Volví a dejarlo sin palabras. Creo que no se esperaba que le dijese algo así y temo confundirlo más. Con lo que habíamos hablado, tenía mucho para pensar, pero debía llegar hasta el final. Como él no dijo nada acerca de mi último comentario, me aproveché para seguir preguntándole. No quería hablar sobre mis sentimientos, nunca había sido buena y además no sabía ni que sentía.

-¿Y cómo fue después? ¿El tratamiento?-Me apresuré a preguntar.

-El tratamiento en si… Consistía en sesiones eternas de psicoanálisis e hipnosis con Aurelius, mezclado con un poco del ¿Real o no real?. Ya había empezado a identificar los recuerdos cambiados de los reales entonces todo era más fácil si se quiere. Además intentaron limpiar mi organismo del veneno de las rastrevíspulas pero no pudieron sacarlo todo.

-Pero… Respecto de los recuerdos, ¿Pudiste recuperarlos todos?

-Algunos eran tan, pero tan profundos que no pudieron tocarlos… Como por ejemplo el primer día en que te vi; el día después de lo del pan, cuando recogiste el diente de león, el beso que nos dimos en la cueva y el maravilloso momento que pasamos en la playa cuando te entregue el medallón… esos besos que me quitaron la respiración… esos que sentí tan reales.

-Peeta…-Me estremecí. Nos habíamos besado miles de besos pero el había sentido en esos lo mismo que yo. El había sentido y vivido realidad igual que yo. No me dejó explicárselo y yo no me esforcé demasiado.

-Shhhh… No digas nada. Sé que a ti no te pasó lo mismo, que solo intentabas mantenernos a salvo; pero no puedo evitar sentir que por un momento te entregué todo de mi y tu lo recibiste con las puertas abiertas… No sé cómo explicarlo, son momentos mágicos. No me quites los momentos más felices y reales de mi vida. Volviendo a los recuerdos-Dijo rompiendo ese aura especial que había creado al mencionar esos dos besos que me hicieron sentir viva, dos besos en los que hubiese querido vivir para siempre.- No pude recuperarlos todos, si los más importantes, pero a veces tengo lagunas y necesito llenarlas contigo, en parte por eso convencí a Aurelius para que me diera el alta. ¿Sabes que fue lo peor del tratamiento? Que al recuperar mis perdidos recuerdos, me di cuenta del daño que te había hecho y de que nunca podría remediarlo, que nunca podrías volver a confiar en mí y que nunca llegarías a estar tranquila conmigo. Eso es algo que todavía se clava como una estaca en mi corazón…

-Ay Peeta… Si tú supieras. Me sentí morir cuando me enteré que Haymitch había roto su promesa de protegerte, quise matarlo, quise dejarme morir… Y luego te vi en la televisión. Ahí pensé que debía luchar para traerte de vuelta, aunque después me di cuenta que mi Peeta nunca iba a volver.

-En cambio te mandaron un ser despreciable en la piel de un tierno cordero ¿No?

-¡No digas eso! Mira lo bien que estás… A pesar de tus dudas y de todo lo que hemos pasado, encuentro a mi chico del pan en la profundidad de tus ojos.-No sé porque, pero mientras hablaba y miraba hipnotizada sus ojos, me acerqué a su boca. Cuando me di cuenta de que podía sentir su agitada respiración, el se alejó volviendo a romper el momento.

-Katniss… De verdad me muero por esto, pero no quiero esto… Osea, no quiero que me beses por lo que sufrí o por lo que estoy sufriendo.

Usaba las mismas palabras de Gale. Eso me sacó del trance. Pero yo no estaba queriendo besarlo… Yo quería que el me besase de esa forma tan especial.

-Mira, respondiendo tu última pregunta, una de las condiciones para el alta fue esa. Si bien volví para retomar mi vida donde quedó parada ese día de la cosecha, también regresé para que me ayudes a terminar de cerrar este horrendo capítulo… Para que nos ayudemos mutuamente. La única condición, fue que no podía confundirme contigo, que no podía confundirte y que tenía que dejarte ser libre. No se porque Aurelius me pidió eso y me dio el alta… El sabía que no podría cumplirlo. El sabía que cuanto más intento dejar de amarte y sacarte de mi corazón, más rápido y más fuerte me late el corazón cuando estoy contigo. Katniss, te pido que me ayudes, que no me hagas esto más difícil… Solo no puedo… Ayúdame a olvidarte y así seremos los dos felices.

Me quedé mirándolo… Acababa de pedirme que lo deje libre para amar, para dedicarle su vida a otra que no iba a entenderlo, ni quererlo, ni necesitarlo como lo hacía yo… Y eso no podía hacerlo, no estaba lista… No sabía si algún día lo estaría. Absorta en mis pensamientos y en una angustia que crecía en mi pecho salí corriendo de su casa para dirigirme al bosque y quizá no volver nunca, no lo sabía.