Embarazados

Capitulo 10


Bella POV

No podía dejar de llorar. Las palabras hacían eco en mi mente y era verdad…no sé como no me di cuenta antes.

Sentía el húmedo suelo de baldosas del baño del Instituto contra mi trasero y mis piernas. Escuchaba la voz de Alice pidiendo que por favor le abriera la puerta, pero no era capaz de levantarme. Mi cuerpo se sacudía violentamente por mi llanto, pero no me importaba. Coloque mis manos en mi vientre y traté, aunque no podía, abrazar a mi hijo. Era lo único que me quedaba.

Sentí un fuerte estruendo, como si hubiera explotado una pared o algo así, pero no me importó. La puerta de la cabina del baño se abrió violentamente y Edward entró en el con cara angustiada. Su cuerpo parecía llenar todo el pequeño espacio.

- ¡Bella! Amor, cariño ¿estas bien? ¿Te duele algo? – Decía mientras me miraba y se acercaba a mí y me sujetaba por los hombros - ¡Di algo! – dijo con la voz rota. Se agachó y quedó a mi altura.

- E…e…sto…oy bi…en – logré decir entre sollozos, mientras hipaba.

- Claro que no estas bien amor ¿Por qué lloras? – preguntó mientras me abrazaba con cuidado – ¿Te duele algo?

Me recosté en su pecho dejando que me mimara pero no podía responder así que solo negué con mi cabeza. Me levantó suavemente y me sentó en sus piernas, como si temiera romperme y me acariciaba lentamente logrando que me fuera tranquilizando y disminuyendo mi llanto de a poco.

- No deberías sentarte en el piso, puede hacerte enfermar – mientras acariciaba mi pelo con una mano, con la otra limpio mis mejillas – cuando te calmes me dirás que pasa ¿verdad?

Solo pude mover la cabeza. Edward debía asumir la verdad aunque eso me doliera. Luego de unos minutos logre dejar de llorar totalmente, aunque seguía aun con dolor en mi corazón. Todo iba a cambiar drásticamente para mi ahora. Mire sus ojos verdes que me observaban con preocupación.

- No tienes que preocuparte de nada Edward – dije con voz tranquila, aunque aun un poco quebrada – si quieres puedo marcharme hoy mismo de tu casa, no es necesario que continúes con esta farsa.

Pude ver como la mirada de Edward se tornaba de angustia a miedo…luego sorpresa y finalmente dolor.

- ¿Es…estas terminando conmigo? – dijo mirándome perplejo y ojos brillantes.

- No quiero que estés conmigo solo por que me dejaste embarazada Edward, no tienes que hacerte cargo de mí, puedes seguir con tu vida.

La cara de Edward pasó de pena a sorpresa…y luego comenzó a colocarse un poco roja…

- ¡Yo no estoy contigo porque estés embarazada Bella! – Dijo casi gritando, se había enojado – No sé de donde se te habrá ocurrido semejante estupidez, pero te amo y eres lo más importante para mi – tomó mi rostro entre sus manos obligándome a mirar directo a sus orbes verdes – Te amo Bella, y nuestro bebe es fruto de nuestro amor. Y quizá llegó un poco pronto, pero o si no, hubiera llegado de todas formas cuando hubiéramos estado en la universidad o casados – sin poder evitarlo las lagrimas comenzaron a correr rápidas por mis mejillas otra vez – Te amo y eres mi vida entera, Bella. No sé de donde se te ocurre que eres una molestia o una especie de carga para mí. Nada me hace más feliz que despertar a tu lado todos los días, así que no pienso permitir que te vayas de mi casa – vi entre las lagrimas de mis ojos como su rostro se endurecía y sus ojos se nublaban – a menos que ya no me ames y no quieras estar conmigo…si es así, eres li…bre de hacer lo que quieras.

Dos lágrimas salieron de sus ojos y lentamente resbalaron por sus mejillas, una de ellas termino en sus labios. Él me amaba y me sentí tan tonta y estúpida y ridícula de haberlo dudado.

- ¡Oh, Edward! – me abalancé sobre el y lo abracé fuertemente mientras lloraba fuerte, nunca había llorado así. No podía detenerme. Él me abrazo y acaricio mi espalda. Sentí como temblaba y supe que estaba llorando y me sentí mal por hacer que llorara – Te amo Edward, perdóname – dije llorando.

Luego de unos minutos Edward me alejo de él, secó mis lágrimas con sus pulgares y me sonrió. Acaricio dulcemente mi rostro.

- Te amo tontita – beso mis labios suavemente – ¿Te gustaría explicarme ahora que rayos paso? No entiendo nada.

Suspire…ahora que analizaba la situación me sentía bastante tonta, pero le debía como mínimo una respuesta.

- Cuando iba a la sala con Alice, me detuve a sacar un pastelito de crema con fresas que me había dado Esme – se me hizo agua la boca al recordar el sabor, la textura, el aroma…una risita me sacó de mis ensoñaciones. Edward me miraba con cara divertida y una sonrisa – el asunto es que donde venía mirando dentro de mi bolso choqué con Lauren sin querer. Le pedid esculpa para seguir con mi camino, pero ella me agarró del brazo – en ese instante recordé su sonrisa socarrona y su mirada de odio – me dijo que dejara de comer, que con lo gorda que estaba probablemente rompería el piso por el que caminara – note como mi voz comenzaba a quebrarse otra vez – y que tu solo estabas conmigo por el bebe, que en realidad sentías lastima de mi y que probablemente te daba asco estar cerca de mi ahora que parecía una vaca – cuando termine mi relato estaba llorando de nuevo.

Edward comenzó a vibrar bajo de mí, lo mire y ¡él idiota se estaba riendo! De la pena y humillación que sentía pasé a una rabia incontenible.

- ¡De que te Ries! No estaría como vaca si no fuera por tu culpa – le dije con rabia mientras hacía el intento de liberarme de su a brazo para irme. ¿Qué se creía? Claro, el no está como vaca y con antojos, ni siente dolor de espalda. Él lo tenía bastante fácil y qué hacía ¡Reírse de mí!

- ¡Cariño! No me rió de ti, déjame explicarte – me abrazó mas fuerte por lo que me quedé ahí, sobre sus piernas lo mas rígida que pude y me limpie las lagrimas de pena y rabia con brusquedad – no me río de ti amor, lo que pasa es que no puedo entender como rayos le creíste a la descerebrada y hueca de Lauren. Sinceramente… ¿En qué estabas pensando?

Sopesé un poco sus palabras. Si, era bien idiota en tomar en cuenta palabras de la arpía de Lauren, siendo que ella siempre ha inventado cosas para hacerme sentir mal.

- Te amo Bella y sobre todo ¡no pareces una vaca! Sigo creyendo que estas muy delgada. Es normal que hayas subido unos seis kilos y solo has subido cuatro, quiero que tu y nuestro bebe estén bien de salud así que no me importa para nada sobrealimentarte. Y no parecerías una vaca aunque subieras mil kilos, solo te seguirías viendo como mi hermosa novia embarazada de nuestro hermoso bebe – me beso ligeramente la frente – Aunque sigo sin entender que hayas creído una sola palabra Lauren. Ella siempre te ha envidiado mi amor, pero en todo caso mi papá ya me lo había advertido.

- ¿Qué cosa? – inquirí rápidamente. Ahora me sentía tranquila… Edward siempre lograba calmarme y hacerme comprender que a veces mi cabeza pensaba cosas que no tenían sentido – ¿Qué te advirtió Carlisle? – volví a preguntar con curiosidad.

- Has estado muy calmada, no es normal que una embarazada sea tan…dócil, por decirlo de alguna manera. Aparte de llorar con una que otra película has estado de lo más normal. Papá dijo que pronto te daría una crisis hormonal o algo así, que no me alterara y me preocupara de calmarte y hacerte entrar en razón. Sin embargo, de todas formas me sentí mal de que no confíes en todo el amor que siento por ti – Terminó regañándome, pero yo sabía que ya me había perdonado.

Antes de siquiera hablar, Edward me beso. Suave, tranquilo, satisfactorio. Sus besos son el cielo.

- No me gusta que llores, pero sobre todo, no me gusta que llores por comentarios mal obrados de personas estúpidas como Lauren. No quiero que escuches lo que digan. Te amo a ti y a nuestro hijo por sobre todas las cosas y estoy contigo por que te amo, no por obligación ¿OK?

- Si amor, lo siento, te juro que siento mil emociones distintas a veces.

- No importa, tú cargas con el mayor peso, lo menos que puedo hacer es tratar de entenderte, y mimarte y darte muchos besos – dijo dándome muchos piquitos rápidos.

- Lo siento – murmure bajito mientras me apoyaba en él, descansando mi cabeza en su hombro…él seguía dándome besitos, ahora en el cuello.

- No importa – colocó sus manos en mi vientre y lo acaricio – Bebe, tienes una mamá medio loca.

Nos miramos y sin poder evitarlo comenzamos a reír. Edward me abrazó más fuerte y nuestro bebe comenzó a moverse, ahora lo hacia más seguido.

- Te amo loquita – dijo Edward mientras besaba repetidamente mis labios – lo abracé con más fuerza (si era posible) y le di un beso bastante apasionado.

- También te amo, perdona a mis hormonas locas.

- Con uno o dos besos más así, te perdono – sin pensármelo dos veces lo besé.

Me ayudó a levantarme y salimos de la cabina del baño. Arreglé mis ropas y mi pelo, lavé y sequé mi rostro y Edward me abrazo desde atrás para salir del baño. Fuera, estaba Alice sentada en el piso, pero se levantó como un resorte.

- ¡Bella! Me preocupaste tanto – me abrazó fuertemente, pero teniendo cuidado con mi estomago, ya bastante notorio, de seis meses.

Ya todo el Instituto sabía de mi embarazo y habían inventado mil y un historias pero realmente no le había puesto mucha atención a ninguna ya que tenía que estudiar el doble para dar los exámenes y poder estar en casa mis últimos meses de embarazo. Mi vientre estaba bastante más abultado y Alice me había comprado ropa pre mamá (que no había usado mucho aún) ya que yo me negué a ir al centro comercial. Según Esme de un momento a otro mi vientre saldría de la nada y estaría realmente grande.*

- Perdón Alice, parece que mis hormonas se alborotaron un poco – me sonroje sin poder evitarlo.

- No te preocupes, yo me vengare de la oxigenada de Lauren – me miró con una sonrisa maliciosa – Ahora vamos a comer, se han demorado un montón y están por tocar el timbre.

Como si fuera adivina, justo en ese instante sonó el timbre y los alumnos comenzaron a salir de las salas. Edward removió con cariño el pelo de su hermana y los tres nos dirigimos al casino.

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Edward POV

Nunca, había tenido tanto miedo como lo tuve hace unos minutos. Primero, cuando me llamo Alice diciendo que Bella estaba encerrada en el baño, corrí como nunca lo había hecho y sin pensarlo arrojé contra la puerta, que debido al empujón se abrió sin problemas y entré en el cubículo cerrado. Cuando la vi ahí, sentada en el suelo llorando desconsoladamente pensé lo peor ¡Perdió al bebe! Pero al no ver sangre ni nada me tranquilicé un poco, además Bella hubiera ido a la enfermería o al hospital y no al baño.

Cuando me dijo que se iría de casa, se me rompió el corazón ¡Ya no me ama! ¡Me va a dejar! Pero cuando al fin me dio los verdaderos motivos de su pena no pude más que sentir alivio y reír.

Hace dos semanas papá me había preguntado si Bella lloraba más seguido o si se enojaba con más facilidad, cuando le dije que no, me dijo que tuviera cuidado, que era normal que las embarazadas tuvieran crisis hormonales, que lloraran más o se enojaran con facilidad y a eso le agregamos que era una adolescente con hormonas alborotadas debía estar preparado y tratar de mantener la calma y confortarla en vez de enojarme o alterarme con ella.

La besé, abracé y trate de que entendiera que la amo por sobre todo y cuando al fin se calmó salimos a juntarnos con Alice y de ahí a almorzar.

No me paso desapercibida la mirada que Lauren nos dirigió al vernos entrar juntos, así que atraje aún más a mí a mi hermosa novia y la bese con ganas, para que a todos les quedara claro que esa hermosa mujer era mía y no la iba a dejar nunca. Y que tipas como Lauren se dieran cuenta que tengo dueña y desde hace mucho tiempo. Bella solo rió y siguió caminando tomada de mi mano. Cuando nos acercamos a pedir nuestros almuerzos Bella solo cogió una manzana y un jugo. Le di una mirada reprobatoria y en mi bandeja coloqué un par de emparedados, dos ensaladas, una ensalada de frutas y un jugo.

- No me mires así, si es necesario te obligaré a comer tu parte – dije ante su mirada reprobatoria.

- ¡Edward, es mucho! – dijo mirándome como un gatito enfurruñado.

- Es saludable y solo es un emparedado, una ensalada césar y una de frutas, totalmente sano. Además sé que tienes más pastelillos de mi mamá en tu casillero.

Enmudeció y desvió la mirada, la tome de su barbilla y la bese levemente. Coloqué una mano en su vientre y lo acaricié. Sentí una patadita de nuestro bebe. Sonreí como un tonto sin poder evitarlo.

- No puedes culparme de cuidarte a ti y a nuestro hijo Bella, solo quiero que estén bien – pude ver en su rostro la rendición. Suspiró y sonrió.

- Está bien…pero quizás deberías agregar una porción de pizza.

Reí sin poder evitarlo y la abracé, besando en tope de su cabeza.


N/A: suele suceder que una mujer no se ve tan embarazada pero de pronto, de un día a otro su estomago es enorme (lo he visto)

Gracias por los reviews. Me causa mucha gracia cuando me escriben Que tierna/o "inserte nombre aquí" ya se mueve, porque son chicas que ya lyeron la historia y van en la secuela =) gracias por volver a leer este fic.

Pasense por mi tumblr y por mis otros fics =)