Capítulo 11: Despedida

-¿Nico en que pensabas?- Me recrimino Lautaro.- Ibas a matarlo-

-Si quisiera matarlo lo hubiese hecho- Le conteste.- Le puse el seguro antes de gatillar-

-¿Qué?-

-Lo que escuchaste Lautaro- Respondí.- No voy a matarlo-

-¿Y qué piensas hacer?-Pregunto el.- ¿Vas a pelear por ella?-

-No- Conteste.- Quiero olvidarla y ya-

En ese momento sentí un golpe en mi cara y poco después Lautaro me miraba a los ojos bastante preocupado.

-¿Nico que te pasa?- Me dijo.- Vos la amas ¿Como que la vas a olvidar?-

-¿Ella es feliz no?-

-Eso parece-

-Entonces por qué voy a ser tan egoísta- Trate de apresurar la charla al ya comenzar a sentir el nudo en mi garganta.- La felicidad de las personas se logra a costa de otras personas-

-¿Pero qué hay de la tuya?

No pude seguir soportando, solo me aleje de mi amigo y apresure a llegar a un baño justo antes de que mis lágrimas comenzaran a salir. Luego de ese beso y sentirme el rey del mundo, pase a sentirme nada. Pero en ese momento logre comprender algo, si yo no puedo ser feliz, entonces me dedicare a que el mundo sea feliz. Si logramos impedir estos ataques en el resto del mundo, podremos salvar a mucha gente, y eso hará que sean felices de corazón y aprenderé a vivir de la felicidad ajena.

Limpie mis lágrimas y las contuve para salir del baño, pero si como el mundo se riera de mí, Agus se encontraba esperándome afuera. No quería que mis lágrimas comenzaran a brotar otra vez por lo que solo baje la mirada y camine para alejarme de ella hasta que me tomo del brazo.

-Tenemos que hablar- Me dijo ella.

-No hay nada de qué hablar-

-Hay que hablar de lo que acaba de pasar, de lo que te pasa y de nosotros-

Después de esas palabras solamente me zafe de su agarre.

-No hay un nosotros y jamás lo habrá- El nudo en mi garganta era ya demasiado grande.- Tú tienes a alguien especial y yo jamás lograre igualarlo-

-Pero, Nico…-

-En 48 horas me voy a una misión suicida- Dije antes de que continuara hablando.- Tengo que preparar mi equipo-

Encendí un cigarrillo y observe por última vez a la chica que amaba, me había decidido a olvidarla, aunque no quisiera, pero el solo hecho de llorar por ella me hacía débil y un soldado puede ser muchas cosas, pero jamás débil.

Me di la vuelta y comencé a caminar hacia mi tienda, dándole la espalda a una Agustina que me llamaba, pero esta vez, no quería contestar.

Al llegar a mi tienda, me propuse a llorar tanto como pudiera, de esa manera eliminaría toda tristeza que me quedara y al siguiente día, podría ser llamado un soldado, sin miedo al peligro, sin miedo a morir y sin miedo a ser lastimado.

Al final me quede dormido, estaba demasiado cansado y pase de largo la noche. Faltaba un solo día para que saliéramos de la base hacia territorio desconocido, una misión bastante importante por lo poco que habíamos escuchado del capitán. Ese día nos iban a explicar la táctica y el propósito de la misión.

Por lo menos 40 personas se encontraban en la reunión informativa, los equipos estaban atentos a la explicación de lo que tendríamos que hacer una vez que bajáramos del helicóptero. Según lo que habían recuperado los exploradores, varios líderes de una célula bioterrorista conocida como Tengu, estaban almacenando armas bio orgánicas para realizar ataques alrededor de todo Sudamérica. A nosotros se nos ordenó exterminar todo lo que encontráramos en la capital y capturar a los líderes vivos o muertos.

La información y las órdenes eran claras y concisas, destruir las armas, capturar a los líderes y salir. Solo quedaba preparar el equipo, limpiar las armas, hablar con el capitán y despedirse de las chicas.

Me encontraba en mi tienda junto con mis amigos, que ahora eran mis compañeros de equipo. El capitán lo dejo claro, que las armas sean tan cómodas y funcionales como una extensión de nosotros, lo que significo desarmarlas limpiarlas y armarlas durante tres horas, terminamos aburridos.

Eran ya las 5 de la tarde, el capitán nos invitó a tomar algo con él, dijo que quería hablarnos sobre algo.

Entramos en una enorme tienda de campaña que hacia la función de un comedor. En la mesa había 5 cervezas y el capitán ya estaba sentado esperándonos en ella, nos invitó a sentarnos a lo que accedimos y comenzó a hablarnos a la vez que la malta fría corría por mi garganta.

-¿Qué van a hacer después de esto?- Dijo Redfield.- Después de que solucionemos lo que ocurre aquí ¿Qué van a hacer?-

-No lo hemos pensado- Respondió Lautaro.- Aparte de mí, a Nico aún le queda un año de secundaria-

-Sí, es verdad-Conteste.- Pero nunca planee nada al terminarla-

-¿Por qué pregunto eso capitán?- Pregunto Gus.- ¿Acaso quiere que nos retiremos de la B.S.A.A.?-

-No es eso- Respondió Redfield.- Yo estoy en esto desde que tengo 25 años y fue muy difícil para mi-

El capitán tomo un aire tan melancólico como triste, lo que nos daba un indicio de lo que nos querría decir.

-Me gustaría que reconsideren su decisión de unirse a la B.S.A.A-

Los chicos nos miramos entre nosotros pensativos ¿A qué se debía la reacción tan repentina del capitán? Personalmente, yo no pensaba retractarme, mi decisión estaba tomada, y por lo que veía en los ojos de los demás ellos pensaban igual. No nos quedaban razones para retirarnos, no sabíamos si volveríamos a ver a nuestros padres, y por el momento solo podíamos pensar en pagar nuestra deuda con el capitán y hacer algo productivo por la sociedad y que además hiciera del mundo mejor, una oportunidad así no se tiene dos veces.

-Capitán no hay nada que reconsiderar- Contesto Luis a lo que el resto asintió.- Estamos decididos a ser soldados-

-Me esperaba que dijeran eso- Respondió el capitán.- ¿Y qué hay de ti Nico?-

-¿Yo que?-

-¿Qué vas a hacer con tu amiga?-Pregunto seriamente.- ¿Vas a dejarla sola aquí?

-¿Por qué el tan repentino interés?-

-¿Acaso no te preocupa lo que le puede ocurrir si no estás para vigilar a ese tipo Ramón o lo que sea?-

-¿Acaso tus hombres no van a poder lidiar con él?- Respondí algo molesto.

-Tu sabes bien que no me refiero a eso- Dijo el capitán.- Yo también estuve enamorado Nico, moví cielo y tierra para encontrarla y lo logre-

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?-

-Que no quiero que te pase lo mismo que me pasó a mí- Contesto.- No te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes-

-Capitán, ella no es mía, por lo que no tengo nada que perder-

-¿Y por qué eres tan cobarde como para no pelear por ella?-

-Por qué no soy tan egoísta como para arruinar su felicidad-

-¿Vos crees que ella es feliz?- Pregunto Redfield.- ¿No crees que sería más feliz con vos?-

-Para mí si- Conteste.- Pero para ella no-

Con estas palabras me tome mi último trago de cerveza y me retire del lugar ¿Por qué todo el mundo me recalcaba una y otra vez eso? Aunque yo mismo me quisiera convencer de que ya no la amaba, sabía que era una total mentira, me había enamorado ciegamente de un imposible y lo que estaba haciendo era de cobarde, estaba huyendo de ella, pero mucho no me importo. Todos me decían lo mismo, pero luchar por ella, cuando sé que ella no siente lo mismo por mí, tan solo sería una pérdida de tiempo y una molestia para ella.

Un grito me saco de mis pensamientos, uno de los guardias gritaba de dolor cerca de donde se encontraba la entrada y sin dudar me dispuse a correr hacia aquel lugar. Al llegar, el guardia estaba en el pis, sangrando de su costado, lo habían apuñalado y frente a mí se encontraba el agresor, nada más ni nada menos que Ramón.

Me eche al piso junto al guardia, al mismo tiempo que me aseguraba de llevar mi arma reglamentaria, parecía que el idiota finalmente había enloquecido.

-Oye amigo resiste- Le decía al guardia mientras hacia presión en la herida-¡Un medico!-

-Oye Nico- Dijo Ramón.- ¿Vos me vas a ayudar a salir verdad?-

-Enloqueciste infeliz- Le dije a la vez que trataba de improvisar un vendaje con la camiseta del guardia.- Esto no va a terminar bien para ti-

-¿Acaso vas a matarme?- Dijo riéndose.

-¿Por qué lo apuñalaste…?-

En ese momento, apareció Agus de atrás llevando una mochila, y a la vez que se acercaba a la escena, pude notar como la preocupación invadía su cara.

-¡¿Qué paso?!- Grito con terror al presenciar la escena.

-¡No sé qué paso!- Grito falsamente Ramón.- ¡Nico iba a apuñalarme justo cuando este guardia salto para ayudarme-

-¡¿Qué?!- Exclamo al verme con una cara de desconcierto.- ¡Nico! ¡¿Qué te pasa?! ¡tú no eres así!-

No sé qué me dolió mas, el brazo dislocado de esta mañana, o que Agus le creyera esas palabras que me dejaban como un asesino, aunque tan equivocada no estaba.

Para mi suerte, el guardia no estaba inconsciente y resistió hasta que llego el médico, y a la vez que lo atendían con la poca fuerza que le quedaba comenzó a vociferar hacia los otros guardias que ya me estaban tomando de los brazos.

-No fue el- Dijo a la vez que tocia sangre.- Fue ese idiota-

Dijo señalando a Ramón, quien en un momento desenfundo un puñal improvisado y lo clavo en mi hombro. Comenzó a sentir un profundo dolor y que la sangre comenzaba a resbalarse por mi brazo. En ese momento lo aleje de mi de un empujón y de un tirón saque la cuchilla de mi hombro.

-¡¿Qué mierda te pasa?!- Grite a la vez que hacia presión en mi brazo.- ¡¿Ya enloqueciste?!-

-¿Y a vos que te importa imbécil?- Dijo levantándose nuevamente.- ¿Acaso crees que por ser un soldado vales algo?-

-Te van a apresar por esto- Le dije a la vez que se me nublaba la vista.- Quédate donde estas-

-Yo me voy de aquí, y Agus se va conmigo- Dijo tomando a Agustina del brazo.- Y creo que también me voy a llevar tu vida-

-¿Y yo que mierda te hice?- Dije con las pocas fuerzas que me quedaban.- ¿Por qué haces esto?-

-Porque puedo, y porque quiero que Agus vea que después de todo eres inservible-

-¿En serio crees que va a ser tan fácil matarme?- Fue lo último que dije antes de desenfundar mi pistola y disparar a sus piernas.

De los 5 proyectiles que escupió mi arma, 3 impactaron en su pierna derecha, este cayó al piso gritando y tomando su pierna. Muchos pensamientos inundaron mi cabeza en ese momento, podía escuchar el llanto de Agus sobre Ramón.

-¡Nico resiste!- Gritaba el capitán que hacia presión en mi herida.- ¡Nico por favor!-

Comencé a sentir un frio invadiendo mi cuerpo, los parpados se me cerraban y un sueño inmenso comenzó a adueñarse de mí. Los gritos de mis amigos y el capitán, el llanto de Agustina, los médicos que gritaban al llegar al lugar, todo lentamente comenzo a callarse y a desvanecerse en un eco vacío hasta que se perdió en el silencio y la oscuridad.

Recuerdos de mi vida comenzaron a pasar a través de mis ojos, ya no me sirve acordarme de mi vida, tratando de ser la persona que quería busque por mucho tiempo pero no lo logre, se me complico hasta un punto que ni yo lo imagine. Fue mi último pensamiento hasta que la calma se adueñó de mi cuerpo, finalmente estaba en paz, tranquilo, un vaivén en mi cabeza me tranquilizaba, y en ese momento, la luz se apagó y comencé a despedirme de mi vida.

Gente los voy a dejar con suspenso por lo que no voy a contar nada del próximo capítulo. Esperen el capítulo 12 y no se olviden de mi existencia xD.

Aquí se despide Shiki ¡Nos leemos luego!

PD: Un agradecimiento a Mati Canales por la frase del último párrafo, te lo agradezco de corazón hermano.