Capítulo 11

—Hinata, mírame— le dijo Sasuke molesto. Hinata lo había evitado por una semana ya y él no lo seguiría permitiendo.

Hinata alzó la mirada del libro que estaba leyendo en ese instante y al encontrase con los ojos de Sasuke, se sonrojó.

Ya solo faltaban tres semanas de clase. Necesitaba ponerse a estudiar para sacar buenas calificaciones y todo el rollo con Sasuke la estaban dejando sin fuerzas.

—E-Estoy estudiando Sasuke-kun— le dijo con una voz casi inaudible.

—Entonces yo te ayudaré— le dijo quitándole el libro. Era de historia —. Veamos cuanto has progresado desde el último semestre.

—No es necesario —dijo tomando el libro de vuelta.

—Escucha, solo faltan dos semanas para los exámenes finales.

Hinata sintió como un cosquilleo la recorría completamente. Tenía miedo de aquellos exámenes.

—Te veré en mi casa en la tarde— le dijo Sasuke antes de comenzar a caminar. Hinata lo miró marcharse sin poder decir nada más.

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—Hoy nos quedaremos aquí— dijo Shikamaru dejando su mochila en el suelo.

La misión había comenzado. Hinata cerró sus puños decidida, definitivamente iba a salvar a su hermana costara lo que le costara, no importa lo que fuera, definitivamente lo haría.

La casa de campaña era amplia, cabían los cinco perfectamente. Sakura y Hinata se metieron al fondo de la casa de campaña mientras Shikamaru, Sai y Naruto se quedaron del otro lado. Era una noche bastante fresca por lo que todos luchaban por las dos escasas cobijas que habían llevado.

—Me congelo, de veras — suspiró Naruto entre sueños.

Hinata también suspiró, tenía insomnio a más no poder. Dio vueltas en su cama por aproximadamente dos horas hasta que al fin pudo dormir un poco.


Era de mañana, todos estaban cansados, aun así, siguieron caminando.

—¿Qué es eso? —preguntó Sakura mirando una cueva. Dentro de ella había un lago muy brillante.

Shikamaru dio la señal y todos entraron en él.

Comenzaron a ser envueltos un poco después de entrar. Enormes burbujas se apoderaron de ellos y comenzaron a ver sus más íntimos sueños.

Hinata estaba aterrada. Por fin pudo ver todo lo que desde hacía tiempo la carcomía.

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Hinata rodeó la casa de Sasuke cinco veces sin poder decidirse a tocar el timbre. Ahora que lo pensaba estaba un poco molesta con él.

Es decir, él solo le había dicho que fuera, y ella estaba ahí. Se sentía bastante tonta e indecisa.

Se colocó su cabello en una coleta alta y se puso en acción. Tocó el timbre y no pasó más de un minuto cuando Sasuke abrió la puerta. Su corazón se puso a latir muy rápido y de pronto sintió como la fuerza en sus piernas la abandonaba.

—Entra— le dijo Sasuke al ver como Hinata se quedaba inmóvil.

Hinata pasó a su casa. No era la primera vez que lo hacía, era tal vez la cuarta vez, pero, aun así, se sentía completamente tímida al entrar.

Se sentó en el sillón y dejo su mochila a un lado. Sasuke había ido por los libros adicionales con los que iban a estudiar.

Sasuke regresó con cinco libros que se veían realmente pesados, sin embargo, Hinata no se desanimó y comenzaron a estudiar.

No pasaron más de cinco minutos cuando su celular comenzó a sonar. Era Kiba. Se disculpó diciendo que tenía que contestar y salió un momento.

Sasuke la miró intensamente. ¿Por qué Kiba siempre la estaba llamando? ¿Acaso eran tan cercanos? Kiba ni siquiera le hablaba a Hinata a inicios de año, aunque claramente él tampoco lo hacía.

Bufó molesto, esa llamada estaba tomando bastante tiempo. Pensó en quitarle su celular a Hinata pero ella se enojaría, lo mejor era no hacerlo.

Ok, era desesperante. Esa llamada ya había durado mucho. Suspiró en indignación. Hinata lo estaba ignorando tan descaradamente.

—Y-Ya terminé— dijo Hinata entrando lentamente a la casa de nuevo.

—Bien, sigamos— le dijo Sasuke. Kiba era ahora una molestia para él.

—M-Me tengo que ir— susurró Hinata con una voz apenas audible.

Sasuke la miró como diciéndole que continuara.

—Me necesitan— continuó —. Estudiaremos otro día.

Dijo antes de salir por la puerta y comenzar a correr. Sasuke se quedó perplejo. Hinata simplemente lo había abandonado. Simplemente se estaba volviendo loco.


Kiba estaba tumbado en su cama. Su nariz seguía siendo muy sensible, su hermana había hecho una comida que olía y sabía horrible.

Le había hablado a Shino y Hinata explicándoles todo eso, y les había pedido que fueran.

Hinata llegó rápidamente. En tan solo diez minutos ya estaba ahí. Encontró a Kiba semi-muerto en su sillón. Su cara estaba azul y sus ojos blancos.

Suspiró. Siempre le pasaba eso cuando olía algo horrible.

Shino llegó un poco después. Él ya estaba un poco más acostumbrado a las exageraciones de Kiba.

Hinata preparó el remedio casero que siempre hacía y junto a Shino esperaron a que Kiba se sintiera mejor.

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Hinata tenía cinco años. Estaba de la mano de su madre en Tokio. Habían ido de vacaciones. Hanabi y Hiro aún no nacían y Neji aún vivía con su familia.

Era la primogénita y la única hija en aquel entonces. Su padre aún no se daba cuenta de sus "deficiencias" y eran una familia, en lo que cabe, feliz.

Estaban en el parque cuando su padre recibió una llamada importante y tuvo que regresar al hotel para mandar algunos informes que se había llevado con él. Y su madre se había quedado un poco preocupada.

Hinata era una niña seria. No jugaba con los demás niños y casi nunca salía de casa. Aun así, ella era muy feliz, y como una niña feliz, no le gustaba ver a las personas tristes.

Insistió a su madre que le comprará helado y cuando la soltó por cinco segundos para pagarlo, Hinata ya se había ido.

Un niño con el cabello blanco le había llamado su atención. No podía ver sus ojos porque estaban llenos de lágrimas.

—¿Estás bien? — le preguntó Hinata con voz seria.

El niño alzó sus ojos y la miró directamente para posteriormente negar con su cabeza, no estaba bien.

—¿Estás perdido? — le siguió preguntando Hinata.

El niño afirmó llorando aún más fuerte.

—Te ayudaré— le dijo sosteniendo su mano. Y contrario a lo que podría creer, sus manos hicieron una conexión especial, era indescriptible. Simplemente lo sintieron.

—Me enviaron aquí por error— dijo el niño entre lágrimas.

—Dime tu nombre— le exigió Hinata buscando a un policía con la mirada.

—Toneri— susurró.

—Te ayudaré Toneri, solo no sueltes mi mano— le dijo agarrando su mano aún más fuerte.

.

Hinata salió de la cueva con un terror. No recordaba lo que había sucedido después. Pero por eso Toneri estaba tan obsesionado con ella. Se habían conocido de pequeños.

Movió su mente tratando de despejarse de aquellas imágenes y pensó en lo asustada que podría estar Hanabi. Estaba sola y aún no sabían quién la había capturado.

Salieron de aquella cueva sin problemas y siguieron caminando.

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Hinata regresó a su casa como a eso de las diez de la noche. Seguramente Neji la regañaría por llegar tarde. Suspiró mientras seguía caminando.

Hacía mucho frío y el viento que pasaba estaba helado.

Vio una sombra delante de su casa, era Sasuke.

—¿Q-Qué haces aquí? — le preguntó en un susurro. Estaba sorprendida de encontrar a Sasuke en la puerta de su casa.

—Estoy helado— Hinata lo miró. Llevaba un suéter que se veía muy delgado.

Sacó las llaves de su casa y abrió la puerta.

—Entra— le dijo. Sasuke dio un paso adentro vacilando —. Seguramente solo está Neji — agregó Hinata.

Sasuke asintió.

Llegaron a la sala, la casa estaba en silencio. Hinata le pidió que esperara, entró a su cuarto y salió con una bufanda. Camino hacia él y la enrollo en su cuello.

Se sonrojó levemente mientras lo hacía. Sasuke la miró intensamente.

Acortó la distancia.

Y la besó.

La besó lentamente mientras los dos se sonrojaban cada vez más. Hinata estaba asustada de ella misma, no quería que ese beso terminara.

—¿Interrumpo algo? — los sorprendió Neji por detrás.

Hinata se sobresaltó mientras lo volteaba a ver, su cara se sonrojo a más no poder y se desmayó.

—Interrumpiste todo— respondió Sasuke con una notable exasperación mientras sostenía a Hinata en el aire.

—¿Viniste aquí a aprovecharte de mi prima? — le preguntó Neji mientras le quitaba a Hinata como si se tratara de algún saco de papas.

—Vine aquí para ayudarla a estudiar historia.

—Pues no parecía que le ayudaras a estudiar.

—Me voy, cuando se despierte dile que me llame— le dijo Sasuke sonriendo. Neji tensó sus manos, Sasuke le estaba dando dolor de cabeza.


Hinata abrió sus ojos lentamente. Estaba todo oscuro. Miro su reloj, eran las tres de la mañana.

Su cabeza le dolía un poco así que se paró y tomo una pastilla.

Recordó lo que había sucedido ese día y se dio un golpe mental. Mañana tendría que encarar a Sasuke. Aquello le estaba dando taquicardia.

Se puso pijama, se lavó los dientes y volvió a la cama. ¿Cómo encararía a Sasuke y a Neji la mañana siguiente?

Se paró perezosamente y decidió salir temprano, incluso antes que Neji se levantara, se vistió rápidamente y corrió hacia la escuela.

Se escondió toda la mañana en la biblioteca, su corazón no paraba de palpitar. ¿Qué haría cuando viera a Sasuke de nuevo?

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—Sal de ahí— le dijo Hinata a la sombra que estaba detrás de un árbol. Se habían separado para buscar pistas sobre Hanabi, y aunque Naruto había insistido en ir con ella, Hinata simplemente le había dicho que no.

Estaban en una ciudad en ruinas.

—Vaya, eres sorprendente — le respondió con una sonrisa de medio lado.

Hinata lo miró mal. Ahí estaba el causante de varios de sus problemas, sin embargo, ella no estaba de humor para hacerle caso.

—Estoy ocupada— le dijo tajantemente.

—Entonces te ayudaré.

—Cuando era pequeña… — Hinata suspiró. No era el momento para discutir esas cosas, sin embargo, tenía mucha curiosidad —. Tú y yo…

—Lo recordaste— contestó Toneri mientras sus ojos adquirían una nueva luz.

—¿Cómo supiste que era yo? — le preguntó Hinata con voz fuerte. Sentía miedo y mucha adrenalina, pero eso no quería decir que se iba a someter ante Toneri.

Toneri sonrió.

—Si aceptas casarte conmigo, entonces todos tus problemas desaparecerán.

Hinata lo miró atentamente. Toneri seguía con la idea de casarse.

—En una semana vendré a verte, esperaré una respuesta — le dijo con voz seductora.

Hinata no terminaba de entender aquello. Todos tus problemas desaparecerán… entonces, él tenía a Hanabi. Estaba casi segura. Y muy probablemente a su padre.

Decidió no hablar con el equipo de todo lo que había sucedido. Necesitaba pensar acerca de todo eso, un poco más.

Por la noche acamparon en una pequeña casa, era linda y no estaba totalmente destruida. Se acercó a Sakura, y aunque ella no era su mejor compañía, simplemente necesitaba estar cerca de alguien.

Se durmió y siguió recordando aquel día.

.

Toneri la siguió por aproximadamente una cuadra, ahora los dos estaban perdidos.

Toneri seguía llorando y Hinata no estaba muy segura de que hacer.

—No me dejas pensar— le había dicho. Toneri la miró con sus ojos llorosos y la miró como su fuera su última esperanza.

—¿Cuál es tu nombre? — le preguntó el niño entre sollozos.

—Hinata — respondió —Hinata Hyuga.

Toneri alzó sus ojos en asombro.

Ella era la princesa del byakugan. La persona con la que tendría que casarse en un futuro. Era ella, simplemente había un problema.

Era la Hinata de otra dimensión.

Toneri sintió como su corazón latía rápidamente.

Necesitaba encontrar una solución a aquel problema…

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Shikamaru miró a Ino levantarse de la mesa. La había invitado a cenar a su casa y ella había aceptado casi inmediatamente.

—¿Ya terminaste? — le preguntó mirándola de reojo.

Ino asintió — traeré el postre — dijo con una sonrisa.

Shikamaru se removió incómodo. Estar a solas con Ino cada vez se hacía más difícil para él.

Era viernes, aún era de tarde y estaba nevando.

—Shikamaru, ¿qué piensas de Sai? — le preguntó Ino acercándose con dos platos con pastel.

—No me cae bien— dijo honestamente.

—Lo invitaré a salir — le dijo Ino tomando un bocado de pastel.

Shikamaru le dio toda su atención. Hizo su plato a un lado y la miró intensamente.

—¿Crees que sea una mala idea? —le preguntó Ino dándole otro bocado a su pastel.

—Es una mala idea— le dijo Shikamaru —. Sai no me da buena espina— le dijo.

¿Por qué su corazón había comenzado a latir más rápido? ¿Acaso aún iba en la primaria?

—Tienes razón, entonces, ¿qué piensas de ti? — le preguntó Ino dejando su tenedor en la mesa.

Shikamaru la miró intrigante. Era un genio, él más inteligente de la escuela, ¿por qué no podía pensar en una respuesta en ese mismo instante?

— ¿De mí?, soy un chico genial supongo— le dijo incómodo.

—Entonces sal conmigo— le dijo Ino yendo al grano —. Sé que te gusta Temari, pero sal conmigo solo una vez.

Shikamaru se quedó atónito, las palabras se quedaron en su garganta.

—Mañana a las tres te esperaré en el café de enfrente de la escuela— le dijo antes de tomar sus cosas y salir corriendo de su casa.

Shikamaru se quedó completamente estoico. ¿Realmente había sucedido eso?


Hinata se tomó el mentón y desvió su mirada hacia arriba. Pronto serían los exámenes. Era sábado y estaba terriblemente preocupada.

No se había podido concentrar en toda la mañana. Pronto sería la hora de la comida y ella no había avanzado ni un poco en sus estudios.

Todo lo que estaba en su mente era: Sasuke.

Estrelló su cabeza sobre el escritorio y su cara se sonrojo por completo.

Lo quería ver, pero a la vez no deseaba verlo nunca más.

¿Acaso estaba enloqueciendo?

Movió su cabeza hacia los lados tratando de despejar su mente y volvió a mirar el libro que tenía enfrente. Exclamó un gritó de desesperación y lo cerró.

Tomó su mochila y salió de su casa.

Camino por algunos minutos hasta encontrarse frente a la casa de Sasuke. Shiro comenzó a ladrar y Hinata se dio cuenta que era tarde para escapar. Dio un suspiró y tocó el timbre.

Su corazón comenzó a latir intensamente, se tuvo que detener de la reja para no desmayarse.

El cielo estaba totalmente nublado, hacía frío y no había llevado más que un suéter muy ligero.

Sasuke abrió la puerta y dejo escapar una leve sonrisa al ver a Hinata.

—¿M-Me ayudarías a estudiar? — le preguntó Hinata. Su cuerpo comenzó a amenazar con desmayarse. Su cara se volvió totalmente roja y no sabía qué hacer en ese mismo instante.

Sasuke la miró con una sonrisa de medio lado y se hizo a un lado para que Hinata pasara.

Hinata dio pasos titubeantes hasta llegar al sillón. Dio un suspiro y dejó su mochila en el suelo.

—¿Comenzamos con historia? — le preguntó Sasuke.

Hinata asintió.

Supuso que ese encuentro era un nuevo comienzo para ellos.

Sonrió.

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—Hinata hace muecas cuando duerme— dijo Naruto mirándola.

—Tú haces muchas más muecas—le recalcó Shikamaru.

—Pero ella se ve algo triste— la señalo Sai.

Los cuatro se encontraban en un círculo en torno a Hinata que había sido la primera en dormirse.

—Ya, vayamos a dormir— los regaño Sakura.

.

—Toneri, ahí hay un policía pidámosle ayuda— le dijo Hinata sin soltar su mano. Las calles de Tokio eran realmente grandes y Hinata estaba perdiendo las esperanzas de poder ayudar a Toneri ella sola.

—Hinata, yo no vivo aquí.

—Yo tampoco— le recalcó Hinata caminando hacía el policía— vine de vacaciones.

—Espera— le dijo apretando su mano. Hinata se detuvo por unos segundos —. ¿Te casarías conmigo?

Hinata asintió.

—Pero primero busquemos al policía.

Toneri sacudió su cabeza —. Prométemelo, que te casarás conmigo.

—Te lo prometo Toneri— le dijo Hinata algo fastidiada.

Toneri asintió y se soltó de la mano de Hinata.

—Estaré esperando — dijo antes de comenzar a correr.

Hinata lo comenzó a perseguír, pero no lo volvió a encontrar.

Toneri….Toneri…..Toneri….

Hinata dio vueltas en la casa de campaña que acababan de armar. Todos los demás estaban notablemente dormidos menos ella.

Salió de la casa de campaña y subió a la cima de un árbol. La vista era impresionante, se veía luna resplandeciente.

Toneri….

¿Por qué no podía dejar de pensar en aquel sujeto?

Le había dicho que todos sus problemas acabarían si ella aceptaba casarse con él.

Su corazón punzó.

Eso significaba que él tenía capturada a Hanabi. Su corazón comenzó a latir fuertemente y trató de calmase sin éxito.

Volvió a la casa de campaña, le quitó la cobija a Naruto que ya se había apropiado y trató de conciliar el sueño.

Por la mañana llegaron a un pueblo abandonado, estaba en ruinas. Comenzaron a buscar entre todo el lugar. Miró hacia un lado, Naruto se veía realmente apuesto.

Retiró su mirada, ese pensamiento había sido raro.

Cerró sus ojos tratando de calmarse. Había tomado una decisión.

Se casaría con Toneri.

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Hotaru miró a Sasuke caminar por los pasillos. Sonrió, definitivamente ya no sentía nada por él.

—¿Escuchaste los rumores? — le preguntó Temari llegando a su lado.

—Últimamente no estoy al pendiente de los chismes— exclamó con una sonrisa triunfante. Al fin había podido cambiar un poco su personalidad.

—Te lo contaré, necesitas estar actualizada— le dijo Temari con un brillo en los ojos —. Utakata-sensei se irá de la escuela.

Hotaru sintió como su cabeza comenzaba a dar vueltas.

—¿Enserio? — le preguntó confundida. Comenzó a marearse.

—En realidad es médico y lo aceptaron como maestro en la universidad — le dijo Temari.

—Qué bien— susurró Hotaru.

—Y también me enteré que Kurenai- sensei y Asuma- sensei estaban en una cita ayer…

Hotaru dejó de escuchar. Estaba aturdida y algo molesta. Suspiró y no supo que más decir.

Caminó hasta el salón de enfermería y se recostó ahí hasta que el día por fin terminó.

No sabía porque sentía tantas cosas en ese instante. Solo estaba segura que de no quería que Utakata se fuera.

Hinata alzó su cabeza. Era la última semana de clases, toda esa semana habría exámenes y la próxima semana entregarían resultados.

Suspiró.

No se había parado de su escritorio por las últimas dos horas. Además, Sasuke le había mandado un mensaje para que saliera el fin de semana. Tenía tantas cosas que hacer y tan poco tiempo.

Por otra parte, Konoha ya no se había comunicado con ellos desde hacía tiempo. Ya era momento de que lo hicieran. Aunque Hinata, muy dentro de ella, esperaba que no hubiera alguna solución para regresarlos a su dimensión.

Extrañaba a las personas de Konoha, sin embargo, algo dentro de ella no quería aceptar irse de Kioto.

Alzó su vista al reloj, eran las 9 de la noche. Decidió tomar un baño caliente y posteriormente cenar.

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Hinata miró el cielo. Era una noche estrellada. Todos dormían en la casa de campaña que habían armado. Sin embargo, ya había pasado mucho tiempo desde que no podía dormir.

Por la mañana habían ido al pueblo que estaba en ruinas. Suspiró mientras recordaba lo que sucedió ahí.

Primero había escuchado a alguien llamarla, "princesa del Byakugan".

Después un hombre le había dicho que el tenseigan había sido revivido y que los Otsutsuki debían ser detenidos.

Al último ella se había desmayado.

Volvió a mirar al cielo.

Entonces Toneri era un Otsutsuki.

Ahora con mayor razón necesitaba ir con él. Necesitaba hacer tres cosas. Salvar a su familia, destruir a Toneri y regresar a su dimensión.

Dejo escapar una sonrisa. Si tan solo cuando tenía seis años no lo hubiera ayudado cuando estaba "perdido", entonces nada de esto hubiera sucedido.

Pensó en la otra Hinata, tal vez ella también lo estaba pasando mal.

Escuchó crujidos de ramas. Miró hacia atrás, era Naruto.

—No puedes dormir— le dijo Naruto. Hinata asintió —. Escucha, todo saldrá bien.

Hinata lo miró detenidamente. Naruto siempre había sido así. Tan lindo con todos.

—Traeremos a tu hermana de vuelta y sabremos que le sucedió a tu padre.

Hinata lo miró. La sonrisa de Naruto definitivamente era lo mejor del mundo.

—Hinata, yo— Naruto se removió incómodo —. Los últimos días he sentido tantas cosas…

Hinata lo miró confundido. Naruto la miró detenidamente.

—Te quiero— le dijo Naruto sin pensarlo más.

Hinata lo miró detenidamente, inspecciono cada detalle de él y frunció el ceño.

—Yo…

Un ruido los hizo elevar su cabeza. Toneri había aparecido.

—Perdón Naruto-kun— le dijo antes de avanzar a Toneri.

Naruto la miró atónito.

Hinata ondeó su mano, posiblemente sería la última vez que lo vería. Cerró sus ojos. Por el sonido pudo escuchar que Naruto había comenzado a luchar contra Toneri. Sin embargo, era en vano, ella había tomado una decisión.

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Era martes. Hinata sintió como una punzada en su pecho la despertó. Ese día se sentía terriblemente mal. Aún faltaba una hora para que se levantara así que trató de dormirse otra vez, sin embargo, le fue imposible.

Se alistó para la escuela y estudió un poco más antes de irse.

La próxima semana irían al parque acuático con toda la escuela. Había visto los trajes de baño de la otra Hinata y casi le había dado un infarto.

Decidió que, durante todo el día, ella estaría tratando de esconderse en su habitación del hotel. Eso era lo mejor.

Había escrito en el diario de Hinata varias cosas, entre ellas había incluido sus verdaderos sentimientos. En su mente esperaba que no hubiera forma de cambiar de dimensión, era un pensamiento egoísta, pero de verdad lo deseaba.

Su mente voló de nuevo a los exámenes. Esa semana solo habría exámenes, así que se la pasaba estudiando desde la mañana hasta la noche. Estaba cansada, sin embargo, daría lo mejor de ella.

Fue a la escuela con las pocas ganas que tenía y se sentó en su lugar. Por la tarde saldría con Kiba y Shino a un parque lejano. Al parecer estaban aburridos de tantos edificios y luces que la ciudad tenía.

Miró a Sasuke entrar al salón y sonrió levemente. Cada vez que lo miraba sentía una sensación realmente cálida.

Bajó su mirada y siguió leyendo el libro que llevaba.

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Hinata miró alrededor. La mansión de Toneri era enorme, sin embargo, no se detuvo a mirarla. Ya tendría tiempo para eso.

—¿Dónde está mi familia?

Toneri sonrió y le señaló la habitación del fondo.


Hola!

Al fin escribí la razón por la que las dos Hinatas intercambiaron dimensiones. Hace mucho tiempo que quería publicar éste capítulo, lo bueno es que ya llegó el momento.

Espero que les haya gustado.

¿Se imaginaban alguna otra razón? ¿Qué les pareció?