Capítulo 11

Por más que le rogara a Sakura que se detuviese, ella parecía no oírla. No sólo estaba cansada de seguirla, sino también sus piernas ardían por haber caído en su búsqueda. Hace más de una hora que creía haberla perdido, por más que gritaba su nombre, no podía encontrarla. Quería llamar a los demás, pero había sido tan repentino que ni siquiera había llevado su celular con ella.

De súbito escuchó un sollozo a lo lejos, en medio de la oscuridad del bosque, se preguntaba si tendría relación con ella. La llamó una vez más, esperando que fuese ella y caminó en búsqueda de la dueña de ese llanto. Entonces la vio en la cima de una colina, ahí se encontraba tan sólo a unos metros de ella, sentada en una roca abrazando sus rodillas, mientras apreciaba el cielo estrellado con lágrimas en sus ojos.

—Sakura, al fin te encuentro. —Le habló Sakuno cansada.

—Sakuno…creí que te había perdido. —Susurró triste.

— ¿Me puedo sentar?

—Sí, puedes hacerlo.

—Sé que preferirías estar sola en estos momentos, pero no podía dejarte ir en ese estado. —Se disculpó la castaña—Lamento lo que ocurrió con Ryoma-Kun…

—Lo sé, pero no puedes disculparte por causa de mi hermano.

— Sé que no cambiará nada, pero Ryoma no hablaba en serio cuando mencionó todas esas cosas. Sólo está pasando por un mal momento y

—Sakuno ¿sabes el verdadero motivo por el cual está enfadado con Ryoga?

—Sí, me lo ha dicho todo.

— ¿No es porque se marchó?

—En parte sí, pero…no es sólo por eso.

—Sé que no puedes decirme, pero quisiera saber el verdadero motivo de su disputa…para poder entenderlo. Siento que si no me lo dicen, jamás podré hacerlo. Y quiero entenderlo, de verdad.

—Sé a lo que te refieres, me sucedió lo mismo. En un principio no quería decirme, diciendo que eran asuntos del pasado, olvidando por completo que también tenía que ver conmigo…desde que estamos juntos. Entonces me lo contó. Creí que eran problemas menores, subestimé lo que había sucedido, pero una vez que lo escuché…no sabía qué decirle. Me sentía inútil, ya que no tengo hermanos…y no entiendo la relación que tienen, por eso te envidio por poder tener la oportunidad de tenerlos. Sin embargo, él más que todo no necesitaba palabras, necesitaba apoyo y se lo di.

—También me gustaría dárselo. Pero…como sucedió mucho antes de que yo naciera, no he podido entenderlo. Ryoga siempre ha estado ahí para mí, ya sea por una carta o una llamada a la distancia, pero no puedo quejarme de él. Y Ryoma, ha estado presencialmente siempre conmigo en todas mis etapas, me ha apoyado en todo, incluso me ha enseñado muchas cosas. Tal vez no me ha demostrado su amor por mí como lo ha hecho Ryoga, eso puede diferenciarlos qué mi hermano mayor es más expresivo. Pero eso no cambia nada, ambos son mis hermanos y los quiero por igual. Por eso me gustaría saber que les sucede, porque así no puedo entenderlos.

—Me gustaría decírtelo, Sakura.

—Sé que no puedes, pero ¿No podrías al menos darme una pista?

—Te lo diré, sólo porque entiendo lo que estás pasando. Pero debes prometerme que no le dirás a nadie, si quiera a la tía.

—Lo prometo.

—Está bien—Suspiró—En parte está relacionado con su partida, porque en primer lugar no se despidió, se marchó de un momento a otro. Pero también tiene que ver con el cambio que tuvo en su retorno a Japón, tanto en su relación entre hermanos, como él en personalidad y otros aspectos.

—Ahora que lo mencionas…mamá también opinaba lo mismo de su regreso, decía que había cambiado demasiado en poco tiempo. Incluso sentía como que el hijo que había despedido no era el mismo que había regresado. Pero como yo no lo conocí en ese entonces, ya que aún no existía, no podía hacer esa diferencia como los demás. Lo que sí, las fotografías que he visto de ellos, reflejan la relación que tenían antes versus a como es ahora.

—Es verdad, también he visto esas fotografías. Es como si fueran personas distintas.

—Sí, ahora que me dices todo esto. —Susurró triste, sintiendo como su voz se quebraba otra vez—Siento que en verdad no debí interferir entre ellos, porque no tenía base alguna para decir que no había madurado. Hablé sin pensarlo…sin duda me merecía su enfado. Pero no soportaba que hablara mal de mi madre. Por eso yo…hablé más de la cuenta. —Sus puños se encogieron, tratando de reprimir lo que sentía.

—Eso no es cierto, no eres la culpable de lo sucedido…Ryoma simplemente no midió sus palabras, las mencionó sin siquiera pensarlas antes. Sí bien es alguien que se inclina siempre en lo racional para tomar sus decisiones, esta vez no pensó…sólo se dejó llevar por sus impulsos.

—Lo sé, pero no debí haberle gritado así. Sí Ryoga me hubiera hecho lo mismo, me sentiría de la misma forma. No debí tratarlo así.

—No te culpes, Sakura-Chan. No sabías lo que realmente sucedía, así que no podrías actuar de manera distinta. Además actuaste en defensa de tu madre, fuiste muy valiente de enfrentarlo en circunstancias así. —Le sonrió, viendo como sus ojos se abrían de par en par en forma de sorpresa, incluso sus lágrimas habían cesado— Admiro la fortaleza que tuviste, yo debí haber actuado de igual manera en defensa de la tía, pero no me atreví a hacerlo. En cambio tú, demostraste que ya no eres una niña pequeña que no puede intervenir entre adultos, sino que ya eres toda una chica de Preparatoria, con los mismos derechos que cualquier otra persona. Ryoma no debió decirte esas cosas, eres su hermana te concierne lo que les suceda, incluso aún más que a mí porque llevan la misma sangre. Así que no llores, Sakura.

De súbito, Sakura se aferró a sus brazos y lloró desconsoladamente agradeciéndole por sus palabras, Sakuno sólo se atrevió a aceptar el abrazo y consolarla de que todo estaría bien. Era normal sentirse así, considerando lo culposa que debe haberse sentido cuando escuchó los verdaderos motivos del conflicto entre sus hermanos, sabiendo que ella toda su vida creía que se trataba de un conflicto menor.

Sakura lloró hasta que no le quedaron lágrimas, entonces Sakuno le limpió las restantes que caían en su rostro y le dedicó una sonrisa, le alegraba haber sido de ayuda en esas circunstancias. La castaña solía reprimir demasiadas cosas, lo sabía desde el comienzo, era similar al ambarino en algunos aspectos, actuaba como un adulto en algunas ocasiones, creyendo que si reía o actuaba como otras chicas, sería catalogada como una niña inocente, volviendo a ocurrir lo que siempre sucedía en su familia, que todos la veían como una niña que no podía tomar decisiones por sí misma. Sakura había tenido que adaptarse a ese mundo, donde sus dos hermanos mayores habían cambiado a temprana edad y ya no podía seguir actuando como una niña, debía actuar como tal a su edad. En ese sentido, había cierta contradicción en lo que le sucedía, por un lado quería actuar como una persona madura, escondiendo sus gustos por los mangas, evitando juntarse con algunas chicas, además de verse como una chica fuerte que no debía depender de sus hermanos para surgir. Mientras por el otro lado, aún si trataba de actuar con madurez, absteniéndose a algunas cosas, en la toma de decisiones que se generaban a nivel familiar, debía mantenerse en silencio e intervenir en lo que sucedía, porque aún no se encontraba en la edad para discutir. Lo que era más frustrante. Pero ahora había llegado a una edad que todo era distinto, le había dejado de importar lo que los demás pensaran de ella, se había abierto con personas que jamás había imaginado que hablaría, había seguido su amor por los mangas, salía con sus amigas en lugar de enfocarse sólo en los estudios, vivía el día a día y nada importaba, porque podría ser tal cual era sin ser catalogada como inmadura o madura. Sakuno había notado los cambios que había tenido desde que vivían bajo el mismo techo, antes sólo se enfadaba con ella por amar a su hermano, pero en cuanto a órdenes no decía nada, aceptaba todas las cosas por igual, sin dar su opinión sobre ello. Pero ahora, la Sakura que veía era autentica y no era para nada conformista, sino que la libertad de decirlo todo, si estaba de acuerdo o en desacuerdo, aún si se generaran disputas sobre ello, podía expresar sus sentimientos.

—Gracias, Sakuno. Sí no me hubieras seguido, no sé qué sería de mí ahora. Creo que sólo me sentiría más culpable por lo sucedido, habría seguido odiando a mi hermano y no habría aprendido nada de esto.

—Por nada, Sakura-Chan. Siempre estaré para ti, cuando lo necesites.

—Lo sé, eres como la hermana que no tuve…sin duda. —Le dedicó una sonrisa.

—Tú también lo eres, como mi hermana pequeña.

—Ahora las dos tenemos el apellido Echizen, así que podríamos serlo ¿Puedo llamarte onee-chan? —Rió

—Es verdad…si puedes hacerlo, nunca nadie me ha llamado así—Sonrió—Está comenzando a hacer frío, deberíamos volver se está haciendo tarde.

—Tienes razón, volvamos.

Caminaron por los alrededores del bosque, tratando de encontrar el camino de regreso, no obstante todo el camino era similar, por lo que no podían rastrear el campamento de los Echizen. Sakura comenzaba a perder el control, habían pasado el mismo letrero más de una vez, sentía que caminaban en círculos, en un comienzo creía que Sakuno tenía idea de donde era, pero después de escuchar su explicación, comprendió el motivo de ello, estaba tan preocupada por ella, que no se había preocupado de ver donde pisaba. Se aferró al brazo de la castaña, no quería admitirlo, pero le temía a la oscuridad.

— ¿Qué haremos? ¿No tienes tu celular contigo?

—No, lo olvidé.

—Estamos perdidas, todo es mi culpa.

—No es así, Sakura-Chan. Yo debí prestar atención al camino. —Se disculpó la castaña de ojos carmesí.

—Sí no hubiera sido por mí, no estarías aquí.

—No me arrepiento de haberlo hecho, jamás me perdonaría si te hubieras perdido sola. Pero no es momento para culparnos por lo sucedido, debemos encontrar a los demás. De seguro ellos también han notado nuestra ausencia y deben estarnos buscando.

—Tienes razón, no podemos rendirnos todavía. Debemos encontrarlos.

Sakuno extendió su mano hacia a ella, para animarla a que caminaran juntas, años anteriores Sakura no habría sido capaz de tomar esa mano, pero ahora que la relación entre ellos había cambiado, confiaba en ella como si se tratara de una hermana.

Al otro lado del bosque, dos chicos de cabello negro caminaban exhaustos de gritar los nombres de las chicas de cabello castaño, iban a ser cerca de las once de la noche y no habían rastros de ellas. Ryoga encontraba innecesario seguir buscándolas en esas condiciones, pronto sería media noche y la escasa luz que tenían, no les favorecía para encontrarlas, necesitaban luz de día antes de seguir buscando por los alrededores del bosque sin ninguna pista alguna.

—Hey, Chibisuke. Deberíamos detenernos. Lo mejor sería descansar, pasar la noche en este lugar y continuar mañana.

— No puedo.

—A este ritmo jamás las encontraremos, no están las condiciones ambientales para seguir con la búsqueda.

—Sí tú quieres hacer eso, adelante...hazlo. Pero yo no podré dormir tranquilo, sabiendo que en algún sitio de este bosque, se encuentran ambas perdidas.

—Chibisuke, entiendo que estés preocupado por ellas, yo también lo estoy. Pero no podemos arriesgarnos a seguir ahora.

—No intentes simular que me entiendes, porque eres el menor indicado para comprenderme.

—Chibisuke, espera. —Tocó su hombro, pero él lo esquivó. —Sé que sigues molesto por lo que sucedió en el pasado, pero si quieres encontrarlas, deberías confiar más en mí.

— ¿Confiar en ti?—Se burló—No es tan sencillo como parece. Confíe en ti antes, no volveré a caer en tus juegos.

—No estoy jugando, hablo en serio. Ya no somos unos niños, es hora de aclarar nuestros problemas.

—No es el momento ni el lugar para hacerlo, además no hay nada que aclarar, tengo claro los acontecimientos y no cambiaré de opinión sobre ello. —Le dio la espalda para caminar de regreso al bosque—Sí quieres rendirte ahora, tendremos que tomar caminos separados, porque debo encontrarlas.

—Sí este no es el momento, según tú ¿Cuándo lo será? —Gruñó, viendo como su hermano se detenía sin mirarlo. —También quiero encontrarlas, sí bien estoy preocupada por Sakura, por ser mi hermana menor, además estoy preocupado por Sakuno, no sólo es mi cuñada, sino también es la persona más importante en tu vida ¿Cómo podría olvidarme de la esposa de mi hermano menor?

— ¿A qué quieres llegar?

—Quiero arreglar las cosas, Chibisuke.

—Ya veo…

—Sé que el pasado ya está escrito, pero al menos…quiero que volvamos a ser hermanos en el presente. Por eso, dame una oportunidad de explicarte todo.

—Está bien…

—Entonces ¿Descansaremos esta noche?

—Sí, pero mañana despertaremos a primera hora y las buscaremos.

—Por supuesto.

Armaron la tienda de campaña, extendiéndola en el centro del bosque, Ryoga encendió una fogata y calentó unos malvaviscos, realmente tenía en su mochila todo lo necesario para sobrevivir en las montañas. Aceptó beber un sorbo de café, tratando de controlar sus deseos por abandonar a Ryoga y correr a buscarla, pero entonces la voz de Sakuno sonó en sus oídos, recordándole por medio de recuerdos, que debía arreglar sus problemas con su hermano, porque sabía que en el fondo él también quería hacerlo.

— Thank You—Susurró Ryoma, una vez apartó el café de sus labios.

—Por nada, chibisuke.

—No me enfadé por tu partida…—Se atrevió a decir.

—Lo sé, fue porque no te lo mencioné antes ¿Verdad?

—En parte sí.

—Fue todo tan inesperado, que no tuve tiempo si quiera para despedirme de ustedes como debería haberlo hecho. Apenas me ofrecieron ser tenista profesional, me dejé llevar por ese sueño iluso y olvidé lo más importante…mi familia, pero más que todo mi hermano menor. —Suspiró—Quería hablarte sobre eso, días antes de marcharme, pero lucías tan emocionado porque me convertiría en tenista, que no fui capaz de destruir tus ilusiones. Sé que fue egoísta de mi parte, pero no pensé en nada en esos momentos.

—Así fue como te marchaste sin despedirte, eh. Hubiera preferido que me hubieras dicho por ti mismo, en lugar de enterarme por otras personas, precisamente ajenas a nuestra familia.

—Lo sé, por lo mismo te escribí una carta después.

—Y la leí, recuerdo haberme sentido feliz por tus logros, quería ser como tú en el futuro. Pero mi perspectiva cambió, en el preciso momento en que regresaste a Japón.

— ¿Te refieres para el nacimiento de Sakura-Chan…?

—Sí, estaba feliz de que regresarías. —Comenzó a quemar otro malvavisco—Pero él que llegó ese día, no era mi hermano. —Bostezó y se levantó para darle la espalda. —Iré a dormir. Deberías hacer lo mismo.

Sin saber qué responder, sólo asintió pensando en sus palabras, Ryoma no era el único que le había dicho que había cambiado en su retorno a Japón, también Nanako y su madre, pero él no les había prestado atención. Miró el fuego por última vez y lo apagó para seguir los consejos de su hermano menor, tenían que descansar si querían seguir buscando a las demás.

Estaban tan cansadas y hambrientas, que Sakuno decidió buscar un lugar donde podían pasar la noche, para seguir su camino por la madrugada. Entonces percibió una cueva a lo lejos, debía de estar relacionada con las termas que había en esa localidad, leyó el letrero que estaba en la entrada y invitó a Sakura a entrar, según la información señalada estaba en mantención para un proyecto a futuro, lo que significaba que estaba vacía y podrían pasar la noche ahí. Se sentaron frente a una fogata, gracias a las clases que había asistido Sakura en verano, sabía cómo sobrevivir en un bosque. Podrían hacerlo, el problema era la comida, considerando que ninguna de las dos había traído algo, Sakuno buscó en sus bolsillos tratando de encontrar cualquier cosa, solía guardar allí muchas cosas, entonces encontró unas pequeñas galletas de nuez. Le ofreció a la castaña y se prepararon para pasar la noche. Sakura se durmió a los minutos después, apoyada en su hombro. Mientras que la chica de ojos carmesí no podía conciliar el sueño, por ello se había dedicado a contemplar las estrellas que iluminaban el cielo nocturno, se preguntaba qué estaría haciendo Ryoma en esos momentos ¿Se habría enfadado con ella por desaparecer? ¿O estaría buscándola? Sea lo que estuviese haciendo, lo extrañaba. Las estrellas parecían estar tan cerca que se unían entre sí, formando figuras que Sakuno podía unir, pero al igual que esas estrellas que se unían en el manto de la oscuridad, esperaba encontrar a Ryoma cuanto antes.

Despertó cerca de la 1 am, aún si estaba cansado, los ronquidos de su hermano no lo dejaban dormir, suspiró y dirigió su mirada hacia el cielo, las estrellas brillaban en la oscuridad, aún si permanecían distantes unas de otras, eran capaces de unirse a través de su resplandor, siendo inseparables. No sabía por qué, pero en esos momentos, ver esas estrellas le había recordado a Sakuno ¿Estaría bien? Esperaba que no estuviera herida otra vez, con lo distraída que era. No quería pensar en ese tipo de cosas, debía dejarse llevar por los brazos de morfeo para dormir y prepararse para seguir con su búsqueda a la mañana siguiente.

Continuará….

Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, pretendo subir la continuación pronto, ya que el lunes entro a clases :( no había podido actualizar, porque estoy re-editando Say You love me tanto aquí en fanfiction como en wattpad. Por si desean verlo, está disponible en ambos sitios.

Espero que les haya gustado este capítulo

Gracias por sus comentarios n.n mi página de facebook es Hinata-Sakuno fanfiction

Saludos!