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Sasuke no respondió. Sakura volvió la cabeza y presionó la oreja contra la madera, escuchando, su agudo oído recogió los ruidos tenues sobre el agua. Se mordió los labios cuando oyó aumentar su respiración y un leve sonido, adivinando lo que estaba haciendo allí, "manejar sus propias necesidades". Sakura no se movió hasta que oyó que se corría.
Su cuerpo respondió a su gemido gutural, que recordaba demasiado bien. Sasuke no tenía ni idea de lo equivocado que estaba si creía que iba a ser más fácil para él si la mantenía a distancia. Había pasado tiempo desde que había sufrido los efectos del celo, pero no era algo que se olvidara. Él la necesitaba y ella lo deseaba, era increíblemente dulce que estuviera tan preocupado por su seguridad, pero era también frustrante.
Sabía a qué se enfrentaba. No había peligro, sin importar lo caliente o agresivo que llegara a ponerse durante el peor momento del celo. Se negó a escucharla a su pesar, un plan empezó a tomar forma y eso la hizo sonreír, en realidad haría imposible para él resistir llamada de la naturaleza.
Un rápido tirón y la toalla cayó a sus pies. Se volvió hacia la cama. Sólo le necesito a él sobre mí. Sakura miró hacia la puerta cerrada, oyó que cerraba el agua y se dio prisa, en subirse al colchón antes de que saliera.
La mitad del problema está resuelto, estoy aquí, ahora solo tengo que conseguir que venga a mí. Sakura se tapó con la colcha y se acostó boca arriba.
Se colocó el cabello de manera que quedara en por encima de su cabeza. Apoyó los pies en el colchón y movió las caderas lo suficiente para asegurarse de que lo que iba a ver cuándo abriera la puerta extendió las piernas.
Con la mirada fija en la puerta del baño se metió un dedo en la boca, se chupó la punta y la pasó por su cuerpo dejando un rastro húmedo, lo deslizó entre sus pechos, sobre su estómago, hasta su coño. Se humedeció el dedo, siempre se había vuelto loco al olerla cuándo ella estaba en necesitada de sexo.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios mientras pensaba en volver al pasado para ayudar a conseguir el ambiente necesario.
Sakura presionó el dedo contra su clítoris y se frotó haciendo círculos pequeños, sólo de pensar en Sasuke hizo que sus pezones se pusieran duros. Ella contuvo la respiración para acallar el gemido de placer mientras la presión de su dedo encendió su cuerpo, y se convirtió en un cálido hormigueo.
Los recuerdos de la primera vez que se había ido a la cama con Sasuke llenaron su mente. Se habían visto durante más de un mes antes de que fuera el momento adecuado. Ella se había enamorado de él y no se imaginó que él sentía lo mismo, ya que nunca la presionó para tener relaciones sexuales. Había estado aterrorizada porque sus instintos felinos reaccionaran a él que era un hombre lobo...
—Vamos a ir de campamento.
Él la miró boquiabierto.
—¿Qué?
—¿Sabes los bosques a los que vamos a correr cuando necesitas desfogarte? ¿Por qué no llevamos una tienda de campaña y dormimos fuera por una noche? —Él frunció el ceño — No me digas que eres mayor y te has vuelto blando, durmiendo en camas aquí en la universidad.
La expresión ofendida de su cara había resultado muy divertida.
—Por supuesto que no. Me encantan las adversidades.
Los músculos de la parte baja del abdomen de Sasuke se veían a través de un desgarrón de su ropa. Ella esperaba que hicieran eso.
—Así que hagamos eso esta noche, no tenemos clases mañana, es entre semana, así que nadie debería estar allí fuera.
Sasuke apoyó las manos en las caderas y la miró más cerca.
—Es una mala idea.
—¿Por qué? ¿Crees que hará demasiado frío?
Él suspiró y dejó caer las manos a los costados.
—No confió en mí mismo para pasar toda la noche contigo.
Ella sonrió.
—Bueno, trae la tienda de campaña y las mantas. Llevaré la comida, probablemente necesitaremos una linterna también, mi visión nocturna no es tan buena como la tuya y quiero ver todo en esa tienda.
Se movió rápido, y la agarró de las caderas.
—¿Qué significa eso?
Ella respiró hondo para darse valor.
—Nunca he hecho esto antes, pero aquí va. Te deseo. Sé que me deseas, y creo que es más seguro para los dos si no vamos a tu casa o la mía en la que podrían oírnos por casualidad. Tú gruñes cuando nos besamos y yo empiezo a ronronear. Van a pensar que estamos haciendo algo raro en voz alta —Sasuke palideció.
—¿Eres virgen?
—No, ya te he dicho que tuve un novio por poco tiempo, lo que yo quería decir es que nunca he tenido que ser yo la que haga el primer movimiento. Estoy hablando de sexo y quiero hacerlo contigo.
—Gracias a Dios.
—¿Eso es porque te gusta lo que estoy sugiriendo de irnos por fin vamos a la cama juntos o es porque no soy virgen?
—Las dos cosas —Sasuke sonrió —. He estado esforzándome por ser paciente porque sé que te asusta un poco, pero la idea de ser el primero me aterra.
—¿Por qué?
—Siempre es doloroso la primera vez para la mujer y no quiero hacerte daño, cariño.
Ella supo en ese momento que había hecho la elección correcta.
—Entonces acampamos esta noche.
—Sí.
—Y lleva una linterna —dijo Sasuke paseando la mirada por su pecho —. No quiero perderme nada. He tratado de imaginarte desnuda, pero tengo la sensación de que la realidad va a ser mucho mejor.
—Pienso lo mismo.
Reunieron todo lo que necesitaban para su escapada romántica en el bosque.
Sasuke se tomó las cosas con calma para volverla loca mientras la desnudaba y exploró cada centímetro de su cuerpo desnudo. Es su camino gruñó mientras depositaba besos sobre la parte baja de su estómago y le abrió los muslos para tener acceso a su coño.
—Tengo la intención de comerte viva —Ella no se rio, estaba demasiado excitada para hacer algo más que jadear.
—Me duele por la necesidad que tengo de ti —admitió.
Sasuke tenía una boca increíble y las cosas que podía hacer con ella la hicieron estar agradecida de que estuvieran a kilómetros de distancia de la civilización. Sakura gritó cuando la hizo correrse dos veces antes de ponerse sobre su cuerpo y penetrarla. La sensación de él llenándola era algo que nunca olvidaría. Sasuke se tomó su tiempo para que se adaptarse a su tamaño, con golpes lentos y poco profundos para meter su gruesa polla completamente dentro de su cuerpo. La miró a los ojos cuando estuvo completamente en su interior y le dijo lo hermosa que era para él.
—Muévete —le suplicó.
—No quiero olvidar este momento —susurró.
—No lo haremos —le juró, poniendo las piernas alrededor de su cintura y moviéndose—Bésame.
—Haría cualquier cosa por ti —Entonces la besó hasta que ella estuvo loca debajo de él, yendo al encuentro de sus caderas y arañándole la espalda.
Era casi una tortura, él dentro de ella, pero sin moverse. Deseaba que empujara con fuerza. Lo necesitaba.
—Por favor —jadeó Sakura.
Sasuke se movió, y uso los brazos para sujetar su peso y encerrarla debajo de él, al mismo tiempo.
—Eres tan estrecha. ¿Te hago daño?
—Sólo si no te mueves.
—Ahora no te puedes echar atrás, Sakura. Ahora eres mía.
De repente, él la tomó con frenesí. Sólo existían ella y Sasuke, con besos apasionados y con su cuerpo Sasuke le enseñó el significado de ser amada hasta que ella llegó al clímax por tercera vez. Ni siquiera le importó cuando separó su boca de la suya para sujetarle el cuello con sus dientes. Sin miedo cuando salieron a la superficie los afilados colmillos y los pasó por su tierna piel. No la mordió sino que ahogó un fuerte gemido cuando llegó segundo clímax.
Hizo el amor con ella toda la noche, y al amanecer la acercó a su cuerpo y supo que le pertenecía y la quería en sus brazos para siempre...
Sakura apartó los recuerdos cuando las lágrimas llenaron sus ojos, había dejado de tocarse y su pasión se había enfriado. Entonces era joven y muy tonta. Había esperado que Sasori cambiara de opinión y no la obligara a ser su compañera. Ojos que no ven, corazón que no siente había sido su forma de protegerle y poder estar junto a él. Ella tenía mucho que perder. Sasuke.
—Estar juntos —susurró, parpadeó rápidamente y respiró profundamente.
Sasuke está en la habitación de al lado. No lo has perdido para siempre. Sólo por nueve años. Sakura se centró en el futuro y jugó con su clítoris. Sasuke iba a salir del cuarto de baño y ella quería estar lista para él. Estaba con él de nuevo, y nada se interponía en su camino.
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