Disclaimer: Los personajes son de J K Rowlin.
Yo solo me divierto con ellos.
Nota: espero que os guste.
Capítulo 11.
Sirius y Remus estaban con James y Regulus en la habitación de la enfermería.
Estaban esperando que la enfermera les diera el alta a los dos últimos para poder irse a dar un paseo.
-¡Es imperdonable! ¡Una falta de decoro!
la estridente voz se escuchaba por todo el pasillo.
Sirius y su hermano se miraron y palidecieron.
Los señores Potter al oír el escándalo, salieron de la oficina de la enfermera para ver qué pasaba.
Orion y Walburga estaban delante del director.
La señora Black estaba gritando con la barita en la mano.
-¿Qué son estos gritos? Mis pacientes necesitan descansar.
Walburga miró a la enfermera con desdén.
Entró en la habitación sin mirarla. Orion y el director entraron detrás de ella.
-¿Regulus qué significa esto?
Ella le mostró la carta que le había llegado esa mañana.
-Vaya falta de educación. Al entrar en una habitación, lo correcto es saludar. -Intervino Sirius.
-Cuando tú aprendas lo que significa esa palabra, tal vez yo haga lo correcto.
-Tan agradable como siempre. Qué lástima que no te haya echado de menos.
-No hemos venido aquí para hablar con la deshonrra de la familia.
-Vaya qué decepción. Y yo que quería contarte mi vida...
-Basta Sirius. -Intervino su padre.
El joven apretó los dientes pero ovedeció.
-Regulus...
-padre, tomamos precauciones pero supongo que...
-¿Y lo dices tan tranquilo?
-Walburga estoy hablando yo.
La mirada de Orion podía traspasarte.
La mujer guardó silencio.
-lo lamento padre. Pero es algo que ya está hecho y tengo que tomármelo con el mayor estoicismo posible.
Sirius hizo muecas ante la manera tan formal con la que hablaba su hermano.
-¿Y qué pasará con el otro progenitor?
-James es nuestro único hijo así que... El hijo que tengan, será el heredero de la casa potter.
-¡No lo acepto! Regulus ahora mismo te vienes con nosotros. El medimago Grey hará algo si le pagamos una buena suma.
-¿Qué está insinuando Walburga? -Preguntó Charlus levantándose.
-Pues que pierda al niño evidentemente.
Regulus retrocedió como si le quemaran con un hierro al rojo vivo.
-¿Co cómo? -La voz del menor de los Black salió en un susurro.
-¡No voy a permitir que manches la reputación de la familia con un hijo bastardo! ¡Mucho menos permitiré que contraigas matrimonio con un traidor a la sangre! ¡bastante tenemos ya con tu hermano y tu prima Andrómeda!
-¡No vas a matar a mi futuro heredero! -Gritó Dorea a un palmo de la cara de Walburga.
-Bien... Lo tendrá y cuando nazca os lo podéis llevar. -Comentó la señora Black.
-¿Cómo puedes decir eso? -Preguntó Regulus llorando.
-¡No te crié para que mostraras debilidad ante nadie! ¡Y menos ante mestizos y traidores a la sangre! -Bramó su madre.
James se colocó delante de él.
Sirius se desplazó también para tapar a su hermano de las miradas asqueadas de la mujer que le dio a luz.
-Tranquilo cariño. No llores.
Remus miraba a la madre de Sirius horrorizado.
Se alegraba de que su novio huviera podido salir de allí.
-¡Nos vamos! ¡Tendrás al niño y después te casarás con Rabastan. -Habló Walburga.
-No quiero.
-Tendremos suerte si todabía te acepta aunque ya no seas virgen. -Siguió diciendo ignorando las palabras de Regulus.
Orion contemplaba a su mujer en silencio.
-Diremos que te hemos mandado a estudiar a otra escuela mientras estés en cinta.
-¡Cállese! -Chilló James.
Regulus había entrado en pánico y tenía un ataque de ansiedad.
-Señora Black hablemos las cosas. -Pidió el director.
-¡Usted cierre la boca viejo estúpido!
-Madre por favor.
-¡Un Black jamás suplica!
-Y una Black jamás debería gritar como una verdulera. -Murmuró Sirius.
-No se lo que es eso jovencito, pero más vale que cierres esa boca si no quieres que te la cierre yo.
-Una verdulera es una mujer que vende verduras en la calle. Algunos muggles se dedican a eso.
-¿Acabas de compararme con esos seres inferiores? -Inquirió Walburga con la barita en la cara de Sirius.
-Puede.
-Cállate hermano. ¿Es que no tienes sentido de la conservación? -Musitó Regulus.
Walburga se apartó del mayor de sus hijos.
-No voy a perder mi tiempo con una mancha como tú. Ya me ocuparé de ti más tarde.
-Te estaré esperando madre.
-Regulus vámonos.
Sin esperar respuesta, la mujer cogió al chico por un brazo y lo levantó a la fuerza.
-No puede hacer eso. -Protestó James.
-Sí que puede porque es menor y está bajo su cargo. -Dijo Dorea tristemente.
Sirius dio un paso al frente impidiendo que sus padres salieran.
-¡Apártate inmundicia!
-Deja que Regulus se quede aquí y que se case con James.
Walburga se rió en su cara.
-¿Y qué te hace pensar que voy a hacerte caso?
-Porque te conviene.
-Lo haré si te casas con Rabastan Lestrange.
Todos miraron a Sirius para ver su reacción. Pero en su cara no había nada que delatara lo que estaba pensando.
Remus sintió un nudo en la garganta.
Quería que James y Regulus estuvieran juntos pero...
-Canuto ni se te ocurra. -Dijo Cornamenta con la voz quebrada. -Amo a tu hermano ya lo sabes. Pero no puedes hacerle eso a Remus.
Sirius seguía sin decir nada.
-Jamie tiene razón. Yo... encontraré la forma.
El mayor de los Black se acercó a su novio. Hizo que se levantara de la silla en la que estaba sentado y le abrazó con fuerza. Besó sus labios con fuerza y después se separó.
Remus quería suplicarle pero no podía hablar.
-No te perdonaré si lo haces hermano.
-Lo mismo digo Canuto.
Sirius miró a su madre y dijo:
-Creo que paso.
-Entonces... Vámonos Regulus.
-No he acabado de hablar.
-Pero yo sí.
-Juro por mi magia...
Ante estas palabras, Walburga paró en seco haciendo que su marido casi chocara con ella.
Al ver que sus padres seguían prestándole atención, el Gryffindor continuó.
-Juro por mi magia que si no nos dejas tranquilos ni a mí ni a Regulus y por consiguiente a nuestras parejas, iré con el ministro y el jefe de aurores y les contaré lo que permitías que me hiciera el profesor que contrataste para que me diera clases de esgrima.
-No lo harás.
-Claro que lo haré.
Remus y James abrieron mucho los ojos.
Hace tiempo que Canuto les había contado lo que había pasado con ese profesor y... Lunático aún quería hacerle una visita en luna llena.
-Sirius. No detendrán a nadie por usar magia con... -Empezó Orion.
-¿Y quién ha dicho que usara magia para mis castigos?
Walburga palideció.
-No serás capaz.
-Pruébame. Y si se te ocurre deshacerte de mí o borrarme la memoria, me aseguraré de que mis recuerdos lleguen al wizen gammot. Los tengo en un lugar seguro.
-Walburga. ¿De qué está hablando el niño? -Preguntó Orion muy serio.
-Creí que lo sabías padre.
-Sabía que te castigaban con magia por mal comportamiento. Nada más.
-Está bien Sirius. Tú ganas.
Walburga soltó el brazo de su hijo pequeño y trató de salir de la habitación.
Regulus corrió a refugiarse entre los brazos de James.
-Tú te quedas aquí. Y vais a explicarme en que consistían esos castigos.
-hay personas indeseadas...
-¡Me da igual! ¡Quiero saberlo, y quiero saberlo ahora!
Sirius se alejó y cogió una botellita vacía de su mochila. Llevó la barita a su cabeza y sacó un hilo delgado y plateado.
Terminó de meterlo en la botellita y después de cerrarla se la entregó a su padre.
Después carraspeó incómodo y se acercó a Remus el cual, le sostuvo entre sus brazos.
-Ya tienes lo que querías. Ahora vámonos.
-¿Para que puedas trucar la memoria? De ninguna manera.
La mujer se estaba poniendo nerviosa. No quería que su marido viera lo que había pasado.
Intentó hacer un hechizo pero Sirius se dio cuenta.
-Deja que padre lo vea. Como tú has dicho siempre, a él no le importará. Además se alegrará de lo que me pasó.
Regulus miraba interrogante a su hermano.
-Prefiero que Jamie te lo cuente. Yo... no quiero hablar del tema. Además, no sé si será bueno para ti saberlo en tu estado.
-Quiero saber lo que te hicieron madre y el profesor Castle. Debe ser algo bastante malo para que no quieras hablar de ello.
-Jamie cuéntaselo después.
-¿Estás seguro?
-Sí.
-Está bien.
-¿Dispone de un pensadero que pueda usar?
-Sí señor Black. Si me acompaña... -Respondió Dumbledore.
Orion se giró hacia su mujer y antes de que pudiera darse cuenta, la desmayó.
-Por si acaso.
Y sin más se marchó siguiendo al director.
