Bueno! Estoy MUY enojada hoy así que me desquitare con mis personajes hoy les ira mal juajuajua Bueno, solo un poco juajua

Capítulo 11

Sí, definitivamente nadie imaginaba ni esperaba quién había obtenido el puesto de solista en el coro de la preparatoria de Domino City. Esa persona era, nada más y nada menos, que la joven extranjera, la blanca pelirroja, la egipcia ojiazul Arika Nagasaki. Ni siquiera ella misma esperaba ser seleccionada para el coro, mucho menos obtener tan importante papel. En cuanto leyó su nombre junto a la palabra "solista" su rostro se hizo aún más blanco de lo que era (si es que esto era posible) y luego estuvo a punto de caer de espaldas. Se hubiera azotado con el suelo de no haber sido detenida por un par de firmes manos que la sostuvieron por los hombros.

-No deben pensar que eres débil-murmuró Seto Kaiba mirando de reojo a las demás chicas que habían ido a ver sus resultados, y quienes no quitaban su vista de la pálida pelirroja, lanzándole constantes miradas de odio por la buena posición que parecía estar adquiriendo en la preparatoria, a tan solo unos pocos días de haber ingresado a esta.

Como es de imaginarse, Minami Minagawa no podía faltar a la ocasión en la que esperaba ser coronada como líder del coro. Cuál no sería su sorpresa cuando vio el nombre de su declarada rival, quien se había atrevido a retarla la tarde anterior, en el lugar donde esperaba ver SU nombre. -¡Nagasaki! ¿Qué hiciste ahora? ¿Qué le dijiste a la linda profesora Midori para que pusiera tu nombre ahí? ¿La chantajeaste cierto? ¿O la sobornaste?- la acusó señalándola con su dedo índice como si hubiera cometido el peor de los crímenes.

-Es de mala educación señalar a las personas, Minagawa- dijo secamente el joven Kaiba, mirando de reojo la lista, donde ponía "Piano", decepcionándose al encontrar su nombre junto a esa palabra. Esto indicaba que seguramente ni se habían molestado en hacer audiciones para pianista. Semejante decepción lo hizo olvidarse momentáneamente de lo que pasaba alrededor. Por supuesto que ello significó que alguien más tuvo que encargarse de poner en su lugar a Minagawa, y Arika no tenía ninguna gana de ello

-¡Minagawa! Consíguete una vida, una mejor voz y luego ven a criticar ¿vale?- no podía faltar en una escena tal, la loca, hiperactiva, sobreprotectora, fastidiosa, exagerada, y fundadora del "Kill Dragon" asociación destinada a hacerle la vida imposible a Seto Kaiba; Akira Nagasaki.

-Tú no te metas- le reclamó la chica rubia, quien aún lucía su brazo roto. Cabe notar que en el yeso, escrito en letras gigantescas se hallaba escrito "Púdrete tonta, A.N." y por más que Minagawa pidió un cambio en el yeso, el médico se negó rotundamente. Pero esto se sale de contexto.

-Yo no me meto. Solamente... los deslumbro con mi presencia- sonrió la chica con una sonrisa inocente y que hubiera resultado seductora en cualquier persona excepto en ella. Al notar que Minagawa no retiraba su desafiante mirada, la ojiazul alzó el puño disimuladamente. Esto bastó para que la chica rubia se diera la vuelta con fingida indiferencia y se largara de ahí tratando de ocultar lo avergonzada que se sentía por semejante humillación. -¡Ja!-sonrió Akira triunfalmente -¡¡¡¡¡Akira, tres; Tonta número 1, cero!!!!!- exclamó haciendo escándalo por todo el corredor, llamando la atención de un profesor que los envió directamente a sus salones.

Había llegado ya la hora del receso. Como era costumbre, Akira jaló a su compañero de techo para que le pasara la tarea de álgebra, que para variar, no había hecho, a pesar de los infinitos esfuerzos del joven Motou por explicarle cómo se hacían.

-Estuvimos tres horas haciendo esa tarea de ayer- se quejó Yugi, resignado a entregarle su cuaderno de ejercicios para evitarse más problemas.

-Es que hice un dibujo mientras me explicabas así que no te puse atención- explicó la chica mostrándole una hoja de su cuaderno, en la que había un dibujo del mismo Yugi, con un lápiz detrás de la oreja y con la expresión de fastidio que caracterizaba el rostro del chico durante sus sesiones de estudio con ella.

"Al menos sabe dibujar" pensó desganado, tan solo de imaginarse cómo sería ese mismo día por la tarde. Lo peor del asunto era que Akira Nagasaki era, tal y como Yugi Motou había podido comprobar, una asesina psicópata con un disfraz de chica de preparatoria, un terremoto con forma humana y la encarnación del demonio todo en una misma persona, por lo que resultaba suicida negarle algo.

Pero esta vez, sucedió algo que salía de los esquemas que se habían plantado frente al chico Motou. Akira le tendió la mano con una sonrisa que recordaba a aquella vez en que se había mudado a su casa, pocos días antes, una sonrisa que se salía de la normalidad, al menos de lo que normalidad representaba hablando de Akira, una sonrisa... ¿tierna? Sí, podría definirse como algo así. -¿Qué esperas Motou? Hoy comes con nosotros- ordenó, con su mano tendida hacia él, como un ofrecimiento, un ofrecimiento demandante, si uno se ponía a pensarlo, por lo cual, al chico no le quedó otra que resignarse a seguirla.

Y sí, la siguió hasta una parte retirada del colegio. Yugi ni siquiera sabía que ese lugar existía. Ahí estaban ya, Seto Kaiba y Arika Nagasaki, charlando cual viejos amigos mientras comían el almuerzo. Era extraño, Yugi jamás había visto a Kaiba tan amigable con nadie, ni siquiera en el salón se comportaba así con la pelirroja. "Supongo que hay cosas de Kaiba que jamás entenderé" suspiró resignado.

-¡¡Ya llegó por quien lloraban!!- exclamó Akira derribando a Kaiba como era su costumbre, y por más que el empresario se había propuesto que no permitiría que aquella lo sacara de quicio, aquel golpe pudo más que toda su iniciativa.

-¡¡Deja de caerme encima todo el tiempo!!- bramó el ojiazul –Uno de estos días te voy a partir la cara...- añadió en voz baja, quitando a la chica de encima suyo.

-Si haces eso... perderás algo que te importa mucho... Kaiba- la expresión infantil de Akira cambió drásticamente a esa que había mostrado la última vez que Kaiba había atentado contra su vida, o al menos había amenazado con ello.

El CEO tragó saliva con fuerza, no sabía explicar la sensación que le provocaban esas palabras y esa sonrisa cruel. No sabía porqué su mirada se dirigía hacia Arika, quien no escuchó nada de su última conversación así que los miraba sin comprender. Al fin de cuentas, Akira tenía razón, si se metía con ella, probablemente Ari se molestaría con él. Alejó estos pensamientos de su mente, incluyendo con ellos a la chica cuya amenaza pendía aún sobre su cabeza, y se metió una bola de arroz a la boca –Está delicioso- gruñó mirando a Ari indirectamente, haciéndola sonrojar. –Nagasaki, ¿Qué hace Yugi aquí?- añadió percatándose por primera vez de la presencia del más bajito.

-YO lo invité porque me ha ayudado con la tarea- explicó la chica con un aire de importancia

Kaiba sonrió con cierta malicia –Es cierto, el pobre merece una compensación. Vivir contigo sin volverse loco... merece una medalla o algo así- dijo devorando una nueva bola de arroz –Pero ¿qué culpa tiene él de que un mono se haya disfrazado de ser humano?- añadió con un brillo maligno en la mirada, algo bastante inusual en una persona como él.

Akira se quedó callada, y Kaiba hubiera sonreído triunfalmente si un golpe venido de dios sabe dónde no lo hubiese hecho ahogarse con una bola de arroz –Siéntate, Motou, comeremos.- dijo determinante la joven arqueóloga, ignorando el hecho de que Kaiba se estaba muriendo a su lado.

Yugi lo dudó un momento pero accedió. Imaginó que moriría si intentaba negarse. –Este... no traigo almuerzo... Te comiste el mío en tu desayuno...- musitó algo apenado y molesto recordando como su abuelo lo había echado de casa por lo tarde que era, sin haberle hecho un nuevo almuerzo o dejar que él mismo se lo preparara.

-¡Claro que me lo comí! Si no, no hubiera tenido un pretexto para hacerte otro- explicó la chica aventándole una caja de almuerzo que sacó de algún lugar que la humanidad no ha descubierto aún. El chico abrió la caja con cierta desconfianza, pero sabiendo que si no comía se moriría de hambre, se llevó una bola de takoyaki a la boca. Se ruborizó mucho.

-¿Tú... lo hiciste...?- preguntó avergonzado

-¡Claro que sí! Cuando hay que envenenar a una persona con comida, es necesario que el veneno vaya en el centro del takoyaki para que no se note el sabor- explicó la chica como si le estuviera enseñando una lección a un niño pequeño.

Yugi Motou habría sufrido un infarto si la chica que había preparado su almuerzo no le hubiese tomado una fotografía y exclamado -¡Una más para mi colección!- seguido de un "Otro que cae" por parte de Kaiba y un "Hermana, deberías dejar de hacer esas bromas" por parte de Ari. Esto hizo que el chico Motou palideciera y finalmente, lo asimilara. No sería lo peor que tendría que soportar con alguien como ella. "Espero" pensó con una gotita de sudor en la frente.

-Está delicioso- dijo finalmente.

Inesperadamente, la chica saltó sobre él y lo abrazó -¡¡KYAAAA!! ¡Por eso me caes bien, Yugi-chan! ¡Tú no eres un cascarrabias como aquel!- y le lanzó una mirada asesina a Kaiba.

En fin, definitivamente vivir con Akira Nagasaki sería todo un desafío para Yugi Motou. Tendría que acostumbrarse a muchas cosas, entre ellas, a esa extraña bipolaridad que aquella tenía. Pero a pesar de lo loca, desesperante, irracional y extraña que ella podía ser... bueno, sería un desafío bastante divertido...

CONTINUARÁ

Bueno espero q se hayan reído con esto, hoy estoy SUPER feliz!!!!! Felicidades al Sr. Ratón SUPER quinceañero que NO va a pagar su pastel ni su pizza. Y reitero NO va a pagar.

SAYONARA!