Al terminar todas las guerras, quedó solamente un demonio, entre todas las criaturas fui yo el último de todos y finalmente comprendí la insensatez a la que habíamos caído, si bien cuestionamos a la misma naturaleza, las mismísimas leyes del flujo y de la magia, de la vida misma; nos olvidamos de una de sus reglas básicas a la que estuvimos atados todo el tiempo; nuestra especie, en toda su grandeza, en todo su avance perecería sin sucesores. Éramos casi eternos, pero mi tiempo en el mundo se limitó gracias a una maldición que mi creador me hizo poco antes de morir, el maleficio es irrompible, pero no me limitó en lo absoluto. Comencé a buscar una salida desesperadamente; entendí que nuestra ingenuidad seguiría si el linaje demoniaco continuaba como las últimas diez generaciones, si transmitía todo mi conocimiento, si tu concepción se daba en los mismos términos que todos los demonios, todo terminaría de la misma forma… Tuve que buscar las respuestas durante un tiempo arduo, analizar diversas formas de vida, desde las más simples hasta las más complejas, incluso las que eran mera energía… pero lo que aprendí era insuficiente, todavía no se hacía viable la ruptura con los demonios. Nuestro pensamiento, nuestra forma de ver el mundo era una entre miles, pero aun así... necesitaba alejarte de todo ello, librarte de nuestras ataduras.
Tu desarrollo debía ser diferente, por siglos los demonios nacieron a partir de la concepción de una célula que se desarrollaba por sí sola fuera de cualquier órgano reproductivo hasta que finalmente se desarrollaba a base de magia para crear a un demonio completo y consciente, el desarrollo de infante a adulto era innecesario; los demonios venían al mundo siendo adultos. Pero eso también implicaba que los conocimientos de su creador quedaran plasmados de inmediato en el cerebro del nuevo demonio, venía al mundo con una concepción ya dada, con objetivos y racionalidad innata.
Si tu nacías bajo aquella forma de creación, todo permanecería igual, la ruptura con nuestro pensamiento sería imposible, entonces perfeccioné los caracteres de nuestros antepasados, la separación temporal del consciente y el subconsciente, de los dos lóbulos, la reproducción por hechizo parasitario. Preparé todo lo que pude prever para que tu concepción tuviera la mayor cantidad de probabilidades de ser exitosa, pero aun así, todo era una apuesta arriesgada.
Junto con mi nación comencé a investigar con una radio mayor diferentes culturas, diferentes naciones, no para dominarlas, sino para realizar el hechizo parasitario. Dragones, minotauros, incluso mi propia nación, todas atravesaban por aquellos momentos, los chacales, los grifos. Todas especies inferiores, débiles e ineficientes para cumplir con el cometido, hasta que llegué a la joven Equestria las ruinas del viejo imperio mostraban por ese entonces a la única criatura que un demonio debe respetar después de otro demonio: Discord. Tuve que ser cauteloso para estudiar a los ponis en su esclavitud sin que se diera cuenta.
Con el regreso de las dos hermanas alicornio y los elementos de la armonía, Discord tenía los días contados. Pero si quería hacer mi movida, tenía que hacerlo de forma rápida. En uno de los campos de concentración, existía una poni de raza unicornia, no conocí su nombre, pero estaba completamente enfrena, tenía no más de quince años cuando la hallé, sus enfermedades eran crónicas, intratables por ese entonces e incluso en la actual Equestria, pero una simpleza para un demonio. Entonces la acerqué lentamente a mis propósitos, verás. Los demonios poseen un hechizo inquebrantable incluso por los mismos demonios; solamente Discord ha logrado zafarse de dicho maleficio. Por falta de creatividad le llamaron "Pacto" un demonio realiza un hechizo de flujo extremadamente complejo, con miles de variantes, cruces y funcionalidades, se asemeja a crear una mente propia, el hecho es, que este maleficio se hace entre dos o más seres vivos, ambas partes piden algo a cambio de un favor y firman con magia y sus propias vidas; el maleficio tiene un funcionamiento tan complejo que es capaz de determinar cuándo se ha roto una de las cláusulas y por parte de qué pactante, una vez roto el pacto, este cobra la vida del que lo ha roto, pero debido a la magia de ambos, el pacto debe realizarse de forma voluntaria. Gracias al deseo de vivir de la poni, pude sacar ventaja y lograr que aceptara recibir el hechizo parasitario, la primera generación se reproducía a partir de este hechizo, con todas sus implicaciones.
Su grandeza recae en que aísla al demonio joven dentro de un ser vivo cualquiera, imita sus células y logra pasar desapercibido, no provoca malestar en el individuo y de hecho llega a maximizar en cierto grado sus destrezas físicas, inmunidad a casi todas las enfermedades y demás. Pero esto es temporal; hasta que llega el momento en el que el demonio llega a desarrollarse por completo y pasa al huevo, útero, cepa de energía o el órgano donde se alojan los embriones en el ser vivo infectado. Entonces crece en cuestión de días hasta tener el tamaño de un infante, después nace como cualquier otra criatura.
Al hechizo le quité varias características, tu desarrollo sería diferente, no solo debías crecer dentro de esa poni, sino que debías hibridar, tomar genes y caracteres de la poni y desarrollarte en varias generaciones; es por eso que el pacto estipulaba que la unicornio viviría hasta el máximo, no sufriría de las peores adversidades de la vejez y extendería su vida hasta el máximo de su capacidad, sería inmune a las enfermedades y además tendría recursos materiales en abundancia; pero a cambio debía llevarte dentro y tener descendencia antes de los cuarenta años, entonces tu pasarías al cuerpo del embrido que, por un simple hechizo siempre sería hembra, así, generación tras generación, tu aprenderías más de los ponis que yo y más importante todavía, al nacer, crecerías en un entorno fuera de nuestra realidad, ignorarías tu identidad demoniaca por mucho tiempo y tendrías un desarrollo similar a cualquier poni, desarrollarías tu punto de vista, tu racionalidad y pensamiento en lugar de tenerlo desde el nacimiento.
Las palabras eran algo, pero Sunset Shimmer observaba horrorizada como en el hospital las unicornios de aquella familia morían dando a luz y la recién nacida llegaba al mundo con el hechizo, nadie se daba cuenta de ello, ni siquiera los más hábiles médicos lloraban explicarse lo que para ellos era la patología más grande e inexplicable de los partos.
El resto de la historia escapa a mi conocimiento, yo morí después de la segunda generación de tus huéspedes, pero una cosa es segura, mi apuesta va no solo por mí, sino por todos los demonios, nuestra especie puede no ser la mejor conocida ni siquiera comprendida, incluso despreciada, pero dejando de lado los juicios de criaturas inferiores; Sunset Shimmer, tienes en tus manos una libertad que ninguna criatura puede tener, la libertad de elegir el camino para tu especie, los demonios puros nos extinguimos conmigo, pero nuestro legado perdura en ti. Si no es el legado de conocimiento y pensamiento al menos lo es en magia y en poder, el rasgo genético que tienes es todo lo que queda de nosotros. Eres tu quien tiene las riendas de estos vestigios, eres la nueva especie y aunque no quiero pensar en ello, también puedes ser la última, todo depende de ti. Eres el atardecer de los demonios, llevarás a la especie por la obscuridad de la incertidumbre y de ti dependerá si volvemos a ver otro amanecer.
Supay finalmente se mostraba ante la adolescente, su aspecto era desconocido, su cabeza consistía en dos ojos similares a los suyos, en lugar de cuernos poseía un cráneo exterior que cubría toda su cabeza como si de un casco se tratara; después estaban sus alas de tamaño inmenso, lo suficiente para poder levantarlo en vida, se hallaban plegadas, su cuerpo fornido y revestido de una coraza similar a la de los insectos se mostraba radiante, su boca con dientes y masa muscular entre ellos realzaba su aspecto terrorífico.
- Quizás el término que prefieras sea hija, aunque dudo mucho que aceptes siquiera el hecho de pertenecer a nuestra especie. Aquí termina lo poco que me permito transmitirte en conocimiento.
Sin más la obscuridad comenzaba a borrarse, quedando en blanco, la adolescente abrió los ojos y se halló en una habitación algunos rincones de las paredes todavía estaba borrosas, otras continuaban con un color negro, conforme se levantaba de la cama, estos desaparecían para aclarar el resto de la habitación, no conocía en absoluto el lugar; no era un hospital y sin embargo, se sentía segura. En un instante recordó, de alguna forma que estaba en casa de la directora y la subdirectora Celestia, una habitación para huéspedes en la segunda planta. Al segundo siguiente supo la salida exacta del lugar, existían dos salidas, una trasera una delantera, la trasera pasaba por una piscina en el jardín trasero, era más segura porque nadie la observaba, Luna estaba dormida en el sofá mientras que Celestia yacía en su habitación, ella poseía un sueño liviano, por lo cual debía ser cuidadosa al pasar por su puerta a tres metros de las escaleras.
¿Cómo sabía todo eso? No se cuestionó más de momento, solamente se levantó de la cama, para caer al piso de forma abrupta, su cuerpo estaba completamente débil, las marcas en sus brazos de las agujas, del suero y de diferentes máquinas eran apreciables, además, aparte de una especie de ropa interior que le llegaba a medio muslo y un sujetador cómodo y amplio no llevaba más que vendajes por todo el cuerpo. En particular al levantar su mano derecha pudo percatarse de las quemaduras que tenía; apenas podía pararse así que decidió seguir unos instante en el piso. Su cabeza estaba completamente confusa y a diferencia de momentos atrás, ahora sus sentimientos fluían sin control alguno.
Era un monstruo con todas las de la ley; estaba destinada a serlo, estaba destinada a perderlo todo… no deseaba nada de aquello, detestaba a su padre por haberla creado; detestaba la maldita suerte de ser ella. Por qué a ella, justo cuando comenzaba a vivir una vida feliz al lado de sus amigas tenía que pasar por todas esas estupideces y ahora también debía sentir su cuerpo adolorido, exhausto y completamente arruinado por la acción del fuego apenas osaba responderle, con un esfuerzo máximo logró quitarse la venda de su mano, su piel ámbar ahora era rosa intenso a causa de las quemaduras. El dolor era inevitable, pero aun así, con una furia dentro de ella comenzó a encaminarse a la cocina, bajó las gradas de madera peldaño por peldaño, agradeciendo que estas no hicieran ruido, observó a su subdirectora durmiendo a pierna suelta en el sofá mientras pasaba una película de acción y sostenía a duras penas un tazón de palomitas de maíz.
No tardó en llegar al lugar, los cuchillos se hallaban al lado del refrigerador, sus ideas eran dispersas, confusas, entre ellas dominaba una ira por lo que era, por todo su maldito pasado que no la soltaba por nada del mundo, porque aunque se esforzara este siempre regresaba nuevamente en una nueva forma. Tomando el utensilio con cierto temblor se dirigió hacia la ventana lo levantó y apuntó directamente a su corazón, algo dentro de ella le instaba a no hacerlo; pero no escuchaba a ese algo, porque sabía lo que era. Su subconsciente deseaba vivir a toda costa, pero al ser ella quien dominaba, estaba en sus manos quitarse la vida o no.
Sus lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas, el dolor era inexplicable, su ira también lo era, si era la última esperanza de una especie tan cruel, vil y repugnante, si tenía algo de ellos dentro, prefería morir, si era quien determinaba el futuro de la especie más desdeñable de todas, era mejor quitarle la apuesta a su padre y morir allí mismo: el cuchillo se situaba justo sobre su corazón, conocía el lugar exacto, su subconsciente continuaba instando a que no lo hiciera. Las imágenes de su cuerpo totalmente recuperado le llegaban, extraña forma de convencimiento, decía para sus adentros. Pero poco después, recordó por cuenta propia a sus amigas; entonces no pudo sino soltar el cuchillo que cayó a pocos centímetros de sus pies.
Si privaba a sus amigas de su magia, ellas morirían y además no deseaba privarse de ellas bajo ninguna circunstancia, su mundo giraba en torno a ellas, al amor profundo que les tenía, incluso sus intentos de ser mejor persona giraban en torno a no sentir esa soledad nuevamente, pero jamás se perdonaría el hacerles daño… jamás las abandonaría, esa era la razón de su fuerza en momentos de crisis y la razón por la cual podía pensar fríamente cuando todo se volvía tenue y obscuro, tanto en la batalla de las bandas como en los juegos de la amistad y recientemente ellas eran quienes la mantenían cuerda.
- Por qué a mí. – Comenzó a decir mientras nuevamente comenzaba a llorar, existían personas que darían todo por estar en su posición, tener ese poder, tener esas capacidades, pero ella no era una de ellas, al menos no ahora y mucho menos de aquella forma. Era un monstruo.
- Sunset, cariño, no debiste levantarte de cama, el doctor recomendó que pasaras un tiempo en reposo después de que diste señales de volver a la consciencia.
La voz de la directora Celestia era tan parecida a la de su ex maestra de magia superior que no podía evitar confundirlas, más de cinco años en aquel mundo y todavía no se olvidaba de Equestria; su vida ahora era mucho más complicada que antes, su optimismo ya no podía contra la realidad, estaba jodida, realmente jodida; deseaba poder salirse de ese maldito juego, regresar con sus amigas y olvidarlo todo. Deseaba una vida normal como la que tenía antes.
Su cuerpo se desplomó nuevamente en el piso, con rapidez la directora corrió para auxiliarla, despertando a su hermana que se cayó del sofá directamente al piso alfombrado sobre las palomitas, pero con una rápida reacción también se dirigió a la cocina.
*[SST]
Los días dentro de aquel nuevo espacio eran más llevaderos, la paciencia era una delas virtudes que eran esenciales para seguir en una sola pieza, Wane entendía bien el concepto, debía esperar la próxima oportunidad para atacar. Era bueno tener algo que hacer para distraerse hasta ese entonces, al menos mover sillas, limpiar, hacer cuentas, inventario y revisar cámaras de seguridad eran una actividad que ocupaba su tiempo por completo, si de trabajo se trataba, podía realizar cualquier tipo, desde ciencia hasta construcción, todo lo imaginable estaba dentro de sus capacidades. Mas le entretenía de sobremanera estar dentro de aquel antro, los humanos tenían una característica destacable, eran racionales durante el día y cuando llegaban aquel lugar, perdían todo raciocinio, al menos el esencial para pensar con claridad. Tomaban alcohol, mantenían relaciones de distinta índole y se desinhibían por completo, a juzgar por la forma en que llevaban sus vidas, era comprensible que buscaran liberar toda esa tensión de algún modo.
- Hola jefa. – Decía uno de los sujetos de limpieza mientras los tenis de la veinteañera rechinaban al pasar por el piso recién encerado.
- Hola Sharp, saludó la joven mujer con una sonrisa al ver el trabajo que se realizaba. De inmediato se acercó a Wane que removía algunos residuos de las mesas.
- Bueno, admito que desde tu llegada a este lugar, casi siempre veo el lugar limpio.
- No es para tanto, los muchachos y yo hacemos todo lo posible por la jefa, se pone de mal humor cuando las cosas no se hacen como quiere.
Sunset Sonrió al observar la respuesta afirmativa de los distintos empleados. Halando una cadena se dirigió a la oficina para hacer unos cuantos números antes de salir en dirección a su casa para comer algo, no era el tipo de persona que amase comer en casa, pero no tenía chiste hacerlo sola.
- Vaya, vaya, veo que trajiste al gruñón junto contigo. – Exclamó contento el hombre poco antes de ponerse de cuclillas y acariciar al perro de Sunset, un animal de tamaño algo imponente.
- A ningún perro le gustaría que le pisasen la pata, además, conocerte no es la cosa más placentera de todas ¿Lo sabías?
- Sí, me lo dicen muy seguido ¿no es así Soc? – Insistió Wane mientras palpaba con suavidad el pelaje de la cabeza del perro que recibía el afecto con agrado.
- Bien, si ya terminaste de acariciar a mi perro, nos vemos dentro de unas horas, por cierto, esta noche inicia tu trabajo de seguridad.
- A la orden jefa, por cierto… sé que esto es contra las reglas hacer esto, pero soy nuevo en la ciudad y no conozco a nadie, ¿Qué le parece ir a comer algo más tarde?
Sunset observó a Wane con cierta duda y levantando la ceja como muestra de su reacción, efectivamente era contra las reglas, la política de la compañía, inmoral, como se lo quisiera denominar; pero hasta ella estaba aburrida de comer en su casa todo el tiempo, por lo cual miró hacia otro lado antes de contestar.
- No es la mejor de las ideas, pero salgo de la oficina a las doce y media, pero será un lugar no refinado, odio esas cosas ¿De acuerdo?
- Perfecto, por cierto ¿Es mala idea ir con traje?
- Deja tus payasadas y ponte a trabajar. – Le respondió la veinteañera con una sonrisa cómplice del chiste, era extraño que Wane lograra siempre sacarle una.
*[SSE]
Toc, toc, toc…
Llamaban a la puerta, de la habitación para las visitas de la casa de la Directora y la subdirectora; cuando la cabeza de un muchacho de cabellera azul se asomó, su expresión cambió de inmediato, horrorizado por la imagen ingresó de inmediato.
Sunset yacía en el piso, sus vendajes blancos cubrían su espalda, parte de su abdomen, ciertas secciones de sus brazos así como de sus piernas; el estado en el que se hallaba era de profunda debilidad, Flash no pudo recordar momento alguno en el que la observó de aquella forma, no solo porque llevaba un brasier y una especie de corto como únicas prendas después de sus vendajes, sino porque su aspecto de debilidad era desconocido, sus ojos observaba el cielo a través de la ventana, casi hasta perecía no darse cuenta de que abrió la puerta. Las marcas de sus quemaduras estaban cubiertas, algunas puntadas también, su rostro parecía no haber sufrido la inclemencia del fuego ni la explosión, su hermosa cabellera en cambio estaba perdida.
¿Miedo? Quizás sí, pero también la furia contra lo que era no la dejaba descansar un solo segundo, hacía todo lo posible para evitar dormir, porque temía que al hacerlo regresase nuevamente a tener esa extraña conversación. Deseaba poder escapar de su estado actual, no solo las terribles heridas que poseía, sino también a la maldición que cargaba consigo; era terrible recordarla, era peor columbrar el futuro siendo consciente de ésta. El día pasaba lentamente, deseaba tenerlas a su lado, pero debía esperar a que salgan de clases… si existían personas que la podían ayudar en esos instantes eran ellas: sus amigas.
- Sunset. – Escuchó de una voz familiar, de inmediato se dio vuelta para observar directamente a Flash Sentry ¿Qué hacía allí?
El silencio de la pelifuego era mortal para cualquiera, en especial cuando se la conocía como el adolescente de pelo azul, sus ojos turquesa lo observaban con una intrigante constante; escondían sus pensamientos, sus miedos, su dolor y su ira de cualquier curioso. Era algo que había aprendido desde hace años atrás, la maestra era ningún poni más y ningún poni menos que Celestia. Su recuerdo ahora era más constante, su mente repasaba, rememoraba todo su pasado, analizaba su vida desde nuevas ópticas, trataba de ser todo lo optimista que podía ser siendo realista. Sus problemas eran bastante complejos como para resolverlos sin la presencia de sus amigas, en cierta forma, saber que tenía a sus amigas, su cariño, su calor era reconfortante y lograba evitar que entrara en pánico.
- Qué haces aquí. – Fue la pregunta de la pelifuego mientras observaba de forma profunda al adolescente, quien se quedaba petrificado ante esos ojos turquesa, ante la falta de expresión de su rostro. Entendía que hace tiempo atrás ella lo hubiera utilizado, pero a veces era increíble la falta sensibilidad con la que ella lo trataba.
- Solo vine aquí con Twilight para…
- Sunset, qué te pasó. – La voz de la adolescente de piel morada y anteojos no se hizo esperar; casi de inmediato pasó acercársele.
Al observar a Twilight, Sunset cambió por completo su expresión esbozando una sonrisa, sus ojos se llenaron de un resplandor inexplicable, incluso la tensión se rompió por completo.
- Twilight, terminaron ya las clases. – Le hablaba de forma enérgica mientras su amiga se arrodillaba para ayudarla a levantarse.
- Flash, llama a la subdirectora.
Flash salió del estado de shock en el que le dejó el recibimiento de Sunset, de pronto salió corriendo en dirección a la sala.
En un instante todas sus preocupaciones se fueron, los miedos, los pensamientos, incluso los recuerdos dolorosos, todo se marchó para dar paso a una sensación de alegría, todo solo con la presencia de una de sus amigas.
- Sunset, cómo te caíste de la cama.
- Trataba de levantarme Twi, es bastante incómodo estar en cama por mucho tiempo, no tienes nada que hacer. – Le respondía la adolescente mientras acercaba sus manos a su amiga en señal de solicitud de ayuda para levantarse.
- No crees que es peligroso, digo, estás muy débil como para levantarte y según lo poco que sé de medicina.
- Oye, solo ayúdame. – Le respondió la pelifuego sonriendo a causa de las palabras de su amiga, denotaban su preocupación, pero Twilight no tenía mucho de algo llamado creer en las capacidades de los demás o siquiera lograr superar los datos de los libros y cálculos.
- De acuerdo, pero no digas que no te lo advertí.
Twilight tomó las manos de Sunset para ayudarla a levantarse, esta con mucha dificultad se puso sobre las plantas de sus pies, para después extender sus piernas, conjuntamente con su espalda, después de unos segundos finalmente estaba de pie, aunque claro, necesitaba la ayuda de su amiga para mantener el equilibrio.
- El accidente fue terrible Sunset, yo misma comprobé que se debió a un escape de gas y un cortocircuito que ocurrieron en mal momento, se puede demandar a la compañía de gas por lo sucedido.
- No puedo hacerlo Twi, mi casa no me pertenece realmente. – Aclaró la de piel ámbar mientras caminaba hacia la ventana para observar mejor el paisaje de los alrededores, no eran ni las cuatro de la tarde y ya se sentía completamente cansada.
Ajustándose los lentes, la adolescente se acercó a la pelifuego, todo aquello de la amistad era un mundo nuevo para ella, mucho más complicado que un libro de física y al mismo tiempo con contradicciones y dilemas de una obra filosófica. Sin embargo, conforme pasaron los días dentro del colegio, aprendió bastante al respecto, además claro de las extrañas transformaciones de sus amigas cuando tocaban música, había querido experimentar para comprender el fenómeno, pero lo único que logró fue arruinar una computadora personal, así como varios instrumentos de medición, aquella… "magia" como le decían, tenía características increíbles; pero además, no podía negar que tenía una influencia en sus sentimientos, si bien en una investigación seria jamás tendrían lugar los sentimientos dentro de la objetividad metodológica, era inevitable sentirse endemoniadamente bien con ellas. Una regla de la amistad era tratar de mitigar las penas de las amigas, poniendo una mano de forma tímida en el hombro de Sunset hizo lo que pudo con sus palabras.
- No te sientas mal, el doctor dijo que te curarías en pocas semanas; si no te expones al sol y con ayuda de un dermatólogo, puede que hasta no te queden cicatrices, leí algo al respecto en una revista de medicina el otro día… resulta que existe una especie de planta en las afueras de esta misma ciudad, capaz de ayudar a la producción de células epiteliales…
- Sí, mi piel. – Dijo con desdén la adolescente recordando sus vendajes y el costo de haberse salvado a sí misma del fuego.
¿Acaso todos pensaban que lo más importante para ella era su aspecto?, era cierto que tuvo cuidados con su apariencia antes y todavía los tenía, pero eran para ganar popularidad y ahora era gracias a Rarity, nunca le prestó mucha atención a ese problema, aunque a veces se había dado cuenta que la tez de su piel había cambiado desde el día en que llegó al mundo humano, incluso la forma de su rostro cambió de forma minúscula en sus años allí… antes le había delegado toda la responsabilidad al crecimiento ya que era una adolescente, pero ahora que sabía aquella maldita verdad, hasta esos cambios podían tener su raíz en el hecho de ser una demonio y su cambio de aspecto en realidad era una especie de auto perfeccionamiento.
- Twilight, ¿Nadie te contó cómo era antes de que llegaras aquí? – Cuestionó de pronto la adolescente.
- No, bueno, me dijeron algunos rumores del baile de otoño, como que las cámaras y los celulares se estropearon durante todo el tiempo que estuviste… em… transformada. – Argumentaba la futura científica mientras enrollaba su mechón de cabello derecho en uno de sus dedos, clara prueba de su nerviosismo bien conocido por la de ojos turquesa quien sonrió antes de proseguir.
- Bueno, cuando llegué aquí, nadie me conocía, además no te imaginas lo terrible que fue no tener magia en este mundo, caminar en dos patas y tratar de encajar en esta sociedad, en especial en el colegio.
- Tengo muchas dudas al respecto, ¿Cómo ingresaste al colegio?, ¿Cómo te ganaste la vida? ¿Por qué te fuiste de Equestria?...
Poniendo un dedo en los labios de Twilight, Sunset con cierta debilidad la observó con una calma capaz de apaciguar las interrogaciones.
- No es algo que me guste contar, pero si eres mi amiga, creo que es mejor que conozcas un poco de mi pasado, de lo bueno y de lo malo.
- Cuando llegué, no tenía idea de cómo funcionaban las cosas, pero, aunque no lo creas, tenía una cantidad de gemas de fácil acceso en el castillo de Canterlot donde se hallaba el espejo, sabía poco de cómo sería este mundo, pero para mí era muy probable que aquí las gemas tendrían algún valor si necesitaba dinero. Tenía unas cuantas cosas preparadas para fugarme del castillo si era necesario. – Debido al cansancio, la adolescente de piel ámbar se sentó en su cama, invitando a Twilight.
Del otro lado de la puerta se hallaban la subdirectora Luna y Flash Sentry escuchando cual espías novicios.
- Si hacemos una comparación, en Equestria una gema tiene el valor de cien a mil bits, aquí pueden llegar a valer hasta millones si se poseen las adecuadas en tamaño y corte. No sé mucho de esas cosas, pero aquí las gemas que traje tenían un precio de casi dos millones de dólares. Pero no era legal; sabes, es lo más absurdo que he visto en mi vida, que te quiten el derecho a formar parte de cualquier sociedad, que no puedas ser un habitante del mundo. En Equestria puedes vivir donde quieras y no tienes que pagar por tener un lugar en el espacio, ni por tener techo… pero no importa, el dinero que pude reunir con tratos bastante desleales fue una cuarta parte de eso; pero me bastó para comprar de forma ilegal una casa en las afueras de la ciudad, bueno, rentarla.
- Y cómo pudiste si aquí…
- El sujeto era un tipo flaco y fumaba mucho, tenía ojeras tan grandes que por poco le llegaban a los pómulos… estaba desesperado y necesitaba dinero a cualquier costa, en ese entonces no sabía que una muchacha de mi edad debía cuidarse de sujetos así, de hecho ahora ni me le hubiera cercado, en ese momento no pude entender por qué me miraba de aquella forma, prácticamente me escaneaba con la mirada… Pero era lo suficientemente consciente como para cerrar el trato en cien mil, tuve que decir que mis padres eran adinerados y estaba bajo un castigo… no sé si me creyó o no, la cosa es que aceptó rentarme su casa por el lapso de un par de años.
- ¿Sin papeles? ¿Sin ningún tipo de forma legal?
- No tenía de otra Twilight, este país tiene una estricta regla con las personas indocumentadas, no podía acceder a ninguno de esos privilegios. Tardé aproximadamente un mes en poder acceder a una vivienda, el resto del tiempo tuve que pasarlo en la biblioteca de la escuela, el frio era horrible, los libros no servían para colchones, debía utilizar las duchas del gimnasio y lavar las únicas prendas que tenía allí, pero tenía que hacerlo a las cinco de la mañana. Fue realmente un sueño tener una casa para mí, una cama…
Twilight observaba con atención el relato de su amiga, ciertamente sus vivencias eran particularísimas, probablemente mejores que la de muchos de los que lograban pasar por las fronteras del país donde vivían; pero no por ello dejaban de tener implícito momentos difíciles.
- Me inscribí en el colegio a los dos meses, me vi obligada a hacer un montón de cosas que jamás imaginé. Resulta que para estudiar necesitaba tener documentos, ser legal; así que comencé a caminar por la ciudad buscando una forma de obtenerlos. Si los humanos podían tener un sistema tan complejo, probablemente existían agujeros, formas, y personas que podrían ayudarme… lo interesante de este mundo es que el dinero parece ser lo máximo para casi todos, podía comprar ayuda de personas lo suficientemente poderosas como para crear una identidad en el sistema legal. Había un tipo gordo, alto y olía terriblemente mal, él me pidió cien mil para crear un certificado de nacimiento con mi nombre y con fecha de nacimiento de hace dieciocho años, una visa que dijera que viajé por tres años a otro país y una de convalidación de años escolares; todo era un entramado para explicar que perdí dos años debido a la diferencia entre sistemas educativos, contenidos y demás requisitos para que pudiera estudiar en una primaria de este país, preferentemente la CHS.
Observando mejor sus pies, la adolescente continuó con su relato que evitaba varios momentos de crisis y de sufrimiento, para dar a conocer de forma clara su recorrido en aquel mundo.
- Me costó otros cincuenta mil crear una cantidad de identificaciones adicionales para que todo estuviera bajo el margen de lo legal – Con una seriedad y con algo de tristeza la adolescente observó a otro lado para continuar con su relato. – Ese sujeto era desagradable, en ese entonces todavía no conocía muchas cosas de los humanos… solía sentarme entre sus piernas y pasar sus manos por mi cuerpo cuando comenzaba a hacer mis papeles, cuando finalmente terminó de crear mi identidad, me sentí victoriosa, comprendía que había corrompido el sistema, pero no tenía de otra.
- Pero además, cuando el trámite comenzaba, tuve una revelación que puso mi mundo de cabeza, así como mi comprensión de la relación de este mundo con el mío. Mi nombre ya estaba registrado en el sistema, al ver la foto de la persona que tenía mi nombre, me horroricé al descubrir que tenía rasgos iguales a mí, el cabello, el rostro, la estatura, era mayor que yo, pero de todas formas era mi réplica… En ese momento no tuve tiempo de pensar al respecto, solamente tuve que decidirme por un nombre, así que decidí utilizar lo primero que me vino a la cabeza: Sun Shine, admito que no fue la idea más brillante de todas, pero complicarme con mi nombre no era parte de mis planes.
- Sunset, enserio hiciste todo eso para quedarte ¿Qué pasó en Equestria?
- Twilight, es complicado, cualquier poni puede salir de Equestria a explorar bajo su responsabilidad, pero el portal hacia este mundo era prohibido, cuando hallé la información de este, el día coincidió exactamente con el día en que este se abría, el día en que Celestia decidió negar mi educación en magia superior… no tuve alternativa. Una vez aquí pude salir de Equestria, pude abandonar todo mi pasado, comenzar de nuevo, pero esta vez sería bajo mis propias reglas.
- Cuando llegué, el baile de otoño estaba a pocos meses, cuando me inscribí, tuve como primer desafío convertirme en princesa del baile de otoño, verás, allá en Equestria solo existen princesas en el grado más alto del poder, en cierta medida pensé que aquí existía cierta analogía. En Equestria no podía utilizar ni la mitad de los recursos que utilicé aquí, hice trampa, humillé públicamente a Rarity, tuve que fingir que era una muchacha adorable, tierna… así fue como gané la corona. Sé lo que estás pensando, pero no era igual a las muchachas que luchan por el título, en el fondo deseaba demostrar que yo también tenía el potencial de ser princesa y lo fui durante dos años… algo que ignoré todo ese tiempo fue que el tiempo aquí y en Equestria son diferentes, probablemente un segundo aquí es aproximadamente 4 segundos allá; con esta equivalencia, en los tres años que llevaba aquí, tu contraparte creció doce años allá, me igualó en edad.
Lamento no haber actualizado la semana pasada, estaba muy ajetreado, pero bueno, espero que les haya gustado porque este fic es algo exigente de hacer. y con respecto a si este fic tiene relación con "Discord" Lo estoy pensando mucho y pues se puede hacer, de hecho estoy pensando en grande y es hora de mostrar detalles de Equestria interesantes. Pero en un fic, o mejor dicho, en varios... comenzaré con el primero de estos la siguiente semana. Bueno, basta de Spoilers, cuídense, nos leemos pronto.
