Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es SarahCullen17, yo sólo traduzco.


Citas de Juego

Capítulo 11: Conociendo a los padres

Abrí la puerta sin mirar por la mirilla ya sabiendo quienes eran. Edward y Emmy estaban acurrucados juntos en el porche, intentando mantenerse calientes.

"Vengan al calor," los animé, agachándome para poder darle un gran abrazo a Emmy.

"Hola, Bella," dijo alegre, sorprendiéndome con un beso en la mejilla.

"Aw, gracias, dulzura," murmuré, besando su carita. "¿Quieres probar una galleta?"

"¡Si, por favor!"

"Te daré una en cuanto terminen de hornearse. Emerson está en la sala."

Emmy se quito el abrigo dándoselo a su padre y corrió hacia mi hijo. En la semana que había pasado desde que acepte iniciar una relación con Edward, pasábamos casi todas las tardes juntos. Emmy ahora se sentía cómoda corriendo y jugando en mi apartamento, al igual que Emerson en la casa de Edward.

"No creo que se haya dado cuenta de que estamos a punto de irnos," murmuró Edward, abrazándome.

"Las galletas todavía no están listas," dije, "así que puedes quitarte el abrigo y ponerte cómodo. ¿A qué hora debemos estar en casa de tus padres?"

Me sonrió. "Tenemos tiempo suficiente, cariño. ¿Puedo ponerme cómodo contigo?"

Mi beso en sus labios fue la única respuesta que necesitó. Cuando los niños no nos estaban viendo éramos bastante abrumadores con nuestros besos y sosteniéndonos las manos y acurrucándonos. Aunque, tenía veintiún años, por amor a Dios. Había extrañado los aspectos físicos de una relación.

Como sea, amaba aún más los aspectos emocionales. Como las llamadas que duraban hasta altas horas de la noche, los mensajes al azar que decían 'Extraño tu hermosa sonrisa', la forma en que él siempre me atrapaba cuando me tropezaba, y las cosas dulces que me decía.

Me aleje de sus labios y deje que acariciara mi cuello con su nariz. "Sabes que no tienes que llevar comida," comentó suavemente, dejando un gentil beso en mi garganta. "Mi mamá siempre hace un festín para Sinterklaas."

"Hice unas deliciosas galletas de Navidad y algunos platillos," repliqué sintiéndome intimidada. "Y no tengo mucho más con que impresionar a tu familia."

Alejo la cabeza y me miró divertido. "Bella, no tienes que intentar impresionarlos. Ellos ya piensan que eres la pareja perfecta para mí."

Suspire y agarre su mano, llevándolo conmigo a la cocina. "Edward, soy una madre soltera muy joven que no tiene ni un quinto y ni siquiera cuento con la belleza de mi lado. Al menos mis habilidades en la cocina podrán ser consideradas ligeramente buenas."

Rodó los ojos antes de tomar mi rostro en sus manos. "Bella," dijo suavemente, besando la punta de mi nariz. "Tú eres…" besó mis parpados. "Tan hermosa…" un beso en mi mejilla. "Una madre maravillosa…" mi barbilla. "Y tan adorable en todas las formas posibles…" mi otra mejilla. "Que todos aquellos que te conocen caen rendidos a tus pies." Mi sien. "Y yo soy el hombre más afortunado del mundo…" mi otra sien. "Porque soy capaz de compartir pudín y citas de juego y besos contigo." Mi barbilla. "Así que no te preocupes por mi familia. Van a amarte."

Al final, besó de nuevo mis labios.

Suspire y me hundí un poco contra su cuerpo.

"Además, el hecho de que eres una fantástica cocinera es sólo la cereza del pastel," agregó, besando el tope de mi cabeza y envolviendo sus brazos a mi alrededor. "Te sientes tan poca cosa, y no sé porqué."

"Tú eres demasiado perfecto," murmuré. "Estoy algo asustada de que vayas a desvanecer. Nunca antes había estado con un chico como tú."

"Yo tampoco nunca antes había tenido a una chica tan maravillosa como tú," replicó, poniendo su barbilla sobre mi cabeza de forma que yo quedaba bien asegurada contra él.

De repente olí las galletas. "Oh, dios," gemí, corriendo hacia la estufa. Él sonrió mientras yo sacaba rápidamente la bandeja de las galletas. "¡Salvadas!" exclame, lanzando los brazos al aire como si se tratara de un partido de baseball.

"¿Necesitas ayuda?" preguntó.

"Puedes ayudarme con las chispitas. Tengo chispas rojas y verdes en el gabinete."

Cuando terminamos esa tarea, les di una galleta a Emerson y a Emmy, y después Edward y yo llevamos las galletas y las cacerolas a la espaciosa cajuela del Volvo. Entré una vez más para vestirnos a Emerson y a mí con nuestros trajes de invierno.

Agarré nuestra maleta y luego miré a Edward. "¿Listo?" pregunté casi con timidez. Sólo eran nervios.

"Claro," respondió con ternura. "¿Y tú?"

Suspiré. "Tan lista como podré estar."

Emmy y Emerson se sentaron en la parte de atrás. Edward sostuvo mi mano en silencio mientras manejaba hacia el lado opuesto de Seattle. No mucho después estábamos en un hermoso vecindario.

"¿Es aquí donde creciste?" pregunté.

"No," contestó con una mirada extraña en el rostro. "Esto es sólo un atajo."

Tomó un desvió hacia lo que parecía una campiña verde. Había hermosos campos y vallas. Al final, se detuvo frente a una caseta de seguridad con una gran valla.

"¿Fraccionamiento privado?" supuse, rezando por tener razón. De verdad esperaba que sus padres no fueran lo suficientemente ricos para tener guardias de seguridad.

Se mordió el labio. "No exactamente."

Metió una contraseña en el tablero y lentamente las puertas se fueron abriendo. Un largo camino empedrado se abrí en medio de un encantador jardín verde.

Y este llevaba a una enorme casa de piedra.

"Bella, respira," dijo, apretando mi mano mientras yo veía todo.

"¿Aquí es donde creciste?" chillé.

"Han agregado algunos metros cuadrados desde entonces," dijo.

Me giré y le di una significativa mirada. "Edward, no me dijiste que íbamos a ir a la casa de Jay Gatsby."

"Relájate," me dijo. "Ellos se parecen más a Nick Callahan que a Jay Gatsby. Y no están buscando una Daisy Buchanan tampoco. O a Jordan Baker. Mis padres son el tipo de personas que F. Scott Fitzgerald aprobaría."(1)

En ese momento torcí una sonrisa. Al menos mi novio nerd de la literatura me entendía.

"Mi abuelo y abuela son muy lindos," dijo Emmy desde atrás. "Te agradarán."

"Esta casa es como un castillo," comentó Emerson.

"Es muy divertido," lo entusiasmo Emmy. "Tengo mi propio cuarto y todo."

Edward presionó un interruptor conectado al techo del Volvo, y la cochera para cuatro carros se abrió. Él se puso en medio, entre un Mercedes Benz negro, un BMW dorado, un Porsche amarillo, y una motocicleta Ducati negra. Inmediatamente Emmy se quitó el cinturón de seguridad y abrió la puerta, ansiosa por entrar.

"Detente, Emmy," le advirtió Edward. "No entres sin mí."

"Papi, es sólo la casa de la abuela-"

"Lo sé, pero tenemos invitados. No seas grosera."

Después de que los niños salieron del carro y estaban esperando en la cochera, Edward puso una mano en mi mejilla. "¿Lista?"

"No."

"Te ves encantadora," me prometió, inclinándose para besar mis labios. "Vamos. Estoy listo para presumirte."

Salí del carro con las piernas temblorosas y me colgué la mochila al hombro. Fuimos a la cajuela, donde Edward saco las cacerolas. Y yo me aferré con nerviosismo al contenedor de plástico donde traía las galletas.

Subimos los escalones y Edward abrió la puerta, haciendo que el sistema de seguridad pitara aprobatoriamente cuando entramos. Emmy y Emerson iban caminando frente a nosotros. "¡Abuelo!" exclamó Emmy. "¡Abuela!"

Escuché pasos acercarse por el pasillo. Edward pasó un brazo por mi cintura y me obligó a seguir caminando. Al final llegamos a un espacioso vestíbulo. Estuve momentáneamente distraída por el enorme y cautivante retrato de Emmy en la pared. Obviamente, era la pieza central de la habitación. Era a negro y blanco, estaba riendo y sus rizos saltaban. Era hermoso. Apenas me di cuenta de cuando Edward me quito las galletas de las manos y dejo la comida en la mesita de café.

"Hola, querida," dijo un hombre con un profundo acento Británico, y me giré hacia las personas que estaban llegando. Un atractivo hombre rubio de mediana edad con ojos azules y arrugas marcadas por la risa estaba levantando a Emmy y abrazándola con fuerza. "¿Estás lista para Sinterklaas?"

"¡Sí, abuelo!" exclamó, abrazando con fuerza su cuello. "¡Ven a conocer a mi nuevo amigo!"

Emerson estaba esperando tímidamente en el suelo, mirando a Emmy con ojos agrandados. Él nunca había estado en una casa tan lujosa y probablemente nunca había visto a personas tan hermosas. Una preciosa mujer con el cabello color caramelo estaba detrás del padre de Edward, con sus brillantes ojos verdes en Emerson.

"¿Este es el famoso Emerson?" preguntó la mujer con dulzura, agachándose para darle un apretón de manos a Emerson.

"Preséntate," animé a mi bebé, sintiéndome de alguna forma halagada de que lo notaran a él antes que a mí. Cosas como esas tenían mucho significado para una madre.

"Emerson Swan," dijo tímidamente, tenía las manos detrás de la espalda.

"Eres muy guapo," dijo la mujer, dándole un gentil abrazo. "Emmy habla de ti todo el tiempo. Yo soy su abuela, Esme. Puedes decirme Esme o abuela."

"A mí me gusta decirle abuela," anuncio Emmy.

El señor Cullen se rió entre dientes y se agacho para tomar la mano de Emerson. "Y yo soy Carlisle, tú puedes decirme Carlisle o abuelo."

Bien, tal vez si tienen los pies sobre la Tierra, pensé, respirando aliviada.

"Ya tengo un abuelo," anuncio Emerson, "pero te diré abuelo Carlisle."

Todos se rieron, y luego los ojos expectantes se giraron hacia Edward.

Él se aclaro la garganta poniendo un brazo confortante sobre mis hombros. "Mamá, papá," dijo felizmente, "esta es mi novia, Bella Swan. Bella, estos son mis padres, el Doctor Carlisle Cullen y Esme Cullen."

Brevemente me pregunté qué pensarían nuestros respectivos hijos de la palabra novia, pero ese pensamiento se fue en cuanto su madre dio un gritito de alegría. "¡Oh, eres encantadora!" gritó Esme, acercándose a abrazarme. Olía a un perfume floral con canela y era muy cálida.

"Gracias," dije tímidamente. "Es un placer conocerlos."

"No, el placer es nuestro al poder conocerte al fin," objetó Carlisle, dándome uno de esos apretones de un brazo que dan los hombres. "Hemos escuchado mucho de ti y de Emerson. Edward, es realmente maravillosa. No estabas mintiendo."

Mi cara ardió. Las palabras de Carlisle sonaban aún más sinceras con su encantador acento Británico.

"Te lo dije," dijo Edward de buen humor, dándome un afectuoso beso en la mejilla.

"Estoy tan emocionada de conocerte," declaró Esme, jalándome de la mano. "Todos vayamos a la sala a esperar por Alice y Jasper. Emmy, si gustas puedes mostrarle tu habitación a Emerson."

"¡Bien!" exclamó Emmy, agarró la mano de Emerson y lo arrastro a lo largo del pasillo. Mi pequeño se veía aliviado de ser alejado de los adultos.

"¡Pórtate bien, Emerson!" exclamé. "¡No toques nada que se vea frágil!"

Todos se rieron en silencio. "Todo es a prueba de niños, Bella," me aseguró Esme. "Tu hijo es adorable. Carlisle, Edward, ¿por qué no vamos a una habitación más cómoda?"

"Lo que tú digas, amor," le dijo Carlisle, guiñándome un ojo. "Puedes ver quien lleva los pantalones, Bella."

Me reí, recordando mi sentido del humor. "Eres un hombre inteligente al permitir eso."

Recorrimos el pasillo – el cual estaba lleno de fotos de Edward y Alice al través de los años – y llegamos a un amplio salón. Casi tropiezo al ver que todo era blanco – las paredes, las alfombras, los muebles, incluso la enorme pantalla plana. ¿Cómo sobrevive Emmy en una habitación blanca? ¿Qué acaso no toma Kool-Aid?

De repente Esme se dio cuenta de las cacerolas y las galletas que estaban en las manos de Edward. "Oh, Bella, cariño," me regaño suavemente. "¡De verdad no tenías que traer nada! ¡Eres nuestra invitada!"

"Me encanta cocinar," le aseguré, tomando los platillos de las manos de Edward. "¿Puedo poner esto en la cocina?"

"¡Por supuesto! Ven conmigo, te llevaré a la cocina."

La seguí hacia una gran cocina con deslumbrantes aparatos que parecían pertenecer a una película de ciencia-ficción. Justo cuando deje la comida ahí, ella me dio otro abrazo.

"Eres hermosa," me dijo en un susurro fuero. "Y ya haces tan feliz a Edward. Todo lo que escuchamos es lo encantadora que eres y maravillosa y que buena madre. Dime tu secreto, Bella. ¿Cómo le hiciste para hacer tan feliz a Edward?"

Mi cabeza daba vueltas tan solo ante la imagen de esta hermosa mujer, ¡mucho más ante sus cumplidos! Me encogí ligeramente. "Llevamos pocas semanas conociéndonos… sólo encajamos, supongo."

"Mi hijo está cantando," dijo con aire soñador. "Y tocando el piano y se ríe todo el tiempo… es un Edward completamente nuevo desde que te conoció."

"¿Era… de otra forma antes de conocerme?" pregunté con suavidad.

"Oh, él siempre ha sido una persona alegre," me aseguró. "Pero la presión de ser padre soltero… bueno, puedes entenderlo. Como puedes ver, querida, Carlisle y yo hemos sido muy… bendecidos… en nuestras vidas. Pero, cuando Edward nos dijo que iba a ser padre supimos que no podíamos seguir consintiéndolo. Así que simplemente, ¡lo echamos fuera! Lo ayudamos a comenzar, por supuesto, pero tan pronto como Emmy nació tuvo que salir adelante por sí mismo. Y eso es difícil para un niño. En realidad, Edward era sólo un niño cuando eso pasó… eso lo hizo ser más reservado, más intenso. Pero desde que te conoció es un poco más… despreocupado."

"Oh," dije, mis oídos casi dolían por su largo discurso. Obviamente, Emmy había heredado su espíritu parlanchín de Esme y Alice. "Definitivamente puedo entender a que te refieres… pero Edward también me hace feliz. Sigo pensando que tengo mucha suerte de haber encontrado un hombre que es tan dedicado a su hijo como yo. No hay muchos así."

"Eres tan dulce," Esme suspiro felizmente. "Siento como si ya te conociera tan solo por oír a Edward y a Emmy hablar de ti."

Fuimos interrumpidas por el sonido de la puerta abriéndose y de los tacones caminando por el pasillo. "¡Estoy en casa!" gritó una voz que sólo podía pertenecer a Alice.

Estamos en casa!" la corrigió Jasper con su acento Sureño.

Entraron a la cocina un momento después y, para mi sorpresa, una mancha de rizos cobrizos voló por la cocina.

"¡Vaya, oye, munchkin!" dijo Jasper alegremente, atrapando a Emmy cuando ella salto en sus brazos. "Te extrañé, cariño."

Emmy lo saludó con unos cuantos alegres besos en la boca. "Hola, tío Jasper. ¿Te vas a quedar a dormir?"

"Siempre me quedo a dormir en Sinterklaas," le recordó, besando su frente.

Emmy se giró hacia mí. "Este es mi tío Jasper," me dijo orgullosamente. "Me voy a casar con él."

"Vaya," dije. "¿Qué vas a vestir?"

"Un vestido blanco," me dijo soñadora con sus ojos distantes. "Y un largo velo."

"Tienes que invitarme a la boda," dije justo cuando Edward y Carlisle entraban a la cocina.

"Puedes ser mi dama de honor," me aseguró.

"Será un honor," le seguí la corriente. "Emmy, ¿Dónde está Emerson?"

"Aquí, mami," respondió mi pequeño, entrando a la cocina y llegando a mí.

Era pesado, pero lo cargué y lo balanceé contra mi cadera.

"¿Este es el atractivo Emerson?" preguntó Alice, acercándose a conocerlo.

"Esté es Emerson," respondí.

"Soy la tía Alice," se presentó. "¿Estás emocionado por Sinterklaas?"

Él asintió, regresando a su caparazón de nuevo. Mi niño no era tímido por naturaleza, pero esta familia era terriblemente ruidosa y sociable. No había duda de porque estaba intimidado.

"Es la mejor celebración de todas," le dijo ella con entusiasmo. "Vas a recibir muchos dulces y quizás algo de Kriptonita."

Eso lo sacó de su coraza. Evidentemente, ella había escuchado mucho acerca de mi hijo si había sacado a relucir el tema de Superman. "¡No quiero Kriptonita!" exclamó, riendo. "¡Eso me debilita!"

"Oh, cierto," dijo Alice fingiendo confusión. "Espera, ¿eres el verdadero Clark Kent?"

"No puedo revelar mi identidad," dijo él con seriedad, haciéndonos reír otra vez a todos.

"La cena está esperando," anuncio Esme. "Vamos todos al comedor."

Me ofrecí a ayudar con la comida, pero Alice y Esme me dieron instrucciones estrictas de que me fuera a sentar. Carlisle le preguntó a Emmy si ella y Emerson querían sentarse en la mesa de los adultos.

"No," decidió. "Papi dijo que no podíamos hablar sobre dinosaurios en la cena de esta noche. Pero Emerson y yo si podemos."

"Esa es mi niña," Carlisle sonrió besando su mejilla. "¿Por qué no le pides al tío Jasper que saque tu mesita junto con las sillas?"

Mientras Emmy, Emerson y Jasper armaban la mesa, Edward tomó mi mano y me llevo hacia una hermosa mesa de caoba. Una porcelana color plata de apariencia cara adornaba la mesa.

"Se ve delicioso," Carlisle elogió a su mujer cuando ella comenzó a traer los platillos. Jadeé ante el enorme pavo y todo lo demás para la celebración. Edward no estaba bromeando cuando dijo que era un festín.

Le serví a Emerson su plato (pidiéndole a Esme un plato que no fuera de porcelana) de pavo y vegetales y le di un vaso de leche. Cuando terminamos con los niños, nos sentamos y comenzamos a pasarnos los diferentes platillos.

"Toda tu comida se ve deliciosa, Bella," me eligió Esme. "Nos vas a hacer a todos – especialmente a los hombres – muy felices."

"Sin dudas," estuvo de acuerdo Jasper. "Tal vez puedas enseñarle a cocinar a Alice."

La familia se rió ante algún recuerdo. Esme regresó la conversación a mí. "Entonces, ¿en que trabajas, querida?"

Me aclaré la garganta un poco incómoda. "Trabajo en una clínica dental," expliqué vagamente, moviéndome en mi lugar. Edward puso su mano en mi rodilla, sonriéndome.

"¿Cómo higienista o enfermera?" supuso Carlisle.

"Nada de eso," tartamudeé sonrojándome. "Por ahora sólo soy asistente, pero espero poder subir un poco cuando Emerson sea más grande y tenga un poco más de dinero ahorrado para mi educación."

"Pues podrías ser chef," declaró Jasper, haciendo un sonido de felicidad cuando probó uno de mis platillos.

"También sabe hacer unas galletas que podría comer hasta que se me cayeran los dientes," agregó Edward guiñándome un ojo. "Sus habilidades en la cocina superan sus habilidades dentales."

Bufé cuando comencé a comer. Definitivamente me sentía más tranquila. Edward tenía razón – su familia tenían los pies en la tierra al igual que él.

"Entonces, sacrificaste tu educación por tu bebé," comenzó Alice con admiración. "¿Cómo llegaste a esa decisión?"

Tome un sorbo del vino que Esme había servido, y mi mano automáticamente busco la de Edward debajo de la mesa. "Er… realmente nunca hubo una decisión, supongo," tartamudeé. "Todo era por Emerson, desde el principio. Incluso antes de que supiera que iba a ser un Emerson."

"¿Cuántos años tenías?" preguntó Carlisle sin pizca de prejuicio en su voz.

"Dieciséis," dije tranquilamente.

"La edad de Tanya," murmuró Alice, lo cual provoco una dura mirada por parte de Edward.

"Evidentemente hiciste la elección correcta," comentó Esme.

"Si," sonreí mirando a mi apuesto hijo. "Si, así fue. Nunca hubo duda de ello."

"¿Y su padre?" la pregunta de Jasper fue casi un susurro, claramente no quería atraer la atención de Emerson.

"Emerson no tiene padre," expliqué en voz baja.

Fue suficiente para que la familia Cullen lo aceptara y siguiéramos adelante. Esme y Carlisle estaban extremadamente interesados en mi familia, en especial en Forks. De hecho, Esme había construido algunas de las casa de Forks, así que estaba familiarizada con el área.

Durante la cena hablamos de una multitud de cosas. Tomamos café y comimos el postre en la sala, y eventualmente Emmy convenció a sus abuelos de que la dejaran convertir la sala en un enrome fuerte de almohadas y mantas. Estaba preocupada de que Emerson se empezara a volar, pero Esme y Carlisle no parecían preocupados, y mi hijo estaba tan feliz que no tenía en corazón de decirle que no. Simplemente nos movimos a un área diferente de la casa para sentarnos y comenzamos a jugar Scrabble.

Supe que estaba oficialmente aceptada cuando mencione que estuve en una clase de Inglés Avanzado en la preparatoria. La familia estaba loca por el Scrabble. Aparentemente, el tan inteligente Doctor Cullen era el campeón oficial de Scrabble, y tenían la esperanza de que una nueva adición al juego lo derrotara.

Después de que el Equipo Edward – Bella ganara unos cuantos juegos, Esme me abrazó y me dio un beso.

"Es perfecta," suspiro diciéndole eso a su hijo. "Edward, querido, cásate con ella."

Edward y yo teníamos las mejillas encendidas, pero me miro diciendo Te lo dije y se inclinó para besarme dulcemente.


(1) Cuando Edward y Bella llegaron al camino de entrada de los Cullen, se referían al clásico de F. Scott Fitzgerald El Gran Gatsby. Si has sido privado de la literatura de oro, deberías saber que Jay Gatsby es extremadamente rico. Nick Callahan no se preocupa mucho por el dinero. Daisy Buchanan y Jordan Baker viven por el dinero y el estatus social. Y el tema central del libro es que Fitzgerald piensa que la riqueza es inútil y te corrompe. Así que puede que Carlisle y Esme se vean como Gatsby, pero en realidad son como Nick. Y Bella no es como Daisy o Jordan en absoluto, lo cual Carlisle y Esme aprecian.


¡Hola chicas! Estoy de vuelta, lo sé, desaparecí por mucho tiempo pero aquí estoy n,n

Primero que nada, pido una disculpa por la demora pero estuve muy ocupada con la escuela, las últimas semanas fueron de locos, eso sin contar que dormí un promedio de 3 horas por día, así que sí, como podrán imaginarse no estaba de humor (ni con la energía) para traducir.

También, por si a alguien le interesa, me aceptaron en la Universidad, lo cual era una de mis principales preocupaciones, pero ya todo está bien. Quede en Ingeniería en Sistemas Computacionales :DD ¡wiii!

Edward's Twilight ya se terminó, hasta el momento NO hay planes de secuela, las mantendré al tanto de lo que decida la autora.

Hace tiempo me pidieron que siguiera con la traducción de Campamento Salvaje y sus secuelas, Aprendiendo a Vivir creo que es la última que está traducida, sobre eso, no se va a poder, la traductora original no contestó mi mensaje y la autora no está otorgando más premisos, lo siento.

Y por último, espero que les haya gustado el capítulo, el siguiente es Edward POV y hay momento romántico entre Edward&Bella, de esos que tanto les gustan ;D

¡Muchísimas gracias por los 35 reviews del capítulo pasado! Aunque los reviews han ido bajando, no me molesta, yo sé que muchas leen esta historia y que les gusta, con eso es suficiente n,n

Cualquier otra aclaración o duda pueden dejarme un mensaje privado y les contestaré.

Besos

Moni (: