ADVERTENCIA: Como les dije en el capitulo anterior, este chap es LEMON. Si bien no es muy fuerte a aquellos que no les resulte agradable este tipo de escenas no la lean o si lo hacen queda a conciencia de uds., lo mismo va para los menores de edad NO LO LEAS, pero si lo haces: que nadie te vea y no me eches la culpa òó… que sobre aviso no hay reclamo!

CAPITULO 11: "El fin de las lecciones"

"Es definitivo… si no puedes contra ellos UNETELES" se dijo Cleo en un suspiro. Ya se había dado cuenta, acepto esta tontería de las clases con Orphen para que él pueda besarla y al mismo tiempo no sentir remordimientos por estar haciendo algo que se dijo era prohibido. Toda si convicción y "odio" hacia él se fue al tacho de basura desde que lo vio aquella vez en el bosque –en el reencuentro- lo amaba y no había nada que ella pueda hacer para evitarlo.

Saber esto le dolía, porque su relación –más allá de los besos- seguía siendo igual y por más que Asali (Grrr) este casada y embarazada no creía que el hechicero haya dejado de amarla. Así pues todo era como antes; Cleo enamorada y sufriendo y Orphen igual de arrogante y sin sentir nada por ella. (Que equivocada estaba…)

"¿Maestro…?" llamó Magic.

"Dime…"

"¿Ud. le dijo o hizo algo a Cleo?"

"Nop, no lo hice nada"

"¿Entonces porque ha estado tan ausente y pensativa toda la mañana?"

"Ni idea. Yo también quiero saberlo. No me gusta verla así" admitió Orphen en tono preocupado.

Ya habían llegado a la ciudad de los chocolates. Durante los cuatros días que tuvieron de trayecto Orphen y Cleo siguieron con sus "clases". Él puso todo de si para aparentar frialdad e indiferencia, es por eso que ella tenía esa absurda idea que él no la amaba y estaba deprimida por la esa causa. El hechicero representaba muy bien su papel.

Cleo suspiro. Resuelto su dilema personal-mental ahora solo que quedaba arreglar el asunto: las susodichas clases de besos. Estaba sentada en la hierba fuera del hotel donde se hospedaban, frunció el ceño al ver como Orphen y Magic la observaban fijamente. Se acercó a ellos lentamente.

"Orphen… ¿puedo hablarte un segundo?"

"Seguro Cleo, vamos a mi habitación" (Cha-cha-cha-chan)

"Err… ¿Por qué ahí?" pregunto algo incomoda.

"¿Queres que hablemos en privado, no?"

"Bueno… si, pero…" balbuceó.

"Bien, vamos" sin darle tiempo a protestar la arrastro escaleras arriba, no sin antes susurrarle a su discípulo: "Que por nada del mundo nos molesten"

Ante tal orden Magic, algo sorprendido, solo pudo asentir varias veces.

"Espero que no pase nada malo" pensó el rubio en voz alta.

"Ya estamos aquí. ¿Que querías decirme?" preguntó Orphen cerrando la puerta de la habitación.

"Orphen –tragó saliva- yo… ya, este… no quiero seguir con las clases" dijo rápidamente.

Cubetazo de agua fría para el hechicero negro.

"¿Porque?" atinó a decir.

'Porque no me quiero volver loca' pensó. "Creo que ya tuve suficiente. No me considero una experta, pero supongo que ya aprendí lo básico y quiero dejarlo"

'No, no, no… ¿Por qué justo ahora?' pensó él. "No estoy de acuerdo" gruñó.

"¿Eh?"

"No quiero que dejemos de hacer esto" dejo acercándose peligrosamente a ella.

"N-No entiendo porque no quieres. Es mi decisión después de todo"

Y en verdad que no entendía. Estaba segura que él se sentiría aliviado cuando ella le dijera que quería terminar las clases. No se esperaba esta rotunda negativa.

"¿Quieres que te explique porque no quiero?" dijo aprisionándola entre sus brazos.

Desconcierto total para Cleo. Al no salirle las palabras afirmó con la cabeza para animarlo a continuar.

"Porque yo no podría vivir sin sentir tu aroma –la olió-, sin poder percibir la suavidad de tu piel –le acarició una mejilla-, sin poder sentir el calor de tu cuerpo cuando está en contacto con el mío –la abrazó más fuerte haciendo que ella se ruborizara violentamente- y, sobre todo… moriría si no volviera a probar la dulzura de tus labios" terminó su "explicación" devorando los labios de su "alumna", quien no comprendía nada.

Cleo no sabía si seguía dormida y estaba soñando o si Orphen le estaba gastando una broma. A pesar de que ninguna tomo como "clases" lo que hacía ella aprendió. Sus instintos la llevaron a rodear el cuello de Orphen con los brazos y pegarse más a él. Devolvió el beso con la misma voracidad que él exigía. Pero… se quedaron sin aire muy pronto.

Se separaron apenas y se miraron a los ojos. Era evidente el deseo en los ojos de él y el desconcierto en los de ella. Sin darle tiempo a nada Orphen volvió a atacar los labios de la rubio llevándola a la cama y tenderla en ella. Muy a su pesar Cleo lo empujo para verlo a la cara.

"Orphen… yo… este… ¿que me quisiste decir con eso?" fue lo único que su perturbada mente pudo articular.

"¿No fui claro acaso?" dijo antes de empezar a besar el cuello de la ojiazul.

Orphen sintió que ella estaba tensa y dura como una estatua. Se separo de la chica con un suspiro y la miró a los ojos. Sonrió a ver la confusión en esos hermosos ojos azules que lo volvían loco.

"¿Necesitas que te lo diga, verdad?" preguntó sacándole un mechón de rubio cabello del rostro.

"¿Decirme que?" a estas alturas ella no sabía como no había perdido la capacidad de hablar y pensar.

"Que te amo, tontita"

"¿QUE?" 'Ah, si –pensó- esto definitivamente es unos de esos sueños que solía tener con Orphen como actor invitado' Que pena… parecía tan real que casi se lo estaba creyendo. Soltó un bufido de frustración.

Este acto sorprendió completamente al hechicero. Levantando ambas cejas y con una media sonrisa preguntó:

"¿Y eso a que viene?"

"No te preocupes. No es tu culpa"

"No entiendo" dijo él con el entrecejo fruncido.

"Que no es tu culpa. Soy yo quien esta soñando otra vez lo mismo. Es raro que parezca tan real" dijo extrañada.

Al entender lo que ella trataba de decirle no pudo contener una carcajada.

"Te tengo una noticia bonita –le besó el cuello- No estas soñando –susurró en el oído de Cleo- aunque me halaga que hayas tenido sueños como estos" afirmó dándole un pequeño beso en los labios.

Ella frunció el ceño.

"Si estoy soñando. Solamente en sueños tu podrías decirme que me amas"

"¿Ah, si? ¿Y si estuvieras soñando… podrías sentir algo como esto? –descendió una mano sobre el vientre de Cleo levantó su falda e introdujo su mano debajo de las bragas (bombacha pa' los argentinos) de la chica. Cleo abrió grande los ojos- ¿O esto?" dijo antes de meter un dedo dentro de ella.

Cleo dio un respingo y ronroneó de placer mientras él seguía tocándola. Sin embargo, de repente, frunció el ceño y lo miró.

"Veo que ya lo comprendiste –dijo él- Ahora, si me permites, voy a seguir donde me quedé" sacó su mano de aquel lugar y comenzó a tocarle la pierna mientras la besaba en distintas partes.

"¿Entonces no estoy soñando?" preguntó ella aún sin creérselo.

"Nop. Te amo Cleo –dijo contra su cuello- y quiero que seas mía…"

Ella tragó saliva, nunca nadie le había hablado con ese evidente deseo en la voz. Su corazón latía con fuerza. ¡Era verdad! ¡Mejor que un sueño! La amaba… Dios, que lindo se había oído. A pesar de habérselo dicho de esa manera tan retorcida típica de Orphen. Primero llamándola tonta y luego diciéndole que quiere acostarse con ella. ¡GLUP!

No sabía si estaba preparada, pero se sentía tan bien lo que él le hacía. Antes que nada necesitaba saber algo. Tomo la cabeza de su amado entre sus manos para obligarlo a verla a los ojos. Él ya se encontraba besando los pechos de ella.

"¿Y Asali?" preguntó en un susurro.

Él no pudo evitar sonreír.

"¿Que con ella?"

'Grrr… maldito hechicero' pensó molesta. "¡Contéstame si no quieres que me vaya!" amenazó enojada.

"Ella no debe preocuparte, la quiero como a una hermana y a ti –la beso en los labios- como a una mujer"

"Te amo Orphen" dijo con una sonrisa de felicidad.

Sonrieron un momento y luego se besaron con desesperación. Él la levantó para poder terminar de sacarle el vestido y luego siguió el sostén que casi fue arrancado con violencia. Cleo hizo lo propio con el chaleco y la remera de su amor. Una vez sin prendas ella comenzó a besar y mordisquear el pecho de Orphen.

Solo la dejo hacerlo por unos cortos minutos, la deseaba tanto que no podía esperar a que ella explorara su cuerpo. Necesitaba poseerla ya o se volvería loco. En pocos segundos se desprendió se sus pantalones y fueron a parar con el resto de su ropa, luego siguieron los calzones.

Cleo observo esa imponente estructura que se erguía frente a ella y pudo contener las ganas de tocarlo. El gemido del hechicero la sobresalto. Cuando estaba acercando la otra mano para tocar el miembro con ambas él la detuvo.

"No Cleo –dijo con voz ronca- Si me la tocas no voy a poder contenerme"

La tendió por completo en la cama y la despojo de la última prenda de vestir que tenía.

"¿Estas lista?"

No sabía para que, pero su cuerpo gritaba que deseaba más que los besos que Orphen le había dado, así que asintió con nerviosismo.

Sin esperar más la penetro lentamente. Lo confundió darse cuenta que ella ni se tensaba ni se quejaba por el dolor. Cleo solo gimió de placer y lo abrazó incitándolo a más. Sino hubiese sido porque sintió su barrera y por la sangre en las sábanas hubiese pensado que ella no era virgen.

Más tarde Orphen meditaría el asunto y llegaría a la conclusión de que al estar unida a la espada, esta evitaba que ella sintiera cierto tipo de dolores. Como por ejemplo los premenstruales y los comunes dolores de cabeza (Que suertuda).

Libre que tener que reconfortarla del dolor de su primera vez Orphen se dejo llevar. Flexiono las piernas de Cleo para permitirse una entrada más cómoda y profunda. Embestía a su amada rubia mientras ambos gemían desde el fondo de su ser diciéndose palabras de amor. Dejo de abrazarla para poder besar y apretar con salvajismo los rosados pechos de ella, sin dejar de penetrarla.

Por su parte Cleo no paraba de repetir el nombre de su amado y clavaba sus uñas en la espalda de él. Desde que se dio cuanta de que lo amaba estuvo deseando esto. Estaba agradecida con el destino, esta era su primara vez y con Orphen: Un sueño hecho realidad para ella. (Y lo sería para muchas de nosotras T.T)

El hechicero dio una última embestida antes de llegar al clímax con la rubia. Lo llenó de satisfacción sentir que llegaron juntos al orgasmo, se derrumbó sobre el cuerpo sudoroso y sonrojado de Cleo y la abrazó.

"¿Viste que no era un sueño?" susurró junto al oído de ella.

"Si fue un sueño. Pero fue un sueño hecho realidad" dijo ella haciendo sonreír al hechicero.

La abrazó con más fuerza, los cubrió a ambos con una sábana y se quedaron dormidos enseguida.

Fin del capitulo…

NdeA: bue… este es el segundo LEMON que escribo pero el primero que publico. En serio ahora les pido que me dejen review para saber que les pareció. La única persona que lo leyó me dijo que le había gustado. Pero yo no se uds. que son mis lectoras. Así que espero su opinión. Otra cosa… este fic ya esta llegando a su final. Así que espero que lo estén disfrutando.

Hasta la próxima!