Capítulo 11
El reloj marcaba justo pasadas las seis cuando la llamada de la naturaleza tiró de Anna de su dormitar. Somnolientos ojos turquesa se abrieron y se enfocaron sobre la mujer durmiendo debajo de ella. Le llevó algunos minutos liberarse del rompecabezas humano que ellas habían formado durante la noche.
Después de un rápido viaje al baño, Anna se colocó las muletas y fue a la cocina a preparar una jarra de café. Servía el humeante líquido en dos tazas en el momento en que Elsa entró en el cuarto.
"Buenos días. Pensé que te gustaría un poco de café."
"Mmm, sí gracias." La alta mujer se acercó y envolvió sus brazos por detrás alrededor de Anna.
"Buenos días, amor." Presionó sus labios en la cabeza de la joven mujer. "Tengo que recoger a mi madre en un par de horas."
"Entonces definitivamente necesitas tu café," Anna dijo, entregando las dos tazas. "Y si vas a darme un beso de buenos días, eso estará correcto."
Elsa movió su cabeza. "Mmm, aliento de la mañana. Nada de besos hasta después de que cepille mis dientes."
"Correré el riesgo."
"¿De verdad?" Una ceja se levantó un poco cuando dejó las tazas abajo. Dando la vuelta, tomó primero una muleta, después la otra, y las puso al lado antes de coger a Anna en sus brazos.
"Así qué tu quieres un beso de buenos días, ¿hmm?" Bajó su cabeza y volcó todo su amor en una serie de suaves besos. Mordió y persuadió con sus labios hasta que sintió la boca de Anna abrirse para ella. Elsa tragó un suave gemido cuando su lengua exploró el interior de la boca de la joven mujer. ¿Oh sip, querías este, no es así? Para su completa sorpresa sentía una muy insistente lengua empujando dentro de su propia boca. Ahora fue el turno de la ejecutiva gemir. Cuando se separaron, fueron varios segundos antes de que su respiración volviera a un manejable nivel.
"¿Así?" Preguntó con voz ronca. "Éste tiene su aprobación para un beso por la mañana, ¿Srta. Summer?"
"Oh sí, muy agradable." Anna se alzó para otro rápido rozar de labios antes de alcanzar sus muletas. Bésame así cada mañana y seré feliz por siempre. Con renuencia retrocedió, su cuerpo entero gritaba por más contacto. "Mejor bebe tu café antes de que se ponga frío."
Elsa miró el reloj. "Preferiría pasar el día contigo, tú sabes." El agudo pitido esbozó un ceño de la ejecutiva. "Recibiré esta. Con mi suerte es probablemente Giselle que intenta eludir tratar con mamá hoy." Tomó el teléfono. "Residencia Winter... Sip, buenos días a ti también, hermana. ¿Qué sucede?" Anna miró como las rubias cejas se fruncían en desconcierto. "Mm hmm, ella está despierta... no, nosotras acabamos de levantarnos y estamos tomando café."
Ahora la frente se elevó y los azules ojos se trabaron con los turquesa. "Bien... seguro, eso suena bien para mi. Déjame preguntarle, aguarda." Elsa sostuvo el teléfono sobre su pecho. "Giselle desea saber si te gustaría salir a desayunar."
"Uh, seguro." Sería la primera vez que saliera de la casa a excepción de las citas con su doctor y el funeral. Observó una sonrisa cruzar la cara de Elsa.
"Seguro, suena bien, Giselle ." Ellas ultimaron detalles mientras Anna bebía su café. Para el momento en que Elsa colgó, su café se había enfriado bastante para beberse en cuatro largos tragos. "Debemos irnos ahora. Se supone que nos encontraremos allí en cuarenta y cinco minutos. Correré arriba y me vestiré." Recogió la ahora vacía taza de Anna y la dejó con la suya en el fregadero. "¿Me haces un favor?"
"Lo que sea," la joven mujer contestó.
"¿Usas esa camisa color oxido?" Una sonrisa tímida vino a los labios de Elsa. "Pienso que te ves realmente preciosa con ella."
"No creo que ninguna de las faldas vaya con ella."
"Los pantalones color caqui lo hacen. Estoy segura que la pierna es bastante amplia para franquear el molde."
Anna sonrió. Cuando había abierto esas ropas en Navidad pensó que irían bien juntos. También sabía que Elsa tenía una debilidad por esa camisa en particular.
"Seguro, pero eso te costará."
"¿Costarme?" El desconcierto giró en diversión cuando vio la calculadora sonrisa.
"Tienes que usar esa camisa gris de algodón y esos jeans negros."
"¿Los anchos o los ajustados?"
"Los ajustados." Anna se dio cuenta de cómo podría ser tomado y se ruborizó. "Solo pienso que esos te sientan muy bien." Murmuró, apartando la mirada cuando sus orejas giraron a una incluso más brillante tonalidad de rojo.
"Huh uh," Elsa sonrió maliciosamente. "Estás linda cuando te ruborizas, tú sabes eso."
"Me has dicho eso antes."
"Eso es aún verdad." Se acercó a la mesa y se arrodilló hasta que sus ojos estuvieron al nivel con los de la joven mujer. "En realidad, la verdad es, que eres hermosa en cualquier momento. Con o sin un sonrojo." Se inclinó y dio a Anna un beso en la mejilla. "Vamos, estoy hambrienta."
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"¿Puedo traerles a las señoras algo de beber para empezar?" La camarera preguntó. Las tres mujeres estaban sentadas en una mesa, Giselle sentada sola en un lado. Anna abrió su boca pero antes de que pudiera pronunciar un sonido, Elsa habló.
"Café en este lado y a ella té... limón, sin crema. Estaremos listas para ordenar cuando usted vuelva."
"Vuelvo enseguida con sus bebidas."
"¿Sabes ya qué quieres?" La ejecutiva preguntó sin levantar la mirada de su menú. Dio un suave toque debajo de la mesa a Anna para que entendiera que la pregunta era dirigida a ella.
"Um..." Exploró el menú, observando con gran alarma los precios abajo a lado derecho. ¿Seis dólares cincuenta centavos por dos huevos y pan? ¿Dos noventa y cinco por el café? Su apetito se redujo en proporción directa a los precios.
"Creo que realmente no estoy tan hambrienta. Quizá solo una tostada y café."
"Oh no, Anna," Giselle dijo. "Tienes que probar sus huevos benedict. Es el mejor en Albany, lo juro."
"No, estaré bien con las tostadas, estoy segura." Sabía sin mirar que era la receptora de una inquisitiva mirada de Elsa. Quizás se olvide de mi estómago quejándose antes.
La camarera volvió con sus bebidas y cuando habían sido servidas miró expectantemente en Elsa. Con un asentimiento de su cabeza, la mujer de cabello plateado indicó a Anna.
"Ella tomará dos huevos, con pan tostado, picadillo de carne de res y papas fritas. Tomaré lo mismo excepto que quiero tocino en vez de picadillo y mis huevos deben estar bien cocidos.
¿Giselle ?"
"Tomaré unos waffles Belgas con fresas y crema."
"Correcto, le traeré su comida pronto."
Anna miraba a Elsa boquiabierta. "Dije que estaba bien con una tostada."
"Giselle , ¿nos disculpas por un momento por favor?"
"Seguro, Elsa. En realidad creo que necesito hacer un viaje al tocador de damas." Tomó su bolso y abandonó la mesa.
"¿Por qué hiciste eso?" No había acusación en el tono de la joven, solo curiosidad.
"¿Por qué mentiste acerca de no tener hambre?" Elsa contradijo. "Mírame. Dime que únicamente deseas una tostada y que el precio no tenía nada ver con esto." Su mano derecha se deslizó bajo la mesa y comenzó a acariciar el muslo izquierdo de Anna. "Entiendo que pienses de cuanto cuesta todo. Desearía que no lo hicieras, pero se que lo haces. También se que no voy a sentarme aquí y dejar que comas solo una tostada para el desayuno." Una mano más pequeña agarró la suya debajo de la mesa y la apretó.
"Ok, gracias." Anna se inclinó más cerca. "En realidad, el picadillo y los huevos suenan maravillosos."
"Tú los amarás, confía en mí."
Un corto tiempo más adelante Anna limpiaba el plato con el último trozo de pan tostado mientras las dos hermanas hablaban. El tema actual era impuestos, y para alguien que siempre acostumbra la forma fácil, era un tema con el que se sentía penosamente fuera de lugar. Las mujeres Winter, por otra parte, habían charlado durante toda la comida sobre exenciones y
vacíos legales. Anna sonrió y desayunó tranquilamente, escuchando los ricos tonos pero no las palabras de su alta compañera. Excluyó a Giselle completamente y así, pasó por alto su nombre la primera vez que fue mencionado.
"Lo siento, ¿qué?"
"Pienso que la estamos aburriendo, Giselle ." Elsa rió cuando vio el culpable rubor cubrir la clara piel.
"Dije que Wendy necesita cualquier recibo que tengas para tus impuestos." Viendo la confundida mirada de Anna, Giselle explicó. "Wendy es nuestra contable. Ella hará tus impuestos para ti pero pienso que le está faltando algún papeleo. Tiene únicamente tu W-2 de Winter."
"Bien, tengo el único de Money Slasher. No me llevará mucho tiempo llenar la forma así que no he evadido este aún. ¿Por qué tendría una declaración de ingresos de Winter? Elsa no decidió darme el trabajo como su secretaria hasta la semana pasada."
"Whoops," Elsa dijo. "Puedo explicar." Se giró en su asiento para poder hacer frente a Anna. El corto banco y sus piernas largas significó que su rodilla terminara apoyada sobre el muslo cubierto de color caqui. "¿Recuerdas cuando hice que firmaras todas esas formas para que nosotros pudiéramos conseguirte en el seguro? Tú estás en la nómina de pago desde entonces."
"¿Quieres decir que no sabías que estás recibiendo un pago cada semana?" Giselle preguntó. La aún impresionada Anna meneó su cabeza. "Firmaste una autorización directa del depósito para la unión de crédito. Llenaste un W-4 para tus exenciones."
"No recuerdo lo que firmé. Estaba aún en el hospital y con todo ese matador dolor..."
"Elsa, ¿no le dijiste lo que estaba firmando?"
Ahora fue el turno de la ejecutiva para ruborizarse. "Bien..." Miró a Anna. "Cuando estabas en el hospital, todo lo que podía pensar era en asegurarme que tuvieras el mejor cuidado. Sé que te dije que eras ahora empleada de Winter Corp."
"No pensé que querías decir que en realidad recibiría pago." Discretamente puso su mano en la rodilla de Elsa. "Debe haber cientos de dólares allí adentro."
"Me gusta más miles," la ejecutiva corrigió. "No pago a mis trabajadores morralla suelta como Money Slasher. Pago un salario real. Por eso la gente con habilidad y talento no nos deja después de algunos años y entra a alguna otra firma."
"Elsa, no puedo conservar ese dinero. No lo gané. ¿No puedes solo devolverlo o algo así?" Eso ganó risa de ambas Winters. "¿Qué?"
"Anna querida, ¿tienes alguna idea cuánto papeleo estaría involucrado en hacer algo así?" Giselle se rió suavemente otra vez. "Eso es imposible."
"El dinero es tuyo, Anna," Elsa agregó. "Siento no haberlo mencionado antes. Honestamente no pensé en cosas como cheques y tu por supuesto no has necesitado ningún dinero."
"Está bien. Podemos hablar acerca de eso en algún otro momento." Anna llevó la taza de café a sus labios, mentalmente decidiendo a qué instituciones benéficas daría el dinero si no podía convencer a Elsa que lo devolviera.
"Hablando de más tarde," la ejecutiva miró en su reloj. "Mejor nos vamos."
"Espera." Giselle puso su mano a través de la mesa, rogando a su hermana permanecer donde estaba. La pelirroja miró a Anna con tal seriedad que hizo que el pulso de la joven mujer se acelera con nerviosismo. "Solo quiero decirte algo antes de que nos vayamos." Se lamió los labios y echó un vistazo rápido en su hermana mayor antes de continuar. "Anna, amo mucho a mi hermana, con Hans desaparecido, bien... esto justamente me ayudó a hacer que me diera cuenta que estaba siendo injusta con ella. Nunca la he visto más feliz que cuando está contigo."
"Giselle , no me avergüences," Elsa advirtió juguetonamente aunque el calor se levantaba en sus orejas.
"Oh tú quédate tranquila o le diré sobre la vez que una vez cogiste el auto de papá para un paseo subrepticio y fuiste detenida por la policía," la hermana más joven advirtió. "Ahora, como estaba diciendo antes de que tan groseramente me interrumpieran, ella es feliz y eso es lo que es importante." Tomó la cuenta y le echó un vistazo antes de pasarla a través de la mesa a su hermana. "Tú turno. Treinta y ocho y seis para la propina."
"Gracias, sabes que odio calcular eso." Elsa abrió el bolso y sacó su cartera, pasando a través de varias tarjetas plásticas hasta que encontró la que buscaba. Pocos minutos después la cuenta fue pagada y estaban paradas junto a sus vehículos, que estaban estacionados uno a lado del otro.
"Tengo que dejar a Anna y entonces te encontraré en casa de mamá," Elsa dijo cuando quitó la alarma y abrió la puerta del pasajero.
"Ok, no tardes mucho." La pelirroja giró hacia Anna. "Fue agradable que nos acompañaras a desayunar."
"Gracias por invitarme" contestó. "Y gracias por lo que dijiste allí adentro... con respecto a que ella merecía ser feliz."
"Yeah yeah, todo el mundo es feliz," Elsa dijo con un fingido gruñido. "Excepto mamá, que va a tener un ataque si no llegamos pronto."
"Estaba siendo seria," Anna dijo, golpeando el brazo de la alta mujer.
"También yo." Miró a su hermana más joven. "Giselle , aprecio lo que dijiste allí adentro... así como lo de anoche."
"¿Crees que dirían algo si dos hermanas se abrazan en público?"
"¿A ti de verdad te preocupa lo que digan?" Elsa contradijo. Ellas se abrazaron, para sorpresa de Anna, Giselle le dio un rápido abrazo. Se despidieron y estaban pronto sobre la carretera.
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Después de ser dejada en la casa, Anna se encontró sin nada que hacer. Elsa no estaría seguramente de regreso hasta media tarde. Anduvo alrededor, vagando dentro y fuera de cada habitación en la primera planta. Entonces sus ojos siguieron las escaleras. La curiosidad consiguió lo mejor de ella y colocó las muletas en la escalera inferior. Aunque había estado en el dormitorio de Elsa antes, esta era la primera vez que realmente lo miraba. Esta es bastante grande para un apartamento entero. Un acolchado banco situado debajo de una impresionante ventana. Una puerta abierta al lado conducía al baño privado y la joven mujer hizo una nota mental para visitarlo más tarde. Anna vio que su amiga tenía no uno sino dos tocadores así como el increíble vestidor. Un espejo de cuerpo entero empotrado haciendo juego con la madera situada en una esquina. Una cabecera, con luces y entrepaños, complementada por una cama king sized. Había mesitas de noche de ambos lados también.
Sobre la pared opuesta a la cama estaba una versión más pequeña del centro de entretenimiento del piso de abajo. Anna abrió las puertas para revelar una televisión de veintisiete pulgadas, una colección de videos de Elsa y un VCR. Sus ojos, repasaron familiares títulos buscando algo interesante para ver. Hileras de cintas que no tenían cajas o etiquetas en los costados. Tomó uno y miró el título. Oh Elsa, no sabía que tenías esta clase de cintas. Sonrió y la metió en la VCR. Bien, ésta debe ser interesante.
Colocó las almohadas en la cama y se sentó para ver su primera película de adultos. Para su sorpresa, había realmente un argumento para la película. Anna no prestó atención al título pero calculó rápidamente que era sobre dos amantes femeninas que son separadas dentro de una celda por un cruel vigilante. La primera escena de sexo apareció rápidamente y turquesa ojos se ensancharon en la vista de dos desnudas mujeres besándose la una a la otra. Eran los mismos lentos, suaves besos que compartía con Elsa. Entonces sus besos cambiaron. Llegaron a ser más apasionados y una mujer comenzó a gemir cuando la otra apretó su pezón. De repente los sueños de Anna tenían otra dimensión agregada a ellos cuando intentó imaginar a Elsa hacer el mismo sonido.
"Mmm..." Miró a las dos mujeres comenzar sus actos de placer y se imaginaba cada uno haciéndolo con su compañera. La excitación fue inmediata pero más que eso era otra sensación, una mucho más importante. Las mujeres en la pantalla hicieron que Anna se diera cuenta que esto era más que un acto físico. Incluso aunque eran actrices interpretando un papel, cada tacto era tierno, casi amando. Entre los quejidos y los gritos había repetidas declaraciones de amor de la una por la otra. Por eso es que lo llaman hacer el amor, se dio cuenta quizás por primera vez. Ahora entendía lo que estaba negándole a Elsa... y lo qué Elsa estaba negándose a si misma honrando su promesa a su padre. Apagó la VCR, Anna se sentó y miró fijamente la pantalla azul durante varios largos minutos mientras las últimas piezas del rompecabezas cayeron en su lugar.
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"¿Probarás las costillas de cerdo?" Elsa preguntó, pegando sus labios con satisfacción. "Tedigo que, no hay nada como una buena comida china para llevar."
"No, no las he probado todavía," Anna contestó reservada, sus ojos nunca abandonaron su plato, el contenido que estaba siendo empujado alrededor sin objetivo por su tenedor.
"Deberías. Los rollos de huevo están bastante buenos también. Absolutamente nada de grasosos."
"Hmm Um." El brócoli y el cerdo sufrieron más cambios.
"¿Anna, pasa algo? Has estado silenciosa desde que llegue a casa."
"Elsa, ¿puedo preguntarte algo?"
"Cualquier cosa, sabes eso."
"Si nunca le hubieras hecho esa promesa a tú padre... si nada estuviera siendo para ti un obstáculo... querrías..." La rubia mujer meneó su cabeza y levantó sus ojos con miedo e incertidumbre en su mirada. "¿Podríamos nosotras ser amantes?"
Elsa se puso de pie. "Creo que hemos terminado de comer. Vamos a la habitación y hablaremos. Me ocuparé de los platos más tarde."
"Sí, eso sería mejor." Anna convino, levantándose en su pie bueno. Sí, tú y yo nos acurrucáramos juntas en el sofá... "¿Elsa? estaría bien si solo fuéramos al dormitorio? Quiero decir, nosotras podemos siempre ver televisión allí adentro, ¿correcto?"
Campanas de advertencia y los silbidos explotaron en la cabeza de Elsa y tragó reflexivamente. "Uh... ¿estás segura?" Considerando el tema de discusión, no estaba completamente segura que acostarse juntas en la cama era una sensata idea.
"Sí." Y con esa palabra dicha en voz alta, Anna se dio cuenta que sí, realmente estaba segura... acerca de todo. Una vez dentro del cuarto, Anna reclinó las muletas contra la pared y pacientemente se equilibró en su pie bueno.
"¿Quieres cambiarte primero?" Elsa preguntó mientras bajaba las sábanas.
"No, estamos bien justo de la manera en que estamos." Una vez que las ropas de cama estuvieron listas, se deslizó entre ellas y rodó sobre su costado para hacer frente a la mujer que había capturado su corazón. Elsa comenzó a unírsele. "Espera." Anna estiró la mano y encendió la lámpara. "¿Podrías apagar la luz?" Pronto el brillo fue substituído por una cálida, suave luz.
"Así que estamos en la cama y quieres hablar," Elsa ofreció cuando se acomodó.
"Si nosotras estamos," asintió apoyándose en un codo, posó la mirada en los azules ojos sin fin. "¿Vas a contestar a mi pregunta? Si no hubieras hecho esa promesa a tu padre, podríamos ser amantes?"
"Creo que no estás segura..."
"Olvídate de eso por un minuto." Extendió la mano y recorrió ligeramente con la yema de su dedo debajo de la quijada de la mujer más mayor. "Si fuéramos solos tú y yo, nadie más."
Elsa estaba aún usando su camisa gris y con tres botones desabrochados, la visión era completamente tentadora. Anna movió su yema del dedo abajo de la cincelada quijada a la larga garganta y más allá, parando solamente cuando este encontró el borde del encaje del bra. Observó con cierto placer que la respiración de la mujer más mayor se había acrecentado.
"Anna, te amo y lo sabes." Elsa extendió una mano y acunó su mejilla. "Si no hubiera obstáculos, si realmente fuéramos solo tú y yo, sí. Estaría muy honrada de ser tu amante." Fue recompensada con un rápido beso. Los curiosos dedos estaban conduciéndola a la locura pero no podía encontrar la fuerza para pararlos.
"Elsa..." Los distrayentes dedos lentamente desabrocharon el botón siguiente de la camisa gris. "Somos solo tú y yo. No hay obstáculos."
"Anna..." Su cuerpo respondió inmediatamente a su camisa siendo desabotonada. Los pezones se endurecieron debajo del blanco bra y todo su cuerpo hormigueaba con excitación. Abrió su boca para protestar y para encontrar una cálida, suave lengua presionar contra la suya. "Mmm." Bajo la gentil insistencia, Elsa se relajó y dejó a la joven mujer tomar el control.
Anna la sintió ceder y disminuyó la presión de sus labios. Su mano libre viajó por su propia voluntad, deslizándose debajo de la camisa de algodón y contra la cálida piel. En un movimiento que impresionó a ambas, la errante mano se cerró sobre la suave copa de encaje y apretó un poco. Elsa jadeó y su cuerpo se arqueó en el tacto.
"Te gusta esto," Anna observó, dándole al firme montículo otro apretón y disfrutando la reacción inmediata. Dejó su mano donde estaba, bajó su cabeza hasta que sus labios estuvieron contra el oído de su amante. "Elsa," dijo roncamente. "Te amo y deseo hacer el amor contigo." Enfatizó su declaración chupando un dispuesto lóbulo, después maniobró hasta la boca de Elsa. Teniendo cuidado de no golpear la espinilla de la mujer de más edad, Anna deslizó su pierna izquierda entre las más largas.
"Anna..." Tenía todas las intenciones de parar esto antes de que fuera demasiado lejos pero en vez de eso su cuerpo obedeció a su mente, su mano se cerró alrededor de la de Anna, alentando más exploración. Elsa estaba ardiendo y luchó por encontrar una razón para resistirse. "N- no debemos."
"¿Por qué?" La rubia mujer sacó su mano de debajo de la camisa de algodón y miró a su amante con toda seriedad. "¿Dime por qué debemos continuar negándonos esto a nosotras mismas?"
"Lo prometí..." Los dedos presionaron contra los labios llenos.
"No." Había una sosegada cólera en la voz de Anna. "No Elsa. Puedes prometer muchas cosas pero renunciar a tu felicidad para siempre no es una de ellas." Suavemente trazó una definida ceja rubia. "No puedes prometer renunciar a mi felicidad, tampoco." Sus ojos se agitaron bajando para estudiar los labios antes de viajar de regreso para llegar a perderse en ese pozo de interminable azul.
Elsa no se movió, todavía luchando con sus demonios internos. Apoyándose sobre su codo derecho, Anna utilizó su mano izquierda para soltar su blusa, trance que la hacía exponer cada vez más carne cuando cada botón fue desabrochado. Sonrió en la intensa mirada en los ojos de Elsa. Una vez que la camisa color óxido colgara holgadamente, Anna tomó la mano más grande en la suya y la trajo al área cubierta por la seda beige.
"Por favor, no, no luches contra esto," susurró cuando sintió la resistencia de Elsa. Presionó su pecho contra la cálida mano y gimió cuando sintió el tentativo apretón.
La limitada experiencia de Anna no la había preparado para la sacudida que el tacto de Elsa le trajo. Otro apretón y estaba segura que simplemente moriría sin que su amante la tocara. Sintió que era empujada sobre la cama y no se opuso. Largos plateados cabellos cosquillearon su cara y la lengua que buscando entró a su boca era completamente insistente.
"Siimphf." Nada puede sentirse mejor que esto, pensó para si misma ansiosamente cuando devolvió el beso con igual frenesí.
"Te amo," Elsa exhaló cuando el beso finalmente terminó. Apoyada en su codo, su cuerpo a medias encima de la mujer más pequeña. Sintió a Anna intentar sacar la camisa gris de los jeans. "Espera." Girando sobre sus rodillas, desabotonó y bajó el cierre de sus pantalones.
Desabrochó el último botón en su camisa y lentamente sacó los extremos. Ahora colgaba libremente en su cuerpo, bastante abierta para mostrar un vislumbrar de su bra debajo. Con una lentitud que era tortura para el sistema nervioso de la joven mujer, Elsa deslizó el tejido gris de sus hombros, dejándolo caer en la cama detrás de ella.
"¿Este también?" Preguntó, tocando el gancho del frente de su bra.
"Por favor," Anna pidió. Su amante sonrió ante la urgencia en su voz. Una rápida vuelta y las copas cayeron.
El bra cayó encima de la camisa y durante varios segundos ninguna de las dos mujeres habló. Los ojos de Anna estaban mirando la más hermosa vista que jamás había visto y dijo tanto con la mirada en su cara.
"Bésame otra vez." Oh sí, eso es mucho mejor, pensó para si cuando sus manos viajaron sobre la desnuda piel de la espalda de Elsa.
Estaba plenamente consciente de los lugares donde su camisa estaba abierta y su piel tocaba. Compartieron una serie de perezosos besos hasta que sintió una inquieta mano intentando quitar su camisa.
"Sí," convino, intentando quitarla mientras aún estaba acostada de espaldas.
"Por favor... permíteme," Elsa pidió. Anna asintió y se dejó ser atraída a una sentada posición.
Su camisa se encontró lanzada contra la silla en la búsqueda de Elsa por quitarlos del medio. El bra beige terminó en el piso. Se bajó de nuevo de la cama pero su amante permaneció donde estaba. Corazones palpitando con fuerza y cuerpos pulsando cuando ellas miraron abiertamente la una los pechos de la otra. Donde su propia aureola era de color rosado. Bajó la mirada y estaba sorprendida de ver sus pezones todavía manteniéndose firmes como pequeñas gomas, la piel alrededor de ellos aún suaves pero comenzando a fruncirse. Incluso el día más frío no hace que ellos se levanten así musitó mientras miraba de nuevo para ver los pezones de su amante comenzar a hacer la misma cosa.
"Tú... eres... hermosa," Elsa susurró. Se bajó y lentamente, muy lentamente, piel desnuda tocó la piel desnuda.
Ambas gimieron suavemente y sonrieron en el reconocimiento del placer mutuo. Largos dedos se hundieron en el rojizo cabello mientras los más pequeños se envolvieron alrededor de su musculosa espalda. Sus bocas jugaron un juego de dar y tomar, lenguas bailando de un lado para otro mientras ellas flotaban en el amor de una en la otra.
"Oh... oh sí, esto es agradable," Anna jadeó cuando sintió la boca de su amante trasladarse a su cuello. Sintió los labios separarse y la suave lengua lamía su piel. Subió sus manos para posarlas en la nuca de Elsa. "Si... mmm, esto se siente tan bien."
"Siii." El cuerpo de Elsa estaba presionándose contra el suyo, traicionando el aumento de la pasión de la mujer más mayor. Anna dejó que su mano derecha bajara hasta que llegó a los botones de los jeans negros. Desde que fueron desabotonados, había mucho espacio para que se deslizara adentro. Cuando agarró la firme mejilla, Elsa gimió contra su piel y comenzó a chupar su cuello en serio. "Anna..."
"Si Elsa... esto se siente sí tan bien." Apretó más duramente y fue recompensada con renovadas contorsiones.
"Vas a conducirme a locura, ¿sabías eso? No puedo concentrarme cuando haces eso." Admitió apartando su trasero de las distrayentes caricias de Anna. Separó las piernas más pequeñas con un toque con las propias, colocándose de modo que sus labios estuvieran a la par con los pechos de la joven mujer. El largo cabello plateado formó una suave capa que cosquilleaba cuando este se movía sobre la clara piel. "Te amo tanto," Elsa dijo jadeantemente cuando reclamó los labios de Anna para los propios. Fosas nasales dilatadas con irregulares respiraciones cuando se besaron apasionadamente.
"Pero..." Lo que sea que Anna iba a decir fue perdido cuando sintió un beso en la superficie inferior de su pecho.
"Ooooh." Elsa contestó con un ahogado gemido y continuó lamiéndole y mordisqueándole su suave carne. "Se siente tan bien..." Oh, esto es el cielo. Nada puede sentirse mejor que esto.
Sintió la cálida respiración en su pezón un instante antes de que una húmeda lengua rodara sobre este. "Oh, Elsa, siiii..."
Las pruebas de intentos con los muchachos adolescentes nunca habían preparado a Anna para la sensación de ser amorosamente succionada. La arrancada sensación fue contestada con un intenso palpitar entre sus piernas y sus caderas se movieron por propia voluntad, presionando duro contra Elsa. Sus manos estaban enterradas profundamente en el plateado cabello y estaba dividida entre mantener a Elsa donde estaba o pedirle que le diera al otro la misma atención. Antes de que pudiera decidir, la lengua y los amorosos labios soltaron su tesoro.
"Oh, no pares..."
Elsa se rió suavemente y presionó su muslo contra el centro de Anna. "No estoy parando." Usando sus codos para apoyarse, se inclinó para un beso. "Te amo, Anna."
"Te amo." Sus bocas continuaron dando y tomando, las manos de Anna bajaron entre sus cuerpos y acunaron dos dispuestos montículos de carne. El gemido de Elsa vibró a través de sus labios y Anna contestó con uno propio. Sus dedos se enfocaron, moviéndose en círculos más pequeños hasta que ellos estaban suavemente acariciando las endurecidas cimas.
"Oh amor," Elsa jadeó. "Y-tú no puedes... unggh... hacer eso." Osciló retirándose fuera del alcance y movió su cabeza. "Te dije que no puedo concentrarme cuando haces eso."
"Esto se siente tan agradable." Anna estiró su mano solo para ser detenida por una mano más grande, más fuerte.
"Sí," la mujer más mayor convino. Besó cada nudillo, luego las palmas antes de liberar las manos de Anna. "Quiero..." ¿Cómo digo esto sin sonar cruda? "Quiero..." Envolvió los brazos alrededor del torso de Elsa y subirse, agachando su cabeza con tiempo para traer su boca a su meta. "¡Oh Dios, Anna!"
Anna encontró su cabeza sostenida en el lugar por las manos de Elsa mientras alegremente recorría su lengua sobre la pálidas aureola. Oh si... esto es agradable. Oyó tanto como sintió la respiración de Elsa acelerándose y sonrió contra el erguido pezón antes de frotar sus labios de un lado para otro contra el. Se rindió a las fuertes pero gentiles manos que la empujaban de nuevo sobre la cama.
"Deja... que te... muestre... a ti... algo que deseo... mi Anna," Elsa dijo antes de bajar su boca al pecho de Anna.
"Oooh..." La boca y las manos de Elsa estaban en el movimiento constante en sus pechos. Sus manos agarraban y soltaban el plateado cabello y sus caderas estaban en constante movimiento contra el torso de la mujer más mayor. "Elsaaaa..." Bajó la mirada para ver la boca succionando su pecho. "Te sientes... oh, tan bien... haciendo esto..." Su respiración se aceleraba y sus caderas presionaban duramente contra el torso de Elsa. Su amante contestó con un descendente empuje contra su muslo, haciendo a ambas extremadamente conscientes de su propia humedad. "Por favor... Te necesito..." Intentó alcanzar entre sus cuerpos el botón de sus pantalones.
"Siiii..." Elsa asumió el control de la tarea, liberando el pecho que estaba succionando y se levantó dándose sitio. Largos dedos hicieron su trabajo rápido del botón y el cierre pero en vez de quitarlos, la mujer de plata cabellera se colocó hacia atrás, poniéndose de lado sobre Anna para permitir que su mano derecha se deslizara entre los caquis y las bragas blancas de algodón.
"¡Oh sí, SÍ!" Anna gritó cuando dos dedos presionaron contra su muy sensible área. Tomó la cara de Elsa y la trajo para un ardiente beso. "Oh no pares por favor." Sus oscilantes caderas causaron aflojamiento en el tejido, dando más sitio para que los traviesos dedos exploraran. Ellos echaron un vistazo bajo el elástico después lo retiraron, alternando suaves roces con firmes frotaciones. Anna se levantó rápidamente, más rápidamente de lo que jamás había hecho y la asustó. Enterró su cabeza en el cabello de Elsa y se aferró firmemente. "Elsa..." Sus respiraciones venían en rápidos descargas y no estaba segura si sobreviviría al intenso placer enviado a través de su sistema. Los dedos cambiaron la dirección, frotando el algodón en movimiento circulares contra su clítoris. Anna gimió y movió sus caderas frenéticamente. "No puedo... oh Elsa... por favor... yo..."
"Shh... te tengo..."
"Elsa... oooh..." Sus manos se agarraron desesperadamente en los hombros de su amante. "Por favor... más fuerte... Oh... si Elsa, siiii..." La cálida respiración acarició su oído, ambos confortando y excitando al mismo tiempo.
"Anna, te amo."
"Siiii." Un intenso palpitar comenzó profundamente dentro y ganó ímpetu cuando se extendió externamente.
"Mi preciosa Anna... si estás cerca, puedo sentirlo." La presión y el ritmo se incrementaron y el cuerpo de la joven mujer reaccionó, oscilando de un lado para otro más rápido mientras sus dedos agarraban los hombros de Elsa más fuertemente.
"Si... más fuerte... ooh..." Sus dientes firmemente apretados, Anna se balanceó sobre el borde por un agonizante duración de tiempo. Después un largo dedo se deslizó debajo de las empapadas bragas y resbalaron entre sus hinchados dobleces. "¡Oh Dios!" Una vez, dos veces, tres veces a través de su clítoris y el mundo estalló para Anna. "Elsaeeee... ah." Gritó cuando el orgasmo pulsó a través de ella, robando a la joven mujer de toda razón y sentido.
Una ronca voz murmuraba palabras que no entendía en su oído y estaba vagamente consciente de ser suavemente mecida pero la realidad era un plano lejos lejos fuera de ella en este momento. Sentía a su cuerpo ir blando y confió en los fuertes brazos de su alrededor para protegerla mientras flotaba sin rumbo en el resplandor. Largos minutos después Anna encontró la fuerza para levantar su cabeza e investigar dentro de una amorosa mirada de azul.
"Te amo."
"Mmm, te amo también," Elsa dijo, sellando las palabras con un beso.
"¿Quieres que me mueva?"
"No, quédate aquí, yo quiero sostenerte."
"Suena perfecto," Anna murmuró, frotándose más profundamente en el abrazo de su amante. "Podría justo permanecer así para siempre."
"Seguro. Siempre que tu quieras." Elsa estaba delirantemente feliz y satisfecha de pasar el resto de la tarde abrazada a pesar de no tener su propia liberación aún. Todo lo que le importaba era la tierna mujer en sus brazos. Los minutos hicieron tictac antes de que la cabeza de Anna se levantara otra vez. "¿Estás bien?" preguntó.
"Estupendamente," la rubia mujer contestó, besando la carne desnuda cerca de sus labios. "Eres maravillosa."
"Tuve puntería para complacer."
"Mmm, muy buena puntería," Anna bromeó.
"¿Te dije qué te amo?"
"Una o dos veces, dímelo otra vez." Destelló una brillante sonrisa que Elsa sintió la necesidad de recompensar con una serie de besos.
"Te... amo... a ti... con... todo... mi... corazón." Incapaz de resistirse, profundizó el beso, rodándolas para que Anna estuviera en la parte de abajo. Pero cuando comenzó a besar una línea hacía la garganta de la mujer más pequeña, Elsa se encontró detenida por insistentes manos. Se levantó y las manos se movieron para reclamar sus pechos. Comprendiendo la muda petición, Elsa juntó sus codos para sostenerse sobre el cuerpo de su amante. Había olvidado de cuan sensibles eran sus pezones hasta que sintió las palmas de Anna frotarlos.
Gimió y se arqueó al tacto. "Oh si.. .eso es agradable."
"Te gusta esto," la joven mujer observó.
"Mucho..." Las manos se movieron y Elsa ahora encontró que sus pezones eran rozados por curiosos pulgares. "Mucho." Sentía los índices de Anna juntarse y comenzar a apretar en un movimiento de bombeo. "Oh sí, eso es taann agradable..." Intentó mirar pero se sentía demasiado bien y sus ojos se negaron a permanecer abiertos. "Sí Anna, esto es... agradable y tierno... mmm."
"Elsa..." Las pequeñas manos dejaron los pechos y se envolvieron alrededor de su espalda, suavemente impulsándola hacía adelante. Tomando la indirecta cuando vio la rosada lengua moverse rápidamente hacía afuera y humedecidos labios a la expectativa, ella montó a horcajadas el cuerpo de Anna y se inclinó adelante hasta que sus pechos se movían justo sobre la boca que esperaba. Esta vez se forzó para mirar. Sus ojos se movieron desde el rojizo cabello y la clara piel a las pelirrojas cejas enmarcando los ojos turquesa. La trayectoria continuó, pasando por los suaves pómulos y de la respingada nariz a los labios y a la amorosa lengua proporcionándole alivio a sus doloridos pezones. Como si lo que sus ojos estaban viendo no fuera suficiente, los oídos de Elsa fueron tratados con el placer de las palabras de Anna y de las manos que habían estado tocando ocasionalmente su cuerpo ahora deslizándose debajo de la pretina de sus jeans.
"Permíteme... ooh... Anna... deja quitármelos. Necesito quitármelos." Lamentó su petición cuando sintió la cálida boca dejar la sensible carne.
"Sí," la joven mujer convino, intentando bajar el negro tejido.
"Yo lo haré." Rodándose, Elsa rápidamente se quitó sus jeans y bragas. Antes de que pudiera volver a su posición anterior, se encontró sujetada abajo por su pequeña pero insistente amante. La boca de Anna reclamó su pecho mientras un muslo cubierto de color caqui se deslizó entre sus piernas. El áspero tejido frotó contra un ya hinchado clítoris y Elsa gritó al contacto.
"¿Te lastimé?" Anna preguntó, con ojos temerosos.
"No." Estiró su mano y acarició la suave mejilla, impulsándola suavemente a continuar su tarea. "No amor, no me lastimaste. Por favor... solo continúa haciéndolo..." Elsa suspiró cuando la caliente lengua acarició su pecho otra vez. "... Qué estás haciendo." Sintió algo duro rasguñar su piel justo sobre su pantorrilla y, recordó un incidente anterior en la semana, separó las piernas para darle más que suficiente espacio entre el molde de su amante y su espinilla aún curándose. El cambio provocó que su muslo presionara entre las piernas de Anna. Los murmullos fueron interrumpidos por lo que Elsa consideró ser un muy lindo chillido y repitió el movimiento, ganando un profundo gemido y devolvió un empuje de la rubia mujer. Eso es bueno para la piel. Sus largos dedos fácilmente se deslizaron debajo de los caquis y las bragas para un suave agarre a la redonda carne.
"Oh, Elsa..."
"Quítate esto, Anna." Sus dedos se movieron más bajo hasta que rozaron húmedos rizos. "Déjame tocarte." Un enfático cabeceo fue todo lo que necesitó para rodarlas. Cuando movió el tejido sobre el molde, un parpadeo de culpabilidad intentó meterse pero el amor rápidamente lo apagó.
Sus ojos viajaron hacia arriba, su pulso se aceleró en el húmedo sitio visible en la entrepierna de las bragas de Anna. Rubios rizos asomaban, embromando con una indirecta lo que estaba oculto. Luchando por quitarse la tentación, Elsa miró sobre el firme abdomen, los perfectos pechos, la mirada de deseo y la pasión en la cara de su querida.
"Eres tan hermosa," susurró reverentemente. Enganchando sus dedos bajo la pretina, quitó la última barrera antesnde coger a Anna arriba en sus brazos. Por largos minutos se abrazaron juntas, intercambiando besos y tiernos tactos mientras convenientemente se acostumbraban ambas a tocar y ser tocadas. Fue Elsa quién dio el primer paso, bajando la mano y movió sus dedos a través de los suaves rizos rubios. "¿Te gusta esto?" Murmuró, sus labios rozaron su cabello quitándose del oído de Anna.
"Mmm, eso es agradable." Intentó hacer lo mismo pero sentada en el regazo de su amante hizo esa hazaña imposible. "Quiero tocarte también."
"Me gustaría eso," Elsa admitió, moviéndose hasta que estuvieron una al lado de la otra. Tuvo que acomodarse un poco para el alcance más corto de Anna pero pronto los dedos jugaban en los rubios rizos. "Eres suave, como un gatito," comentó. Su dedo medio se movió más abajo, mojándose en los pulidos pliegues. Trayéndolo hasta su boca, Elsa lamió la dulce esencia. "Mmm... ¡oh!" Fue tomada para cuando el dedo de Anna bajó pero no únicamente tocando sus labios inferiores sino metiéndolo entre ellos, rozando contra su clítoris. Su mano bajó y agarró la pequeña muñeca. "Por favor..." Tomando dos de los dedos de Anna, utilizó sus más largos para dirigirlos contra su centro. "Ah... oh sí." Elsa levantó su rodilla y se abrió para su amante. "Anna, por favor..." Presionó los dedos más pequeños contra ella en un movimiento circular y suspiró. Sintió resbaladizos sus muslos internos y débil observó que cuando se dada su propio placer nunca produjo una cantidad tan copiosa de fluído.
"Lo tengo," Anna dijo cuando tomó el control, inclinándose y suavemente poniendo a Elsa de espalda contra la cama. "¿Me... me deseas... adentro?" Dijo las últimas palabras deteniéndose pero el gemido de Elsa y la elevación de la cadera contestaron eliminando cualquier temor que tuviera. Lentamente, con indecisión, empujó un dedo hacia adentro. Estaba asombrada de la sensación del caliente húmedo músculo que rodeaba su dedo. Oh Elsa... estás tan caliente y suave. La reacción de Elsa fue inmediata, gritando y presionándose duramente contra el dedo de Anna.
"Sí Amor, más... por favor Anna... siiii." Ella etió un segundo, entonces un tercero. La transformación era asombrosa. El jefe de una corporación importante era incapaz de formar una oración completa. Su nombre llegó a ser un mantra en los labios de Elsa, combinados con palabras tales como más fuerte, más rápido, más profundo, y el ocasional oh solo para redondear esto. Anna presionó dentro más profundamente, la piel entre su anular e índice quemaban cuando intentó satisfacer la petición de su amante. Oh Dios, Elsa... te sientes tan bien. La mujer de cabello plateado se movió debajo de ella pero Anna se negó a dejar ir su premio. La sensación de los músculos internos apretando sus dedos la excitó y no había duda en su mente que la voz de Elsa era dos octavas más arriba que lo normal. El metal del marco de la cama crujía con cada empuje y los gritos de su amante llegaron a ser más urgentes. "Anna."
"Estoy justo aquí." Giró su cabeza y besó la suave piel.
"Yo... Anna..." Los muslos de la alta mujer comenzaron a temblar.
"Te amo, Elsa." Sintió los músculos rodeando sus dedos apretarse y comenzó a bombear tan duro y rápido como podía. Repentinamente fue cogida en un apretón demasiado fuerte para romperse cuando las caderas de su amante se arquearon levantándose de la cama.
"Yo..." El plateado flequillo se pegó a la frente empapada de sudor y cada palabra fue rasgada de los fuertemente apretados dientes. "Te... amo... oh Anna... Anna, yo. Yo... ohhh."
"Sí amor... si." Ellas resistieron juntas, los dedos de Anna se enterraron en el interior profundamente. Únicamente cuando el último espasmo pasó retiró sus dedos y se acurrucó en los brazos de Elsa.
"Esa es una sonrisa bastante grande que he visto en tu cara," Elsa dijo cuando el habla volvió.
"Soy feliz."
"Mmm." Besó la frente de Anna. "Me alegra oírlo."
"¿Puedo preguntarte algo?"
"¿Cuántas veces tengo que contestar a esa pregunta?"
"Lo siento." Besó los labios de Elsa en disculpa... entonces otra vez por el puro placer escarpado de esto. Abrazándose tan juntitas como podía, Anna reclinó su cabeza en el amplio hombro. "¿Era esto... lo que esperabas?" ¿Realmente te complací?
"Fue todo lo que deseaba y más." Anna sintió los dedos debajo de su barbilla y levantó su cabeza para mirar dentro de los tiernos ojos azules. "¿Qué te pareció a ti?" Elsa preguntó. "Esta es tu primera vez. ¿Cómo te sientes con esto?"
Anna se movió y unió sus labios. "Me sentí muy, muy amada." Puso su cabeza de nuevo en el hombro de Elsa. "Mmm, agradable."
"¿Solo agradable?"
"Más que agradable." Se giró sobre su estómago y apoyó su cabeza en el abdomen de Elsa. "Pienso que haré de esto mi nueva almohada." Con el calor de su amante contra ella, Anna dejó sus ojos cerrarse. "Mmm, puedes mantenerte firme."
"Faltaría más." Moviendo su brazo a una posición más cómoda, Elsa comenzó a mover su mano arriba y abajo de la espalda de Anna. "¿Así?"
"Mm hmm."
Algunos momentos en la vida son solo sencillamente perfectos. Para las nuevas amantes, este era uno de ellos. Relajadas... saciadas... simplemente disfrutando de la sensación de los cuerpos de la una en la otra. La mano de Elsa se movía sobre la espalda de su amante, alternando entre perezosas figuras en ochos y largas curvas pasando de los hombros a las caderas. Anna devolvió el cariñoso tacto con uno propio, dejando los dedos deslizarse sobre el flexible muslo. Las tiernas caricias eran agradables pero los brazos podrían permanecer vacíos solo mucho antes de que la necesidad creciera demasiado grande.
"Ven aquí," Elsa susurró, extendiendo sus brazos. Pronto estaban abrazadas, compartiendo suaves besos y tiernas palabras de amor. Finalmente la lámpara fue apagada y el sueño reclamó a dos mujeres muy felices.
x.x.x.x
Somnolientos azules ojos se abrieron en una cortina rubia. Elsa sonrió, gozando de la sensación del cabello de Anna sobre su cara. Se estiró, revelando la sensación de la piel contra piel. Era una maravillosa sensación y que no tenía deseos de terminar pronto. Echó un vistazo en el reloj y gimió. Estaba indecisa entre estudiar a la durmiente mujer o despertarla antes de que llegara Flora. Tengo el resto de nuestras vidas para mirarte dormir.
"Anna... cariño, hora de despertar." Una suave sacudida del hombro... nada. "Anna... Anna..." El durmiente bulto gimió y madrigó bajo las cobijas. "No no. No," Elsa se rió suavemente. Enganchando sus dedos en el borde de la sábana, la separó para exponer sus desnudos cuerpos al fresco aire de la mañana. La mano de Anna automáticamente se estiró por el desaparecido calor solo para ser cogida por la más grande de Elsa. "Buenos días." Llevó mano hasta sus labios y comenzó a besar cada nudillo. "Yo... te... amo... Anna."
"Mmm, te amo también," contestó, levantando sus nublados ojos turquesa hasta mirar a su amante de cabello plateado. "Qué te parece que durmamos hasta tarde hoy, ¿hmm?"
"Me encantaría pero Flora llegará aquí pronto." Recorrió con su dedo la mejilla de Anna. "No desperté a tiempo para llamarla y decirle que no viniera," se disculpó.
"Está bien. Tú no sabías que nosotros podríamos..." Se ruborizó. "Tú sabes..."
"¿Hacer el amor?" Elsa ofreció, rodándolas hasta que estuvo arriba. Su cabello colgaba, poniéndose contra la mejilla de Anna. Incapaz de resistirse, bajó sus labios para un beso. "Te amo." Renuentemente se hizo para atrás. "Pero ahora mismo tengo que ser... mala."
"Mejor hazlo rápido antes de que esté justo detrás de ti," la joven mujer dijo, alcanzando sus muletas. Cuando Anna volvió del baño, descubrió a Elsa medio vestida. Sintiéndose un poco incómoda con su propia desnudez, fue a su tocador y comenzó a sacar las ropas que iba a usar. Se sentó en el borde de la cama y estiró su mano por sus bragas. La siguiente cosa que supo, es que estaba aplastada de espaldas sobre la cama con seis pies de la mujer acostada encima de ella.
"¿Tienes alguna idea de cuánto te amo?" Elsa inhaló, ojos azules oscurecidos por la pasión. Los labios bajaron y fueron encontrados a medio camino por un par igualmente ansiosos. Suaves gemidos de placer llenaron el aire cuando el beso se profundizó y las lenguas danzaron juntas. Las manos de Anna estaban alegremente tocando a través de la amplia extensión de la espalda y terminaron deslizándose abajo para acunar el trasero de Elsa a través de sus ropas cuando oyeron el sonido del auto de Flora en el camino de entrada. Nuevas amantes, eso es lo que ellas eran, el beso no terminó hasta que oyeron el sonido de la puerta del auto cerrarse. "Supongo que tenemos que parar." El tono de la ejecutiva dejó en claro que parar no era lo que realmente deseaba hacer.
"Si, nosotras debemos," Anna contestó, inclinándose para un rápido beso más antes de que su
alta amante se levantara.
"A menos que quieras dar a Flora una exhibición." Elsa tiró de una camiseta gris de algodón sobre su cabeza y la metió dentro de sus pantalones. "Iré a hacerle compañía mientras te vistes." Incapaz de resistirse, robó un beso muy dulce antes de salir del cuarto.
x.x.x.x
"Buenos días, Elsa," el ama de llaves dijo cuando entraba y cerraba la puerta corrediza. "Oh, hace frío allí afuera esta mañana. Pensé que habíamos visto lo último de la nieve en esta temporada."
"Oh, probablemente esta sea una buena tormenta para molestarnos antes de que la primavera llegue," la ejecutiva dijo, tomando el periódico del día de las manos de Flora. En ese momento Tabitha merodeó dentro de la cocina, buscando su comida de la mañana.
"¿Mrrow? ¿Mrrow?"
"¿Y adónde piensas que vas?" Elsa preguntó cuando levantó al felino en sus brazos. "¿Hmm? ¿Qué es eso? Quieres el pavo rebanado para desayunar, ¿eso dijiste?" Ella contestó ronroneado y lamiéndose las garras lo que hizo a ambas mujeres reír.
"Ese gato está tan echado a perder," Flora dijo cuado se dirigió hacía el cuarto de lavado a colgar su chaqueta. "Sé que ambas deslizan pedazos de carne por debajo de la mesa para ella cuando están comiendo. Es por eso que es tan difícil mantenerla fuera de la cocina."
"Oh, y eso no tiene nada que ver con los trocitos que dejas caer 'accidentalmente' en el suelo mientras estás cocinando, ¿correcto?"
"Buenos días," Anna dijo cuando entró al cuarto. "Oh Flora, espero que usted esté planeando hacer un copioso desayuno porque estoy muriéndome de hambre esta mañana. Buenos días, Tabitha." Apoyando las axilas contra sus muletas, se paró directamente enfrente de Elsa y comenzó a acariciar a su gato, aunque sus ojos nunca dejaron la cara sonriente de su amante. "Espero que hayas dormido bien," susurró.
"De lo mejor. ¿Qué sobre ti?" La voz de la ejecutiva llevaba el mismo tono suave que había calmado a Anna después de que hicieron el amor y la mujer joven reaccionó a eso sin pensarlo, presionando su cabeza contra el pecho de Elsa y sacando una sobresaltada protesta de Tabitha.
"Maravilloso." Se hizo para atrás y acarició al gato, encendiendo de nuevo el motor ronroneante. "Maravillosa y hambrienta."
"Tendré el desayuno listo en más o menos veinte minutos," Flora dijo sin levantar la mirada de los huevos que estaba batiendo.
Cuando se volteó para empezar a hacer el café, Elsa se aprovechó y se agachó para darle a Anna un tierno beso. Cansada de estar aplastada entre las amantes, Tabitha zigzagueó para liberarse y salió trotando a la sala de estar. Flora volteó para hacer una pregunta pero se encontró sin habla en la vista ante ella. Las dos mujeres se besaban profundamente, las manos de Elsa estaban metidas en el cabello de Anna. Desviando la mirada rápidamente, el ama de llaves se negó a darse la vuelta otra vez hasta que oyó los sonidos de las sillas siendo sacadas y el periódico abierto. Contenta que la cafetera tuviera una opción de pausa, sacó la cafetera y llenó dos tazas.
"Aquí tienes, Anna," dijo amablemente cuando colocó la humeante taza abajo enfrente de la joven mujer.
"Gracias."
"Elsa." Dejó una taza amarilla abajo y volvió la encimera a comprobar los huevos. Una ceja se levantó en la desconocida taza y Elsa intercambió una mirada de extrañeza con Anna antes de encogerse de hombros y volver al informe del mercado de acciones.
Un rato después Flora volvió a la mesa con dos platos. El plato de Elsa contenía un pequeño omelet con queso y pan tostado mientras el Anna estaba cargado de un omelet relleno, una rebanada de fresco melón, y pan tostado con mermelada de uva.
"Gracias, Flora. Usted sabe exactamente como me gusta esto." La joven mujer sonrió de oreja a oreja, ganando una sonrisa del ama de llaves.
"Sí lo sé. Ahora si ustedes señoras me disculpan tengo que ir a lavar." Tomó una cesta vacía del cuarto de lavado y fue a recoger la ropa sucia. Las amantes volvieron a su desayuno antes de que un pensamiento pasara por la mente de Anna.
"Elsa, va a ver la ropa toda tirada sobre el cuarto." Su cara comenzó a ruborizarse por la vergüenza.
"Espero que compruebe debajo de la cama. Pienso que es donde tu ropa interior terminó," Elsa contestó, meneando sus cejas lujuriosamente.
"¡Elsa!" Golpeó el musculoso brazo. "No es divertido."
"Sé que no lo es," la ejecutiva se disculpó. "Ven aquí." Movió su silla un poco y tiró de Anna contra ella. "Amor, estará descubriéndolo tarde o temprano."
"¿Piensas qué estará bien con esto?"
"Por supuesto. He conocido a Flora desde que era una niña pequeña. Sabe cuánto significas para mí. Estoy segura que estará feliz," Elsa dijo con seguridad.
Pero el ama de llaves era todo menos feliz. Volvió con una cesta llena de ropa sucia justo cuando las mujeres estaban terminando su comida.
"Elsa, necesito hablar contigo," dijo irritada antes de entrar al cuarto de lavado. La tapa de la lavadora se abrió después se cerró con un estruendo. La secadora sufrió el mismo abuso.
"¿Qué está pasando?" Anna preguntó con preocupación.
"No lo sé pero voy a descubrirlo." Elsa dejó su servilleta y entró en el cuarto de lavado, cerrando la puerta detrás de ella. "¿Qué está pasando, Flora?"
"Sabes que sería mucho más fácil para mí si no tuviera que inspeccionar toda la casa por tus ropas." Dio la espalda a su patrona, aparentemente emparejando los calcetines limpios.
"¿Quieres hablar conmigo acerca de dejar mi ropa en el piso? Las he dejado tiradas antes y nunca te ha disgustado eso." Elsa se acercó. "Estás molesta desde antes del desayuno. Mi taza no estaba sucia. Tú me diste esa cosa fea amarilla a propósito. ¿Por qué?"
"No soy tonta, Elsa. Tengo ojos." Arrugadas manos sostenían sudados calcetines en un agarre de muerte. "¿Cómo puedes hacer esto?"
"Supongo que esto no tiene nada ver con la ropa y para con el jodido Elsa. Estás hablando de Anna y de mí." Esperó por una respuesta pero su ama de llaves continuaba poderosamente doblando los calcetines. "¿Cuál es el problema, Flora? ¿Está bien ser una lesbiana siempre que no actúe como una?"
Flora dio vuelta y dio un enfadado fulgor. "He sido apoyo siempre de ti y de tus preferencias. ¿Cómo te atreves a pensar de otra manera?"
"¿Entonces qué es esto?" Su quijada se tensó en cólera. "Anna ha estado viviendo aquí desde hace más de tres meses. Tenías que saber que dormíamos juntas."
"Durmiendo, Elsa, durmiendo." Flora sacó las sábanas de la cesta y las metió en la lavadora. "Tú ciertamente no estabas 'durmiendo' con Anna anoche." El detergente fue descuidadamente echado adentro y la tapa se cerró de un golpe. "Esto está mal, solo verdaderamente mal lo qué estás haciéndole a ella."
"¿Por qué es incorrecto amarla? ¿Por qué es hoy algo diferente que ayer? ¡Ayúdame a entender por qué estás tan molesta porque ahora mismo no entiendo!" Elsa cerró de golpe la mano sobre la secadora, el ruido reverberaba a través del pequeño cuarto. "No es como Odette, Flora. Es de Anna de la que estamos hablando."
"Sé que no es como Odette. Nunca dije que lo fuera. Anna es una dulce, amable y tierna mujer que merece todo lo mejor que la vida puede darle." Iracunda se acercó a la barra y comenzó a ordenar la ropa limpia. "Ella ha sido bastante lastimada."
"¿Qué?" Elsa meneó su cabeza. "¿De qué estás hablando?" Puso las manos en los hombros del ama de llaves y volteó a la mujer más mayor para hacerle frente. Los ojos de Flora estaban brillantes y Elsa suavizó su tono. "Amo a Anna. Nunca podría lastimarla."
"¿No piensas que ocultándole la verdad la estás lastimando?"
"¿Y justo qué verdad es la que le estoy ocultando?" Preguntó con indecisión.
"Sé sobre el accidente... vi el Porsche antes de que Audrey lo arreglara."
El color abandonó la cara de Elsa y se recargó contra la secadora, esperando que sus piernas la pudieran mantener derecha. "Oh Dios," susurró. Miraba a su amiga y ama de llaves de toda la vida con aterrados azules ojos. "Flora, no puedes decir nada. Tú no puedes contarle."
"¿Contarle?" La mujer más mayor metió sus dedos a través de su corto cabello y movió su cabeza. "No Elsa, no le contaré. Conozco bien mi posición." Se volteó de nuevo a la pila de ropa. "Además, no es mi casa para decir nada, es tuya." Hizo una pausa por un momento. "¿O es que solo vas a dejarla que continúe pensando que eres su caballero de brillante armadura?"
Las palabras picaron pero Elsa no pudo negarlas. "Yo... no puedo contarle. No puedo perderla. No puedo." Su voz enganchada y tuvo que mirar para otro lado. "Dejaría todo para estar con ella pero no puedo hacer eso."
"Mejor que continúe creyendo que algún borracho la golpeó y tú viniste en su rescate que confesarle que eres responsable." Flora hizo una pausa, debatiendo entre si realmente quería hacer la siguiente pregunta o no. "¿Estabas bebida?" A la falta de respuesta, volteó, leyendo su respuesta en la cara de la alta mujer. "Dios querido... tú estabas."
El largo cabello plateado formó una cortina cuando Elsa bajó su cabeza y asintió avergonzadamente. "Estaba nevando y yo... nunca la vi hasta que era demasiado tarde." Respiró varias veces antes de hablar otra vez. "Daría cualquier cosa para cambiar lo que sucedió esa noche." Levantó la mirada, azules ojos brillaban. "Pero no puedo. Por favor, no puedes decirle nada a ella."
Flora apartó la mirada y por un minuto nada fue oído excepto el golpe sordo de la secadora mientras ambas mujeres luchaban con sus pensamientos. Después de lo que pareció una eternidad para Elsa, el ama de llaves suspiró y asintió.
"No voy a estar arruinando la felicidad de esa niña, incluso si esta es una mentira. Ha tenido muchas verdades feas ya." Giró de cara a Elsa. "No seré la que le cuente."
Elsa soltó una profunda respiración. "La amo, Flora. La amo más de lo que yo he alguna vez amado a alguien en mi vida y no puedo perderla." Se paró al lado de la mujer más mayor y reclinó sus codos en la pila de los frescos linos. "Si yo puedo..." miró fijamente la pared, "... pasaré el resto de mi vida haciéndola feliz. Por favor dame esa oportunidad."
"Cuanto más tiempo le ocultes la verdad peor será cuando la descubra. Le debes la verdad, Elsa."
"Lo sé," reconoció. "Pero no puedo. No aún."
"Ve con ella. Tengo cosas aquí que necesito hacer." Ante la mirada interrogadora de Elsa dijo, "ve, estaré bien una vez que termine aquí adentro. Solo necesito algunos minutos."
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"¿Qué fue todo eso?" Anna preguntó cuando Elsa volvió.
"Ella está solo teniendo un mal día, eso es todo," mintió. "Pienso que la muerte de Hans aún la tiene mal."
"¿Estás segura que no es nada que yo haya hecho?"
"Estoy segura que no es nada que hayas hecho, amor." Se inclinó y dio a Anna un rápido beso en la cabeza. "Vamos, estoy segura que hay algunas cintas de la Juez Judy que no he visto aún." Bajó sus labios hasta que estuvieron al nivel con una bien formada oreja. "Amaría estar abrazada en el sofá contigo."
"¿Pensé que no querías darle a Flora un show?" Anna preguntó.
"¿Qué?" Puso su mano en su pecho como si dijera '¿quién yo?'. "¿Piensas que no puedo mantener mis manos alejadas de ti?"
"No." La rubia mujer sonrió y, equilibrándose en un pie, dejó las muletas a un lado. Envolvió los brazos alrededor de la cintura de Elsa y moviéndose muy estrechamente. "Yo no estoy segura que pueda mantener mis manos en mi." Estiró su mano y agarró un puñado de suave trasero. "¿Ves lo que quiero decir?"
"¿Te volví una adicta al sexo anoche?"
"No, por supuesto no." Anna se ruborizó y recostó su cabeza contra el pecho de Elsa. "Solo disfruto tanto tocándote y sé que te gusta eso también."
"Muchísimo," la mujer de cabello plateado murmuró.
"Sabes..." Turquesa ojos levantaron la mirada y se encontraron desamparadamente perdidos en el azul. "Me da igual lo que veamos siempre y cuando pueda estar en tus brazos." Los labios se tocaron justo cuando Flora salía del cuarto de lavado. No había que confundir el amor pasando entre las dos mujeres.
Esto apaciguó un tanto a la ama de llaves y pudo poner una sonrisa en
su cara cuando Anna volteó mirándola. "Flora, siento sobre la ropa, me aseguraré de ponerlas en el cesto de ahora en adelante," dijo, pensando que la desordenada ropa era la razón de que el ama de llaves estuviera tan molesta.
"Lo siento, Anna, no fue mi intención actuar así. No sé que me pasó. ¿Por qué ustedes no se
sientan y me dejan traerles un poco más de café?" Tomó las tazas vacías y se apresuró más
allá de ellas. "Elsa, no deberías dejarla permanecer así tanto tiempo." La ejecutiva
inmediatamente cumplió, ayudando a Anna con su silla.
"Pienso que acabo de ser regañada," susurró en el oído de la joven mujer.
"También pienso que lo fuiste," vino la contestación. "Tú mejor siéntate."
"Buena idea." Un rápido beso en la mejilla y Elsa tomó asiento. Flora volvió con los cafés y sonrió afectuosamente a Anna, disipando la preocupación de la joven mujer.
"Aquí tienes, querida."
"Gracias."
"Bien, pienso que llevaremos esto a la sala de estar y dejaremos a Flora sola," Elsa dijo cuando se puso de pie. "¿Anna sabes qué cinta tiene a esos dos compañeros de cuarto discutiendo sobre los dos mil dólares de la cuentas del teléfono?"
"Yeah, pienso que lo sé. ¿No has visto ese aún?"
"No."
"Entonces te estás perdiendo uno bueno, Elsa," el ama de llaves convino.
"Esos dos tontos se presentaron vestidos como si fueran a uno de esos conciertos de rock punk con sus cuerpos todos perforados y verdes cabellos."
"Oh sí, eso fue espantoso, ¿no es así?" Anna convino. "Y el rubio con esa cosa en su lengua... ewww." La joven mujer se estremeció en el pensamiento. "Puedo entender los piercing en la orejas ¿pero las lenguas y cejas?"
"Y sus madres los dejan aparecer en televisión nacional así," Flora señaló mientras las seguía dentro de la sala de estar. "Y pensaba que algunos de los trajes en Jerry Springer estaban mal."
"Debiste haber oído la manera en que la juez Judy les gritaba," Anna agregó. "Creo que está en la cinta marcada martes." Se instaló sobre el sofá mientras que Flora empujó el reposet en una mejor posición para ver la televisión y se sentó.
Elsa puso la cinta y dio vuelta para tomar a su amante en el ofrecido abrazo todo el día cuando vio al ama de llaves sentada allí.
Observando la posición de Anna sobre un extremo del sofá, hizo lo mismo, bajando la bandeja de los aperitivos entre ellas para poner las tazas de café. La apertura de los créditos comenzó y Elsa metió sus pies por debajo de si misma, apoyando su codo contra el brazo del sofá. Mientran que cada uno de los litigantes explicaba por qué no eran responsables de la cuenta, ojos azules echaron un vistazo en Flora. La mujer más mayor estaba atenta en el caso y no se fijó cuando una larga pierna se estiró hasta que los dedos del pie presionaron contra la cadera de Anna. El movimiento le ganó una mirada burlona de la joven mujer pero Elsa simplemente meneó una rubia ceja y volteó la cabeza hacía la televisión.
Intentando difícilmente no sonreír maliciosamente, Elsa continuó pasando los dedos del pie por un lado del muslo y la cadera de Anna. Al parecer era demasiado juguetona porque la mano de la joven mujer apretó sobre el errante pie y lo sostuvo de todas formas. Elsa casi lo hizo hacía atrás pero sintió el suave tacto del pulgar de Anna acariciando de un lado para otro contra la yema de los dedos de su pie. No se movió para protestar cuando sintió que su calcetín era quitado lentamente. Como el mejor magistrado ya que el juez Wapner continuaba regañando a los litigantes, Elsa se encontró recibiendo uno de los mejores masajes de pies que Anna le había dado nunca. El caso terminó y otro comenzó. Curiosa, Elsa retiró su pierna derecha y estiró su izquierda, satisfecha cuando sintió las delicadas manos quitar ese calcetín también. Rodó sobre su espalda, usando el brazo del sofá como una almohada. Pronto ese pie estaba recibiendo el mismo amoroso tacto y Elsa decidió que podría importarle un cacahuate quién ganó y perdió en el programa de televisión. Cerrando los ojos, se concentró en los dedos de Anna contra su piel y la sensación relajada que estaban creando. Los minutos hicieron tictac para cuando ese episodio finalizó y otro comenzó.
Flora se levantó y habló, rompiendo el trance de Elsa. "Tengo que volver al trabajo aquí. Anna, vas a echarla a perder si mantienes eso."
"Hey, no descubras todos mis secretos," la ejecutiva perezosamente protestó.
"Eso está bien, Flora. Solo le recordaré a ella que la próxima vez querré mi masaje de pies." Dio una palmadita a los pies descansando sobre su regazo. "Pero ahora mismo necesito visitar el pequeño cuarto de las chicas."
"Pero estoy cómoda," Elsa dijo, meneando sus pies.
"Tú no estarás cómoda si hay de repente una gran humedad justo aquí."
"Bien, necesito otra taza de café de todos modos." Se incorporó y dio a Anna las muletas, tomando un beso como pago. "Mmm, cuando regreses nosotras subiremos la bandeja de los aperitivos y nos abrazaremos, ¿Qué te parece eso?" Elsa decidió mostrar algunas de las ventajas de estar cerca mordisqueando la suave piel del cuello de su amante. "¿Hmm? Tú, yo, un sofá de suave cuero."
"Compórtate, Flora está aún aquí, lo sabes." Permitió un beso más antes de separarse. "¿Puedes traerme un poco más también, por favor?"
"Seguro, cariño." Elsa estaba justo regresando a la sala de estar cuando oyó a Anna llamarla. Poniendo las tazas en la mesa del café, entró en el cuarto para ver lo que necesitaba su amante. "Estoy justo aquí, Anna. ¿Qué necesitas?"
"¿Podrías traerme unas bragas?" La voz claramente avergonzada en el otro lado de la puerta del baño preguntó.
"¿Por qué? Qué es... oh." Maldición. "Ok, espera justo allí. Conseguiré eso." Elsa intentó excluir la desilusión de su voz cuando se acercó al tocador. De todas las veces para que le llegue su período, musitó, sacando unas apropiadas bragas blancas de algodón del cajón. Entró al baño para encontrar a una Anna claramente avergonzada sentada en el retrete, las manchadas bragas ya enjuagadas y esperando dentro del lavabo.
"De todas las veces de ser una mujer," Anna dijo cuando tomó las limpias. Hizo lo posible para sonreír. "Supongo que la sincronización es pésima, ¿huh?"
"Eso sucede," Elsa contestó. "¿Cómo está el pantalón?"
"No creo que esté manchado." Una rápida comprobación confirmó su declaración. "Saldré en algunos minutos."
"Toma tu tiempo." Elsa se inclinó y besó la frente de su amante. "No te preocupes por eso, Anna. ¿Es cuánto... cuatro, cinco días? Sobreviviremos."
"Cuatro o cinco días." La joven mujer repitió las palabras como si fueran una sentencia de muerte. Sus ojos parpadearon en su amante y una idea se formó en su mente. "Sabes, solo porque tengo esto no quiere decir..."
"Sí lo sé. Quiero que esto sea mutuo," Elsa dijo firmemente, a pesar de lo que su cuerpo
estaba diciéndole.
"Pero..."
"Ningún pero. Nosotras podemos esperar hasta entonces." Viendo la mirada en la cara de Anna, se arrodilló y levantó la pequeña barbilla con sus dedos. "Hey, mírame. He esperado años por ti. Algunos días más no van a matarme." Dejó a su dedo viajar hacía la delicada garganta y la uve que se formaba en la camisa de Anna. "Te amo." Se puso de pie y recogió la prenda sucia. "Llevaré esto a Flora para que pueda ser lavada enseguida mientras terminas aquí adentro."
.X.
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Cuídense mucho y nos veremos pronto.
Que La Fuerza Los Acompañe...
