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Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

EL SENTIDO DE MI VIDA


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Capítulo X


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Me encontraba en el paraíso y cada segundo que pasaba, esperando que nuestras respiraciones se regularizaran por completo, estaba más seguro de que lo único que necesitaba en la vida para ser feliz era a Bella, quien seguía con su cabeza apoyada en mi pecho.

-No puedo… - Musitó. Puse los ojos en blanco a causa de su terquedad. - En serio, no puedo ser así de egoísta… Hagamos algo… - Me pidió irguiendo su cabeza para poder mirarme. - Cancela esa cita que tienes con tu abogado has…

-¡No! - Contesté automáticamente, posando mis manos a cada lado de su rostro. - No puedo hacerlo.

-¿Me dejas acabar? Mantén tu matrimonio hasta que ella se recupere, Edward. - No podía creer lo que ella me estaba pidiendo. - Me sentiría fatal si por mi culpa ella dejara de luchar para conseguir caminar de nuevo. - Tragué saliva y me incliné para besar suavemente sus labios de nuevo.

-No puedo creer lo que me pides, Bella. - Murmuré muy cerca de su rostro.

-Y a mi me sorprende que estando casado con ella, e incluso habiéndola conocido de antes, no la aprecies y te atrevas a menospreciarla de esa manera, negándole algo que solo tú puedes hacer que ella consiga. - Sus palabras directas y firmes me hicieron sentir mal de nuevo. Visto así estaba quedando como un egoísta.

-Tú no sabes como es ella. Puede que al principio esté mal, porque es muy caprichosa, pero se le pasará y querrá recuperarse. De verdad.

-¿Es caprichosa? - Preguntó separándose de mi y apoyando sus manos en su cadera. -¿Entonces yo también soy un capricho para ti? - Fruncí el ceño sin entender.

-¿Qué estás diciendo? No eres ningún capricho.

-Ella te quiere, tampoco eres un capricho para ella. - Negué con la cabeza y de nuevo me acerqué a ella.

-Tanya no me quiere, es más feliz pensando que siente amor por mi.

-Sigo pensando que no es justo que ella no se quiera recuperar por mi culpa.

-No es tu culpa.

-Yo siento que así lo es. - Suspiré cansinamente.

-¿Y en cuánto tiempo crees que ella estaría recuperada? - Me miró de reojo.

-Pues… no sé. Pero parece que evoluciona muy bien. Déjame que siga con la rehabilitación. - La miré suspirando derrotado. ¿Por qué estaba haciendo las cosas tan difíciles? Acaricié de nuevo una de sus mejillas con mi mano.

-¿Pero tú sabes lo difícil que va a ser para mi saber que vives bajo mi mismo techo sin poder hacer nada que me apetezca cuando quiera?

-Intentaremos mantenernos lo más alejados que podamos.

-No voy a poder hacer eso, Bella. Necesito besarte. - Dije besando su frente. -…abrazarte. - Estreché su cuerpo entre mis brazos. - Necesito poder salir de aquí y caminar contigo de la mano… - Besé su sien. - Necesito estar cerca de ti.

-Para mi también… va a ser difícil si te sirve de consuelo. - Respondió tímidamente. A ella le costaba mucho más abrirse a sus sentimientos, pero cada vez que me decía algo así sentía como mi corazón se inflaba de felicidad. Sonreí.

-¿Me dejarás… besarte, al menos? - Arrugó la cara en desacuerdo. -De vez en cuando… Si no, no hay trato. - torció el gesto. - Vamos, Bella… es algo que necesito.

-¡Qué difícil que se hace todo contigo! - Exclamó poniendo los ojos en blanco. Por primera vez al menos no parecía tan seria y eso me hizo sonreír más. Me incliné para besar sus labios una vez más, pero ella se retiró con el ceño fruncido.

-Sin abusar. - Me reprendió apuntándome con un dedo. Reí.

-Está bien… sin abusar. - Dije rindiéndome con las manos en alto.

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Entré a mi habitación después de haber llenado mis pulmones de aire. No estaba de acuerdo con Bella en esperar hasta que Tanya se repusiese, pero si era lo que ella quería e iba a sentirse mejor con ella misma lo haría por ella. De inmediato toda la felicidad que había sentido abajo en la cocina se esfumó. Deseé en ese mismo momento bajar de nuevo y quedarme con Bella, pero sabía que ni ella lo consentiría ni Tanya debía notar nada extraño entre nosotros.

Tanya no me había dicho nada, a pesar de que sabía que había entrado. Ni siquiera me había mirado. Cogí el pantalón del pijama y la camiseta de algodón y fui directo al baño. Acababa de cenar; Bella me había dicho que Tanya le había ordenado que hiciese la cena a las ocho menos cuarto, una hora antes de la normal.

Cuando salí, seguía en la misma posición, con su revista en la mano, parecía no haberse movido ni un milímetro. Puse los ojos en blanco, encima iba a ser yo quien tuviese que comenzar la maldita conversación.

-Me ha dicho Bella que no has querido hacer tus ejercicios.

-Ni los haré. - Contestó firme sin apartar la vista de su revista. Tensé la mandíbula, ya que había sido yo el que hacía el esfuerzo por hablar, necesitaba que no me ignorara. Le arranqué la revista de las manos y la tiré a los pies de la cama. - ¿Qué haces, Edward? - Preguntó con el ceño fruncido, clavando su mirada en la mía.

-¿Por qué eres así, Tanya? ¿Por qué no aceptas que lo mejor que podemos hacer es divorciarnos?

-Porque no es lo mejor. Yo estoy segura de que con un poco de interés por tu parte, puedes llegar a enamorarte de mi. - Puse los ojos en blanco, rindiéndome y no sabiendo que más hacer para acordar un divorcio entre ambos, con el cual Bella sí se sintiese bien.

-Está bien… voy a dejar de lado por un tiempo este tema… - Dije tumbándome y dándole la espalda a Tanya.

-¿En serio? - Preguntó después de unos segundos, poniendo una de sus manos en mi brazo.

-No me atosigues - Pedí, retirándola de aquel lugar. -He dicho que lo dejaré por un tiempo.

-Te prometo que no te arrepentirás. - Casi chilló de la felicidad.

-Buenas noches, Tanya.

-Buenas noches, cariño.

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No pude evitar sonreír de oreja a oreja al verla desenvolverse como siempre en la cocina. Me apoyé en el marco de la puerta, esperando que ella no se percatase y dejé a mi mente fantasear, imaginando cómo sería que cada mañana ella estuviese ahí recibiéndome como a su esposo… Me mordí el labio intentando reprimir una sonrisa traviesa y me acerqué de manera sigilosa hasta ella, rodeando su cintura con mis brazos.

En seguida dio un respingo; al menos esa mañana no estaba vertiendo zumo, solo observaba que el café estuviese a punto. Se giró sin tener la opción de alejarse de mi cuerpo, pues estaba entre éste y la encimera.

-Buenos días. - Murmuré, inclinándome para besar suavemente sus labios. Disfrutando de aquel contacto antes de que ella se retirase.

-Edward… - Me reprendió, deshaciéndose de mis manos que en ese momento vagaban por su espalda baja. Se volvió a dar la vuelta.

-No puedo evitarlo… lo juro… - Susurré en su oído deslizando de nuevo mis manos por su cintura y besando su mejilla. Noté como se estremecía.

-N-no está bien… - Tartamudeó.

-Pues yo creo que lo que no está bien es que no podamos besarnos cuando en realidad nos morimos por comernos a besos. - Sonreí complacido aun cerca de su oído cuando escuché su respiración agitada.

-Por favor… - Casi suplicó. Suspiré y besé su mejilla.

-Está bien, intentaré portarme bien. - Y me alejé un paso de ella dejándole su espacio.

Me encantaba el hecho de saber que era Bella la única capaz de sacar aquella parte de mi que siempre había estado escondida; casi no era capaz de reconocerme en esos momentos en los cuales me sentía tan hechizado por su simple presencia. Deseaba completamente no estar casado con Tanya para, como le había dicho anteriormente a ella, comérmela a besos.

Era increíble como cada vez me sentía más adicto a sus labios y necesitaba sentirlos bajo los míos, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía ante las caricias que los míos le propinaban. Nunca había sentido la necesidad de hacer sentir a una mujer bien con mis caricias y mis besos, sin embargo, con ella me pasaba.

-Esta tarde mi hermana le ha preparado una fiesta a mi ahijada para su sexto cumpleaños, quiere que asistas, se muere por conocerte. - Le comenté. Ella frunció el ceño.

-¿En serio?

-Por supuesto. - Le contesté mientras la observaba cómo vertía un poco de café para mi y para ella. - Además yo mismo tengo ganas de que las conozcas, tanto a ella como a mi ahijada, es preciosa.

-Seguro que sí. - Coincidió, dándome mi taza. Bebí un sorbo, observando como ella lo hacía también pensativa, hasta que separó la taza de sus labios con una expresión de alerta.

-¿Qué pasa? - Pregunté dando un paso hacia ella.

-Que no tengo regalo para ella… - Negué con la cabeza.

-No te preocupes, Bella… Es una niña muy comprensiva para la edad que tiene. Entenderá que no has tenido tiempo.

-No, no, pero no puedo asistir sin un regalo. ¿Qué le hace ilusión a ella?

-Le vuelve loca la ropa.- Dije arqueando las cejas. - En concreto los vestidos. - Bella se llevó una mano a la boca entre divertida y asombrada.

-¿No le gustan las Barbie? ¿Los ositos de peluche? ¿Las películas de Disney…?

-Se vuelve loca con cualquier prenda de ropa… Creo que mi hermana ha tenido que ver algo con eso… - Contesté riendo entre dientes.

-Intentaré pasar por alguna tienda cuando vaya hoy al supermercado, me he dado cuenta de que faltan muchas cosas… - Hice una mueca de disculpa. En realidad había estado tan adentrado en mi estado depresivo que no había tenido tiempo ni de mirar lo que teníamos o no para comer.

-Si quieres me espero fuera y te acerco. - Dije esperanzado de poder estar un rato más con ella.

-No, no te preocupes.

-¡Isabella! - Puse los ojos en blanco, por la interrupción de Tanya. En seguida Bella cogió la bandeja y empezó a preparar su desayuno.

-Vaya, parece que todo lo bueno se acaba… - Murmuré desganado y en tono de fastidio. Bella se giró con la bandeja.

-Luego nos vemos. - Dijo dirigiéndose a la salida, pero una vez más la detuve y me incliné para besar su mejilla muy cerca de sus labios. Me separé observando su precioso sonrojo.

-Ahora sí, hasta luego, amor. - Murmuré acariciando su mejilla.

Sonreí viendo como ella se alejaba con una expresión de apuro. Negué con la cabeza y caminé hasta el espejo del baño de la planta baja para mirarme por última vez y colocarme mejor la corbata, ya que ni me había molestado en hacerlo al bajar esa misma mañana. Sin duda alguna tenía el mejor aspecto que recordaba en toda mi vida y eso me hacía sentir incluso mejor. Cogí las llaves del Volvo y bajé al garaje, para arrancar y salir hacia el trabajo.

Tuve serios problemas para concentrarme en los quehaceres de la oficina. Nunca me había pasado, pero cada día me costaba más debido a los hermosos recuerdos que inundaban mi mente respecto a los pequeños momentos que ya había pasado con mi preciosa americana.

Ese día no fui a comer a casa tampoco, ya que mi padre me pidió que comiera con él y no pude negárselo, pues nuestra relación, a pesar de que a él le daba pena la situación de Tanya, había mejorado muchísimo. Estuve informándole del retraso de la decisión de mi demanda de divorcio y esta vez sí tuve que ser completamente sincero con él y contarle el por qué tantos cambios en mi estado de ánimo. Su expresión preocupada terminó por inquietarme a mi también y no pude evitar preguntarle qué sucedía.

-Tengo miedo de que esa chica se trate de una aprovechada… Si te ha pedido que no dejes a Tanya puede que sea porque para ella no eres más que un puñado de dinero con el que disfrutar mientras esté en tu casa, Edward… - Fruncí en seguida el ceño.

-No, papá. - Negué con la cabeza. - Bella no es así, tienes que conocerla, te aseguro que con solo verla sabrás como es… y me entenderás. No es interesada, en absoluto.

-Si tú lo dices… - Después suspiró… - Espero que esto no se te vaya de las manos, hijo. Estás jugando con fuego.

-Confía en mi… No me he separado de Tanya por ella, pero en cuanto esté libre…

-No vayas tan rápido, no quiero que tropieces. - Me cortó. Puse los ojos en blanco.

-Tranquilo papá… - Me miró y después sonrió melancólicamente.

-No sabes cuanto me gustaría que tu madre estuviera aquí. - Suspiré.

-Yo también, papá, yo también… - Miré a mi padre indeciso a causa de lo que iba a decirle. - Conocerás a Isabella esta tarde. - Él frunció el ceño, arqueando una ceja.

-¿Esta… tarde?

-Sí, está invitada a casa de mi hermana para el cumpleaños de Clare y…

-No. - Su rotundidad me sorprendió y me dejó sin palabras. - Perdona hijo… pero no me apetece conocerla por ahora…

-Pero… pero ¿por qué? - Pregunté sin entender nada.

-Yo lo siento, pero tienes que comprender que me duele todo esto por Tanya. Aunque tú eres mi hijo… yo quiero mucho a esa muchacha y me sabe mal por ella. - Negué con la cabeza sin saber qué más decir, pero decidí dejarlo como estaba.

Los dos volvimos a la oficina y tuve que hacer un sobreesfuerzo por terminar lo que había empezado aquella mañana. Sobre las seis menos cuarto de la tarde, salí de mi oficina, y me encontré con mi padre y Emmett quienes también salían para ir al cumpleaños de mi ahijada.

Aparqué frente a la verja de mi casa y entré encontrándome a Bella y a Tanya listas, esta última con los regalos que le había ido a comprar a Clare hacía un par de días. Aunque intenté controlarme me fue imposible no quedarme observando a Bella. Estaba preciosa, llevaba unos vaqueros ceñidos de pitillo, con una blusa blanca abombada, el escote de la cual llevaba un pequeño bordado.

-¿N-nos vamos? - Tartamudeé mirando en seguida a Tanya, quien me analizaba con la mirada.

-Te esperábamos para eso… - Contestó en español. - No entiendo por qué tu hermana tiene que invitar a mi enfermera. -Comentó enfuruñada. Puse los ojos en blanco y les mantuve la puerta de la entrada abierta para que Bella pudiera bajarla por la rampa.

-Te he dicho miles de veces que no es de buena educación hablar en español delante de Bella. - Alcancé a ver como ella se encogía de hombros antes de que cerrase la puerta. -¿Has hecho tus ejercicios hoy, Tanya? - Le pregunté en el coche, en inglés.

-Sí. - Bufé cuando escuché su terco español.

-Hagámosle las cosas más fáciles.

-¿Para qué? Total ahora solo va a escuchar español. ¿Crees que tu sobrina se va a enterar de algo? Va a ser divertido…

-Mi sobrina ha recibido clases de inglés desde que prácticamente estaba en la cuna, no creo que tenga muchas dificultades. - Le contesté.

Mi hermana se había encargado de que Clare recibiera la enseñanza de la lengua inglesa desde bien pequeña mandándola al colegio ingles, como mis padres habían hecho con ella y conmigo, para que se convirtiese en su segunda lengua desde bien pequeña.

Tanya no comentó nada más respecto a ello, simplemente suspiró y se calló durante todo el viaje hasta casa de mi hermana. No pude evitar mirar por el retrovisor en varias ocasiones para observar a Bella, quien se había dedicado solo a mirar por la ventanilla del Volvo.

-¡Tío! - El grito de Clare al verme me mezcló con la música que reinaba en el comedor.

-Hola, cariño. Feliz cumpleaños, ¿Cómo estás? - Pregunté besándola en la sien.

-Bien. ¿A que ya soy mayor?

-Sí… ¡muy mayor! - Concordé con ella, quien sonrió y se aferró a una de mis piernas.

-Hola, Clare. - Saludó Tanya.

-Hola. - Se limitó a decir mi ahijada, provocando que una sonrisa divertida apareciera en mi rostro.

-Felicidades, toma, esto es de parte de nosotros. - Dijo refiriéndose a los dos. Me agaché a su altura, observando como ella abría el papel ilusionada.

-Tú debes ser Bella. - Escuché a mi hermana, refiriéndose a Bella en inglés.

-Ah, sí… Encantada. - Contestó mi americana.

-Igualmente. - Sonrió mi hermana besando su mejilla.

-Gracias por invitarme… - Murmuró tímidamente Bella. Mi hermana le guiñó un ojo cómplicemente y después miró a su hija.

-Agradéceselo a ella.

-¡Tío! ¡Son preciosos! - Solté una carcajada por el comentario de mi sobrina. - ¡Y los zapatos! ¡Gracias! - Saltó a mis brazos para darme un beso.

-Me alegra que te haya gustado. Me gustaría que conocieras a alguien. - Murmuré en su oído. Ella me miró curiosa. - Bella, ven. - La llamé, ignorando los morros de Tanya; Clare no le había agradecido el regalo.

-¿Es inglesa? - Preguntó Clare abriendo los ojos al darse cuenta que me dirigía a ella en ese idioma.

-Americana. - Le aclaré. - Mira, Clare, ella es Bella.

-Hola, Bella. - Bella sonrió agachándose a nuestra altura.

-Hola Clare, tenía muchas ganas de conocerte. Esto es para ti, felicidades.

Dejé que las dos comenzaran a conocerse un poco mejor y me puse de pie. Me habría encantado seguir con ellas dos, pero Tanya estaba detrás nuestra con aquella expresión encolerizada.

-Te has hecho muy amiguito de mi enfermera, ¿no? - Arqueé una ceja mirándola.

-Eres la única que parece ser que no le das una oportunidad para ser su amiga. Tienes que reconocer que te estás ayudando mucho.

-¿Te gusta esa chica? - Preguntó sin rodeos.

-¡No! - Contesté automáticamente. - Es solo que debemos hacerle las cosas más fáciles, ¿no crees? No tiene a nadie aquí, y no habla español.

-Bueno parece que el no hablar español no le ha sido un obstáculo, se ha hecho muy amiguita del tal Jacob. - Puse los ojos en blanco. - Esta mañana ha pasado por ella para llevarla al supermercado. - En seguida noté como mi mandíbula se tensaba… ¿Ese perro…? Intenté morderme la lengua, esforzándome en no hablar para no soltar ninguna barbaridad. - Yo creo que a ese chico le gusta Isabella.

-Tanya, no me importa la vida privada de Bella… voy a saludar a mi padre, a Jasper y a Emmett.

Y me alejé de allí incapaz de soportar más las insinuaciones de Tanya respecto a lo que ese tal Jacob sentía o no hacia mi Bella.

-¿Y tú qué? - Preguntó Emmett. - Lo mismo se te ve con una sonrisa enorme que con cara de estreñido. - Comentó palmeándome el hombro. Preferí no decir palabra. - Apuesto a que se trata de Tanya.

-¿De quién si no? - Preguntó Jasper. - Por cierto, parece que tu americana hace buenas migas con mi hija y con Alice… - Susurró en mi oído en tono cómplice.

Miré en la dirección en la que él lo hacía encontrándome a Clare en los brazos de Bella, quien estaba hablando muy animadamente con Alice y Rose. Sonreí pues me complacía que tanto mi hermana como Rose, estuviesen hablando tan a gusto con ella. Tanya estaba reunida con su padre, quien le sostenía las manos y me miraba de reojo con el ceño fruncido, estaba seguro de que Tanya le había contado algo sobre mi petición de divorcio. En seguida noté como me tensaba de nuevo. Y más al recordar lo que Tanya me había comentado sobre el tal Jacob.

-Toma, creo que lo necesitas. - Emmett me ofrecía un vaso con coñac.

-Gracias. - Dije cogiéndolo y bebiéndome el contenido de un trago.

-Con calma, primo, con calma. - Me pidió Emmett asombrado cuando volví a llenarme el vaso, pero cuando fui a llevármelo de nuevo a la boca alguien me lo impidió. Mi padre me miraba reprobatoriamente.

-No querrás montar un numerito en casa de tu hermana con tantos niños. Deja de beber así, Edward, no vas a solucionar nada de ese modo. - Suspiré, mirando de nuevo a Eleazar, quien seguía hablando con su hija, pero ya no me miraba. Asentí, mi padre tenía razón.

Miré a mi hermana y a Rose, pero Bella no estaba ya con ellas. Clare estaba jugando con sus amigas. Me sobresalté, mirando hacia todas partes, hasta que la encontré en la mesa de los canapés y sándwiches. Miré alrededor, viendo como todo el mundo estaba entretenido, incluyendo a Tanya y mi suegro y me acerqué a ella, cogiéndola de la mano y llevándola hasta el despacho que se encontraba dos pasos más alejado de la mesa donde ella estaba, cerrándola cuando entramos.

-¿Qué haces, Edward?- Preguntó enfadada, intentando abrir la puerta para salir. Rodeé su muñeca con mi mano y la obligué a que me mirara.

-¿Jacob ha ido a recogerte esta mañana? - Le pregunté directamente.

-Sí, ya te dije una vez que a veces lo hacía…

-No quiero que lo haga. - Pedí cortándola. Ella frunció el ceño.

-No puedes prohibirme nada…

-No soporto que te vayas con él. ¿Vas a volver a salir con él? - Ella suspiró.

-¿Me sueltas? - Dejé de presionar su muñeca. - Jacob es solo un amigo. - Solté una carcajada irónica.

-Tú le gustas, Bella.

-Se porta muy bien conmigo. - Suspiré intentando ganar paciencia, pero me era muy difícil. -¿Tú… tú… estás celoso? - Preguntó ella esta vez con una pequeña sonrisa. Me giré dándole la espalda.

-No… - su mano tomó la mía pocos segundos después.

-Entre Jacob y yo… no hay nada… - Me giré, observando sus ojos chocolates los cuales observaban los míos con aquella preocupación palpitante. Suspiré.

-Lo siento… - Me disculpé llevando mi mano a su mejilla. - Perdona, es que… me da miedo de que él estando libre pueda conquistarte… ¿Entiendes por qué tengo que divorciarme de Tanya? - Pregunté intentando hacerla comprender mi prisa por separarme de ella. Ella me miraba sin decirme nada, pero aquella mirada en realidad me estaba hablando por ella misma. - ¿No me dices nada? - Intenté presionar. Ella suspiró.

-No puede pasar nada con Jacob mientras tú… me quieras. - En seguida sus mejillas se sonrojaron y no pude resistirme a ello. Me incliné buscando sus labios, los cuales no se resistieron a mis caricias.

Así era como me gustaba estar con Bella; sintiendo la calidez de sus labios acariciar los míos con aquella suavidad infinita. Estaba seguro de que su corazón debía estar latiendo tan rápido como el mío en aquellos momentos.

Me hubiese quedado en aquel despacho toda la vida si eso significaba poder estrecharla contra mi cuerpo como hacía en aquellos momentos. Pero poco duró nuestro encuentro furtivo pues nos separamos de inmediato cuando escuchamos que la puerta se abría.

-¿Tío? - La cabeza de Clare se asomó y respiré un poco más tranquilo.

-Hola, cariño.

-¿Qué haces aquí con Bella? - Preguntó con el ceño fruncido.

-Solo le estaba… enseñando el… despacho… ¡Sí, el despacho! - Clare cambió su mirada a Bella y después volvió a mirarme asintiendo y acercándose a mi.

-Quería enseñarte el regalo de Carla.

-Por supuesto. - Dije rodeando su manita cuando ella tomó la mía.

Antes de salir miré a Bella, quien todavía guardaba un poco aquel sonrojo que se había instalado en sus mejillas cuando Clare irrumpió en la habitación. Cuando salimos de allí, miré alrededor, parecía ser que ni Alice, ni Rose, ni Tanya se encontraban allí y quedé más tranquilo, después de todo debía admitir que había sido arriesgado meterme en el despacho con Bella a solas…

Clare me enseñó un conjunto de falda y camiseta que su amiga le había regalado y cuando me enderecé, poniéndome de nuevo de pie, mi hermana Alice me estiró del brazo alejándome de las niñas.

-¿Lo ves normal? - Preguntó mi hermana en un murmullo, pero enfadada.

-¿El qué?

-¿Crees que no me he dado cuenta de que Bella y tú habíais desaparecido? He tenido que llevarme a Tanya en seguida. Imagínate qué hubiese pasado si ella se hubiese dado cuenta de algo… ¡hubiese montado un espectáculo en plena fiesta! - Agaché la cabeza un poco avergonzado, pues mi hermana tenía toda la razón del mundo.

-Tienes razón, Alice… Pero es que con Bella me cuesta pensar…

-Pues sé un poco más maduro, Edward… Y piensa más con la cabeza. Por cierto… ¿ya has hablado con tu abogado? - Respiré hondo metiendo mis manos en los bolsillos.

-No… He decidido retrasar el divorcio… Bueno más bien tiene que ver con Bella… - Frunció el ceño mirándome de manera interrogante. - Tanya no está dispuesta a seguir su tratamiento si me divorciaba de ella… Y Bella se siente mal, cree que si eso sucede va a ser la responsable de que no quiera volver a caminar.

-Pero si Tanya es peor que Narciso con su belleza. ¿Bella cree que se va a quedar sin caminar teniendo esa oportunidad de recuperarse? - Me encogí de hombros.

-He intentado explicárselo, pero… - Alice negó con la cabeza.

-Estás jugando con fuego, Edward… - Me dijo, provocando que recordara las palabras de mi padre. - Si Tanya se entera de que esa chica te interesa… y ¡Por Dios! No quiero ni imaginar que algún día pueda sorprenderos en alguna situación comprometida…

-Shh… - Pedí mirando a nuestro alrededor, por suerte todo el mundo seguía entretenido, hasta podía ver a Bella jugando con Clare y sus amigas. - Eso no va a pasar…

-Eso espero… - Deseó mi hermana, dándome un apretón en la mano y alejándose hasta Rose, quien acompañaba a Bella.

Desde luego sabía que no iba a ser fácil y menos si me enteraba de que Bella había visto a Jacob… pero debía controlarme.


Pues aquí tenéis el capítulo X... siento no haber subido antes, pero he estado muy liada :(

En fin... muchas gracias a todas aquella que seguís el fic, en especial a:

saraes, Sarah-Crish-Cullen, valinight, Elyta, Iare, Cullen Vigo, Aliena Cullen, Milhoja, SsiL, Iare, Black Cullen, nany87, Paaameeelaaa, NuRySh, Jos WeasleyC, Patchmila Cullen Mellark, Denisse-Pattinson-Cullen, EdithCullen71283, joli cullen, bellaliz, Sky Lestrange, Yeya Cullen, Caro Bere Cullen, Chayley Costa, robsten-pattinson, ludgardita, codigo twilight, Ludwika Cullen, cutita2, liduvina, Nurymisu, kelly hale cullen, Nishali Black Cullen, ObsessionTwilight16, BABYBOO27.

Bueno chicas, esta vez espero no tardar tanto... :)

Un besazo!