IMPORTANTE: es un universo alterno, los personajes aquí mencionados pertenecen a NAOKO TAKEUCHI, en cuanto la trama es pura imaginación mía.

CRIMEN PERFECTO

(No existe)

Ahora se encontraba frente a una puerta, detrás podía sentir la mirada del agente Chiba. Recordaba que la agente Kaio se fue en su coche con las mellizas, quienes le resultaron unas personas encantadoras, por momentos podía jurar que ellas no fueran hermanas del agente. Claro, tenían esa misma presencia en común: amor de familia. Tenía cierto miedo a mirar al otro lado de la puerta, y las preguntas le rondaban la cabeza ¿quizás ya se suicido¿Pasaría su vida viendo muertos¿Todas las personas que quería iban a empezar a morir? Tenía que quitarse esas ideas, pensar que al final de cuentas iba a salir adelante, no importa. Pero lo mas urgente era entrar en esa habitación, pudo escuchar la respiración tranquila del detective. ¿Qué hacer? Era la pregunta, tomando valor, giro la perilla, pudo reaccionar. -¡no!- dijo instintivamente, cerrando la puerta de lo que había abierto.

-¿Qué le sucede?- pregunto Darien que se irguió al notar la extraña conducta de la joven. – No, no me parece venir en este momento- dijo la mujer mientras retrocedía uno pasos, el detective vio por un lado de la ventana, que tenía las persianas cerradas, que la persona de adentro no se había movido. -Escuche un momento señorita Tsukino, creemos que la persona que hizo esto a sus amigos ha sido la misma persona, las modalidades concuerdan un 78 por ciento, las autopsias a las dos jóvenes tienen un similitud... Este joven parece ser el único que puede ayudarnos a ambos. Así que tranquilícese, tome aire, y entre. Yo iré detrás de usted.- dijo Darien mientras ella se disponía a entrar.


Desde ese momento llevaba tres años, se levantaba por las mañanas, se miraba ala espejo, con cierto desagrado, que patética manera de llevar una vida, recupero la cordura, creció nuevamente, y sus ojos se tornaron más fríos, hizo su rutina: bañarse, cambiarse y salir de su departamento, salio del edificio, pero no podía salir de ese mundo. Caminó las quince cuadras que detestaba, al principio fue por puro cariño, pero luego se torno una obligación, y ya por ultimo fue el puro odio que la movía hasta allí, subió nuevamente los pisos que la tenia harta, introdujo la llave en el cerrojo y giró al hacerla contacto, entró y encontró tal como lo había dejado.

En su casa, se llevaba mal consigo mismo, había dejado de verla, y eso lo tenía peor que león enjaulado, el caso fue archivado, y cada uno volvió a su mundo, no hubo mas motivo para verse, a la mañana siguiente se dirigía a su departamento y la crueldad de la vida, fue verla salir contenta, tan temprano, parecía un ángel alegre y juguetón que había salido de un edificio tan paupérrimo, la siguió sigilosamente y la vio entrar a un edificio, -¿es el edificio de…?- entristecido, fue a trabajar, ese día, Michiru le increpo lo detestable que se encontraba, pero el estaba sordo, estaba mudo, estaba ciego, ya no había mas razón para entrar en razón.

-Hola, te demoraste mucho- dijo el chico. Lo miro con cierto rencor, todo había sido una confusión, un gran error. Al principio fue por gratitud, por los pocos momentos que fue feliz, pero esto era demás, el le demandaba mucha atención, era un vampiro que le chupaba la vida, y no contento, la ataba por malas maneras. –Si fue que me quede dormida-. –ya no trabajes, te cansa demasiado-. –debo hacerlo, sino ¿Cómo sustentare mi departamento-. –ven a vivir conmigo-. ¡No! Nunca, ya no, si solo soporto el tener que venir aquí, el verte la cara también de noche, seria una pesadilla déjame pensarlo, además no quiero perder mi trabajo, y creo que tu madre te extraña, hablo conmigo ayer por teléfono…-. – ¿Llamaste a mi madre?- nuevamente le haría una discusión. –Ella llamó- dijo resignada, sabia lo que vendría.

-y tu quieres deshacerte de mi ¿no? Soy tu carga ¿no recuerdas lo bien que paso Mina y Lita conmigo?- Serena lo dejo hablando solo, se dirigió a la ventana, miraba los edificios, recordar el día que entro a verlo a él, recordar que fue la ultima vez que lo sintió cerca, la vez que sintió el contacto de su manos en sus hombros, sosteniéndola, encontrar una vez mas la forma de no caer, y él estaba detrás tomándola en brazos. –carajo ¿te quieres callar?- dijo después del blá blá blá. Seiya guardo silencio, nunca le había levantado la voz, ni dicho una palabrota, la vio salir de su departamento. Miro de nuevo al techo. Y recordar, la vez que la conoció, en ese tiempo, era un niño que se había mudado con sus padres desde Londres, al principio le desagrado la forma de ir hasta Australia. –eso queda en el...-.

–Seiya, no digas palabrotas- su madre lo reto. Su madre no admitía palabrotas en el auto, ni en la casa, no las admitía en su presencia. Su padre lo vio por el espejo retrovisor, con el bigote que escondía una sonrisa socarrona. El se quedo callado, miro a través de la ventana que estaba minorando la velocidad, giraron en una esquina, y la vio, a la niña más bonita. Con sus colitas que parecían dos bombones adornando su cabeza. Sus ojos azules, tan azules como el cielo infinito, recordando un poema en el Senior. Se había enamorado con solo ocho años, miro como se quedaba a lo lejos, y pensar que ya no la volvería a ver.

La semana siguiente después de haber vagado por todo el vecindario, lo inscribieron a una escuela, y estaba nervioso, los minutos pasaron volando y el ya se encontraba frente a la puerta, su madre lo empujaba delicadamente por la espalda, y él entraba despacito. Sonrió a la maestra y dijo sonriente –hola a todos, soy Seiya Kou y quiero hacer amigo de todos ustedes- la chiquillada lo saludo alegre, y detrás de todo el bullicio había una niña sonriente, quería correr hacia ella, pero la maestra le señalo un asiente al otro lado del salón. Como alguien que se deslumbra ante una pintura, se quedo observando a la nena, parecía muy adulta para solo tener 7 años y seis meses. La más joven del salón. Se lo dijo a los cinco minutos que había empezado el break. –Mucho gusto, soy serena Tsukino- escucho al verla frente a el, tendiéndole la mano.

El le convido un pedazo de pan tostado y ella con una cara golosa, le aceptó, y le tomo una confianza única, le contó que tenia dos hermanos y que eran su adoración, ella era la hermana mayor. Su madre no la llevaba al Junior pero que su casa estaba a unas veinte cuadras de la escuela – ¿tú también vives cerca?- le pregunto sin notar que llevaba la cara embarrada de jalea de fresas, el le paso una servilleta. –Sí, vivimos a unas cuantas cuadras mas allá- le dijo antes de pararse al escuchar a la campana que avisaba el termino, -como pasa el tiempo¿no crees?- ella no le dijo nada pero le sonrió de una forma tan calidad. Seré tu amigo toda la vida le dijo mentalmente, mientras entraban al aula.

Y el tiempo paso, y cuando lo hizo, se dio cuenta que ya iban al Senior, eran pocas semanas antes de acabar, y quizás ya no verla nunca mas. Se había enamorado locamente de ese angelito, que fue madurando a sus ojos y se convirtió en una mujer, ya no tenían siete u ocho años, ya habían pasado diez años, mientras el no se quedo atrás, y se convirtió en una muchacho muy apuesto, era el amor platónico de muchas chicas que lo ocultaban ya que el chico no era tan popular y porque siempre iba tras de la joven mas codiciada de la institución. El respiraba tranquilo, porque a pesar de que había muchos pretendientes, ella los rechazo, asegurando siempre su libertad antes que nada, y pensando que esa era una excusa para decir que se mantendría sin compromiso hasta el día que su mejor amigo se fijara en ella, según el. Pero no resulto.

-Bombón- le dijo un día antes de la fiesta de graduación, mientras ella terminaba de cortar unos papelitos de color metálico. –Dime, Seiya- le dijo sin levantarla mirada, atenta a lo que hacia. –Yo quisiera saber…- ¡no! No era momento de dudar, están a un pie fuera del Senior seria la penúltima vez que la vería, la ultima seria el día de la graduación y quizás no iría a la fiesta si quieres ir conmigo a la fiesta de graduación-. -Claro seiya, no iría si nadie me invitara-. Hazlo si ya dijo que si, pregúntale lo otro –pero no como amiga, sino como mi novia- por unos minutos aquella sonrisa se congelo, y poco a poco se desvaneció, ella se levanto de la banca y lo miro a lo ojos –entonces lo lamento, yo solo tengo y quiero amigos- y abrazándolo fuertemente se retiro. Al día siguiente, a la ceremonia de graduación no asistió, su madre recogio el diploma, excusándola por el haber entrado a la clínica debido a una apendicitis.

La volvió a ver unos años después, como si pudiera ser posible estaba mas delgada, pero no dejaba de ser bonita, el por su parte entro a una universidad particular, estudio artes escénicas, y después de graduarse a los 5 años de haber estudiado. Se dirigió hasta Queensland, sus tíos habían llegado desde Irlanda y tenían una casa de tres pisos, sus primos Yanten y Taiki eran unas personas extremadamente amantes al arte, pero se dieron al estudio para mantener orgullosos a sus padres, así que tenia 25 años, y había trabajado en unos cuantos avisos publicitarios en los estados de Western Australia, y Northen Australia, a pasos agigantados conoció algunos artistas, que le dieron una razón mas para ir a Queensland, a los pocos días de llegar, vio una cara conocida, un cuerpo conocido, un espíritu conocido.

–Hola Seiya- le dijo la rubia, que se acerco a el. La miro estupefacto, parecía distinta. –hola… -. –Ya no te acuerdas de mí, soy Mina, la hermana de serena, a la que ibas a visitar-. Por eso el gran parecido, esa noche supo que Serena vivía también en Towamba. Poco a poco le tomo cariño a Mina, y decidió hacerle compañía en las noches que salía de trabajar en aquel negocio de fast food, y también hacerse el desentendido si alguna vez se topaba con Serena en su casa. Pero siempre sucedía lo mismo, Mina lo despedía en la misma puerta del edificio, después se les unió Lita, otra chica simpática, amiga de mina, que era quien por ultimo dejaba en su casa y se encontraba con las miradas celosas del novio de la joven. Al finalizar las noches siempre se iba a dormir siendo medianoche y sin ver a su ángel, recordando nuevamente sus rostro un día antes de no volver a verla.

Seiya, decidió irse de viaje, y las chicas estaban con ganas de irse hasta la casa de Mina, la mas joven, y decidieron que el reto seria viajar los tres en un mismo carro, hasta los orígenes de ambos, de seiya y de mina, Western Australia – ¿irnos hasta el otro lado del país?- pregunto Lita mientras los miraba atónita y cruzaban la pista. –Tenemos tres semanas, nadie lo notara-. –mi novio sí-.-mi hermana también- dijeron Lita y Mina respectivamente. -Les avisan, yo conseguí…- dijo Seiya en voz baja, mirando hacia los callejones, no podía despegar la vista de su entorno –vamos por aquí, no me gusta mucho el lugar-. Dijo haciendo una seña con la mano para que se acercaran las chicas. Lita le entendió y le siguió, en cambio Mina… –oye es solo un gato que sale de ese bote de basura, mira se parece a Luna-

Seiya se incorporo y alzó al gatito.-no sabia que Serena tuviera tremendo animal así,-. –No, Luna es su peluche favorito, lo tiene desde niña-. Seiya se lo paso a Mina y, cuando ésta lo toco, sintió pegajosa la mano. –Oye, que tiene, que se me ha ensuciado la mano- los tres levantaron los hombros, caminaron unas cuadras mas allá, donde había un poste de luz, -no lo se, pero vamos de una buena vez a tu casa, antes que Serena le dé patatús- dijo Lita en un tono de sorna. Apuraron el paso, no había corrientes de frío, era lo maravilloso de Towamba, que era uno de los distritos con temperatura alta. A los pocos minutos ya estaban por llegar al edificio. –quizás mi hermana este dormida, no la vayamos a despertar-. –claro Mina, vamos Seiya- dijo la castaño halándolo del brazo.

Recuerda la noche siguiente en la que mina se destornillaba de risa, al contarles que Serena, estaba echando humo por las orejas, cuando llevo a un gato no negro. -¿Cómo?- le pregunto seiya que poco entendía. –Serena me dio las gracias y cuando sostuvo al gato, sintió la mano pegajosa, pero no solo la mano fue, también los brazos y luego se dio cuenta que tenia la ropa igual.-. –¿y que era?- pregunto Lita que poco a poco entendía el chiste. –lo vio a la luz, y era un gato lleno de petróleo… que crueles fueron- dijo poniendo una cara de pena, y los miro a ambos, y volvió a reírse con mas ganas. –Mina¿de que color era?- pregunto Lita aguantándose las ganas de reírse. –increíblemente, después de bañarlo era blanco. Serena vio que era macho y me lo cedió, se llama Artemis, ves- mostrando una foto instantánea en la que se veía la cara alegre de Mina sosteniendo un gato tranquilamente posando para la cámara.

Esa vez no pudieron salir, el trabajo se puso pesado, y cuando llego el día que habían acordado los tres se quedaron dormidos, cada uno pensó que los dos restantes habían partido, paso una semana, y Mina se dio cuenta que Lita nunca se fue, ambas pensaron que su mejor amigo habría vuelto a su pueblo. – ¿Tú querías ir?- le pregunto Lita a su joven amiga, mientras cenaban. –No, lo quería alejar de aquí, para que no molestara a Serena- fue lo que le respondió en un tono de recelo a Lita, esto le confeso a regañadientes al joven mencionado mientras ambos esperaban a que la chica saliera de un puesto, tres años después. Esa tarde, mientras que las dos cenaban en el Mc Donutz, Seiya se les acerco sin que ninguna pudiera darse cuenta. Un segundo después, a las dos jóvenes se les estaba por estallar el corazón de un susto. Lo saludaron, pero Mina fue muy efusiva. Lita lo notó.

Pasaron tres años, y se formo una camaradería única, volvieron a hablar sobre un viaje, como en la primera vez, con lo mismo de tiempo, al mismo destino. Los tres celebraron, y a la noche siguiente Lita le quito el vaso de soda. –¿Qué sientes por Seiya?- mina la miro a los ojos, parecía una buena actriz, le dijo Lita a Seiya tres semanas después. –Es solo una buena amistad lo que me hace sentir.- le contesto Mina sin quitarle los ojos de encima. –Deberías decírselo, pero decirle la verdad- le contesto Lita mientras volvían a tomar sus alimentos. Lita no se dio cuenta pero Mina, sonrió levemente, mientras que la castaña estaba atenta a sus acciones.

Pasaron las semanas, y los planes ya se hacían realidad, aquella tarde Seiya salía de su casa, se monto en el coche, y se dirigió hacia el restaurante. Ahí le esperaban Mina y Lita con sus conjuntos deportivos, y algunas maletas. –Yo estoy despedida, así que nadie va a notar mi ausencia- le dijo Mina sin que seiya le preguntara. –mi amiga va tomar mi puesto esta noche las ganancias que saque hoy, se las cedo a ella, desde mañana no trabajo- le secundo Lita, mientras se echaba en el asiento trasero. Seiya las miro de reojo –me parece ¿o son unas ociosas?-. –no, somos unas chicas que quieren sus vacaciones- le dijo alegremente Mina. –Hice que me despidieran porque tengo suficiente dinero para empezar a estudiar en el Conservatorio de Arte-. -¿vas a estudiar canto?- le pregunto Lita mientras se recostaba para verla a los ojos, ya que Mina estaba sentada en el puesto del copiloto.

A Mina le dio un brillo en los ojos -¿Cómo lo supiste?-.Te descubrí mientras esperabas que llegara un cliente por el autoservicio- le contesto Lita cruzando los brazos, con aire de autosuficiencia. –bueno, nenas, antes de que sigan queriéndose, hay que pensar a donde vamos a parar, porque ya la noche se avecina- les dijo Seiya, mientras manejaba y sin darse cuenta ya estaban a afueras de la ciudad. –Paremos en el primer motel que encuentres- le contesto Lita, prosiguió –no cobran mas que diez dólares la noche-. Pasaron unas horas y encontraron el último motel, con vacantes. –Solo tenemos una habitación- les dijo el encargado mientras se rascaba la cabeza y bostezaba. Los tres asintieron, los tres se tenían confianza mutua. Y así que se encaminaron a la habitación dejaron el auto frente a la puerta y se acomodaron, solo había una cama de dos plazas.

Se acomodaron, como sus contexturas eran delgadas, y la cama era enorme había espacio de sobra, y siendo las doce de la noche se fueron a dormir. Mina se acurruco tímidamente al lado de Seiya y se durmió, Seiya sonrió, esa mujer tenía aun el alma de chiquilla, y le pasó el brazo por la cintura, y también durmió. Lita ya se encontraba durmiendo, ajena a lo que sucedía con sus compañeros. A la mañana siguiente salieron de madrugada, Lita despertó antes, y los encontró abrazados uno contra el otro. No dijo nada pero los despertó poco a poco. Se separaron y desperezaron, a los pocos minutos ya estaban en el auto corriendo por la autopista. Paso el tiempo, cada uno de los jóvenes fue turnándose para conducir, mientras el anterior dormitaba. El tiempo paso, y de nuevo, se encontraban de tarde, encontraron un puesto de gasolina. Y llenaron el tanque. Entraron al puesto de comida, y había ciertos ancianos que los miraba recelosamente.

Un tipo enorme se dirigía hacia ellos, Seiya noto que se acercaría por Lita. –Vamos- le dijo a Lita mientras Mina también era jalada por Seiya. Se metieron velozmente en el auto y arrancaron seiya veía por el espejo retrovisor que el tipo enorme pisoteaba con fuerza el piso. -De lo que nos salvamos- comento. Lita se encontraba exhausta. Tenía los ojos cerrados. Ella estaba sentada de copiloto. Movió el espejo retrovisor y encontró a Mina jugando con un Game Boy. Mina estaba atenta a su juego y no le dio importancia de que le miraba aquel joven que sentía cierta atracción. Pasaron unas dos horas. Y el temporal se puso peor, si antes estaba nublado ahora estaba lloviznando. –Estamos cerca de Tookoonooka- . –Esta a tres horas- le dijo Mina. -Pero esta cerca de comparación de Newman- le contesto Seiya. –Ya va a anochecer- dijo Lita. –Olvídenlo, vamos, ya luego encontraremos un lugar donde acampar- se dirigieron hacia Tookoonooka Creek

En ese momento, en la soledad de su departamento Seiya cerró los ojos, las lágrimas volvían inundarlo, los recuerdos era demasiado para el y su cuerpo, inerte. Nunca más podría caminar.


Bueno hadas preciosas, me apena dejarlo así. (Ya me estaba acomodando para escribirlo hasta el final, y me doy cuenta que tengo media hora para legar a la universidad, gracias por leerme. niñas bonitas vamos a responder sus reviews

ex señora de Bloom- (entonces el señor es muy delgado, por eso lo veo re chiquito, en todos sus papeles) sobre el fic... (a eso venia) si lo tenia que hacer, porque luego me atolondro no se que hacer con los personajes, si estaba previsto pero no tan cerca. Darien, ahora he desplazado un poquito el romance y como prometí la historia de Seiya. Aunque no me caiga, aunque lo deteste, aunque le queme todos sus dibujos aunque lo desfigure en mi álbum, tenía que hacerle, se los debía. Ya más a o menos saben en que película me base, el crimen. (La historia no, porque esto esta en mi cabecita así que yo sé donde, cuando y como termina) esta vez el corazoncito cursi que no llore. please. Suerte en tus estudios. (¿No me aceptas un no? y si te digo: que aun no se acaba el fic)

Isabel: perdona pero esa información es top secret. Por lo menos, aun no. sígueme leyendo please

KIRA MOON: niña, me adelante que puedo decir, en el siguiente te enteraras de todo... Muchos abrazos

(my Queenie no dejo...mi review... no me resiento, no me resiento. quizás estaba ocupada)

(Bueno una razón mas para odiar a Seiya, a quien no logre cambiar de opinión... que mujer para creer en este tío)

Como siempre:

No me vayan a matar por los capítulos siguientes y si no fuera tanta molestia dejaran algunos comentarios, quizás. Pienso quedarme en el estilo narrativo, así que ya no tendré mucho más molestia que antes. Si encuentran algunas fallas en la redacción, seria genial que me lo hicieran notar... Claro, si les gusta las historias de misterio o de detectives, tengo un final ya rondando aunque ya nada esta aun escrito.

Esto empieza y, si ustedes me apoyaran, también tendrá su final

Mil abrazos

M&M