Capitulo once
Mudiwa, Vincent y Querubín caminaron hacia donde Ria y Naveen habían preparado todo para la clase de yoga. Muchos de los squibs transitorios estaban ubicando sus esteras de yoga sobre el pasto mientras conversaban alegres entre ellos y el grupo de gitanos que Querubín ya conocía. Al acercarse más al grupo, nervioso Querubín agarro la mano de Mudiwa. Al ver llegar a los tres Naveen sonrió, "Buenos días Querubín. ¿Te nos vas a unir? ¿Necesitas una estera?"
"Me gustaría intentar," dijo Querubín. "No sé si necesito una estera."
Mudiwa respondió por él. "Si, necesita una, ¿tienes alguna extra?"
"Si, iré a buscarla. Comenzaremos en quince minutos, vayan y prepárense. Volveré," respondió con alegría Naveen mientras se dirigía a su carpa.
Vincent se giro hacia Mudiwa y Querubín. "Necesito hablar con algunas personas antes de empezar, ¿estarán bien?"
Mudiwa bufo. "Si, estaremos bien."
Querubín asintió pero apretó con más fuerza la mano de Mudiwa.
Vincent se dirigió hacia un grupo de personas que Querubín no conocía, mientras Mudiwa lo guiaba a un lugar desocupado al frente. Después de acomodar la estera suya y la de Vincent, Mudiwa llevo a Querubín hacia donde estaba ubicada una mesita con jugo y agua. "¿Te gustaría algo de beber? Hay jugo de naranja, manzana y tomate."
Querubín pensó por un momento. "Jugo de naranja por favor."
Mudiwa sirvió para él y para Querubín mientras conversaba con los demás gitanos. Querubín bebió con rapidez su jugo mientras escuchaba trozos de conversaciones. No estaba acostumbrado a estar alrededor de tantas personas y se estaba poniendo nervioso. Dejando su vaso vacio en la mesa, Querubín se acerco a Mudiwa que estaba conversando con tres personas sobre a dónde irían la semana próxima. De repente dos personas más se unieron a la conversación. Querubín comenzó a entrar en pánico, su respiración se estaba acelerando; estirando su mano jalo con fuerza la camiseta de Mudiwa. Cuando Mudiwa lo miro Querubín estiro sus brazos. Sonriendo Mudiwa tomo al pequeño y lo ubico sobre una de sus caderas. Su sonrisa desapareció cuando noto lo acelerada que estaba la respiración de Querubín. "¿Que sucede?"
"No lo sé." susurro Querubín, su respiración calmándose ahora que se sentía seguro y podía ver todo a su alrededor. Mudiwa lo miro desconcertado pero no dijo nada y solo lo sostuvo con más fuerza.
Solo le tomo unos minutos de estar sobre la multitud para que Querubín se calmara por completo. Mudiwa lo sostuvo con fuerza y suspiro aliviado al notar que el pequeño se tranquilizaba y su respiración volvía a la normalidad. Querubín se removió y comenzó a mirar alrededor. Ria y Freja estaban conversando con otras dos mujeres una de las cuales lucia muy embarazada, mientras tres niños pequeños corrían entre sus piernas. Vincent estaba conversando animado con tres hombres, moviendo sus manos con ganas. Querubín noto que todos estaban usando ropa holgada y cómoda, y habían esteras rectangulares de color azul y purpura esparcidas por el suelo. Mudiwa, las dos mujeres y el hombre con el que estaba conversando se largaron a reír y Querubín sonrió al sentir el sonido retumbar desde el pecho de Mudiwa. Mirando alrededor vio a Naveen dirigiéndose hacia ellos con lo Querubín suponía era un estera en sus manos y no lejos tras él se veía a Soto y Adonis conversando con otra gente. En silencio Querubín observo como los adultos y los pocos niños bebían jugo o agua, conversaban y se preparaban para la clase de yoga, lo que fuera eso. Unos minutos después Naveen y Ria se pusieron en posición y los gitanos guardaron silencio y tomaron sus puestos. Mudiwa camino hacia sus puestos adelante y cerca de la esquina donde Naveen había ubicado la estera de Querubín. Vincent se reunió con ellos allí y levanto una ceja en dirección a Mudiwa preguntando porque Querubín está siendo llevado en brazos. Mudiwa sonrió y negó con la cabeza, le explicaría después. Naveen se acerco para explicarle a Querubín que debían hacer.
"Querubín, vamos a hacer un tipo de ejercicio llamado yoga. Involucra estirarse, balancearse y respirar. Ria y yo te ayudaremos si lo necesitas. Mudiwa y Vincent también pueden ayudarte. Yoga es divertido, es una expresión personal, así que no te presiones y no te preocupes por hacer las cosas perfectas. Se llama practica por una razón." Querubín sonrió y asintió, aun confundido pero sintiéndose mejor.
Ria comenzó la práctica con estiramientos, ofreciendo detalladas pero simples instrucciones para un apropiado alineamiento. Querubín escucho con cuidado y se movió lentamente. Al principio el yoga le pareció confuso pero luego Querubín capto el asunto de cómo hacer las poses de la mejor manera posible con su joven cuerpo, e impresiono a todos los que lo veían. Naveen había visto a niños hacer yoga antes y sus posiciones no eran tan buenas, confusión cubrió su rostro, cuando de repente recordó la conversación de anoche. Al acercarse a Querubin le pregunto, "¿Como está funcionando para ti mi vieja estera? Lo estás haciendo muy bien." Querubín sonrió mientras los ojos de Vincent y Mudiwa se abrían en comprensión, Querubín estaba recibiendo información de objetos otra vez.
"Me gusta mucho la estera, se siente graciosa," respondió Querubín. "¡Me gusta mucho el yoga es divertido hacer formas de animales!" Naveen sonrió, Ria se había asegurado de nombrar todas las poses de yoga en español, como perro acostado, león o mariposa en vez de en sus nombres en Sanscrito.
"Estoy feliz de que te estés divirtiendo. Ria estará complacida de que lo estés pasando bien," respondió Naveen antes de seguir. Entusiasmado Querubín continúo la clase de yoga. Casi una hora después Querubín estaba enrollando la estera y con mucha hambre.
"Querubín, ¿te gusto tu primera clase de yoga?" preguntó Ria.
Querubín sonrió. "¡Fue muy divertida! ¿Cuándo puedo hacerlo otra vez?"
"Lo hacemos cada mañana," respondió Ria.
Vincent interrumpió "Querubín vamos a asearnos para poder ayudar con el desayuno." Querubín sonrió y le entrego la estera a Ria. "Naveen me prestó esto; ¿donde la pongo?"
"Yo me la llevo; puedes ocuparla cuando la necesites."
"Gracias," dijo Querubín y tomo la mano de Vincent.
El resto del día paso muy similar al sábado. Querubín jugó feliz en la carpa mientras los gitanos realizaban sus actos y trabajaban en la feria. Después de una simple cena de sabrosa sopa y crujiente pan, todos, excepto Querubín y Ria, ayudaron a desarmar la feria y empacar todo. Cuando el último de los vendedores locales se fue, los squibs comenzaron a desarmar sus carpas. Todo el equipo fue ubicado en baúles mágicos, que no solo contenían más de lo que podían, sino que tenían hechizos permanentes para ser más livianos. Las tiendas también tenían algo de magia así que prácticamente se doblaban solas cuando era necesario.
Muchos de los gitanos transitorios se marcharon después que el trabajo estuvo terminado. Los gitanos Corazón de Dragón se reunirían con ellos el martes en Ottery St. Catchpole para la celebración del Solsticio de verano. Vincent sonrió y saludó a los que salían esta noche mientras salían del campo. Después de agosto solo tres de los gitanos squibs transitorios seguirían viajando con ellos. Los tres meses que planeaban quedarse en India eran demediado tiempo, así que después que terminara la ocupada temporada de verano ellos se irían en busca de otras aventuras. Dándose la vuelta, Vincent caminó hacia el círculo donde estaban sus demás amigos y el nuevo gitanos. 'Hablando de aventuras' pensó Vincent sacudiendo la cabeza y sonriendo. Cálidas voces recibieron a Vincent al acercarse al fuego, y el aroma de pan de jengibre lo hizo apresurar el paso.
"¿Que tenemos aquí?" pregunto Vincent sentándose entre Mudiwa y Adonis.
"Cherub y Ria han hecho pan de jengibre triple," respondió Soto mientras le pasaba un plato con panecitos calientes. Vincent tomo un par y se acomodo en su almohada. Mordiendo uno Vincent suspiro complacido; estos eran sus favoritos. Los tres tipos de jengibre lo hacían picante y Ria siempre cortaba el jengibre confitado en trozos.
"Esta exquisito, gracias, Ria y Querubín," dijo Vincent después de comerse su primer pan de jengibre triple. Mudiwa sonrió y le paso a Vincent un vaso de leche.
"De nada, Vincent," dijo Ria. "Querubín fue de gran ayuda."
"¿Has comido pan de jengibre antes?" Vincent le preguntó a Querubín que estaba rojo por el cumplido de Ria.
"¡No, ni siquiera sabía que existía el jengibre confitado! De verdad me gusto, pero no puedo comer mucho porque después me pica la boca," explico Querubín.
"Eso es lo que mejor sobre ellos, son dulces y picantes al mismo tiempo. Los panes de jengibre tradicionales son muy buenos, pero los con jengibre confitado son mucho mejores. Bueno y el hecho de que mi familia los hizo para mi," Vincent dijo decididamente. El rostro de Querubín se ilumino al ser denominado como familia. Cambiando el tema Vincent dijo, "Mañana por la mañana nos iremos a Sennen. Ya tenemos planes de parar en Exeter para hacer una compras, ¿tenemos que hacer algo más?"
"Hice una lista de compras mientras se horneaban los panes," dijo Ria. "Nada urgente, podemos conseguir eso en Sennen."
"Estaremos en la playa, ¿alguien necesita trajes de baño o protector solar?" dijo Adonis.
Querubín se animo al escuchar eso. "¿Iremos a la playa? Nunca he ido a playa."
Adonis sonrió ante la emoción del niño. "Si, iremos a la playa. Vamos todos los años y acampamos. El agua es fría pero rica, así que podemos ir a nadar, hacer castillos de arena y todo eso."
"No sé nadar," dijo Querubín en voz baja agachando la mirada.
"Estaría feliz de enseñarte a nadar," respondió Naveen. "Cuando era adolescente era salvavidas y daba clases de nado."
Querubín sonrió otra vez y asintió animado. Los adultos siguieron planeando su viaje; luego Querubín comenzó a cabecear y a cerrar sus ojos.
La mano grande de Mudiwa lo sacudió para despertarlo y su profunda voz termino de hacerlo. "Oh no, no te quedes dormido. Esta noche debes lavarte los dientes antes de dormir." Poniéndose de pie Mudiwa ayudo a Querubín a pararse y lo llevo para que se aseara. Cuando regresaron el fuego había sido apagado y todo estaba ordenado. Después de una ronda de abrazos Mudiwa llevo a Querubín a la carpa y lo acostó.
"¿Te gustaría escuchar una historia?" le preguntó Mudiwa al adormilado niño.
"Oh, si, por favor." Jadeo Querubín encantado.
"¿Qué tipo de historia?" pregunto con suavidad Mudiwa.
"Sobre ti cuando eras niño," respondió Querubín, sus ojos ahora posados sobre el hombre de piel de ébano.
"Está bien," dijo Mudiwa. "Solo déjame prepararme primero para dormir."
Querubín asintió y se acomodo bien en la cama mientras Mudiwa fue tras la pantalla para cambiarse. Un minuto después Mudiwa salió con un pantalón de dormir naranja y se acostó a la izquierda de Querubín.
Aclarando su garganta Mudiwa comenzó a hablar, su voz rica y suave. "Cuando era un niño crecí en Zimbabue, que es un país en África. Mi tribu maneja y protege una reserva de animales salvajes. Tenemos montones de visitantes y los llevamos a hacer recorridos para que les saquen fotografías a los animales. Un día mí hermano mayor Garai y yo rastreamos una manada de leones y nos comunicamos por radio con nuestro tío Runako que manejaba el bus turístico ese día. Runako estaciono el bus bajo una acacia para que los visitantes pudieran estar a la sombra mientras observaban a los leones."
Querubín mantenía lo ojos bien abiertos mientras imaginaba la escena en su mente mientras Mudiwa narraba la historia. Mudiwa le sonrió y continuo, "Pronto una joven leona llamo la atención de todos en el bus. Ella estaba persiguiendo a una liebre. Los visitantes estaban cautivados mientras la leona perseguía a la liebre." Mudiwa se detuvo un momento cuando Vincent, ahora listo para acostarse se metió bajo las sabanas; el hombre sonriendo se acomodo para también escuchar la historia. "Nadie le estaba prestando atención a lo cerca que la leona se estaba acercando hasta que con un estallido de desesperación la liebre corrió justo hacia abajo del bus. La leona, acostumbrada a ver nuestros buses no lo pensó dos veces y corrió directo al bus, ¡no se daría por vencida! Así que se metió bajo el bus, mientras los visitantes soltaban un grito de pánico y agarraban sus pechos de miedo. Garai y yo intentamos contener nuestras risas, pero no pudimos contenernos más cuando los mismos visitantes comenzaron a reírse por su tontería. Mirando hacia el otro lado del bus vieron a la joven leona caminando hacia su manada con la liebre en la boca."
Querubín rio mientras Mudiwa terminaba su historia.
"¿Tienes fotos de la reserva y de tu tío y hermano?" pregunto Querubín vacilando un poco con la palabra reserva.
"Si, si tengo. Podría mostrártelas mañana cuando vamos en camino si quieres," dijo Mudiwa intentando recordar donde había guardado su álbum de fotos. "Ahora, sin embargo, es hora de dormir."
Querubín sonrió y después de pensarlo un momento abrazo a Mudiwa y luego a Vincent antes de acurrucarse en la cama.
