-¿Cómo sabes?-.
-Solo conduce-.
-Pero...-suspiró-Bien-iban los dos en un auto, no iban muy rápido-¿Me vas a decir que tienes alguna clase de conexión psíquica con Seto?-rió, incrédulo.
-Algo así-miraba por la ventana, el viento agitaba sus mechones rubios, tenia una mirada fría y seria, a Shen le recordó un poco a Seto.
-Sabes, no es que no crea en esas cosas, pero me gustaría una explicación-.
-Seria demasiado largo-suspiró-Luego, cuando solucionemos esto-.
Shen se limito a asentir. El plan era simple, primero asegurarían a Seto, de lo demás se encargaría de la policía. El joven chino sabía que si mandaban a la policía directamente, el castaño podía terminar siendo ejecutado.
-¿Crees que estará bien?-Atem lo miró, como esperando una respuesta positiva.
-No lo se, depende de para que lo quieran, dudo que se para conseguir dinero-giró en una curva y observo el paisaje, habían salido de la ciudad-Porque en ese caso, la victima habría sido uno de nosotros-.
-Ya veo, tienes razón-se quedó pensativo-¿Y entonces?-.
-Seto tiene muchos enemigos, pueden ser muchas cosas-.
Lejos de ahí, el castaño despertaba, encontrándose con una oscuridad y un frio conocidos. Estaba en el congelado de nuevo. Seguramente lo habían llevado mientras dormía.
Se tardo un momento en ajustar sus ideas ¿Qué sabia ahora? No mucho ¿Dónde estaba? Seguía sin saber ¿Podía escapar? No, en lo absoluto ¿Para que lo querían? Para placer personal, al parecer.
El tal Khalid había dicho eso, Seto sentía que algo había fallado en el orden cósmico de las cosas y de repente él ocupaba el lugar que se suponía era para los ukes y/o princesos, y Seto Kaiba no era ningún uke y en especial no era ningún princeso.
Le dolía todo, el frio se sentía como agujas sobre su piel, entonces cayo en cuanta de que estaba desnudo. Gruño contra la mordaza, era humillante. Siguió moviendo la boca, intentando quitarse la mordaza que no era más que un trozo de tela. Sus manos en cambio estaban atadas tras su espalda, con cuerdas ásperas, al igual que sus pies. Alrededor de su cuello sentía una opresión ¿Un collar tal vez? También sentía los ojos vendados, cosa difícil de notar al principio, pues sabia que aquella habitación era oscura de por si.
Pasaron unos minutos y escucho la pesada puerta abriéndose, unos pasos se acercaban lentamente.
-Oh, te ves tan lindo, estas temblando-la risa tétrica de Khalid inundo el lugar-¿Te duele?-se agachó a su altura y lo miró unos momentos-El frio pone sensible la piel-le rasguñó el pecho con sus largas uñas.
Seto apretó los dientes, pero no hizo ningún sonido, no le daría gusto.
-No dices nada, pero puedo sentir como te estremeces-le lamió las heridas que le había hecho con extrema lentitud.
Kaiba no podía verlo, pero las sensaciones que le daba le producían nauseas. Apestaba a tabaco, su aliento, incluso su cabello, que tenia tan cerca de su nariz en esos momentos, estaban impregnados con aquel olor nauseabundo.
Entonces Khalid lo saco a rastras de ahí, sin decir nada. Seto no se opuso, cualquier cosa era mejor que el congelador. Lo arrojo a una cama y allí le quito la venda de los ojos y la mordaza.
-Tienes los labios azules, creo que se me paso un poco la mano-rió, tomándolo del mentón y observándolo detenidamente.
-Eres un enfermo-le castañeaban los dientes.
-Y muy orgulloso de serlo-le contestó tranquilamente, a la vez que lo tomaba de los cabellos y lo arrastraba al baño-Toma una ducha tranquilo, no intentes nada, te estaré observando-lo desató-Ve-le dio un empujón, obligándolo a entrar en la ducha.
Seto le obedeció, necesitaba sacarse ese frio, el agua caliente incremento su dolor unos momentos, pero luego fue extremadamente relajante. Se tomo su tiempo, le daba igual si el otro lo miraba, no le avergonzaba en lo absoluto, aun así, evitaba regresarle la mirada.
Cuando termino, Khalid le entrego un conjunto de ropa, nada especial.
-¿No prefieres que me quede tal cual?-le replicó con frialdad.
-No… bueno, si, pero no quiero ir muy rápido, vístete-lo observó mientras el castaño se vestía-Bien, vamos, debes tener hambre-sonrió a la vez que le enganchaba una cadena a aquel collar de perro que Seto llevaba en el cuello.
-Desgraciado-lo miró con clara indignación-Y no comeré nada que me des-.
-Mira, esta todo sellado-lo sentó en una silla, ante una pequeña mesa. Había paquetes de galletas y otras cosas.
-Eso puede trucarse-.
-No es el caso-suspiró con ligero fastidio-Elige el paquete que quieras y me lo comeré-sonrió.
-Aquel-señaló con la cabeza.
-Bien-el pelinegro lo tomó y lo abrió, era galletas saladas-¿Lo ves?-se comió una sin mas.
-Hn- frunció el ceño-Esta bien-tomó otro paquete y se dedico a comer con lentitud. Estaba muy ocupado analizando su situación.
-Eres muy listo-lo miraba-Pero, si quisiera drogarte o algo, lo haría directamente, así que no te preocupes, puedes comer y beber todo lo que te ofrezco-.
-Igual prefiero verte probarlo primero-le regresó la mirada-Para estar seguro-.
-Eso supuse-.
-¿Y que planeas hacer conmigo?-jugaba separando las galletas por colores, tenían glaseado de colores pastel.
-¿Alguna vez te han dicho que tus manos son muy delicadas?-seguía sus movimientos atentamente-Y, eso ya te lo dije, Seto-.
-Se mas especifico-las iba apilando, hacer eso le ayudaba a pensar con mas claridad.
-Oh, no no, eso arruinaría la sorpresa-se puso de pie y se paseó por la habitación-Solo espero que no me decepciones-sonrió-Haz que me divierta-.
-No se cual será tu concepto de diversión-.
-Ya lo veras-.
Se dedicaron a hablar las horas siguientes, de esto y aquello, nada muy profundo o relevante. Seto le contestaba secamente la mayoría de las veces, pero se extendía más si era necesario. Khalid sabia que no era del tipo que dejaba cosas a medias, ni siquiera un argumento.
-Eres meticuloso ¿Cierto? Seto-lo sujetó y lo arrojó a la cama, acorralándolo con su peso-Piensas y calculas todo a tu alrededor-rió-Por eso no te resistes, sabes que así hay menos posibilidades de que te haga daño-.
Kaiba no le contesto, aquello era verdad, si se dejaba llevar de un lado a otro, era por pura conveniencia. Miro a otro lado, incomodo nuevamente por el aliento ajeno.
-¿Algo te molesta?-no lo tocaba, solo lo mantenía bajo su peso.
-Odio el olor a cigarro-.
-Oh, es eso-frunció el ceño un poco-Eres delicado-le tomó el rostro entre las manos y lo beso, mordiéndolo con fuerza.
Seto gimió, aun tenia los labios sensibles por el frio, además ese hombre parecía dispuesto a arrancárselos de un mordisco, pero tras tortuosos segundos en los que el castaño intento apartarlo vanamente, se detuvo.
-Que hermosos sonidos haces-se relamió el poco de sangre que había logrado quitarle-Déjame oír mas, Seto-sonrió torcidamente, sacando una habano y un encendedor de entre su ropa-¿No te gusta el olor de mis habanos?-lo encendió y le tiro un montón de humo en la cara, haciéndole toser.
-Es repulsivo-lo desafiaba con la mirada, algo llorosa por el humo.
-Ya veo-lo obligó a girarse.
Esta vez Seto se resistía, adivinando de inmediato lo que se proponía Khalid.
-Déjame oír mas de esos quejidos-le levantó la camisa y admiró su espalda unos momentos, para después presionar el extremo ardiente del habano sobre la blanca piel.
Seto se aferro a las sabanas y grito contra las mismas, ocultando el rostro. Khalid repitió aquella acción varias veces, dejando un camino en la línea de su columna.
El castaño respiraba agitado, aun sin soltar las sabanas. Había dejado de dar gritos ahogados tras la tercera quemadura, pero el pelinegro no se había detenido.
-Eres admirable, la mayoría se retuerce de dolor, algunos incluso vomitan o se desmayan-lo giro para poder verlo de frente-Cuando dejaste de gritar, pensé que te habías desmayado-le limpió un hilo de saliva delicadamente-Pero seguías aferrándote a las sabanas-suspiró-Pero ya no gemiste para mi, que cruel-.
Seto lo miro unos momentos, profundamente adolorido y furioso. En milésimas de segundo, aprovecho sus manos libres para arrebatarle el resto del habano, y sin darle tiempo de reaccionar, lo estampo contra su mejilla. Aunque su intención había sido ir directo a los ojos, pero el dolor al moverse se lo había impedido.
-¡DESGRACIADO!-se apartó con una alarido, sosteniéndose la mejilla quemada-¡BASTARDO!-.
¡Le había quemado el rostro! ¡Su hermoso rostro!
Arrastró al castaño fuera de la cama, y cuando lo tuvo tendido en el suelo, lo pateó, repetidas veces, con ojos desorbitados, prácticamente echaba espuma por la boca, como un animal rabioso.
Seto solo atinó a encogerse y proteger su cabeza, pero Khalid nunca atacó esa zona, solo pateaba su abdomen y cuando finalmente lo hizo escupir sangre, se detuvo.
-Malnacido-Khalid resopló-Mandare a alguien para que te cure, pero volveré mas tarde-salió de la habitación y cerro dando un portazo.
Seto se quedo en el suelo, temblando, había olvidado cuando dolían las quemaduras de cigarrillo, cuanto tiempo podían arder. Los golpes no le importaban, podía soportar eso, pero lo que sentía en su espalda era insoportable.
Recordaba que ese desgraciado de Gozaburo lo había quemado un par de veces, cuando no le obedecía, y él solo se dejaba para proteger a Mokuba. Hacia tiempo que no pensaba en lo horrible que había sido su infancia, ciertamente ese no era el mejor momento.
Se levanto finalmente y camino hasta el baño, arrojo la camisa lejos y se agachó sobre la tina, abrió la ducha y dejo que el agua fría callera sobre su espalda. Lanzó un suspiro de puro alivio.
Se quedo largo tiempo bajo el agua, mirando el blanco fondo de la tina. Khalid le recordaba a Gozaburo, no sabia cuanto mas podía soportar eso, lo había superado hacia mucho, pero el no poder escapar terminaría afectándole tarde o temprano.
También se preguntaba que estarían haciendo Atem y Shen ¿Los habrían atrapado? Incluso si Khalid decía que no, podía ser una mentira, ellos podían estar ahí mismo, quizás sufriendo cosas similares. Por otro lado, y conociéndolos bien, de estar libres iban en su búsqueda. De ser así, esperaba que no fuesen imprudentes.
Negó enérgicamente y se aparto de debajo de la ducha, quedándose sentando en el suelo del baño unos momentos, debía recobrar la compostura. Tenia que volver a pensar con frialdad o Khalid le ganaría, si, aquello era un juego también, un tira y afloje, una prueba hacia su fuerza de voluntad. Así debía verlo, como un juego que debía ganar.
Regreso a la cama y se quedo tendido boca abajo "Fui bastante estúpido" pensó, cerrando los ojos, lo había atacado. No debía hacer eso, podía terminar muerto. Seria sumiso, pero tampoco le daría gusto, no gritaría ni muchos menos gemiría por más cosas que le hiciera, sabia como hacerlo, sabia como poner su mente en blanco. Eso le haría ganar tiempo, para poder escapar o ser rescatado.
Un frio en su espalda lo despertó de su sueño recurrente. Dio un respingo y miro de reojo a la persona a su lado, era Khalid.
-Lo siento, no era mi intención despertarte-llevaba un parche en la mejilla, lucia sereno mientras le aplicaba un liquido helado en la espalda-Con esto deberías curar pronto-.
Seto se dejo, aquello se sentía tan bien que no tuvo fuerzas ni ánimos para disimularlo, solo cerro los ojos y dejo que el pelinegro continuara.
-Me gusta tu expresión-rió-¿Por qué lo hiciste?-.
-¿Por qué hice que?-.
-Atacarme-.
-Por la misma razón por la que me pateaste luego-.
-Ira-le colocó unas vendas cuidadosamente-Eres peligroso cuando te enfadas, pero frio y meticuloso cuando estas tranquilo-rió-Nos parecemos mucho, Seto-.
-No me compares contigo, maldito pervertido-le gruñó.
-Es la verdad-le acariciaba la cabeza como si fuese un simple perro-Eres como yo, te obsesionas fácilmente, no dejas nada a medias y sueles planear cada aspecto de tu vida, hasta que te enfadas-.
-¿No dijiste que vendría alguien mas a curarme?-le cambió el tema rápidamente, no estaba dispuesto a escuchar sus desvaríos.
-Si, pero decidí que no quiero que nadie mas te toque-.
Lo giró y lo besó con la misma violencia de antes, Seto se dejo, mirando fijamente el techo mientras Khalid se dedicaba a besarlo y manosearlo con descaro. Podía hacerlo, podía pensar en otras cosas y evitar que su cuerpo y su mente resultaran afectados por las acciones ajenas.
-Si no empiezas a reaccionar me veré obligado a drogarte-le dijo después de un rato, deteniéndose-Ni siquiera tu podrías resistirte a las drogas afrodisíacas de las que dispongo-iba a retomar lo que hacia, pero su celular sonó- Maldición, espera un momento-se apartó y atendió-Hola-.
Khalid se quedó en silencio unos momentos, el castaño lo observó, algo intrigado.
-Ya veo, solo enciérralos, ya veré que hacer-colgó y miró al otro con una sonrisa torcida-Parece que tus amigos venían por ti, Seto, pero ya los atrapamos-.
-¿Qué?-su corazón dio un vuelco, pero su rostro se mantuvo inexpresivo.
-Pues eso, esos chicos, Atem y Shen-rió-Los atraparon cuando intentaban entrar-se quedo pensativo unos segundos-¿Cómo nos habrán encontrado?-.
