Domo, mina-san:
Aquí va el capítulo 10 ^^ Y este si viene dramático… Vendrá la querida OC que esperaba mostrarles. Debo agregar que este OC es propiedad de Dark-Mikami. ¡Muchas gracias Mikami-chan por tu ayuda! Espero que les guste, pero no me maten por hacer llorar a Kazemaru T.T Ni si quiera se por qué lo hice llorar al pobre… Pero no importa, estará mucho más que recompensado ;D
Inazuma Eleven no me pertenece ni tampoco sus personajes, a excepción de Mio y otros OC.
Capítulo 10: Accidente de tránsito.
Esa no había sido la mejor mañana de todas. Cada uno parecía tener su problema personal y había completo silencio en el comedor, lo cual incomodaba bastante a Tsunami. El peli rosa se levantó de golpe y sonrió.
-¡Hey! ¿Por qué esas caras largas?- preguntó viendo a sus compañeros. Los chicos siguieron sin mirarle de frente.
-El entrenador… no ha regresado…- contestó Tachimukai en voz baja.
-Lo que significa…
-…que tendremos que ir a buscarlo…- complementó Mio mientras que a todos les envolvió un aura negra. Tsunami sonrió.
-¡Vamos, chicos! ¡No debe ser para tanto…!- exclamó el joven surfista. Endo le miró de reojo.
-¡Pero es que Okinawa es mucho más grande que el instituto!- exclamó el castaño de banda naranja.
-Incluso Endo…- dijeron al unísono Kido y Mio.
-Buenos días.- la voz que los interrumpió fue del desaparecido hombre al que temían buscar nuevamente. Todos suspiraron aliviados.
-Entrenador… menos mal…- suspiró Midorikawa (N/A: sí, no estaba durmiendo xD). El entrenador entró seguido de alguien más. Era una mujer de cabello hasta los hombros color verde y ojos azules. Los chicos parecieron reconocer a la perfección el rostro de la mujer. No podían decir que estaban del todo contentos, había miradas desconfiadas dirigidas hacia ella.
-Entrenadora... Hitomiko…- dijo Endo viendo a la mujer.
-Nos encontramos otra vez.- contestó la mujer viendo a cada uno de los jugadores. Su mirada se detuvo en Mio.- Aunque hay algunas caras nuevas.
-Procederemos luego a las presentaciones.- dijo Kudo en tono frío.- Creo que más de alguno la conoce. La entrenadora Hitomiko nos acompañará durante la búsqueda de jugadores para el Holy Road.
-¿Q-Qué…?- preguntó Goenji. Todos los presentes no podían estar completamente seguros de la afirmación que les había hecho Kudo.
-Bien, nos iremos en una hora más.- finalizó el entrenador, dejando a todos pasmados. Hitomiko le siguió, no sin antes echarle un último vistazo a Mio, a lo que la peli negro le vio desconfiadamente. Hubo un rato de silencio, ninguno estaba dispuesto a decir ni una sola palabra.
-¿Quién era ella?- preguntó Mio rompiendo el silencio.
-Ella… era nuestra antigua entrenadora.- explicó Kido con preocupación en su voz.- Con ella jugamos el fútbol frontera.
-Ya veo. Entonces, ¿qué la hace tan especial?- preguntó Mio mirando como todos parecían preocupados e inseguros.
-Bueno… No se puede decir que hayamos tenido las mejores experiencias junto a ella.- explicó Goenji. La peli negro frunció el ceño.
-Yo diría que le tienen miedo.- dijo finalmente Mio, haciendo que todos la miraran desconcertados.- Recuerden que es un humano. Al fin y al cabo, comete errores.
Los chicos reflexionaron por un momento. Si bien era cierto que ella les había involucrado en todo eso de la academia Alius, tampoco podían decir que no habían ganado nada. Sin embargo, aún no era digna de su confianza, y eso era lo que traería problemas a futuro.
-Mio tiene razón, chicos.- dijo Endo de repente. Todas las miradas se fijaron en él.- La entrenadora nos ayudó mucho con la academia Alius, y aunque es cierto que pasaron muchas cosas algo inoportunas con ella, es un humano, tal como dijo Mio. Ella, al igual que todos nosotros comete errores.
-Chicos…- dijo Fubuki de repente.- No quiero que ustedes piensen que lo que ocurrió en ese partido fue culpa de la entrenadora. Eso fue culpa mía…
-Lo sabemos, pero eso no quita el hecho de que nos haya mentido…
-Eh, esperen un momento.- interrumpió Midorikawa.- Si hay algo que sé, eso es que la entrenadora Hitomiko no tiene ninguna relación con lo de la academia Alius. ¡Ella tan sólo fue utilizada! La entrenadora Hitomiko es una gran persona, ¿o es que a caso olvidaron cuando sacó a Goenji del equipo para protegerlo?
El equipo guardó silencio. Hiroto no parecía del todo contento, o de eso al menos se había percatado Mio. Los restantes salieron del autobús, incluyéndola a ella. Antes de que pudiese avanzar hasta Kazemaru, Fubuki le tomó de la muñeca, impidiéndole irse. Ella se volteó.
-Mio…
-Disculpa, Fubu-kun… Debo hablar con Kazemaru.- le dijo finalmente, dejando al peli plata en la entrada del autobús solo. Midorikawa y Hiroto vieron a Fubuki y se acercaron hasta él. Quizás, la ventaja no la llevaba del todo.
La peli negro se había ido lo más rápido posible al lugar donde estaba Kazemaru, cerca de la playa mirando el mar. Parecía triste, y hundía sus rodillas contra su pecho, apoyando su cabeza sobre ellas. Mio se acercó lo más discretamente posible, intentando no ser brusca. Al ver que el peli azul no reaccionaba, procedió a sentarse junto a él.
-Hola.- saludó rompiendo, él, primero el silencio. Mio le miró sorprendida, para luego dirigir su mirada nuevamente al mar.
-Hola…- saludó ella.- Yo… Quiero saber porque estás triste…
-¿Quieres saberlo realmente?- preguntó el peli azul viéndole de reojo. Mio frunció el ceño.
-¡Por supuesto que quiero saberlo!- exclamó la chica molesta. Kazemaru sonrió. Definitivamente, ella nunca cambiaría.
-Te daré una pista, es por Fubuki.- las palabras del chico la dejaron helada. ¿Él ya se había enterado? Y si era así… ¿qué se supone que le diría?
-Kazemaru, por lo del otro día…- dijo la chica al fin. Ella debía aclarar las cosas. No podía estar besando a dos chicos distintos sin si quiera saber cuáles eran sus verdaderos sentimientos a cada uno de ellos. Mio suspiró, estaba realmente confundida. ¿¡Por qué siempre debían pasarle cosas como esa! ¡El amor sí que es complicado! Pensaba una y otra vez en esta frase, y aún así, no podía encontrar solución a su gran problema.- Kazemaru… Yo no sé… Estoy confundida.
En momentos así, necesitaba a Dylan con urgencia.
-Vale, no te preocupes. No quiero que eso sea una presión para ti. Tan sólo quería que lo supieras.- dijo Kazemaru sonriendo. Paso un largo silencio muy incómodo, que él mismo terminó por romper.- A ti te gusta Fubuki, ¿no es así?
-Kazemaru…
-Tan sólo preguntaba. Está bien si te gusta, no me enfadaré.- dijo el peli azul. Mio sonrió divertida.- ¿Qué… pasa?
-Es que… todo esto es muy confuso.- explicó la chica sonriendo.- Es la primera vez que me veo en esta situación, y dudo mucho que pueda llegar a algo bueno así.
-Ya veo…- dijo el peli azul algo decepcionado.
-No me gusta…- respondió la peli negro finalmente.- La verdad… siento que Fubuki… y tú, son grandes amigos para mí. Los mejores.
-Así que…- dijo el peli azul sonriendo.- ¿somos mejores amigos?
-Sí.- respondió la chica sonriendo, para luego abrazarlo.- Eres el mejor amigo que alguien podría tener Kazemaru…
-…- aún así, no podía comprender los verdaderos sentimientos de la chica… ni menos los de él.- Gracias.
Y con ese simple agradecimiento, ambos fueron camino a la caravana relámpago.
Ninguno había protestado en contra, tan sólo habían estado esperando el regresar a la ciudad Inazuma. La caravana relámpago había ido lo más rápido posible hasta llegar a la ciudad. El viaje había sido más corto que de ida, y los recuerdos de aquella conversación seguían recorriendo la mente de Mio. Ahora mismo, ellos se encontraban entrenando en la ribera del río. Antes de dirigirse a casa, Endo les había dicho que entrenaran un poco allí para poder estirar las piernas. Sin embargo, ella no lograba concentrarse para nada.
-¡Hey, Mio!- la voz de Kazemaru interrumpió sus pensamientos.
-¡A-Ah! ¿Qué sucede?- preguntó la chica. El peli azul la miró unos segundos.
-Has estado distraída todo el entrenamiento.- le dijo Kazemaru. Mio bajó la mirada.
-Bueno… es que todavía no estoy segura de todo esto, ya sabes… de que la entrenadora esté en el equipo.- explicó la muchacha. Kazemaru le tomó del hombro.
-Está bien. Ella es una buena persona.- le dijo el chico. "Parece… que ella no me ve como algo más que un amigo. Pero…"
-No, me refiero a que… el pobre de Hiroto la ha de estar pasando muy mal con esto. Casi todos no aceptan la idea de que la entrenadora sea parte del equipo, además de que no confían en lo absoluto en sus palabras.- dijo la chica. Kazemaru la vio algo dudoso.
-Bueno, es difícil recuperar la confianza que ya se perdió…- dijo el peli azul.
-¡Bien! ¡Eso es todo, chicos!- las palabras de Aki interrumpieron la conversación de ambos.
-Ya tengo que irme…- dijo Mio. Antes de poder avanzar, se percató de que Kazemaru la tomaba por la muñeca.
-¿Quiere que te acompañe?- preguntó el muchacho. Mio negó con la cabeza sonriendo.
-No te preocupes, después de todo, tú vives en la dirección contraria.- indicó la chica.- Además, Midorikawa, Fubuki y yo teníamos planeado ir al restaurante del señor Hibiki. Si quieres puedes venir.
-Ah… No, gracias. En verdad tenía que hacer algo…- se excusó el peli azul tras irse rápidamente a su casa con notoria molesta en su cara. Mio le miró algo confundida.
-¿Kazemaru…?- preguntó algo preocupada, sin embargo, él estaba demasiado lejos como para poder escucharla. Decidió dejarlo pasar por ahora, pues en ese momento, tenía asuntos pendientes.
De camino al restaurante, los tres conversaban acerca del viaje a Okinawa. Mio había comprobado lo que se temía, ya que ninguno estaba de acuerdo con el ingreso de la entrenadora al equipo. A pesar de todo, Midorikawa y Fubuki si estaban de acuerdo con ello. La chica no podía evitar pensar en el pobre Hiroto. Desde que la entrenadora Hitomiko había ingresado al equipo, él parecía cada vez más triste y preocupado, como si estuviese guardando algún pensamiento arrepentido o algo así. Era extraño, aunque últimamente todo iba extraño a su alrededor. Kazemaru, por ejemplo. Hace unos cuantos días parecía estar perfectamente, sin embargo, hace unos quince minutos le había dicho que no era necesario el que la acompañara a su casa y él se molestaba y salía corriendo. Las cosas no salían del todo bien ahora. La entrenadora parecía desconfiar de ella, Kazemaru había huido de ella y había sido incapaz de preguntarle a Hiroto si estaba bien o no.
-Mio, ¿estás bien?- la dulce voz de Fubuki la sacó de sus pensamientos. Bien. No todo iba mal a su alrededor, si lo decía así, sonaría bastante pesimista. Al menos podía decir que Fubuki y ella eran cada vez más amigos.
-¡Vamos, chicos! ¡Muero de hambre!- Midorikawa no era la excepción. También era uno de sus mejores amigos.
Los tres avanzaron más hacia adelante, pero el paso se encontraba cortado por tres ambulancias y miles de enfermeros y policías. Mio miró extrañada. Fubuki observó lo que parecía un accidente de tránsito. Dos autos habían chocado, y obviamente había dos lesionados por lo menos. Mala fue la noticia cuando descubrieron que había sido un hombre que volvía del trabajo y una familia. Mio se acercó un poco más para poder saber lo que había pasado, sin embargo, Midorikawa ya estaba bastante lejos de allí y lo suficientemente cerca del restaurante Rai Rai. Ambos decidieron seguirle el paso.
-¡Espéranos, Midorikawa!- exclamo Fubuki avanzando. Mio le siguió, no sin antes echar un último vistazo al accidente. Le recordaba muchas cosas, sobre todo por una pequeña niña de cabellos rubios que lloraba desconsoladamente. Lo más seguro era que había perdido a toda su familia, al igual que ella a una edad similar. Se volteó y siguió caminando hasta entrar al restaurante del señor Hibiki. Allí, el señor Hibiki y Tobitaka parecían estar cocinando desde hace unos diez minutos. El señor Hibiki fue el primero en saludar.
-Hola, ¿han venido por unos fideos?- preguntó el. Los tres asintieron con la cabeza.
-Bien.- dijo Tobitaka terminando de preparar unos fideos y dándoselos a Mio. La peli negro sonrió agradecida.
-¡Gracias, Tobitaka-kun!- la chica probó el plato.- ¡Increíble! ¡Están deliciosos!
-¡Ahhh! ¡No digas eso! ¡A ti siempre te dan fideos primero!- reclamó Midorikawa haciendo un puchero. Fubuki rió.
-Claro, es porque es una chica, y las chicas siempre van primero.- dijo el peli plata. Mio le miró frunciendo el ceño.
-Fubuki tiene razón. Aunque aún puedes decidir si quieres ser chica o chico y en caso de que quieras convertirte en mujer…
-¡Gracias! ¡Ya tengo suficiente con que me confundan con una chica, no es necesario darles la razón!- exclamó el peli verde tomando su plato de fideos y comiendo.- Vaya amigos que tengo…
El chico corrió lo más pronto para llegar a su casa, ignorando las palabras de Endo e incluso las de Kido. No estaba de humor. Quizás, Midorikawa tenía razón en eso de que Fubuki le llevaba la ventaja. Pensando en una de las muchas otras cosas que le habían pasado, pareció chocar con alguien que estaba igual de distraído que él. Por suerte, él había quedado en pie, pero el otro… ¿o la otra? El chico miró con cuidado. A quien había tirado al suelo era una chica. Sin pensarlo dos veces, la ayudó a levantarse.
-Disculpa…- dijo Kazemaru tras ver el hermoso rostro de la chica. Era una chica delgada, de cabello liso y plateado y con unos hermosos ojos escarlata. No pudo evitar sonrojarse al verla.
-No te preocupes, yo estaba distraída…- le contestó la muchacha sonriendo… aunque sus ojos estuviesen rojizos de tanto llorar. Kazemaru la vio por unos segundos. Ella llevaba en uniforme del Raimon.
-Perdón si me equivoco, pero… ¿eres del Raimon, quizás?- preguntó el peli azul algo nervioso. La chica asintió con la cabeza.
-Sí…- respondió tras extender su mano.- Mi nombre es Tomoyo Nakamura… Espera…
-¿Uh?- - Kazemaru la vio confundida.
-¿Cómo sabes que soy del Raimon? ¿¡No serás un… psicópata!- la pregunta hizo que Kazemaru cayera de espaldas.
-Claro que no soy un psicópata…- respondió con una gota en la cabeza y correspondiendo el saludo de la chica.- Me llamo Kazemaru Ichirouta. Es un placer.
-¡Kaze-chan!- exclamó la chica sonriendo lado a lado. Kazemaru la vio aún más confundido.- ¿Te puedo decir así?
-A-Ah… Claro, no hay problema.- respondió intentando sonar amable. "Cielos, hace dos minutos nos conocemos y ya me tiene un sobrenombre… Además es muy linda… ¿¡QUÉ! ¡Dios! ¿Qué cosas estoy diciendo?"
-Este…- la chica parecía algo avergonzada.- ¿Podrías enseñarme… la ciudad?
-¿La ciudad?- preguntó el peli azul. La chica se llevo una mano a la cabeza.
-¡S-Sí!- respondió sonriendo.- Verás… ¡creo que me perdí!
Al chico se le resbaló una gota en la cabeza.
-Claro, no hay problema.- respondió finalmente.- Vamos.
-¡Gracias!- agradeció la chica avanzando junto al peli azul.
Fubuki y Mio rieron. Habían pasado gran parte de la tarde en el restaurante, perdiendo así la noción del tiempo. Ya eran las seis, y Mio no estaba en casa. Fubuki, Midorikawa y la peli negro se dirigieron a toda prisa a de Mio. Si no llegaba a tiempo, entonces su padre la mataba de seguro. Justo al doblar la esquina para llegar a su casa… ninguno pudo continuar. Estaban completamente inmóviles.
-¿Q-Qué… está pasando?- preguntó la peli negro al ver como algunos carros de policía estaban frente a su casa. Uno de los oficiales miró a los tres chicos, que yacían inmóviles a mitad del paso. Se acercó hasta Mio y le tomó el hombro.
-Niña… ¿Tú eres Mio Suzuki?- preguntó el policía con notoria preocupación en su voz. La peli negro asintió.
-¿Qué… pasó?- preguntó Mio tras mirar como los oficiales la miraban y susurraban algo. Entre las muchas personas que había, estaba el entrenador Kudo.
-Lo siento…- dijo el policía al fin. Fubuki y Midorikawa se temieron lo peor.- Tu padre… falleció en un accidente de tránsito. Estamos realizando las investigaciones de quien fue, pero para eso…
-¿Qué….?- la chica no supo hacer nada más que decir aquello y caer de rodillas al suelo.- N-No… No puede… no…
-El padre de Mio… Imposible…- dijo Midorikawa mirando a los policías.
-¿Papá… murió…?- preguntó la chica sin creerlo. El siguiente en acercarse fue el entrenador Kudo.
-Mio.- pronunció firme. Finalmente, bajó la mirada.- Lo lamento…
-No… ¡Imposible!- exclamó la chica completamente triste y desconsoladamente.- ¡No pueden decirme eso! ¡Papá era la única persona... que tenía! ¡Es mentira!
-Mio.- dijo el entrenador mirándola firmemente.- Debes calmarte…
-¿¡Calmarme! ¿¡Cómo quiere que me calme! ¡No es posible!- Mio golpeó el suelo con furia, dañándose así las manos y dejando correr por ellas un poco de sangre.- Papá… no… ¡E-Es mentira…!
-Que entre a la casa…- dijo el oficial. El entrenador Kudo miró a ambos muchachos y les indico que lo ayudaran a llevarla dentro.
Ambos se la habían pasado mucho tiempo paseando por la ciudad Inazuma. Tomoyo era una chica muy amable y simpática, aunque algo despistada a veces. Luego de haberle presentado casi toda la ciudad, entonces se dirigió al último lugar que le podía mostrar.
-¡Vaya! ¡Es hermoso!- exclamó Tomoyo viendo desde lo alto de la torre de metal. Kazemaru sonrió.
-Sí. Es un lugar muy especial.- dijo el peli azul.- Desde aquí se puede ver la puesta de sol…
-¡Es hermoso! ¡Este lugar es increíble!- exclamó Tomoyo muy emocionada. Entre los tantos saltos de alegría que daba, cayó justo encima de Kazemaru, dejando sus rostros a unos cuantos centímetros de distancia. Ambos se sonrojaron. Tomoyo se levantó rápidamente, al igual que Kazemaru.- Disculpa…
-No importa.- respondió el chico ocultando su sonrojado rostro con ayuda de su flequillo. Tomoyo se percató de la hora.
-¡Dios! ¡Son las siete! ¡Debo irme!- exclamó la chica tras intentar bajar la torre. Sin embargo, la chica permanecía inmóvil frente a la escalerilla. Kazemaru la vio unos segundos.
-¿Estás bien?- preguntó. Tomoyo se volteó y sonrió.
-Este… ¿Me ayudas a llegar a casa?- preguntó la chica haciendo caer de espaldas nuevamente a Kazemaru.
-En verdad tienes que comprarte un mapa…- dijo el peli azul mientras que la ayudaba a bajar. Tomoyo sonrió divertida. Una vez que bajaron, la muchacha empezó a temblar.
-Que frío…- dijo la chica sin dejar de temblar. Kazemaru le miró unos segundos y se quitó la chaqueta que traía, tras ponérsela en los hombros a Tomoyo. La chica se sonrojó ante el acto.- Gracias… Kaze-chan.
-No hay de qué…- respondió el muchacho sin evitar sonrojarse.
Definitivamente, era el peor día de su vida. Estaba en el sofá sentada, junto a Fubuki y Midorikawa. El entrenador, cada vez que parecía intentar decirle algo, terminaba por arrepentirse y callarse. La peli negro parecía mucho más calmada que antes. Se encontraba abrazada por Fubuki, quien le acariciaba el pelo de forma suave.
-Mio…- dijo el entrenador al fin.- Quiero saber si tienes algún familiar aquí en Japón….
-No…- contestó suavemente la chica. El entrenador entendió ante aquella respuesta que no era el momento más adecuado para conversarlo. Se levantó de su asiento y se dirigió a la salida. Afuera, ya no quedaba ningún policía. Eran las diez de la noche. Midorikawa no podía quedarse por mucho tiempo, o eso le indicaba su celular que había sonado durante toda la tarde. Luego de haber vibrado por décima vez, el peli verde contestó.
-¿Sí?
-¡Midorikawa! ¿¡Qué estás haciendo! ¿¡Por qué no has vuelto aún!- preguntó un furioso Hiroto desde el otro lado de la línea. El peli verde frunció el ceño.
-¡Ya calmate mamá!- le dijo sarcásticamente- Hablamos luego, llegaré en un rato más.- dijo el chico colgando. Mio le sonrió comprensivamente.
-Está bien, Hiroto debe estar preocupado por ti…- dijo la chica. Midorikawa sonrió algo apenado por la situación. El chico se acercó hasta ella y le acarició la cabeza.
-Si tienes algún problema no dudes en llamarme.- le dijo amablemente para luego dirigirse a la salida e irse de la casa.
Ahora se encontraban ellos dos solos. Fubuki no había dicho ni una sola palabra desde que había ocurrido el accidente, al igual que ella. No era que no quisiese hablar, tan sólo… no sabía que decir. Finalmente, Mio se le adelantó.
-Fubu-chan….- dijo la chica con la voz quebrantada. El peli plata le miró de reojo mientras la acariciaba.- ¿Qué hiciste cuando te quedaste solo…?
-No deberías saberlo…- respondió en un débil susurro que claramente iba para sí.
-…- la chica no respondió. Fubuki la miró unos segundos. Era el único que siempre la veía llorar, nadie más lo había hecho. Tras ver como las incesantes lágrimas recorrían las mejillas de la chica, la aferró más a su torso.
-Hime-chan… te prometo que jamás estarás sola…- le dijo en un intento por consolarla. La chica no pudo evitar molestarse ante tal comentario. Se soltó de los brazos del muchacho y finalmente le miró frente a frente.
-¿Qué debo hacer…? ¿Debo esperar nada más?- preguntó con tristeza. Fubuki la miró sorprendido.- ¿¡por qué siempre deben tocarme las peores cosas!
No pudo evitar sonreír. Se veía reflejado hace siete años atrás, recordando una anécdota similar a esa. No supo hacer nada más que abrazarla protectoramente.
-Todo estará bien…- dijo finalmente.- Yo jamás te dejaría sola, Hime-chan… Tus amigos nunca te dejaremos sola. Puedes siempre confiar en nosotros. Yo… no quiero que pases lo mismo… que pasé yo…
-Fubu-chan…- dijo Mio tras dejar de llorar y abrazarlo más fuerte. El peli plata miró como la chica le miraba frente a frente.- ¿Por qué… siempre te preocupas…?
-¿…por ti?- completó la frase el chico. Fubuki miró el techo de la casa.- Bueno… Eres mi amiga, ¿no? Los amigos se preocupan por sus amigos. Pero además…- el chico no pudo evitar mirar a la chica frente a frente sonriendo.- Yo te prometí que jamás te dejaría sola, Hime-chan.
-Gracias… Fubuki…- dijo la chica antes de aferrarse nuevamente al pecho del muchacho.
"No hay por qué… Hime-chan…" pensó el chico sonrojado.
Sí, lo sé, soy una persona demasiado mala. Pero era necesario matar al padre de Mio, eso nos llevará a la segunda parte de la historia, créanme. Ah, por cierto, tengo planeado hacer la segunda parte del fic ^^
Y... sí, lo sé. Quizás no les guste la idea del FubuxMio a algunos, pero... si lo dejo así también puedo hacer la segunda parte del fic tranquilamente. ¡Y recuerden que de todas formas todos tendrán pareja! También muchos me preguntarán que paso con el Holy Road... Bueno, esta es la segunda semana antes del Holy Road, así que más adelante sacaré los capítulos con los partidos ^^
Mido-chan: Yo...
Cami-chan: ¿Qué pasa?
Mido-chan: A cabo de caer en cuenta... de que no me has dado helado unca en el fic... T.T
Cami-chan: Vale, vale. (pasandole un helado), aquí tienes.
Mido-chan: ¡YUPI! HELADO!
Cami-chan: ¡Oka! ¡Que corra video!
Mido-chan: Hai!
-Mio… ¿Qué somos?
-¿Qué somos?
Mido-chan: ¡Corte!
Cami-chan: Oye, oye... No revelaste nada del capítulo... ¬¬
Mido-chan: Silencio, no sabes hacer negocios. ¡Para todas las fans del romance, éste es el fragmento de una conversación entre dos personas!
Cami-chan: O.O YA HORA REVELASTE MUCHO.
Mido-chan: ¡El próximo capítulo se llama...!
Todos: "¿Qué somos?"
Mido-chan: Suena raro jajajajaja
Cami-chan: ¿Te estás riendo de mis nombres ¬¬?
Fubu-chan: Vamos... Una vez le pusiste a un peluche de un gato... Sr. Miau jajajajaja
Kazemaru: Jajajajajaj
Cami-chan: ¡T-TENÍA CINCO AÑOS! ¡AHORA A CALLAR! ¬/¬ ¡Además, Cherryl-chan tiene a sus mejores amigos dolores y agonia para salvarme o!
Gracias a todos por leer ^^ ¡Y no olviden dejar reviews!
Matta-ne!
