En estas navidades, con la salida del Episodio 13 de Kamisama Hajimemashita y el final de esta maravillosa serie, he hecho otro capítulo de este fic.
El final está inspirado en los minutos finales del capítulo, cuando Tomoe besa a Nanami alegando que es un beso de contrato de familiar pero con el corazón. Obviamente deseaba besarla pero no sabía cómo pedírselo. (El tímido Tomoe xDD)
Ojala pongan un OVA o una segunda temporada de kamisama *OOO* No nos pueden dejar así xD
Bueno xD
Aquí está el nuevo capitulo =DD
Ojala os guste
Capitulo 11: Nuestra noche
No se lo podía creer. Nanami pensaba que estaba en uno de sus muchos sueños pero realmente estaba pasando.
Los dientes que mordisqueaban su cuello eran los de Tomoe, sus manos, perdidas por su pelo y su cintura eran las suyas y su presencia, poderosa y masculina era la que se encontraba sobre ella.
Se encontraban en la habitación del familiar, recostados malamente sobre su futón.
Le había deshecho el moño, esparciendo su larga cabellera por la almohada y uno de sus dedos jugaba con uno de aquellos largos mechones.
Su pelo le hacía cosquillas en la mandíbula y sus labios, que minutos antes le besaban con dulzura, ahora recorrían su cuello, moviendo las solapas del kimono para recorrer el comienzo de sus hombros.
Nanami jadeo. Se sentía demasiado bien.
Tomoe levanto la mirada, encontrándose con aquellos ojos almendrados, tan brillantes. Volvieron a unir sus labios, empezando otra jugosa exploración. Esta vez por parte de los dos.
Mientras sus lenguas danzaban en un baile caótico, Nanami tomo el control, colocándose sobre su familiar, quien la sujeto de la cintura, aprovechando la posición para desatar el dificultoso obi que estaba usando la joven.
Nanami repaso con las manos los hombros de Tomoe, colando las manos por su yukata, apartando aquella tela de su cuerpo, mostrando el torso bien formado del familiar. Separándose de sus labios, recorrió desde su mandíbula al inicio de su pecho con los labios parándose para dejar suaves marcas a cada cuadrado de piel.
Tomoe, habiendo desatado el obi de la chica, la hizo voltear de nuevo, apartando también la tela de su cuerpo, tal como había hecho ella y descubrió un bonito conjunto de ropa interior azul que cubría las partes privadas de Nanami.
Con ambos semidesnudos volvieron las caricias, los besos. El ambiente de la habitación se empezó a caldear a medida que las caricias se profundizaban.
Las habilidosas manos del familiar bajaron suavemente las tiras del sujetador de encaje de la joven, descubriendo sus pequeños pechos y con algo de vergüenza empezó a masajearlos haciendo gemir a la pequeña diosa.
Tomoe, sorprendido por las reacciones de Nanami, apretó suavemente su agarre rozando con sus dedos aquella piel suave y colorada de rosa.
Nanami, extasiada con aquellas caricias, se retorcía entre sus brazos. Tomoe sabía qué hacer y como tenía que tocarla.
Parecía un experto.
Sin embargo ella se sentía torpe, sin saber a dónde mirar o que tenía que hacer para agradar de la misma manera a Tomoe.
Tenía que hacer algo o más bien, ELLA quería tocarle, sentir su piel, su calor,…quería TODO de Tomoe.
Con vergüenza sujeto el rostro de su familiar acercándolo a ella, volviendo a tomar el control y colocándose sobre él de nuevo.
Sus otras prendas volaron pocos minutos después, dejándolos en igualdad de condiciones. Tomoe observo con arrobo a su diosa, bajo su merced, muy sonrojada y expuesta a él.
Nanami observaba del mismo modo a su familiar, tan poderoso, apoyado en sus manos a ambos lados de su cabeza. Su pecho, con pequeñas marcas ocasionadas por ella misma se movía rápidamente y su olor, como a sándalo y mezcla de bambú se colaba por sus fosas nasales. Aturdiéndola.
Olía delicioso.
Volvieron a besarse, disfrutando de aquel momento privado, ya no había contratos de familiar, solo era una muestra de lo que ambos sentían el uno por el otro.
Nanami se sentía flotar en una nube, estaba realmente feliz. Después de todos sus esfuerzos Tomoe vivía, ya no había maldición que le atara a la muerte, había conseguido un beso (y algo más) de parte de Tomoe aunque aun no le había oído decir aquellas palabras…quería oírle decir aquellas palabras…
La luna se encontraba en lo más alto, iluminando la habitación del familiar, donde los cuerpos de Tomoe y Nanami se encontraban arropados bajo el futón de este.
Ambos estaban estirados sobre sus costados, Tomoe rodeaba los hombros de Nanami quien descansaba con los ojos cerrados.
Las manos del familiar peinaban el cabello de la chica, desenredando los nudos ocasionados por el momento de pasión de minutos antes.
Sus dedos se movieron hacia sus mejillas, cálidas, y sus dedos siguieron bajando perfilando sus labios.
Sonrió.
Tomoe se arrimó un poco más a Nanami, su cuerpo recibió un suave abrazo por parte de ella.
-¿Estabas despierta?
-Jeje, un poquito-Sonrió Nanami. Tomoe le revolvió el pelo.
-¿Estás bien?
-Si-La chica sonrió, acomodándose en el pecho del familiar, quien se sonrojo levemente pero la abrazo de nuevo-Tomoe
-¿Um?
-No has dicho…-Se paro, intentando buscar las palabras adecuadas-Que…te gusto-Dijo bastante bajito, pegando los labios al cuello del familiar.
Tomoe suspiro.
-¿Es importante que diga eso?
-Obviamente-Razono Nanami-A las chicas nos gusta…esas cosas…
-¿A las chicas, eh?-El tono de Tomoe era irónico-¿Y a las diosas pequeñas y humanas también les gusta eso?
Nanami abrió la boca para decir "Claro que sí" pero Tomoe cubrió sus labios, impidiendo cualquier protesta.
Le mordisqueo el labio inferior un par de veces.
-Nanami…
-¿Eh?
-Te quiero-Su tono fue bajo.
-¿Cómo? ¿Puedes repetirlo una vez más?
-No lo diré de nuevo.
-Anda, dímelo otra vez-Pidió con una sonrisa.
-No lo haré.
Nanami le miro, con una sonrisa en los labios. El rostro de Tomoe estaba de lado, mirando hacia otro lado. Un pequeño rubor cubría sus mejillas y tenia los labios apretados.
Curioso.
Nanami se estiro y le beso la mejilla. Tomoe la miro.
-Te he escuchado-Le dedicó una mirada-Me ha hecho muy feliz.
-Nanami
No se sorprendió por aquel beso, ella también lo deseaba. Sus lenguas danzaban en sus bocas, perdiéndose en aquel baile mágico. Ambos se volvieron a abrazar y Tomoe beso la frente de la joven diosa.
-Te quiero Nanami.
Qué bonito sonaba de sus labios.
-Te quiero Tomoe.
Y quedaron dormidos, ambos con dos enormes sonrisas en los labios.
