© Fairy Tail y sus personajes pertenecen a Hiro Mashima. Yo solamente los tomo prestados para escribir el Fic.

Antes del cap unas aclaraciones:

(Entre paréntesis y subrayado)- aclaraciones que haré durante el fic para que se entienda porque ocurren esos sucesos y no otros.

En cursiva- pondré los pensamientos de los personajes, cuando un personaje lea algo o durante trozos narrativos en los que no pondré dialogó para que se sepa que dicen los personajes durante esa narración.

En negrita- Recalcan algo importante, como un nombre o un suceso puntual que debe tenerse en cuenta para los siguientes caps.


Capítulo 11. El Viaje.

Juvia estaba muy nerviosa, hacía unas pocas horas que se había levantado de la cama y estaba ya arreglada gracias a la poderosa Titania, desde que se habían conocido ambas habían notado que entre ellas se encontraba una especie de hermandad, no sabían cómo explicarlo pero ambas jóvenes se veían como hermanas.

─ Juvia está muy nerviosa Erza-san, Juvia no sabe que decirle a Gray-sama cuando le vea ─ No podía parar de jugar con sus dedos.

─ Lo primero que debes hacer es entrar oficialmente a Fairy Tail, el maestro mintió para ayudaros tanto a Gajeel como a ti Juvia, pero tú has estado 'dormida' todo este tiempo y no hemos podido borrarte la marca de Phantom para ponerte la nuestra ─ Estaba más emocionada que la propia maga de agua.

─ Erza-san… Juvia no sabe si es correcto aceptar a Juvia en Fairy Tail… ─ Su voz se apagaba.

─ Juvia, Gajeel nos contó lo ocurrido, tanto él como tú fuisteis marionetas en las manos enfermizas de alguien que odiaba mi- nuestro gremio, más que nada en el mundo, todos quieren conocerte y ser tus amigos ─ Sonrió sincera.

─ En ese caso Juvia hará su mejor esfuerzo para no decepcionar a Fairy Tail ─ Dijo más animada.

─ Ese es el espíritu ─ Contestó la pelirroja mientras atraía hacia a ella a la pobre peliazul que chocaba con su armadura en esa especie de abrazo.

Más segura y junto a Erza, Juvia fue bajando los escalones que la conducían de la enfermería del gremio al gran salón donde podía escuchar gritos y golpes, algo por lo visto normal en el que iba a ser su nuevo hogar.

En el momento en el que puso un pie en el suelo del salón, todos enmudecieron y miraron en su dirección como si hubiese sonado el ruido más ensordecedor posible, empezó a notar su cara arder y el nerviosismo fue ganando terreno de nuevo.

Erza observaba a la joven en silencio, no quería presionarla pero estaba viendo como la timidez empezaba a apoderarse de ella, no se lo pensó dos veces y le dio un pequeño empujón a la maga de agua que dio un par de pasos al frente.

─ J-Juvia les da las gracias por haber cuidado de ella todo este tiempo ─ Contestó finalmente mientras se inclinaba en forma de gratitud.

Al escuchar a la joven de enormes ojos marinos, todo el gremio gritó mucho más fuerte que antes, pero esta vez se podía distinguir una frase en el jaleo 'Bienvenida a tu nuevo hogar Juvia'.

─ Bienvenida jovencita ─ Se escuchó cerca de ambas magas, el maestro Makarov las miraba mientras daba un buen trago a su jarra de cerveza.

─ Juvia le agradece que haya cuidado de ella, pero Juvia no está segura de que deba tener una segunda oportunidad en Fairy Tail ─ Miraba al pequeño maestro triste.

─ No debes ser tan dura contigo misma pequeña, eres parte ya de nuestra familia, todos se han pasado al menos una vez a verte durante tu sueño, se preocupan de ti y saben que fuiste tú, la que les ha salvado a todos ─ Sus palabras de gratitud no animaban a la joven.

─ Pero si Juvia no hubiese entregado ese artefacto al maestro Porla, nada de esto hubiese pasado… ─ Se sentía cada vez peor.

─ Pero tampoco os hubiésemos conocido a ti y a Gajeel, no hubieses recuperado vuestros recuerdos y yo no hubiese ganado dos mocosos nuevos ─ Sonreía amigable.

─ En ese caso Juvia si acepta ser parte de Fairy Tail ─ La sonrisa del anciano era contagiosa.

─ Muy bien, ahora ve a donde se encuentra Mirajane y ella te colocará la marca ─ Erza por su parte se quedó con el maestro y ambos se veían alegres.

Juvia caminó un poco y se topó con dos magos, uno tenía el pelo rosa y la otra era una mujer de pelo rubio, junto a ellos se encontraba una especie de gato azul.

─ Buen trabajo Juvia, aunque me hubiese gustado pelear con los demás Element 4… ─ Dijo el pelirrosa.

─ Natsu no molestes a Juvia con tus tonterías, él es Natsu y yo soy Lucy, me gustaría ser tu amiga, además soy amiga de Gray y puedo decirte donde se encuentra ─ Sonrió sin darse cuenta de lo que acababa de decir.

─ 'Es amiga de Gray-sama… ¿Es una rival en el amor?' ─ Se preguntó mentalmente la maga de agua.

─ Lucy deja de regañarme, pero la verdad es que fue muy valiente lo que hiciste Juvia ─ Sonreía animadamente siempre.

Se despidió de ellos aunque de la rubia desconfiaba un poco y llego a la barra del bar donde una pelialbina preparaba bebidas y comida a sus compañero de gremio.

─ Juvia, no sabes la alegría que me da verte ya despierta, soy Mirajane, pero puedes llamarme Mira, si vienes conmigo te pondré la marca del gremio en unos segundos ─ Y señaló el lado de la barra por la que podía entrar.

La acompañó en silencio hasta una sala donde podía verse una silla y alrededor todo sellos de diferentes colores con la marca del gremio de las hadas.

─ ¿De qué color lo quieres? ─ Preguntó amablemente.

─ A Juvia le gusta el color azul… Mira-san… Juvia quiere saber cómo borrar la marca de Phantom ─ Estaba apenada de nuevo.

─ ¿Dónde la llevas? ─ Preguntó de nuevo.

─ Juvia la lleva en su pierna izquierda ─ Y le mostró a la otra maga el lugar donde estaba la marca de Phantom.

Mirajane se limitó a sonreír, se acercó a Juvia que estaba sentada en la silla con el sello de color azul y lo colocó sobre el de Phantom, al instante el antiguo sello se había borrado y el de las hadas brillaba fuertemente.

─ Oficialmente eres ya miembro de nuestro gremio Juvia, bienvenida ─ Y colocó el sello en su lugar.

Juvia miró su pierna y no podía creer lo que veía, finalmente las pesadillas, los malos tratos, todo había terminado, podría empezar de nuevo, tener amigos, a su hermano Gajeel y tal vez tener algo formal con Gray-sama si es que quería saber algo de ella tras casi destruir su gremio.

La presión era tal en ese momento que rompió a llorar desconsoladamente, tenía muchos sentimientos ahogados y tenía que dejar que fluyesen si quería mirar al futuro, ahora no iba a estar sola, nunca más.

Mirajane se sorprendió al ver a la joven llover, pero enseguida lo entendió, se acercó a ella y tendió sus brazos en señal de abrazo, Juvia corrió a sus brazos y se desahogó como hacía mucho tiempo que no podía.

Finalmente secó sus lágrimas y una radiante sonrisa iluminó su cara, dándole un aspecto hermoso e hipnótico.

─ Ahora sé el motivo de que Gray este loco por ti ─ Comentó en voz baja la mayor de los Strauss.

─ ¿Dijo algo a Juvia, Mira-san? ─ Preguntó la exmaga de Phantom.

─ Nada, nada, cosas mías Juvia, ¿ahora qué vas a hacer? ─ Preguntó traviesa.

─Juvia quiere ir a ver a Gray-sama, pero Juvia primero debe buscar un lugar donde vivir ─ Buscaba mentalmente solución a ese último problema.

─ No te preocupes por eso Juvia, tienes tu cuarto en Fairy Hills desde este momento, cuando vengas con Gray te contaré los detalles ─ Y la guiñó un ojo en gesto de complicidad.

─ Juvia le agradece todo lo que está haciendo por ella Mira-san ─ Volvió a agradecerlo inclinándose.

─ No tienes que darlas Juvia, ahora ve a la estación y tráenos a Gray de vuelta, te encargo esa misión ─ Estaba encantada.

─ Juvia hará su mejor esfuerzo ─ Y muy feliz, abandonó Fairy Tail dispuesta a cumplir la misión especial encargada por Mirajane.


(Mientras tanto en Villa Esperanza)

El sol golpeaba a la alegre villa tan fuerte que hacía que lo acontecido meses atrás pareciese ya muy lejano y casi borroso, eso era al menos para todos los habitantes del lugar, para un mago de pelo negro significaba traer a su mente recuerdos de una mujer a la que no podía evitar extrañar.

Gray se encontraba sentado en una terraza tomando granizado de limón, el fresco comestible animaba su decaído estado de ánimo, todos los habitantes le habían reconocido y no paraban de agradecerle por lo acontecido los anteriores meses, pero él no podía aceptar todo lo que intentaban darle.

En cierta forma era verdad que había sido su culpa que Juvia se marchase de allí y con ello esa manía que tenía de que lloviese por todo el lugar, pero también significaba su traición a la joven cuando después de haber estado con ella, ella había descubierto que había abierto el baúl y había sacado de su interior lo que ella buscaba.

Jamás hubiese pensado que una simple misión haría que encontrase una mujer por la que realmente se preocuparía y a la que seguramente querría más que a nada en el mundo, desde que había pasado lo de la fortaleza pocas cosas le animaban, ni siquiera pelearse con Natsu era ya divertido.

Después de estar turnándose con el pelinegro sobreprotector para ver quien se quedaba al cuidado de Juvia muchos días, había terminado haciendo misiones por ordenes de las dos monstruos de gremio Erza y Mira que le habían amenazado a él y a acero negro con no dejarles ver a Juvia si no salían de misiones.

Poco a poco se fue haciendo habitual salir a cumplir ciertas misiones y volver para estar con Juvia, no podía evitar sentir que su corazón se rompía al ver a esa hermosa sirena tentadora sumida en un profundo sueño que hacia parecer a su bello rostro la viva imagen de la muerte.

Juvia siempre había sido de piel muy blanquecina y eso le gustaba, ya que cuando había estado con ella había notado como sus distintas tonalidades encajaban perfectamente al igual que sus cuerpo, pero no quería pensar en ello, su pecho dolía cada vez que lo pensaba.

Después había llegado el maestro con ese maldito artefacto creado por Zeref y le había pedido que lo volviese a colocar en el lago, esta vez la llave la tendría el gremio guardada para que nadie pudiese abrir el baúl, todos sabían que no iba a aceptar pero el maestro se lo había pedido en persona y al viejo pocas cosas podía negarle.

─ Esto está tan tranquilo que me aburre ─ Decía para sí mismo mientras devoraba otro granizado.

A su alrededor todo estaba mucho más animado, la gente reía, los niños jugaban, los jornaleros trabajaban las tierras, el ganado pastaba, todo era completamente diferente de cómo lo había visto cuando conoció a Juvia.

Se regañó mentalmente de nuevo por pensar en ella sabiendo que le dolía el pecho, pagó por los granizados y se fue caminando a la entrada del bosque, ahora parecía uno completamente nuevo, sin la nieve los árboles tenían un hermoso tono verde y las copas parecían tocar el mismo cielo.

Entró en el bosque decidido a pasar al menos un día allí por los viejos tiempos y después regresaría a casa, eso después de haber pasado para ver cómo estaba la maga de agua.

─ Gray no tienes remedio ─ Volvió a regañarse mientras suspiraba.

Al entrar en el bosque pudo observar como los rayos del sol atravesaban a los majestuosos árboles y bañaban todo el entorno en una luz que iluminaba todo a su paso, era una vista realmente hermosa, además los animales correteaban de un lado a otro.

Ciervos, conejos y algún que otro zorro posaron sus ojos en él cuando pasaba sin hacer ruido, le gustaba el sonido de los pájaros y de la naturaleza, al menos era relajante comparado con el potente ruido de la ciudad y de su propio gremio que era algunas veces mucho más ruidoso que la propia ciudad.

Finalmente llegó al lago, el agua estaba cristalina y resplandeciente excepto en su centro allí el agua tomaba un negro tono indicando una gran profundidad, la imagen de Juvia saliendo del lago no pudo evitar llegar a su mente, todavía tenía muy reciente como la había conocido, al salir del agua la joven le había parecido la más hermosa de las sirenas.

Cierto era que ella era una maga, pero no podía evitar compararla con ese ser mítico por su hermosura y su manera de moverse en el agua, sin duda ese lago era la prueba de que no eran un mito y que él había estado con una de ellas.

Sacudió su cabeza y se sonrojó levemente al darse cuenta de las tonterías en las que pensaba ahora, desde que la había conocido algo dentro de él había cambiado, siempre se preocupaba por sus compañeras de gremio, pero lo que sentía por esa mujer era muy diferente del cariño que le tenía a sus compañeras.

Observó el baúl abierto cerca del lago cubierto de plantas, sin duda la vegetación había encontrado un nuevo objeto al que cubrir en esos meses, tampoco había rastro de que otra gente hubiese estado allí, ya que la maldición que supuestamente había sobre ese lago hacía que la gente se mantuviese alejada de él.

Sacó de su bolsa la flauta y la partió de nuevo en varios trozos al hacerla chocar con una de sus rodillas, la colocó dentro del baúl y empezó a quitar las plantas encima de dicho objeto para colocar el candado que por alguna extraña razón había escapado de la invasión verde.

Cerró la tapa y colocó el candado negro, empujó lentamente el baúl que ahora parecía mucho más pesado debido a que contenía un arma oscura y lo vio hundirse en el fondo negro del lago.

Sacó su tienda auto montable y a los pocos minutos ya tenía todo preparado para pasar allí el día y la noche, se acercó al lago y se sentó en la orilla, en silencio los pensamientos iban y venían a su mente, pero él no podía dejar de mirar el agua, esa agua tan hipnótica que no paraba de recordarle a ella.


Juvia había llegado finalmente a Villa Esperanza, no podía negar que se sentía un poco nerviosa, al llegar a la estación había pedido un billete para dicha villa, pero al decir su nombre el joven detrás de la ventanilla, había salido con una maleta y el billete, por lo visto unas compañeras de gremio habían dejado eso preparado para ella, dos hermosas mujeres de pelo blanco y rojo.

Sin duda sabía perfectamente de quienes se trataban, el resto del viaje lo había gastado en mirar lo que había en dicha maleta y había estado al borde del desmallo al comprobar que en ella había ropa muy provocativa según su forma de verla, dinero y melocotones.

El detalle de la fruta había sido muy alegre para ella, no podía evitar sonreír al acordarse de cómo el mago de pelo negro la había sorprendido saliendo del agua con dicha fruta en su jugosa boca, antes de llegar había entrado en uno de los baños para ponerse algo menos caluroso.

Una camisa fina de color blanco junto a una falda azul oscura había sido su mejor opción, además unas sandalias negras y un gorro del mismo tono de la falda eran los complementos ideales, era cierto que mostraban mucha piel para su gusto, pero deseaba estar lo más fresca posible, pues por lo que había escuchado la villa en esta época del año estaba el sol muy fuerte.

Su primer impulso al llegar a la villa había sido el entrar en el bosque y buscar a su Gray-sama, pero primero sabía que tenía que hacer otras cosas, se había acercado a la casa del presidente para hablar con él.

─ Juvia lamenta mucho lo ocurrido los anteriores meses por su culpa ─ Había dicho al amable hombre.

─ No tiene que darlas joven, ahora sabemos que no fue intencionada esa lluvia, además gracias a usted hemos descubierto nuevos terrenos que cultivar para nuestros productos ─ Estaba algo nervioso ante la presencia de una joven tan hermosa.

Se había despedido de él y se había encaminado al bosque, la entrada y la villa le habían parecido maravillosas, sin duda había un cambio enorme que había transformado todo, dentro había visto muchos animales divertidos y juguetones, finalmente había llegado al lago y reconoció al hombre de pelo negro sentado de espaldas junto a él.

─ ¿Qué podría comer de postre hoy? ─ Preguntaba en voz alta el mago de hielo sin percatarse de la presencia de la maga de agua.

─ Juvia cree que debería probar estos melocotones, Gray-sama ─ Dijo aguantando la risa.

El pelinegro se puso en pie de un salto y se giró mirando con los ojos muy abiertos a la joven que tenía frente a él, pelo azul, ojos atrayentes, piel blanquecina y sonrisa brillante, sólo podía ser su maldita sirena tentadora.


Hasta aquí el cap de hoy. Muy buenas a todos y todas, finalmente me han reparado mi pc y puedo volver a actualizar mis fics después de tres semanas, también decir que solo queda un capítulo para que termine 'La dama del lago', como siempre gracias por leer, ahora a contestar los lindos reviews.

Luniitaturksa: Finalmente puedo traer un nuevo capítulo, como siempre gracias por haber leído y comentado como hasta ahora y nos vemos en el capítulo final. Saluditos y abrazos psicológicos de vuelta.

Giselamoon: No tocaba lemon en este capítulo, pero en el último tendremos buena limonada. xD Saluditos.

Sonye-San: Aquí tienes finalmente la continuación de lo que pasó cuando Juvia se armó de valor para ir a buscar a Gray. Nos vemos en el último capítulo. Bye bye~


Como siempre digo. Hasta aquí los reviews y nos vemos ya en el último capítulo.

Misdry~