Hallo! aquí está el nuevo capítulo.

""=Llamado o conversación telepática.

Uy... ya falta muy poco para que acabe este fic.

Sin más que decir.

Enjoy!

Cap. 11-Trampas- Verdades que salen a flote.

En la costa.

En el amanecer, Kazemaru se había levantado muy temprano para ir al mercado con Takuma y Derek, quienes se pusieron de acuerdo de acompañar al niño, para hacerles algo especial para el príncipe y el amatista.

En una tienda por la zona roja.

-Aquí tiene -dijo el rubio dándole monedas a una anciana (1)

-Fue un placer hacer negocios con ustedes -se despedía la mujer -Oye niño -llamo la mujer de nuevo al pequeño -Mis amuletos jamás me han fallado, puedes estar seguro de que funcionara -sonrió la mujer, el niño le devolvió la sonrisa y se marchó alegre con los hombres que lo acompañaban.

-¿Creen que les guste?

-Claro Kazemaru, es algo que usaran todo el tiempo, también harás uno para ti ¿Verdad? -comento Derek.

-¡Si!

Mientras llevaban las cosas, el pequeño castaño sintió algo en el pecho...Algo muy malo...

-¿Sucede algo Kaze-chan?- dijo el rubio viendo el gesto de preocupación en el rostro del muchacho.

-*Tengo un mal presentimiento* Debemos ir al castillo pronto, tengo un mal presentimiento -dijo mirando a ambos mayores, estos asintieron y apresuraron el paso. Kazemaru rezaba porque todo fuera solo una vaga preocupación.

Lastimosamente ese mal presentimiento se hizo realidad.

En el castillo - Habitación del príncipe.

Zero despertó sin Kuran a su lado, pero careció de importancia, simplemente se levantó y se dio un baño rápido para ir con el pequeño a desayunar.

En ese corto lapso que estuvo bañándose, pensó un poco acerca de su relación con el castaño, era más que obvio que no era solo atracción física lo que sentía por el príncipe. ¿Era amor? Probablemente, pero no esperaría para saberlo, iría a enfrentar a Kuran y hablarle con respecto a sus sentimientos, también tenía derecho a saber lo que sentía el príncipe hacia él. Aunque tenía miedo de su respuesta.

Pero en el mismo instante que puso un pie fuera de la habitación del príncipe, bestias uniformes de color verde oscuro lo atraparon...

-¡¿Que mierda...?! ¡Suéltenme, suéltenme! -luego de dos buenos golpes en la parte central, el joven se liberó, pero cuando bajo las escaleras, fue atrapado de nuevo al punto de dejarlo de rodillas. En ese momento noto algo peculiar en los ojos de los guardias y en todas las demás personas que lo veían pasar, no se movían y no había brillo en sus ojos... Cuando lo soltaron vio a una mujer de espaldas abrazada del castaño, eso definitivamente no le gusto, pero su enojo se mezcló con gran sorpresa al ver de quien se trataba.

-Hola mi querido Zero -se mostró la mujer con su vestido negro, tal y como fue encontrada, y también se dio vuelta el castaño que tenía la mirada vacía al igual que los otros, rodeada de esas cosas viciosas.

-Tía...Sara...-se quedó perplejo por unos segundos pero luego cambio la confusión por enojo -¿Qué paso? ¿Qué les hiciste a todos en el castillo? -pregunto molesto, y se enfurecería mas si le hubiese hecho algo a su hermano o a Kazemaru.

-Simplemente les hice mis marionetas -dijo con simpleza y sonrió al ver el rostro furiosos de Zero -A decir verdad, me pareció increíble que no hubieses muerto al primer día, y más que tu amado hermano haya desaparecido contigo.

-¡¿Que le hiciste a Ichiru?!

-Nada que no lo haga sufrir por horas te lo aseguro -se burló la bruja

-¿Cómo supiste mi ubicación?

-Pues... Como no moriste durante mi ausencia, preferí hacerme cargo yo, si quieres que algo se haga bien, hazlo tú misma -sonrió apegándose mas al castaño.

-Entonces tú fuiste la quien me transformo en humano... Y la que me inculpo de ese supuesto asesinato...

-Vaya que rápido -se burló la mujer -Pues sí... Fue divertido verte sufrir al convertirte... pero ahora disfrutare verte morir.

-¿Por qué?

-Simple, tu existencia, arruino mi vida -miro con rencor al muchacho que con su mirada daba a entender su incomprensión -Bueno, como morirás hoy, no veo nada de malo explicarlo -dio un largo respiro como si la herida siguiera abierta y fresa -Hace muchos años, yo era muy feliz en mi relación con mi hermana Shizuka, éramos como hermanas de sangre, es más, las dos estudiamos magia. Y junto con Touga, fuimos inseparables...

Fuera del castillo en uno de los ventanales tres hombres, quienes habían llegado solo hace unos minutos, veían al joven tritón apresado como criminal. El menor de los tres intento entrar a enfrentar a la mujer, pero fue detenido.

-Kazemaru, hay algo muy grave está pasando dentro del castillo, será mejor observar y ver formas de ayudar a Zero -el niño a regañadientes obedeció, observo y escucho todo lo que decía la mujer...

-Pero llego alguien a mi vida, un tritón maravilloso, era hermoso, fuerte, y muy noble a pesar de su seria apariencia. Él y yo nos amábamos, pero... le dijeron que debía casarse con otra sirena... debía abandonar nuestro amor, y lo hizo, abandono nuestra relación para casarse con tu madre -era más que obvio e impresionante saber que su tía estaba enamorada de su padre y este jamás amo a su madre -Y el único día que estuvo a mi lado, fue para decirme... ¡Que...amaba a mi hermana, que tendría un hijo, y que esperaba que encontrase la felicidad pronto, como él lo hizo con Hiou Shizuka!... ¡Ella me robo a mi futuro esposo!... -sus gritos de histeria llenaban el recinto -¡Me dejo por esa horrible y estúpida sirena!

-¡No te atrevas a hablar así de mi madre! -grito con ira, la mujer se calló dio un pequeña risa y se acercó hasta el amatista, hasta incurse para verlo a la cara.

-Lo peor de todo era que no podía abandonarla por que pronto tendría un hijo suyo, me dijo que le llamaría Zero, como se llamó el primer gran rey de la Atlántida... Y naciste tú junto con Ichiru, que según ellos fue el mayor milagro, pero eso no quita que el simple hecho que tu nacimiento arruino una parte de mi vida -dijo agarrándole con fuerza de las hebras platinadas del amatista -Después, llego el fatídico día de la muerte de Yoru. ¡Murió para salvarte a ti, a un maldito mocoso! -tanta ira contenida que le dio un certero golpe en la cara haciendo que escupiera sangre, pero ese no fue el único -¡Tu maldita existencia me arrebato a Yoru! -los golpes siguieron uno cada vez más fuerte que el anterior hasta dejarlo seminconsciente

-Ahora vas a matarme, para vengarte -dijo levantados del suelo aun con la mirada altiva... mientras escupía sangre.

-Kufufufu (2) No mi querido sobrino -dijo mientras se alejaba de él y se aferraba al pecho del castaño que estaba ahí parado como un simple muñeco -Este guapo chico lo hará, yo solo seré la tía que te encontrara muerto he ira a decirle a su hermana que su amado hijo murió, he Ichiru sigue desaparecido -los ojos del amatista se abrieron de par en par -Lo hará como muestra de que me ama, durante la ceremonia de matrimonio, será en un barco muy lejos de este castillo y de la Atlántida -dijo mientras tomaba las manos del castaño para mecerlas -Ahí nos casaremos, y como último acto, él te matara, y con ello todo abra acabado para ti, y comenzado para mí -dijo sonriente, y mirando la fulminante mirada de su sobrino agrego -No estés tan furioso Zero, cuando mueras, volverás a ser un tritón, y morirás en el mar, tendrás una muerte digna, pero triste, asesinado por el hombre que amas.

El chico solo fruncía el ceño de manera más intensa y eso agrandaba la sonrisa demente de la mujer.

-Bueno, hay que preparar todo para la boda de hoy, preparen el todo inmediatamente. Ah si todos están invitados -los hombres controlados hicieron venia y se fueron -Vamos cariño, hay que prepararte para la ceremonia -el castaño no dijo nada y fue arrastrado por la bruja que estaba aferrada a él, pasado por el amatista.

-Kaname...Kaname... -pronuncio intentando llamarlo -¡Kuran bastardo despierta! -su grito devolvió por un segundo el brillo en los ojos del príncipe, cosa que noto y enfado a Sara.

La mujer se detuvo, chasqueo los dedos frente a Zero, y este emitió un quejido lastimero, al sentir que su cuerpo parecía haber sido herido por miles de agujas dejándolo tieso del dolor, otro chasquido y ya no podía emitir ningún sonido. Lo miro con desprecio y ordeno que lo llevasen a la prisión del barco. Los hombres obedecieron y se lo llevaron.

Obviamente el menor quería ir a golpear a la mujer que había lastimado a su protector, pero fue detenido nuevamente.

-Cálmate Kazemaru, no servirá de nada que vayamos a atacar a la mujer en estas condiciones, además, mira como dejo a Zero, no creo que sea buena idea -dijo el azabache.

-Hay que pensar en un plan, debemos matar a la bruja, es la única manera de que todos se liberen del hechizo.

-¿Cómo lo sabes?

-Es fácil, ella lo origino, así que su muerte es la respuesta -dijo seriamente -*Además con eso Zero volverá a ser un tritón... Pero ahora mismo me preocupa mucho lo que haya pasado con Ichiru, juro que matare a esa bruja s se atrevió a hacerle algo* -pensó el rubio apretando sus puños con fuerza y enojo.

¿Qué había ocurrido con Ichiru?

F.B.

Ichiru se había despertado con una presencia que conocía muy bien, su tía estaba cerca de ahí, un gran alivio le lleno el pecho, con ayuda de su tía, Zero podría ser tritón de nuevo, pero cuando la vio frente a frente, no tenía el mismo gesto que la amorosa tía que los cuidaba.

-Ichiru-chan -chasqueo los dedos -Que agradable sorpresa -después de esas tres palabras todo se volvió negro para él.

F.F.B.

Cuando despertó, se halló lejos del castillo, mas especifico, en un lugar donde los depredadores iban en busca de su comida, estaba inmóvil y con una herida sangrando sin control, pero lo peor de todo era que las heridas no cicatrizaban y la sangre que corría iba a atraer a los tiburones. ¿Su tía le había hecho esto?... No, imposible, ella nunca... Lo que recordó antes de desmayarse, era que la sirena se estaba transformando en humana. Y pudo atar algunos cabos.

No podía creer que su tía, fuese capaz de haber hecho a su propio sobrino, si ella pudo haberle hecho eso, podría hacerle algo peor a su hermano.

Las cosas empeoraron, cuando sintió la presencia de su hermano en un gran barco con dirección aun lugar muy lejos del castillo.

-*¡Zero!* -intento moverse pero era inútil, su falta de sangre estaba aumentando y con ella los tiburones que se acercaban. ¿Moriría aquí?

F.B.

Un pequeño tritón lloraba mientras estaba sentado en una piedra y su hermano le curaba las heridas.

-Te dije que no te metieras allí, sabes que no puedes pelear -decía mientras ponía ungüento sanador a su hermano menor. El pequeño Ichiru por intentar imitar la fuerza del pequeño Zero, había sido herido, y como siempre su hermano lo había rescatado de nuevo.

-Quería probar que soy valiente, como tú hermano -dedica reprimiendo su lágrimas de frustración.

-No necesitas probar nada Ichi, eres muy valiente.

-¿Tu lo crees?

-¡Claro! Fuiste contra esos tiburones solo. Y aun tío Yagari no nos ha enseñado como domarlos. Eso fue genial.

-Pero me salvaste de nuevo...con esta van veintisiete veces.

-Vamos no te ayudo todo el tiempo, solo algunas veces como la vez que te salve de ese pulpo negro que querías como mascota.

-Veintiocho...-ahí se hizo un corto silencio incómodo.

-No importa si te salve treinta mil veces, el punto es que no dudes de tus capacidades, además quien sabe, algún día tú me salvaras -dijo frotando con ternura la cabeza de su hermano provocándole una tierna sonrisa-Vamos a casa, mamá debe estar preocupada.

-Si... -sonrió de manera más amplia y se fueron los dos.

Siempre fue salvado por Zero, aun en las situaciones más peligrosas, siempre lo había hecho. Porque como Zero decía "Es el deber de un hermano cuidar al otro sin importar que."

F.F.B

No, no podía morir. Esta vez salvaría a Zero.

-*No dejare que esa bruja mate a mi hermano. ¡No lo hará!* -en ese instante sus ojos se tornaron rojo carmesí, su herida se curó y pudo moverse escapando así de los tiburones a una velocidad increíble. Debía alcanzar a su hermano. Sin embargo, un tiburón no se rindió y fue por su presa.

En el momento que iba a atacar al joven Ichiru, algo o alguien alejo al tiburón lejos del peliplata.

-¡Al fin te encontré!

No tuvieron tiempo de mostrar preocupación, a pesar de que no sabían dónde estaba el hermano de Zero, debían actuar ya, el único plan, era que los tres humanos se colaran cautelosamente en el barco. Eso funciono perfectamente, todo estaba yendo muy bien. Cuando no hubo ninguna de esas cosas vigilando, Derek y Kazemaru fueron a buscar al amatista.

Cuando llegaron a la prisión del barco, Zero estaba tendido en el suelo, encadenado. Ahora debían sacarlo de ahí, pero las cosas empeoraron, fueron encontrados por esas cosas, al ser apresados se llevaron a Zero ya pudiéndose mover, pero no lograba zafarse y seguía mudo. Subieron las escaleras con el prisionero hasta el risco. La hora había llegado.

Se hallaban muy lejos de todo, sería un lugar perfecto para arrojar un cadáver. La gran cubierta fue decorada de manera rápida pero elegante, la novia vestía un hermoso vestido blanco con un velo de seda que era de la madre del novio. El novio, vestía de un atuendo blanco de la naval, con detalles de medallas de oro. La última vez que Zero vería a Kuran seria sus ojos vacíos, y él sin poder hacer nada al respecto.

Lo hicieron arrodillarse, justo en medio de la "feliz pareja". La mujer sonrió de manera macabra, pero desvió su atención cuando los guardias llegaron con dos prisioneros, un hombre y un niño pequeño.

-Pobrecito -sonrió mientras se dirigía a la audiencia -Gracias por venir a mi boda, ahora para sellar nuestro amor, mi príncipe acabara con la vida de quien tanto daño me ha hecho. Adelante cariño.

El castaño sin poder controlar sus movimientos movió la espada con dirección al amatista que veía el ocaso por última vez.

-Adiós Kiryuu Zero... -pronuncio levemente la mujer.

Pero solo a unos centímetros de tocar el blanco cuello del príncipe del mar la espada salió volando y él fue alejado por los brazos de un conocido notando que la muñeca del príncipe Kuran había sido herida por un objeto filoso, y pudo ver que era un kunai con una piedra ámbar en el medio.

-Podrá ser...

-Aléjate de mi sobrino, maldita bestia -por la borda se asomaba un tritón de cabellos negro azabaches, que solo tenía un ojo y diez soldados reales listos para atacar.

-T-Tío...Ya-Yagari...

-No te esfuerces Zero -dijo quien lo alejo de la villana y la marioneta.

-Takuma...

-Tranquilo, ya llego la ayuda.

-No puedo creer que tú hayas sido la culpable. Sara -dijo el azabache desbordando ira al ver a su sobrino en estado

-Tú no sabes lo que he sufrido por culpa de él- señalo furiosa.

-Mejor te rindes ahora Sara, no quiero lastimarte...

-¿Rendirme? ¿Ahora? La fiesta acaba de empezar -de entre su escote saco un frasco que se rompió al contacto con el suelo de madera, liberando a las mismas bestias sin forma específica de color verde oscuro con colmillos, garras pero más grandes que alas otras -Mátenlos a todos.

Las bestias que estaban en el barco empezaron a atacar de todas direcciones, Takuma tuvo que ser rápido para esquivar los ataques, Yagari empezó a atacar contra las bestias siendo ayudado por sus soldados, Derek tenía la misión de cuidar al pequeño atacando a puño limpio a los monstruos.

-¡Cuidado Derek! -grito el niño al ver una bestia detrás de él, pero, sin poderlo creer un tiburón gigante salto tomando a la criatura entre sus dientes.

-Me alegra que estén bien -dijo una voz conocida.

-¡Ichiru-san! -exclamo alegre mientras el chico a pesar de arrastrarse por el suelo peleaba muy bien.

-No es fácil pelear con aletas en un barco -dijo estando más cerca de Derek protegiendo al niño, quien aún no creía lo que estaba viendo -Un gusto soy Ichiru hermano menor de Zero, después nos presentamos mejor ¿Si?

La pelea era muy difícil, el azabache de un ojo peleaba de forma rápida con sus soldados, pero era muy difícil moverse, y peor aún, nadie estaba manejado el barco.

En tanto Takuma debía ver la forma de hacer que el amatista se moviera de nuevo y así poder controlar el barco.

-T-Takuma -dijo señalando endeblemente la daga del chico que estaba resguardada en su cintura -E-En mi pierna... Ahora... -el rubio sabía que era una locura pero no había más opciones, así que de forma rápida, clavo en la pierna al peliplata, activando a su centro nervioso que estaba paralizado, por suerte eso sirvió para que pudiera moverse y recuperar su voz.

-Vaya, vaya, así que se puede mover de nuevo, pero no por mucho tiempo -dijo la mujer viendo desde arriba del barco con Kuran a su lado -Bueno querido, cumple tu cometido, mata a Zero.

Kuran, como si fuese otra de las bestias se dirigió contra el amatista, tenía los ojos rojos y envainando su espada, ataco al joven desarmado.

El atacado pudo esquivarlo a tiempo, pero no podía pelear así.

-¡Zero! -grito Ichiru llamando su atención para poder lanzarle una espada y así, ambos se pusieron en guardia.

-Muy bien Kaname, peleemos... -el chico arremetió de manera rápida al castaño y el otro solo contraatacaba de forma brutal.

Había choque de espadas de ambos amantes era impresionante, pero cada vez que forcejeaban chocando las espadas, el amatista intentaba hacer racionar al castaño, pero era en vano, el sujeto no hacía caso a sus palabras, sabía que tenía que matar a Sara para poder hacerle volver a la normalidad, pero no podía hacerlo con el príncipe atacándolo de esa forma.

¿Que podía hacer?

-¡Vamos querido mátalo, mata a quien me ha hecho tanto daño! -Sara gritaba eufórica al poder ver la pelea, y era más que obvio que Zero no aguantaría con tanta pérdida de sangre y así moriría como siempre había deseado.

-Más te vale que te rindas ahora Shirabuki Sara -se oyó una voz femenina.

Sintió escalofríos cuando cierta sirena le hablo por detrás.

-¡Shizuka!

Al fin todo esto terminaría pronto, para bien o para mal.

Continuara...

(1) Es la anciana del capitulo

(2) Es una risa burlona pero al estilo malvado

Perdón por esta capitulo tan corto, no soy buena haciendo acción.

Espero que les haya gustado.

Hasta el siguiente capitulo.