Hola! Espero que hayan pasado una muy feliz navidad y un mejor año nuevo!

Al fin, pude terminar el capi. Espero que les guste.

POT no me pertenece.

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"Ya ha pasado una semana… Que novedades tienen?"- Rumy se encontraba de pie frente a la ventana de una habitación pintada en un impecable blanco.

"Para nada… Aun se resiste a los medicamentos que le aplicamos, y su letargo se nos hace muy sospechoso… Siendo sinceros… No sabemos que hacer"- un hombre de edad avanzada y cabello cano miraba a Rumy con expresión preocupada.

"Continúen con el procedimiento, no quiero recuerdos innecesarios. Eliminen todo sentimiento de su mente."- dicho esto giro sobre sus talones y se dirigió a la salida, dejando al hombre solo junto a la ventana.

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Una semana, había pasado una maldita semana desde que vio por última vez a Sakuno. ¿Qué demonios sucedió ese día? Primero el festival, luego ese idiota que beso a Sakuno, luego la lluvia, la llegada a la casa de las Ryuzaki, dormir con Sakuno, despertar con Sakuno… y después… Ah si, la discusión, luego Sakuno salio corriendo y después todo esta en blanco.

"Buenos días Tetsuki, Shinji, Sasuke, Asami y Yoel… ¿Cómo van en sus primeros días de clases?"- Ryoma se volvió al escuchar los nombres de los nuevos alumnos de Seigaku. Esos malditos, tenia el presentimiento de que ellos sabían que había sido de Sakuno, pero no podía solo acercarse a ellos y decirles 'Ey, como han estado? Saben algo de Sakuno?' eso se oiría muy entupido.

"Buenos días Horio"- Asami, como siempre era la primera en contestar, y luego ponía esa sonrisa que dejaba bobo a idiotas como Horio.

"Nos ha ido muy bien, gracias por preguntar, nos vemos luego"- Yoel se encargo de que Horio no siga molestando y Asami deje de coquetear con todo aquel que se le pone en frente llevándosela directo a su banco.

"Se puede saber por que siempre haces estas cosas? Tenemos millones de problemas en los que pensar como para que tu coquetees con cualquiera que se te cruza."- Asami fue sentada en su banco y era cuestionada por Yoel.

"No te hagas el mártir Yoel, aquí los únicos que están sufriendo somos Tetsu y yo, nosotros somos los mas cercanos, así que no me vengas con tus reclamos ahora"- dicho esto enterró su rostro en el banco.

"Buenos días Horio"- saludo desanimado Tetsuki.

"Ah… Oigan, les sucedió algo? Los primeros días parecían mas animados."- hasta Horio podía notar la melancolía en cada uno de sus recientes compañeros.

"¿Algo?... Ja, no, absolutamente nada paso, debe ser el cansancio, el entrenamiento es duro"- comento Tetsuki -"Por cierto, hoy no podremos asistir, podrías informar al capitán?"

"Claro, no hay problema"- y allí termino todo, las clases comenzaron, otro día normal en Seigaku.

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"Sakuno"- suspiro Tomoka en su banco. Ya era la hora del almuerzo, sin embargo, no tenia ánimos para salir con sus 'amigas'. Hacia una semana que se anuncio la explosión en una de las propiedades del imperio Seiko, y hacia una semana que su verdadera amiga había desaparecido. Su abuela no estaba en casa, su celular estaba apagado, su teléfono desconectado, cualquier método que uso para llegar a ella fue en vano. Incluso tomo todo el valor que tenia y se enfrento a sus antiguos compañeros de institutos. Todo fue nulo, ni rastros del paradero actual de Sakuno.

Sabia que esa explosión fue provocada por ella, los restos mostrados por la televisión eran idénticos a los de la otra vez. Se preguntaba si volverían a jugar con sus recuerdos como antes. Una súbita puntada en su corazón la paralizo.

No podían ser tan crueles o si? Sakuno ya había sufrido bastante, y ella en gran parte tuvo la culpa. En primer lugar por mostrarle a Sakuno la cruel realidad que la rodeaba, y en segundo lugar… Por haber contribuido con el príncipe del tenis para destruir su corazón. Si ella no hubiera estado de acuerdo con él… Quizá Sakuno seguiría siendo aquella niña dulce y amable que todos conocían. Pero su naturaleza la traiciono por segunda vez, y libero a la bestia escondida en lo más profundo del ser de Sakuno.

Ansiaba volver a ver a su amiga, ansiaba tener esas charlas nocturnas por teléfono hasta que su madre le hacia cortar, ansiaba esas pijamadas en las que comían golosinas y helado… Ansiaba a su verdadera amiga.

La puerta se abrió de pronto asustando a la joven que se encontraba sumida en sus pensamientos.

"Osakada… Necesito hablar contigo"- sentencio Ryoma con sus ojos dorados clavados en los marrones de la chica.

Tomoka suspiro y miro hacia el piso en derrota, comenzando a sollozar.

"Hoy no estoy de humor Ryoma"- fue la simple respuesta de la joven. El chico levanto una ceja y se dirigió directo al banco que ocupaba Osakada.

"Ja.. Ni creas que me gusta tener que venir a buscarte"- declaro con asco -"Sakuno"- dijo a continuación, captando toda la atención de su acompañante.

"Que con ella?"- pregunto en defensa.

"Sabes donde esta?"- era la única persona a la que podía preguntar, la única a quien podría acercarse sin problemas. Además, notó cierta tensión entre ella y los recientemente llegados. Ellos se conocían, no sabia como ni por que, pero se conocían. Ella era su fuente más confiable de información.

"No tengo acceso a esa información"- contesto mecánicamente la muchacha.

"Tu los conoces"- puntualizo de manera fría.

"Eso no me hace las cosas mas fáciles Ryoma… Ellos me conocen… y me odian."- contesto con lagrimas en los ojos.

"Quiero saber todo. No me gusta nada su presencia"- como siempre, hombre de pocas palabras.

"No puedo dar tanta información, apenas y logro asumir mis propias memorias, además…"- el dialogo fue cortado cuando vieron a una persona recostada en la entrada del salón, con la vista fija en ellos.

"Si quieres saber algo querido príncipe, mejor pregunta a las fuentes, las ratas jamás calmaran tu hambre"- Shinji se acerco a ellos con pasos tranquilos pero amenazadores. Luego giro su rostro a Tomoka -"Esta vez llegue justo a tiempo… En la guerra siempre hay bajas"- sus ojos destellaron un extraño brillo al mirar hacia la ventana -"Una tormenta se acerca, es hora de volver a casa, si no se apresuran… quien sabe que pueda pasarles, las tormentas en esta época son muy peligrosas"- giro sobre sus talones y se encamino a la salida del aula.

Los jóvenes se quedaron en silencio por unos instantes, mirando el cielo azul, no había rastros de nubes amenazando con una tormenta.

"Que rayos fue…"- un rayo cayo en el exterior, justo frente a ellos. Ambos tragaron dificultosamente, ¿Acaso eso había sido una amenaza?

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"Que le pudo haber sucedido? El día del festival se veía radiante, no es así profesor?"- Tai se encontraba a solas con el profesor en el salón de danzas.

"Yo tampoco me lo explico. Intente hablar con la profesora Sumire, pero nadie contesta. Es extraño que falte a clases, tenia asistencia perfecta. Y si fuera alguna enfermedad, de seguro la profesora Sumire se encargaría de avisar, conoce los procedimientos en la Seigaku."- aunque no lo demostraran abiertamente con los demás alumnos, ambos se encontraban muy preocupados, en un lapso corto de tiempo Sakuno se volvió una persona especial para ambos. En realidad, ninguno era conciente de lo que sucedía cuando ella estaba presente, solo sabían que desde el momento en que se inscribió en el club, sintieron una extraña sensación muy dentro de ellos. Podría decirse que ambos deseaban a Sakuno, sin embargo, su deseo seria real? O simplemente es otra travesura de la pequeña lujuria.

Dos figuras los vigilaban desde lo alto de un árbol. La esencia de Lujuria se sentía a kilómetros en esas personas. Luego de ver su presentación en el festival y bloquear los poderes de Sakuno, fue mucho más fácil de leer toda su esencia. Se había encargado de dejar su maldita esencia por cada rincón del maldito colegio. Cualquiera podría leer su presencia, de verdad que era muy despistada. Sin embargo, se había concentrado especialmente en algunas personas, ya sea de forma agresiva (Ryoma, Tomoka y Rika), o de forma seductora (Tai y el profesor Roy).

Esto era realmente raro. Generalmente, la esencia se desvanece luego de unos cuantos días de estar separados de la persona que lo propaga. Así como sucedió con Ryoma y Rika, ellos asumieron que todo lo sucedido fue un mal sueño, una pesadilla. Aunque Echizen se estaba volviendo una molestia. Su corazón era lento y vago. No merecía tener contacto alguno con ninguno de ellos, seres supremos y perfectos.

En fin, el punto es que estos dos seguian impregnados con la esencia de lujuria. Los médicos dijeron que debían llevarlos para que los pudieran analizar, y eso era lo que harían.

"Hora de la acción"- susurro Tetsu a su compañero.

"Bien, vas tu primero?"- pregunto Yoel.

"Claro que no, te cedo el honor… Primero las damas"- contuvo una carcajada.

"Muy gracioso"- refunfuño Yoel. A continuación dio un salto y desapareció en el aire.

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Llego a su casa agotado. No era tanto el cansancio físico por el entrenamiento lo que le pesaba. Era el cansancio psíquico de no saber donde se encontraba Sakuno. Y como si fuera poco, hoy recibió una 'amenaza' de su nuevo compañero de clases.

Shinji… ese chico llego la última semana al colegio. Conocía a los otros chicos y también a Osakada. ¿Pero cual era el pasado que los unía? ¿Por qué ella se veía tan atormentada al hablar o escuchar a alguno de ellos?

Giro sobre su cama y se abrazo a la almohada. Su cuerpo se encogió formando un ovillo. Odiaba cuando las cosas no salían como lo planeaba.

"Demonios!"- pronuncio en voz ahogada.

Luego se quedo dormido. Ese era en único lugar en el que podía ver, tocar, acariciar y disfrutar de la presencia de Sakuno sin restricciones.

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"Y aquí están ambos"- Yoel y Tetsuki llegaron donde el medico. Traian a Tai y a Roy en sus hombros como bolsas de papas. Y de la misma forma como lo harían con las bolsas los colocaron sobre la camillas de el consultorio.

"Oigan! Con mas cuidado, son personas, por el amor de dios."- los muchachos levantaron una ceja, luego se miraron, se encogieron de hombres, bostezaron y se retiraron del lugar, no sin antes murmurar unas cuantas maldiciones.

"Niños"- murmuro el medico -"Veamos, Que es lo que esta sucediendo aquí?"- los conecto a varias maquinas, tomo muestras de sangre, controlo su ritmo cardiaco, su presión, vio sus pupilas, sus reflejos… todo era normal -"Entones cual es el problema?".

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En otra habitación, pintada en un perfecto blanco, con sabanas de un tenue color amarillo, reposaba una hermosa joven de cabello castaño rojizo. Sus ojos permanecían cerrados, sin embargo, su expresión no era tranquila. Parecía tener una pesadilla, o una lucha constante en su interior.

Ahora te das cuenta? Esto es lo que somos. Esto es lo que eres. Nada de lo que hay fuera de esto te pertenece. Tu vida es tu misión. La de todos. No seremos libres hasta que terminemos con esto.

El otro yo de Sakuno intentaba ganar su batalla con la actual Sakuno.

No. No es cierto. Tengo personas que me quieren. Tengo personas que me esperan, que quieren a quien soy yo, no al pecado que represento.

La lucha en su inconciente era decisiva, si el pecado ganaba, todo aquello que Sakuno Ryuzaki conocía como vida, desaparecería. Lujuria tomaría las riendas de su vida.

Dime, ¿Quiénes son esas personas? Ryoma? Jajajajajajajaja… Por favor, te traiciono una vez, eres débil, lo perdonarías una y otra y otra vez… Él sabe eso, por eso te utiliza. Sus sentimientos no son reales.

No es verdad. Yo lo vi, yo lo sentí, el si me quiere. Y no solo el, también están Tai y Roy. Los sempais. Mi abuela.

Tu abuela?... Esta muerta. Tú la mataste… Murió por ti… Suplico por ti… Esa mujer, realmente, no entiendo como pudo llegar a pensar que algo podría cambiar. Nuestra esencia es única, tarde o temprano… Yo saldría a flote en tu personalidad. Somos una pequeña Mía.

Muerta? Muerta? Muerta? Muerta?... De donde sacaste eso? Ella esta conmigo, como siempre a estado, ella me cuido, me crió. Como puedes mentir de esa manera?

Por todos los cielos! Busca mejor en tus recuerdos, ya no te queda nada. Estas completamente sola. Ahora es cuando debes volver. Volver con tu verdadera familia. Hablas de quienes te quieren, ellos solo te tienen compasión, no seas ingenua. Y respecto a Roy y Tai… No me digas que aun no te has dado cuenta? Jajajajajajajajaja. Ellos no fueron atraídos por ti querida Mía… Yo los traje… hay algo en ellos que me atrae, me gusta, me llena de energía. De solo pensar en su presencia, mi cuerpo se estremece, es excitante. Acaso no lo sientes? quiero tenerlos, a ellos, los quiero… Ahora!

Sus ojos se abrieron rápidamente. Su corazón estaba acelerado, su cabeza daba vueltas. Sabia que ellos estaban cerca, podía sentirlos. Con la poca conciencia que tenia se puso de pie y salio de la habitación.

Detente!.

Sus gritos ya no servirían de nada, la contienda había terminado.

Lujuria finalmente había ganado.

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"¿Pero que?"- los cuerpos que recientemente se encontraban con lecturas perfectas, comenzaron a presentar cambios.

Sus temperaturas subían y sus corazones latían frenéticamente.

"¿Por qué?"- se pregunto el medico. No sabría decir como, pero su cuerpo fue tele transportado fuera de la habitación, por la ventana, pudo ver como la paciente 001-Lujuria se encontraba entre las camillas de ambos pacientes recién llegados.

Intento entrar, mas la puerta fue bloqueada. Golpeo el frío vidrio de la ventana. Se suponía que ella estaba en un letargo profundo, como llego hasta aquí tan rápido? Y lo más importante, como supo que ellos estaban aquí?. La mirada que recibió de la joven revelo aquello que menos deseaba. La joven que llego al hospital hace una semana había desaparecido. En lo más profundo de su corazón, deseaba que ella vuelva a ser como antes, que su abuelo no cumpla su cometido y su lado amable le gane a su lado pecador. Pero sus esfuerzos fueron en vano. La pequeña ya había sufrido mucho. Su alma estaba muy mortificada como para seguir adelante. Era hora de que el pecado purgue sus lamentos, sea el resultado que sea.

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"Helos aquí"- Sakuno miro los cuerpos de su profesor y su compañera de danza con ojos hambrientos. Se acerco a ellos sigilosamente, sentándose en la camilla del profesor, a la altura de sus caderas. Luego se inclino hacia su oído -"Despierte profesor"- susurro. Luego llevo una de sus manos hasta su rostro y acaricio sus labios. Su mirada ardía, mordió su labio en la impaciencia. Los ojos de Roy se abrieron lentamente, dejándolo ver a su ángel danzante.

"Muy buenas noches profesor"- le dijo en tono seductor. Continuo con las caricias hasta que el estuvo totalmente lucido. Luego se levanto y se dirigió a la otra camilla, realizando las mismas acciones, solo que esta vez, luego de acariciar el rostro de su compañera, dejo caer su peso encima de ella, apoyando su oído en el pecho de la joven, escuchando los desbocados latidos de su corazón.

"Los he extrañado… Los extrañe tanto"- dijo en susurros apenas audibles -"Profesor, déme su mano"- pidió amablemente.

El así lo hizo. Sakuno tiro de él para que se acercara. Se sentó en la cabecera de la cama y con su mano libre acaricio los cabellos rojizos de Sakuno.

Tai no pudo evitar la tentación y también llevo su mano hacia las hebras rojizas. Sakuno se abrazo a ella y entrelazo su mano con la de Roy. Las manos de Roy y Tai se encontraron en la espalda de la pequeña Ryuzaki.

El medico veía horrorizado la escena que se estaba dando frente a sus ojos. La pequeña lujuria encontró sus fuentes de deseo. Un aura entre rosada y blanca los envolvia.

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Bueno, hasta aquí. Espero sus comentarios para mejorar. Chaito!

PD: gracias a todos por las reviews.