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De vestidos de novia y damas de honor
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Modistas de todo el mundo esperaban su turno para presentarle sus diseños para vestidos de novia a la dueña y señora. Azusa y Yui evaluaban los vestidos y si el diseño les gustaba, las mandaban a la sala de los "tal vez". Entró Sawa-chan y sacó su portafolios para mostrarles sus extraños vestidos estilo cosplay, pero…
—Yui…
La dictadora chasqueó los dedos y dos guardias se llevaron a la maestra lejos de ahí. Ella infló las mejillas haciendo un puchero.
—Buu! Logra conquistar el mundo y se le sube el poder a la cabeza.
—No te lo tomes tan personal, Sawako. De todos modos no hay nada que Yui-sama no esté dispuesta a hacer por Azusa-chan.
La profesora miró a su novia y se desplomó sobre un sillón, derrotada. Mugi era la encargada de organizar toda la fiesta, así que no tenía tiempo de atender los berrinches de Sawako. Estaba ocupada leyendo el itinerario de la iglesia a su casa de verano, lugar que ella misma sugirió donde la fiesta se llevaría a cabo; y pasada la ceremonia y la celebración, debía de manejar el itinerario de la casa al aeropuerto donde las novias partirían a su viaje de luna de miel. Era demasiado trabajo, pero estaba feliz de hacerlo; uno porque era su área y dos porque consideraba a Azusa la mayor amenaza para su mundo perfecto, pero ahora que se casaba con Yui estaba segura que no volvería a estorbarlas.
Sokabe también estaba muy ocupada, ella era la encargada de la seguridad y un evento de esta magnitud sería la oportunidad perfecta para que la Resistencia organizara uno de sus ataques. Tenía una ventaja y esa era que como dueña del mundo, Yui contaba con la mejor protección militar fuera a donde fuera; pero no era suficiente. Aunque, conocía a Yui de sobra y sabía que era tan inofensiva como un gorrión con ametralladora (comparación sugerida por Yui; obviamente).
—¿Cómo vas, Megumi-chan?
—Cansada. Lo único que tengo por seguro, es que vaya a donde vaya, debemos acompañarla de Nyans. Son la Policía Yuri, pero también son nuestra fuerza armada más poderosa y más fiel.
Mugi asintió y siguió revisando sus apuntes.
—¿Y no crees que debemos acelerar nuestro plan para acabar con el grupo de Tainaka?
—No. Recuerda que todo debe salir a la perfección y si logran sacar a mi onee-sama de la cárcel demasiado pronto y sin mucha dificultad, se darán cuenta que algo va mal. Recuerda que Tainaka-kun es un buen líder: inteligente y previsor.
—Ug! Ya sé. Oye, y cambiando de tema, ¿cómo vas con lo del pastel?
—Eso se lo dejé a Ui-chan. Se ofreció hoy a primera hora y no me pude negar. Ella es muy hábil y vive y respira por su hermana.
Las dos volvieron a centrarse en sus apuntes. Mientras, Mio y Ritsu hacían el papel de juez para los vestidos que se probaban las novias.
—No Yui, ese no te favorece. Creo que te van más los diseños sencillos, sin esa falda tan voluminosa.
—Estoy de acuerdo con Ritsu. Con lo distraída que eres, podrías tropezarte con tu falda y… —Ritsu le tapó la boca asustada. La bajista tembló, pues había caído en la cuenta que metió la pata.
Mio se paró y se preparó para hacer una profunda reverencia de disculpa; Ritsu se paró también y posó su mano sobre el hombro de Mio en un ademán protector; Azusa se limitó a retroceder asustada. Por suerte para Mio, Yui estaba de muy buen humor.
—Ejejejejeje… tienes razón Mio-chan. Además creo que ese tipo de vestidos le sentará mucho mejor a Azu-Nyan.
Todas suspiraron de alivio y siguieron opinando sobre los vestidos para el gran día. Al final se decidieron por un vestido muy escotado con una falda sencilla, pero con una cola larga y estilizada con una corona de plata y un hermoso velo para Azusa; mientras que Yui tenía un vestido sencillo de color blanco con bordados con forma de hojas de árbol y flores, sin velo, guantes de seda que llegaban hasta los codos con diseños en hilo de plata, tacones altos a juego, un escote que dejaba muy poco a la imaginación y una flor blanca (de preferencia natural) en un broche sobre su cabello.
—Yui-chan, ¿Qué será de la orquesta? ¿Seremos nosotras, verdad?
—No Mugi-chan. No podemos. Recuerda que Azu-nyan y yo estaremos demasiado ocupadas casándonos como para tocar. Además quiero que tú seas mi dama de honor, eso nos deja con tres miembros menos.
—Yui-sama…
—Yui-chan.
—Yui-chan, es un gran honor, pero no creo que sea la indicada para…
—Tú siempre me ayudas, Mugi-chan. De no ser por ti, yo seguiría yendo a la universidad en vez de ser la dueña del mundo y no hubiera durado ni dos meses con todos esos intentos de asesinato.
—Yui-chan, ¿sabes? Suenas rara hablando cosas serias.
Las dos amigas celebraron la ocurrencia con una carcajada.
—Entonces, ¿lo harías?
—Por supuesto Yui-chan. Estaré más que feliz de ser tu dama de honor, pero prométeme que me devolverás el favor cuando me case con Sawako.
—Hái! —gritó y le dio a Mugi un gran abrazo. La rubia amplió su sonrisa y le dio palmaditas en la espalda.
Se quedaron un rato en silencio, cuando Mugi sintió cómo cambiaba el ambiente en la habitación: se sentía más pesado, más peligroso. Se volvió hacia Yui y tal como lo sospechaba, había entrado en "modo siniestro".
—¿Y cómo vas con el asunto de la Resistencia?
—Como le dije a Megumi-chan, aún no estamos listas para actuar. El plan ya está en marcha, pero debemos asegurarnos que los rebeldes se traguen que el escape de mi onee-sama será por sus propios méritos (y nuestros supuestos errores). De momento ya hemos trasladado a onee-sama a otra celda, lo que es un inicio.
—No entendí ni la mitad, pero confío en ti, Mugi-chan.
La rubia volvió a asentir.
Azusa tocó la puerta del cuarto de Ui y Jun. Jun le abrió.
—Ui no está —y le iba a cerrar la puerta, pero Azusa la detuvo con su pie.
—¿Ahora qué?
—Vine a hablar contigo.
—¿Y qué quieres traidora?
—No me llames traidora, porque sabes bien que no es así. Pues sí, amo a Yui y me pasaré al bando enemigo, pero puedes estar segura que voy a cerrar la boca de todo lo que sé. De todos modos, les aconsejo que se vayan a otro lado por si Mugi-senpai se las arregla para hacerme hablar.
—Conociéndola no lo dudo.
—Como sea Jun, vine a hacer las paces. Sé que Yui ha hecho cosas horribles desde que llegó al poder, pero te aseguro que sigue siendo la chica de la que me enamoré. Lo que trato de decir es que el amor es ciego y no escoges de quién te enamoras; pero eso no debe afectar nuestra amistad, Jun. Y es más: vine a pedirte que seas mi dama de honor.
Jun la miró estupefacta.
—Azusa, ¿te volviste loca?
—Lo sé. Pero aún eres una de mis mejores amigas, Jun y no quiero perderte. Sé que estás molesta, pero yo no.
—Está bien, todavía estoy molesta pero no contigo. Además yo siempre seré tu amiga, eso no lo dudes. Sólo acepta un consejo: hagas lo que hagas, cuídate. Así como Yui-sama, Satoshi no se detendrá ante nada hasta cumplir con sus objetivos. Cuídate las espaldas y trata de volverte menos cercana con Yamanaka-sensei y Manabe-senpai.
—Entendido. Arigatou, Jun.
—Iie.
Jun cerró la puerta y se desplomó en su cama preocupada rememorando su conversación con Satoshi días atrás:
"—Si Nakano sigue negándose a ayudarnos, debemos tomar medidas desesperadas secundarias.
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
—Me temo que tendrás que entregarnos a la menor de las Hirasawa. Lo lamento Jun, pero no puedo permitir que…"
—Si te sigues metiendo con los sentimientos, Satoshi-kun, pronto te vas a quedar sin aliados. ¿Cuánto tiempo tardarás en enterarte que también he desertado?
Bueno, he aquí otra entrega de este fic. Traté de hacer este cap varias veces buscando algo que me satisfaciera y creo que lo logré; sólo me hubiera gustado hacerlo un poco más largo. Como sea, espero igual que siempre que les haya gustado y espero sus comentarios; nos leemos!
