dejan reviews, como: Sayuri (L, vampylolita, June Magic, Ayra16, Liz-House, mar 90, Pao Malfoy Cullen Uchiha, maricela, Amia Snape, Ixtab-chan, Amelia Badguy, Sasamii, minerva91, MissLupi, luna-maga, Smithaback girl, Ryu, LylaSnape, Daniie Snape Malfoy, eydren snape, Rayle Rickman Snape
Sin mas dilancion... :D
Capitulo 11: Necesidades
Nada más ella lo vio entrar supo que quería, había estado pocas veces con él, pero lo sabía leer a la perfección. En un principio ella lo miró perpleja, su mirada reflejaba tantas cosas ajenas al estereotipo que ella tenia en la mente de Severus Snape, que no supo como reaccionar. Sus ojos parecían arder sin llama por el deseo, juraría que en algún momento los había visto llamear incluso, pero no estaba segura si era realmente el reflejo de las luces en su oscura mirada.
Su respiración estaba agitada y su rostro estaba sumido en una mueca que demostraba la necesidad urgente de tomarla allí mismo, en el suelo, en la pared, en la bañera, donde fuera pero YA. Ella no vaciló, nunca lo habría echo, y se elevó caminando hacia él mientras movía sus voluptuosas caderas como hacía siempre. Su mirada no se apartó de la de él y una sonrisa juguetona se instauró en sus labios. No sabía por qué pero le gustaba tener a ese hombre tan poco expresivo mostrándose vulnerable por una vez.
Ella tomó su mano y lo tironeó hacia su cuarto, ahora que estaba más cerca de él pudo comprobar que no solo era su mirada la que ardía, él ardía, su piel estaba tan cálida que casi quemaba. ¿Tanta era la necesidad de aquel hombre?
Llegaron al cuarto contiguo donde ella dormía y sus manos se separaron para que él pudiera comenzar a quitarse aquella ropa que tanto le incomodaba en su visible excitación. Sus manos se movían nerviosas quitando los botones de esa camisa marrón que llevaba que parecía quedarle grande. Los pantalones por su parte le quedaban cortos, como si no fuesen suyos. Le hubiera resultado ridículo si no fuera porque antes de que ella pudiera reaccionar, él estuvo completamente desnudo delante de ella, impaciente.
Ella viendo lo suficientemente listo que él estaba se tumbó en su cama y lo llamo con la mano, Severus no tardó en situarse encima de ella. Estaba demasiado ansioso como para andarse con jugueteos, ella sabia lo que quería y por sus indicaciones estaba conforme de dárselo Aún así él llevó su mano a su sexo, comprobando si ella estaba lista, podía estar necesitado pero era un caballero.
Se sorprendió, debía admitirlo, no sabia que aquel hombre frío y desconsiderado con unos podía llegar a ser así. Ella estaba lista, claro, él probablemente lo sabía, pero aún así lo había comprobado. Realmente le sorprendía ese hombre.
Lo sintió en su entrada, ardiendo, mientras él sujetaba sus caderas con sus manos igual de ardientes y sudorosas. Con un movimiento fácil, y sin encontrar resistencia alguna, él se deslizó dentro de ella al fin. Sus ojos se cerraron en ese instante y un gemido leve se escapó de su garganta. Nuevamente, siendo caballeroso, la dejó acostumbrarse a sus medidas antes de comenzar a moverse dentro de ella con un ritmo rápido y firme.
No pasó más de veinte minutos antes de que sintiera los principios de su orgasmo, él sabía que no iba a durar mucho. Hacia tiempo que no estaba con una mujer y la verdad su extremo deseo hacia esa maldita exalumna suya lo volvía prácticamente loco. Sabía que ella no llegaría a su orgasmo y al parecer ella lo sabía también, ya que su mano voló para estimular su clítoris mientras él comenzaba a dar golpes cada vez más erráticos dentro de ella. Aun así él terminó antes que ella, soltando un gemido ronco casi animalístico, de liberación y sus labios se movieron con vida propia pronunciando su nombre.
"Hermione"
Él estaba vestido ya, su garganta estaba seca así que caminó hacia el escritorio de la habitación de ella donde tenía una jarra con agua helada. Notaba la mirada de ella clavada en su espalda, pero no dijo nada, pronto ella preguntaría. Siempre preguntaba.
"¿Quien es ella?" fue su primera pregunta, una pregunta que lo tomó de sorpresa. Él no había dicho nada desde que había llegado ¿Cómo había sabido aquello? "Mencionaste su nombre, Hermione, un nombre extraño"
Él se giró con parsimonia y la miró con su gesto serio acostumbrado, bastante lejos estaba ahora aquel hombre con mirada ardiente que había entrado en su casa hacía escasa media hora. Era sorprendente como él podía cambiar tanto en tan poco tiempo, como sus ojos podían pasar de expresar tanto deseo a no expresar prácticamente nada.
"Una mujer" dijo él, obvio, no queriendo dar más datos de los necesarios. Pero ella no se quedaría con solo eso, él sabía lo que tocaba si usaba sus servicios. Había veces que odiaba ser una especie de amigo para ella.
"¿Es con quien vives ahora?" De nuevo una pregunta sorpresa ¿A caso esa mujer además de prostituta era adivina? La ceja se Severus se alzó de forma caprichosa, sin llegar a comprender del todo como ella sabía tanto. "Oh vamos Severus, no soy estúpida, ya no se te ve ni por el banco ni por los callejones. Era eso o que estabas muerto y ya he comprobado que no lo estas"
"Podría haberme buscado un trabajo" comentó él buscando una escusa.
"Ya...y yo también" respondió ella con una sonrisa torcida. Severus se limitó a rodar los ojos y seguir tomando con tranquilidad el agua, ahora que estaba más tranquilo podía pensar con más claridad. Había sido toda una locura salir de casa de Hermione para ir allí, pero sabía que era eso o no se hubiera podido controlar al verla tan accesible en esa bañera. "¿Hasta cuando vivirás con ella?"
"Hasta fin de año" contestó él aun medio pensativo, la verdad ahora que pensaba en ello, seria un palo bastante duro volver a la calle. Ella no podía mantenerlo por siempre y estaba seguro que sus padres no querrían a alguien como él viviendo de ellos por siempre, quizás debía buscar un trabajo o algo donde sacar dinero muggle y poder alquilar un piso o una habitación.
"Eso es dentro de poco" comentó ella caminando hacia su armario y poniéndose una bata que nada dejaba a la imaginación. "Si vuelves a la calle pasate por aquí a saludar"
Era su despedida, él la comprendió y rebuscó el dinero que había robado de Hermione entre los bolsillos de la chaqueta del padre de ésta, pero ella lo paró.
"Hoy invito yo, pero págame cuando el dinero sea tuyo" dijo ella con una sonrisa sincera. Severus sonrió levemente.
"Gracias, Samantha, hay veces que pienso que es buen tenerte como amiga" dijo él con ligera diversión. Quizás la próxima vez volvería sin su propio dinero, sobretodo si seguía viviendo con el problema en el que se había convertido Hermione Granger.
Una hora había pasado desde que se dio cuenta que su invitado no estaba en casa. Ella se había bañado con tranquilidad, relajada, se había vestido y cuando se había ido a dar cuenta él parecía haberse esfumado. Era extraño que se fuera sin avisar, normalmente se iba a dar una vuelta y volvía una hora después, ella supuso que había veces que quería huir de aquel encerramiento. Pero esta vez ni había avisado ni a la hora estaba allí. Y eso comenzaba a preocuparle.
Pensó que quizás se había cansado de ella y se había ido de nuevo a vivir en la calle ¿Tan mala anfitriona había sido que había preferido eso que vivir con ella? Definitivamente Snape era una persona muy extraña si hacia eso, no habían tenido muchos roces y se soportaban, hasta de vez en cuando cuando coincidían en la biblioteca solían tener una discusiones muy agradables sobre cualquier tema.
Pero fue cuando comenzó a pensar lo que ella lo echaría de menos que escuchó el timbre de la puerta. Ella se sintió ponerse nerviosa y una ínfima esperanza le hizo correr hacia la puerta y abrirla para encontrarse cara a cara con ÉL. Ella suspiró aliviada y, más calmada, lo examinó con detalle.
Su pelo estaba algo revuelto, como si hubiese corrido o hecho ejercicio, su ropa lo hacia parecer cómico, demasiado ancha y demasiado corta para un hombre delgado y alto como él, al menos estaba cubierta con un chaquetón grueso que le ocultaba un poco. Aún así ella se apuntó en la cabeza de arreglar un poco de ropa de su padre para él, así evitar que saliera así a la calle. Su rostro estaba extrañamente más relajado de costumbre y la piel de sus mejillas parecía algo rosadas, ella no podría decir si era por el frío que hacía fuera o porque hubiera venido andando. Pero ¿dónde había estado?
"Piensa dejarme congelar aquí afuera" soltó de repente Snape con tono hosco, mirándola con el ceño fruncido. Su voz la sacó de sus pensamientos y sonrojándose levemente lo dejó pasar, había estado contemplándole durante un buen rato sin decir nada. ¡A saber que había pensado él!
"¿Donde ha estado?" pregunto ella una vez Severus se había quitado el abrigo, mostrando su ropa absurda, y la miraba como si le fuese a decir algo. Ahora que se fijaba el parecía tener una revista en su brazo izquierdo.
He ido a ver a una puta para follarla hasta que se me fuera de la mente la imagen de tu jodido cuerpo deseable y desnudo en el baño. Hubiera sido una respuesta poco adecuada, era por eso que Severus se había inventado una muy buena escusa para su pequeña escapada a casa de Samantha. Ella nunca se enteraría el porque verdadero de su repentina salida.
"Fui a dar una vuelta y me entretuve al ver esto" dijo tendiéndole la revista que tenía bajo el brazo, titulada INFOJOBS. Ella conocía esa revista, era muy conocida en el mundo muggle para buscar trabajos. Te echaba una ayuda si querías empleos de camarero o limpiadora o cosas así sin mucha estabilidad pero ¿para qué la querría Snape?
"¿Necesita un trabajo?" dijo ella con cierto escepticismo, la verdad no se imaginaba a Severus en ningún puesto de trabajo muggle, asustando a los clientes si no hacían las cosas bien y descontando puntos de sus casas. No, Severus nunca podría hacer un trabajo muggle de forma adecuada, probablemente lo despedirían a la primera de cambio.
"¡Claro que necesito un maldito trabajo!" respondió él con cierta indignación "Solo estaré aquí hasta fin de año, como ya sabe, ¿y luego que? ¿Pensaba tirarme a la calle de nuevo?"
"Eh...no...yo..." Vale, debía admitir que eso no lo había pensado, ella solo se concentraba en que tenía un invitado allí hasta fin de año, un invitado al que se sentía terriblemente atraída y que era ni más ni menos su antiguo Profesor de Pociones, dado por muerto tras la guerra. Ella no había tenido tiempo para pensar aquello, pero ahora que lo meditaba con más claridad, debía darle la razón a él.
Sus padres volverían de sus vacaciones y ella no quería que supieran que un hombre había estado compartiendo su casa, un hombre desconocido para ellos. Él debía buscar una casa y un trabajo para no volver a vivir en la calle, ella no lo permitiría, le pagaría si hacía falta. Aunque estaba segura que Severus no aceptaría su dinero.
"Veo..." el tono de Severus sonó dañado, como si hubiera esperado otra reacción de ella, pero su expresión más bien parecía molesta. Se giró de repente alejándose de ella caminando hacia no sé donde y ella por instinto lo tomo del brazo, impidiéndole su avance.
"Espera...¿encontró algo?" dijo tratando de calmar el ambiente. Severus se limitó a mirar su mano apretando su brazo y luego a ella, negando con la cabeza "Le ayudare, venga"
Ella lo soltó y se dirigió en dirección contraria, hacia el salón donde la televisión estaba encendida dejando suponer que ella había estado allí antes de que él llegase. Severus la siguió tras una breve vacilación y se sentó en uno de los sillones frente a aquella "caja tonta" mientras ella tomaba uno de esos...¿cómo los había llamado ella? ¿Obturadores? ¿Cortuladores? ¿Robtuladores? Y marcaba de vez en cuando con un circulo alguno de los anuncios.
Una vez terminada la tarea se giró hacia él con una sonrisa tímida, la verdad buscar trabajo muggle para él no iba a ser tarea fácil. Apenas había encontrado allí algo en lo que pudiera siquiera comenzar a trabajar.
"¿Y bien?" preguntó él impaciente ya. Hermione abrió por el principio la revista y comenzó.
"¿Basurero?" preguntó ella, era el primer anuncio marcado.
"Suficiente basura durante estos tres años...no" ella siguió con la siguiente pagina.
"¿Camarero?"
"Me despedirían el primer día, no pienso cortarme el pelo ni ponerme a servir a gente estúpida y malcriada" ella suspiró, sí, seria muy difícil encontrarle trabajo. Miró el siguiente empleo que había marcado y lo tachó sin consultarle, tampoco serviría para dependiente de una tienda.
"¿Empleado de mantenimiento?"
"¿Qué es eso?" preguntó él con una ceja alzada.
"Uhm...pues es en una comunidad de vecinos...te encargarías de arreglar los problemas eléctricos, con el ascensor, las puertas..."
"Debe bromear...¡no sé ni colocar una lombilla!"
"Bombilla" le corrigió ella "Si, supongo que no estas capacitado para el puesto"
"Supones bien...continua" Ella soltó un nuevo suspiró y durante un minuto completo se dedicó a tachar la mayoría de los trabajos que había señalado. Nada de electricidad, ni de mecánica, ni de relaciones sociales, ni de servicio...
"Pinche!" dijo de repente ella al leer el ultimo de los anuncios marcados. Severus la miró con una ceja alzada, sin comprender en que consistía ese extraño trabajo. "Uhm...ayudante de cocina"
"Me pasará lo mismo que de camarero, Srta Granger" dijo él con tono cansado, al parecer ese era el ultimo anuncio que ella había marcado, sus esperanzas se acababan de esfumar en menos de cinco minutos.
"Pero aquí puede cogerse el pelo con una red o un gorro...y no hace falta que vea a quien sirve...ademas cocina muy bien y la practica con las pociones le hace un buen manipulador de alimentos"
"Es absurdo, me negaran nada mas me vean" gruñó él, negativo.
"Oh vamos...preséntese a la selección nada más...es esta tarde" él la miró y suspiró, quizás podría haber una mínima esperanza aún.
"De acuerdo...pero ya verás como tengo razón"
"Seguro que no"
Severus se miró por enésima vez al espejo y bufó nuevamente, su vestimenta era impecable, llevaba un traje azul marino del padre de Hermione modificado para que se amoldara a su cuerpo a la perfección. Una camisa blanca, impoluta, y unos zapatos negros y brillantes, acompañaban el atuendo. Ninguna corbata, pese a que ella le había insistido.
"¿Esta listo?" Su voz se escuchó tras la puerta.
"Supongo" dijo con cierto desánimo. No tenia ninguna esperanza de aquella entrevista de trabajo, pero pese a esto estaba nervioso como un primer año frente a sus primeros exámenes. Nunca había tenido una entrevista de trabajo, no le había hecho falta cuando consiguió su puesto de Pociones, Albus lo quería vigilar y solo cuestionó su lealtad.
Escuchó la puerta abrirse y ella pasó, pero después no escuchó sonido alguno, algo extrañado se giró y la encontró plantada en la puerta mirándolo con una expresión atónita Hasta con cara de besugo la encontraba hermosa, debía tener algún problema.
"Admiro su capacidad de expresión" comentó él de forma sarcástica, ella cerró la boca y se sonrojó ¿Se acababa de quedar mirándolo boquiabierta? No había podido controlarlo, ese traje le quedaba perfecto. Estaba segura que le darían el trabajo.
"Disculpe, profesor, pero no acostumbro a verle así" contestó ella sintiendo sus mejillas aún arder más. Severus rodó los ojos y tomó los folios que ella había escrito con esa maquina extraña que ella llamaba Ordenador.
"Curriculum Vitae" él la miró confuso
"Se supone que ahí pones tus datos, tu experiencia laboral y la académica" explicó ella como si de un alumno suyo se tratase, o pero aún, de aquellos cabezahuecas de Potter y Weasley.
"¿Estudié en el Colegio de Wellinton y trabajé en otros bares como pinche?" dijo él con cierta diversión ¿La buena de Hermione Granger mintiendo por él?
"Uh...bueno...no podía dejarlo vacío" se excusó ella, manteniendo el color rojo de sus mejillas, del cual Severus se sentía muy orgulloso.
"SIGUIENTE!"
La voz sonó por el altavoz y automáticamente un chico escuálido tembló y entró por la puerta misma que otro salía como si de una bala se tratase. Definitivamente Hermione después de esperar media hora allí comenzaba a perder las esperanzas, Severus por su parte seguía tranquilo, confiado en que nunca lo cogerían.
"SIGUIENTE!"
Ese ultimo chico salió llorando, había sido el que menos había tardado en salir, definitivamente debía haberlo hecho muy mal. Ella vio a Severus elevarse y caminar hacia la puerta, lo siguió pero antes de entrar él la miró.
"Para darte apoyo" Se excusó ella, se encogió de hombros y la dejó acompañarlo.
Al llegar a la sala una chica con un aspecto estirado, vestida en traje de chaqueta y con el ceño tan fruncido como sus labios se sentaba detrás de una mesa de madera oscura en medio del cuarto. Delante de la mesa había un par de sillas y tres estanterías llenas de libros completaban el pequeño cuarto. Hermione estaba seguro que Severus también pensaba lo mucho que aquella chica se parecía a Minerva McGonagall.
Valeria Tinkson, nada mas ver al hombre entrar y a aquella chica con el pelo parecido a un arbusto, torció su rostro y revisó nuevamente el curriculum. Todo parecía bien, él tenia experiencia en el puesto y algunos estudios. Su porte era elegante pero su pelo y su rostro serio no eran el adecuado ¡Qué diría el Monsieur Pierre si lo contratase!
Ambos se sentaron frente a ella y la miraron esperando que ella comenzara. Sería rápido, una frase previamente entrenada y listo, esperaba que el siguiente sirviera o pronto aparecería por allí Monsieur y ella sería la despedida esta vez.
"Señor..." Ella leyó de nuevo el nombre, Severus Snape, su nombre parecía hablar de su rostro "Snape. He leído su curriculum y he de decirle que esta muy bien su experiencia, pero he de comunicarle que no es usted el perfil que buscamos"
Ella miró su rostro sorprendida por su carencia de expresividad, como si aquello no le hubiera afectado en absoluto, casi como si se esperase su respuesta. Quizás él no expresaba nada porque la chica parecía expresarlo por los dos, su rostro apenado y sus ojos apagados lo decían todo. Al parecer el hombre pese a no ser un guapo tenía a su lado a alguien que lo quería. Bueno, estaba segura que encontraría algo con tal curriculum...si solo se hubiera cortado el pelo...
De repente la puerta se abrió con un sonoro portazo que asustó a todos los presentes, un hombre alto y delgado con cara de pocos amigos entró y se dirigió hacia Valeria en zancadas enormes proporcionadas por sus piernas kilométricas. Hermione lo reconoció al instante, era el famoso cocinero francés Pierre Benoit. Sus esperanzas, si aún había alguna, se esfumaron al instante, aquel hombre tan perfeccionista nunca contrataría a Severus.
"Creo que deberíamos irnos" un susurro se escuchó en su oreja bajo la inconfundible voz de Severus, ella asintió y se elevó antes de que Pierre hablase.
"¡Valeria espero que ellos sean los pinches contratados!" gritó a la pobre chica asustada que negó y luchó por encontrar su voz.
"N-no, Monsieur" dijo ella con voz inestable.
"¡Allí fuera no queda nadie! ¡Y necesito un pinche YA!" Pierre se giró por primera vez hacia la pareja allí sentada, examinándolos. Necesitaba un pinche para esta tarde, su anterior pinche había dimitido de forma voluntaria y el anterior a este también, y el otro y así desde que él tenia uso de razón. Ahora nadie se presentaba a sus casting y los pocos acababan por ser despedidos por Valeria, tan estricta como él.
Se preguntó cuál seria de los dos el que se había presentado al casting. La chica era joven y con rostro expresivo, su pelo seria realmente un problema en la cocina y parecía demasiado sensible para aguantarle. El hombre a su lado era totalmente diferente, su porte era elegante y seria, casi imponente, su rostro parecía no expresar nada y eso que acababan de rechazar a su novia como pinche. Pierre estaba seguro que no era él quien se había presentado, un hombre como él seguro que tendría un trabajo con más nivel.
"Pero Monsieur todos los candidatos no entraban en el perfil" se excusó ella, de repente la mirada de Pierre se fijó en el ultimo curriculum sorprendido con la foto que estaba en él. Era la de aquel hombre serio. Los ojos de Pierre parecieron brillar con la ilusión. Se giró nuevamente hacia la pareja, su rostro ahora profería un aura diferente, alegre pero Valeria conocía esa mirada maquiavélica. Él planeaba algo.
"Señor, me sorprende que alguien como usted parece se haya presentado a este trabajo" comenzó, ahora que lo analizaba el hombre parecía querer irse de allí y recriminarle a la chica que lo hubiera obligado a ir a la entrevista. De echo estaba seguro que si ahora le daban el trabajo él no lo aceptaría, estaba seguro que no quería ser un segundo plato. "Usted es demasiado elegante para un trabajo como éste, es por eso que mi secretaria Valeria ha pensado que usted no encaja en el perfil...pero el jefe aquí soy yo no cree?"
Severus asintió con el rostro casi más inexpresivo que antes, él sabía lo que aquel capullo hacía, él mismo muchas veces había usado esa estrategia con muchas personas anteriormente. Pero aquel hombre debía esforzarse mucho más, él no era un hombre de segundas oportunidades, pese a que estaba seguro que Hermione se escandalizaría si rechazaba aquel trabajo.
"Yo soy quien decide aquí y la verdad, creo que Valeria ha hecho un error con usted" siguió Pierre al no obtener ningún resultado por parte del hombre "Quiero contratarle, y no quiero que piense que es porque necesito urgentemente un pinche...lo quiero porque veo con su experiencia que usted será un buen pinche para mi restaurante ¿Que piensa, Sr Snape?"
"Pienso que si sigue con su adulación me hará vomitar" dijo con aquella voz cargada de desprecio tan significativa de él. Hermione se escandalizó, Pierre Benoit le ofrecía un trabajo y Severus tenia el descaro no solo de rechazarlo sino de insultarlo con ese tono tan...Snape. La cara de Pierre lo decía todo, si antes habían sido disimuladamente rechazados ahora estaba segura que llamarían a los de seguridad para que les dieran una patada en el culo.
Pero de repente Pierre soltó una carcajada y miró sonriente a Severus que se limitó a alzar una ceja.
"Esta bien, Sr Snape, veo que usted no se dejará engañar tan pronto" dijo aún risueño "¿Aceptaría si le hago una prueba practica?"
"¿En que consistiría?" dijo Severus más de acuerdo con aquello. Al menos ese capullo vería realmente sus capacidades y no solo lo contraría por que llevase un buen traje y en su curriculum pusiera muchas mentiras.
"En preparar un plato de mi creación" dijo éste sabiendo que él no aceptaría nada que fuese fácil. Snape se elevó y asintió.
"Bien ¿a qué espera?" dijo con cierta impaciencia, Pierre volvió a reír y negó con la cabeza.
"Dicen que la impaciencia es un defecto...pero yo lo considero una necesidad en mi trabajo. Los clientes nunca tienen" dijo caminando hacia otra puerta al fondo que comunicó de forma directa al restaurante que parecía esperar algún recibimiento importante "Mañana es fin de año, casi 100 personas se concentrarán aquí después de las 12 campanadas para cenar"
Nadie dijo nada, fascinados por la decoración mitológica del local. Pierre los llevó a la cocina y comenzó a enseñarle a Severus de forma rápida donde se encontraban los ingredientes que mas o menos necesitaría y los instrumentos de cocina. Una vez finalizado le entregó un papel con la receta.
"Tiene 15 minutos que comienzan ahora" dijo serio y se apartó dejando a Severus trabajar y se puso al lado de Hermione, observando.
Severus con parsimonia tomo la rejilla que le había dado y protegió su pelo, se quitó la chaqueta, se remangó y comenzó a trabajar. Teniendo buena memoria recordó al instante donde estaban las ollas, cogió una de mediano tamaño y la llenó de agua, poniéndola en el fuego. Tras esto tomó uno de los cuchillos pequeños desechándolo al instante por no estar lo suficientemente afilado, tomo el segundo y notándolo mejor comenzó a cortar los ingredientes mientras esperaba al agua hervir.
Pierre cada vez se alegraba más de su adquisición, ahora que se fijaba las manos de Snape eran finas pero firmes, tomaba el cuchillo como si fuese un apéndice más de su mano, sin vacilar ¿Qué hacía ese desperdicio de la naturaleza sin trabajo? Ahora realmente eso no le importaba, era suyo y no lo dejaría escapar. Aquella prueba era simplemente para no tener a un trabajador descontento. El ego era algo que Pierre respetaba.
Tras 5 minutos los ingredientes ya hervían a fuego lento en la cazuela mientras Severus seguía las instrucciones para hacer una salsa que Pierre había llamado "Ail blanc" o Ajo Blanco. Aquella salsa era difícil de hacer ya que necesitaba de paciencia para conseguir la consistencia perfecta. Pero a él le sobraba, uno no aguantaba 6 horas dando clase a niños incompetentes durante años y no se volvía paciente.
Pierre sonrió cuando antes de que acabasen los 15 minutos que él había dado, Snape terminó el plato y recogió todo lo que había manchado, dejándolo en el lavabo. Pierre no pudo hacer otra cosa que aplaudir con entusiasmo e ir a probar lo que él sabía que sabría perfecto, tal y como supo.
"Fantástico, Sr Snape ¿Acepta ahora ser mi pinche?" dijo tendiéndole la mano, queriendo sellar el trato.
"Solo si no me obligas a llamarte Monsieur"
"...y cuando le dijiste eso sobre lo de Monsieur! Estuviste genial!"
Hermione llevaba hablando con rapidez y demasiada efusividad desde que habían salido del restaurante, diciendo lo increíble que había estado y demás adjetivos que hacían a su ego incharse demasiado. Severus permanecía en silencio, escuchándola con una sonrisa tímida en su rostro y las mejillas levemente sonrojadas. La verdad es que uno no podría decir si era por el frío del ambiente o por la poca costumbre que tenía a recibir halagos.
La verdad era que había aceptado aquel trabajo por ella, si hubiera sido por él habría mandado muy lejos al tal Pierre. Que según ella era un cheff muy famoso en el mundo muggle, algo que él no llegaba a comprender ¿Quien se hacía famoso por cocinar platos a lo Molly Weasley? Al menos habían conseguido su objetivo, ¿quién le iba a decir que sus años como fabricante de pociones le iban a servir en el mundo muggle? Solo había un pequeño fallo, Hermione debía de enseñarle a manejar aquellos trastos eléctricos que tenían en la cocina.
"HERMIONE!"
De repente una voz ronca les hizo pararse y girarse. Un hombre que parecía que se iba a desintegrar en cualquier momento hacia señas a la castaña mientras dejaba unas pesadas cajas en un coche tan antiguo como él. Hermione sonrió pareciendo reconocerle y se acercó a él, Severus se limitó a seguirla.
"Buddy!" dijo ella llegando a él y dándole un afectuoso abrazo que le hizo arder de celos al instante, cosa que le confundió ¡Por Merlín era un viejo decrépito! Su mente pareció contestarle. Era un hombre al fin y al cabo.
"Hermione, querida, pensé que estabas trabajando en ese colegio en Escocia" dijo el hombre con su voz ronca, tan gastada como él, mirándolo de arriba a abajo con el ceño levemente fruncido "¿Quién es este caballero que te acompaña?"
"Es un amigo, Buddy" dijo ella restándole importancia, no queriendo explicar demasiado "Paso las vacaciones en casa de mis padres por eso estoy aquí"
"Pero tus padres están de viajes ¿estas sola?" dijo dándole a Snape una nueva mirada ceñuda, aquel hombre parecía querer mucho a Hermione.
"No, Severus está viviendo conmigo...mientras buscamos un piso para él...se acaba de mudar a Londres" dijo ella inventándose por el camino, si aquel hombre no hubiera tenido el cerebro de un Hufflepuff se hubiera dado cuenta fácilmente de la mentira de ella. "¿Que haces tu con todas esas cajas?"
"Me mudo, mi hijo dice que no puedo vivir solo" se quejó el viejo, Severus casi suspiró con el cambio de tema "Ya sabes, la vejez...Así que me obliga a alquilar mi piso e irme con él a las afueras"
"¿Tienes ya a alguien para alquilar? Preguntó ella. Severus la miró con curiosidad, casi conociendo las intenciones de ella, la verdad aquel piso estaba cerca del restaurante de Pierre.
"No recién ahora iba a poner el anuncio" contesto él no conociendo las intenciones de ella.
"Podríamos echarle un vistazo" intentó Hermione, pero aquello fue un error, Buddy se percato de lo que quería conseguir ella y su ceño se acentuó. Él no quería a aquel hombre oscuro y severo en su piso, seguro que era una especie de fanático de alguna secta donde sacrificaban a jóvenes vírgenes. Su cara lo decía todo.
"Bueno...tengo que ir con mi hijo...y..."
"Hermione, querida, no atosigues al pobre hombre. Ya miraremos otro piso, no hay prisa, seguiré viviendo contigo mientras" dijo Severus en un perfecto ronroneo seductor que hizo a Hermione arder por dentro y que también tuvo su efecto en el viejo.
"Quizás podría enseñarlo rápidamente y lo hablaré con mi hijo ahora" añadió rápido mirando desconfiado a Severus. Seguro que en su lista de vírgenes a sacrificar Hermione era la primera. Él lo iba a impedir.
"Oh, Buddy...no sabes cuanto te lo agradezco" dijo ella dándole otro abrazo.
"Venga subamos"
