Aki sta el nuevo capi!
ojala les guste!
Capitulo 11: Mudanza
Era sábado por la mañana.
Orihime se encontraba empacando.
Ya casi guardaba todo lo que necesitaba.
Su ropa, artículos personales, sus peluches favoritos y fotografías especiales.
¿Por qué estaba guardando sus cosas?
Bueno ese día se va a vivir a su nueva casa.
Junto con Kurosaki Ichigo.
Apenas con 17 años, Orihime estaba embarazada y tendría que vivir con el padre de su hijo o hija.
Estaba muy nerviosa.
Unos días antes había ido a ver su nuevo hogar.
Era un departamento con dos habitaciones muy amplias, un baño, una cocina, una sala, un comedor y garaje. Para poder salir del departamento se tenía que bajar unas escaleras que daban al recibidor, con un pequeño jardín la casa era perfecta para tener a una familia.
El lugar estaba un poco sucio, necesitaba una mano de pintura nueva y arreglar algunas cosas en la cocina y el baño. Por eso Ichigo y Orihime les pidieron ayuda a sus amigos.
La pelinaranja aún recordaba la reacción de sus amigos.
– ¡¿VIVIR JUNTOS? – habían gritado al mismo tiempo, sorprendidos.
– Por favor no tan alto– suplicó Orihime algo apenada.
– ¿Cómo paso? – pregunto aún desconcertada Rukia.
– Pues mi papá y la tutora de Orihime creen que debemos pasar más tiempo juntos por… el bienestar del bebé– explicó Ichigo rascándose la cabeza con nerviosismo.
Renji y Keigo comenzaron a derramar lágrimas, tomaron a Orihime por las manos y dijeron:
– Te compadezco Orihime– dijo Renji.
– Vivirás con el grosero de Ichigo– dijo Keigo.
– ¡Ya basta ustedes dos! – se defendió Ichigo separándolos de Orihime.
– Bu-Bueno… queremos pedirles un favor– dijo amablemente Orihime.
– ¿Estás lista Orihime? – dijo Rangiku.
Orihime salió se sus pensamientos girando el rostro hacía Rangiku.
Asintió y se dirigieron hacía su nuevo hogar.
Ichigo bajaba por las escaleras de su casa con una gran caja en sus manos.
– Ichigo, ¿llevas todo lo necesario? – pregunto Isshin que estaba sentado en la sala.
– Sí, creo que sí– contesto extrañado Ichigo.
Isshin se levanto de su cómodo lugar y se acerco a Ichigo. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón negro y sacó una tira de color plateado colocándolo en la cima de la caja.
Al observarla con detenimiento Ichigo de dio cuenta que eran condones.
– Son por si acaso hijo mío– explicó Isshin guiñándole el ojo a su hijo.
– ¡No serán necesarios! ¡Gracias! – exclamó Ichigo con las mejillas rojas, tomó los condones y los lanzó hacia algún lugar.
– ¡Precisamente por eso estamos en está situación! – gritó Isshin.
– ¡No los necesito porque no pasará nada! –gritó Ichigo al punto de enojarse.
– Ja. ¡Claro que pasará! ¡Orihime es muy hermosa y sexy! ¡Caerás de nuevo en tentación! –
– ¡Viejo pervertido! ¡No hables así de ella! – gritó enojado Ichigo.
– ¿Qué es esto? – dijo una dulce voz.
Los hombres Kurosaki detuvieron la discusión en seco. Al mismo tiempo giraron sus rostros hacia el lugar de donde provenía la voz.
Era Yuzu y sostenía la tira plateada de condones.
Estaban petrificados.
– ¡Karin-chan! ¡Mire lo que me encontré! ¡Los usemos! – exclamó contenta Yuzu apresurándose hacía su hermana que se encontraba en la cocina tomando leche.
Al escuchar esas palabras Isshin e Ichigo corrieron como locos tras Yuzu.
Pensaban en lo peor. En Yuzu y Karin usando esas cosas con los chicos.
De golpe derribaron la puerta de la cocina.
– ¡Karin! ¡Yuzu! –gritaron al mismo tiempo los Kurosaki.
– ¡No pueden utilizar eso! – gritó alarmado Ichigo.
– ¿Pero por qué? Yo quiero usar los globos como adorno– dijo una Yuzu inocente.
Ichigo e Isshin suspiraron aliviados.
– Era eso– susurro Ichigo.
– Pues claro. ¿En qué pensabas hermano? – pregunto Karin.
A Ichigo se le subió la sangre al rostro coloreándolo de rojo.
– ¡Mis niñas! ¡No le hagan esto a su padre! –exclamó Isshin llorando y abrazando a sus pequeñas hijas.
– ¡Suéltame viejo! –dijo Karin empujando a su padre desde la barbilla con una mano.
– ¡Todo es tu culpa Ichigo! –regaño Isshin, ignorando a Karin.
– ¿Mi culpa? ¡Tú sacaste esas cosas! – se defendió Ichigo con las mejillas rojas.
– Sí pero tú los arrojaste– dijo Isshin.
Ichigo no supo que responder, estaba furioso.
Le quito los condones a Yuzu y los guardo en el bolsillo del pantalón.
– ¡Listo! – dijo furioso Ichigo saliendo de la cocina.
– ¡Ese es mi hijo! – grito alegre Isshin.
Ichigo tomo sus cosas y se dirigió a su nuevo departamento, que estaba a lado
Sacó la llave de su bolsillo y abrió la puerta.
Subió las escaleras que llevaban a la sala de estar y dejo sus cosas ahí.
Observó su nuevo hogar. Estaba sucio pero era bonito.
– Creo… que está bien– pensó con algo de alegría Ichigo.
Escucho unos pasos detrás de él, se giro y vio a Orihime parada en el umbral de la puerta.
Llevaba unas maletas en las manos.
– ¡Inoue! ¡Deja te ayudo! – dijo Ichigo tomando las cosas de Orihime.
– No es necesario Ku-Kurosaki-kun– dijo apenada la ojigris.
– Está bien. Quiero hacerlo– dijo Ichigo moviendo de lugar las pesadas maletas de Orihime.
La pelinaranja observaba a Ichigo como si fuera lo más hermoso del mundo. En verdad lo admiraba.
Ichigo sintió una mirada sobre él y volteo.
Orihime tenía una mirada dulce, dedicada solo a él. Con las mejillas sonrojadas y una pequeña sonrisa, se veía hermosa.
A Ichigo le faltó el aire.
– Inoue…–
– ¿Hay alguien en casa? – gritó Rukia desde la puerta de las escaleras.
Solo ese grito fue necesario para sacar a ambos pelinaranjas del trance.
– ¡E-Estamos arriba! –gritó Orihime.
Sus amigos subieron.
– ¡Hola Rukia-chan! ¡Abarai-kun! ¡Ishida-kun! ¡Tatsuki-chan! – dijo alegre.
– Hola Orihime– saludo Rukia con la misma alegría.
– Orihime, ¿no vendría tu tutora contigo? – pregunto curiosa Tatsuki.
– No pudo. Tenía que ir al trabajo–
– Con que este será su hogar– dijo Renji examinando el lugar.
– Pues si que necesita un arreglo– dijo Uryuu subiéndose las gafas.
– Sí, lo sabemos. Por eso necesitamos su ayuda– dijo Ichigo.
– ¿Eh? ¿En dónde están Asano-kun, Kojima-kun y Sado-kun? – pregunto Orihime dándose cuenta de la ausencia de sus tres amigos.
– No pudieron venir– contestó Tatsuki sin dar más explicaciones.
– Bueno sin Keigo tendremos una tarde tranquila– dijo Uryuu.
– ¡Comencemos! – exclamó Rukia alzando una mano en forma de puño al aire.
Ichigo y Renji se encargarían de la tubería del baño. Las chicas pintarían la casa. Y Uryuu arreglaría el estante de la cocina.
Ichigo se encontraba debajo del lavabo del baño. Con una llave estaba aflojando la tubería y cuando la retiro…
– ¡Argh! ¡Genji… jierra ja jave! – dijo apenas Ichigo, ahogándose.
Renji se había olvidado cerrar la llave del agua y ahora caí sobre el rostro de Ichigo.
El chico de cabello rojo se estaba carcajeando mientras cerraba la llave.
– ¡No es gracioso! ¡Mandril! – exclamo furioso Ichigo lanzándole agua en la cara a Renji.
– Me pregunto que estarán haciendo en el baño– dijo Orihime viendo en dirección al baño.
– De seguro están haciendo tonterías– contestó Rukia.
– Como siempre– terminó Tatsuki.
Las chicas se encontraban pintando las paredes de la sala de un color rojo, muy otoñal. Llevaban puesto unos overoles tipo short de mezclilla y debajo llevaban un top sin mangas y con algo del torso descubierto.
Tatsuki llevaba el top de color morado, Rukia de color verde y Orihime de color amarillo.
– Oye Tatsuki, ¿en dónde dejaste la pintura blanca? –pregunto Orihime.
– Por allá– dijo Tatsuki girando su cuerpo para indicar la dirección, pero como llevaba una brocha en la mano por accidente pinto a Rukia justo en la cara.
– Oh, lo siento Rukia, no te vi. Eres muy pequeña– dijo Tatsuki soltando una pequeña risita de burla.
– ¿Crees que es muy gracioso? – dijo Rukia.
La ojiazul tomo una brocha con pintura azul y se la estrello a Tatsuki en la frente.
– ¡¿Cómo te atreves enana? – gritó furiosa Tatsuki.
– ¡Tú comenzaste marimacha! – gritó de igual manera Rukia.
Orihime se comenzó a reír del aspecto de sus amigas. Ellas la voltearon a ver y dijeron al mismo tiempo:
– ¿Y tú de qué te ríes? –
Pintándola después de color blanco en el cuello.
– Oye Orihime ya encontraste la pintura que buscabas– dijo Tatsuki provocando la risa burlona de Rukia.
– A sí…– Orihime tomo la brocha y pintó a Rukia en las piernas.
Rukia pintó a Tatsuki en los brazos por reírse de ella.
Y así comenzaron la guerra de pintura.
– Renji, ¿por qué tardas tanto con la tuerca? – dijo Ichigo saliendo del baño y acercándose a su amigo de cabello rojo.
Él no respondió.
Ichigo se dio cuenta que ni Renji ni Uryuu, que estaba al lado de Renji, le hacían caso. Tenían la mirada perdida, babeaban y tenían las mejillas rosadas.
– ¿Qué les pasa? – dijo Ichigo agitando la una mano enfrente de ellos, pero no reaccionaban.
Decidió girar su rostro para saber que veían con tanto interés.
Y las vio. Quedando igual que sus amigos.
Eran las chicas.
Pero estaban pintándose todo el cuerpo. Estaban riendo muy alegres. Tenían manchas de pintura en las piernas, cuello, brazos, nuca, cara y cerca de los pechos. Incluso brincaban, causando un movimiento en los pechos muy deseado por los hombres.
– Se ven muy sexys, ¿no creen? –dijo Renji totalmente embelesado por las chicas.
Sus compañeros asintieron.
De repente Rukia les arrojo un bote entero de pintura rosa, bañándolos de pies a cabeza.
– ¿Qué están viendo? – grito la ojiazul sacándolos del trance.
Después del "descanso" los chicos siguieron con sus tareas.
Las chicas limpiaron todo su desastre y terminaron de pintar toda la sala y los cuartos de Orihime e Ichigo.
Después Tatsuki abrió algunas cajas sacando los platos, vasos, cubiertos y demás cosas para acomodarlas en la cocina.
Llegó el tiempo de subir los muebles que se encontraban en el garaje de la casa.
Empezaron con lo más pesado, el refrigerador.
– ¡Ishida! ¡Ayuda un poco más! – grito Ichigo sosteniendo el refrigerador por un extremo.
Renji y Uryuu estaban en la parte de arriba de las escaleras mientras que Ichigo estaba en la parte de abajo, por lo tanto cargaba más peso que sus amigos.
– ¡Hago todo lo que puedo Kurosaki! –contestó Uryuu irritado.
– ¡Pues no es suficiente! – dijo Ichigo.
– ¡Basta! ¡A un lado Uryuu! –grito con cansancio Tatsuki, tomando a Uryuu por el hombro empujándolo hacía atrás y tomando su lugar.
Ahora la capitana de Judo cargaba el refrigerador.
– Creo que ya sabemos quién será la dama de esta relación, ¿No Ishida? – dijo con burla Rukia, provocando el sonrojo del chico de gafas.
Con la ayuda de Tatsuki terminaron de subir el resto de los muebles para después acomodarlos.
Renji estaba colocando el sofá de la sala cuando…
– Renji mejor muévelo hacía acá– dijo Rukia señalando otro extremo de la habitación.
Renji lo movió.
– Mmm… mejor por aquí– dijo de nuevo Rukia señalando otro lado de la habitación.
Algo molesto Renji lo movió.
– Mmm… no mejor por allá– dijo otra vez Rukia.
Renji siguió moviendo el enorme sofá hasta que Rukia exclamó:
– ¡Perfecto! ¡Ahí está bien! –
– ¡¿Qué? ¡Es el lugar en donde lo puse la primera vez! –gritó furioso Renji.
– ¿Sí? Lo siento, estabas en lo correcto– contestó Rukia con una sonrisa de burla en el rostro mientras salía de la habitación.
– ¡Enana del demonio! – gritó Renji totalmente colérico.
Y se escucharon las carcajadas de todos sus amigos.
Aún faltaba por armar las camas de los dormitorios pero ya era tarde y sus amigos tenían que volver a casa.
– Lo sentimos de verdad, nos estábamos divirtiendo mucho– dijo Rukia con una sonrisa.
– Pero volveremos mañana para seguir ayudándolos– dijo Tatsuki.
Orihime asintió contenta.
Los pelinaranjas acompañaron a sus amigos hasta la puerta y se despidieron de ellos con un movimiento de manos. Y en la lejanía se escucho…
– ¡Ahora sí parecen esposos! – gritó Renji buscando avergonzar a los pelinaranjas, lográndolo.
– Abarai-kun es muy gra-gracioso, ¿no? – dijo Orihime con un leve sonrojo en los mejillas.
– Es un idiota– contestó Ichigo mientras pensaba en como vengarse de Renji después.
– Al parecer Kurosaki-kun y Abarai-kun son muy amigos– dijo Orihime con una gran sonrisa.
– Mmm… pu-puede que tengas razón– contestó algo nervioso Ichigo.
El estomago de Orihime protesto por la falta de comida.
Ichigo se rió un poco.
Orihime se sorprendió mucho. Era la primera vez que escuchaba la risa de Ichigo.
– Kurosaki-kun… que bonita risa tienes–dijo sin darse cuenta.
Ichigo se sonrojo mucho cubriéndose con la palma de la mano la mitad de su rostro.
– Lo… Lo siento… Kurosaki-kun– se disculpo Orihime por su comentario.
– E-Está bien… vamos a comer algo– dijo Ichigo cerrando la puerta de la nueva casa con la llave.
– Sí– dijo contenta Orihime siguiendo a Ichigo.
Cuando llegaron a la residencia Kurosaki, Yuzu se encontraba preparando la cena.
– ¡Yuzu-chan! ¡Déjame ayudarte! – dijo Orihime entrando a la cocina.
Ichigo sonrió un poco y se dejo caer en el sofá, cerrando los ojos.
Isshin se cercó cuidadosamente hasta el sofá, no quería que su hijo lo escuchara.
Cuando pensó que no había sido descubierto, se incorporó e intento golpear en la cabeza a Ichigo, pero su hijo en el último minuto agacho la cabeza, esquivando el golpe.
– ¡Ese es mi hijo! ¡Incluso con los ojos cerrados me superas! – grito alegre Isshin.
– ¡¿Por qué haces eso? ¡Estaba descansando! – grito Ichigo furioso tomando a su padre por el cuello de la camisa.
Isshin cambió su mirada de alegría por una de picardía. Y sonrió.
– ¿Estás cansado? ¿Usaste los condones? – dijo Isshin en un susurro.
Ichigo se sonrojo y estrello a su padre contra el suelo.
– ¡Viejo cochino! ¡Claro que no los use! – dijo Ichigo alterado pero en voz baja.
– ¿Qué? ¿Por qué? – pregunto preocupado Isshin.
– Porque no hicimos nada– dijo Ichigo irritado por la actitud de su padre.
– Ichigo… dame los condones– dijo Isshin muy serio.
– ¡¿Para qué los quieres tú? – gritó Ichigo soltando a su padre.
– Se los daré a alguien que si aprecie mis consejos–
– ¡No lo haré! ¡Si los dejo aquí Karin y Yuzu los encontrarán! –
– ¡Dámelos! – grito Isshin abalanzándose sobre Ichigo.
El doctor metió la mano en el bolsillo de Ichigo para poder sacar la tira pero el joven Kurosaki tomo la muñeca de su padre evitándolo.
– ¡Ichigo dámelos! –
– ¡Saca la mano de ahí! – dijo Ichigo.
Isshin uso toda la fuerza que tenía pero algo salió mal.
Cuando jaló la tira esta se rompió con gran fuerza ocasionando que los condones salieran volando por todas partes.
Orihime iba saliendo de la cocina con la cena cuando algunos condones le cayeron en la cara y en la cabeza.
Yuzu venía a su lado.
– ¡Globos! – exclamó Yuzu con gran alegría.
– Inoue– susurro Ichigo sorprendido viendo la vergonzosa escena.
– ¡Fue culpa de Ichigo! – dijo Isshin saliendo del lugar a toda prisa.
– Ku… ¡Kurosaki-kun! – grito Orihime con los ojos llenos de sorpresa.
– Inoue… puedo explicarlo–
– ¡Cuantos globos!– exclamo feliz Yuzu mientras sostenía un condón con los dedos.
– Qué inocente eres Yuzu– dijo Karin observando a su hermana y luego observo como Ichigo intentaba calmar a Orihime.
– Idiotas– dijo Karin con un suspiro.
CONTINUARÁ…
pronto el siguiente capi! lo prometo!
dejen reviews!
besos y cuidense
