Hola de nuevo aquí yo después de ¿dos meses? ups los deberes si que absorben a uno, pero logre darme espacios pequeños para dejarles este nuevo capitulo, así que no los entretengo, disfrútenlo


Intrigas, mentiras y traiciones
sangre derramada por manos inocentes
¿cuantos pecados mas se cometerán?
para aclarar una mentira que se empieza a volver realidad...

Capitulo 11: El toro de Falaris y un Trágico escape

La campana de la capilla sonaba sin cesar, el atardecer ardiente se cernía sobre la ciudad y era hora de la ejecución en privado en el patio de la fortaleza.

Fernanda en lo solitario de su celda recordaba los cuatro años que había vivido aquí el La Villa Rica de la Vera Cruz, las lecciones de esgrima que le dio Ángel, aquellos conocimientos herbolarios que le dio Esther antes de irse a España, con tiempos compartidos con su padre, a quien ya no volvería a ver y eso la destrozaba.

Su padre, su luz en su camino de sombras, le fallo de una forma cruel, ahora pagaría el haberle faltado, de todos esos crímenes de los cuales solo era culpable de tres.

El robar, el decir verdades y mentiras.

El haber nacido

- ¿Esta es la parte donde tengo que rogar por mi vida como una santa o una mártir? Porque no lo soy.- se burló hablando consigo misma.- Por favor estoy cerca de presenciar mi propia muerte y pienso que todo esto es una… -En eso ve como abren la puerta de su celda y entra el amo de la corte de la ciudad junto a dos gendarme del ejército.

- Ya es hora de terminar con esto.

- ¿Qué quieres decir? –dice con sorna, era más que claro a que se refería, solo pudo sentir como la tomaban los soldados para someterla a golpes, en venganza de las malas jugadas que le había hecho.- ¡suéltenme!

- Ya saben donde llevarla, ahí la espera el Toro de Falaris –dice escupiéndole a la chica para llevarla a rastras afuera.- Alégrate, es mejor morir así que dentro de esta fortaleza, si la marea no te ahogaba o te hace daño la salinidad de seguro morías en poco tiempo aquí.

—❋—❋—❋—

La presencia de los espectadores era curiosamente grande, había muchas personas que de alguna forma consiguieron entrar a la fortaleza, ya que la ejecución en esos tiempos era un espectáculo, por eso era público, raras veces eran privados como este.

Pero la razón era para evitar que la sentenciada escapara de su inminente muerte, Fernanda solo miraba como podía a duras penas por el cansancio el objeto delante de ella, del tamaño de la bestia que representaba, de color bronce brillante y con leña seca en donde estaría ubicada la panza, como si pusieras una olla en una fogata para calentar la sopa, más o menos era su función para hacerlo sonar no tan desagradable para usted.

- Este es el famoso toro de falaris... -sonríe de lado pensando y mirando alrededor, el toro estaba en medio del patio del palacio de justicia.- Pues sí parece Toro...- se calla al recibir un golpe en la cara.- ¡oye!

- ¡Silencio! -ordeno uno de los soldados que la custodiaba dejándole un ojo morado, como si no les bastara intentar ahorcarla hace unos días por no sucumbir antes sus deseos y en vez de complacerles ella respondió golpearlos salvajemente con piedras, lo que nadie noto es que La Flor del mal como empezaron a llamarla estaba sonriendo un poco.

- Tengo una pregunta... empezó mirando a un punto en específico como si esperara algo... -¿Ya termino esta farsa a la que llaman juicio? –la pregunta confundió a todos hasta a los soldados.

- ¿Qué tonterías dices mocosa? –Exclamo uno de los presentes.- los juicios jamás son una farsa…

- ¿Quieres apostar? No soy idiota… ¿tantas molestias por una muchachita mestiza que podría morirse de hambre o por una pelea en los senderos como sucede todos los días en la enorme colonia? –dice con frialdad sintiendo la mirada de Ángel en frente de ella.- y peor… ser inocente y que no te crean… por ser una mezcla…pero aun soy humana… todos lo somos y no pueden verlo… -uno de los soldados iba a golpearla de un puñetazo pero una daga se interpuso atravesando su frente, Fernanda de reojo miro la dirección de donde vino el arma blanca descubriendo una figura encapuchada que le sonreía y le mostró un collar colgando de su cuello, Fernanda lo conocía.

- Esther… -murmuro sin voz, en eso alguien empezó a causar tumultos entre los presentes, arrojaba animales ponzoñosos como escorpiones o tarántulas, incluso se veían un par de serpientes que empezó a asustar al público provocando lo que querían.

Una distracción

La segunda figuro se acercó con sigilo al soldado que seguía sosteniendo con firmeza a Fernanda quien trataba de soltarse sin mucho éxito, golpeándolo por detrás de la cabeza dejándolo inconsciente.- ¿ah? ¿Quién…? -la figura abrazo con fuerza a la chica y se escuchaba que sollozaba aferrándose a ella, como si estuviera asustado.- será…. Eres…

-Fernanda… mi niña…- murmuro la voz sorprendiéndola.

- Papa… -susurra la menor atrapándolo en un fuerte abrazo, su máscara se había roto en ese momento, queriendo parecer serena aceptando su muerte, pero no, no podía porque el saber que podría no ver a su padre jamás le carcomía el alma.- Papi yo…

- Lamento interrumpir pero debemos irnos.- ordena Esther empujándolos a ambos para correr con la multitud despavorida hacia la salida del fuerte, eso les evitaba tener que saltar hacia el mar o intentar buscar una forma de escalar la estructura o alguna otra salida, iban tan rápido como podían pero a Fer aún le dolía la pierna por el disparo del otro día, podía caminar pero le costaba correr así que a pesar de la edad empezaba a alcanzarlo Gonzalo tomo a Fernanda subiéndola en su espalda mientras corrían hacia el bosque, el objetivo era simple, alejarse de la costa.

Alejarse de Veracruz

- Síganme…. –les indico sin saber que algunos los miraban salir de ahí.-

- Pero… -empezó Fernanda pero Gonzalo la callo cuando se escucharon los cascos de los caballos.- ¿Qué es eso?

- Problemas… nos están siguiendo.- Esther murmuro molesta.- debimos robar una carreta ahora que lo pienso.

- Deberemos separarnos… Gonzalo lo seguirán más a usted saben que Fernanda es su hija así que es mejor que ella venga conmigo.- dice mientras ayuda a Fernanda a bajar de la espalda de su padre, pero esta se aferraba con fuerza al.- pequeña suéltalo…

- No quiero… yo… tengo miedo… –susurro aterrada.- Ya fue mucho…

- Fer... princesa escúchame, todo saldrá bien, no te preocupes, nada nos pasara.

- Pero papa… no soy tan valiente como tu.- dice avergonzada, tanto tiempo en prisión, los castigos y golpes la hicieron un poco vulnerable, más de lo que podía ser una chica de 14, en eso Esther le tendió un arco un unas flechas.- ¿ah? ¿Y esto?

- El valor no es la ausencia de miedo, pequeña flor que no ha florecido… Es enfrentar esos miedos… -dice tomándola del hombro y ambas empiezan a alejarse.- Gonzalo nos vemos en las afueras de la ciudad. En el puerto de Punta Gorda, donde están los acantilados, de ser necesario me los llevo a España haciéndolos pasar como sirvientes, tomaremos una embarcación con dirección allá…

- ¿España? ¿De dónde vienen ustedes los portadores de espuelas? –pregunta sorprendida Fernanda.

- Entiendo… nos vemos ahí.- murmura serio escuchando algo que se acerca.- muévanse ya… - ordeno la joven mientras Fernanda veía sobre su hombro a su padre alejándose y ellas se iban por otra dirección.

- Papa…

- Tranquila pequeña tu papa estará bien, solo debemos despistar algunos gendarme en el pueblo y vamos al puerto.- dice Esther haciendo que Fer corra rápidamente hacia la plaza donde había aún mucho caos por la fuga de la condenada prófuga.- Por aquí no… ven.- la jala del brazo y la lleva por varias callejuelas del lugar, estrechas con camino de piedra y los muros adornados con flores y hojas.- Rápido que nadie nos vea… -decía temerosa la criolla cuando siente que le ponen un pie y ambas chicas chocan y cae al suelo.

- ¿Qué fue eso? –murmura Esther, tenía un equilibrio perfecto por sus años como gitana no tenía sentido nunca tropezaba así.

- ¿Iban a algún lado? –Pregunta Verónica recargándose en una pared.- lo siento pero esa niña cometió demasiados crímenes y por lo tanto debe ser ejecutada…

- ¡Yo no hice nada! – Exclama la mestiza levantándose para golpearla pero Esther la detiene a media carrera.- ¡tú hiciste todo! ¡Mataste al señor Martínez y me provocaste para que les hicieras creer que te iba a matar todo porque estas enferma de la cabeza!

- ¿Enferma? Si pero de los celos cría, ¿Cómo crees que me sentí al saber que mi prometido convivía con la peste de la colonia? Peor… de seguro revolcándose con una mestiza bastarda que…? –en eso Esther había hecho lo que sorprendió a Fernanda, había golpeado a Verónica con tanta fuerza que la sangre brotaba por su rostro sin parar, le había roto la nariz dejándola con una expresión de odio e ira.

- Maldita criolla… ¡deshonras a la madre España y a tu estirpe al ayudar a una criminal fugitiva de las leyes de la Santa Inquisición! -empezó a gritar presa del coraje.- ¡Tendréis la misma sentencia por ayudarla! –Sin que ellas se dieran cuenta unos gendarmes del ejercito pasaban cerca buscando a la prófuga y sonrió.- ¡Auxilio aquí está! ¡ La niña asesina atrápenla! –exclama escondiéndose en un rincón cercano y Esther se dio cuenta de los soldados.

- Maldita seáis Verónica Montes de Oca… –susurra tomando a Fer del brazo.- vamos niña debemos correr.

- Eso intento pero estoy cansada, mis piernas me duelen… -dice jadeando por la falta de aire tratando de seguirle el paso a Esther entre las callejuelas esquivando los disparos como podían, uno había alcanzado a rozar su brazo pero no podían detenerse sabiendo que sus vidas penden de un hilo.- Esther nos están alcanzando… -dice con la voz temblándole del miedo

- Sigue corriendo… -murmura dando vuelta en una esquina para dar a un callejón con una pared de dos metros de altura.- por la corona… –susurra frustrada al escuchar pasos acercarse notando un pequeño hueco en el muro, pero ella era muy grande para pasar por el. Pero Fernanda tenía el tamaño perfecto

Así que decidida a que la menor se salvara la empujo hacia el hueco para que entrara.- ¿Qué haces Esther? –Pregunta confundida mientras la criolla la hacía pasar sin rechistar.- Esther ven… -pero lo único que hizo fue pasar el arco y la única flecha que cargaban.- ¿ah? ¡¿Que haces?!

- No Fer, vete tu… te buscan a ti, yo estaré bien.- Dijo con pesar para hacer que la mira por el huevo.- Además no puedo pasar por ahí es muy estrecho. anda huye y reúnete con tu papa para que se vayan de aquí, aléjense de la ciudad eviten ciudades grandes.- Dedicándole una sonrisa solo suspiro y la vio con pesar.- Anda niña vete ya.

- Esther no… -decía la mestiza preocupada por la suerte de aquella que se preocupó por ella como una hermana, lo más cercano a una figura materna que tenía.- Esther vamos si pasas trata… –dice metiendo la mano en el hueco pero Esther lo tapa un poco con algunos cachivaches amontonados cerca para que no lo vean.

- Guarda silencio y vete ya, nada me pasara.- Solo vete ya y se feliz… - Fue lo último que escucho de Esther, pero ella se quedó, solo se quedó para estar segura que ella estaría bien, no quería que fuera otra mentira de los mayores, que te decían que todo está bien cuando es todo lo contrario. Que en realidad espera un trágico desenlace del cruel destino.

Y así fue

Se escucharon ruidos de forcejeo, una fuerte pelea, gritos, quejidos, una discusión, un disparo y algo chocar contra el muro. Fernanda solo se tapa la boca llena de terror porque sabía que significaba, lo había visto muchas veces en los senderos

Cerciorándose que ya no hubiera ruido, empujo como pudo los obstáculos en el hueco para poder pasar de nuevo por ahí, la imagen que la recibió hizo que se le revolviera el estómago y jadeara en shock, sin salir de sus sorpresa gateo a duras penas hacia la figura ensangrentada, golpeada y sin vida de Esther, al parecer reconocieron que era una de las personas confabuladas en el escape y al no reconocerla como alguien de alta cuna por su ropa sencilla fue masacrada sin piedad por complicidad.

- ¿Esther? –Dice tomándole la cara amoratada y niega con pesar lo que veían sus ojos marrones.- No… tu no Esther, era mi sentencia no la tuya ¿Por qué? -susurro abrazando el cuerpo llenándose de sangre, no quería dejarla ahí.- Esther perdóname, no tenías que pagar por mí no…

- ¡¿Quién anda ahí?! –se escuchó una voz masculina joven y supo que ya no podía quedarse, si lo hacía, la muerte de Esther habría sido en vano, así que con pesar decidió dejar el cadáver y salir de nuevo por el hueco, pero olvido cubrirlo con los cachivaches, justo a tiempo huyo pues al sitio llego Ángel con Verónica quienes quedaron sorprendidos al ver el cuerpo de la criolla, pero nada de la mestiza.

- ¿La niña la mato? –pregunta confundida Verónica arqueando una ceja pero Ángel no podía creer, esa niñita que llego a la ciudad con su padre, esa pequeña criatura que se estaba volviendo mujer, había asesinado a su protectora, su amiga.

Juro que la vengaría

Aunque significara acabar con una vida manchándose las manos de sangre

- Fernanda… mato a Esther… acaba de firmar su sentencia de muerte.- dice serio desenfundando su espada.- Verónica querida, vuelve a casa mi madre está preocupada por todo esto- Ordeno con rabia en su voz.- Yo mismo me encargo de la situación.- dijo con una frialdad que jamás lo había caracterizado, tanto que hasta a Verónica sorprendió pero aun así le saco una sonrisa en el rostro de forma disimulada.

- Realmente lo logre.- susurro mientras se alejaba, satisfecha de lograr que su prometido odiara a su "amante"

—❋—❋—❋—

Fernanda corría lo más rápido que sus ya débiles piernas le permitían con direccion al puerto de Punta Gorda, temblando del miedo y la rabia, desesperada por solo alejarse de todo, trataba de mantenerse cuerda tras escuchar a su mejor amiga morir por ella. En su lugar

Ahora debía encontrar a su padre en el punto de reunión y escapar juntos, era la única salida. Mientras mirando de lejos el puerto esta Gonzalo esperando a las chicas sin saber del trágico desenlace de Esther, pero esta tan distraído pensando en cómo llevarse a su hija sin que los descubrieran que no se dio cuenta de que alguien se acercaba por la espalda, tomándolo de su rota camisa para arrinconarlo contra un árbol.- ¿Qué..?

- Sabes… desde que vi que llegaste a mi ciudad supe que eras ese andrajoso que una vez me trajo problemas, junto a esa otra mestiza. Me has robado muchas cosas Gonzalo… –en eso este responde con un golpe para alejarlo de él.

- David Sanz de Santamaría…- murmuro este sacudiéndose la ropa.- Sigo sin entender de qué hablas, me has odiado desde que tú y tu familia residían en Xochimilco… Qué pena que te moleste que tu jamás… -dice pero este le interrumpe entre gritos.

- ¡Cállate bastardo! Eso es lo que eres un perro bastardo que abandonaron tan pronto pudieron por ser una maldita peste y tu maldita mocosa es igual de odiosa que tu –dice limpiándose un hilo de sangre que le dejo el golpe.- Ahora tu y ese pequeño engendro tuyo y de Eréndira morirá, que pena es igualita a ella… -murmura mostrando entre sus holgadas ropas negras desenfundo la espada y Gonzalo solo podía esquivar los ataques como cuando era joven.

El problema era que la edad ya lo estaba alcanzando

Y los cortes que David fácilmente encestaba en el cuerpo del Mestizo era la prueba.

Eran dos hombres, que Fernanda empezó a distinguir a la distancia y se acercó con cautela para no ser descubierta, escondida detrás de un árbol descubre quienes era, uno le dio la vida a ella, el otro se la dio al que una vez vio como un hermano. El Maestro de la corte, era el padre de Ángel. Y por los cortes que representaba su padre indicaba que si no intervenía él podría morir.

Solo quedaba una decisión, si no la tomaba iban a matar a su progenitor, era claro ya que solo veía odio y rabia en los ojos del rival, en momentos así un hijo solo podía pensar en salvar a su padre.

Así que Fernanda usando la única flecha, con una mirada y decisión que no era suya en ese momento, preparo el arco apuntando a su objetivo sin duda alguna soltó la flecha del juicio atravesando la garganta del corrupto maestro de la corte, este impresionado por el repentino ataque empezó a toser sangre intentando quitarse el proyectil que en ese momento le estaba dado muerte.- ¿Q…que? –murmura jadeante y moribundo cuando nota a la chica correr hacia Gonzalo, si esa niña no había arrebatado una vida humana antes

Hoy acababa de hacerlo

- Fer… -murmura Gonzalo mirándola cansado asi que ella le hace de soporte para que no se caiga…-¿Y… Esther?

- No lo logro papa… -murmura aterrada de todo lo que había visto y hecho ese día.- Ellos… la mataron cuando ella, me… -siente que se ahoga con su propio dolor y se deja llevar por el llanto ¿Culpable o inocente era ella ahora? No pudo salvar a Esther, murió por su causa y ahora veía al padre en Ángel dejándose llevar en brazos de la misma muerte fue cuando le cruzo un pensamiento.

Ángel querrá vengarse de seguro

Ella lo haría en su lugar

Así que llena de miedo hizo que su padre, quien se empezó a quejar de dolor por un hombro dislocado lo obligo a alejarse de ahí.- Papa… vámonos ya no hay tiempo… podría venir alguien en cualquier momento… -susurra entrando en pánico, Gonzalo entendiendo que tenía razón asintió y tomaron la única decisión viable.

Debían huir

Irse lejos

La mestiza pensó que podría desviarlos, tomo de la mano a su padre y salieron corriendo.

Mientras un al lugar llegaba a duras penas un joven Portador de espuelas quien solo atinaba a ver con terror el cuerpo de su padre.- No… papa… -susurra arrodillándose perturbado a su lado, veía una flecha en el cuello, incrustada con un tiro casi perfecto.- Padre lo siento… debí hacerte caso, y ahora fuiste asesinado… –murmuraba dejándose consumir por la rabia y la impotencia de no haber llegado a tiempo, pero sabía exactamente quién era el responsable, o más bien "La" responsable.

Se podía admirar como el joven Hidalgo miraba con dolor y resentimiento el sendero, fueron dos muertes de cercanos en un solo día.

Primero su amiga, ahora el padre

Y ahora en la Nueva España andaba libre una pequeña criminal, y pensar que pudo evitarse esta masacre... Si él hubiera confiado primero, pero no podía pensar claramente. Solo se sentía traicionado por esa mestiza que resultó ser una doble cara mal nacida.- No te salvaras tan fácil Flor del mal.- susurra siguiendo las pisadas que había dejado el par, pero tenían rumbo hacia un barranco.- Ya los tengo malditos…

Mientras el joven portador de espuelas hacia un juramento de venganza el par, padre e hija ambos con sus respectivas heridas físicas y psicológicas solo podían pensar en salvar sus vidas en ese momento. - ¡Vamos papa corre! –Exclamo Fernanda corriendo tan rápido como sus pies se lo permitían, pero estas empezaban a darle calambres exigiendo un descanso.- ¡Papi más rápido!

- ¡Fernanda cuidado donde corres! –le pide este sintiendo que algo los está siguiendo.- Rayos… alguien nos sigue de cerca…

- De seguro son los gendarme… -murmura la chica agotada pero se detiene de golpe cuando nota que corrían hacia un acantilado que daba al océano.- ¡Estamos atrapados!

- Tranquila hija… -susurra el mayor abrazándola.- Vamos a estar bien, ya veras.

- Tengo miedo…

- Qué bueno que temas maldita asesina.- dice un joven rubio ojiazul amenazándolos con una espada haciendo que retrocedan un poco hasta que estaban al borde del precipicio.- Por fin… los tengo donde quería, a la asesina y a aquel que se atrevió a engendrarla, dígame señor Gonzalo ¿Qué se siente ser padre de una asesina?

- Ella no es lo que dices joven Ángel así que deberías retractarte.- Pidió el hombre haciendo que el mencionado solo negara con decepción.

- Cierto, lo olvide, todos los mestizos tienen tendencia al asesinato.- Fernanda quiso acercarse pero tanto Gonzalo como la espada se lo impidieron.-

- Eso es mentira… lo siento por tu padre pero fue en defensa…

- ¡¿Llamas defensa a dispararle una flecha en el cuello a alguien Fernanda?! Que cinismo el tuyo… ¡Si jurabas no matar a nadie acabas de demostrar lo contrario maldita hipócrita!

- ¡No te permito alzarle la voz a mi hija joven! –espeto Gonzalo pero la espada apunto al cuello y este trago en seco.- ¡Ella lo hizo para salvarme!

- Dejen de mentir, ahora me llevo a ambos… Fernanda tienes una sentencia de Muerte y como tu padre es cómplice del escape de una fugitiva condenada el castigo es el mismo ¡muévanse! –Ordeno con rabia en su mirar y furia en sus ojos, ambos mestizos se miraron y vieron detrás suyo de reojo para verse entre si con una idea similar en mente.

- Hay piedras… -susurra Gonzalo.

- Y tiburones… El mar se ve que hoy esta bravo… -susurra Fernanda.- no perdemos nada.- dice tomando de la mano a su padre, este le sonríe y asiente y antes de que Ángel pudiera reaccionar ambos corrieron hacer dar un último acto de fe, saltando hacia el vacío.

- No… ¡Fer! –exclama asomándose para ver las olas chocas frenéticamente contra las rocas que estaban en el fondo.- Pero algo que llamo su atención, un par de menudas figuras tratando de mantenerse sobre la superficie.- Sobrevivieron.. Menos mal, yo quiero tener el gusto de atravesarlos con una espada- Dice serio y se aleja del lugar.

—❋—❋—❋—

Spring se ríe por la ironía y alza la vista.- Curioso ¿no North? En fin hice lo que pude… pero… ese día se corrió mucha sangre.- Dijo con pensar para sonreír un poco.- Aunque sé que hubo momentos peores para otros.- Nota la expresión de North y pasa una mano por delante de su rostro.- ¿North? ¿Sigues vivo?

- ¿Por qué me vienes diciendo esto hasta ahora niña? –pregunta saliendo de su sorpresa.

- Porque según Jack hablar de vez en cuando hace bien… -se encoge de hombros, y creo tiene razón que de unos días para acá me siento bien y no se… creo tiene razón.- se ríe y se dispone a irse del taller.- Luego te cuento que siguió de eso es algo cómico en realidad jeje además en un mes más descanso le toca el turno a Summer de trabajar así que me verán más seguido ¿sí? –Y tras despedirse se va en un capullo, cuando North se da la vuelta nota que tanto Yetis como duendes estaban atentos a la historia.

- Bueno ya se acabó el descansando así que a trabajar que la navidad no se prepara sola.- Ordena y la actividad del taller regresa a la normalidad.- La primavera a veces sí que es peligrosa, como lo fue ella… -broma y continua con su deber con mas calma.


Por motivos de que... tengo muchos pendientes, esta ocasión no habrá extras pero si tienes dudas de algo o alguien como es su historia o algo podría escribirlo en uno para el siguiente capitulo... en fin PD!

pd: ¿el Toro de Falaris? si sonó medio... aaahh... pues te cocinas en su interior prácticamente ¿conocían ese método de tortura?

Pd2: ¡ESTHEEEER! la mataron T-T y... ¿El papa de Fer y el de Angel se conocian?! 0.o el mundo es muy chiquititititito

Pd3: Fer... mato... a... y Ángel si que se enojo eso de ya querer su cabeza esta intenso ¿no creen?

Pd4: saltaron al mar desde un acantilado ¡¿que persona cuerda hace eso?! pues la que tratan de salvarse ¿no?

Y... creo ya nos leemos la proxima vez by nwn