Habían pasado 2 días desde la última discusión. Su relación cada día mejoraba más. El ambiente en la cabaña era de tranquilidad y armonía.

Pero había una sola cosa pendiente entre Sheldon y Amy. No habían tenido sexo.

Ambos lo deseaban pero nadie daba el primer paso. No se querían presionar ni intimidar mutuamente. Había besos, caricias, roces, insinuaciones, pero nada se concretaba. Y debido a lo mismo ambos estaban en un estado permanente de excitación que los hacía comerse con los ojos.

El tercer día comenzó a llover en la mañana. Y se cortó la electricidad. No hubo problemas hasta que se hizo de noche. Amy tuvo que encender unas velas para iluminar un poco más porque la luz que daba el fuego de la chimenea no llegaba a todos lados.

Por qué huele a pastelería? - preguntó Sheldon.

Es vainilla - dijo Amy - son velas aromáticas.

Sabías que el aroma a vainilla se volvió muy popular en los 90? Aunque desde mucho antes se habían estudiado sus cualidades relajantes y afrodisíacas - dijo casi sin pensar en lo último, pero cuando se dio cuenta levantó la vista y Amy lo estaba mirando. Ambos nerviosamente dejaron de mirarse.

La cena está casi lista - dijo Amy cambiando el tema.

Que bien! Ya tengo hambre. Prepararé la mesa - dijo levantándose y comenzando a buscar todo lo necesario.

Cenaron a la luz de las velas. Sólo con el sonido de la lluvia afuera. Se quedaron conversando en el sillón frente a la chimenea. Planificaron hacer un viaje a Disney, a los estudios Universal y sin darse cuenta ya les había dado sueño.

Sheldon! Son las 2 de la mañana! - dijo sorprendida mirando su reloj.

Las 2! Creo que mejor nos vamos a dormir.

Si, tengo sueño - dijo Amy estirando los brazos sobre su cabeza y bostezando - auch! - dijo sujetando su cuello.

Qué te pasó?

Este sweater. Tiene un botón y el cabello siempre se me enreda en él. Me ayudas por favor? - dijo girando y dándole la espalda a Sheldon. Subió su cabello con ambas manos. Él se acercó y trató de desenredar el mechón de cabello del botón pero le estaba resultando imposible.

Amy, está muy enredado. Voy a tener que cortar un poco de cabello.

Está bien. No hay problema.

Sheldon sujetó el botón en una mano y el cabello en la otra y tiró. Pese a que intentó hacerlo con cuidado, Amy sintió el tirón.

Au! - se quejó

Lo siento - dijo Sheldon sobando su cabeza. Y la besó suavemente en la nuca.

Amy sintió un escalofrío y pensó que eso sería todo, pero el beso se repitió y esta vez Sheldon dejó sus labios pegados a su cuello. Respirando sobre su piel. Amy sólo pudo cerrar sus ojos. La respiración de Sheldon era pausada y también había cerrado los ojos. Quería percibir el aroma de Amy, llenarse de él. Sus manos bajaron de sus hombros a su cintura y sujetándola suavemente la acercó a él.

"Oh dios!" - pensó Amy y por fin soltó su cabello y llevó sus manos a los lados. Sujetándose de las piernas de Sheldon y quedando entre ellas.

El cabello de Amy cayó sobre la cara de Sheldon. Adoraba ese aroma. Sin perfumes recargados, sólo el shampoo que usaba mezclado con su olor. Sólo estar así con ella y poder oler su cabello y su piel, era suficiente para incendiarlo por dentro. Estaba seguro de que eran sus feromonas las que lo estaban volviendo loco.

Con su mano izquierda apartó el cabello y expuso la piel del cuello. Volvió a besar, dos, tres, cuatro veces. No era suficiente. Necesitaba sentir su sabor. Comenzó a respirar por la boca, igual de pausadamente y apenas rozando deslizó su lengua por la piel. Amy dio un pequeño salto y dejó escapar un gemido tan suave que el sonido de la lluvia lo cubrió.

Apretó las piernas de Sheldon con las manos.

Él pasó de su nuca al costado de su cuello y luego a su oreja. El contacto de su lengua era tan sutil que Amy estaba a punto de sujetar su cabeza y apretarlo contra ella.

Amy no supo en qué minuto pasó, pero las manos de Sheldon sujetaron el sweater desde la cintura y rápidamente salió sobre su cabeza. Aterrizó en algún lugar del suelo. Luego sintió las mismas manos desabotonar los primeros botones de su blusa. Y volvió a pegarse a ella. Sentía su cálido pecho en contacto con su espalda. Y esta vez la boca de Sheldon estaba en su hombro derecho. La mano izquierda en su cintura, luego en su cadera y con claras intenciones de continuar por el muslo.

Las manos de Amy dejaron de permanecer quietas en las rodillas de Sheldon y comenzaron a subir y bajar suavemente por sus muslos, generando calor sobre el pantalón. Este roce fue subiendo cada vez más, hasta casi llegar a la ingle. Y cuando llegó, la respuesta fue un suave mordisco involuntario en la unión del cuello y el hombro de Amy.

Ella se inclinó hacia atrás, con la respiración agitada y girando su cara hacia él. Sus labios se encontraron y se acoplaron en seguida.

Cuando el beso ya no fue suficiente, Sheldon lentamente se levantó del sillón y tomando de la mano a Amy se dirigieron a la habitación.

Cuando estuvieron frente a la cama ninguno de los dos se movía. Sólo permanecían de pie uno frente al otro. Después de todo lo que había pasado entre ellos, este era un gran paso. La mente de ambos volaba por todas partes, hasta que Amy se armó de valor y luego de quitarse los anteojos y tirarlos sobre la alfombra, llevó las manos al cinturón de Sheldon y lo soltó.

Él sujetó su rostro con ambas manos y comenzó a besarla nuevamente.

La colocó de espaldas en la cama, él de rodillas frente a ella. Solo la miraba, no hacía ni un movimiento. No quería cometer ningún error.

Amy temblaba. Estaba muy nerviosa, más que la primera vez.

Cuando se atrevió a abrir los ojos vio que Sheldon la miraba fijamente. Pidiéndole permiso con la mirada. Ella asintió.

Él se quitó lentamente la camiseta y se puso sobre ella con mucho cuidado. La besó nuevamente en los labios, sin cerrar completamente los ojos. Quería asegurarse que era ella.

Besó su cuello, centímetro a centímetro, quería estar por siempre besándole el cuello.

Amy lo abrazaba mientras trataba de controlar su respiración.

Poco a poco los besos se deslizaron hacia el pecho y las manos a las caderas, la espalda, los brazos.

Amy trató de llevar sus manos al pantalón de Sheldon, pero él sujetó sus manos y las afirmó sobre su cabeza, impidiéndole cualquier movimiento. Estaba atrapada bajo su cuerpo.

Volvió a besar sus labios. Con una de sus manos, Sheldon desabrochó el sujetador. Recorrió con su mano la espalda de Amy y tan lentamente como su deseo le permitió, le quitó la blusa y el sujetador.

Amy no quería que la mirara. Sheldon notó su incomodidad y para no darle tiempo de pensar en nada, la besó en los labios.

Amy definitivamente no iba a permitir que su inseguridad le arruinara la noche, así que rápidamente desechó cualquier temor de su mente y simplemente se rindió a sus deseos más primitivos. Ese que estaba sobre ella besándola era su hombre y lo deseaba. Y se lo iba a demostrar.

Rápidamente, en un movimiento que Sheldon claramente no esperaba, giró sobre la cama junto con él y quedó ella encima, en completo dominio de la situación. Esta vez fue ella quien lo besó en los labios y luego siguió con su cuello. Poco a poco bajó hasta su pecho y recorrió lentamente con su lengua, deteniéndose en los lugares que lo hacían respirar más rápido.

Cuando llegó a la piel bajo su ombligo los jadeos se incrementaron y sin pensarlo desabrochó el pantalón. Rozando con sus uñas su abdomen, sujetó el pantalón y el boxer y lo deslizó por sus piernas.

Sheldon creyó que no iba a aguantar ni un minuto más cuando Amy lo envolvió en su boca. Se mordió el labio y echó la cabeza hacia atrás. Llevó sus manos al cabello de Amy, necesitaba tocarla. Pero ella sujetó sus manos y las aprisionó a los lados de su cuerpo. Él se quejó en protesta entre sus gemidos. Abrió los ojos en la penumbra de la habitación. Quería mirar. Pero sabía que si lo hacía era posible que acelerara todo y quería prolongarlo lo más posible.

Amy ardía por dentro. Tener a Sheldon a su merced y saber que ella le provocaba todo ese placer que lo hacía gemir y retorcerse en la cama, era el refuerzo a su autoestima que necesitaba.

Cuando ya no pudo aguantar más, fue disminuyendo el ritmo y aflojó las manos de Sheldon. Él al sentirse liberado, sujetó la cabeza de Amy y la atrajo hasta él para besarla.

Le quitó la falda y las pantaletas. Por fin estaban desnudos en la cama.

Se colocó sobre ella y empujó lentamente. Cuando estuvo dentro de ella, vio que Amy apretaba los ojos.

Estás bien?

Duele

Por qué?

Ha pasado mucho tiempo

Quieres que me detenga? - dijo sinceramente, aunque por dentro rogaba que dijera que no.

No, estaré bien. Sólo ve despacio

Ok

Sheldon comenzó a moverse despacio, guiándose por los gestos de Amy. Ella lo abrazó y lo envolvió con sus piernas. No hizo falta mucho tiempo para que sus cuerpos recordaran qué hacer.

El ritmo se aceleró y Sheldon no dejaba de pasear su boca de un pecho a otro. Amy sintió que podía tocar todas las constelaciones y por unos cuantos segundos su mente quedó en blanco. Cuando reaccionó se dio cuenta que estaba con los brazos estirados, apretando las cobijas. Sheldon seguía moviéndose dentro de ella provocándole nuevamente un deseo desgarrador.

Dios! Amaba a ese hombre. Quería tenerlo así por siempre. Sobre ella, mojándola con su sudor, con esa expresión de placer, con los ojos semi cerrados, jadeando.

Buscó su boca con deseo y se giró quedando sobre él. Sujetó las manos de Sheldon sobre su cabeza y comenzó a moverse.

Sheldon ya no aguantó más y abrió los ojos, necesitaba verla. Recorrió su cuerpo centímetro a centímetro. La imagen que estaba quedando grabada en su memoria era todo lo que necesitaba. Pero no quería que eso terminara todavía. Los jadeos de Amy se grabaron en sus oídos. Necesitaba su boca, quería besarla. Forzó el agarre en sus manos y se sentó en la cama. Amy sorprendida sintió los labios de Sheldon, hambrientos. Su lengua deslizándose por sus labios. La respiración agitada en su boca.

Se acomodaron en esta posición y Sheldon la sujetó de las caderas, con fuerza. Amy comenzó a moverse más rápido y cuando pensó que todo terminaría, Sheldon la tomó por la cintura y la puso de espaldas en la cama mientras decía.

Todavía no...

Su boca recorrió desde el tobillo de Amy hasta la rodilla. Se detuvo un momento ahí y su lengua reemplazó a los labios en el viaje por el muslo hacia arriba.

Amy gimió con fuerza cuando la lengua de Sheldon llegó a su destino. Y ahí se quedó un tiempo eterno donde recorrió cada rincón, buscando, encontrando, descubriendo.

Cuando Amy nuevamente iba a sentir la maravillosa explosión de placer, Sheldon se colocó sobre ella y mientras besaba su boca se fundió con ella.

No pasó mucho hasta que la situación se hizo francamente insostenible y Amy apretó con sus manos las caderas de Sheldon hacia ella y se dejó ir. Gemía sin parar, era francamente delicioso.

Cuando abrió los ojos lo miró. Esa mirada de deseo era maravillosa. Sudaba a mares y justo en el momento cúlmine le susurró entre jadeos algo en klingon. Y con un gemido que Amy esperaba escuchar hacía mucho, Sheldon se desplomó sobre ella.

La respiración poco a poco se fue normalizando. El corazón recuperó su ritmo y la sensación de relajación los invadió.

Se besaron y lentamente Sheldon se dejó caer hacia un lado y ambos quedaron de espaldas en la cama. Mirando el techo de la cabaña.

Amy quiso preguntarle qué era lo que le había dicho en klingon, pero no lo hizo.

Amy?

Si?

No sé si es la luz de las velas pero...eso del techo es una telaraña? - dijo apuntando con su mano derecha. Amy se largó a reír. - De que te ríes? - preguntó extrañado.

Nada Sheldon, sólo me acordé de algo - dijo con una sonrisa.