Esta historia era para una amiga, ella era la flor de loto y yo el girasol. Creo que siempre hay gente así por el mundo y que vale la pea conservarlos

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Historias del jardín

Si hablamos de flores, existen muchas; están por supuesto las rosas, que me recuerdan a las princesas y niñas mimadas, siempre bellas y despiadadas, por sus infaltables espinas.

Están la "no me olvides", que me recuerdan a los enamorados, y los lilium que siempre te sonríen y alagan como si fueran niños pequeños.

Siendo menos objetiva, mis favoritos son los girasoles, siempre digo que son absolutamente dependientes del sol (más que otras plantas), pero si él está presente, se vuelven las flores mas lindas, estoy más que convencida, que las pobres se enamoraron y no pueden sonreír
sin su amanté.

Pero hoy no hablaremos de estas flores, hoy les presentare a la flor de loto ¿sabían que es capaz de florecer sobre el fango? Si, además es capaz de purificar hasta el agua mas sucia, a esta me cuesta compararla con la gente, pues conozco a muy pocas personas con esa habilidad, de sacar lo mejor de cada uno.

Hay otra flor que se le parece, las silvestres, son esas amarillas que uno ve crecer tanto en los campos, como en el patio de la casa ¿saben donde más crecen estas flores? En el espacio que queda entre la calle y la vereda. Son tan minúsculas, pero tan fuertes, que son capases de romper el pavimento, dando vida a la naturaleza.

Ellas son verdaderas luchadoras, muy valientes, poco apoco eliminan la creación humana por algo mejor.

Hablando de flores que tal si les cuento una historia:

Era en esos tiempos lejanos, cuando los humanos no existían y muy pocos seres habitaban este mundo, para ser más exactos era primavera y todas habían nacido por primera vez, se veían muchos dientes de león y margaritas, que jugaban entre ellos.

Unos malos helechos se paseaban por todo el lugar causando disturbios, solo por el hecho de que así siempre los clasificarían, como… malos.

Un lindo lilium le coqueteaba a un arrogante cardenal, y cerca de ellos florecía una enredadera de no me olvides.

Un girasol se encontraba entre medio de dos rosas, una feliz y altiva (como siempre) y la otra que estaba triste y a los ojos de los demás era bastante lamentable, el girasol del medio mantenía la compostura y escribía en un viejo cuaderno.

También había una enredadera que plantaron sobre azufre (tierra acida), que se movía sigilosamente con su color azul eléctrico.

Pero como ya explique antes, nuestra protagonista era un loto, su color era entre un blanco y un rosa pálido y de momento dormía sobre un diente de león, la luz del sol le daba de lleno en el rostro, haciendo que se viera aun más hermosa.

¿Saben qué? Con tanta planta y flor, el caos que había era enorme. Constantes peleas, gritos, gladiolos fúnebres, rosas tristes, girasoles depresivos y margaritas marchitas. Pero si en ese entonces todo hubiera acabado, hoy en día no habría flores.

¿Quieren saber por qué las flores siguen existiendo?

Es todo gracias a ella, no importa como estuviera, tiste, feliz, enojada, da lo mismo, siempre lograba sacarle una sonrisa a los demás. Si, hablamos del loto blanco.

Todas las plantas del jardín pasaban largas horas con ella, en esos momentos no existían las peleas, ni los gritos y menos los enemigos, en esos momentos solo había mucho cariño, gracias a ella todos se
volvían mejores (en todos los aspectos posibles).

Desde entonces crece en el lodo, en honor a que es capaz de mejorar cualquier cosa, el agua más sucia la convierte en cristalina.

Yo conozco a una persona que es igual a un loto blanco, ojala tu también tengas esa suerte, además te aseguro que cuando conozcas a alguien así, lo notaras altiro.

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notas de su humilde servidora:

los sigo leyendo aquí, al otro lado de la pantalla

besos, adrix