Capítulo XI

-¡Alby, maldición, despierta de una buena vez!

Alby abrió los ojos y lo primero que vio fue a Newt.

-Hasta que por fin. Alby, tienen que salir de aquí. Los corredores están por venir en cualquier momento y ustedes aquí, cubiertos por una manta.

"Mierda, era cierto". Pudo notar la luz del amanecer a través de las rendijas de las paredes. Era una luz tenue que avisaba la salida del sol. También avisaba el despertar de los corredores, por lo tanto, estaba en problemas.

Vio a su costado y ahí estaba Gally, con su blanco rostro inactivo por estar dormido. Debía despertarlo antes de que los sorprendieran en esa vergonzosa situación.

-Gally. Hey, ¡Gally! Despierta, debemos irnos antes de que Minho y los demás corredores vengan y nos encuentren aquí así- dijo Alby con la voz ronca de recién despierto.

-No te preocupes, Alby. Yo me encargo de levantarlo. Tú apúrate a mudarte- dijo Newt, tomándolo del hombro.

Alby se estiró para tomar la ropa. No podía levantarse porque no quería que Newt lo viera desnudo y, si se tapaba con la manta, descubría a Gally dejándolo a él desnudo. Tomó las prendas y se comenzó a vestir lo más rápido posible bajo la manta. Mientras estaba terminando de ponerse la camiseta, Newt logró despertar a Gally.

-Vaya, Gally. Tienes el sueño más pesado que un oso perezoso- rió Newt- Vístete rápido. Los corredores están por llegar y te van a ver desnudo. ¿Quieres eso?

Gally no respondió. Alby notó lo aturdido que estaba. Se acercó a él y le dijo que debían irse ya. Gally comprendió inmediatamente y comenzó a vestirse. Alby se levantó y salió afuera. La puerta estaba abierta porque cuando Newt entró la dejó así. Vio que no había "moros en la costa" y entró nuevamente. Gally estaba terminando de ponerse el pantalón, así que Alby le dijo:

-Apúrate con los zapatos y vámonos Gally. La camiseta puedes ponértela de camino. Debemos de introducirnos más en el bosque porque de seguro los corredores vienen hacia acá desde afuera del bosque, de la Finca exactamente.

Cuando Gally acabó de ponerse sus zapatos, pusieron las mantas en su lugar y salieron disparados de ahí junto con Newt, este último cerró la puerta. Corrían como si los persiguiera una jauría de lobos hambrientos. El aire helado de la mañana les cortaba el rostro, la respiración era frenética, los músculos dolían a cada paso que daban. Lograron visualizar el río que cruzaba el bosque y al fondo, no muy lejos, estaba uno de los muros del Laberinto.

-Podemos detenernos aquí. No creo que vengan hasta acá. Necesitan ir a la Sala de Mapas, no a verificar si el agua del río sigue corriendo.

-Sí, aquí está bien. Pero de una vez les advierto, no vuelvan a tomar en cuenta conmigo para andarlos despertando cada vez que quieran tener sexo. ¿Me oyeron?- dijo un muy malhumorado Newt, tratando de recuperar el aliento.

-Lo sentimos, Newt- dijo Gally sinceramente, terminando de acomodarse su camiseta-. Fue nuestra primera noche y no estábamos conscientes de lo que debíamos hacer. Terminamos muy cansados y nos dejamos llevar por el sueño. No volverá a pasar.

-Más te vale, ¿ehh?, porque de no ser así tendrán que exponerse a los corredores y sus burlas.

-¿Y por qué no ahora?- escuchó Alby decir detrás de sí.

Se volvió y Minho encabezaba el grupo de corredores que se posicionaba firmemente ante el trío de hombres que estaban ahí. Al parecer había llegado el momento de que se enteraran de lo que pasaba ahí. Apenas estaban comenzando su relación y ya debían enfrentar un problema. Alby había dicho estar feliz de estar con Gally y no le temía el hecho de que alguien se diera cuenta. Lo que sí temía era enfrentar a los habitantes y que, al final, pierda el respeto de los demás compañeros por ser diferente. Amaba a Gally y sabía que no debía de sentir vergüenza por su relación. De igual forma algún día debían de enterarse de lo que pasaba ahí.

Minho se acercó a Alby y le dijo:

-Alby, ¿desde cuándo está pasando… esto?

-Mira, Minho. Esto comenzó tan sólo hace unos días. Pero te pido que no digas nada, dame tiempo a acomodar mis ideas para decírselo a todos- dijo Alby en tono suplicante y moviendo sus manos nerviosas.

-¿Ah sí? ¿Acomodar tus ideas? ¿Cuáles ideas?- dijo un altanero Minho- Alby, esto no necesita ideas porque ya todo está clarísimo- exclamó mientras Alby bajaba la mirada.

-Tienes razón, no tengo que explicarle a nadie porque no importa lo que piensen- dijo Alby alzando la cabeza y la voz-. Me vale un pito lo que piensen y si eso me cuesta mi puesto de líder, no me interesaría en lo absoluto. Creo que tú también deberías ir pensando en dejar tu puesto de líder de los corredores. Y sabes por qué lo digo- finalizó Alby y comenzó a irse, pero cuando pasó al lado de Minho, este lo tomó del brazo y lo devolvió a su lugar.

Gally, por su parte, cerró las manos en unos puños apretados, deseando que Minho no le hiciera nada a Alby porque no sabía de lo que era capaz.

-¿A qué te refieres?- dijo Minho preocupado.

-¿En serio quieres que lo diga al frente de ellos?- dijo señalando con la cabeza a los cinco corredores detrás de Minho.

Minho le sostuvo la mirada a Alby y luego miró a Newt. Minho contrajo su cara en furia. Sabía que Minho no podía controlar sus impulsos cuando estaba enojado y temía lo que pudiera hacer con Newt. Él era uno de sus compañeros más fieles.

Repentinamente, Minho tomó nuevamente a Alby del brazo y lo arrastró aproximadamente 10 metros lejos de todos los demás para preguntarle:

-Alby, ¿estas amenazándome?- dijo Minho en tono intimidante, alzando su protuberante pecho.

-No te estoy amenazando, Minho. De ninguna manera. Estoy diciendo que si a mí me destituyeran de mi cargo como líder supremo, a ti también podrían destituirte del cargo de líder de los corredores por la misma razón que yo.

-¿Y cómo diablos te diste cuenta de mi relación con Newt?

-Bueno, pues él me lo dijo porque yo le suplique que no le dijera a nadie pero se comenzó a reír desenfrenadamente y al final me dijo que pensó que ustedes eran los únicos "diferentes" en este lugar- Alby esperó unos segundos antes de continuar- Minho, escúchame. Nadie tiene que enterarse de lo de ustedes ni de lo nuestro hasta que nosotros decidamos. Ten en cuenta que ni Gally ni yo diremos nada porque estamos en la misma situación.

-Sí, y ten por seguro que Newt tampoco abrirá la boca otra vez- después de decir esto, Minho salió como alma que llevaba el diablo y tomó a Newt por un brazo.

Alby le gritaba a Minho que se detuviera. Lo que menos quería era que le hiciera daño a Newt. Y sabía que Minho era capaz de eso.

Sintió la mano de Gally tomarlo por los hombros para detenerlo y le dijo:

-Alby, escucha. No podemos detenerlo ahora, esta malhumorado. Debemos seguirlo pero actuar inteligentemente. Vamos.

Alby y Gally comenzaron a correr a través del bosque para no perder el paso de Minho y Newt. Dejaron atrás a los aturdidos y confundidos corredores que no sabían que estaba pasando. No le importó, quería evitar que Minho hiciera algo contra Newt por haber abierto la boca. Tenía que evitarlo a toda costa.