Capítulo 11
Ino no paro para respirar hasta que las torres junto al lago estuvieron fuera de su vista y ella se sintió razonablemente segura.
No podía creer lo cerca que había estado de tener problemas más serios allá atrás. Lo último que necesitaba era sentir lástima por Sakura. Convertirse en Sakura Kelley para ella, no era más atractivo que ser Hinata Hyuga. Ciertamente Sakura no tenía mejor vida que Hinata. Al menos Hinata vivía en una linda casa, donde había comida en la cocina, y por lo menos tenía padres normales. Bueno, más o menos normales. Eran normales para las septillizas, pero para Hinata...
Ino no podía entenderlo del todo. Ok, Hinata era nerd y no tenía amigos, ¿pero no se suponía que los padres tienen que amar a sus hijos incondicionalmente, incluso si son patéticos? Mientras más pensaba en eso, se daba más cuenta de que no era la culpa de las siete Hyuga que Hinata fuera un desastre. Era culpa de sus padres.
Por el momento ella no estaba de humor para enfrentarse a esos padres, incluso si la pudieran ver. Decidió sacar ventaja de su invisibilidad visitando un lugar en el que había estado tratando de no pensar. ¿Realmente había pasado menos de una semana desde que había estado en su propia casa? Se sentía como una eternidad. Era gracioso como ella había olvidado que linda era la casa. Se quedó ahí. Al final del camino, y sólo la admiró. Entonces contuvo el aliento. Ahí estaba, Ino Yamanaka, acompañada por Matsuri y Tayuya, caminando a su lado. Cielos si solo supiera que habían estado diciendo sobre ella en la sala de descanso. Pensó Ino. Tomó su pase para poder entrar con ella.
Su propia madre fue al vestíbulo a saludarlas. "Hola cariño, hola chicas"
Ino no se molestó en saludar. "Mamá estamos hambrientas. ¿Hay algo para comer?"
"Por supuesto que hay. Hice galletas con chips de chocolate para ti."
"Yummie" exclamaron Matsuri y Tayuya a coro. Ino las pisó.
"Mamá sabes que estoy a dieta. ¿Por qué hiciste galletas?"
"Ino, cariño, no hay necesidad de que estés a dieta." Su madre protestó mientras ella las seguía a la cocina.
"¿Y tú que sabes?" murmuró Ino. Jeesh ¿estaba siendo grosera o qué? Pensó. ¿Pero no era lo que normalmente hubiera dicho?
"Chicas, ¿les gustaría algo de leche con las galletas?" Preguntó la madre de Ino, abriendo el refrigerador y sacando un cartón.
"¡Mamá! ¿Podemos tener algo de privacidad? ¿Por favor?" Ino pudo ver la molestia en la cara de su madre, pero la mujer no dijo nada. Probablemente no quería avergonzar a su hija regañándola en frente de sus amigas. Ese es el tipo de persona reflexiva que era.
Tan pronto como su madre se fue, Ino dijo "¿Les conté lo que le hice a Hinata Hyuga en mi clase de gimnasia? Le dije que vi un bicho saliendo de su cabello" Tayuya y Matsuri se echaron a reír.
Después de lo que había oído decir a sus amigas en el baño ese día, Ino-Hinata sabía que estaban fingiendo el entusiasmo por su maldad. ¡Eran tan hipócritas! Y ella no quiso seguir escuchándolo. Se dirigió a la puerta, entonces tuvo otra idea. Corrió por las escaleras a su propia habitación. Entró en el ropero y agarró sus zapatos de bailarina rojos favoritos. En realidad no estaba robando, se dijo a sí misma. Después de todo, eran de ella.
Para el momento en que volvió a la casa de Hinata, eran pasadas las seis, y ya que todavía era invisible nadie pudo ver que ella estaba en casa. Pero su ausencia claramente no estaba teniendo ningún efecto en la casa.
De hecho, estaba ocurriendo un evento, un reportero y un equipo de filmación estaban ahí. Las siete Hyuga estaban usando vestidos rosas idénticos. La madre de Hinata había ido obviamente al salón de belleza, el padre de Hinata había vuelto del trabajo temprano. Estaban todos reunidos en la sala de estar.
Ino se quedó, flotando en un rincón para ver que estaba pasando. Una mujer atractiva estaba parada frente a la cámara, hablando. "El impacto de múltiples nacimientos en una familia es enorme, financiera y emocionalmente. Señores Hyuga ¿qué hizo la llegada de las septillizas en su vida?
La madre de Hinata lanzó una risita tintineante. "Bueno, como pueden imaginar, nuestro estilo de vida ciertamente cambió. George y yo solíamos salir a cenar frecuentemente e ir al teatro. No podemos hacerlo tan a menudo ahora"
"Vamos a salir ésta noche" agregó el Sr. Hyuga. "Por primera vez desde que las niñas nacieron"
"¿Salen menos ahora debido al gasto?" Preguntó la reportera. La señora Hyuga lucia insultada.
"No, somos bastante afortunados en ese sentido. Pero es muy difícil encontrar una niñera cuando hay siete niños en la casa." Ocho niños. Hay ocho niños en la casa. Pensó Ino. Tal vez Hinata no era una niña adorable y tal vez no requería una niñera. Pero ella tenía que contar para algo.
El Sr Hyuga intervino con un comentario. "Por supuesto, no nos importa renunciar a nuestra vida social. Con siete hijas, ¡ésta casa es una fiesta todo el tiempo!" ¡Ocho hijas! ¿Cuál es el asunto de esta gente? ¿No les importa Hinata?¿ Se olvidaron de ella? Ino realmente estaba empezando a irritarse con ellos.
"¿No piensan nunca en tener otro hijo?"
"Cielos no", dijo la Sra. Hyuga "Siete son suficientes"
Ino estaba humeante y no pudo callarse. "¡Ocho! ¡Tienen ocho hijos!"
Hubo un chillido de un camarógrafo y otro hombre gritó "¡Corte! ¿Qué pasó?"
Los ojos del camarógrafo eran enormes y estaba apuntando en dirección a Ino.
"Esa- Esa chica, apareció de la nada."
Así que ella era visible de nuevo. Era un alivio. Bueno no era un alivio para el camarógrafo, pensó. Su cara estaba blanca y su mano temblaba mientras la apuntaba. "Se los estoy diciendo. Miren la cinta. No estaba ahí hace un segundo"
"No seas ridículo" Dijo otro hombre. "Simplemente no la viste entrar" Él miró a Ino.
"De todas maneras, ¿quién eres?"
"Soy Hinata Hyuga, la hermana mayor de las siete Hyuga"
El director parecía desconcertado "¿En serio?" a la reportera, quien respondió "No sabía que había otra hermana. ¿Y tú?". La reportera se giró hacía los padres Hyuga. "No creo que ustedes mencionaran a otro hijo." Luego volviéndose a Ino, dijo. "¿Cómo dijiste que es tu nombre cariño?"
"Hinata" Ino fulminó con la mirada a los padres de Hinata "¿Se acuerdan de mí?".
El señor Hyuga parecía un poco confundido. "Por supuesto no seas tonta".
La señora Hyuga dijo "Pensamos que estaban interesados en las septillizas. Hinata es nuestra primera hija. Tiene doce."
"¡Trece!" La corrigió Ino, entonces se dio cuenta porque la habilidad especial de Hinata era la de desaparecer. Nadie nunca la vio, asique ella simplemente desapareció. ¿Si nadie le prestaba atención para que molestarse en ser visible?
"¿Te gustaría ser entrevistada Hinata?" preguntó la reportera. "Me gustaría saber cómo afectó tu vida tener siete hermanas idénticas."
Yo no tengo una vida. Quiero decir, Hinata no tiene una vida. Pensó Ino. Y no había nada que quisiera decir sobre las siete Hyuga, ella ni siquiera las conocía. "No, no quiero ser entrevistada" Dijo Ino. Si hubiera estado en su propia casa, su madre o su padre la hubieran corregido diciendo "No, gracias a ti."
Ella miró a los padres Hyuga. Como de costumbre no estaban prestando atención. Ambos parecían completamente perplejos. Las siete Hyuga también la estaban mirando. Probablemente estaban asombrados de escucharla hablar o de escuchar a otras personas hablar con ella. Ino resistió el impulso de sacar la lengua a las pequeñas criaturas y darles una mirada indecente. No, eran los padres los que merecían esa mirada.
¡Alguien tenía que hacerse cargo de la miserable vida de Hinata! Sin decir otra palabra, Ino salió de la habitación y corrió escaleras arriba. Lanzándose a la cama de Hinata, contempló su situación. La situación de Hinata. No estaba bien y no era justo. Ino golpeó, con frustración, la almohada. Incluso comenzó a preguntarse si tal vez Hinata tuvo una vida peor que la de Sakura. Al menos parecía que la madre de Sakura la quería. Pero lo que realmente molestaba a Ino fue el hecho de que Hinata no hizo nada al respecto. Dejó que la ignoraran y vivió con eso por desaparecer.
Entonces Ino se incorporó, tal vez era culpa de la misma Hinata que su vida fuera miserable. Bueno si Ino iba a tener que vivir como Hinata por un tiempo, no había manera de que siguiera los pasos de Hinata. Una voz en su cabeza preguntó: ¿Y qué si tuvieras que vivir como Hinata para siempre? Ella empujó a la fuerza ese pensamiento fuera de su mente. Durante el tiempo que ella tuviera que ser esa triste chica, no iba a sufrir como ella lo hizo. Ya era hora de que Hinata tomara parte de la responsabilidad de sí misma.
Ino permaneció en la cama, pensando en cómo hacer para poder hacer eso. Después de un rato, escuchó que el equipo de filmación se iba y salió de su habitación. Todavía no estaba segura de cuál sería su primer paso, pero tenía que hacer algo. Las siete niñas estaban rebotando y haciendo mucho ruido. El Sr. Hyuga estaba tratando de callarlas cuando la señora Hyuga fue a atender el teléfono que sonaba en la cocina. Desde el pie la escalera, Ino miraba mientras el señor Hyuga hacía inútiles esfuerzos para tener a las niñas bajo control.
"Kandie deja de saltar, me estás dando dolor de cabeza." "No soy Kandie, ¡soy Mandie!" declaró la niña. La señora Hyuga emergió de la cocina con una mirada afligida en la cara. "Era Lizzie. Ella no puede cuidar a las niñas." "¿Qué?" Gritó el señor Hyuga. "¡Pero nos encontraremos con mi jefe y su esposa, no podemos cancelar ahora!" "Bueno, ¿qué quieres que haga?" la señora Hyuga gritó de vuelta. Ino vio su oportunidad. "Yo las cuidaré"
La señora Hyuga continuó con su diatriba. "¡No puedo encontrar una niñera a último minuto!" "Sí, puedes." Dijo Ino en voz más alta. "¿Me escucharon? Dije que yo las cuidaría". Ella debía haber hablado aún más fuerte de lo que creía, porque llamó la atención de ambo padres. Pero ninguno de los dos parecía haber entendido. "¿Qué dijiste?" Preguntó el padre de Hinata. Ino se estaba impacientando. "Dije que YO cuidaría a las niñas" La madre de Hinata la miró "¿Tú?" "Sí, yo. Tengo trece años, ¿recuerdan? Las puedo vigilar. No estoy diciendo que las voy a entretener. Pero puedo ver que no jueguen con un reloj o con cuchillos afilados. Puedo mantenerlas vivas hasta que vuelvan." El señor Hyuga miro a su esposa."¿Por qué no? No iremos tan lejos. Dejaré mi número de móvil, ella puede llamar si hay problemas." La señora Hyuga todavía parecía insegura. "Bueno... Supongo que estará bien." "Absolutamente." le aseguró el Sr. Hyuga "Gracias por ofrecerte Hinata." "Oh, no estoy haciendo esto como un favor." lo corrigió Ino. "Espero que me paguen, ¿cuánto le pagaban a Lizzie por cuidarlas?" El señor Hyuga estaba sorprendido. "No lo sé" él se giró a su esposa "¿Cuánto le pagamos?" "5 dólares la hora" dijo débilmente la Sra. Hyuga. "Eso estará bien." dijo Ino."Cinco dólares la hora. Si no estoy despierta cuando vuelvan por favor, dejen el dinero en la mesa de la cocina." La Sra. Hyuga asintió, todavía viéndose un poco aturdida.
"Bien" dijo Ino. "Estaré en mi habitación. Avísenme cuando estén listos para irse y empezaré a trabajar." Ella no los podía ver mientras se daba vuelta para volver a subir las escaleras pero podía evocar la agradable visión de los dos padres aturdidos.
Y eso, la hizo sonreír.
Creo que me dio el ataque de actualizar… creo que subiré otro más…
